Ortografia

Será por deformación profesional o por pura manía. Admito que en ocasiones me obsesiona. Hasta el punto de que nunca contesto a mensajes de móvil que me envíen escritos con faltas de ortografía. Otra cosa son las erratas. Eso depende del contexto. En un sms podrían ser tolerables. En un examen no lo son. Siendo flexibles, al menos en ningún caso a partir del bachilerato. No digamos en la Universidad o en unas oposiciones. Aunque éstas sean para bedel del Ayuntamiento y aunque este Ayuntamiento sea el de Sevilla...
Un juez de lo contencioso administrativo acaba de absolver al Ayuntamiento de la demanda interpuesta por unos opositores a los que tumbaron en el dictado corrigiéndoles unas faltas de ortografía que no eran tales. El tribunal cualificado estaba formado por ordenanzas y policías, y utilizó como plantilla para la corrección del ejercicio un texto periodístico que no estaba escrito con la debida corrección. Por desgracia, esto es muy frecuente. Pero no por ello está justificado. Además, el tribunal incluyó alguna falta más en la transcripción del texto con vistas a usarlo como plantilla.
Los opositores habrían conseguido o no superar las pruebas. Eso nunca se sabrá. El fallo judicial entiende que la corrección no hubiera afectado al resultado. Yo tengo mis dudas, su señoría. SIn embargo, creo que no es ésa la cuestión de fondo, la que de verdad importa.
Lo grave es la actitud prepotente e ignorante del Ayuntamiento que preside Alfredo Sánchez Monteseirín y del departamento que dirige Nives Hernández. Ante unas oposiciones en las que las personas se juegan mucho de su futuro (incluso de su pasado, como es el caso de los opositores interinos demandantes) y ante la posibilidad de corregir una prueba de la manera más objetiva posible, esto es, siguiendo los criterios de la Ortografía española, se ha elegido hacerlo mal. Por que sí. Por que esto es lo que hay. Por que aquí el que manda decide.
La sentencia apela a la discrecionalidad de los tribunales para fijar sus propios criterios de corrección, incluso aunque los tribunales no estén preparados para ello, o incluso aunque la ignorancia produzca arbitrariedad. Y la arbitrariedad lleva a la injusticia. Como en este caso.





