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Las consecuencias de vivir
De pronto, es más pronto de lo que piensas. Son las consecuencias de vivir una vida.
Acerca de
No es cuestión de romper estructuras, sino saber que hacer con los pedazos.
Sindicación
 
Regalo de Reyes
Este año los reyes se portaron bien conmigo, y me dieron la oportunidad de compartir con ustedes mi regalo, que es al mismo tiempo la sorpresa de la que les hablé el día de ayer:

Me mudo de casa a

www.diegonline.com/blog

donde estaré escribiendo como lo hacía normalmente aquí. Año nuevo, casa nueva. Las razones del cambio obedecen unicamente al deseo de tener una casa propia que pudiera personalizar más, el tiempo que pasé aquí en blogs.ya.com fue muy importante porque aprendí acerca del mundo de los blogs, y porque fue aquí donde tuve la oportunidad de leerlos a ustedes y de que me leyeran. Gracias a este lugar hice nuevos amigos, y estuve en contacto -indirecto, pero contacto al fin- con amigos a los que aprecio mucho. Además de espacio de expresión este blog me ha dado muchas satisfacciones, y he compartido muchas de mis experiencias con todos. A lo largo de 11 meses que estuve en esta casa, lo pasé sensacional.

Ahora espero que me acompañen a mi nueva casa, donde los espero a todos, para continuar como hasta ahora esta experiencia de escribir y leer, leer y escribir, de compartir, y de aprender.

Les pido que actualicen sus enlaces, para que podamos encontrarnos ahora allá, yo he puesto a punto el nuevo hogar, con todas sus direcciones actualizadas, para seguirlos como siempre. Esta puerta queda abierta, con todo lo publicado, y con todo el agradecimiento.
 
Dedicatoria (parte dos)
A ustedes se une ahora otro más, que aunque no es primo de sangre, ha sido adoptado como tal, dado a la unión de las familias como de ustedes, nosotros, todos. Unos lo llaman "Piña", otros más le dicen "Bart" y algunos han optado por llamarle simplemente por su nombre: Jorge. Ya verán que no se une a todos en un momento particularmente propicio. Nadie llega jamás en un momento particularmente propicio, pero a ustedes y a mí nos consta que es mucho mejor y mucho más divertido ser que no ser. Así es que no hay que ser; les doy la buena nueva para que esta felicidad también sea común y para que este inmenso y acuático gusto se abra paso y humedezca el corazón de tantas amigas y amigos que nos han acompañado en el inmemorial trámite de la vida. Hoy "nace" Piña que es apenas un pequeño brote que voluntariamente coloco a la sombra de ustedes, mis seres queridos, para que algún día sea un árbol bien plantado más danzante, como imagina Octavio Paz y como desean fervorosamente sus padres. Y sus primos, nosotros. Ustedes son afortunados porque hay niños que no tienen casas, ni amigos, ni primos, ni hermanos, ni padres. Niños que viven en la calle y que vemos en la calle, en la tele, en los periódicos. Alguna siprema magia me gustaría tener para lograr conectar los corazones y los destinos de esos niños con los de ustedes, que viven en condiciones infinitamente más propicias. Carezco de ese don -y de muchos más-. Lo que sí poseo, y a lo que no puedo renunciar, es a la profunda convicción de que ni ustedes, ni Piña, ni sus padres, ni nosotros podremos descansar hasta que se remedien tan monstruosas condiciones. Creo que no hay duda acerca de que esa es nuestra tarea. Desde nuestros privilegios, desde nuestra compartida felicidad -que no depende de las fluctuaciones del mercado-, desde la rumorosa multitud que nos acompaña y que también quiere justicia, haremos nuestro trabajo. Mundo, que te sea leve, y el inevitable dolor que te causará Piña con sus acciones irreverentes, sea infinitamente rebasado por sus actos de bondad, y que llegue el día en que este sea para él el mejor lugar del mundo, y donde cultive su jardín y que nos invite a todos. Que así sea.

Sorpresita
Pues sí, en los próximos días les daré una sorpresa que llevo preparando desde hace algunas semanas. Antes de que se acabe enero estará lista.
 
Dedicatoria (parte uno)
En el pleno uso de mis mermadas facultades, dedico este post a Daniel, también nombrado "Dani", rebautizado como "Enano" y más recientemente como "La Foquita". Su hermano menor, Ricardo, cuya fantasía y magia me hacen sonreir cada que lo veo, y que es conocido como "Richi" en el medio del blog. Dedícolo también a Flavio Castorena Estefan que, para efectos blogísticos, es "Flavio me odia", y para efectos sentimentales es un tierno manojo de ironía, sensibilidad, maldad -hacia sus hermanos menores- y buena crianza, vamos que sus papás han hecho excelente trabajo. Emocionante destinataria de estas palabras es también Julia María, y su hermano menor por dos minutos, Mauricio, quienes han recibido la fortuna de ser conocidos como "Julita" y "Nene" respectivamente, al menos durante varios años más, porque apenas tienen ocho y les siguen pareciendo apodos geniales. Renata, con todo y su explosividad también es destinataria de estas palabras, lo mismo que la mayor de los 5, Elisa, quien está cerca de cumplir 15 años y en cuya celebración gozará de la interpretación en piano de Para Elisa de Beethoven, de su papá. A cada uno de ellos me ha tocado esperarlos en el umbral de la vida desde lejos, acompañarlos a lo largo de sus años y agradecerles la galanura con la que sobrellevan -o sobreviven- la carga de ser mis primos, de proporcionarme una educación y varios amorosos techos que me cobijan cuando no estoy en mi casa. O lo que es lo mismo, tengo muchas casas. Viviendo con ellos, y itilizando de vez en cuando la sustancia de su vida para alimentar al blog, he aprendido muchas cosas, entre ellas que tener primos chicos, lejos de ser una molestia, es una de las tareas más emocionantes y divertidas que puede haber en este mundo. Con los siete he jugado, y juntos hemos aprendido los mágicos poderes del agua; los he maleducado: los he entrenado minuciosamente en la irreverencia, en el horror de lo solemne; en la perfecta aversión a las múltiples formas de la muerte y en la total disposición a soltar una carcajada en los momentos menos indicados.
Ustedes, Daniel, Ricardo, Elisa, Flavio, Renata, Julia y Mauricio, han sido -me consta- infinitamente pacientes con un primo mayor no particularmente ortodoxo, pero que dentro de todo los toma muy en serio. En este punto, y por pura asociación libre, es justo y necesario rendirle homenaje a la inteligencia, sensibilidad y delicadeza de espíritu de sus padres, sus magníficos padres que, lejos de interferir, han sido un dulcísimo conducto para que ustedes y yo permanezcamos juntos. Eso está muy bien. Siempre está bien permanecer cerca; pero ahora que el país se ha puesto bronco, emocionante y, por momentos, ilegible, todavía es mejor saber que somos vasos comunicantes y que toda pena y toda alegría se vuelven sustancia común.