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Las consecuencias de vivir
De pronto, es más pronto de lo que piensas. Son las consecuencias de vivir una vida.
Acerca de
No es cuestión de romper estructuras, sino saber que hacer con los pedazos.
Sindicación
 
Tout va très bien
Hoy es su cumpleaños
Tengo el honor de contar con amigos de toda la vida. Y no exagero, a Michelle tengo tantos años de conocerla que nada más hacer cuentas me resulta insensato, casi una falta de respeto. Cuando la conocí -ambos éramos tan diferentes- lo que más me preocupaba era la correcta pronunciación de su nombre, y es que cada que mi madre me hacía bajar del coche, caminar a su puerta, tocar el interfón y amablemente preguntar por Michelle, tenía la sensación de que nunca lo decía correctamente, no sé si eran los nervios, pero eso me pasaba. Y así, nos veíamos todos los días, afuera de su casa para ir al club, nadábamos juntos y luego en el camino de regreso a casa. En aquel entonces era sólamente la hija de la amiga canadiense de mi mamá, nada que me importara a mí, pero con el tiempo el lugar que ocupa fue cambiando. Nos hicimos amigos, y luego esa amistad se fue fortaleciendo. Vivimos de todo, fiestas -y aquí se hace un gran paréntesis para recordar su impresionante fiesta de quince años en la que a la hora del vals y cuando caminaba yo decidida y seguramente a bailar con ella, se acercó al mismo tiempo por el otro lado su novio de entonces y enemigo declarado mío. Obvio, me tuve que regresar- decía pues, que vivimos fiestas, competencias, entrenamientos, viajes y cualquier cantidad de idas al cine -un sábado típico empezaba a las 10 am en el club con entrenamiento, luego juego de water polo, seguido de comida en la alberca exterior, bañarse, y salir rumbo al cine para intentar ver alguna película- y miles de aventuras más. Lo mejor de todo es que nunca nos aburrimos y aunque hemos tomado caminos diferentes, nunca nos hemos alejado. Aún cuando hemos estado en ciudades distintas, la comunicación se mantiene y cuando nos vemos sabemos que no ha pasado nada entre nosotros. Pero no somos dos, somos cinco. Feliz cumpleaños Michelle, que gusto seguir aquí.

No se me mueran nunca (Parte dos)
No era tiempo tampoco para él, lo venció todo.

Descubrimientos
Me di cuenta de que habia mucha gente a la que conocer, a la que brindar tu amistad, a la que ayudar y a la que amar, muchos atardeceres naranjas que compartir, muchos paseos por unas calles llenas de magia, de bruma, de cultura, de historia, de gente que va y viene como tú buscando un lugar en la vida. Quedan muchas fiestas, risas, bailar durante horas y ver salir el sol, acompañado de tus amigos o de alguna persona que acabas de conocer que tiene una historia que contarte, y a partir de ese momento pasará a formar parte de tu vida, o de tus recuerdos. Compartir tu experiencia, tu comida, ayudar a los que llegan, despedir con una lágrima a los que se van, probablemente no los volveras a ver nunca. Correr, correr y gritar, compartir mil locuras más, locuras de adolescentes, ver como funcionan los hilos de la ciudad, ver como crece todo, descubrir nuevos paisajes, calles o edificios, y salir un día de tu casa y ver como llueve.
No importa cuando pasen todas estas cosas, lo importante es que pasen. Y que tú estes ahí, para verlo, compartirlo y disfrutarlo.

Hay que joderse
Porque la inspiración se me agota con las noticias que me dan, y no alcanzo a llegar para la B, y tampoco para la parte cinco. Prometo llegar. A quien me dejó el mensaje diciendo que ha llorado leyendo lo que he escrito, aún sin entenderlo, creo que quizá lo que no entiendes es que al final has comprendido tantas cosas. Saludos, quien quiera que seas, y donde quiera que estés, gracias a ti, no dejes de leerme.
No