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Las consecuencias de vivir
De pronto, es más pronto de lo que piensas. Son las consecuencias de vivir una vida.
Acerca de
No es cuestión de romper estructuras, sino saber que hacer con los pedazos.
Sindicación
 
las raras excepciones
Enfrentando la vida
No imagino una persona que no haga cuando menos una visita al cuarto de baño por la mañana, antes de comenzar cualquier actividad. Difícilmente podrá existir quien al finalizar el día y antes de acostarse para descansar, no pase –de nuevo al menos una vez- al mismo cuarto de baño. Y sin embargo, siendo un lugar en el que estamos tanto tiempo de nuestras vidas, no hacemos conciencia de ello ni lo valoramos como debiéramos. Es, en efecto, un lugar de higiene y aseo personal, pero también es un lugar de lectura de libros y revistas. Un lugar donde hemos llorado, reído, cantado, gritado por enojo y felicidad. Un lugar de encuentro con nosotros mismos frente al espejo, donde nos aprobamos o reprobamos en un instante. Un lugar de embellecimiento, donde planeamos las actividades del día. Donde reflexionamos sobre las que ya hicimos. Es un lugar donde hacemos tantas cosas, que bien merece la pena profundizar sobre tal.
El cuarto de baño es por definición, un lugar de cuidado propio. Donde hemos de lavarnos dentro de una regadera y también eliminar todo aquello que nuestro cuerpo no necesita más. Por estas razones, debe ser un lugar sumamente limpio y ordenado en todo momento. Y el hecho de cumplir con dos funciones o más, no significa que tengan que estar una al lado de la otra. En cuestiones arquitectónicas hay deficiencias para llegar a una armonía total del lugar. Juntos, pero no revueltos. Sin necesidad de realizar ampliaciones, es posible que el lugar tenga una mejor distribución de los espacios. Taza, regadera y lavabo con espejo son los elementos mínimos. No hay necesidad alguna de tener malos olores mientras nos arreglamos frente al espejo, por lo tanto la distancia entre ambas partes debe ser máxima. La regadera por su parte debe tener la altura suficiente para no tener que agacharse para evitar golpearse la cabeza con ella. El espacio lateral debe ser amplio para minimizar las posibilidades de golpes en los brazos. Por ninguna razón debe tenerse una cortina en lugar de puerta para la regadera. Solamente una puerta será capaz de contener el agua dentro del área de regadera y evitar los charcos por todo el baño que además de ser poco estéticos, son molestos. Nada peor que entrar a un baño con charcos.
Cuando el espacio lo permita, debe considerarse la opción de poner una puerta al área del water dentro del cual se podrá colocar un extractor de olores y un sistema aromatizante. Asimismo el área del lavamanos, en la cual debe colocarse un espejo lo suficientemente grande para poder verse a plenitud, deberá disponer en todo momento de agua fría y caliente, jabón para las manos y toallas (en plural), ubicadas en un lugar en el que no estorben. Pero sobre todas las cosas, deberá estar limpio en su totalidad, puesto que es ahí donde acudiremos todos los días por la mañana y en donde nos cepillaremos y por primera vez en el día nos veremos al espejo. Momento de reflexión en el que podemos del mismo modo pensar que hoy nos vemos bien o que es un día en el que nos vemos como un completo acto de fatalidad. Ambas opciones son posibles y cada día nos enfrentamos en el baño a ese riesgo. Ya estando arreglados, el último paso consiste en una revisión de nueva cuenta frente al espejo sobre lo bien que nos vemos o donde hemos de considerar si debemos hacer alguna modificación a nuestra persona antes de salir a enfrentar al mundo.
En efecto, es en el baño donde nos preparamos día con día para enfrentar al mundo y se vuelve indispensable salir con toda seguridad de ese lugar. Aquí comienza la importancia del baño que la sociedad se niega a reconocer. Además de higiene y aseo, es un lugar de preparación para cada persona, donde en solitario se dispone para sus actividades diarias cuyo grado de importancia varían cada día y con cada persona.
En el baño también hemos llorado. En mi experiencia personal, uno de los momentos más tristes de mi vida se fue llorando en la regadera y es que quizá con el agua corriendo por mi cara las lagrimas se escondían y se iban a una coladera qué en su momento era el mejor destino. También he conocido personas que se esconden en el baño a leer cartas y lloran. Otras me han comentado que el baño es el mejor lugar para regañarse por haber hecho algo que no debió de hacerse o por dejar de hacer algo. En cualquier caso las lágrimas corrieron dentro del baño y muchas veces frente al espejo. Y es que solamente el baño puede ser tan íntimo porque es un lugar en el que, estar solo es algo normal y no levanta sospechas. Se puede entrar a llorar sin que alguien se atreva a preguntar que estamos haciendo encerrados ahí. Algunas mujeres tienen por costumbre leer todo tipo de cartas en el baño y dejan a éste como único testigo y cómplice de lo que leen, de lo que piensan y es ahí donde deciden si serán novias de tal o cual chico.
Y aunque generalmente se entra solo al baño, las mujeres son expertas en romper esta costumbre. Cuando son hermanas que comparten el baño es frecuente encontrar situaciones en las que al tiempo que una utiliza determinado espacio, otra de ellas se encuentra peinándose al frente del espejo y es posible que exista una tercera que no esté haciendo nada más que platicar en ese lugar donde pueden contarse cualquier cosa que quieran y nadie se atreverá a acercarse y mucho menos intentar entrar a ser parte de la plática. Y es ahí donde quizá surge la costumbre de ir en compañía al baño, pues saben que pueden platicar sobre cualquier cosa sin que alguien las escuche. Es un lugar de intimidad y es un lugar seguro.
Pero también la alegría nos aborda en ese lugar. No puede existir alguien que no haya cantado alguna vez en su vida dentro del baño. Lo más seguro es que esta experiencia haya tenido lugar en el área de la regadera. Y es que estando ahí, estamos tan solos y tan lejos del mundo que podemos cantar libremente cualquier canción que nos venga en gana, al volumen que nosotros queramos porque sabemos que nadie nos podrá interrumpir. No importa que en realidad puedan escucharnos en toda la casa y que cantemos horriblemente. Es un espacio personal, carente de factores externos en el que estando desnudos, sin temor, libres totalmente pues, podemos hacer prácticamente cualquier cosa que nos venga en gana. Por esa razón es que en la regadera cantamos, bailamos, brincamos y pretendemos ser lo que en otro lugar o situación difícilmente haríamos.
El baño es también un centro de lectura, de meditación, reflexión y concentración. Conozco muchísimas personas que pueden pasar horas –literalmente- dentro del baño leyendo, y no necesariamente haciendo uso simultaneo de alguna de las áreas anteriormente mencionadas. Incluso mi madre, se acostaba en el tapete a leer sus libros mientras mis hermanos, primos, amigos y perros jugábamos por toda la casa. Ese era su refugio. Pero no es la única, hay quienes dicen ser incapaces de realizar una de las necesidades fisiológicas básicas sin un buen libro en las manos. Hay autores –García Márquez- que han llegado al extremo de catalogar clásicos de la literatura –Don Quijote de la Mancha- como libros de baño, que han de ser leídos únicamente en visitas a este espacio de la casa.
Es entonces el baño, uno de los lugares más íntimos y seguros para cada persona. Donde libra una batalla consigo mismo antes de enfrentar al mundo. Cómplice y testigo.

No se me mueran nunca (parte tres)
La muerte -que es celosa y es mujer- se encaprichó con él. Y lo llevo a vivir siempre con ella. (FP)

Aviso Parroquial
Mañana publicaré un escrito sumamente violento y sentimental al mismo tiempo. Tomen sus precauciones, además, gran final de la serie -incomprendida pero con fans- "No sabes nada, pero es mejor así". Y ya encarrerado en esto de las promociones, tenemos un ganador para la B, y también, mañana será su día.
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