Si tú supieras
Recolección de almas
Todo el coraje y la tristeza de una vida llena de maltrato y abuso parecen desbordarse en dos brazos morenos, llenos de círculos semejantes a pequeños volcanes que en lugar de lava arrojan sangre.
Después de que su padrastro dejó de maltratarla, amarrarla y violarla salvajemente, Lesli de vez en cuando sonríe discretamente, enseñando los dientes chuecos inferiores.
A unas semanas de festejar sus 15 años, la niña únicamente escribe su primer nombre con dificultad y es torpe para sostener los cubiertos, aunque muy hábil para hacer peinados.
El niño del parque. Óscar, un niño de 15 años, morenito, cachetón, risueño y con lo pelos parados, vive en el jardín frente al Hospital Civil Viejo. Platica que acaba de llegar de Morelia, de donde salió huyendo de algo que no quiso decir. En la noche, una banca verde es su mejor colchón después de ayudarle a la señora que vende comida afuera del hospital.
La brigada intentó persuadirlo para llevarlo a un albergue, pero desconfiado -¿en quién puede confiar después de todo?-, se negó. En unos días comenzarán las lluvias, tal vez después acceda, el DIF insistirá.
Estas son sólo dos historias de millones que hay en el mundo, y lo que es más triste es que hay peores, o que quizá nos portamos indiferentes ante ellas. O las dos cosas. Hasta hoy, nunca he actuado por ayudar en algo a erradicar este problema en la calle, lo he hecho directamente en albergues y hospitales, pero no en la calle. Es cierto que me apena y me entristece y que quisiera ayudar pero no había encontrado nunca la manera de hacerlo. Hoy ese camino apareció, aunque no es nada fácil porque hay que cubrir una serie de requisitos para poder ser parte de esas brigadas que rescatan niños de la calle. Aún si no quedo elegido para ir a la calle, buscaré la manera en que pueda aportar algo. Conocer esas historias de cerca, como otras que he conocido recientemente me vuelven a sacudir todo y me hacen de nueva cuenta reflexionar y agradecer por todo. Que tengo una familia, todos en diferentes ciudades, pero ahí estamos. Que tengo una casa a la cual llegar, que tengo a mis amigos, que tuve siempre la oportunidad de estudiar, de hacer ejercicio, de leer lo que quisiera. Que tuve siempre toda la libertad para vivir, y las responsabilidades que eso conlleva. Que no me faltó nunca comida, que nunca conocí a la violencia. Que a la gente que quiero tampoco le faltó nada. Y por eso mismo tengo que hacer algo, no puedo quedarme sólo agradeciendo lo que tengo mientras existan niños como Lesli y Oscar. Mientras existan tantos miles como Lesli y Oscar.
Como esperaba
Hoy Michael Jackson fue declarado inocente, era de esperarse pues yo en verdad dudaba que hubiera cometido el delito. Me explico, si un hijo mío sufriera un abuso de ese tipo, no esperaría jamás dinero a cambio, sino que el culpable pagara con su vida en la cárcel. Aceptar el dinero sería prostituir a mi propio hijo, por eso jamás creí que en alguno de los dos casos en que lo acusaron fuera en verdad culpable. Un padre, y creo que una madre menos, haría eso con su hijo, evidentemente iban sólo tras el dinero aprovechando la mancha que dejó en el cantante un caso similar 10 años antes.
Ya para irnos
Él es Oscar. ¿Cómo se rescata el alma?

Todo el coraje y la tristeza de una vida llena de maltrato y abuso parecen desbordarse en dos brazos morenos, llenos de círculos semejantes a pequeños volcanes que en lugar de lava arrojan sangre.
Después de que su padrastro dejó de maltratarla, amarrarla y violarla salvajemente, Lesli de vez en cuando sonríe discretamente, enseñando los dientes chuecos inferiores.
A unas semanas de festejar sus 15 años, la niña únicamente escribe su primer nombre con dificultad y es torpe para sostener los cubiertos, aunque muy hábil para hacer peinados.
El niño del parque. Óscar, un niño de 15 años, morenito, cachetón, risueño y con lo pelos parados, vive en el jardín frente al Hospital Civil Viejo. Platica que acaba de llegar de Morelia, de donde salió huyendo de algo que no quiso decir. En la noche, una banca verde es su mejor colchón después de ayudarle a la señora que vende comida afuera del hospital.
La brigada intentó persuadirlo para llevarlo a un albergue, pero desconfiado -¿en quién puede confiar después de todo?-, se negó. En unos días comenzarán las lluvias, tal vez después acceda, el DIF insistirá.
Estas son sólo dos historias de millones que hay en el mundo, y lo que es más triste es que hay peores, o que quizá nos portamos indiferentes ante ellas. O las dos cosas. Hasta hoy, nunca he actuado por ayudar en algo a erradicar este problema en la calle, lo he hecho directamente en albergues y hospitales, pero no en la calle. Es cierto que me apena y me entristece y que quisiera ayudar pero no había encontrado nunca la manera de hacerlo. Hoy ese camino apareció, aunque no es nada fácil porque hay que cubrir una serie de requisitos para poder ser parte de esas brigadas que rescatan niños de la calle. Aún si no quedo elegido para ir a la calle, buscaré la manera en que pueda aportar algo. Conocer esas historias de cerca, como otras que he conocido recientemente me vuelven a sacudir todo y me hacen de nueva cuenta reflexionar y agradecer por todo. Que tengo una familia, todos en diferentes ciudades, pero ahí estamos. Que tengo una casa a la cual llegar, que tengo a mis amigos, que tuve siempre la oportunidad de estudiar, de hacer ejercicio, de leer lo que quisiera. Que tuve siempre toda la libertad para vivir, y las responsabilidades que eso conlleva. Que no me faltó nunca comida, que nunca conocí a la violencia. Que a la gente que quiero tampoco le faltó nada. Y por eso mismo tengo que hacer algo, no puedo quedarme sólo agradeciendo lo que tengo mientras existan niños como Lesli y Oscar. Mientras existan tantos miles como Lesli y Oscar.
Como esperaba
Hoy Michael Jackson fue declarado inocente, era de esperarse pues yo en verdad dudaba que hubiera cometido el delito. Me explico, si un hijo mío sufriera un abuso de ese tipo, no esperaría jamás dinero a cambio, sino que el culpable pagara con su vida en la cárcel. Aceptar el dinero sería prostituir a mi propio hijo, por eso jamás creí que en alguno de los dos casos en que lo acusaron fuera en verdad culpable. Un padre, y creo que una madre menos, haría eso con su hijo, evidentemente iban sólo tras el dinero aprovechando la mancha que dejó en el cantante un caso similar 10 años antes.
Ya para irnos
Él es Oscar. ¿Cómo se rescata el alma?

Comentario:
Tienes un gran corazón...
Besos.
Besos.
Comentario:
Dando una patada a una piedra encuentras una historia de esas. Están tan cerca que las podemos tocar casi extendiendo la mano. Y sin embargo preferimos taparnos los ojos y hacer como que no la hemos visto.
Sigue así...
Sigue así...
Comentario:
es una historia por desgracia, muy triste.
Comentario:
Joder que bonito post... felicidades por ser una magnifica persona :)
Comentario:
Si se piden muchos requisitos para trabajar en la calle uno no lo podría imaginar, pero necesitan gente que realmente ayude, y muchisimas cosas, yo a veces por parte de los scouts voy a una casa de niños con cancer, sale uno casi llorando, y vez muchos casos, día tras día casos muy tristes, de una sobrepoblación excesiva que quieren hijos no los cuidan, al menos se ve así, que no se hacen responsables de sus hijos, y el que paga los platos rotos son los muchachos.
Comentario:
Tristes historias las de esos niños y lo malo es lo mucho que abundan, me parece maraviloso que quieras ayudar a rescatarlos de la calle, te deseo mucha suerte y ya nos contarás si lo consigues.
Un beso
Un beso
Comentario:
Es una suerte, (aunque yo no crea en ella) tener un techo seguro, comida y el cariño de una familia, y como bien lo dices, me alegra que mis sobrinos, mi gente cercana y yo misma lo tengamos de una forma u otra. Pero también me alegra poder hacer algo al respecto desde mis medios.
Tienes razón pertenecer a la brigada de rescates de niños de la calle, no es una tarea facíl, y piden más requisitos de los que deberían, pero cuando logras ver una chispa de confianza en sus ojos, merece la pena.
Buenas noches.
Tienes razón pertenecer a la brigada de rescates de niños de la calle, no es una tarea facíl, y piden más requisitos de los que deberían, pero cuando logras ver una chispa de confianza en sus ojos, merece la pena.
Buenas noches.






