Una voz
Un día como cualquier otro
En apariencia un día como cualquier otro, pero con toques de sencillez que le hicieron único. Es que a veces nos complicamos la vida nosotros mimos, y vamos complicándola más y más hasta que nos perdemos en la costumbre y vivimos buscando más sin saber realmente por qué buscamos. Y peor, sin saber exactamente que es eso que buscamos. Y eso me pasa a mí a veces, sin darme cuenta me muevo en direcciones que no quiero. Ayer por la noche estaba presionado por todas las cosas que tenía que hacer el día de hoy, yo, que no suelo preocuparme por nada, que suelo dejar que las cosas sigan su camino ayer estaba realmente intrigado al respecto de como solucionaría todo eso.
Pues hoy desperté y todo comenzó bien y siguió mejor. A media mañana cuando tenía que decidir que hacer, sin saber a ciencia cierta si alguna de las dos opciones me aseguraba un resultado exitoso apareció una tercera opción. Dani -mi ya famoso primo- se apareció y propuso jugar Xbox. Yo que tenía que ir al restaurante, conseguir un extinguidor, ir al ayuntamiento y entregar unas fotos, estaba considerando la opción de jugar con él. Pues bueno, jugamos sólo unos minutos pero fueron suficientes para relajarme y continuar con mi recorrido, sabiendo que a las dos de la tarde veríamos el partido de la Copa Confederaciones en donde jugarían Brasil contra Grecia -ya había ganado México a Japón-. Me fui, terminé todo rápido y llegué a su casa, nos instalamos -odio los sillones de piel, me da calor- y en compañía de otro amigo nuestro vimos el partido.
Minutos más tarde llegó su mamá y luego su papá, también llegó su hermano y más gente invitados de ellos, nosotros seguíamos en lo nuestro, y llegó la hora de comer. Comida típica mexicana que tenía tantos años de no comer. Gorditas, tlacoyos, huaraches y agua de limón. Un placer. (A mis amigos españoles, prometo próximamente un post hablando de comida mexicana, porque es un tema bastante extenso, y ahí explicaré a detalle estos tres platos). El partido terminó con una victoria de Brasil y entonces bajamos, nos despedimos de todos y salimos de la casa, sin saber a donde ir. El destino estaba cerca porque cruzamos la calle y nos sentamos en el pasto -cesped-. Nos acostamos los tres mirando al cielo y pasamos una hora contemplando las nubes, encontrando formas en ellas, de animales, de cosas. Un cielo azul, grandes nubes en movimiento constante y nosotros acostados contemplando. El mundo podía ser un caos, pero estábamos en nuestro pedazo de paraíso. Duró una hora pero la sigo disfrutando, después, tuvimos que continuar con nuestras vidas. Uno fue a entrenar, otro a estudiar para su examen de mañana y yo fui a la Universidad a unos asuntos pendientes. La vida, a veces, es bella. Los pequeños detalles hacen que valga la pena. Y hay gente que quiere el mejor restaurante y los sillones más caros. Comida típica casera y pasto con vista al cielo. No hay más.
Cargando madera
Hoy vi al Rusito, entrañable amigo, experimentado corredor, destacado fotógrafo. Vino a mi casa unos minutos, y al ver llegar su auto me acerqué -la verdad es que intentó atropellarme-. Me dirigí a su puerta y al bajar esperaba yo verlo como siempre, digamos, en su tamaño un tanto compacto. Menuda sorpresa la mía cuando se bajó y vi a un pequeño toro. ¿Engordaste? ¿Vas al gimnasio? ¿Qué te pasó? Pues ni una ni la otra, na' que está trabajando en la mueblería de su familia cargando madera y en menos de un mes se ha transformado. Con esto esperamos que teniendo mayor fuerza adquiera mayor equilibrio y cuando intente correr no caiga al suelo.
Ya para irnos
Malvas 55 Fraccionamiento Jacarandas, Zapopan, Jalisco. 45160. Ahí viví los que quizá sean los mejores años de mi vida, quizá sean estos. Ojalá que algún día pueda decir eso de cada año vivido. De esa casa que vendimos no queda nada, la han transformado, pero el recuerdo nadie me lo quita. ¿Por qué no hubo firma invitada ayer? El invitado se retrasó en un aeropuerto, ya le tocará algún día otra vez.

En apariencia un día como cualquier otro, pero con toques de sencillez que le hicieron único. Es que a veces nos complicamos la vida nosotros mimos, y vamos complicándola más y más hasta que nos perdemos en la costumbre y vivimos buscando más sin saber realmente por qué buscamos. Y peor, sin saber exactamente que es eso que buscamos. Y eso me pasa a mí a veces, sin darme cuenta me muevo en direcciones que no quiero. Ayer por la noche estaba presionado por todas las cosas que tenía que hacer el día de hoy, yo, que no suelo preocuparme por nada, que suelo dejar que las cosas sigan su camino ayer estaba realmente intrigado al respecto de como solucionaría todo eso.
Pues hoy desperté y todo comenzó bien y siguió mejor. A media mañana cuando tenía que decidir que hacer, sin saber a ciencia cierta si alguna de las dos opciones me aseguraba un resultado exitoso apareció una tercera opción. Dani -mi ya famoso primo- se apareció y propuso jugar Xbox. Yo que tenía que ir al restaurante, conseguir un extinguidor, ir al ayuntamiento y entregar unas fotos, estaba considerando la opción de jugar con él. Pues bueno, jugamos sólo unos minutos pero fueron suficientes para relajarme y continuar con mi recorrido, sabiendo que a las dos de la tarde veríamos el partido de la Copa Confederaciones en donde jugarían Brasil contra Grecia -ya había ganado México a Japón-. Me fui, terminé todo rápido y llegué a su casa, nos instalamos -odio los sillones de piel, me da calor- y en compañía de otro amigo nuestro vimos el partido.
Minutos más tarde llegó su mamá y luego su papá, también llegó su hermano y más gente invitados de ellos, nosotros seguíamos en lo nuestro, y llegó la hora de comer. Comida típica mexicana que tenía tantos años de no comer. Gorditas, tlacoyos, huaraches y agua de limón. Un placer. (A mis amigos españoles, prometo próximamente un post hablando de comida mexicana, porque es un tema bastante extenso, y ahí explicaré a detalle estos tres platos). El partido terminó con una victoria de Brasil y entonces bajamos, nos despedimos de todos y salimos de la casa, sin saber a donde ir. El destino estaba cerca porque cruzamos la calle y nos sentamos en el pasto -cesped-. Nos acostamos los tres mirando al cielo y pasamos una hora contemplando las nubes, encontrando formas en ellas, de animales, de cosas. Un cielo azul, grandes nubes en movimiento constante y nosotros acostados contemplando. El mundo podía ser un caos, pero estábamos en nuestro pedazo de paraíso. Duró una hora pero la sigo disfrutando, después, tuvimos que continuar con nuestras vidas. Uno fue a entrenar, otro a estudiar para su examen de mañana y yo fui a la Universidad a unos asuntos pendientes. La vida, a veces, es bella. Los pequeños detalles hacen que valga la pena. Y hay gente que quiere el mejor restaurante y los sillones más caros. Comida típica casera y pasto con vista al cielo. No hay más.
Cargando madera
Hoy vi al Rusito, entrañable amigo, experimentado corredor, destacado fotógrafo. Vino a mi casa unos minutos, y al ver llegar su auto me acerqué -la verdad es que intentó atropellarme-. Me dirigí a su puerta y al bajar esperaba yo verlo como siempre, digamos, en su tamaño un tanto compacto. Menuda sorpresa la mía cuando se bajó y vi a un pequeño toro. ¿Engordaste? ¿Vas al gimnasio? ¿Qué te pasó? Pues ni una ni la otra, na' que está trabajando en la mueblería de su familia cargando madera y en menos de un mes se ha transformado. Con esto esperamos que teniendo mayor fuerza adquiera mayor equilibrio y cuando intente correr no caiga al suelo.
Ya para irnos
Malvas 55 Fraccionamiento Jacarandas, Zapopan, Jalisco. 45160. Ahí viví los que quizá sean los mejores años de mi vida, quizá sean estos. Ojalá que algún día pueda decir eso de cada año vivido. De esa casa que vendimos no queda nada, la han transformado, pero el recuerdo nadie me lo quita. ¿Por qué no hubo firma invitada ayer? El invitado se retrasó en un aeropuerto, ya le tocará algún día otra vez.

Comentario:
Parece que me leiste el pensamiento con lo de la comida de tu país, espero que no demores mucho esa clase de cocina.
Es bueno recordar los lugares en donde pasamos parte de nuestra vida.
Un abrazo
Es bueno recordar los lugares en donde pasamos parte de nuestra vida.
Un abrazo
Comentario:
Las cosas más sencillas de la vida...no hay que compita contra eso.
A mi de la comidad mexicana...ummmm mi plato favorito se debate entre el mole(poblano, pq es dulzón) y los tacos al pastor. Pufff..se me vino a la mente el atole, pero es que me gusta lo dulce :P
p.d. no hay que olvidar, solo saber recordar, eso decía mi abuelo, aún no lo digiero en su totalidad ;)
Un biko!
A mi de la comidad mexicana...ummmm mi plato favorito se debate entre el mole(poblano, pq es dulzón) y los tacos al pastor. Pufff..se me vino a la mente el atole, pero es que me gusta lo dulce :P
p.d. no hay que olvidar, solo saber recordar, eso decía mi abuelo, aún no lo digiero en su totalidad ;)
Un biko!

Comentario:
jaja creo que de rusito ya no teneis* nada el chaval*.
Y claro que te quedais* muchos años mejores, no has pensado en el año de tu graduación? con eso teneis* mas que suficiente.
*nótese mi gran intento de acoplarme a tu público del viejo mundo.
Y claro que te quedais* muchos años mejores, no has pensado en el año de tu graduación? con eso teneis* mas que suficiente.
*nótese mi gran intento de acoplarme a tu público del viejo mundo.
Comentario:
Magnífico día!! si señor! me alegro de que todo se solucionase tan bien, y de que dsifruteis de momentos tan relajados como ese tumbados en el cesped.
Por cierto, espero ansioso tu post dedicado a la comida mexicana, a mi novia y a mi nos encantaaa, nos acercamos cuando podemos a los restaurantes mexicanos y es una delicia!! A Ella, que la gusta liarse entre sartenes también ha hecho sus pinitos, pero supongo que eso será como en todos los sitios, no habrá tortilla como la de mi madre, ni burritos como los que se hacen en tu tierra.
Y ya por último comentarte que he cambiado de blog, ya que el de ya.com no me dejaba postear, aquí te dejo mi nueva dirección [http://debilidades.bitacoras.com/]
SALUDOS!!
Por cierto, espero ansioso tu post dedicado a la comida mexicana, a mi novia y a mi nos encantaaa, nos acercamos cuando podemos a los restaurantes mexicanos y es una delicia!! A Ella, que la gusta liarse entre sartenes también ha hecho sus pinitos, pero supongo que eso será como en todos los sitios, no habrá tortilla como la de mi madre, ni burritos como los que se hacen en tu tierra.
Y ya por último comentarte que he cambiado de blog, ya que el de ya.com no me dejaba postear, aquí te dejo mi nueva dirección [http://debilidades.bitacoras.com/]
SALUDOS!!





