Todo lo que ya viví
Exceso de dimensiones
Ayer en la tarde tuve la oportunidad de conocer la historia de un hombre que se convertirá en leyenda, Don Anselmo, y he decidido compartirla esta noche con ustedes.
Don Anselmo es un buen hombre de 83 años de edad, que como muchos, padeció de cáncer en la próstata. Acudió a prestigiado hospital público para los trabajadores del estado (ISSSTE) donde recibió la atención de los médicos especialistas, que como se hace en todos los casos, se programó una cirugía.
Yo no conocía el método para terminar con el cáncer de próstata, pero consiste en introducir un endoscopio por la punta del pene, avanzar hasta el lugar afectado, pasando por lugares cuyos nombres no recuerdo, o no quiero recordar. Una vez que llegan, separan el tejido y lo toman con el aparato y lo sacan. Sí, imagino que debe verse como una serpiente que acaba de comer. En todos los casos, según me dice mi amiga doctora, es un método bastante sencillo y sin dolor para el paciente, pues todo el tiempo permanece anestesiado, aunque creo que se escucha bastante aterrador. La cirugía se realiza con mucha frecuencia en el nosocomio, sin complicaciones, y todo el instrumental médico tiene medidas estándar. Y aquí es donde comienza lo interesante, porque cuando a Don Anselmo lo tenían ya en quirófano, anestesiado y habían comenzado el proceso de endoscopía, se dieron cuenta que era de medidas insuficientes, comparado con el camino que tenía que recorrer. Esto es, que el señor tenía un aparato que excedía las medidas de los instrumentos, motivo suficiente, para cancelar la cirugía. Obviamente los médicos no daban crédito a la situación por lo que se dieron a la tarea de tomar medidas, literalmente, y la extensión del miembro viril del octagenario, en estado de reposo, rebasó los 30 centímetros.
El hospital vivió un shock, que sigue repercutiendo todavía en las amistades de quienes trabajan ahí como es mi caso, y era tal mi necesidad de compartir esta historia, de la que he reído desde ayer, que la escribí para todos. Aunque por otra parte, a pesar de que la cirugía tuvo que ser por vía abdóminal, y mucho más dolorosa para el pobre señor, tiene el orgullo de elevar el promedio del mexicano en cuando a dimensiones viriles se refiere. Y tiene bien ganado el apodo de treintón, a sus 83 años.
Ayer en la tarde tuve la oportunidad de conocer la historia de un hombre que se convertirá en leyenda, Don Anselmo, y he decidido compartirla esta noche con ustedes.
Don Anselmo es un buen hombre de 83 años de edad, que como muchos, padeció de cáncer en la próstata. Acudió a prestigiado hospital público para los trabajadores del estado (ISSSTE) donde recibió la atención de los médicos especialistas, que como se hace en todos los casos, se programó una cirugía.
Yo no conocía el método para terminar con el cáncer de próstata, pero consiste en introducir un endoscopio por la punta del pene, avanzar hasta el lugar afectado, pasando por lugares cuyos nombres no recuerdo, o no quiero recordar. Una vez que llegan, separan el tejido y lo toman con el aparato y lo sacan. Sí, imagino que debe verse como una serpiente que acaba de comer. En todos los casos, según me dice mi amiga doctora, es un método bastante sencillo y sin dolor para el paciente, pues todo el tiempo permanece anestesiado, aunque creo que se escucha bastante aterrador. La cirugía se realiza con mucha frecuencia en el nosocomio, sin complicaciones, y todo el instrumental médico tiene medidas estándar. Y aquí es donde comienza lo interesante, porque cuando a Don Anselmo lo tenían ya en quirófano, anestesiado y habían comenzado el proceso de endoscopía, se dieron cuenta que era de medidas insuficientes, comparado con el camino que tenía que recorrer. Esto es, que el señor tenía un aparato que excedía las medidas de los instrumentos, motivo suficiente, para cancelar la cirugía. Obviamente los médicos no daban crédito a la situación por lo que se dieron a la tarea de tomar medidas, literalmente, y la extensión del miembro viril del octagenario, en estado de reposo, rebasó los 30 centímetros.
El hospital vivió un shock, que sigue repercutiendo todavía en las amistades de quienes trabajan ahí como es mi caso, y era tal mi necesidad de compartir esta historia, de la que he reído desde ayer, que la escribí para todos. Aunque por otra parte, a pesar de que la cirugía tuvo que ser por vía abdóminal, y mucho más dolorosa para el pobre señor, tiene el orgullo de elevar el promedio del mexicano en cuando a dimensiones viriles se refiere. Y tiene bien ganado el apodo de treintón, a sus 83 años.
Comentario:
Ok no quiero imaginar como se veía en traje de baño, pero es demasiado grande eso, 30 cm aunque fueran 15-20 es mucho, diablos, eso si esta del nabo, me quedé sin palabras cuando terminaba de leerlo, al fin le pudieron quitar el cáncer de prostata que era el tema principal.
Saludos!!
Saludos!!
Comentario:
Ok no quiero imaginar como se veía en traje de baño, pero es demasiado grande eso, 30 cm aunque fueran 15-20 es mucho, diablos, eso si esta del nabo, me quedé sin palabras cuando terminaba de leerlo, al fin le pudieron quitar el cáncer de prostata que era el tema principal.
Saludos!!
Saludos!!
Comentario:
¿Cuál era la reacción de la gente cuando se ponía un traje de baño? ¿Gracias a él inventaron esa mexicanísima frase de "nada más la puntita"?
Comentario:
OK, si su esposa, quien seguro recibio una felicitacion antes de que le avisaran porque no se hizo la cirugia y estaba muy preocupada, tiene 22 años, no me sorprenderia nada. Para muchas tal vez que sea un viejito millonario ya no es suficiente. Tambien debe ser "rico".
Comentario:
Auch!! (eso de las operaciones :-/) ahora sé porque siempre la gente esta diciendo que en los tiempos de antes las "cosas" se daban "mejor"....y yo que pensaba que era porque la vida era más tranquila, ja!!
Biko y buen lunes.
Biko y buen lunes.






