La firma invitada
Manijeh
Arquitecta, compañera de escuela muchos años, y amiga. De personalidad extraordinaria, gustos por las cosas extrañas, firme en principios y leal como pocos. Podría decir más cosas de ella, pero todo estaría de más, aquí está Manijeh.
Mi turno
Manijeh Lizárraga
Bueno, permítanme comenzar del mismo modo que muchas de las firmas invitadas lo han hecho: Agradeciendo a Diego la invitación y la oportunidad de entrometerme un poco en su espacio. Cuando me dijo: “el tema es libre y no hay límites” me sentí anonadada. Yo creo que no hay nada mas limitado que dar toda la libertad posible a alguien, ya que son tantas las posibilidades y se convierte en una tarea prácticamente imposible poder escoger algo en específico y así, limitarse a uno mismo (vaya, Diego se libra fácilmente de lo más latoso en ese sentido). Pero luego me dije, “cómo no, si yo si puedo!”
Y aquí estoy, casi casi en las mismas. Hay tantas cosas de las que quisiera yo hablar. Y entre tantos temas, quiero tocar el de la individualidad.
Todos somos únicos. No importa que por nuestras características nos encasillen en un grupo de personas, siempre hay algo que nos convierte en únicos: nuestra risa, algún gesto en particular o hasta nuestra forma de caminar. Y es precisamente ese “algo” el que nos ayuda o nos provoca a juntarnos con alguien más, tal como lo dice la famosa frase “Dios los hace y ellos se juntan”.
Ejemplos de esto vemos durante toda nuestra vida. En mi caso, lo he notado con mayor claridad en mis años de preparatoria, casualmente los mismos años en que conocí a Diego.
En nuestra prepa existían varios grupos de amigos y estos grupos recibían algún apodo por aquella característica que todos tenían en común, lo cual a mi grupo de amigos, en aquel tiempo, nos parecía una falta de personalidad. Ahora, pensándolo bien, caímos en el gravísimo error de juzgar sin antes conocer, pero la verdad tampoco nos dimos la oportunidad unos a otros porque simplemente no nos interesaba. Cada quien estaba muy cómodo y contento en su pequeño mundo y eso era más que suficiente.
Lo curioso era que en nuestro grupo, no existía alguna característica que todos tuviéramos en común. Físicamente éramos muy diferentes todos, y yo creo que eso era lo que nos distinguía. Estaba desde la persona más “fresa” hasta la persona más “hippie”. Lo que sí era cierto, era que todos nos llevábamos excelente. Hasta me atrevo a decir que no teníamos ningún apodo, o por lo menos eso es lo que yo creo. Alguna vez oí por ahí que nos apodaban “el kinder” por inmaduros, pero no hay evidencia sólida que lo pruebe.
Durante todo ese tiempo y hasta hoy, formamos cada quien nuestra personalidad. Algunos se distanciaron, otros permanecieron muy unidos, pero lo que puedo asegurar sin duda es que todos vemos aquella época como una muy grandiosa y que jamás vamos a olvidar.
De cada amigo que tengo y he tenido a lo largo de mi vida, he tomado algo que me ha ayudado a formar mi persona y a llegar a ser quien soy hoy. Por esto les estoy eternamente agradecida.
Gracias a todas estas influencias (tanto buenas como malas) he perdido muchas inseguridades, he aprendido que puedo revelarme tal como soy sin importar que no siga los estándares dictados por la sociedad y sobre todo, a no censurarme por miedo al rechazo.
Claro, sigo en ese duro camino de formar a mi persona y me falta mucho por recorrer. ¿Tengo miedo de seguir este camino? Estoy aterrada. ¿Cuándo termina? Nunca. Y eso es lo que lo hace más divertido e interesante.
Es inevitable querer comerte al mundo en un día, pero hay que aprender a tener paciencia. Hay que aprender a ver las cosas de manera positiva y aceptar que vendrán algunas decepciones, ya que sin esto, probablemente nos perderíamos lo mejor. Hay que saber levantarse y volverlo a intentar. Hay que aceptar que tal vez no conseguiremos todo lo que deseamos simplemente porque no nos toca, pero no sin antes hacer el mayor esfuerzo por conseguirlo. Y saber vivir a gusto, ver siempre hacia delante (sin olvidar lo que dejamos atrás) y desechar la actitud de la-vida-apesta, porque hasta en el día más gris hay algo que te puede ayudar a mantener las ganas de ver que es lo que sigue.
En mi caso, cuando las cosas se ponen de lo más feo (y se han puesto bastante mal), mi “muleta” es el cariño de aquellos que me rodean. Trato de tener siempre muy presente que en algún lugar, no importa que tan lejos sea, tengo mínimo a una persona que me quiere. Lo menos que puedo hacer para demostrarles que yo me siento igual por ellos es mantener la cabeza en alto y seguir adelante, porque no importa que tan jodida llegue a estar yo, siempre tendré a alguien que me eche una mano.
Entre toda esta gente, Diego tiene un lugar muy especial y le agradezco de nuevo la oportunidad de expresarme el día de hoy y Diego: también te agradezco todas las veces que me has demostrado tu apoyo, por ayudarme a formar mi personalidad y sobre todo, por tu amistad incondicional. Sé que eso es algo que jamás perderemos. Eso y nuestra carismática personalidad (jaja).
Arquitecta, compañera de escuela muchos años, y amiga. De personalidad extraordinaria, gustos por las cosas extrañas, firme en principios y leal como pocos. Podría decir más cosas de ella, pero todo estaría de más, aquí está Manijeh.
Mi turno
Manijeh Lizárraga
Bueno, permítanme comenzar del mismo modo que muchas de las firmas invitadas lo han hecho: Agradeciendo a Diego la invitación y la oportunidad de entrometerme un poco en su espacio. Cuando me dijo: “el tema es libre y no hay límites” me sentí anonadada. Yo creo que no hay nada mas limitado que dar toda la libertad posible a alguien, ya que son tantas las posibilidades y se convierte en una tarea prácticamente imposible poder escoger algo en específico y así, limitarse a uno mismo (vaya, Diego se libra fácilmente de lo más latoso en ese sentido). Pero luego me dije, “cómo no, si yo si puedo!”
Y aquí estoy, casi casi en las mismas. Hay tantas cosas de las que quisiera yo hablar. Y entre tantos temas, quiero tocar el de la individualidad.
Todos somos únicos. No importa que por nuestras características nos encasillen en un grupo de personas, siempre hay algo que nos convierte en únicos: nuestra risa, algún gesto en particular o hasta nuestra forma de caminar. Y es precisamente ese “algo” el que nos ayuda o nos provoca a juntarnos con alguien más, tal como lo dice la famosa frase “Dios los hace y ellos se juntan”.
Ejemplos de esto vemos durante toda nuestra vida. En mi caso, lo he notado con mayor claridad en mis años de preparatoria, casualmente los mismos años en que conocí a Diego.
En nuestra prepa existían varios grupos de amigos y estos grupos recibían algún apodo por aquella característica que todos tenían en común, lo cual a mi grupo de amigos, en aquel tiempo, nos parecía una falta de personalidad. Ahora, pensándolo bien, caímos en el gravísimo error de juzgar sin antes conocer, pero la verdad tampoco nos dimos la oportunidad unos a otros porque simplemente no nos interesaba. Cada quien estaba muy cómodo y contento en su pequeño mundo y eso era más que suficiente.
Lo curioso era que en nuestro grupo, no existía alguna característica que todos tuviéramos en común. Físicamente éramos muy diferentes todos, y yo creo que eso era lo que nos distinguía. Estaba desde la persona más “fresa” hasta la persona más “hippie”. Lo que sí era cierto, era que todos nos llevábamos excelente. Hasta me atrevo a decir que no teníamos ningún apodo, o por lo menos eso es lo que yo creo. Alguna vez oí por ahí que nos apodaban “el kinder” por inmaduros, pero no hay evidencia sólida que lo pruebe.
Durante todo ese tiempo y hasta hoy, formamos cada quien nuestra personalidad. Algunos se distanciaron, otros permanecieron muy unidos, pero lo que puedo asegurar sin duda es que todos vemos aquella época como una muy grandiosa y que jamás vamos a olvidar.
De cada amigo que tengo y he tenido a lo largo de mi vida, he tomado algo que me ha ayudado a formar mi persona y a llegar a ser quien soy hoy. Por esto les estoy eternamente agradecida.
Gracias a todas estas influencias (tanto buenas como malas) he perdido muchas inseguridades, he aprendido que puedo revelarme tal como soy sin importar que no siga los estándares dictados por la sociedad y sobre todo, a no censurarme por miedo al rechazo.
Claro, sigo en ese duro camino de formar a mi persona y me falta mucho por recorrer. ¿Tengo miedo de seguir este camino? Estoy aterrada. ¿Cuándo termina? Nunca. Y eso es lo que lo hace más divertido e interesante.
Es inevitable querer comerte al mundo en un día, pero hay que aprender a tener paciencia. Hay que aprender a ver las cosas de manera positiva y aceptar que vendrán algunas decepciones, ya que sin esto, probablemente nos perderíamos lo mejor. Hay que saber levantarse y volverlo a intentar. Hay que aceptar que tal vez no conseguiremos todo lo que deseamos simplemente porque no nos toca, pero no sin antes hacer el mayor esfuerzo por conseguirlo. Y saber vivir a gusto, ver siempre hacia delante (sin olvidar lo que dejamos atrás) y desechar la actitud de la-vida-apesta, porque hasta en el día más gris hay algo que te puede ayudar a mantener las ganas de ver que es lo que sigue.
En mi caso, cuando las cosas se ponen de lo más feo (y se han puesto bastante mal), mi “muleta” es el cariño de aquellos que me rodean. Trato de tener siempre muy presente que en algún lugar, no importa que tan lejos sea, tengo mínimo a una persona que me quiere. Lo menos que puedo hacer para demostrarles que yo me siento igual por ellos es mantener la cabeza en alto y seguir adelante, porque no importa que tan jodida llegue a estar yo, siempre tendré a alguien que me eche una mano.
Entre toda esta gente, Diego tiene un lugar muy especial y le agradezco de nuevo la oportunidad de expresarme el día de hoy y Diego: también te agradezco todas las veces que me has demostrado tu apoyo, por ayudarme a formar mi personalidad y sobre todo, por tu amistad incondicional. Sé que eso es algo que jamás perderemos. Eso y nuestra carismática personalidad (jaja).
Comentario:
Todos somos tan únicos y diferentes a todos, eso está claro. Eso de los grupos... un grupo donde esté Diego debe ser chistoso, seguramente.
Comentario:
Definitivamente aunque salí de la prepa hace un año, creo que también había grupitos, mas bien estos se hacían por que esos grupos tenían los mismos intereses, es normal que pase eso, no se puede ser compatible con todo, yo me la pasaba rumbando por todos lados, estaba con unos y con otros. Miércoles a Miércoles, una persona nueva, esto se vuelve mas interesante el conocer a mas gente cada día!!.
Saludos Manijeh.
p.d. Diego que disfrutes tu ipod !!!
Saludos Manijeh.
p.d. Diego que disfrutes tu ipod !!!
Comentario:
Me alegra haberte conocido Manijeh, poco a poco estamos conociendo a todos los amigos de Diego con lo que nos estamos enriquiciendo con los comentarios de todos vosotros.
Un abrazo para ti y para Diego.
Un abrazo para ti y para Diego.
Comentario:
Así somos todos, tan diferentes. Me gustó mucho lo que ha escrito Manijeh, muchas gracias, saludos!
Comentario:
Sin duda un placer ir conociendo a traves de dus amigos a Diego. Coincido contigo Manijeh que cada uno somos especiales de una forma u otra y en la diversidad de pensamientos y sentimientos de las personas que son tus amigos, encuentras tu propio espacio para compartir y querer.
Un biko a ambos ;)
Un biko a ambos ;)






