La firma invitada
Hoy le toca a Benji, y aquí he de aclarar varios puntos, originalmente la foto del día correspondía a Luis Quirarte, pero después de leer la colaboración de Benji, antes de publicarla, me sentí tan mal y tan culpable, que decidí que todo este post fuera suyo, por lo que la foto del final también es de él. Benji es uno de esos amigos, que uno conoce, y he de confesarlo, nunca me sentí a la altura. Desde que me acuerdo era Vicepresidente de la asociación de alumnos, colaborador de todo, mejor promedio de su generación, o al menos de los mejores, novio -en aquel entonces- de una compañera mía, se daba tiempo para jugar futbol, amigo de todos, y yo... Yo todo lo contrario. Así que pues, sí, admiro a Benji y es para mi un honor que escriba hoy aquí.
Un martes cualquiera
Benjamín Cortina Larios
Son las 8 a.m en punto, el despertador suena, me niego a levantarme, es martes y sé que me espera un día pesado. Las 8:45 el despertador harto de intentarlo, suena una última vez con la esperanza de que esta vez sea la buena. Por fin le hago caso, me levanto cansado, con disgusto y pensando en todo lo que me espera. Por unos segundos permanezco sentado en la cama, de pronto mi mente está en blanco todo pensamiento, idea, recuerdo se ha ido, respiro profundamente y me levanto con dirección al baño, es hora de bañarse. Casi he llegado, a punto de entrar a la tan anhelada ducha un destello de responsabilidad llega a mi cabeza, tienes tarea y debes subirla antes del medio día. Mi camino cambia, doy vuelta ahora debo buscar mi lap top esperando que al encenderla y revisar mi mail, el trabajo esté ahí, terminado por mi equipo que al no tener nada qué hacer decidió hacer todo, a fin de cuentas me lo deben.
La hora de la verdad, escribo mi password, triste realidad, nada acerca del trabajo, pero otro mail me da alegría, hay partido, mi horario es complejo, salgo de clase a las 5:30 y entro de nuevo a las 6, el partido es también a las 6, pero algo ha cambiado, un evento inesperado obliga a cambiar el horario, ahora será a las 5:30, tendré oportunidad de jugar, al menos medio tiempo si es que todos son puntuales.
Vuelve a la realidad, debes terminar el trabajo y aún falta mucho. Escribo e invento sin cesar hasta terminarlo, todo listo, sólo tengo que enviarlo. Pronto caeré en la cuenta de que aún no he hecho la portada. Tan simple y tan fácil, pero es molesta, ni siquiera sé los apellidos de mis compañeros. 11:59 a.m enviado.
Se me ha ido toda la mañana, sabía que no debía haberme conectado a Messenger, pero la tentación es grande y no he podido evitarlo. Solo he ganado compromisos ahora tengo que llegar a la 1 p.m pues me esperan para una junta. A la misma hora tengo trabajo en equipo y terminar la tarea para las 6. ¿Por qué no? también quedé en comer con unos amigos. Siento alivio pues alcancé a mandar el trabajo, pero sólo tengo un minuto para descansar, pues ahora tengo que arreglarme para alcanzar a llegar a los compromisos de la 1.
La ducha se convierte en todo un ritual, es el momento de descansar y pensar un poco en otras cosas, por un momento la escuela no existe, no represento nada, no hay juntas ni tareas, sólo yo.
Estoy listo es hora de irme, enciendo el carro y de pronto suena el teléfono, un amigo viene para mi casa, debo esperarlo pues va también a la escuela. Por fin llega, son ya la 1:10 pm. pero no me importa. Estamos por arrancar, no llevo mis cosas para jugar, pues sé que el día será complejo y realmente no creo tener tiempo.
Apago el carro, me preguntan qué pasa – voy por mis cosas – a fin de cuentas jugar es lo único bueno que tendré en el día.
La 1:40 y por fin estamos en la escuela, llego directo a grupos, (a veces ya ni siquiera deseo entrar), todo es igual, lleno de gente y de ruido. En la última mesa distingo a mi equipo, al centro la Feitesm (tendremos junta), y a la entrada, mis amigos ansioso por comer. No lo pienso dos veces – vámonos a comer – y así lo hago. Regreso casi a las 3 p.m es muy tarde, no he hecho tareas, no he estudiado y algunos están molestos. Hago todo lo que puedo pero ya son las 4 y es hora de ir a clase, no puedo faltar, estoy al límite, algunas de ellas por preferir ir a jugar.
La clase termina temprano, algo de esperanza ahora podré terminar algunas cosas, ya casi son las 5:30 y nada está listo. Algunos me preguntan: ¿vas a jugar? La respuesta es No, hay demasiado que hacer y ya casi entro a clase.
Dos minutos después, estoy en la cancha, le he pedido a Diego que sólo me deje jugar 20 minutos. Durante todo ese tiempo solo puedo pensar en cuánto odio los martes, y más aún las clases. Son ya las 6:15 y el profesor no llega, no puedo más con el deseo de volver y así lo hago, marcador 2 – 2, quiero jugar. Algo extraño pasa, el sol pega con toda su fuerza, la cancha está pesada, y todos han corrido mucho, hay banca suficiente, pero nadie quiere salir. No puedo creer que me esté perdiendo el partido. De pronto termina, hemos empatado.
Todos descansan y comentan acerca de los aciertos y los errores, yo sólo puedo escuchar y por un momento pues debo volver a clase.
Son ya las 9:00 p.m y la clase por fin terminó, me esperan en grupos para irnos. Propongo ir a cenar y con gusto la idea es aceptada. Son ya las 10:30 y apenas llego a casa, sorpresa el equipo está ahí y no han hecho nada. La 1:30 am por fin, el maldito martes se acabó, ya no puedo más es hora de dormir, pues a las 8:30 me espera otra clase. Un baño no me caería mal, estoy sucio, cansado y harto. Pero en ese momento recuerdo los buenos momentos, la comida, el partido, qué más da que venga otro martes al fin del acabo así es la Pecuenca.

Un martes cualquiera
Benjamín Cortina Larios
Son las 8 a.m en punto, el despertador suena, me niego a levantarme, es martes y sé que me espera un día pesado. Las 8:45 el despertador harto de intentarlo, suena una última vez con la esperanza de que esta vez sea la buena. Por fin le hago caso, me levanto cansado, con disgusto y pensando en todo lo que me espera. Por unos segundos permanezco sentado en la cama, de pronto mi mente está en blanco todo pensamiento, idea, recuerdo se ha ido, respiro profundamente y me levanto con dirección al baño, es hora de bañarse. Casi he llegado, a punto de entrar a la tan anhelada ducha un destello de responsabilidad llega a mi cabeza, tienes tarea y debes subirla antes del medio día. Mi camino cambia, doy vuelta ahora debo buscar mi lap top esperando que al encenderla y revisar mi mail, el trabajo esté ahí, terminado por mi equipo que al no tener nada qué hacer decidió hacer todo, a fin de cuentas me lo deben.
La hora de la verdad, escribo mi password, triste realidad, nada acerca del trabajo, pero otro mail me da alegría, hay partido, mi horario es complejo, salgo de clase a las 5:30 y entro de nuevo a las 6, el partido es también a las 6, pero algo ha cambiado, un evento inesperado obliga a cambiar el horario, ahora será a las 5:30, tendré oportunidad de jugar, al menos medio tiempo si es que todos son puntuales.
Vuelve a la realidad, debes terminar el trabajo y aún falta mucho. Escribo e invento sin cesar hasta terminarlo, todo listo, sólo tengo que enviarlo. Pronto caeré en la cuenta de que aún no he hecho la portada. Tan simple y tan fácil, pero es molesta, ni siquiera sé los apellidos de mis compañeros. 11:59 a.m enviado.
Se me ha ido toda la mañana, sabía que no debía haberme conectado a Messenger, pero la tentación es grande y no he podido evitarlo. Solo he ganado compromisos ahora tengo que llegar a la 1 p.m pues me esperan para una junta. A la misma hora tengo trabajo en equipo y terminar la tarea para las 6. ¿Por qué no? también quedé en comer con unos amigos. Siento alivio pues alcancé a mandar el trabajo, pero sólo tengo un minuto para descansar, pues ahora tengo que arreglarme para alcanzar a llegar a los compromisos de la 1.
La ducha se convierte en todo un ritual, es el momento de descansar y pensar un poco en otras cosas, por un momento la escuela no existe, no represento nada, no hay juntas ni tareas, sólo yo.
Estoy listo es hora de irme, enciendo el carro y de pronto suena el teléfono, un amigo viene para mi casa, debo esperarlo pues va también a la escuela. Por fin llega, son ya la 1:10 pm. pero no me importa. Estamos por arrancar, no llevo mis cosas para jugar, pues sé que el día será complejo y realmente no creo tener tiempo.
Apago el carro, me preguntan qué pasa – voy por mis cosas – a fin de cuentas jugar es lo único bueno que tendré en el día.
La 1:40 y por fin estamos en la escuela, llego directo a grupos, (a veces ya ni siquiera deseo entrar), todo es igual, lleno de gente y de ruido. En la última mesa distingo a mi equipo, al centro la Feitesm (tendremos junta), y a la entrada, mis amigos ansioso por comer. No lo pienso dos veces – vámonos a comer – y así lo hago. Regreso casi a las 3 p.m es muy tarde, no he hecho tareas, no he estudiado y algunos están molestos. Hago todo lo que puedo pero ya son las 4 y es hora de ir a clase, no puedo faltar, estoy al límite, algunas de ellas por preferir ir a jugar.
La clase termina temprano, algo de esperanza ahora podré terminar algunas cosas, ya casi son las 5:30 y nada está listo. Algunos me preguntan: ¿vas a jugar? La respuesta es No, hay demasiado que hacer y ya casi entro a clase.
Dos minutos después, estoy en la cancha, le he pedido a Diego que sólo me deje jugar 20 minutos. Durante todo ese tiempo solo puedo pensar en cuánto odio los martes, y más aún las clases. Son ya las 6:15 y el profesor no llega, no puedo más con el deseo de volver y así lo hago, marcador 2 – 2, quiero jugar. Algo extraño pasa, el sol pega con toda su fuerza, la cancha está pesada, y todos han corrido mucho, hay banca suficiente, pero nadie quiere salir. No puedo creer que me esté perdiendo el partido. De pronto termina, hemos empatado.
Todos descansan y comentan acerca de los aciertos y los errores, yo sólo puedo escuchar y por un momento pues debo volver a clase.
Son ya las 9:00 p.m y la clase por fin terminó, me esperan en grupos para irnos. Propongo ir a cenar y con gusto la idea es aceptada. Son ya las 10:30 y apenas llego a casa, sorpresa el equipo está ahí y no han hecho nada. La 1:30 am por fin, el maldito martes se acabó, ya no puedo más es hora de dormir, pues a las 8:30 me espera otra clase. Un baño no me caería mal, estoy sucio, cansado y harto. Pero en ese momento recuerdo los buenos momentos, la comida, el partido, qué más da que venga otro martes al fin del acabo así es la Pecuenca.

Comentario:
Hombre, amigo Benjamín, maneja usted un ritmo de vida impresionante. Yo con la mitad, ya me siento extenuado...
Le deseo muchos éxitos, pues para la gente que ama la actividad, el mundo es infinito.
Diego: Un grupo de amigos bastante bueno. Es una fortuna contar con buena gente cerca a uno.
Saludos desde Bogotá,
Le deseo muchos éxitos, pues para la gente que ama la actividad, el mundo es infinito.
Diego: Un grupo de amigos bastante bueno. Es una fortuna contar con buena gente cerca a uno.
Saludos desde Bogotá,
Comentario:
Encantada de conocerte Benjamín. espero que los martes se vuelvan para ti un poco mas tranquilos.
Un beso
Un beso
Comentario:
Pues no cabe duda que estudiar es una chinga... yo jamas participe en los clubes, ni sociedades, ni ningun tipo de cuestion extra academica, asi que no puedo opinar al respecto, pero que bueno que te das tiempo para todo, solo no sacrifiques la salud... y por cierto, ¿que onda con esa foto? jajajaja.
Comentario:
Se me hace muy curioso que la vida en la escuela sea mucho más ajetreada que la vida profesional, pues el trabajo se queda en la oficina y tus horas libres se convierten realmente en TUS horas... claro, si eres organizado y no tienes que llevarte el trabajo a tu casa.
Comentario:
Encantado de conocerte Benjamín, se puede ver que eres una persona no sólo ocupada, sino estimada por los demás, y eso es muy bueno, felicidades. La ventaja de que sólo los martes sean así, es que de algún modo, los demás días son más leves. Saludos!
Comentario:
pero aún así me gustaría que al menos dos días fueran así, como los que tienen muchos otros.
Comentario:
orales que día tan ocupado son los martes, lo que daría por tener yo un día así, ya que practicamente tengo solo dos días de clases a la semana, pero realmente creo que es muy cansaado..
saludos
saludos





