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Las consecuencias de vivir
De pronto, es más pronto de lo que piensas. Son las consecuencias de vivir una vida.
Acerca de
No es cuestión de romper estructuras, sino saber que hacer con los pedazos.
Sindicación
 
Ajonjolí
Sábado, de hace muchos sábados, de hace muchos meses. Son las siete de la noche y un polifacético Diego hace sus últimos preparativos. Al parecer todo está en punto: el termo, los binoculares, el primo, el libro, la comida, el dinero, las llaves, el teléfono y los boletos. Los dos primos se dirigen al monumental Estadio Jalisco para asistir a un partido más de la temporada de fútbol. Amenaza lluvia y el infante no está del todo convencido de la conveniencia de asistir al partido. Su argumento revela un pesimismo inaceptable a su corta edad: "yo no sé para que vamos. El Atlas siempre pierde". Esto es una exageración. Su equipo, no siempre ha perdido. En el camino voy tratando de explicárselo al infante. Cuando le cuento que dice mi abuelo que alguna vez fueron campeones, suelta una risita de incredulidad y retoma su libro de Harry Potter convencido de que ahí suceden cosas más reales.
Desde el improvisado estacionamiento del estadio se alcanzan a ver las luces encendidas que salen de lo alto del edificio. Me pregunto cuando estará listo el estadio nuevo del que sí es mi equipo, Chivas de Guadalajara, que promete tantas cosas y no se ve nada claro, para dejar de venir a este enorme, pero viejo y lejano estadio. Pero este día es del Atlas. Así es.
Previa adquisición de los boletos, el enano y yo hemos ingresado al estadio. Habrá unos quince mil heroicos aficionados con sus camisetas rojinegras, baneras y demás instrumentos de apoyo. El niño vuelve a la carga. No entiende por qué, siendo como soy, aficionado del equipo rival, me empeño en llevarlo a ver a su equipo que tan mal anda. Cuando me dispongo a explicarle, me veo interrumido por un robusto hijo del pueblo que se acerca con una cubeta llena de cervezas y refrescos. "Aquí están las Coronas, patrón". Mi primo parpadea con cara de excursionista perdido. Yo agradezco la oferta y le cuento que no bebo. Lo dejo afectadísimo. Comienzan a salir los equipos. Lo mejor de mis amígdalas se queda en los primeros gritos. Luego cantamos todos el himno nacional y el hijo del pueblo cae en éxtasis. Yo también. Comienza el partido.
Diez minutos después de iniciadas las acciones, resulta claro para mí que este año el Atlas tampoco volverá a ser campeón. El equipo es peor que el gabinete de Fox. Con eso les digo todo. Mi primo está triste y mordisquea una pizza. Yo veo al piso y de vez en cuando levanto la vista. En una de esas me encuentro un rostro conocido. Nos saludamos y mi amigo hace un extraño diagnóstico acerca de mí: "Diego, eres ajonjolí de todos los moles". Quedo pensativo. Sí soy, pero no nada más yo, es una cuestión de nacionalidad. Somos una estirpe inquieta, pachanguera y metiche. En todas partes estamos, menos donde debemos estr. No puede haber un avionazo, atentado o motín en alguna parte del planeta sin que los periódicos consignen la presencia de uno o varios mexicanos. Da igual que sea en Madagascar o Helsinski, en New York o en Tailandia. Siempre hay un mexicano, ¿qué hacen ahí? Misterio sin resolver.
El partido termina 3-0 a favor de los visitantes. Mientras salimos cabizbajos, el hijo del pueblo me anuncia: "Ora sí, mi buen, hasta dan ganas de dejar de tomarse una cervecita". Mi primo termina el trabajo de demolición: "hasta las que le van al otro equipo estaban mejor". De vuelta a la paz del hogar, mi padre hace un anuncio de prensa: "me voy unos días a Madrid". Ajonjolí de todos los moles.
 
Comentario:
Como el equipo al que sigo (el Atlético Nacional de Medellín) está en una época terrible, no puedo más que sentir solidaridad por el Atlante. Eso sí, las seguidoras de Nacional no están nada mal, gracias a Dios. Estimado Sésamo: Que "chevere" (bueno) que hayas ido a ese partido con tu primo, a pesar de ser de las Chivas.
Saludos desde Colombia,
 
Comentario:
Vaya historia, me hizó reír lo que dijo Dani "hasta las que le van al otro equipo estaban mejor". Va que pronto se recuperarán, eso pasa a todos los equipos, creo que depende también del estado anímoc de los jugadores, en sí un crónica muy interesante, me dejó pensando en lo ajonjolí.

 
Comentario:
para que viene tu padre a Madrid???

besitos
 
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Vaya una crónica.
Saludos
 
Comentario:
Creo que me voy a apropiar de esta palabra 'ajonjoli', me ha encantado.
 
Comentario:
ajonjoli = sesamo
mmmmmmm, mole dilce, aagh.
 
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Windarin:
Oye, pues efectivamente lo que dijo Matías es correcto, misma explicación sirve para los que no viven en México, espero conseguir estos días una foto del ajonjolí, aunque como mi ordenador se ha puesto rebelde no sé si pueda, ajaja. Voy a averiguar si se le conoce como Sesamo.

Leo: Mi mail para cualquier cosa que pudiera ofrecerse es roskillas@hotmail.com, y sí entré al de Caboblanco también, pero un día después, de cualquier modo, gracias.
 
Comentario:
Diego si te gustó mi post sobre Doña Urraca, ¿entraste en el enlace que puse de Caboblanco?, es la otra parte de la historia, yo hice la parte de Urraca y él la de Alfonso I, creo que te interesará.
Quise escribirte un mail, pero no tengo tu dirección, hoy te dejo la mía.
Un abrazo
 
Comentario:
¡¡Vaaaaaaaaya!! ¡GRACIAS! Es una expresión perfecta! Y yo me pregunto: ¿Ajonjolí no será lo que aquí llamamos SESAMO?
 
Comentario:
Así que ¿ajonjolí?, gracias al comentario de Matias entendí bien que quiso decirte tu amigo.
Si te soy sincera, oí hablar muchas veces del ajonjolí, pero nunca lo probé, en la cocina de mi tierra que yo sepa no se usa.
Un abrazo
 
Comentario:
Ummmm...me encanta el ajonjolí tostado...aunque ahora mi cabeza no da para mucho...te dejo bikiños y que la semana comience mejor que la mia! ;)biko azul
 
Comentario:
Windarin: El ajonjolí es una semilla que los mexicanos usamos para muchas cosas, la ponen en el pan de las hamburguesas, en la masa de algunas pizzas, y es muy pero muy típico para acompañar el mole -plato típico mexicano-. Por eso cuando alguien participa en todas las actividades posibles, se le dice ajonjolí de todos los moles, porque hay muchos tipos de mole, y todos quedan con ajonjolí...

Diego: ¿AL ATLAS? NUNCA APOYAR AL ATLAS. NUNCA. jajaja.
 
Comentario:
Una mañana, en el comedor al que solía ir cuando tenía que quedarme en Salamanca mañana y tarde, conocí a una pareja de mexicanos fantástica. Estuvimos charlando hasta que cerró el comedor y me hablaron de costumbres de allí. Y de ajonjolí. Pero creo que en tu post no quiere decir exáctamente lo que a mí me contaron, ¿verdad?
No