El circo
Ayer fui al circo. No a cualquier circo porque no soy partidario de que se utilice a animales en los circos. Fui al Cirque du Soleil que se presentará por mes y medio en Guadalajara, donde han montado su espectáculo Saltimbanco. La expectativa era mucha si tomamos en cuenta que los boletos los teníamos desde hace más de tres meses. Dicho de otra manera, mi padre había dispuesto que el 25 de noviembre, como fuera, estuviéramos ahí. Y estuvimos. No voy a relatar nada del show para que quienes vivan en Guadalajara puedan asistir y tener la mente en blanco para lo que les espera ahí dentro, sólo puedo decir que para una persona de todas las que asisten por función, ese día será inolvidable.
Yo quedé sorprendido y al más puro estilo de caricatura japonesa, me quedaba con la boca y ojos bien abiertos, viendo los espectaculares números que presentaron, y claro, aplaudiendo a todos. Aquí vino mi primera dificultad: desde que choqué no había tenido que aplaudir, y ahora que quise hacerlo me di cuenta que ya no me es posible al menos del modo anterior, porque me duele mucho mi dedo. Entre la cirugía, la placa y los tornillos, me he convertido en un discapacitado del aplauso, pero como yo lo que quería era aplaudir, pues me ingenié un modo diferente de hacerlo, muy poco ortodoxo claro. Y ya que pensaba en eso, también comprendí que si yo trabajara en un circo, después del accidente ya me hubieran despedido porque la mano no me permitiría hacer otra vez mi show. Lo mismo si yo fuera el compayito. Durante dos horas y media, me volví un niño chiquito, que se maravilla con todo, y no deja de aplaudir y de gritar, así que ahora sólo puedo afirmar, que me encanta el circo.
La época del libro
Después del circo tuve la oportunidad de ir a la presentación del libro El poeta y el niño de la piedra, de Martín Mérida. El evento tuvo lugar en la capilla del Museo Regional y resultó ser un momento muy bonito. Por supuesto, adquirí el libro en ese mismo momento para que pudiera dedicármelo y estampar su firma. Lo hizo y lo que escribió me gustó mucho. Para quienes vivan en Guadalajara, puedo recomendarles que lo compren, ayer mismo comencé a leerlo y lo que llevo me ha gustado mucho. Volveré a hablar del libro cuando termine.
AGREGADO: Hoy o mañana, gran sorpresa.
Yo quedé sorprendido y al más puro estilo de caricatura japonesa, me quedaba con la boca y ojos bien abiertos, viendo los espectaculares números que presentaron, y claro, aplaudiendo a todos. Aquí vino mi primera dificultad: desde que choqué no había tenido que aplaudir, y ahora que quise hacerlo me di cuenta que ya no me es posible al menos del modo anterior, porque me duele mucho mi dedo. Entre la cirugía, la placa y los tornillos, me he convertido en un discapacitado del aplauso, pero como yo lo que quería era aplaudir, pues me ingenié un modo diferente de hacerlo, muy poco ortodoxo claro. Y ya que pensaba en eso, también comprendí que si yo trabajara en un circo, después del accidente ya me hubieran despedido porque la mano no me permitiría hacer otra vez mi show. Lo mismo si yo fuera el compayito. Durante dos horas y media, me volví un niño chiquito, que se maravilla con todo, y no deja de aplaudir y de gritar, así que ahora sólo puedo afirmar, que me encanta el circo.
La época del libro
Después del circo tuve la oportunidad de ir a la presentación del libro El poeta y el niño de la piedra, de Martín Mérida. El evento tuvo lugar en la capilla del Museo Regional y resultó ser un momento muy bonito. Por supuesto, adquirí el libro en ese mismo momento para que pudiera dedicármelo y estampar su firma. Lo hizo y lo que escribió me gustó mucho. Para quienes vivan en Guadalajara, puedo recomendarles que lo compren, ayer mismo comencé a leerlo y lo que llevo me ha gustado mucho. Volveré a hablar del libro cuando termine.
AGREGADO: Hoy o mañana, gran sorpresa.
Comentario:
estoy totalmente de acuerdo contigo, en cuanto a los animales de usarlos en un circo, creo que el usar animales de esa forma es feo, pues es como si a los humanos nos pegaran con un látigo para que nosotros hicieramos un truco que resulte gracioso para el público, mas sin embargo como los hombre de este circo que hacen acrobacias tan impresionantes bien vale la pena verlos.
saludos!!
saludos!!
Comentario:
Estimado "discapacitado del aplauso",
Admiro mucho tu capacidad de superación, pero me quedó la inquietud ¿Cómo aplaudiste entonces? (¿Golpes en la espalda del vecino? ¿zapateo? ¿Uhmmmm??)
¿Gran sorpresa???
¿Saludos desde Bogotá?
Admiro mucho tu capacidad de superación, pero me quedó la inquietud ¿Cómo aplaudiste entonces? (¿Golpes en la espalda del vecino? ¿zapateo? ¿Uhmmmm??)
¿Gran sorpresa???
¿Saludos desde Bogotá?
Comentario:
La próxima vez que vayas al circo, espero que me saludes, que falta de consideración. :(
Un saludo.
Un saludo.
Comentario:
Jajajaja...igual nos vimos Diego ;)
Un biko fuerte!
Un biko fuerte!

Comentario:
Buena puntada la del compayito, jeje me sacaste la risa compita, que estes bien saludos!
Comentario:
Pues ya te puedes imaginar mi vergüenza del otro día. Yo fui el de la noche inolvidable. Que horror.
Comentario:
Ese circo también estuvo en mi tierra, concretamente en Gijón, yo no lo vi pero me dijeron que era muy bueno.
Espero que si nos hables de ese libro, parece ser interesante.
Un abrazo y dinos cuando podremos volver a escuchar tu voz, me gustó mucho tu acento.
Espero que si nos hables de ese libro, parece ser interesante.
Un abrazo y dinos cuando podremos volver a escuchar tu voz, me gustó mucho tu acento.





