Cinco años de vida
No van a enseñarnos a correr
Van a decirnos como llegar primero, o al menos esa es la idea porque al parecer seremos asesorados por un experto maratonista para tener un complejo programa de entrenamiento con excelentes resultados visibles a los 9 meses. Hay dos opciones, o yo me dejo de parecer a Ronaldo y Dani se convierte en el futbolista más resistente de todos, o nos morimos los dos corriendo. Espero que sea la primera, aunque pierda mi parecido con Ronie.
Algunas ocasiones
A veces me dan ganas de llorar, como hoy. No sé por qué, pero llega un momento en el día -algunos días- en el que sin razón aparente, tengo ganas de llorar, necesito liberar algo, pero la angustia crece cuando no sé que es lo que tengo que soltar. Círculo vicioso el míao. En momentos así, me invade también un poco de nostalgia y me da por ver las fotografías que cuelgan en la pared de mi cuarto. Ese corcho con fotos me transporta al pasado y me llena la mente de recuerdos. Doy gracias a quien corresponda por darnos el don del recuerdo, pero le recrimino que no nos deje volver atras en el tiempo. Estoy un poco triste porque creo que era más feliz, hace no mucho tiempo, unos cuantos años antes, cuando cada dia era nuevo, vivia con ganas de que llegara el dia siguiente para descubrir un nuevo sentimiento, un nuevo amor o una nueva sensación. Soy muy feliz ahora pero los recuerdos de felicidad me la juegan y me hacen sentir triste. A veces, aunque pensándolo bien, ahora han pasado esas ganas.
No dejes que diego escriba
Creo que ayer di un paso enorme, perdoné. A lo mejor por eso me sentía más ligero, no estoy seguro. Perdoné porque no podía seguir así, me desgastaba demasiado. He perdonado a todos -como si fuera septiembre- los que sabiendo o no me han hecho daño, no importa en que medida. Así, pude perdonar a quienes intentaron destruir mi imagen hace algunos meses, ya puedo incluso convivir con ellos, no les recrimino ya no haberme dado la oportunidad de defenderme y atacarme por la espalda. Ya no. Pero no sólo los perdone a ellos y a ellas, perdoné a más gente. No me importa hoy lo que destruyeron en mi casa hace años, ni tampoco lo que se robaron, entiendo que éramos personas diferentes y pienso que hoy, seguramente tratarían de evitar que alguien más me hiciera lo mismo, de eso se trata la vida, vamos aprendiendo y vamos cambiando conforme maduramos. Podemos pensar hoy de una forma y en un tiempo lo haremos de una mejor manera, diferente. Y por eso mismo es que también los he perdonado. Y perdoné también al que más trabajo me ha costado, creo que hoy podríamos saludarnos y platicar tranquilamente. Estoy conciente, perdimos más de lo que ganamos en todos estos años, yo sé que no es mutuo, pero por mi parte no hay rencores. Perdono también a mi familia -no cercana- paterna, a mis tíos, a todos los que se metieron conmigo y me cuestionaron sin razón o fundamentos. Hoy a ellos, también los he podido perdonar. Para ellos probablemente no cambia nada, pero sí cambia algo para mí, me siento más ligero, creo que quizá por eso he corrido un poco más hoy, porque llevo un peso menos.
Me gusta
De todas las calles de Guadalajara, la que más me gusta es Av. Patria. Me gusta por muchas cosas, porque está dividida en secciones tan diferentes una de otra pero que la hacen única. Para los que no son de aquí y no saben de lo que hablo describiré un poco la calle a la que hago mención. En su parte sur, es un tanto complicada porque tiene muchos cruces con otras avenidas importantes y según me dicen a determinadas horas pico suele saturarse, pero yo no paso por ahí así que no me importa en realidad. Esa parte tiene de todo, fábricas de pan, de componentes electrónicos y de papas sabritas. Tiene bares y antros pero también tiene farmacias, restaurantes, helados típicos. Total, que de Vallarta a López Mateos uno puede encontrar prácticamente todo en esa calle. La segunda sección -yo decidí las secciones- va de Av. Vallarta a Acueducto. Esta es la parte nice de la calle, las mejores agencias de coches están ahí, BMW, Mercedes Benz, Accura, Lincoln, Porsche, MG, y otras más decidieron instalarse ahí. Como detalle curioso hay una nissan, pero no vende tsurus ni "coches baratos" en esa sucursal. Pero esa parte me gusta porque tiene buena vista, cuando vas bajando puedes ver una buena parte de la ciudad, los contrastantes nuevos edificios que se levantan y el bosque un poco más a la derecha, para terminar con un paso a desnivel distinto a todos y una plaza que no es más fea porque no es más grande, -afortunadamente- y se parece a esas grandes fábricas de Chicago de los años 30s, por ahí de la gran depresión. Y luego viene la mejor parte: de Acueducto a Américas, ahí soy feliz. Ahí sólo hay bosque, a un lado y al otro, esa sensación de ir con las ventanas abiertas, con aroma a bosque y sin que el sol te pegue directamente porque unos árboles enormes lo tapan, es incomparable. Creo que lo disfruto más porque por ahí pasé todos los días, durante tantos años. Además, me recuerda a Vancouver, me recuerda a Malvas y me recuerda tantas cosas que siempre que pueda, paso por ahí. Tengo buenos recuerdos de esa zona, evasiones al radar de alta velocidad, trompos por derrapar en la tierra, miedo al intentar pasar por ahí cuando cae una tormenta -estilo Guadalajara en junio, ya saben de cuales-, ir rumbo a casa después de una fiesta en domingo a las 7am cuando ya hay gente deportista que corre. Av. Patria sigue después de Américas, pero para mí termina ahí, porque es donde solía dar vuelta para ir a casa.
F de fiesta
Para eso de las fiestas me pinto solo, sin ayuda. En prepa mis fiestas cada año estaban en el top 3 de las fiestas. Al mismo nivel de las fiestas en casa de Marie, Manijeh y Caro. Experimenté con la primera prestándole la casa a Javier para su cumpleaños pero invitando yo, un éxito arrollador, que me motivó a hacer una gran fiesta para mi cumpleaños de ese año, y de nuevo un hit completo con intercambio de boxers -ya habíamos hecho uno de calcetines- pero aún podíamos superarlo, quedaba más espacio en mi casa y más compañeros de prepa que invitar. Y entonces, llegó ese famoso 24 de abril, un día antes del cumpleaños de Jorge y que marcó la pauta en las fiestas de la generación. Es importante explicar primero como se dieron las cuentas para tener ese magno evento en mi casa, porque todo tiene su origen. Unas semanas antes estábamos en Vallarta Jorge Lizarde, David Alfaro y yo pasando unas buenas vacaciones cuando le digo a jorge que su cumpleaños se aproximaba peligrosamente y él me dijo que así era, pero que no sabía donde festejar porque su mamá no creía conveniente que fuera en su casa. Y entonces brilló mi cabeza: Somos amigos, que falta de confianza la tuya, que sea en mi casa y él estuvo de acuerdo, pues cómo no iba a estarlo. Yo era inocente. 170 personas en mi casa, un carrito de hot-dogs, gente bricando desde la azotea, música por un lado, la banda equis haciendo destrozos y robando discos, se perdió el control por unos momentos. El saldo: ropa del cuarto de servicio bañada con cloro, lista para la basura, 25 discos desaparecidos, una puerta rota. Mi mamá estaba feliz con la idea, pero Jorge nunca supo nada. La fama llegó de inmediato, diego hace las mejores fiestas. Y la volví a hacer ese mismo año, cuando a las 5 de la mañana terminé en el hospital por un golpe en el hígado que cambió mi vida para siempre, pero que divertida estuvo con 100 personas en mi casa, un inflable gigante y muchos gorrones. También la fiesta del último día de clases de prepa fue en mi casa, los mariachis tocaron su última canción y como perros de Pavlov todos lloramos, sabíamos que era el final de un ciclo. Al año siguiente de nuevo mi cumpleaños, y aunque nadie lo sabía yo estaba cerrando una temporada de fiestas, sería la última en mi casa, y así ha sido hasta ahora. Vino después casa de Blanca parte 1 y la fiesta de los ochentas en casa de Blanca de nuevo, pero sin Blanca -gracias por el engaño-, y de nuevo un año de descanso. Este año no sé si tengamos fiesta o no, es probable que no. Pero si la hago, será de nuevo a lo grande, para que se hable de mis fiestas durante años como aún se hace con las anteriores.
Sal y pimienta
O lo que es lo mismo, para ponerle sabor al día. Era un martes demasiado normal, cuando por la tarde a eso de las 6.30 cuando salía de mi casa en busqueda de algo que hacer lo encontré demasiado cerca. No había pasado ni tres cuadras de mi casa, cuando el policía del fraccionamiento se acerca a mi coche cargando una niña en brazos, toda sangrada y muchos niños alrededor de él. En la madre, es Fer, la hermana de Migue y ahí estaba Migue a su lado, asustadísimo. Entonces el policía me preguntó si los conocía y me hice cargo de la situación, llegó Chamacón, el otro hermano y nos subimos al coche, íbamos al hospital. Migue, quedate con Ale -la más chica de todas, ok, para los que no saben todos ellos son mis vecinos y primos de Luis, Chamacón tiene 16 años, Migue 11, Fer 6 y Ale 3- Sus papás no estaban, así que me convertí en el adulto responsable, pasamos a mi casa rápido por las tarjetas -nunca salga sin ellas- y salimos corriendo al hospital. La herida era profunda y sangraba mucho, se la hizo cuando un columpio le pegó en la frente, ya se imaginarán. Así se hizo la cicatriz Harry Potter, pero nadie se rio de mi chiste, malísima idea, seguí manejando. Chamacón asustadísimo aunque intentando estar tranquilo calmaba a Fer. Llegamos rápido, para eso de manejar agresivo me pinto solo y nos recibieron de inmediato en el Hospital San Francisco. Y aquí he de reconocer la atención del lugar, nos atendieron de inmediato y sin preguntar como pagaríamos o quienes eran responsables, primero la niña. En el camino y en el hospital hablábamos con sus papás, quienes pensaron que era algo menos grave y se sorprendieron cuando vieron a la niña y yo me sorprendí cuando vi la tranquilidad con que la mamá vio a su hija. El Chamacón es otra historia, pobre, estaba muy asustado en el camino y también en el hospital cuando empezaron a curar a su hermana y luego a coserla. Le dije: no veas. Y obviamente fue lo primero que hizo, así que mejor cerré la cortina y lo invité a salir de la zona. Después nos fuimos del hospital, ya estaban sus papás ahí, y eso era suficiente. Y nos fuimos sin hacer ruido.
Van a decirnos como llegar primero, o al menos esa es la idea porque al parecer seremos asesorados por un experto maratonista para tener un complejo programa de entrenamiento con excelentes resultados visibles a los 9 meses. Hay dos opciones, o yo me dejo de parecer a Ronaldo y Dani se convierte en el futbolista más resistente de todos, o nos morimos los dos corriendo. Espero que sea la primera, aunque pierda mi parecido con Ronie.
Algunas ocasiones
A veces me dan ganas de llorar, como hoy. No sé por qué, pero llega un momento en el día -algunos días- en el que sin razón aparente, tengo ganas de llorar, necesito liberar algo, pero la angustia crece cuando no sé que es lo que tengo que soltar. Círculo vicioso el míao. En momentos así, me invade también un poco de nostalgia y me da por ver las fotografías que cuelgan en la pared de mi cuarto. Ese corcho con fotos me transporta al pasado y me llena la mente de recuerdos. Doy gracias a quien corresponda por darnos el don del recuerdo, pero le recrimino que no nos deje volver atras en el tiempo. Estoy un poco triste porque creo que era más feliz, hace no mucho tiempo, unos cuantos años antes, cuando cada dia era nuevo, vivia con ganas de que llegara el dia siguiente para descubrir un nuevo sentimiento, un nuevo amor o una nueva sensación. Soy muy feliz ahora pero los recuerdos de felicidad me la juegan y me hacen sentir triste. A veces, aunque pensándolo bien, ahora han pasado esas ganas.
No dejes que diego escriba
Creo que ayer di un paso enorme, perdoné. A lo mejor por eso me sentía más ligero, no estoy seguro. Perdoné porque no podía seguir así, me desgastaba demasiado. He perdonado a todos -como si fuera septiembre- los que sabiendo o no me han hecho daño, no importa en que medida. Así, pude perdonar a quienes intentaron destruir mi imagen hace algunos meses, ya puedo incluso convivir con ellos, no les recrimino ya no haberme dado la oportunidad de defenderme y atacarme por la espalda. Ya no. Pero no sólo los perdone a ellos y a ellas, perdoné a más gente. No me importa hoy lo que destruyeron en mi casa hace años, ni tampoco lo que se robaron, entiendo que éramos personas diferentes y pienso que hoy, seguramente tratarían de evitar que alguien más me hiciera lo mismo, de eso se trata la vida, vamos aprendiendo y vamos cambiando conforme maduramos. Podemos pensar hoy de una forma y en un tiempo lo haremos de una mejor manera, diferente. Y por eso mismo es que también los he perdonado. Y perdoné también al que más trabajo me ha costado, creo que hoy podríamos saludarnos y platicar tranquilamente. Estoy conciente, perdimos más de lo que ganamos en todos estos años, yo sé que no es mutuo, pero por mi parte no hay rencores. Perdono también a mi familia -no cercana- paterna, a mis tíos, a todos los que se metieron conmigo y me cuestionaron sin razón o fundamentos. Hoy a ellos, también los he podido perdonar. Para ellos probablemente no cambia nada, pero sí cambia algo para mí, me siento más ligero, creo que quizá por eso he corrido un poco más hoy, porque llevo un peso menos.
Me gusta
De todas las calles de Guadalajara, la que más me gusta es Av. Patria. Me gusta por muchas cosas, porque está dividida en secciones tan diferentes una de otra pero que la hacen única. Para los que no son de aquí y no saben de lo que hablo describiré un poco la calle a la que hago mención. En su parte sur, es un tanto complicada porque tiene muchos cruces con otras avenidas importantes y según me dicen a determinadas horas pico suele saturarse, pero yo no paso por ahí así que no me importa en realidad. Esa parte tiene de todo, fábricas de pan, de componentes electrónicos y de papas sabritas. Tiene bares y antros pero también tiene farmacias, restaurantes, helados típicos. Total, que de Vallarta a López Mateos uno puede encontrar prácticamente todo en esa calle. La segunda sección -yo decidí las secciones- va de Av. Vallarta a Acueducto. Esta es la parte nice de la calle, las mejores agencias de coches están ahí, BMW, Mercedes Benz, Accura, Lincoln, Porsche, MG, y otras más decidieron instalarse ahí. Como detalle curioso hay una nissan, pero no vende tsurus ni "coches baratos" en esa sucursal. Pero esa parte me gusta porque tiene buena vista, cuando vas bajando puedes ver una buena parte de la ciudad, los contrastantes nuevos edificios que se levantan y el bosque un poco más a la derecha, para terminar con un paso a desnivel distinto a todos y una plaza que no es más fea porque no es más grande, -afortunadamente- y se parece a esas grandes fábricas de Chicago de los años 30s, por ahí de la gran depresión. Y luego viene la mejor parte: de Acueducto a Américas, ahí soy feliz. Ahí sólo hay bosque, a un lado y al otro, esa sensación de ir con las ventanas abiertas, con aroma a bosque y sin que el sol te pegue directamente porque unos árboles enormes lo tapan, es incomparable. Creo que lo disfruto más porque por ahí pasé todos los días, durante tantos años. Además, me recuerda a Vancouver, me recuerda a Malvas y me recuerda tantas cosas que siempre que pueda, paso por ahí. Tengo buenos recuerdos de esa zona, evasiones al radar de alta velocidad, trompos por derrapar en la tierra, miedo al intentar pasar por ahí cuando cae una tormenta -estilo Guadalajara en junio, ya saben de cuales-, ir rumbo a casa después de una fiesta en domingo a las 7am cuando ya hay gente deportista que corre. Av. Patria sigue después de Américas, pero para mí termina ahí, porque es donde solía dar vuelta para ir a casa.
F de fiesta
Para eso de las fiestas me pinto solo, sin ayuda. En prepa mis fiestas cada año estaban en el top 3 de las fiestas. Al mismo nivel de las fiestas en casa de Marie, Manijeh y Caro. Experimenté con la primera prestándole la casa a Javier para su cumpleaños pero invitando yo, un éxito arrollador, que me motivó a hacer una gran fiesta para mi cumpleaños de ese año, y de nuevo un hit completo con intercambio de boxers -ya habíamos hecho uno de calcetines- pero aún podíamos superarlo, quedaba más espacio en mi casa y más compañeros de prepa que invitar. Y entonces, llegó ese famoso 24 de abril, un día antes del cumpleaños de Jorge y que marcó la pauta en las fiestas de la generación. Es importante explicar primero como se dieron las cuentas para tener ese magno evento en mi casa, porque todo tiene su origen. Unas semanas antes estábamos en Vallarta Jorge Lizarde, David Alfaro y yo pasando unas buenas vacaciones cuando le digo a jorge que su cumpleaños se aproximaba peligrosamente y él me dijo que así era, pero que no sabía donde festejar porque su mamá no creía conveniente que fuera en su casa. Y entonces brilló mi cabeza: Somos amigos, que falta de confianza la tuya, que sea en mi casa y él estuvo de acuerdo, pues cómo no iba a estarlo. Yo era inocente. 170 personas en mi casa, un carrito de hot-dogs, gente bricando desde la azotea, música por un lado, la banda equis haciendo destrozos y robando discos, se perdió el control por unos momentos. El saldo: ropa del cuarto de servicio bañada con cloro, lista para la basura, 25 discos desaparecidos, una puerta rota. Mi mamá estaba feliz con la idea, pero Jorge nunca supo nada. La fama llegó de inmediato, diego hace las mejores fiestas. Y la volví a hacer ese mismo año, cuando a las 5 de la mañana terminé en el hospital por un golpe en el hígado que cambió mi vida para siempre, pero que divertida estuvo con 100 personas en mi casa, un inflable gigante y muchos gorrones. También la fiesta del último día de clases de prepa fue en mi casa, los mariachis tocaron su última canción y como perros de Pavlov todos lloramos, sabíamos que era el final de un ciclo. Al año siguiente de nuevo mi cumpleaños, y aunque nadie lo sabía yo estaba cerrando una temporada de fiestas, sería la última en mi casa, y así ha sido hasta ahora. Vino después casa de Blanca parte 1 y la fiesta de los ochentas en casa de Blanca de nuevo, pero sin Blanca -gracias por el engaño-, y de nuevo un año de descanso. Este año no sé si tengamos fiesta o no, es probable que no. Pero si la hago, será de nuevo a lo grande, para que se hable de mis fiestas durante años como aún se hace con las anteriores.
Sal y pimienta
O lo que es lo mismo, para ponerle sabor al día. Era un martes demasiado normal, cuando por la tarde a eso de las 6.30 cuando salía de mi casa en busqueda de algo que hacer lo encontré demasiado cerca. No había pasado ni tres cuadras de mi casa, cuando el policía del fraccionamiento se acerca a mi coche cargando una niña en brazos, toda sangrada y muchos niños alrededor de él. En la madre, es Fer, la hermana de Migue y ahí estaba Migue a su lado, asustadísimo. Entonces el policía me preguntó si los conocía y me hice cargo de la situación, llegó Chamacón, el otro hermano y nos subimos al coche, íbamos al hospital. Migue, quedate con Ale -la más chica de todas, ok, para los que no saben todos ellos son mis vecinos y primos de Luis, Chamacón tiene 16 años, Migue 11, Fer 6 y Ale 3- Sus papás no estaban, así que me convertí en el adulto responsable, pasamos a mi casa rápido por las tarjetas -nunca salga sin ellas- y salimos corriendo al hospital. La herida era profunda y sangraba mucho, se la hizo cuando un columpio le pegó en la frente, ya se imaginarán. Así se hizo la cicatriz Harry Potter, pero nadie se rio de mi chiste, malísima idea, seguí manejando. Chamacón asustadísimo aunque intentando estar tranquilo calmaba a Fer. Llegamos rápido, para eso de manejar agresivo me pinto solo y nos recibieron de inmediato en el Hospital San Francisco. Y aquí he de reconocer la atención del lugar, nos atendieron de inmediato y sin preguntar como pagaríamos o quienes eran responsables, primero la niña. En el camino y en el hospital hablábamos con sus papás, quienes pensaron que era algo menos grave y se sorprendieron cuando vieron a la niña y yo me sorprendí cuando vi la tranquilidad con que la mamá vio a su hija. El Chamacón es otra historia, pobre, estaba muy asustado en el camino y también en el hospital cuando empezaron a curar a su hermana y luego a coserla. Le dije: no veas. Y obviamente fue lo primero que hizo, así que mejor cerré la cortina y lo invité a salir de la zona. Después nos fuimos del hospital, ya estaban sus papás ahí, y eso era suficiente. Y nos fuimos sin hacer ruido.





