El hombre que fue Peter Pan
Si todo fuera como Zapopan
Jueves santo en la ciudad, más vacía que toda la semana, ahora sí empiezo a creer que ya todos se fueron y por momentos deseo que las carreteras desaparezcan y la gente se quede en donde está, estamos mejor así. Y pues total, me puse mi uniforme de vacacionista -mañana haré todo un análisis profundo acerca de la moda en vacaciones, no se lo pierdan- y después de un nutritivo y sabroso desayuno me fui a Zapopan. Lo dije mal porque vivo en Zapopan, pero me encaminé hacia el pueblo viejo. Yo creo que ya estoy viejo porque de como yo lo conocí ya no se parece nada, estacioné mi coche en un estratégico lugar y caminé. No tendría por qué haberlo hecho más veces, pero sólo había entrado una vez a la basílica de zapopan, y vale la pena visitarla porque está bonita y en esta época tiene un toque raro con las lonas moradas que cubren a las imagenes -que bueno porque me asustan-, los preparativos para la gran fiesta de mañana y muchísima gente que pide -nadie ofrece nada sin esperar primero algo a cambio, eso es pedir- para ellos, para sus familiares, amigos o para quien sea. Esas escenas que me mueven pero que a la vez no alcanzo a comprender, algo así como las peregrinaciones que van más allá de mi nivel de comprensión. el siguiente paso fue cruzar la calle y entrar al mercado al que la última vez que entré fue para lo de la cartilla, ya lo remodelaron todo y caminé por las calles de por ahí. Quise aprovechar para actualizar mis datos de la credencial del IFE pero estaba cerrada la oficina, hasta parece día festivo. Después de ver que todo lo que venden ahora está fabricado en China fui al MAZ -Muso de Arte Zapopan- al que le tengo especial afecto porque la arquitecto que desarrolló el proyecto es amiga de mi mamá y una de las personas que más admiro, Emilia Orendain, y donde además tuve mi primer encuentro cercano con mi pieza favorita de Rodin, la pude tocar con el museo cerrado. La exposición de hoy es buena, vale la pena el talento nacional y la tienda del museo vende muchas cosas interesantes, aunque quizá es demasiado pequeña. Crucé nuevamente la calle y entré al Palacio Municipal al que tenía mucho tiempo de no ir, ahora tiene un techo horrible que cubre su patio central aunque se pueden visitar practicamente las oficinas completas, en un intento por acercar a la gente a la función pública, o algo así. Me gusta Zapopan, me gustó recorrer hoy donde inició todo y para los que viven aquí les adelanto algo relativo al municipio, se construirá una nueva plaza comercial -otra- cerca de Puerta de Hierro, la tienda ancla será Palacio de Hierro, tenían razón, la vida es una pasarela, soy totalmente palacio.
Como niño chiquito
Hoy en la tarde fui al cine con la intención de ver una película pero vi otra y me fue mejor, Encontrando el país de Nunca Jamás, o su nombre en español Finding Neverland. A pesar de que varios me dijeron que era muy lenta y muy mala a mí me gustó mucho porque me recordó demasiadas cosas, por ejemplo que cuando uno encuentra la felicidad parece ser que los demás están decididos a destruírtela. Quienes la vieron estarán de acuerdo en que la actuación de Johnny Depp es buenísima, pero mejor aún es la de los niños George y Peter, este último es quien se termina robando la película. Durante la función fui recordando varias historias y emociones y en varios momentos el ojo Remy me traicionó. Al final de cuentas en la vida hay que ser soñadores siempre y que uno puede encontrar la felicidad ayudando a las demás personas, que no necesariamente tiene que ser lo que los demás esperan que sea y que escribir sobre las situaciones diarias y lo que nos rodea puede arrojar resultados interesantes. Por momentos me identificaba con el personaje de Johnny Depp porque hacía únicamente lo que le motivaba sin importar lo que los demás pensaran de él, y por momentos me identificaba con Peter por lo que había tenido que vivir. Peter termina siendo como un hijo para el personaje de Johnny que es el autor de Peter Pan y en quien se inspira junto con sus hermanos para escribir la obra que el día de su presentación es un éxito, a pesar de las expectativas de los demás, los niños le ponen magia. A veces quieren crecer demasiado rápido porque creen que los adultos sufren menos y de pronto, en tan sólo 30 segundos son capaces de dejar de ser niños y transformarse en adultos. Los niños no deberían irse jamás a dormir porque amanecen un día más viejos, y eventualmente dejan de ser niños, ojalá pudieran ser niños por siempre y permanecer así, asómbrandose con todo y poniendo magia en todo. La película también me recordó que no todos pueden tener el equivalente a un Peter, yo sí tengo uno, se llama Dani y ojalá tampoco se fuera a dormir nunca.
Jueves santo en la ciudad, más vacía que toda la semana, ahora sí empiezo a creer que ya todos se fueron y por momentos deseo que las carreteras desaparezcan y la gente se quede en donde está, estamos mejor así. Y pues total, me puse mi uniforme de vacacionista -mañana haré todo un análisis profundo acerca de la moda en vacaciones, no se lo pierdan- y después de un nutritivo y sabroso desayuno me fui a Zapopan. Lo dije mal porque vivo en Zapopan, pero me encaminé hacia el pueblo viejo. Yo creo que ya estoy viejo porque de como yo lo conocí ya no se parece nada, estacioné mi coche en un estratégico lugar y caminé. No tendría por qué haberlo hecho más veces, pero sólo había entrado una vez a la basílica de zapopan, y vale la pena visitarla porque está bonita y en esta época tiene un toque raro con las lonas moradas que cubren a las imagenes -que bueno porque me asustan-, los preparativos para la gran fiesta de mañana y muchísima gente que pide -nadie ofrece nada sin esperar primero algo a cambio, eso es pedir- para ellos, para sus familiares, amigos o para quien sea. Esas escenas que me mueven pero que a la vez no alcanzo a comprender, algo así como las peregrinaciones que van más allá de mi nivel de comprensión. el siguiente paso fue cruzar la calle y entrar al mercado al que la última vez que entré fue para lo de la cartilla, ya lo remodelaron todo y caminé por las calles de por ahí. Quise aprovechar para actualizar mis datos de la credencial del IFE pero estaba cerrada la oficina, hasta parece día festivo. Después de ver que todo lo que venden ahora está fabricado en China fui al MAZ -Muso de Arte Zapopan- al que le tengo especial afecto porque la arquitecto que desarrolló el proyecto es amiga de mi mamá y una de las personas que más admiro, Emilia Orendain, y donde además tuve mi primer encuentro cercano con mi pieza favorita de Rodin, la pude tocar con el museo cerrado. La exposición de hoy es buena, vale la pena el talento nacional y la tienda del museo vende muchas cosas interesantes, aunque quizá es demasiado pequeña. Crucé nuevamente la calle y entré al Palacio Municipal al que tenía mucho tiempo de no ir, ahora tiene un techo horrible que cubre su patio central aunque se pueden visitar practicamente las oficinas completas, en un intento por acercar a la gente a la función pública, o algo así. Me gusta Zapopan, me gustó recorrer hoy donde inició todo y para los que viven aquí les adelanto algo relativo al municipio, se construirá una nueva plaza comercial -otra- cerca de Puerta de Hierro, la tienda ancla será Palacio de Hierro, tenían razón, la vida es una pasarela, soy totalmente palacio.
Como niño chiquito
Hoy en la tarde fui al cine con la intención de ver una película pero vi otra y me fue mejor, Encontrando el país de Nunca Jamás, o su nombre en español Finding Neverland. A pesar de que varios me dijeron que era muy lenta y muy mala a mí me gustó mucho porque me recordó demasiadas cosas, por ejemplo que cuando uno encuentra la felicidad parece ser que los demás están decididos a destruírtela. Quienes la vieron estarán de acuerdo en que la actuación de Johnny Depp es buenísima, pero mejor aún es la de los niños George y Peter, este último es quien se termina robando la película. Durante la función fui recordando varias historias y emociones y en varios momentos el ojo Remy me traicionó. Al final de cuentas en la vida hay que ser soñadores siempre y que uno puede encontrar la felicidad ayudando a las demás personas, que no necesariamente tiene que ser lo que los demás esperan que sea y que escribir sobre las situaciones diarias y lo que nos rodea puede arrojar resultados interesantes. Por momentos me identificaba con el personaje de Johnny Depp porque hacía únicamente lo que le motivaba sin importar lo que los demás pensaran de él, y por momentos me identificaba con Peter por lo que había tenido que vivir. Peter termina siendo como un hijo para el personaje de Johnny que es el autor de Peter Pan y en quien se inspira junto con sus hermanos para escribir la obra que el día de su presentación es un éxito, a pesar de las expectativas de los demás, los niños le ponen magia. A veces quieren crecer demasiado rápido porque creen que los adultos sufren menos y de pronto, en tan sólo 30 segundos son capaces de dejar de ser niños y transformarse en adultos. Los niños no deberían irse jamás a dormir porque amanecen un día más viejos, y eventualmente dejan de ser niños, ojalá pudieran ser niños por siempre y permanecer así, asómbrandose con todo y poniendo magia en todo. La película también me recordó que no todos pueden tener el equivalente a un Peter, yo sí tengo uno, se llama Dani y ojalá tampoco se fuera a dormir nunca.





