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Eso es tener pantalones
La tercera es la vencida. Eso me dije cuando desperté y me preparé para ir a la tienda de Reebok por mis nuevos pantalones. Pero no sabía que la tienda pensaba lo contrario. Ok! Una cosa es descansar el viernes santo, pero también en sábado ya está más complicado. O sea, si fuera yo la única persona que quiere entrar a la tienda ya está mal, pero resulta ser que hay muchas más personas que lo desean, prueba de ello es que éramos al menos 15 personas tristes afeura de la tienda cerrada que ni siquiera tiene un letrero que advierta cuando volverán a abrir. Sí, los odié y quise aventar una piedra a la ventana pero me contuve. La presencia de la autoridad policiaca ayudó a que no la aventara. Triste y todo me fui, pero algo me dijo que debía pasar a la gran plaza, por más fea que sea esa plaza, y como queda de camino pues ya encarrerados, entré. Entré a Martí como por costumbre, a ver las novedades y sorpresa, ahí estaban los pantalones que quería. Ni lo pensé, deme uno talla M, me lo probé, me quedó y lo compré. Sin dudar. Al fin fui feliz, turisteé un poco por las tiendas y compré una que otra cosita, ya era hora. Lo malo de comprar ropa, es acomodarla porque generalmente ya no cabe y hay que dar de baja ropa que ya hace años que no usamos, al menos a mí me pasa eso. Y ya que voy a acomodar aquí, pues aprovecho para acomodar acá y se hace un desabarajuste total porque saco todo de su lugar. Eso no es complicado, lo difícil viene a ser acomodar todas las cosas de nuevo. Y en orden. Finalmente varias horas después -y con muchas interrupciones- lo logré, todo quedó mejor y las nuevas adquisiciones están felices. Mis nuevos pantalones son frescos, olvidé decirlo, son pesqueros. ¿O pescadores?
Con el tiempo
Ya les conté alguna vez que mi familia es un tanto complicada, por donde la vean. Mi abuelo materno se casó tres veces, la primera con mi abuela, después con una señora que después se casó con un primo de él -Dejó de ser la Sra. de Castorena y se convirtió en la Sra. de Castorena-, y por último con una señora con la que estuvo casado por cerca de 30 años, hasta que murió, la verdad no sé el tiempo exacto. Nunca convivimos mucho nosotros con ella, no sé por qué, pero cuando íbamos a casa de mi abuelo, ella sólo bajaba a saludar y se iba, con el tiempo me fui creando una idea de que era una mala persona, o algo así. Pues murió mi abuelo y la vimos en el funeral por última vez en mucho tiempo. La relación con mis tios -hijos de ella- prácticamente désapareció por muchos años, hasta que hace dos años mi tía Ale -siempre ella- se encargó de volver a unir a esta parte de la familia. Mi mamá fue a visitar a mi tía a Pittsburgh, y con ella iba la viuda de mi abuelo, cosa rara pensé yo. Sí, al principio tuve mis dudas sobre posibles conflictos que pudieran darse entre ellas, pero al contrario de eso, se llevaron muy bien durante el mes que estuvieron juntas. Tan bien que con el tiempo han seguido háblando por teléfono y viéndose relativamente seguido. Estos días nos vimos todos aquí, y pude comprobar que ella es en efecto una buena persona, y no debe sorprenderme porque mi abuelo era tan especial, que no podía haber estado tanto tiempo con una persona que no fuera así. Me siento mal por haber dudado de ella alguna vez, pero agradezco la oportunidad que nos dio la vida -mi tía Ale- de convivir y retomar esos lazos familiares. Y si todo sale bien, en julio nos vamos a Pittsburgh.
Se les acabó el veinte
Prácticamente terminó la primera semana de vacaciones y entre hoy y mañana volverá gran parte de la oleada de gente que se fue. Que mal, disfruté la ciudad sin todos, aunque extraño a los míos. Dani regresa pero se nos va el jueves. Los demás estaremos en la vida normal a partir del lunes, mañana me toca descanso.
La tercera es la vencida. Eso me dije cuando desperté y me preparé para ir a la tienda de Reebok por mis nuevos pantalones. Pero no sabía que la tienda pensaba lo contrario. Ok! Una cosa es descansar el viernes santo, pero también en sábado ya está más complicado. O sea, si fuera yo la única persona que quiere entrar a la tienda ya está mal, pero resulta ser que hay muchas más personas que lo desean, prueba de ello es que éramos al menos 15 personas tristes afeura de la tienda cerrada que ni siquiera tiene un letrero que advierta cuando volverán a abrir. Sí, los odié y quise aventar una piedra a la ventana pero me contuve. La presencia de la autoridad policiaca ayudó a que no la aventara. Triste y todo me fui, pero algo me dijo que debía pasar a la gran plaza, por más fea que sea esa plaza, y como queda de camino pues ya encarrerados, entré. Entré a Martí como por costumbre, a ver las novedades y sorpresa, ahí estaban los pantalones que quería. Ni lo pensé, deme uno talla M, me lo probé, me quedó y lo compré. Sin dudar. Al fin fui feliz, turisteé un poco por las tiendas y compré una que otra cosita, ya era hora. Lo malo de comprar ropa, es acomodarla porque generalmente ya no cabe y hay que dar de baja ropa que ya hace años que no usamos, al menos a mí me pasa eso. Y ya que voy a acomodar aquí, pues aprovecho para acomodar acá y se hace un desabarajuste total porque saco todo de su lugar. Eso no es complicado, lo difícil viene a ser acomodar todas las cosas de nuevo. Y en orden. Finalmente varias horas después -y con muchas interrupciones- lo logré, todo quedó mejor y las nuevas adquisiciones están felices. Mis nuevos pantalones son frescos, olvidé decirlo, son pesqueros. ¿O pescadores?
Con el tiempo
Ya les conté alguna vez que mi familia es un tanto complicada, por donde la vean. Mi abuelo materno se casó tres veces, la primera con mi abuela, después con una señora que después se casó con un primo de él -Dejó de ser la Sra. de Castorena y se convirtió en la Sra. de Castorena-, y por último con una señora con la que estuvo casado por cerca de 30 años, hasta que murió, la verdad no sé el tiempo exacto. Nunca convivimos mucho nosotros con ella, no sé por qué, pero cuando íbamos a casa de mi abuelo, ella sólo bajaba a saludar y se iba, con el tiempo me fui creando una idea de que era una mala persona, o algo así. Pues murió mi abuelo y la vimos en el funeral por última vez en mucho tiempo. La relación con mis tios -hijos de ella- prácticamente désapareció por muchos años, hasta que hace dos años mi tía Ale -siempre ella- se encargó de volver a unir a esta parte de la familia. Mi mamá fue a visitar a mi tía a Pittsburgh, y con ella iba la viuda de mi abuelo, cosa rara pensé yo. Sí, al principio tuve mis dudas sobre posibles conflictos que pudieran darse entre ellas, pero al contrario de eso, se llevaron muy bien durante el mes que estuvieron juntas. Tan bien que con el tiempo han seguido háblando por teléfono y viéndose relativamente seguido. Estos días nos vimos todos aquí, y pude comprobar que ella es en efecto una buena persona, y no debe sorprenderme porque mi abuelo era tan especial, que no podía haber estado tanto tiempo con una persona que no fuera así. Me siento mal por haber dudado de ella alguna vez, pero agradezco la oportunidad que nos dio la vida -mi tía Ale- de convivir y retomar esos lazos familiares. Y si todo sale bien, en julio nos vamos a Pittsburgh.
Se les acabó el veinte
Prácticamente terminó la primera semana de vacaciones y entre hoy y mañana volverá gran parte de la oleada de gente que se fue. Que mal, disfruté la ciudad sin todos, aunque extraño a los míos. Dani regresa pero se nos va el jueves. Los demás estaremos en la vida normal a partir del lunes, mañana me toca descanso.





