Tiempo de irse (O las primeras dos líneas)
Sólo leyó el principio (última parte)
Se imaginó si seguiría siendo el mismo realmente, su mirada triste, que revelaba en algunos instantes la búsqueda de si mismo y su constante lucha interior por encontrarse-..."entre tantos personajes en los que estoy perdido"...-como el decía. Recordó en ese momento aquellos ojos inquisitivos y alerta que tenía cuando platicaban, tratando de encontrar siempre algo más allá de las palabras, de los gestos; su mirada atenta cuando alguna vez llegó ella a contarle sus dudas, sus problemas. Los mismos ojos que la observaban serenos en los momentos en que ella perdía la calma y que eran incluso relajantes. Siguiendo tales remembranzas, su mente la llevó hacia aquellos instantes en que los mismos ojos la vieron con ira en alguno de sus pleitos. Sin embargo la mirada que le invadía en ese momento y que sentía que se clavaba en su mente era aquella mirada amarga, triste, de quien pierde algo y no entiende por qué. Si, esa fue la mirada que le vio la última vez, cuando se alejaron, él no dijo nada, no lo necesitaba, se acercó, y se le quedo viendo cómo quien ve alejarse una parte de sí. Ella no hizo más, dio media vuelta y se alejó de él como lo hubiera hecho con cualquier otra persona, pero ella conocía esa mirada, era la misma de ese día, cuando se acabó la magia, como él decía. Se preguntó que habría pasado si hubieran seguido juntos. Nunca supo bien que fue lo que lo impulsó a alejarlo, pero estaba segura de haber hecho lo correcto. Siguió viéndolo, porque no podía evitarlo, pero inconscientemente le huía. Siguió adelante con su vida normal, así tenía que ser, tenía sus metas muy bien definidas. Así había llegado hasta estos días, ya contaba con un buen puesto en la editorial y tenía un apartamento como siempre soñó. Nunca le faltó con quien hablar, y si en algún momento llegaba a sentirse sola, buscaba un libro y salía de su realidad. Con esta idea volvió entonces a recorrer su estudio con cierto agradecimiento, observó sus libros, su escritorio, los textos que debía revisar y encima de todos ellos, aquella revista abierta a la mitad, leyó una vez más el título: "Para que no me olvides". En ese momento, algo se apoderó de ella, un poco de miedo, ira, odio hacia si misma. Comprendió al instante el juego: aquel hombre al cual, ella se envanecía de conocer más que nadie, la conocía en la misma medida, tampoco él se había dejado engañar. Descubrió no sin sorpresa, cómo él lo había planeado todo, sabía sin duda que la publicación de su amiga llegaba periódicamente a sus manos, conocía también su manía de leer sólo los títulos o la introducción de ese tipo de textos, se imaginó que tarde o temprano leería el titulo de su cuento con su nombre debajo. No lo podía creer, con cierta inquietud continuó, contra su costumbre, leyendo el cuento completo y al leer la última frase sus ojos se llenaron de lágrimas y sintió una descarga de corriente recorrer su cuerpo: Todo el cuento era realmente absurdo, era ... ¡nada! Se sintió descubierta, y por un momento pensó en arrojar la revista lejos de ella, entonces, comprendió al fin y con voz amarga y grave murmuró para sus adentros: No, no te he olvidado...
Cogió lentamente el auricular y marcó con rapidez un número que creía ya perdido en su memoria, el teléfono llamó sólo una vez y ella escuchó la voz grave y cansada que esperaba oír: bueno.
-Hola- se atrevió a murmurar abruptamente después de una pausa en la que intentó decir mil cosas.
-La publicación salió hace tres días- observó él, con la voz mucho más dulce- ¿Por qué tardaste tanto?
FIN
Nunca he estado listo
Platicando con una amiga muy cercana, que hoy se mudó de ciudad, tuve la oportunidad de reflexionar un poco, o quizá mucho. Me dijo que nunca ha estado lista para irse, pero que nunca estará más lista, lo que supone una especie de estancamiento o de avanzar en círculo, pero que a pesar de no tener que irse, se va. Creo que es aplicable a tantas cosas y a tantas personas que por eso me dolió. No me dolió que se fuera, porque para mí ya se había ido hace mucho, y claro que lo hizo sin avisar. Ahora sí avisa, pero estando lejos es lo mismo moverse de un punto a otro, y esforzándose por hacer más grande la distancia -no me refiero físicamente- se facilitan las cosas.
Welcome home
Mañana a esta misma hora Dani ya estará de regreso en Guadalajara, y con sólo dos semanas de ausencia se han programado ya varios eventos para darle la bienvenida, pero más que nada, para recordarle lo especial que resulta para todos. Y no dejo de asombrarme, porque sólo tiene 13 años, pero un carisma impresionante que cautiva a todos. Y a la primera.
Si no ganan
Sigo pensando lo mismo que cuando el Barça sacaba 13 puntos al Real Madrid: si no gana el Madrid la Liga, yo me pego un tiro en el medio del Bernabéu. El Madrid me demostró el domingo que tiene pelotas y que ganó porque es mejor que el Barcelona. Yo no sé si Florentino me imita a mí o está convencido, pero me asocio a él en la creencia de que el Madrid se subirá a Cibeles. Si el Madrid gana los siete partidos puede lograr la Liga. El Barça sabe que el Madrid es más que ellos y en estos momentos están asustados. Lo denotaba el rostro miedoso del presidente Laporta. Dios es hincha del Madrid y por eso ganará la Liga y por eso yo seguiré vivo. Que pongan la hora, que en caso de que no ganen el campeonato me pegaré el tiro prometido, y después de ello pido que esparzan mis cenizas por el Santiago Bernabéu. Eso sí, como ganen los blancos mi premio debe ser que en la vuelta de honor al estadio yo agarre el trofeo con Florentino Pérez al frente de los jugadores.
Se imaginó si seguiría siendo el mismo realmente, su mirada triste, que revelaba en algunos instantes la búsqueda de si mismo y su constante lucha interior por encontrarse-..."entre tantos personajes en los que estoy perdido"...-como el decía. Recordó en ese momento aquellos ojos inquisitivos y alerta que tenía cuando platicaban, tratando de encontrar siempre algo más allá de las palabras, de los gestos; su mirada atenta cuando alguna vez llegó ella a contarle sus dudas, sus problemas. Los mismos ojos que la observaban serenos en los momentos en que ella perdía la calma y que eran incluso relajantes. Siguiendo tales remembranzas, su mente la llevó hacia aquellos instantes en que los mismos ojos la vieron con ira en alguno de sus pleitos. Sin embargo la mirada que le invadía en ese momento y que sentía que se clavaba en su mente era aquella mirada amarga, triste, de quien pierde algo y no entiende por qué. Si, esa fue la mirada que le vio la última vez, cuando se alejaron, él no dijo nada, no lo necesitaba, se acercó, y se le quedo viendo cómo quien ve alejarse una parte de sí. Ella no hizo más, dio media vuelta y se alejó de él como lo hubiera hecho con cualquier otra persona, pero ella conocía esa mirada, era la misma de ese día, cuando se acabó la magia, como él decía. Se preguntó que habría pasado si hubieran seguido juntos. Nunca supo bien que fue lo que lo impulsó a alejarlo, pero estaba segura de haber hecho lo correcto. Siguió viéndolo, porque no podía evitarlo, pero inconscientemente le huía. Siguió adelante con su vida normal, así tenía que ser, tenía sus metas muy bien definidas. Así había llegado hasta estos días, ya contaba con un buen puesto en la editorial y tenía un apartamento como siempre soñó. Nunca le faltó con quien hablar, y si en algún momento llegaba a sentirse sola, buscaba un libro y salía de su realidad. Con esta idea volvió entonces a recorrer su estudio con cierto agradecimiento, observó sus libros, su escritorio, los textos que debía revisar y encima de todos ellos, aquella revista abierta a la mitad, leyó una vez más el título: "Para que no me olvides". En ese momento, algo se apoderó de ella, un poco de miedo, ira, odio hacia si misma. Comprendió al instante el juego: aquel hombre al cual, ella se envanecía de conocer más que nadie, la conocía en la misma medida, tampoco él se había dejado engañar. Descubrió no sin sorpresa, cómo él lo había planeado todo, sabía sin duda que la publicación de su amiga llegaba periódicamente a sus manos, conocía también su manía de leer sólo los títulos o la introducción de ese tipo de textos, se imaginó que tarde o temprano leería el titulo de su cuento con su nombre debajo. No lo podía creer, con cierta inquietud continuó, contra su costumbre, leyendo el cuento completo y al leer la última frase sus ojos se llenaron de lágrimas y sintió una descarga de corriente recorrer su cuerpo: Todo el cuento era realmente absurdo, era ... ¡nada! Se sintió descubierta, y por un momento pensó en arrojar la revista lejos de ella, entonces, comprendió al fin y con voz amarga y grave murmuró para sus adentros: No, no te he olvidado...
Cogió lentamente el auricular y marcó con rapidez un número que creía ya perdido en su memoria, el teléfono llamó sólo una vez y ella escuchó la voz grave y cansada que esperaba oír: bueno.
-Hola- se atrevió a murmurar abruptamente después de una pausa en la que intentó decir mil cosas.
-La publicación salió hace tres días- observó él, con la voz mucho más dulce- ¿Por qué tardaste tanto?
FIN
Nunca he estado listo
Platicando con una amiga muy cercana, que hoy se mudó de ciudad, tuve la oportunidad de reflexionar un poco, o quizá mucho. Me dijo que nunca ha estado lista para irse, pero que nunca estará más lista, lo que supone una especie de estancamiento o de avanzar en círculo, pero que a pesar de no tener que irse, se va. Creo que es aplicable a tantas cosas y a tantas personas que por eso me dolió. No me dolió que se fuera, porque para mí ya se había ido hace mucho, y claro que lo hizo sin avisar. Ahora sí avisa, pero estando lejos es lo mismo moverse de un punto a otro, y esforzándose por hacer más grande la distancia -no me refiero físicamente- se facilitan las cosas.
Welcome home
Mañana a esta misma hora Dani ya estará de regreso en Guadalajara, y con sólo dos semanas de ausencia se han programado ya varios eventos para darle la bienvenida, pero más que nada, para recordarle lo especial que resulta para todos. Y no dejo de asombrarme, porque sólo tiene 13 años, pero un carisma impresionante que cautiva a todos. Y a la primera.
Si no ganan
Sigo pensando lo mismo que cuando el Barça sacaba 13 puntos al Real Madrid: si no gana el Madrid la Liga, yo me pego un tiro en el medio del Bernabéu. El Madrid me demostró el domingo que tiene pelotas y que ganó porque es mejor que el Barcelona. Yo no sé si Florentino me imita a mí o está convencido, pero me asocio a él en la creencia de que el Madrid se subirá a Cibeles. Si el Madrid gana los siete partidos puede lograr la Liga. El Barça sabe que el Madrid es más que ellos y en estos momentos están asustados. Lo denotaba el rostro miedoso del presidente Laporta. Dios es hincha del Madrid y por eso ganará la Liga y por eso yo seguiré vivo. Que pongan la hora, que en caso de que no ganen el campeonato me pegaré el tiro prometido, y después de ello pido que esparzan mis cenizas por el Santiago Bernabéu. Eso sí, como ganen los blancos mi premio debe ser que en la vuelta de honor al estadio yo agarre el trofeo con Florentino Pérez al frente de los jugadores.
Comentario:
Yo ya me sabía ese cuento de memoria. No le saques y publica los nuevos no sólo los que escribiste hace mucho. Hala Madrid! (Yo me uno al sueño y a la convicción de la liga 30)
Comentario:
reconozco que yo soy de esas que entran y no dejan comentarios, y también me encanta leer todos los comentarios y normalmente tampoco dejo comentarios a los comentarios, pero hoy he querido parar un poco y dejar un comentario después de leer el comentario. bueno diego me gusta tu blog, lo he puesto en favoritos a ver si me sale, porque yo como de informática estoy muy pez. un saludo,





