Está que arde
Lo malo
No sé si lo olvidé o preferí dejarlo de lado para no arruinar mi idea del genial día de ayer. Pero las dos clases que debía tener fueron canceladas, el calor fue horrible, el bosque se seguía quemando y lo peor de todo: Cuando me expulsaron por reclamar fuertemente -pero sin empujar o golpear, ni siquiera lo toqué- una entrada durísima sobre mí, no pude ver la tarjeta roja. Sí, me la mostraron cuando me tranquilizaba Nestor, así que no pude ver la tarjeta, primera roja en mi vida. Estos últimos días expulsaron a los buenos, a Zidane y a mí.
El día más gris
Ojalá fuera metáfora, pero ahora no lo es. Hoy fue el día más gris de la ciudad en muchos años producto del humo que salió durante días del bosque de la Primavera. No tiene caso contar el número de hectáreas quemadas porque no nos alcanza el tiempo, lo mejor sería reforestar en cuanto las condiciones lo permitan, y claro si se puede, castigar a los imbéciles que encendieron la fogata y con ella un gran pedazo de bosque y la rabia de una ciudad. Espero que estén contentos. Cuando desperté en la madrugada, producto del humo y no del despertador noté que algo estaba mal, parecía que se quemaba mi jardín. Así y todo salí de casa cruzando una espesa capa de humo que cubría mi casa, mi calle y mi ciudad. Mientras estaba en lugares cerrados no hubo problema, pero al llegar más tarde al Tec y subir al cuarto piso la cosa se complicó. Se veía sucio, como se ven algunos días en el D.F. cuando los imecas, como hoy, rebasan los 300 puntos. Pero esta ciudad no es así y no estamos acostumbrados. A lo largo del día los chilangos exiliados dijeron: "Pues se ve como el D.F." y eso fue muy triste. Pero saber que viene del bosque es más triste. Con todo, hubo clase a pesar de que todos estábamos tosiendo, mareados y con los ojos rojos. Malestar general. Salí de clase y me refugié en mi casa, sabiendo que sólo nosotros teníamos clases hasta que se lanzó el anuncio oficial de que las actividades del Campus quedaban suspendidas por el día de hoy debido a la contingencia ambiental. Todos a sus casas. Mi día se resumió en jugar Xbox y ver tele dado que todo estaba suspendido y las actividades al aire libre restringidas. Por la tarde más videojuegos con Dani hasta que tuve que salir a recorrer la ciudad para entregar un encargo. Odio Cruz del Sur, donde quiera que sea eso, espero nunca volver, pero odio más al culpable del horrible tono gris de hoy. Al menos el fuego está apagado.
Otro día gris
Les regalo algo que escribí hace tiempo, en otro día gris, pero no como hoy.
A: Donde alguna vez estuvo el mar
Sigo sentado aquí, contemplándote,
siempre vigía, siempre atento,
esperando ver de nuevo renacer
algún signo de vida en ti.
Volverte a teñir de colores azul-verde,
dejando ya esa triste y seca apariencia amarilla,
pálida.
No se si gritarte que no vuelvas o suplicarte que regreses,
maldecir a los que desviaron tu curso
y secaron así mi visión,
dejando este inmenso hueco frente a mi.
Incluso las gaviotas aún te buscan.
Pasa la gente y me mira extrañada,
me aconsejan, me dicen,
creen que vas a regresar,
dicen:
-Cuando se ha visto que el mar desaparezca así,
de la noche a la mañana y sin dejar huella.
Dicen.
Intenté‚ romper todas aquellas barreras
y presas que pusieron en tus fuentes y secaron tu corriente,
intenté‚ liberar tu curso y hacerte libre una vez más.
Pero sólo conseguí destrozarme la manos con astillas
y convencerme de que ya te habías acostumbrado a ese nuevo curso,
a otras playas, que jam s regresarías,
ya no acariciarías mi playa,
ya no volvería a perderme en tu abrazo intermitente,
por momentos, a ratos violento y de pronto sutil,
tímido, hacia atrás.
Mis barcos y demás jugetes han encontrado a tu suplente.
Mis amigos ni siquiera te recuerdan,
han encontrado otro mar no lejos de aquí,
pero el mio, aquel que yo adoraba,
ya no está más.
No logro siquiera escuchar tu furia en esas noches tempestuosas,
volteo y pido a la luna que provoque otra marea más,
para atraerte
y poder sentir la caricia de tu espuma.
Sentir una vez más el miedo y la atracción que me infundías,
el respeto que sentía por ti,
y sentir al mismo tiempo la seguridad de nadar en aguas conocidas,
de saber hacia donde señalaban todas tus corrientes.
Intenté‚ guardar aquí,
a mi lado, siquiera tu voz,
encerrada en aquella caracola que dejaste en esta playa,
intenté...
Hoy, solo, en las noches,
puedo imaginar tu voz,
y toda esa magia que sentí en tus olas regresa a mí,
tan sólo para confirmarme que me revuelco en arena,
entre el aire y los gritos de las gaviotas que te buscan,
que te lloran.
Intenté‚ vencer a aquellos que contaminaron tus aguas y te pudrieron,
que acabaron con la vida en ti, pero fue inutil,
tú ya no regresarías con vida,
habías muerto cuando ya no me dejaron verte,
y siento miedo de pensar que pasaría
si me hubiese bañado en tus aguas ya sin vida.
Tu ya habías muerto,
yo, yo sigo aquí sentado,
esperando ver surgir en ti una vez más la vida,
sin voltear, sin dejar de mirar,
a donde alguna vez estuvo el mar.
Que vas a regresar,
dicen:
-Cuando se ha visto que el mar desaparezca así sin más.
Es tiempo de las M
La lista completa de las M la tengo ya, prepárense para lo que viene: México, mujer, madre y la m sorpresa. Todas esta semana.
No sé si lo olvidé o preferí dejarlo de lado para no arruinar mi idea del genial día de ayer. Pero las dos clases que debía tener fueron canceladas, el calor fue horrible, el bosque se seguía quemando y lo peor de todo: Cuando me expulsaron por reclamar fuertemente -pero sin empujar o golpear, ni siquiera lo toqué- una entrada durísima sobre mí, no pude ver la tarjeta roja. Sí, me la mostraron cuando me tranquilizaba Nestor, así que no pude ver la tarjeta, primera roja en mi vida. Estos últimos días expulsaron a los buenos, a Zidane y a mí.
El día más gris
Ojalá fuera metáfora, pero ahora no lo es. Hoy fue el día más gris de la ciudad en muchos años producto del humo que salió durante días del bosque de la Primavera. No tiene caso contar el número de hectáreas quemadas porque no nos alcanza el tiempo, lo mejor sería reforestar en cuanto las condiciones lo permitan, y claro si se puede, castigar a los imbéciles que encendieron la fogata y con ella un gran pedazo de bosque y la rabia de una ciudad. Espero que estén contentos. Cuando desperté en la madrugada, producto del humo y no del despertador noté que algo estaba mal, parecía que se quemaba mi jardín. Así y todo salí de casa cruzando una espesa capa de humo que cubría mi casa, mi calle y mi ciudad. Mientras estaba en lugares cerrados no hubo problema, pero al llegar más tarde al Tec y subir al cuarto piso la cosa se complicó. Se veía sucio, como se ven algunos días en el D.F. cuando los imecas, como hoy, rebasan los 300 puntos. Pero esta ciudad no es así y no estamos acostumbrados. A lo largo del día los chilangos exiliados dijeron: "Pues se ve como el D.F." y eso fue muy triste. Pero saber que viene del bosque es más triste. Con todo, hubo clase a pesar de que todos estábamos tosiendo, mareados y con los ojos rojos. Malestar general. Salí de clase y me refugié en mi casa, sabiendo que sólo nosotros teníamos clases hasta que se lanzó el anuncio oficial de que las actividades del Campus quedaban suspendidas por el día de hoy debido a la contingencia ambiental. Todos a sus casas. Mi día se resumió en jugar Xbox y ver tele dado que todo estaba suspendido y las actividades al aire libre restringidas. Por la tarde más videojuegos con Dani hasta que tuve que salir a recorrer la ciudad para entregar un encargo. Odio Cruz del Sur, donde quiera que sea eso, espero nunca volver, pero odio más al culpable del horrible tono gris de hoy. Al menos el fuego está apagado.
Otro día gris
Les regalo algo que escribí hace tiempo, en otro día gris, pero no como hoy.
A: Donde alguna vez estuvo el mar
Sigo sentado aquí, contemplándote,
siempre vigía, siempre atento,
esperando ver de nuevo renacer
algún signo de vida en ti.
Volverte a teñir de colores azul-verde,
dejando ya esa triste y seca apariencia amarilla,
pálida.
No se si gritarte que no vuelvas o suplicarte que regreses,
maldecir a los que desviaron tu curso
y secaron así mi visión,
dejando este inmenso hueco frente a mi.
Incluso las gaviotas aún te buscan.
Pasa la gente y me mira extrañada,
me aconsejan, me dicen,
creen que vas a regresar,
dicen:
-Cuando se ha visto que el mar desaparezca así,
de la noche a la mañana y sin dejar huella.
Dicen.
Intenté‚ romper todas aquellas barreras
y presas que pusieron en tus fuentes y secaron tu corriente,
intenté‚ liberar tu curso y hacerte libre una vez más.
Pero sólo conseguí destrozarme la manos con astillas
y convencerme de que ya te habías acostumbrado a ese nuevo curso,
a otras playas, que jam s regresarías,
ya no acariciarías mi playa,
ya no volvería a perderme en tu abrazo intermitente,
por momentos, a ratos violento y de pronto sutil,
tímido, hacia atrás.
Mis barcos y demás jugetes han encontrado a tu suplente.
Mis amigos ni siquiera te recuerdan,
han encontrado otro mar no lejos de aquí,
pero el mio, aquel que yo adoraba,
ya no está más.
No logro siquiera escuchar tu furia en esas noches tempestuosas,
volteo y pido a la luna que provoque otra marea más,
para atraerte
y poder sentir la caricia de tu espuma.
Sentir una vez más el miedo y la atracción que me infundías,
el respeto que sentía por ti,
y sentir al mismo tiempo la seguridad de nadar en aguas conocidas,
de saber hacia donde señalaban todas tus corrientes.
Intenté‚ guardar aquí,
a mi lado, siquiera tu voz,
encerrada en aquella caracola que dejaste en esta playa,
intenté...
Hoy, solo, en las noches,
puedo imaginar tu voz,
y toda esa magia que sentí en tus olas regresa a mí,
tan sólo para confirmarme que me revuelco en arena,
entre el aire y los gritos de las gaviotas que te buscan,
que te lloran.
Intenté‚ vencer a aquellos que contaminaron tus aguas y te pudrieron,
que acabaron con la vida en ti, pero fue inutil,
tú ya no regresarías con vida,
habías muerto cuando ya no me dejaron verte,
y siento miedo de pensar que pasaría
si me hubiese bañado en tus aguas ya sin vida.
Tu ya habías muerto,
yo, yo sigo aquí sentado,
esperando ver surgir en ti una vez más la vida,
sin voltear, sin dejar de mirar,
a donde alguna vez estuvo el mar.
Que vas a regresar,
dicen:
-Cuando se ha visto que el mar desaparezca así sin más.
Es tiempo de las M
La lista completa de las M la tengo ya, prepárense para lo que viene: México, mujer, madre y la m sorpresa. Todas esta semana.
Comentario:
QUE QUE DIJOOOOOO?! como que se incendio la Primavera?! damit...que coraje la verdad...lo peor es que nunca saldra elresponsable y eso me argh!!! me pone de malas...en fin, espero que se reforeste pronto y que el humo no te hubiera causado muchos estragos....CDT ...ya que vengan las M's!





