logotipo

img_google
Las consecuencias de vivir
De pronto, es más pronto de lo que piensas. Son las consecuencias de vivir una vida.
Acerca de
No es cuestión de romper estructuras, sino saber que hacer con los pedazos.
Sindicación
 
La verdad está parecida
Un día después de ayer
O sea hoy. Aunque en realidad les voy a contar de ayer. Fue uno de esos días raros que parece que avanza en diferentes velocidades y al final del día da la apariencia de que en lugar de ser 24 horas fueron 30 o más. La primera mitad estuvo marcada por una enorme congoja, no sé el motivo pero estaba yo cercano a una depresión, como un sentimiento de que en ese preciso momento debía estar en otro lado, con alguien más que quizá me estaría llamando, pero no sabía ni quién, ni por qué, ni en donde. Eso me creaba otra gran angustia que me obligaba a revisar todas mis obligaciones escritas y no escritas para tratar de adivinar en que estaba fallando. Técnicamente en nada, pero algo de verdad estaba mal. No sé si a todos les pase igual, pero hay días en que una profunda tristeza me invade, y se apodera de mí por unas horas, sin razón aparente y de pronto, también sin razón aparente se va. La mía se fue ayer en clase y fue ahí mismo también que el día cambió de velocidad. Llegué a mi casa y tenía visitas, si es que a Luis -visitante habitual- se le puede seguir llamando visita y no parte del mobiliario. Pocos minutos después -muy pocos, como dos- llegaron algunos de mis vecinos, y luego otros hasta que eso era una fiesta previa a lanzar más pelotas de golf. Sólo que Juanita -la lanzapatatas- estaba en casa de Dani, así que tuvimos que ir por él y ella. Tremenda sorpresa que me llevé al llegar a su casa. No sólo estaba él sino que estaba su amigo Dani 2. Se llama igual y antes se parecía mucho, aunque ayer noté que en verdad son muy diferentes. Nos dispusimos a lanzar más pelotas de golf, para presumir a Luis nuestro trabajo y nos quedamos ya sin que lanzar porque las pelotas de golf siguen escapando fuera del territorio a pesar de que nos alejamos más y más de los límites. Todo se puso mejor, mucho mejor y el día siguió así. Y hoy también.

Un día en el estadio
Me da por temporadas eso de ir al estadio, este año he ido ya muchas veces y ayer volví. No era un partido regular, era la despedida de Jorge Campos y de Romario con sus respectivas selecciones del 94. México vs Brasil, la revancha. La verdad es que el estadio estaba prácticamente vacío en el primer tiempo, creo que los boletos eran caros, pero yo no pagué por entrar. Estábamos muy cerca de la acción y el ambiente no mejoró hasta que no bajaron a toda la gente de las zonas B y C. La perrada dijo Pedro. Ahí se puso buena la cosa y comenzó lo divertido, gritos por aquí, la ola, personajes célebres y un intento de homicidio con un balonazo que lanzó Marcelino Bernal -jugador mediocampista mexicano- y dio en un niño que cayó unos cuantos metros y fue sacado en camilla del estadio. Además de eso, de Campos y sus amigos, un señor haciéndose pasar por el Santo, y toda la clase de personas que uno ve en el estadio. Al final me encontré a Jaffo, nos saludamos con el gusto de siempre y luego me dio mucha risa que le pidan autógrafos. Por cierto -que aquí sí aplica- hoy es el concierto del séptimo aniversario de Plástiko en el Hard Rock Live, 120 pesos. Pero además de él vi a varios conocidos más por ahí, que me dio gusto ver. Creo que ir con gente con la que habitualmente no salgo a ningún lado influyó en que la pasara bien, es bueno salir con gente diferente, conocer más gente fuera de la relación de compañeros, aprendí bastantes cosas ayer.

M de México
Ayer en el estadio recordé que los mexicanos en general, aunque nos gusta tener a nuestros héroes en todos los aspectos, no les podemos permitir que sean los más grandes del mundo. Todos sabemos que Ana Guevara es muy buena, pero nadie apostaba por ella en la olimpiada. Ayer Jorge Campos iba a cobrar un penal, y en la tribuna se escuchaban frases como: Ya valió madre, lo va a fallar, es un pendejo. Y otras más. ¿No se supone que todos fuimos a verlo porque en cierto grado lo admiramos? Bueno, pues la esencia del mexicano contiene un poco de intolerancia al éxito ajeno. Pero ni somos tan así, ni somos todos así. Sabemos lo que es ser mexicanos, cuánto nos une y también cuánto nos separa. No nos confundimos con nadie, pero al mismo tiempo, no nos separamos de nadie. Le tenemos cierto resentimiento a los estaounidenses, pero vacacionamos en su país y compramos sus productos. Nada conmueve más que ver nuestra bandera ondeando en otro país. La busqueda de la famosa identidad nacional nos tomó 5 siglos. Nos quejamos del país pero lo amamos: "Como México no hay dos", "México no se explica. En México se cree" y la más grande frase de todas: "Viva México Cabrones". Y sin embargo nos sentimos inferiores muchas veces, basta recordar los chistes de toda la vida: "Iban un gringo, un alemán y un mexicano...", cuando el mexicano no perdía era porque hacía trampa y todos muertos de risa, pero en el fondo es una insuperable indolencia de una raza inferior. Quizá por eso nos dividimos tanto, y por eso mismo nos unimos más que nadie en las desgracias. Basta leer la capacidad de reacción y acción del país en 1985, o en los huracanes, o en cualquier desgracia. Creemos en nosotros pero a nivel local, no creemos que podamos competir con otros países. Pero hay cosas de México que nos engrandecen nuevamente. La modestia de un artesano y el orgullo de una cocinera. El grito de un rebelde -excluyo a los que hacen desmadre el 2 de octubre-. La pureza de los niños de México. La cortesía natural de los buenos mexicanos. Pase usted, por favor, esta es su casa, cuando quieras. La belleza de las mexicanas. La paciencia y la impaciencia. Los triunfos aislados. País inconcluso, México. Con la rabia de una esperanza demasiadas veces frustrada y que parece que será frustrada de nuevo. País que ha esperado tantos siglos. La sonrisa y la rabia caminan juntas. Hogar de todas las historias, sólo reclama con fuerza que todo suceda, ya. Nadie ha esperado tanto, nadie ha peleado tanto, nadie ha aguantado tanto. México surgido una y otra vez de sus propias cenizas. Un ave fénix enorme, mestiza. Yo como lo he dicho anteriormente, espero regresarle mucho a este país, a México. Creo en México.

Ya para irnos
La campaña de Movistar me desagrada, desde antes de saber que era de Movistar. Abro mi correo y me encuentro esto. Que horror.

 
Comentario:
¿Pero por qué te desagradan estos tres estúpidos niños mirando al mas allá?
Si son muy graciosos... y están musculitos!!!
Saludos.
;)
 
Comentario:
los tios como tu ¿existen?...eres un encanto ,cada dia este blog es mas especial.
requetekisses
 
Comentario:
Has anunciado tanto tu desagrado por la campaña "M" de Movistar que cada vez que veo uno de sus anuncios no puedo evitar acordarme de tí y reir mucho... Diego, incluso cuando no estas me río contigo...o de tí, depende como quieras verlo :)
No