logotipo

img_google
.
Acerca de
Siempre quieres lo que no puedes tener y las cosas que en realidad te importan un comino son las que se te presentan en bandeja. Así es la vida, así que por qué iban a ser diferentes el amor y el sexo de cualquier otra parte de ella?
Dentro de mil años no habrá tíos ni tías, sólo gilipollas.
Sindicación
 
Jin, curiosidad, Prozac y dilemas.
- Pues no lo llamo, y me dice que no viene a por mí aunque esté lloviendo porque tiene el coche encerrado y si no se le ensucia? Pero tú te crees que “eso” es un novio???Joder, salimos de clase!! Y es de noche!!! A éste se la suda si me atracan o me mojo o me pasa algo!!

Laura no para de criticar a su novio mientras caminamos hacia el hall del instituto. Hay que ser desgraciadas para tener que recuperar unas clases el viernes. Por la tarde. Hasta casi las 19.00 h. Y para colmo que llueva. Tengo toda esa suerte, si.
Tania y yo sonreímos subiendo escaleras mientras Laura sigue con el relato de todo lo trágico que tiene su vida, y de lo malvado que es su novio.

- Bueno Laura, no te quejes, que vives a dos calles de aquí, tampoco va a venir a posta el chico a recogerte para recorrer en coche dos calles…
- Que no??QUE NO??Pues debería! Es su obligación.

Me descojono por dentro mientras pienso intrigadísima en cuántas obligaciones más de este tipo tendrá el pobre novio, y para quitarle un poco de drama al asunto le digo:

- Bueno oye, que tú por lo menos tienes un novio para pedirle esas cosas, que la cosa está muy malita y somos muchas las que pasamos la mano por la pared…

No puede evitar reírse, aunque de muy mala gana, y a través de los cristales se fija en un chico que está esperando en el porche del instituto, caladito hasta los huesos.

- Mira, mira!!! Eso sí que es un novio! Seguro que ha venido a recoger a alguien, míralo! Y encima está bueno! Si es que hay algunas que lo tienen todo…
- A lo mejor no ha venido a recoger a nadie, lo mismo ha venido a echar una beca, o algo…

Esa chorrada tan grande nos hace reírnos el rato necesario para hacernos a la idea de que hay que salir a la calle, y mojarse, caiga lo que caiga. Pero a medida que avanzamos, y nos acercamos al chico del porche, a mí me va sonando su cara, y su planta, y mis compañeras cuchichean por lo bajo acerca del culo del interfecto.
Se confirman mis sospechas cuando el chico se me acerca y me suelta un “Hola princesa” que retumba en todo el instituto, mis compañeras abren la boca desmesuradamente, primero en plan asombro y luego en plan cachondeo total. Se despiden rápidamente, y mientras se alejan oigo como Laura comenta:

- Joder con la que no tenía novio…

Jin siempre me sorprende. Me asombra y a la vez me gusta la cara dura que demuestra haciéndose casi 100 km simplemente para venir a recogerme, tomándose, por cierto, unas atribuciones que no le corresponden en absoluto. Es cierto que últimamente hemos retomado en gran medida el contacto que perdimos hace unos años, por circunstancias de la vida ambos estamos en una situación sentimental bastante parecida y eso ha hecho que nos apoyáramos el uno en el otro, pero quizá Jin me está “obligando” a hacer más cosas juntos de las que yo haría normalmente. Como por ejemplo, esto.

- Jin…por qué has venido? Has cogido la carretera de noche, lloviendo, sólo para llevarme a casa?
- Es que me aburría…

Me pone esa sonrisa pícara, y es un cabrón, porque sabe que no me puedo resistir, me termina haciendo gracia. Siempre caigo.
Subimos al coche, me lleva a casa y aparca al final de mi calle para ahorrarnos miradas indiscretas. (La de mi madre, sin ir más lejos)
Me cuenta cosas del trabajo, de su sobrinita, yo le cuento de la mía, cosas de clase, y cuando quiero darme cuenta han pasado casi tres horas. Se está bien aquí, la calefacción está puesta, la lluvia repiquetea contra el parabrisas porque está lloviendo bastante. Lamentándolo mucho, le digo que me tengo que ir, pero él me coge de la muñeca mientras me dice:

- Espera…espera un segundo. Quería preguntarte…qué tal estás.
- Pues bien, estoy bien. Por?
- Me refiero a cómo estás en el sentido…en el sentido sentimental y eso…
- Oh…bien, bueno, estoy bien, tengo mis días, como todo el mundo.
- Quería decirte algo antes de que te vayas…me gustaría que lo tuvieras presente, de aquí en adelante.
- Claro, dime…
- Vale…recuerdas ese día en el que estabas conmigo, y te llamó Raúl?
- Si…creo que si.
- Recuerdas también que te avergonzaste de mí, que no le dijiste que estabas conmigo?
- No me avergoncé de ti, es sólo que hablamos un par de minutos nada más, no salió el tema, ni me dio tiempo y yo no quise que pensara nada raro…
- Bueno…da igual, eso es lo de menos. Lo que quería decirte es que, cuando pasó aquello, claro, para ti ese momento fue importante por razones obvias. Pero para mí ese momento significó más de lo que realmente pareció, ya que yo me limité a dejarte hablar con él y me aparté. Para mí ese momento fue diferente. Porque cuando le cogiste el teléfono dijiste una frase que a ti te salio natural, y probablemente ni siquiera reparaste en ella: le dijiste "hola amor...". En ese momento, sentí una envidia y unos celos como nunca los he sentido. Pensé que tu no te dabas cuenta pero eso ibas a acabar diciéndomelo a mí porque era a mí a quien tenías que decírselo. Desde ese día me quedó bastante claro ese deseo que tenía de compartir esas pequeñas cosas contigo. Y de que me trataras como si fuera tuyo y tú fueras mía. Y cuando te llamara por teléfono me dijeras "hola amor" a mí y sólo a mí.


Me quedo tan pasmada que soy incapaz de decir nada. Pienso mil cosas en un segundo, pienso en la cantidad de veces en las que me he sentido más importante para la gente de lo que en realidad la gente me consideraba a mí. Pienso en todas las veces en que me he dado de morros, en todas las ocasiones en las que me he arrepentido de no coger un tren a tiempo, o de llamar a un timbre y decir “¿Bajas? Estoy aquí.”, las veces en las que me esperaron mucho tiempo, demasiado, tanto que al final se cansaron de mi posición estática, y se fueron con otras más listas, o simplemente se fueron porque no me aguantaban más. Pienso en las ganas que tenía de ir a tu ciudad, y pasar un día contigo (si se terciaba, la vida entera), y siempre se me adelantan, porque yo soy de esas capullas pringadas que siempre llegan a los sitios demasiado tarde, siempre por dejadez, por falta de atrevimiento, de cojones, de sinceridad y de valentía.
Pienso todo eso y lo único que me sale es sonreírle, porque está ahí tan dispuesto, tan dulce, y al instante siguiente me arrepiento, porque me doy cuenta de que sin querer (o queriendo inconscientemente) le he dado esperanzas de algo que quizá nunca pueda cumplir.
Me despido y salgo del coche corriendo para no mojarme mucho, intuyo que Jin se ha quedado esperando una respuesta, o un comentario, pero no puedo asegurarlo porque he sido incapaz de mirarle a la cara. He huido cobardemente, como tantas otras veces.

Y hoy, por primera vez desde que nos conocimos, he sentido que te había sido infiel.



 
Stop
Por causas ajenas a mi voluntad (y a mi salud) estaré incomunicada durante algún tiempo, no sé cuánto (espero que no mucho) así que cuidaos en mi ausencia y sed todos buenos buenísimos (o malos malísimos, que también tiene su punto). En breve volveré a dar guerra por aquí y por vuestros blogs, por supuesto.
 
The year of the Blog.
Al final, después de tantos períodos de inactividad, de desapariciones, de problemas y disgustos varios, éste blog ha conseguido sobrevivir un año entero. No pensaba que lo conseguiría, puesto que la ilusión por la mayoría de mis proyectos me suele durar 5 o 6 segundos exactamente. Creí que lo abandonaría, al cabo de un tiempo, igual que hice con mi otro blog (si si, acabo de revelar uno de mis grandes secretos, antes de ser Dilemasyonkis tenía otra identidad bloguera, pero esa parte de mi prefiere seguir en el anonimato). Pero el caso es que aquí sigo. Unas veces más asiduamente, otras menos…con posts malos, menos malos y regulares…Pero sigo dando guerra. Me gustaría decir eso de “ y lo que me queda…” pero en realidad, no sé cuánto será eso. Principalmente porque cuando empecé con el blog tenía otras inquietudes, problemas, propósitos y objetivos, y ahora ya no me queda nada de eso. No tengo D, ni R, puede que haya otras letras pero no ocupan ese lugar en mi abecedario, no creo que nadie nunca lo ocupe. Al menos no de la misma manera.
Así que exactamente un año después empiezo una nueva etapa de mi vida, he vuelto a estudiar (que no se asuste nadie, sigo con las oposiciones, también) y me estoy desprendiendo un poco de todo el pasado.
He conocido a gente maravillosa gracias a ésto, no hace falta que los nombre porque ellos y ellas ya saben quiénes son, también he perdido a mucha gente por el camino, unos me han abandonado, a otros me los dejé, pero el caso es que ya no están.
Me he ilusionado y desilusionado, he reído y he llorado, en definitiva no he hecho nada distinto de lo que hubiera hecho si no hubiera escrito nada aquí.

Hace unos días, al empezar el curso y ponerme al día con las compañeras conocidas, y también con las desconocidas, una de ellas me preguntó : “Y tu chico cómo se llamaba?” Yo respondí rápidamente, y no fue hasta 5 minutos después que me dí cuenta de que no, de que no hay ningún nombre porque ya no tengo chico. Parece que me está costando asumirlo. Pero aún con todo, me pareció menos ridículo callar que retroceder para excusarme absurdamente y contarles una historia que probablemente no les interesaría en absoluto. Creo, que en lo que queda de blog, también lo haré así.

PD: Se supone que es una ocasión para celebrar...pero con este virus infame que tengo encima, con fiebre, y dada la cantidad de desilusiones que me he llevado con la gente últimamente...creo que aún ha salido mejor de lo que en realidad está la cosa...


 
Toma que toma, tomate.
Informe de daños:

- Camiseta, pantalones cortos y bikini, al contenedor, directamente.

- Cardenal del tamaño de un puño en el culo, cardenal del tamaño de un puño en el muslo, cardenal del tamaño de un puño en la teta derecha ocasionados por proyectiles tomatiles en estado demasiado sólido.

- Sobeteos y toqueteos varios a lo largo y ancho de toda mi anatomía perpetrados por individuos de todas las nacionalidades, desde ingleses, pasando por alemanes,amén del producto nacional encarnado en unos simpáticos gaditanos. No me sirve la excusa de que había poco sitio y no podían moverse más. Yo tampoco podía moverme y no le tocaba el culo a nadie.

- Gafas acuáticas para proteger los ojos, divididas en cuatro trozos.
- Pepitas de tomate en TODOS los orificios de mi cuerpo, y cuando digo TODOS quiero decir TODOS.(Sí, hasta en ése).

- He descubierto que el tomate tiene un alto contenido en ácido oxálico. Y como buen ácido escuece muchísimo en TODAS partes. Y cuando digo TODAS quiero decir TODAS. (Si, hasta en ésa).

- 40.000 personas, 100.000 kilos de tomates...ÉSTA HA SIDO LA TOMATINA!















 
Un hombre de verdad
Por mucho que nos jorobe, y por mucho que lo neguemos, hay una verdad casi universal que afecta a gran parte de la población femenina mundial: Nos gustan los tíos cabrones.
Hay un porcentaje muy bajo que se escape, aunque todas sepamos que en realidad la gran mayoría no lo confiesa, socialmente está mejor visto que prefieras un buen chico que un cabronazo de los de marca mayor.

Reconozco que yo tengo un pasado masoquista. Un pasado en el que, efectivamente, me gustaban los tíos cuanto más hijos de puta mejor, me hacían sufrir lo indecible y aún así me gustaban cada día más.
También he tenido la suerte de encontrar chicos maravillosos, amables, dulces, cariñosos, que estaban pendientes de mí continuamente, con los que me he sentido amada y querida a más no poder…y con ellos yo (gilipollas de mí) siempre notaba que me faltaba algo, y terminaba dejándolo correr yéndome con otro que iba a su rollo pasando de mí olímpicamente.
Lo que piensa el chico bueno a resultas de esto es: Tratarla como a una reina= pasa de mí; Solución= convertirme en un cabrón.
La putada es que lógicamente, llega un día en el que te cansas de que te traten como a un trapo. Y entonces buscas un chico bueno, atento…pero ya es tarde.
Porque o bien dichos chicos han encontrado a otras más listas que los han sabido disfrutar, o por el contrario se han hartado de ser siempre buenos sin comerse una rosca y se han pasado al lado oscuro, es decir, al lado cabrón. Total, que esta cuestión me temo que es y siempre será un bucle infinito y repetitivo.

Los chicos buenos son un valor en alza, cada vez más escaso y más codiciado, porque somos muchas las que nos hemos cansado de tanto capullo superficial y egoísta como hay por ahí. Claro que yo aún conservo algunas reminiscencias de mi etapa masoca…me gustan los tíos con un puntillo golfo, que me chinchen, que me hacen ponerme celosa, que me hagan rabiar…aunque al final siempre termine quedándome con alguien más formal.

Y ésta es una cuestión, en la que hasta ahora no me había dado por pensar. Me hizo falta que un amigo, me hiciera la siguiente reflexión vía Messenger:




No tuve más remedio que admitir, que tiene más razón que un santo.

PD: Las actualizaciones son escasas estos días, no diré que se debe todo al verano y a las vacaciones, simplemente estoy algo vaga últimamente y no me apetece escribir.
PD2: La próxima actualización será después de mis vacaciones, volveré depués del 10 de septiembre.
PD3: Por favor que nadie se fije en el fondo de mis ventanas del messenger...