Hay una luz que nunca se apaga
- Peazo de tío....!
Primera frase de mi amiga Abril nada más sentarnos en la terraza del café donde hemos quedado. Ella es así, ve un tío bueno y se olvida de todo el mundo, incluso deja a la amiga con la que ha quedado (en este caso yo) con los dos besos suspendidos en el aire para soltarle un requiebro al muchacho en cuestión:
- Uuuuuh menudo moreno!!! Te tomas algo con nosotras, guapo???
Menos mal que el chico en cuestión iba a sentarse en una mesa donde lo esperaba otra chica (porque normalmente le suelen decir que si y yo me encuentro en la tesitura de tener que contar mis intimidades delante de un desconocido). La “novia” (digo yo que sería la novia por el brillo asesino y el reflejo de las llamas del infierno en sus ojos) nos mira a Abril y a mi como si acabáramos de masacrar ritualmente a su descendencia, y yo le digo, “cállate y siéntate joía, por dios, que siempre haces igual, paso más vergüenza cada vez que salgo contigo que en todas mis visitas al ginecólogo.”
Finalmente se sienta y pedimos. Empiezo a preguntarle por cómo le va en el nuevo colegio donde ha sacado plaza por fin este año. Me cuenta que bien, que el profesor de educación física está cañón, que ya se lo tirado, que el profesor de física y química tiene morbazo, que ya se lo ha tirado, y que el profesor de matemáticas está bien, tiene 50 años pero es muy atractivo. Suerte que está casado y a Abril aún le queda algún que otro escrúpulo.
Intento desviar el tema constantemente para que no me toque el turno a mi, pero ella, que ya me conoce desde hace mucho me suelta:
- Bueno va, no me líes más que aquí hemos venido a hablar de lo que hemos venido a hablar. Ya te has decidido?
Noto cómo mi frágil dominio de la situación se ha ido a tomar viento y siento como me voy deshinchando poco a poco igual que un globo. Me empiezo a poner un poco nerviosa. Abril no se caracteriza por su diplomacia ni por su delicadeza diciendo las cosas, y ya hace mucho que dio el veredicto ante mi caso. No tiene pelos en la lengua y te lo suelta todo como se le ocurre. La mayoría de las veces es de agradecer pero últimamente yo no soy demasiado resistente a las críticas y a la verdad pura y dura.
- Mira lo cierto es que no quiero hablar de eso, te agradezco tu apoyo pero ya lo resolveré yo solita.
- Tú solita? Si llevas así más de medio año. De aquí a que te decidas es probable que estemos todos de viaje con el imserso.
- Te repito que no quiero hablar de eso.
- Vale, vale....
Me sorprendo de lo fácil que ha resultado. Todavía no he tenido tiempo de quitar mi cara de asombro cuando prende hebra otra vez:
- Pues mira no te voy a decir nada (no ni poco, me va a poner de hoja perejil) pero yo realmente creo aunque a ti no te guste que te lo diga (ya me extrañaba a mi) que lo que deberías hacer es dejarte de tonterías y centrarte en D que es en quien te tienes que centrar. Ya casi llevais un año juntos, te quiere a morir, tiene un cochazo, un puesto fijo en el banco, gana un dineral, están a punto de entregaros las llaves del piso, joder que os casais el año que viene tía! No sé qué haces todavía pensando en el otro.
- No se llama el otro, se llama R. Y lo de la boda decidimos retrasarlo. Bueno lo decidí yo. Y D lo aceptó. Bueno se enfadó y estuvo casi un mes sin hablarme, pero luego lo aceptó. Y el resto de cosas...a mi eso no me importa, lo que yo necesito es querer y que me quieran.
- Y qué me estás diciendo, que D no te quiere?
- Si, claro que me quiere, lo sé de sobra. Pero R también me quiere.
- R se ha enchochado contigo y quiere pegarte cuatro polvos, eso es lo que le ha pasado a R.
- No lo conoces, él no es así, y por favor no hables mal de R delante de mi porque me levanto y me voy. Primero te parto la cara y luego me levanto y me voy a mi casa.
- Bien, retomemos el tema anterior. D te quiere, y tú a él?
- Claro, muchísimo...pero también (me interrumpe antes de que yo pueda terminar la frase)
- Pero qué leches vas a querer al otro también! Que no! Que te ha comido la cabeza, te ha dicho dos cosas bonitas y has caído a sus pies, so tonta!
- Pero bueno y tú qué sabrás! Tú no sabes lo que me dice o me deja de decir! Quién te ha nombrado a ti juez en esta cuestión???
- Ni juez ni hostias pero soy tu amiga y quiero lo mejor para ti! Y lo que te estoy diciendo es que tienes un tío que te adora y que te está ofreciendo un futuro estable! Ya lo quisiera yo para mi! Es que si pudiera te lo quitaría, pero no puedo porque él TE QUIERE A TI!
- Tú le has tirado los trastos a mi novio???LE HAS TIRADO LOS TRASTOS A MI NOVIO???SERÁS PUTA???
- YO PUTA Y TÚ GILIPOLLAS!!!!!
Ambas hemos elevado considerablemente el volumen de nuestra voz y toda la terraza nos está mirando. Respiramos hondo e intentamos tranquilizarnos. Abril me suelta un “pánfila” entre dientes, y yo le contesto con un “guarra” igual de malintencionado.
Estamos unos minutos sin hablar odiándonos intensamente, y ella se pone a escribir un mensaje. Perfecto, que maleducada. Estoy a punto de levantarme para irme, y en ese momento mi móvil suena anunciando un sms.
Sms de Abril: “Me perdonas? Soy una burra. Sólo quiero lo mejor para ti. Intentaré comprenderte.”
Me siento como la peor escoria sobre la tierra, levanto la mirada hacia ella y le doy un abrazo...
- Perdóname Abril, estoy muy nerviosa con este tema, ya lo sabes.
- No te preocupes M, mis formas no suelen ser las más correctas. Lo siento.
- Vamos a olvidarlo, quedamos mañana y hablamos más tranquilas?
- Claro, aquí a la misma hora. Hasta mañana.
Me despido de ella mientras me doy cuenta de que a pesar de todo lo que me quejo, tengo muy buena suerte. Tengo suerte de tener a D, y de tener a R, tendría suerte de tener a uno sólo de los dos, y tengo mucha suerte por tener a Abril. Cómo quiero a esa zorra.
Los colegas son una puta pérdida de tiempo. Siempre están dispuestos a arrastrarte hasta su nivel de mediocridad sexual, social o intelectual.
Primera frase de mi amiga Abril nada más sentarnos en la terraza del café donde hemos quedado. Ella es así, ve un tío bueno y se olvida de todo el mundo, incluso deja a la amiga con la que ha quedado (en este caso yo) con los dos besos suspendidos en el aire para soltarle un requiebro al muchacho en cuestión:
- Uuuuuh menudo moreno!!! Te tomas algo con nosotras, guapo???
Menos mal que el chico en cuestión iba a sentarse en una mesa donde lo esperaba otra chica (porque normalmente le suelen decir que si y yo me encuentro en la tesitura de tener que contar mis intimidades delante de un desconocido). La “novia” (digo yo que sería la novia por el brillo asesino y el reflejo de las llamas del infierno en sus ojos) nos mira a Abril y a mi como si acabáramos de masacrar ritualmente a su descendencia, y yo le digo, “cállate y siéntate joía, por dios, que siempre haces igual, paso más vergüenza cada vez que salgo contigo que en todas mis visitas al ginecólogo.”
Finalmente se sienta y pedimos. Empiezo a preguntarle por cómo le va en el nuevo colegio donde ha sacado plaza por fin este año. Me cuenta que bien, que el profesor de educación física está cañón, que ya se lo tirado, que el profesor de física y química tiene morbazo, que ya se lo ha tirado, y que el profesor de matemáticas está bien, tiene 50 años pero es muy atractivo. Suerte que está casado y a Abril aún le queda algún que otro escrúpulo.
Intento desviar el tema constantemente para que no me toque el turno a mi, pero ella, que ya me conoce desde hace mucho me suelta:
- Bueno va, no me líes más que aquí hemos venido a hablar de lo que hemos venido a hablar. Ya te has decidido?
Noto cómo mi frágil dominio de la situación se ha ido a tomar viento y siento como me voy deshinchando poco a poco igual que un globo. Me empiezo a poner un poco nerviosa. Abril no se caracteriza por su diplomacia ni por su delicadeza diciendo las cosas, y ya hace mucho que dio el veredicto ante mi caso. No tiene pelos en la lengua y te lo suelta todo como se le ocurre. La mayoría de las veces es de agradecer pero últimamente yo no soy demasiado resistente a las críticas y a la verdad pura y dura.
- Mira lo cierto es que no quiero hablar de eso, te agradezco tu apoyo pero ya lo resolveré yo solita.
- Tú solita? Si llevas así más de medio año. De aquí a que te decidas es probable que estemos todos de viaje con el imserso.
- Te repito que no quiero hablar de eso.
- Vale, vale....
Me sorprendo de lo fácil que ha resultado. Todavía no he tenido tiempo de quitar mi cara de asombro cuando prende hebra otra vez:
- Pues mira no te voy a decir nada (no ni poco, me va a poner de hoja perejil) pero yo realmente creo aunque a ti no te guste que te lo diga (ya me extrañaba a mi) que lo que deberías hacer es dejarte de tonterías y centrarte en D que es en quien te tienes que centrar. Ya casi llevais un año juntos, te quiere a morir, tiene un cochazo, un puesto fijo en el banco, gana un dineral, están a punto de entregaros las llaves del piso, joder que os casais el año que viene tía! No sé qué haces todavía pensando en el otro.
- No se llama el otro, se llama R. Y lo de la boda decidimos retrasarlo. Bueno lo decidí yo. Y D lo aceptó. Bueno se enfadó y estuvo casi un mes sin hablarme, pero luego lo aceptó. Y el resto de cosas...a mi eso no me importa, lo que yo necesito es querer y que me quieran.
- Y qué me estás diciendo, que D no te quiere?
- Si, claro que me quiere, lo sé de sobra. Pero R también me quiere.
- R se ha enchochado contigo y quiere pegarte cuatro polvos, eso es lo que le ha pasado a R.
- No lo conoces, él no es así, y por favor no hables mal de R delante de mi porque me levanto y me voy. Primero te parto la cara y luego me levanto y me voy a mi casa.
- Bien, retomemos el tema anterior. D te quiere, y tú a él?
- Claro, muchísimo...pero también (me interrumpe antes de que yo pueda terminar la frase)
- Pero qué leches vas a querer al otro también! Que no! Que te ha comido la cabeza, te ha dicho dos cosas bonitas y has caído a sus pies, so tonta!
- Pero bueno y tú qué sabrás! Tú no sabes lo que me dice o me deja de decir! Quién te ha nombrado a ti juez en esta cuestión???
- Ni juez ni hostias pero soy tu amiga y quiero lo mejor para ti! Y lo que te estoy diciendo es que tienes un tío que te adora y que te está ofreciendo un futuro estable! Ya lo quisiera yo para mi! Es que si pudiera te lo quitaría, pero no puedo porque él TE QUIERE A TI!
- Tú le has tirado los trastos a mi novio???LE HAS TIRADO LOS TRASTOS A MI NOVIO???SERÁS PUTA???
- YO PUTA Y TÚ GILIPOLLAS!!!!!
Ambas hemos elevado considerablemente el volumen de nuestra voz y toda la terraza nos está mirando. Respiramos hondo e intentamos tranquilizarnos. Abril me suelta un “pánfila” entre dientes, y yo le contesto con un “guarra” igual de malintencionado.
Estamos unos minutos sin hablar odiándonos intensamente, y ella se pone a escribir un mensaje. Perfecto, que maleducada. Estoy a punto de levantarme para irme, y en ese momento mi móvil suena anunciando un sms.
Sms de Abril: “Me perdonas? Soy una burra. Sólo quiero lo mejor para ti. Intentaré comprenderte.”
Me siento como la peor escoria sobre la tierra, levanto la mirada hacia ella y le doy un abrazo...
- Perdóname Abril, estoy muy nerviosa con este tema, ya lo sabes.
- No te preocupes M, mis formas no suelen ser las más correctas. Lo siento.
- Vamos a olvidarlo, quedamos mañana y hablamos más tranquilas?
- Claro, aquí a la misma hora. Hasta mañana.
Me despido de ella mientras me doy cuenta de que a pesar de todo lo que me quejo, tengo muy buena suerte. Tengo suerte de tener a D, y de tener a R, tendría suerte de tener a uno sólo de los dos, y tengo mucha suerte por tener a Abril. Cómo quiero a esa zorra.
Los colegas son una puta pérdida de tiempo. Siempre están dispuestos a arrastrarte hasta su nivel de mediocridad sexual, social o intelectual.
Cortejando a la ruina
Realmente es muy buen consejo ese de ser sincera, como dice volviendoami. Creo que no he llegado a mencionar, que tanto R como D saben de la existencia del otro. La única diferencia es que D piensa que ya no veo a R. R sí sabe que estoy con D. Por eso las cosas con R van tan mal últimamente, porque él quiere que me comporte con él como me comporto con D...y no puedo. Me siento muy culpable de tener que estar negándole todo el rato que nos veamos, me dice que no le quiero lo suficiente y quizá tiene razón, yo siento que le quiero mucho pero si no dejo a D será por algo...No me parece justo sentirme mal por querer hacer las cosas bien, por no querer serle infiel a D. Pero lo cierto es que cada vez que he intentado romper con R hemos vuelto a los dos días como mucho...
El día que nos íbamos de vacaciones D y yo me encontré con R en la estación...Él me vió y yo le ví a él...aunque le dijera que no. No fui capaz de decirle nada...pasé por delante de sus narices y no le pude decir nada...Nunca en la vida me he sentido más rastrera y más mezquina, me miraba con esa carita de pena y esos ojos tan bonitos que tiene, super tristes...Me costó muchísimo que me perdonara, y no me extraña, si alguien hubiera hecho eso conmigo hubiera reaccionado cuarenta veces peor de lo que reaccionó él.
D me preguntó durante todo el viaje si había algún problema, y yo le decía que no mientras buscaba como una desesperada un sitio escondido para llamar a R igual que los yonkis buscan un lugar tranquilo para picarse...
El problema viene a ser que ellos dos, ambos, me consienten mucho más de lo que yo les consentiría a ellos. Me miman mucho más de lo que me merezco. Es que si por lo menos alguno de los dos se portara mal conmigo me sería más fácil odiarlo y pasar de él...pero joder, es que los dos son maravillosos...
Lo que debería hacer es dejar de lamentarme y buscar una solución...pero llevo así más de medio año y todavía no la he encontrado.
Mientras escribo esto R acaba de iniciar sesión.
R dice:
Hola pequeña.
M dice:
Hola cariño.
R dice:
Voy a ponerme a dibujar, tengo un montón de trabajo acumulado. El martes tengo una reunión y tengo que ir a matricularme del doctorado. Te dejo, luego hablamos.
M dice:
Oh...vale, pensaba que ibas a quedarte un rato conmigo. Pero bueno, no pasa nada. Que te sea leve.
R dice:
Para qué quieres que me quede? Hay alguna novedad?
(la frase anterior se traduce como: has dejado ya a D y piensas venir a verme? Piensas venir a verme aún sin haber dejado a D? Necesito verte ya)
M dice:
No, supongo que no.
R dice: De acuerdo.
M dice:
Amor...
R dice:
Si?
M dice:
Recuerdas aquella noche, la primera que pasamos juntos, cuando me pintaste un bosque con hadas en la espalda después de haber hecho el amor?
R dice:
Vagamente.
M dice:
Oh...bueno, ve a hacer tus cosas. Yo también me voy.
Desconecto. Caigo en la cuenta de que es la enésima vez que nos despedimos sin un “te quiero”. Me pregunto si es cierto que no recuerda esa noche o lo ha dicho para hacerme daño. No, él no es así. Jamás me haría daño a propósito. El caso es que yo todavía conservo las fotos de mi espalda completamente pintada. Pienso que tiene un gran talento (es ilustrador). Y no sé porqué cada vez que miro esas fotos me entran ganas de llorar.
Siento el dolor a través de todo el cuerpo, sólo que en realidad ya no me molesta. Parece como si me estuviera derritiendo por dentro.
El día que nos íbamos de vacaciones D y yo me encontré con R en la estación...Él me vió y yo le ví a él...aunque le dijera que no. No fui capaz de decirle nada...pasé por delante de sus narices y no le pude decir nada...Nunca en la vida me he sentido más rastrera y más mezquina, me miraba con esa carita de pena y esos ojos tan bonitos que tiene, super tristes...Me costó muchísimo que me perdonara, y no me extraña, si alguien hubiera hecho eso conmigo hubiera reaccionado cuarenta veces peor de lo que reaccionó él.
D me preguntó durante todo el viaje si había algún problema, y yo le decía que no mientras buscaba como una desesperada un sitio escondido para llamar a R igual que los yonkis buscan un lugar tranquilo para picarse...
El problema viene a ser que ellos dos, ambos, me consienten mucho más de lo que yo les consentiría a ellos. Me miman mucho más de lo que me merezco. Es que si por lo menos alguno de los dos se portara mal conmigo me sería más fácil odiarlo y pasar de él...pero joder, es que los dos son maravillosos...
Lo que debería hacer es dejar de lamentarme y buscar una solución...pero llevo así más de medio año y todavía no la he encontrado.
Mientras escribo esto R acaba de iniciar sesión.
R dice:
Hola pequeña.
M dice:
Hola cariño.
R dice:
Voy a ponerme a dibujar, tengo un montón de trabajo acumulado. El martes tengo una reunión y tengo que ir a matricularme del doctorado. Te dejo, luego hablamos.
M dice:
Oh...vale, pensaba que ibas a quedarte un rato conmigo. Pero bueno, no pasa nada. Que te sea leve.
R dice:
Para qué quieres que me quede? Hay alguna novedad?
(la frase anterior se traduce como: has dejado ya a D y piensas venir a verme? Piensas venir a verme aún sin haber dejado a D? Necesito verte ya)
M dice:
No, supongo que no.
R dice: De acuerdo.
M dice:
Amor...
R dice:
Si?
M dice:
Recuerdas aquella noche, la primera que pasamos juntos, cuando me pintaste un bosque con hadas en la espalda después de haber hecho el amor?
R dice:
Vagamente.
M dice:
Oh...bueno, ve a hacer tus cosas. Yo también me voy.
Desconecto. Caigo en la cuenta de que es la enésima vez que nos despedimos sin un “te quiero”. Me pregunto si es cierto que no recuerda esa noche o lo ha dicho para hacerme daño. No, él no es así. Jamás me haría daño a propósito. El caso es que yo todavía conservo las fotos de mi espalda completamente pintada. Pienso que tiene un gran talento (es ilustrador). Y no sé porqué cada vez que miro esas fotos me entran ganas de llorar.
Siento el dolor a través de todo el cuerpo, sólo que en realidad ya no me molesta. Parece como si me estuviera derritiendo por dentro.
Su hombre
Hablemos de ellos. Empezaré por orden cronológico.
A D lo conocí hace ya casi un año. Lo primero que pensé de él es que era gilipollas. Así de rotundo. Evidentemente todavía no lo conocía bien. Seguimos hablando y comprobé que no era tan gilipollas como yo pensaba en un principio. De hecho, me empezó a caer bien. Todavía no tenía pensamientos de nada más. Simplemente me divertía hablar y estar con él. No sé cuándo noté que me empezaba a interesar más, pero si recuerdo que por aquel entonces ya había conocido a R. Y me impactó, R. Desde el primer día. Más bien la primera noche. Porque esa primera noche nos acostamos. No es que tenga que justificarme delante de nadie, pero era la primera vez que yo me acostaba con un tío el mismo día de conocerlo. No voy de mojigata, sólo digo que no es mi estilo.
Aún así esa noche pasó. Lo conocí en un pub donde había ido a tomar unas copas con mis amigas. Yo suelo ser un poco borde con la gente que no conozco, no por chulería ni por complejo de superioridad, simplemente soy tan tímida que prefiero no hablar con nadie para que no se me note. Pero me entró con una tontería tan grande, que me debió hacer gracia y le seguí el juego. Me reí muchísimo, porque cada vez que él decía un disparate yo decía uno más gordo todavía, y viceversa. Después salimos a la puerta con la típica excusa esa de “aquí no se puede hablar, con el ruido”. Sólo que no era una excusa, me apetecía hablar con él. Tenía una conversación interesante, fluida, me sentía a gusto y tenía el mismo sentido del humor que yo. Estuvimos unas 4 horas hablando, y cuando le dije que tenía que irme se ofreció a acompañarme a casa. Acepté y fuimos andando hasta mi piso. Llegados al portal yo me quedé algo cortada, quería subir a mi piso y quería que él subiera pero no me atrevía a pedírselo, tampoco sabía para qué quería que subiera, no sabía si sería capaz de proponerle algo o si podría dejarme llevar...y estaba pensando eso cuando me soltó: “¿Piensas besarme o nos quedamos aquí pelándonos de frío? Personalmente yo prefiero lo primero, tú qué dices?” Me quedé muerta de la impresión pero aliviadísima porque hubiera expresado justo lo que yo quería hacer. Así le rodeé el cuello con los brazos y nos besamos. Mientras notaba sus labios acariciando los míos fui moviéndome y reculando hacia el ascensor, atrayéndolo hacia mi.
Entramos en mi piso (suerte que no estaba ninguna de mis compañeras) y le pregunté si quería tomar algo. Nos quedamos un poco cortados después de eso. Yo empecé a pensar que lo mejor sería que se fuera, porque realmente era un extraño y yo no sabía que estaba haciendo ahí con él. Pero se fue acercando poco a poco a mi, me abrió la camisa despacio, mirándome a los ojos, la echó hacia los lados y me acarició los pechos susurrándome “Sencillamente, preciosa”. Sus manos y su cuerpo en general fueron deslizándose hacia abajo hasta colocarse justo entre mis piernas, y lo siguiente que recuerdo es su lengua recorriendo paciente y dulcemente cada rincón de mi coño. Cuando acabé, estaba tan alucinada, tan relajada, tranquila y agradecida que le devolví el favor poniéndole todo el empeño y la pasión del mundo. Creo que le gustó.
Supongo que es raro que no hiciéramos nada más después de eso. Pero así sucedió y no cambiaría ni un segundo de esa noche.
Al día siguiente me llamó porque se había olvidado las llaves en mi casa. A partir de ese día seguimos hablando mucho, también por internet, pero no pasó nada más.
Mientras tanto, yo seguía hablando con D, y cada día me gustaba más. La verdad es que él no me hacía mucho caso, simplemente se dejaba querer, y a mi eso me mosqueaba, parecía como si no le interesara...Y desplegué todos mis encantos de mujer, hasta que cayó en mis garras. Aunque me jorobe reconocerlo y aunque siempre discuta con él por ese tema y me haga rabiar, es cierto que yo fui detrás de él, y yo le tiré los trastos (por mucho que yo le diga que lo hice porque noté que estaba loco por mi y no se decidía).
Me enamoré de D como una tonta. Me enamoré de él porque es la persona más buenaza del universo, jamás he conocido a una persona mejor que él, todo el mundo lo quiere, porque se hace de querer, es un encanto (se nota que me tiene loca, no?). Al poco tiempo empezamos a salir, y hoy por hoy es mi “novio oficial”. Es sincero hasta límites insospechados, por eso confío en él más que en mi misma. Me sorprende siempre con detalles super tiernos...me corta rosas de su jardín y me las trae, me hace dibujitos, le falta tiempo para concederme cualquier capricho...
Y todo el mundo estará pensando que no será para tanto, si estoy enamorada de otra persona. Pero si, si es para tanto, lo adoro, lo quiero a morir, pero a R también.
Es que R es tan especial...y tan inteligente...sabe unas cosas rarísimas...cómo cuál es el porcentaje de estudiantes inmigrantes en las escuelas españolas, qué es un húsar, o un quark, o en qué coño consiste la teoría del caos. Y lo suelta así como el que no quiere la cosa, no para hacerse el chulo ni nada parecido, si no porque lo sabe y ya está. Tiene un enorme talento y un sentido del humor desbordante. Es la cosa más dulce del mundo...Y es guapísimo, pero guapísimo, al menos para mi lo es, tiene un atractivo brutal. Sé que llegará muy lejos porque tiene un grandísimo talento. Y al poco de conocerlo, pensé que me gustaría tener un niño con él, y que lo educara a su imagen y semejanza. Cosa que con D no he pensado más que someramente....
Mi error fue seguir hablando con R cuando empecé a salir con D. Si lo hubiera dejado probablemente no estaría ahora mismo en este lío. Pero ya no vale la pena lamentarse. No puedo lamentarme. Debería estar feliz de que dos personas tan maravillosas me quieran. Pero es muy injusto para los dos que sólo me tengan en un 50%. Y yo ya no aguanto tanta mentira...Todo es mentira, yo soy mentira. Soy una niñata egoísta y despreciable, y lo peor es que lo sé y no puedo ponerle remedio...
El problema residía en que había desarrollado la habilidad del yonki para mentir con convicción, y ahora mentía más convincentemente de lo que decía la verdad.
A D lo conocí hace ya casi un año. Lo primero que pensé de él es que era gilipollas. Así de rotundo. Evidentemente todavía no lo conocía bien. Seguimos hablando y comprobé que no era tan gilipollas como yo pensaba en un principio. De hecho, me empezó a caer bien. Todavía no tenía pensamientos de nada más. Simplemente me divertía hablar y estar con él. No sé cuándo noté que me empezaba a interesar más, pero si recuerdo que por aquel entonces ya había conocido a R. Y me impactó, R. Desde el primer día. Más bien la primera noche. Porque esa primera noche nos acostamos. No es que tenga que justificarme delante de nadie, pero era la primera vez que yo me acostaba con un tío el mismo día de conocerlo. No voy de mojigata, sólo digo que no es mi estilo.
Aún así esa noche pasó. Lo conocí en un pub donde había ido a tomar unas copas con mis amigas. Yo suelo ser un poco borde con la gente que no conozco, no por chulería ni por complejo de superioridad, simplemente soy tan tímida que prefiero no hablar con nadie para que no se me note. Pero me entró con una tontería tan grande, que me debió hacer gracia y le seguí el juego. Me reí muchísimo, porque cada vez que él decía un disparate yo decía uno más gordo todavía, y viceversa. Después salimos a la puerta con la típica excusa esa de “aquí no se puede hablar, con el ruido”. Sólo que no era una excusa, me apetecía hablar con él. Tenía una conversación interesante, fluida, me sentía a gusto y tenía el mismo sentido del humor que yo. Estuvimos unas 4 horas hablando, y cuando le dije que tenía que irme se ofreció a acompañarme a casa. Acepté y fuimos andando hasta mi piso. Llegados al portal yo me quedé algo cortada, quería subir a mi piso y quería que él subiera pero no me atrevía a pedírselo, tampoco sabía para qué quería que subiera, no sabía si sería capaz de proponerle algo o si podría dejarme llevar...y estaba pensando eso cuando me soltó: “¿Piensas besarme o nos quedamos aquí pelándonos de frío? Personalmente yo prefiero lo primero, tú qué dices?” Me quedé muerta de la impresión pero aliviadísima porque hubiera expresado justo lo que yo quería hacer. Así le rodeé el cuello con los brazos y nos besamos. Mientras notaba sus labios acariciando los míos fui moviéndome y reculando hacia el ascensor, atrayéndolo hacia mi.
Entramos en mi piso (suerte que no estaba ninguna de mis compañeras) y le pregunté si quería tomar algo. Nos quedamos un poco cortados después de eso. Yo empecé a pensar que lo mejor sería que se fuera, porque realmente era un extraño y yo no sabía que estaba haciendo ahí con él. Pero se fue acercando poco a poco a mi, me abrió la camisa despacio, mirándome a los ojos, la echó hacia los lados y me acarició los pechos susurrándome “Sencillamente, preciosa”. Sus manos y su cuerpo en general fueron deslizándose hacia abajo hasta colocarse justo entre mis piernas, y lo siguiente que recuerdo es su lengua recorriendo paciente y dulcemente cada rincón de mi coño. Cuando acabé, estaba tan alucinada, tan relajada, tranquila y agradecida que le devolví el favor poniéndole todo el empeño y la pasión del mundo. Creo que le gustó.
Supongo que es raro que no hiciéramos nada más después de eso. Pero así sucedió y no cambiaría ni un segundo de esa noche.
Al día siguiente me llamó porque se había olvidado las llaves en mi casa. A partir de ese día seguimos hablando mucho, también por internet, pero no pasó nada más.
Mientras tanto, yo seguía hablando con D, y cada día me gustaba más. La verdad es que él no me hacía mucho caso, simplemente se dejaba querer, y a mi eso me mosqueaba, parecía como si no le interesara...Y desplegué todos mis encantos de mujer, hasta que cayó en mis garras. Aunque me jorobe reconocerlo y aunque siempre discuta con él por ese tema y me haga rabiar, es cierto que yo fui detrás de él, y yo le tiré los trastos (por mucho que yo le diga que lo hice porque noté que estaba loco por mi y no se decidía).
Me enamoré de D como una tonta. Me enamoré de él porque es la persona más buenaza del universo, jamás he conocido a una persona mejor que él, todo el mundo lo quiere, porque se hace de querer, es un encanto (se nota que me tiene loca, no?). Al poco tiempo empezamos a salir, y hoy por hoy es mi “novio oficial”. Es sincero hasta límites insospechados, por eso confío en él más que en mi misma. Me sorprende siempre con detalles super tiernos...me corta rosas de su jardín y me las trae, me hace dibujitos, le falta tiempo para concederme cualquier capricho...
Y todo el mundo estará pensando que no será para tanto, si estoy enamorada de otra persona. Pero si, si es para tanto, lo adoro, lo quiero a morir, pero a R también.
Es que R es tan especial...y tan inteligente...sabe unas cosas rarísimas...cómo cuál es el porcentaje de estudiantes inmigrantes en las escuelas españolas, qué es un húsar, o un quark, o en qué coño consiste la teoría del caos. Y lo suelta así como el que no quiere la cosa, no para hacerse el chulo ni nada parecido, si no porque lo sabe y ya está. Tiene un enorme talento y un sentido del humor desbordante. Es la cosa más dulce del mundo...Y es guapísimo, pero guapísimo, al menos para mi lo es, tiene un atractivo brutal. Sé que llegará muy lejos porque tiene un grandísimo talento. Y al poco de conocerlo, pensé que me gustaría tener un niño con él, y que lo educara a su imagen y semejanza. Cosa que con D no he pensado más que someramente....
Mi error fue seguir hablando con R cuando empecé a salir con D. Si lo hubiera dejado probablemente no estaría ahora mismo en este lío. Pero ya no vale la pena lamentarse. No puedo lamentarme. Debería estar feliz de que dos personas tan maravillosas me quieran. Pero es muy injusto para los dos que sólo me tengan en un 50%. Y yo ya no aguanto tanta mentira...Todo es mentira, yo soy mentira. Soy una niñata egoísta y despreciable, y lo peor es que lo sé y no puedo ponerle remedio...
El problema residía en que había desarrollado la habilidad del yonki para mentir con convicción, y ahora mentía más convincentemente de lo que decía la verdad.
Creciendo en público
Comienzo este blog porque desde hace unos meses he descubierto que hay una cosa que yo pensaba que no podía ser, pero ahora resulta que si. A decir verdad casi todo el mundo que conozco dice que no es posible, que si es una cosa no es la otra y que si es esa otra cosa no es la una. Pero si es. Yo sé que es. Y realmente tiene mucha razón esa canción que dice que es difícil no volverse loca cuando pasa. Porque yo, si no lo estoy ya, me estoy volviendo, o me volveré en breve, y desde ese momento tendré que seguir con este diario desde el frenopático. Si es que en los frenopáticos tienen internet.
No sé porqué hago esto. Mi forma de expresarme, es fácilmente reconocible para la gente que me conoce. Y yo suelo ser bastante clara a la hora de contar las cosas, no escondo detalles, ni datos. Podría hacerlo, pero no. Porqué? Porque igual estoy esperando que me descubran de una vez para poder terminar con todo esto. Por un lado o por el otro, pero terminar. Soy tan rematadamente cobarde que me siento incapaz de terminar con esto yo sola. Cobardía o amor? No sé exactamente, yo creo que lo segundo. Amor por D, y amor por R. Aquí es donde viene lo difícil.
No sé si me leerá alguien alguna vez, no sé si me leerá algún conocido alguna vez, no sé si me leerá D o me leerá R. Pero si me conoces, si sabes quién soy...Por favor, no me lo digas. Déjame que siga en la ignorancia, pues es, ciertamente, el estado de felicidad más absoluto que hay.
No sé porqué hago esto. Mi forma de expresarme, es fácilmente reconocible para la gente que me conoce. Y yo suelo ser bastante clara a la hora de contar las cosas, no escondo detalles, ni datos. Podría hacerlo, pero no. Porqué? Porque igual estoy esperando que me descubran de una vez para poder terminar con todo esto. Por un lado o por el otro, pero terminar. Soy tan rematadamente cobarde que me siento incapaz de terminar con esto yo sola. Cobardía o amor? No sé exactamente, yo creo que lo segundo. Amor por D, y amor por R. Aquí es donde viene lo difícil.
No sé si me leerá alguien alguna vez, no sé si me leerá algún conocido alguna vez, no sé si me leerá D o me leerá R. Pero si me conoces, si sabes quién soy...Por favor, no me lo digas. Déjame que siga en la ignorancia, pues es, ciertamente, el estado de felicidad más absoluto que hay.





