La maldición de los imbesiles
No lo sé….
Se que justo cuando mis pensamientos ganaban batalla regresas de nuevo
Y te veo allí a lo lejos…
Bello, cabellos largos y mas flaco,
Que raro es mirar esos ojos que en un pasado fueron mi mundo,
Que triste observarte a lo lejos fingiéndote ajeno
Dos amantes curiosos mirando en secreto
Tú y yo no cambiamos,
Mira que hasta en el infierno somos los mismos
Tras la mascara de orgullo,
Bajo mi abrigo de ego,
Sentí ansias y alcanzarte,
Hambre por un abrazo que dejamos atado meses atrás,
¿Recuerdas?
Varado en el olvido
De cualquir forma,
tontos,
malditos a mano propia,
cegadospor orgullo,
aún viendo el llando,
y sangre en puños.

Recordando noches
Tan inmersa me encontraba en mis pensamientos, que nos distinguí a lo lejos esa figura que salía de las sombras, y tan distraído estaba el murmurando a sus adentros, que no vislumbro ese pequeño ente con el que choco a pecho.
En realidad soy de esas pocas personas, que caminan por las madrugadas en mi ciudad, por supuesto que al notar el tamaño del hombre con el que tope, me he pegado un susto del coño.
(Dando un brinco de rana, de esos de olimpiada hacia atrás y preparando el spray lista para el ataque)
-¡Joder!
(Dando otro brinco pa tras, cubriendo su rostro con las manos, adivinando el probable ataque de spray)
-¡Disculpa!... No fue mi intención.
-¡No te acerques! ¡Se karate! (Las palabras mas patéticas que ha dicho mi boca en toda mi vida)
-No, no me acerco. (Quito las manos de su rostro y se ahogo en un delirio a carcajadas)……No te quiero lastimar, disculpa, choque por accidente, no es mi intención hacerte daño. No me vayas a echar esa cosa. Y no dudo que seas karateka. ( mas risas)
- Pues no lo dudes por que puedes salir lastimado (Diablos, comencé a reír, después de todo mi defensiva resulto de los mas tonto y chivo… ¡que caray! Ahora la del ataque de risas era yo)
-Disculpa, es que no lo puedo evitar, ¡me has pegado un susto!jajaja
- ¡Pues imagina el que tu me pegaste a mi!,
- Ya baja esa cosa.
De pronto cuando me di cuenta, caminábamos juntos por la calle hablando de las pequeñeces que hacen lo grandioso de la vida. Un lindo momento en el que la noche se hizo día, observamos el amanecer sentados en la banca del mirador, gozando de un silencio tan placentero, que el amor se concibió tan silencioso y esplendoroso como el crepúsculo danzando en nuestros ojos.
Ese fue el día que lo conocí, y ahora que lo recuerdo no puedo evitar suspiros y sonrisas secretas. Ya no estoy con el, pero hoy le pensé, hoy le sonreí por vez primera a ese pasado que con el tiempo ahogaba lento el corazón.
Mi cuento con ese hombre fue como el de Alicia en el país de las maravillas, tan sorprendente, tan lleno de magia, tan bello y tan sin razón con razones que jamás voy a olvidarlo. El fue el papa de mi hijo, hijo que perdí a los tres meses de una manera tan horrorosa que marco para siempre mi vida.
En fin, fueron tantas cosas, buenas y malas, pero todas dignas del amor. Lo comparto con ustedes, como una experiencia mas, un sendero mas de mi corta vida, un recuerdo que hizo de esta joven una anciana, pero feliz.
Y sigo siendo de esas pocas, que caminan entre las sombras de la bella noche, y ella me sigue hablando.

Idos al Diablo sin mi
| Me ha comenzado una jaqueca terrible, esa inteligente, aunque retardada manía por evitar todo medicamento, a terminado por incrementar esto que deambula por mi cabeza… ahora se concibe la furia. Esas tontas risas, esas voces chillonas que se inyectan en mi mente, y no seden, no, gritan, gritas. ¿Qué diablos hacen aquí? Es que acaso no saben lo que hacen, no, ni siquiera logran atinar a su estúpido querer. ¡Malditos!, y tal vez mas maldita yo por no entender, siquiera querer habitar en lo marchito y monótono de sus desperdiciadas vidas. Si tratara de comprender, entonces les hablaría de los encantos de silencio, pero hay riesgo mortal, riesgo de caer, de dejarme arrastrar ya cansada a la fogata de sus infiernos. |
Si, estoy cansada, abriendo paso aun más a la furia. Exploto.
Con un carajo, cierren sus pálidas bocas, callen maldita sea, ya suficiente es escuchar las falacias de este señor al que admiran, como para todavía soportar los destellos de su osada estupidez. Callen aquí, o larguen sus desvaríos al estadio, o a un Kinder de superación hormonal que bien les hace falta. ¿Acaso lo suyo será enfermedad.
Si, posiblemente sea rara, agria, una vieja con rostro joven, pero incluso yo en mi infancia fui feliz, corrí, dancé, grite, salte, pero para la vida y por mi. Sin daños a terceros. Que necesidad la suya de hacer del odio y la venganza su filosofía de vida, caníbales de mierda, despierten y vean como lento se hunden en los fangos de eso que ustedes llaman existir.
Existir. ¿Existir?¿Quien os ha dicho que eso es vida?. Y si de eso se trata, quédensela, cómanla con ansia, que yo no la comparto, prefiero mil veces estar sola, si sola pero feliz sin ustedes ni su rabia enfermiza.
Coman, sacien su ansia, espero mueran de indigestión y ahogados en sus vómitos. Por que algún día voltearan o se toparan con el espejo, y asquearan solos en ello, y solo así, al final y sin vuelta atrás se arrepentirán y vomitaran, pero ya demasiado tarde.
Y respiro, aun sin silencio.
Corazón que muere
¿Qué ocurre con este cuerpo que teniendo todo para ser feliz siente aun esa ausencia?
Locura, hoy mi corazón es una locura, inquieto late, se queja, me grita, me exhorta.
¿Qué diablos pretende que haga, si lo que quiere no esta en mis manos?
Me maldigo y te maldigo,
¿Qué pasa con migo?
Llevo meses, ya son meses desde aquel ultimátum a mi corazón, te deje en cada paso por esas calles, deje tu recuerdo prendido en aquella luna, tu esencia se la regale a las estrellas y rece. Pedí tanto a Dios esfumar ese dolor que minuto a minuto me ahogaba, llore implorando un descanso, un poco de paz, solo quería paz.
Ese fue el último día que le hable de ti, le pedí te cuidara y me despedí soltando un beso al aire a tu destino. Rece con tanta fuerza que logre sacarte hasta de mis sueños, seguí mis días fingiendo que nunca paso lo que paso, y logre vivir entonces, sin paz, pero viva. Quien Diablos eres tu que regresas en noches tristes como esta, quien te crees, que sigues tomando mi mente y voluntad pese a mis luchas, a veces pienso que sería mejor odiarte, tal vez así por fin logre matarte, y matarme con tigo, y matar ese pasado que me sigue, y matar lo que antes fui renaciendo en un yo, un yo sin ti.

Maldito seas hombre,
Y maldita yo por seguir amándote todavía
Locura, hoy mi corazón es una locura, inquieto late, se queja, me grita, me exhorta.
Me maldigo y te maldigo,
¿Qué pasa con migo?
Llevo meses, ya son meses desde aquel ultimátum a mi corazón, te deje en cada paso por esas calles, deje tu recuerdo prendido en aquella luna, tu esencia se la regale a las estrellas y rece. Pedí tanto a Dios esfumar ese dolor que minuto a minuto me ahogaba, llore implorando un descanso, un poco de paz, solo quería paz.
Ese fue el último día que le hable de ti, le pedí te cuidara y me despedí soltando un beso al aire a tu destino. Rece con tanta fuerza que logre sacarte hasta de mis sueños, seguí mis días fingiendo que nunca paso lo que paso, y logre vivir entonces, sin paz, pero viva. Quien Diablos eres tu que regresas en noches tristes como esta, quien te crees, que sigues tomando mi mente y voluntad pese a mis luchas, a veces pienso que sería mejor odiarte, tal vez así por fin logre matarte, y matarme con tigo, y matar ese pasado que me sigue, y matar lo que antes fui renaciendo en un yo, un yo sin ti.

Maldito seas hombre,
Y maldita yo por seguir amándote todavía
Un día de domingo.
Caminaba entre la lluvia un tanto estresada por el calor de la ciudad pese a la neblina que la inundaba. Dedique la tarde a tratar de resolver estos pensamientos que si bien no me agobian, me hacen feliz, y es que vivir entre las contrariedades ya no me satisface del todo, me encuentro cansada de evadir, brincar y fingir olvido a sentires que de algún u otro modo se tienen que resolver.
Después experimente unas ansiosas ganas de correr hasta no poder respirar, ganas de brincar en los charcos de agua como aquellas veces en la niñez, en la que empapar el cuerpo entre la lluvia resultaba el mejor juego del mundo. No lo hice, ¿ Será que estoy envejeciendo?. Lo único que corrió en mi cuerpo fueran lágrimas.
La tarde callo sobre mis hombros mientras pensaba parada en el parque sobre la esquizofrenia climática de Xalapa, pareciera que tenemos todas las estaciones del año en un solo día, y hoy no me encontraba de humor como para soportar los desvaríos del cielo, ya estaba bastante furiosa por cargar en mi espalda una chamarra que me protegía de la lluvia mientras me arrasaba una oleada de vientos calurosos. Resulto desesperante.
Decidí regresar a casa y apenas y abría la puerta cuando sonó el celular…
![]() | -Quiubo chopontila, ¿Qué haces? -Hola Negro, pues aquí en casa peleando con el día. -¿¡Ah!?... No quieres salir a tomar un café. -¡Si, si quiero! Nos vemos en media hora en al Ágora -Perfecto, chau gasparina. -Sale pues. Nos vemos. |
Esas fueron mis primeras palabras en todo el día. Un expresso doble me ayudo a despejarme de esos ya patéticos pensamientos, y mucho mas las risas que el negro hacia fluir de mi boca.
Regresaba a casa acompañada de un rico Tabaco, pocas veces le tomo sabor, por que en su mayoría fumo por un monótono movimiento que me mantiene ocupada, eso de fumar mientras piensas, mientras no, mientras caminas, y mientras todo, resulta poco sano. En fin, se hizo la noche y me dirijo a terminar el segundo tomo de los clásicos de Salvatore, excelentes libros, y mas aun si te resulta apasionante el juego de calabozos y dragones.
Wenas noches.






