al sol

Aquella playa no era una playa nudista en realidad, pero casi todos tomaban el sol desnudos.
María quería ponerse morena, a pesar de que yo detesto tomar el sol, pero a veces uno tiene que hacer ciertas conceciones.
Mientras la miraba desnudarse observé como la gente que paseaba se fijaba en ese strip tease improvisado, así que al ver como bajaba su última prenda le dije que se detuviera.
Sus braguitas quedaron bajo sus nalgas, y eso parecía aun más sugerente que si se desnudase por completo.
-Quiero que demos un paseo, pero que te dejes las bragas donde están.
Ella se resistió al principio, alegando que le daba mucha verguenza, pero a los pocos minutos estaba tan excitada como yo, y probáblemente el resto de nuestros vecinos también..
como una perra

La miro, gateando por el suelo de la casa.
Le digo:
-Busca!..busca...
y ella menea el culo como si fuese la cola de un perro contento.
Al poco encuentra su zapato de charol, en donde mi leche derramada la espera como una deliciosa crema.
La lame ansiosa. Desde el sillón donde me encuentro mi polla comienza a tomar de nuevo entereza.
-Traelo.
Le digo; y ella agarra el calzado con los dientes y a cuatro patas lo acerca hasta mí, dejándolo caer a mis pies.
Enseña su lengua y se relame. Aun conserva restos de semen en su barbilla.
Se gira sin levantarse y me muestra su trasero apoyando la cara en el suelo. Lo eleva y me lo ofrece.
Yo tomo el zapato en mi mano y, levántándome, la golpeo cuatro veces con la suela del mismo.
Dos por nalga.
-Buena perra.
a mi merced

Es inevitable.
Me gusta irremediablemente ver como asoman las nalgas bajo una camisa o un jersey.
Siento la necesidad imperiosa de extender la mano y acariciar la piel de ese culo circular, que se rendirá a mi caricia como un animalito dócil.
Me deleito ante esa ingenuidad, derramando pensamientos lujuriosos sobre el hacer de mis dedos.
La sutileza del tacto primero.
y ya, a mi merced, y sin nada que lo impida, es mi mano la que se eleva en el aire y acude vertiginósamente hasta azotar la carne que ahora tiembla ruborizándose.





