¿POR QUÉ REAPARECEN LOS DIBUJOS QUE HACEMOS EN VIDRIOS?
Una curiosidad para Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
¿Por qué reaparecen los dibujos que hacemos en los vidrios?:
El vaho se forma cuando el aire con gran cantidad de vapor de agua se encuentra una superficie algo sucia (por ejemplo, con polvo microscópico) a temperatura más baja de la de la saturación del vapor (por eso se licua). Cuando escribimos en un vidrio empañado, estamos eliminando parte de esa suciedad. Una vez desaparecido el vaho, cuando vuelva a aparecer, lo hará en menor medida en la zona más limpia, y reaparecerá lo escrito anteriormente.
Y para no ser menos condescendiente con mi amigo DARKMAN dejo un relato MADE IN DRABRU ( el mismo que escribe aquí y calza pantuflas de leones), y un dibujo de la mano (y la creatividad, por supuesto) de DARKMAN .
EL FANTASMA DEL ÁRBOL
¿Por qué reaparecen los dibujos que hacemos en los vidrios?:
El vaho se forma cuando el aire con gran cantidad de vapor de agua se encuentra una superficie algo sucia (por ejemplo, con polvo microscópico) a temperatura más baja de la de la saturación del vapor (por eso se licua). Cuando escribimos en un vidrio empañado, estamos eliminando parte de esa suciedad. Una vez desaparecido el vaho, cuando vuelva a aparecer, lo hará en menor medida en la zona más limpia, y reaparecerá lo escrito anteriormente.
Y para no ser menos condescendiente con mi amigo DARKMAN dejo un relato MADE IN DRABRU ( el mismo que escribe aquí y calza pantuflas de leones), y un dibujo de la mano (y la creatividad, por supuesto) de DARKMAN .
Una oscura tarde de invierno en la que no echaban por la tele los dibujos de “Bola de Dragon”, tres hermanos: Jiro, Prevo y Bonde, aburridos al no seguir su rutina diaria decidieron salir al bosque en busca de aventuras. Jiro, el mayor de todos, le dijo a su madre que se iban a casa de un amigo a jugar a la consola. Que él se haría cargo de sus hermanos pequeños.
Salieron por la puerta y pasado un rato de camino fueron aproximándose al bosque.
– ¿Seguro que no tienes miedo, Bonde? – le preguntó de nuevo Prevo, el mediano de los tres hermanos.
– Lo juro – dijo el pequeño Bonde.
– Puedes quedarte en casa si quieres. No te diremos gallina ni nada de eso. – Le insistió su hermano. Negó con la cabeza.
Una vez dentro del bosque, anduvieron despacio mirando los árboles. Por las hojas, estaba más oscuro que fuera de él, y una leve brisa les chocaba en la cara. El pequeño Bonde comenzó a tener miedo. Jiro, seguido de Prevo y éste de Bonde avanzaron agarrados de sus camisetas uno tras otro.
– Silencio, he oído algo – dijo Jiro alarmando a sus hermanos.
Bonde se agarró con mayor fuerza a la camiseta de Prevo. Asustado, miró hacia todos lados. En la rama de un árbol había algo blanco y abultado que parecía ser una persona subida.
El viento fue aumentando de velocidad. Creó distintos sonidos al chocar con los árboles. Hojas, ramas y tronco se diferenciaban por su silbido. Otro ruido distinto hizo preocupar a Jiro que advirtió a sus hermanos. Se dio cuenta de dónde venía ese ruido y miró para ver qué era.
– ¡Un fantasma! – exclamó el pequeño Bonde.

Darkman
Jiro y Prevo salieron corriendo por donde habían venido. No les dio tiempo ni a soltarse de las camisetas. Bonde, comenzó a reír descaradamente. Sus hermanos mayores se habían asustado de verdad.
– ¡No corráis, gallinas! – les dijo Bonde a sus hermanos. – Es sólo una sábana que se ha olvidado alguien en esa rama. – y se acercó hasta donde estaba el inofensivo fantasma, dejándolos a los otros dos en evidencia.
DAVID COLETO MOZOS
Antes de terminar, gracias a todos los que me leen y a los que me leen y me comentan.
Salieron por la puerta y pasado un rato de camino fueron aproximándose al bosque.
– ¿Seguro que no tienes miedo, Bonde? – le preguntó de nuevo Prevo, el mediano de los tres hermanos.
– Lo juro – dijo el pequeño Bonde.
– Puedes quedarte en casa si quieres. No te diremos gallina ni nada de eso. – Le insistió su hermano. Negó con la cabeza.
Una vez dentro del bosque, anduvieron despacio mirando los árboles. Por las hojas, estaba más oscuro que fuera de él, y una leve brisa les chocaba en la cara. El pequeño Bonde comenzó a tener miedo. Jiro, seguido de Prevo y éste de Bonde avanzaron agarrados de sus camisetas uno tras otro.
– Silencio, he oído algo – dijo Jiro alarmando a sus hermanos.
Bonde se agarró con mayor fuerza a la camiseta de Prevo. Asustado, miró hacia todos lados. En la rama de un árbol había algo blanco y abultado que parecía ser una persona subida.
El viento fue aumentando de velocidad. Creó distintos sonidos al chocar con los árboles. Hojas, ramas y tronco se diferenciaban por su silbido. Otro ruido distinto hizo preocupar a Jiro que advirtió a sus hermanos. Se dio cuenta de dónde venía ese ruido y miró para ver qué era.
– ¡Un fantasma! – exclamó el pequeño Bonde.
Darkman
Jiro y Prevo salieron corriendo por donde habían venido. No les dio tiempo ni a soltarse de las camisetas. Bonde, comenzó a reír descaradamente. Sus hermanos mayores se habían asustado de verdad.
– ¡No corráis, gallinas! – les dijo Bonde a sus hermanos. – Es sólo una sábana que se ha olvidado alguien en esa rama. – y se acercó hasta donde estaba el inofensivo fantasma, dejándolos a los otros dos en evidencia.
DAVID COLETO MOZOS
El problema de ser pobre
es que te ocupa todo el tiempo.
Willem de Kooning
es que te ocupa todo el tiempo.
Willem de Kooning





