<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[Sueña con Daphne]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dreamdaphne/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Blog erótico]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[Tócate]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dreamdaphne/c_11.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://i17.photobucket.com/albums/b68/mardolo/4.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/><br/>Le has visto y no has podido contener un escalofrío que te ha recorrido el cuerpo. Tan guapo como siempre, con esa camisa azul que le queda tan  bién y sin corbata, dejando al descubierto un cuello digno para mordisquear. Sólo de pensarlo, tus pezones reaccionan estirandose en alturas infinitas bajo la tela del sujetador que se adivina bajo tu blusa.<br/>Separas instintivamente un poco las piernas mientras notas como se humedece tu entrepierna.<br/>Piensas en su boca, llena y generosa, iluminada siempre con una sonrosa que ahora imaginas es para tí. Un beso suyo provoca inmediatamente una corriente en tus dedos que se deslizan sobre tu blusa desabrochando uno a uno los botones para dejar ver tu breve sujetador donde pugnan por salir dos pechos generosos abrumados por el vaivén agitado de tu respiración. Cae tu brusa deslizandose como una caricia por tus brazos haciendo que tu bello se ponga de punta.<br/>Te molesta tu falta y la quitas mientras deslizas una mano juguetona sobre tus bragas humedecidas por el jugo de tu sexo.<br/>Te recuestas sobre el sofá imaginando su cuerpo desnudo sobre tí, embistiéndote con fuerza con su generoso sexo que te lleva a un climax placentero.<br/>Te desprendes de tu sujetador y tus pechos saltan en libertad sin que tus  manos puedan abarcar a cubrirlos en su totalidad. Returces los pezones entre tus dedos mientras las primeras contracciones de tu vulva te provocan un dolorosos placer.<br/>Te quitas las bragas y deslizas tus ansiosas manos sobre tu bello púbico mientras dos cuirosos dedos se introducen entre tus labios vaginales empapándose de tu placer. Pronto esos dos dedos recorren el camino infinito entre tus muslos hasta acompañarse de otros dos hábiles compañeros que se agitan hasta provocarte el orgasmo que en tus sueños el te proporcionó.<br/>Tócate. En este sueño, el placer se consumó.<br/>]]></description><author><![CDATA[Daphne]]></author></item><item><title><![CDATA[Sólo para tus ojos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dreamdaphne/c_10.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://i17.photobucket.com/albums/b68/mardolo/13.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/><br/>Acabo de llegar al aeropuerto. Tras recoger el equipaje me dispongo a tomar un taxi que me lleve al hotel donde estaré alojada este fin de semana. El conductor se ha pasado mirándome por el espejo interior prácticamente todo el trayecto obligándome a subirme el cuello de la gabardina hasta cubrirme por encima de la garganta y a mirar con repugnancia hacia las atestadas calles llenas de gente. He sentido el lascivo brillo de sus ojos  posarse sobre mis rodillas descubiertas. Creo que intuye que bajo esta gabardina, no llevo nada. Me siento asustada. Deseo llegar cuanto antes. Resulta un trayecto violento.<br/>Al llegar a mi destino y pagarle, me ha retenido brévemente la muñeca mientras miraba hacia mis pechos cuyos pezones erectos se notaban bajo la tela beige.<br/>He retirado violentamente la mano y al salir la abertura de la gabardina me ha jugado una mala pasada y el muy cerdo ha visto mis nalgas. He caminado precipitadamente y de forma inestable sobre los tacones hasta llegar a la recepción. Noto las mejillas encendidas por el sofocón y apenas acierto a pedir la llave reservada a mi nombre.<br/>- Tiene un mensaje - me dice el recepcionista mientras su sonrisa sin dobleces me invita a calmarme. Me entrega un sobre que tiene este mensaje:<br/><i>"Al entrar, encontrarás sobre la cama, la ropa que quiero que te pongas para recibirme". </i><br/>Suspiro profundamente mientras le doy las gracias al recepcionista y le dejo una pequeña propina sobre el mostrador. Tomo el ascensor y cuando llego a mi planta, recupero la confianza en mi misma. Abro la puerta y entro en la habitación en penumbra. Voy directamente hacia la cama y desenvuelvo el paquete cuidadosamente anhelando descubrir su contenido: ropa interior de organza negra y encaje con tirantes de brillante terciopelo negro.<br/>Dejo caer a mis pies la gabardina y con ella cualquier resto de verguenza mientras comienzo a vestirme con esta ropa breve. Abro mi bolso y saco unas medias de seda negra con liga de tul negro y las deslizo con suavidad sobre mis piernas. Me invade una oleada de calor y embriagada de deseo deposito unas gotas de perfume sobre mi pulso, en mi nuca, tras mis rodillas, en mis tobillos sin olvidarme de unas gotas sobre las bragas que cubren mi sexo.<br/>Suenan unos golpes en la puerta. Un escalofrío me recorre y se contraen los músculos de mis muslos y noto como se humedece mi pubis. El corazón me late rápido haciendo que emita breves jadeos mientras mis pechos pugnan por salir hacia fuera con sus subidas y bajada sobre la tela del sujetador. Me tumbo sobre las inmaculadas sábanas y siento abrise la puerta y tus pisadas sobre la moqueta.<br/>Depositas un ramo de rosas a mis pies mientras comienzas a lamerme la piernas sobre la seda de las medias y vas subiendo tus manos hacia arriba en un ávido recorrido hasta depositar tus dedos entre mis labios. Los chupo golosamente y te siento sobre mí.<br/>¡Qué se muera de envidia el taxista! Esto es sólo para tí.<br/>]]></description><author><![CDATA[Daphne]]></author></item><item><title><![CDATA[Les veo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dreamdaphne/c_9.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://i17.photobucket.com/albums/b68/mardolo/6.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/><br/>Salgo de la ducha. Me pongo el albornoz y a oscuras voy hasta el sálón.<br/>Enciendo un cigarrillo y me asomo a la ventana con mirada inquisitiva y extraña.<br/>Abajo en la calle, cohes, ruido de gente en los bares.<br/>Voy subiendo la mirada por la calle oscura por la tenue luz de farolas iluminada.<br/>Voy posando mis ojos en cada ventana: cortinas, stores, siluetas, sombras, luces azules, amarillas, blancas...<br/>Sigo subiendo y me detengo en su ventana. La misma que noche tras noche espío en la madrugada.<br/>Es la única con las persianas abiertas y cuyos cristales no se tapan.<br/>Le veo como llega, como lee, como se asoma, como fuma y luego se desplaza bajo la luz de una ténue lámpara hasta que desaparece en otra habitación. Cuando vuelve, lo hace desnudo de  cintura para arriba y lleva puesto un pantalon blanco con cordón en la cintura. Se lleva las manos a la cabeza en un gesto coqueto mientras empuja su pelo hacia atrás y cierra los ojos y echa su cabeza a un lado y a otro para intentar hacerla más ligera.<br/>Le veo tumbarse en el sofá y un deseo inquieto me recorre el cuerpo.<br/>Apago el cigarro para que su luz delatora no le indique que le observo desde mi cristal.<br/>De repente se levanta, se escapa de mi campo de visión para aparecer acompañado de una hermosa mujer. Se abrazan, se besan.<br/>¡Ojala fuera yo!.<br/>Camino inquieta por el salón y enciendo la luz. Me siento, me levanto. Paso fugazmente delante de la ventana y miro tímidamente hacia la suya. Les veo reir y sentarse. Él la desnuda.<br/>Vuelvo a levantarme, apago la luz, me sirvo una copa y enciendo otro cigarro. Tengo calor. Me quito el albornoz y lo tiro con rabia al suelo.<br/>Noto un escalofrío a través del camisón ligero que me cubre.<br/>Me acerco despacio a la ventana y vuelvo la mirada con decisión a su salón. Él también esta mirando y como un relámpago me escondo en un rincón. ¿Me habrá visto?. Me vuelvo a acercar lentamente y descubro que sigue allí. Mirando hacia mi ventana, ¿me verá a mí?.<br/>Pego mis labios al cristal y noto el frío que me invade cuando mi cuerpo lo roza através de la fina tela de mi camisón. Sigue mirando. Sonrie. La tira de mi camisón caé sobre mi hombro y yo no la quiero detener. Me froto contra el frío vídrio. El cierra los ojos y también los cierro yo mientras se escapa de mis labios un gemido de placer.<br/>Cuando los abro ella le está abrazando desde atrás y sus manos bajan por entre sus piernas hacia su sexo. Desnudos se frotan  mientras se comen a besos y caen al suelo mientras comienzan a hacer el amor.<br/>Les veo. A mi nadie me vio.]]></description><author><![CDATA[Daphne]]></author></item><item><title><![CDATA[Prohibido pasar]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dreamdaphne/c_8.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://i17.photobucket.com/albums/b68/mardolo/1.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/><br/><i>Nunca hacemos lo que queremos hacer, ¿verdad?. Hacemos lo correcto y decimos que eso es lo que queremos.</i>]]></description><author><![CDATA[Daphne]]></author></item><item><title><![CDATA[Sacrificio de amor]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dreamdaphne/c_7.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://i17.photobucket.com/albums/b68/mardolo/mujer.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/>He venido tal y como me has pedido. Me ha costado mucho, pero al fin me he decidido.<br/>No he querido dejar la oportunidad de pasar unos instantes a solas contigo.<br/>Sé que dije que nunca más te volvería a ver. No quería sólo estar en tu cama amándote y verte luego marchar hasta que quisieras volver.<br/>Sé que establecimos esto, que no te podía pedir más. Pero soy mujer... y de pronto, todos mis pensamientos se han vuelto tú.<br/>Me despierto de madrugada angustiada preguntándome con quién estarás, dónde, a qué lugares irás.<br/>Y recorro mentalmente cada rincón de tu casa, donde nuestros cuerpos se han unido y lloro de rabia al no saberte mío, al llenar con recuerdos mi soledad.<br/>Cuando te conocí, ni siquiera quería saber de tí. Me pareciste prepotente y engreído, el rey de un nido de serpientes que se arrastraban ante tí. No, yo no quería acabar así.<br/>Quizá mi esfuerzo por evitarte, te llevó hasta mí o mi cuerpo desprendía un salvaje aroma a gata en celo cada vez que distraidamente te sentabas cerca de mí.<br/>Fue cuando la conocí. Vino a recogerte un día y todas las cobras que te rodeaban soltaron venenosos comentarios que te llegaron, no sé como, hasta a tí.<br/>En cambio yo te alabé el gusto y en secreto envidié ese cuerpo que te esperaba por las noches, esos labios que te besaban sin reproches y esos regalos que lucía orgullosa a la menor ocasión. Soy mujer... ¿qué le puedo hacer?.<br/>De repente, el obstáculo que ella suponía, fue mi puente hacia tí y primero por cosas vanas y después por rutina, comenzamos a coincidir al salir  de la oficina.<br/>Me llevábas, me traías y en cada viaje, caía en un abismo sin fin. En un carrusel de sentimientos que me llevaba a tí. Cuando hablabas sólo veía moverse tus labios carnosos, como emitiendo códigos secretos, señales de tí hacía mí. Y sucedió que un día, cuando te despedía con unos besos en las mejillas, tu comisura y la mía se rozaron en un segundo que para mí no tenía fin. Se detuvo el tiempo y se agitó mi aliento. Una descarga me recorrió el cuerpo y mi piel se erizó. Tuviste que sentirlo igual que lo sentí yo. Todo quedó ahí.<br/>Esa noche, mientras me duchaba, pensé en tí, y mientras el agua me resbalaba, sentí unas enormes ganas de tí. De que me besaras, de que tu lengua se bebiera las gotas que me resbalaban por los senos, por mi cuello, por mi vientre, por mis muslos y entre ellos.<br/>Me acaricié y gemí.<br/>Al día siguiente al verte, mis ojos se bajaron vergonzosos, como si realmente tú hubieras estado allí. Me sentí sucia. Apenas te hablé.<br/>Me preguntaste si algo me había molestado, si quería hablar. Y nos fuimos a aquel bar. La música, el ambiente, el tiempo que entonces no te pareció importar. <br/>Me miraste y me dijiste que desde hacía algún tiempo no podías dejar de pensar en mí. Que sentías algo especial. ¡Ingenua de mí! Cai en tu red y me dejé atrapar.<br/>Me sentía orgullosa de haber triunfado sobre las serpientes, y sobre la diosa que creía tenerte. ¡Qué engañada!. Mientras yo me enamoraba, mientras más deseaba, tú me conosolabas con bonitas palabras, con encuentros ardientes ... y por las noches una vacía cama.<br/>Hoy vengo de nuevo, sin esperar nada, porque prefiero tenerte a medias, que no tener nada. Sé que no me quieres, pero dejé mi cabeza olvidada. Hoy sólo te traigo mi cuerpo, para que muera mi alma.]]></description><author><![CDATA[Daphne]]></author></item><item><title><![CDATA[Quiéreme mucho]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dreamdaphne/c_6.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://i17.photobucket.com/albums/b68/mardolo/pareja.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/><i>Entra despacio, no hagamos ruido,<br/>quiero estar a solas, <br/>a solas contigo.<br/>Echaba de menos tu aroma, tu voz,<br/>tu persona.<br/>La persona que me enamoró sin saber ni como ocurrió.<br/>El tiempo ha pasado lento, sin sentido.<br/>Me faltabas tú, mi aire, mi esencia, mi latido.<br/>Bésame despacio, no hagamos ruido,<br/>quiero amarte sin demoras,<br/>sin demoras amigo.<br/>Añoraba tu abrazo, tu espalda,<br/>tu garganta.<br/>Esa garganta que rompe el sonido con tus gemidos de amor.<br/>Mi cama ha estado vacía, fría.<br/>Necesitaba tu calor, tu cuerpo, tu abrigo.<br/>Ámame despacio, no hagamos ruido.<br/>Dejemos pasar las horas,<br/>las horas unidos.<br/>Quiereme mucho hasta perder el sentido.<br/>A solas tu persona, amigo, tu garganta, las horas...<br/>tu cuerpo... el mío.</i>]]></description><author><![CDATA[Daphne]]></author></item><item><title><![CDATA[Palabra de mujer]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dreamdaphne/c_5.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://i17.photobucket.com/albums/b68/mardolo/11.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/><i>"Opino que el sexo es algo sobrevalorado. Es como ir de compras con un carrito: Tienes que empujar y acostumbrarte a que te empujen y al final, obtienes más bien poco"</i>]]></description><author><![CDATA[Daphne]]></author></item><item><title><![CDATA[Soy Daphne]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dreamdaphne/c_4.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://i17.photobucket.com/albums/b68/mardolo/Pensando.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/>Soy Daphne, una ovetense inquieta que se evade de la realidad contando historias en este blog. ¿Nada nuevo verdad?. Lo cierto es que he querido hacerlo de una forma distinta a la habitual. No voy a contar historias mías personales, ni a deciros si estudio o trabajo, si tengo o no novio... voy a intentar soñar despierta con la parte más íntima de mí. Aquella que tenemos casi todas las mujeres y que en ocasiones no sacamos a relucir por tabúes, miedos o vergüenza.<br/>No intentéis buscar encuentros calientes, ni historias rocambolescas.<br/>Sencillamente hallareis relatos sensuales, eróticos que me sugieren al ver algunas fotografías, cuadros o... vuestras historias.<br/>Si no sois muy buenos escribiendo o creeis que tenéis una de esas historias que a todo el mundo nos gustaría vivir, hacédmelas llegar por mail a <b>dreamdaphne@hotmail.com </b>con vuestro nombre o de forma anónima. Así mismo, si dibujáis o tenéis alguna foto original pero no sabéis donde ubicarla, escribiré algo que le de fuerza para que todo el mundo la conozca.<br/>Os espero para soñar.]]></description><author><![CDATA[Daphne]]></author></item><item><title><![CDATA[Refréscame]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dreamdaphne/c_3.htm]]></link><description><![CDATA[Hoy ha sido una agobiante noche de calor. Ni siquiera con el aire acondicionado puesto, conseguí dormir a gusto. Estuve inquieta, nerviosa y recorrí mi cama de un lado a otro mientras soñaba.<br/>Cuando me he mirado al espejo al levantarme, he visto el resultado:<br/>mi largo pelo enredado, el camisón completamente mojado de sudor.<br/>He abierto el grifo para ducharme y para mi desesperación tras un corto hilillo de agua ha comenzado a gotear hasta quedarse seco del todo. ¡Maldita sea! Han restringido el agua un día más. Eso significa que me he debido despertar cerca de la hora de comer. Miro mi muñeca y compruebo que efectivamente, pasan veinte minutos de las tres. Voy a la cocina para sacar de la nevera una botella de agua con la que al menos calme un poco la sed y me pueda lavar un poco.<br/>Como soy poco previsora, sólo me queda la mitad de una de litro y medio. Por fortuna, ayer me había depilado piernas, pubis y axilas.<br/>Hemos quedado en menos de una hora y he de conseguir estar mínimamente presentable.<br/>Me agobia pensar en el calor que debe hacer en la calle, pero pensar en tí hace que merezca la pena soportar ese castigo. Por suerte, hemos quedado en tu piso. Aprovecharé para ducharme acompañada por tí. Calmaré así la sed que noto entre las piernas cada vez que me acuerdo de tí.<br/>Decido no llevar ropa interior, después de todo, siempre terminas quitándomela antes de detenerte a mirarla, Me pongo mi minifalda vaquera gastada, la misma que llevaba el día de la fiesta de Fran y me pongo una camiseta blanca corta. Se me notan los pezones, pero no me importa, en cuanto salga a la calle se amansarán y sólo saldrán cuando tú me abras la puerta de tu casa. Confío en no pensar en tí de camino, porque sino más de una mirada ávida se posará sobre mi y llegaré nerviosa a tu encuentro y no quiero que los nervios me conviertan en un animalillo inseguro entre tus manos.<br/>Voy a ponerme las sandalias negras, las que tienen ese tacón tan alto que te vuelve loco. Por suerte, como ayer pinté mis uñas, mis pies estarán preparados para  aventurarse en tu cuerpo sin complejos y para ponerse a prueba con tus besos.<br/>Por fin llego a tu casa. Las persianas bajadas lo dejan todo en una íntima y calida penumbra. Me invitas a pasar. Me ofreces una copa pero yo ya he abierto la ducha del cuarto de baño. El sonido del agua ha llamado tu atención y antes de quitarme la ropa, me has metido directamente en el plato de la ducha para ver como me empaba con el agua mientras mi cuerpo se insuaba bajo mi vestimenta.<br/>- ¡Refréscame cariño! - Te he pedido.<br/>Y vaya si lo has hecho.<br/><img src="http://i17.photobucket.com/albums/b68/mardolo/10.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com">]]></description><author><![CDATA[Daphne]]></author></item><item><title><![CDATA[Acto de despedida]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dreamdaphne/c_2.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://i17.photobucket.com/albums/b68/mardolo/2.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/>Te veo vestirte despacio y con sigilo, con termor a despertarme y sin hacer ruido.<br/>Te vas como un ladrón portando algo que es mío, algo que compartimos los dos, aprovechando un descuido.<br/>Hace sólo dos horas que hemos yacido en ese colchón, que me has arrancado de los labios besos y gritos de pasión.<br/>Me he entregado a tí completamente, sometiéndome a tus deseos hasta límites que jamás pensé cruzar. Todo por amor.<br/>Un amor que tú no sientes, sexo casual,  por compasión. Luego consumado, aún con tu sexo mojado de mí, te arrepientes. Dices que que ha sido un error.<br/>¿Cuántos años hace que estás equivocado?<br/>Me buscaste tú, no fui yo. Los besos de ella te habían cansado y su conversación vacía no te lleno. Sin embargo la escogiste a ella para anidar tu corazón. Ella sol y yo la estrella que reflejaba un calor que con los años ella perdió.<br/>Era tu cuerpo el que me buscaba como casualmente cuando coincidíamos en el ascensor.<br/>Era tu mano la que me rozaba por accidente, dejando recorrer un escalofrío en mi interior.<br/>Finalmente en una cena de empresa, fuera de nuestra ciudad, durante una convección, te ofreciste a acompañarme a mi habitación.<br/>Una conversación provocada, risas disfrazadas para ocultar el deseo que en nuestros ojos brillaba. Era tarde. Llevábamos varias copas. Una última te ofrecí yo. Y esa última... fue el principio de mi perdición.<br/>Mientras los hielos caían en el vaso, comentaste que hacía calor mientras te acercabas despacio y descalzo, hacia donde servía las copas yo. Derramé whisky que cayó sobre mi mano y lo lamiste con suavidad y entrelazaste mi mano entre las tuyas. Intente esquivar tus labios y me giraste hacia tí el rostro al tiempo que me basabas aumentando la intensidad a cada segundo. Me sentí mojada por el deseo, atemorizada por lo inevitable de la situación. Tú estabas casado, yo lo sabía. Pero a tí entonces no te importó.<br/>Nos quitamos ávidamente la ropa y lo hicimos en el sofá como dos perros en celo, con codicia y desesperación.<br/>Al despertar tú ya no estabas, una nota te sustituyó. Una nota a la que siguieron muchas otras.<br/>Ahora, mientras te pones el pantalón dándome la espalda, ni siquiera me dices adiós.<br/>Me echas la culpa de tus fracasos. Me culpas porque ella se marchó. Pero me castigas con sexo, porque lo necesitas. Haces conmigo lo que ella te negó.<br/>Yo soy la zorra. Tú el pobre marido perdedor.]]></description><author><![CDATA[Daphne]]></author></item></channel></rss>
