¿y lueeeeego? ~ con acento gallego ~
Desde aquel día en el que abandoné España con 17 tiernos añitos y habiéndome graduado, con excelencia, del bachillerato de Humanidades (o lo que es lo mismo, habiendo terminado el instituto) con mis bártulos bajo el brazo, mi hermanico de la mano, las lágrimas secas para siempre (o eso creía yo), y el resto de mis muebles y pertenencias difíciles de llevar a cuestas desmontadas y viajando a lomos de un bonito barco, mientras yo subía a pie en un Boeing 747 de lo más corrientito, desde aquel fatídico día, una larga retahíla de preguntas viene a atormentarme cada vez que tengo las defensas bajas.
¿Por qué las arañas saben tejer? ¿Por qué no tengo una vida normal como la de todo el mundo? ¿Por qué he perdido mi identidad? ¿Por qué no sé a dónde volver ni qué me depara el futuro? ¿Quién es ese pedazo de tío bueno? ¿Por qué Espinete duerme con pijama y luego anda por la calle desnudo? ¿Quién está haciendo sonidos guturales como si fuera un ganso en clase? ¿¡Por qué!? Las dudas existenciales me atormentaban. Me torturaban. Me flagelaban con látigos mientras dormía. Y sin embargo, la pregunta mayor, una de las pocas que escucharía de boca de la gente (y no de mi subconsciente, como el resto, a ver si os vais a pensar que venía alguien y me planteaba semejantes intrigas), estaba todavía por llegar, y todavía me persigue de vez en cuando: "¿y cómo llegaste a Japón?" Fíjese uno que la pregunta no es ni "por qué", ni "debido a qué razón" ni, "con qué motivo" sino "cómo". ¿Y cómo llegué a Japón?
Pues en avión, como todo viajero que se precie. Y es que a mí, eso de nadar, nunca se me ha dado nada bien.
Se me antoja a mí que es esta una pregunta de lo más absurda, y se presta a mis instintos cachondeíles más profundos e innatos. ¿Y cómo llegaste a Japón? Me recuerda, siempre e inevitablemente, al típico "¿y lueeeego?" que en mi aldea, así como en tantas otras localidades gallegas, es una conjunción interrogativa y no una preposición, ¡dónde va a parar! Como aquel día que, según me contó mi hermano, alguien preguntó a otro alguien (en el campo de futbito de mi aldea) acerca de un evento que iba a tener lugar, y una vez recibida la respuesta, uno de los interfectos preguntó: "¿Y luego?". A lo que el otro contestó "Luego (después) no sé". "No, no, ¿y luego?" "Que no sé te digo (no me calientes, ostia)" "No, leches, que ¿y luego? Que, ¿cómo es eso? Que, ¿y por qué?" "................ ¿por qué no utilizarán aquí las preposiciones como en el resto del mundo?" Pues esta historia, esta y no otra, es la que me da vueltas en la cabeza cada vez que alguien me pregunta que cómo llegué a Japón.
Últimamente, la mayoría de las veces que me topo con esta pregunta es en los chats o en el MSN. Algunos podrían pensar que en el MSN sería bastante improbable que me hiciesen semejante pregunta, ya que uno suele tener ahí añadido a la gente que ya le conoce, pero por alguna extraña razón que yo ignoro, cada día miles de desconocidos invaden mi MSN para hacerme la dichosa preguntita, o lo que es peor, tratar de utilizarme como traductora privada (y encima gratuíta) de japonés. A los demás me los tropiezo por el mIRC cuando el aburrimiento llega a tanto que tengo que lanzarle un hueso para que se vaya a roerlo y deje mi tibia en paz. Lo que pasa es que el mIRC a veces llega incluso a aburrirme más, ya que una persona en mi situación (no olvidemos que estoy en Japón) termina por acabar identificándose como si fuera una apestada cibernética, y conseguir una conversación medianamente normal es prácticamente imposible. Las conversaciones suelen empezar tal que así:
pregunton24> hola preciosa
eriko*> weeee
pregunton24> cm stas???
eriko*> biens, y tu?
pregunton24> tb, de donde?
Llegados a este punto, no lo puedo evitar: se me hace un nudo en el cerebro. ¡Mierda! Ya tenían que salirme con la preguntita. Las dudas me corroen. No sé qué contestar. Si digo que Vigo será mentira, porque ahí me limité a crecer. Si digo que Orense también será mentira, porque ahí me limité a nacer, y eso no lo hace a uno de un lugar, ¿no? De todas maneras, escoja cual escoja de los dos, si resulta que el interfecto vive en la misma ciudad, luego tendré que pasar a explicar que no, por diversas razones, no vivo ahí. A veces contesto uno, a veces otro. A veces he incluso llegado a preguntar: "¿dónde vivo o de dónde soy?" para recibir como respuesta: "Sí" y quedarme con la cara a cuadros delante de la pantalla. Otras veces, me dejo de explicaciones y remilgos y suelto directamente: "Tokyo".
Las reacción consecuente puede ser una y sólo una, de las siguientes:
a) No me contestan más. (Ésta nunca me la explicaré, la verdad,... ni que les fuera a contagiar la lepra)
b) Contestar, contestan: "Sí, claro, y yo de Nueva Delhi". Y después, ya no me contestan más. (¿Pero es que de verdad es tan difícil de creer?)
c) Hacen un comentario: "huy qué lejos..." y ya no contestan más. (Aquí yo empiezo a desesperar)
d) Directamente, no se lo creen. Versión: "Sí, claro, y yo de Nueva Delhi... ¡eso me lo vas a tener que demostrar!" ¡¡Pero si yo no tengo que demostrar nada, alma cándida!! Sabré yo dónde vivo, vamos... y encima, ¿cómo carajo quieren que se lo demuestre? ¿Fotos? Por favor. Yo sé qué es verdad, y tengo fotos, ¿pero qué prueban? Hoy en día cualquiera puede conseguir fotos de Japón online y rularlas por ahí. La verdad, no me entra en la cabeza. A veces charlamos un rato, yo tratando de averiguar qué tipo de prueba quieren, y los otros mareándome la cabeza. Pueden ocurrir dos cosas: que uno de los dos mande al otro a freír monas al Congo, o que directamente nos dejemos de hablar porque sí. Caso de que al final acepten mis pruebas y me crean, llegará la inevitable pregunta: "¿y cómo llegaste a Japón?".
e) Se lo creen y me dan un poco de cháchara, aunque estos también suelen ser de los que preguntan cómo llegué a Japón. La conversación es agradable y amena hasta cierto punto, pero aquí el interlocutor pertenece a esa raza en la que en un principio no se ofrecen a intercambiar más información (MSN, etc) y además sabes que, de producirse otro encuentro, os seríais más indiferentes que dos amebas en el Jurásico.
En definitiva, que nada nunca llegará a nada. Y no es que vaya buscando algo, pero aún así el panorama es bastante frustrante.
Como iba diciendo, a Japón llegué en avión. Punto pelota.
¿Por qué las arañas saben tejer? ¿Por qué no tengo una vida normal como la de todo el mundo? ¿Por qué he perdido mi identidad? ¿Por qué no sé a dónde volver ni qué me depara el futuro? ¿Quién es ese pedazo de tío bueno? ¿Por qué Espinete duerme con pijama y luego anda por la calle desnudo? ¿Quién está haciendo sonidos guturales como si fuera un ganso en clase? ¿¡Por qué!? Las dudas existenciales me atormentaban. Me torturaban. Me flagelaban con látigos mientras dormía. Y sin embargo, la pregunta mayor, una de las pocas que escucharía de boca de la gente (y no de mi subconsciente, como el resto, a ver si os vais a pensar que venía alguien y me planteaba semejantes intrigas), estaba todavía por llegar, y todavía me persigue de vez en cuando: "¿y cómo llegaste a Japón?" Fíjese uno que la pregunta no es ni "por qué", ni "debido a qué razón" ni, "con qué motivo" sino "cómo". ¿Y cómo llegué a Japón?
Pues en avión, como todo viajero que se precie. Y es que a mí, eso de nadar, nunca se me ha dado nada bien.
Se me antoja a mí que es esta una pregunta de lo más absurda, y se presta a mis instintos cachondeíles más profundos e innatos. ¿Y cómo llegaste a Japón? Me recuerda, siempre e inevitablemente, al típico "¿y lueeeego?" que en mi aldea, así como en tantas otras localidades gallegas, es una conjunción interrogativa y no una preposición, ¡dónde va a parar! Como aquel día que, según me contó mi hermano, alguien preguntó a otro alguien (en el campo de futbito de mi aldea) acerca de un evento que iba a tener lugar, y una vez recibida la respuesta, uno de los interfectos preguntó: "¿Y luego?". A lo que el otro contestó "Luego (después) no sé". "No, no, ¿y luego?" "Que no sé te digo (no me calientes, ostia)" "No, leches, que ¿y luego? Que, ¿cómo es eso? Que, ¿y por qué?" "................ ¿por qué no utilizarán aquí las preposiciones como en el resto del mundo?" Pues esta historia, esta y no otra, es la que me da vueltas en la cabeza cada vez que alguien me pregunta que cómo llegué a Japón.
Últimamente, la mayoría de las veces que me topo con esta pregunta es en los chats o en el MSN. Algunos podrían pensar que en el MSN sería bastante improbable que me hiciesen semejante pregunta, ya que uno suele tener ahí añadido a la gente que ya le conoce, pero por alguna extraña razón que yo ignoro, cada día miles de desconocidos invaden mi MSN para hacerme la dichosa preguntita, o lo que es peor, tratar de utilizarme como traductora privada (y encima gratuíta) de japonés. A los demás me los tropiezo por el mIRC cuando el aburrimiento llega a tanto que tengo que lanzarle un hueso para que se vaya a roerlo y deje mi tibia en paz. Lo que pasa es que el mIRC a veces llega incluso a aburrirme más, ya que una persona en mi situación (no olvidemos que estoy en Japón) termina por acabar identificándose como si fuera una apestada cibernética, y conseguir una conversación medianamente normal es prácticamente imposible. Las conversaciones suelen empezar tal que así:
pregunton24> hola preciosa
eriko*> weeee
pregunton24> cm stas???
eriko*> biens, y tu?
pregunton24> tb, de donde?
Llegados a este punto, no lo puedo evitar: se me hace un nudo en el cerebro. ¡Mierda! Ya tenían que salirme con la preguntita. Las dudas me corroen. No sé qué contestar. Si digo que Vigo será mentira, porque ahí me limité a crecer. Si digo que Orense también será mentira, porque ahí me limité a nacer, y eso no lo hace a uno de un lugar, ¿no? De todas maneras, escoja cual escoja de los dos, si resulta que el interfecto vive en la misma ciudad, luego tendré que pasar a explicar que no, por diversas razones, no vivo ahí. A veces contesto uno, a veces otro. A veces he incluso llegado a preguntar: "¿dónde vivo o de dónde soy?" para recibir como respuesta: "Sí" y quedarme con la cara a cuadros delante de la pantalla. Otras veces, me dejo de explicaciones y remilgos y suelto directamente: "Tokyo".
Las reacción consecuente puede ser una y sólo una, de las siguientes:
a) No me contestan más. (Ésta nunca me la explicaré, la verdad,... ni que les fuera a contagiar la lepra)
b) Contestar, contestan: "Sí, claro, y yo de Nueva Delhi". Y después, ya no me contestan más. (¿Pero es que de verdad es tan difícil de creer?)
c) Hacen un comentario: "huy qué lejos..." y ya no contestan más. (Aquí yo empiezo a desesperar)
d) Directamente, no se lo creen. Versión: "Sí, claro, y yo de Nueva Delhi... ¡eso me lo vas a tener que demostrar!" ¡¡Pero si yo no tengo que demostrar nada, alma cándida!! Sabré yo dónde vivo, vamos... y encima, ¿cómo carajo quieren que se lo demuestre? ¿Fotos? Por favor. Yo sé qué es verdad, y tengo fotos, ¿pero qué prueban? Hoy en día cualquiera puede conseguir fotos de Japón online y rularlas por ahí. La verdad, no me entra en la cabeza. A veces charlamos un rato, yo tratando de averiguar qué tipo de prueba quieren, y los otros mareándome la cabeza. Pueden ocurrir dos cosas: que uno de los dos mande al otro a freír monas al Congo, o que directamente nos dejemos de hablar porque sí. Caso de que al final acepten mis pruebas y me crean, llegará la inevitable pregunta: "¿y cómo llegaste a Japón?".
e) Se lo creen y me dan un poco de cháchara, aunque estos también suelen ser de los que preguntan cómo llegué a Japón. La conversación es agradable y amena hasta cierto punto, pero aquí el interlocutor pertenece a esa raza en la que en un principio no se ofrecen a intercambiar más información (MSN, etc) y además sabes que, de producirse otro encuentro, os seríais más indiferentes que dos amebas en el Jurásico.
En definitiva, que nada nunca llegará a nada. Y no es que vaya buscando algo, pero aún así el panorama es bastante frustrante.
Como iba diciendo, a Japón llegué en avión. Punto pelota.
Comentario:
Hey niña, tengo unos años mas que vos y las mismas preguntas existenciales que te haces, mi abuelo todavia se las pregunta...jaja. pero algo de cierto tienen tus letras, la perdida de identidad que padeces es acausa de una deprecion (¿te sientes sola?). Te pregunto, ¿has leido Los Miserables de Victorugo? quisas en esa novela, puedas encontrar la respuesta de tu existencia....
Comentario:
JAjaja me he roto con el texto...
Interfectos dice, ajajaj... Por qué usas esa palabra... jajaja... Aunque la verdad... muchos si que parece que anda por ahí muertos xD
Me alegra que escribas más a menudo...
Y a mí tb me invaden esas preguntas... Ay!! Quiero volver a mi galicia... Echo de menos sus calles... y sus bares... y sus chicas... :( Tanto dolor a veces me resulta absurdo... Usted entiende mi soledad...
Un bechu hermanica!!!
Si puedes bájate: "Se fue la luz" y "El hombre despechado" de Riki Lopez... Son rompedoras ;)
Interfectos dice, ajajaj... Por qué usas esa palabra... jajaja... Aunque la verdad... muchos si que parece que anda por ahí muertos xD
Me alegra que escribas más a menudo...
Y a mí tb me invaden esas preguntas... Ay!! Quiero volver a mi galicia... Echo de menos sus calles... y sus bares... y sus chicas... :( Tanto dolor a veces me resulta absurdo... Usted entiende mi soledad...
Un bechu hermanica!!!
Si puedes bájate: "Se fue la luz" y "El hombre despechado" de Riki Lopez... Son rompedoras ;)
Comentario:
Joer!! pues si te encuentras a personas raras tipo yo te pedimos informe exhaustivo de la vida en japón. Algo que suelo exigir a menudo <3
Comentario:
"¿y cómo llegaste a Japón?"=¿Pk tú puedes cumplir tus sueños y yo, k soy una persona absolutamente maravillosa, no?
La gente es así n_n
La gente es así n_n





