El nada más que decirnos
Después de aquél día no volvimos a vernos más. Me sorprendió entonces algo que después ha sido normal para mí, que un rollo es un rollo, de una noche, de dos o de tres, pero es un rollo y cuando se acabó se acabó. Yo siempre había sido muy enamoradiza y cuando empezaba algo con alguien era por que me gustaba, quería empezar "algo", no quería un "rato de algo". Pero esta vez a mí bien poco me importó que todo acabara en una conversación de msn concluyendo los dos que no teníamos nada que decirnos, y en un msj de navidad unas semanas después. Tiempos atrás yo no hubiera entendido el que le gustara mi carita de niña buena sólo por unos días, pero ahora ni siquiera yo sabía que era lo que me había gustado de él.





