Día de reflexión
Ayer fue un día de reencuentros con viejos amigos a los que hacía casi 6 meses que no veía, pero también fue un día de reflexión. La verdad es que cuando sonó el despertador a las cinco y media de la mañana poco me apetecía ir a caminar por la montaña y pasar frío por muy abrigada que fuese. Siempre me pasa lo mismo, los días anteriores estoy deseando que llegue el domingo pero cuando llega me planteo en que momento de lucidez dije que si. Una vez superado ese momento marmota que todos tenemos en algún momento y ya puestos en situación no parece tan malo pasar el día en plena naturaleza caminando y disfrutando de uno de los muchos recorridos señalizados como GR. Este año estamos haciendo el GR 7 que va desde La Farga de Moles hasta Valencia, lo hacemos en trocitos, una salida cada mes y este año todavía no había podido asistir a ninguna salida. Fue un paseo entre bosque y campos helados, pasando por un par de pueblos de postal a los que sólo les faltaba un poco de nieve para parecer un belén auténtico (para muestra la foto), una agradable caminata en buena compañía poniendonos al día de nuestras últimas vivencias a la vez de también hubo momentos de silencio en el que pensar en nuestras cosas. Aunque no es la costumbre, esta vez terminamos con una comida en el pueblo de Tuixén para celebrar un poco más que la Navidad está a punto de llegar. Un día redondo y además el tiempo nos acompañó. No me acordaba de cuánto lo echaba de menos.




