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Acerca de
Vivo en una ciudad que me encanta, Barcelona. He vistado muchas ciudades pero ésta, sin duda es la mejor. Tengo pasión por el cine y la lectura, soy capaz de quedarme hasta las 5 de la mañana para poder terminar el libro que me tiene enganchada. Soy amiga de mis amigos. Me encanta mi trabajo y tengo debilidad por el baloncesto. Me gusta viajar aunque cuando tengo tiempo no tengo dinero y cuando tengo dinero no tengo tiempo. Mi sueño: ya se ha cumplido, vivir con la persona que quiero, otro que estaría bien cumplir sería ir a Egipto.
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Memorias de una geisha
Se trata de la adaptación de la conocida novela homónima de Arthur Golden.

A lo largo de la película iremos descubriendo, de mano de su protagonista, la prestigiosa geisha Sayuri, el débil y secreto mundo de unas mujeres, rodeadas de misterio, que viven sólo para entretener, y que para los occidentales concentran todo el misterio y exotismo del lejano oriente, puesto que su nombre ya significa arte.

La historia se desarrolla en el Japón de entreguerras, cuando la incipiente apertura económica al exterior aun no había transformado la sociedad feudal tradicional japonesa. En este mundo aún medieval, dos pequeñas hermanas son vendidas para que su familia pueda afrontar la grave enfermedad de su madre. Así es como llega Chiyo a Kioto, donde será separada de su hermana y vendida a una okiya, una familia de geishas, donde será entrenada para convertirse en una de ellas.

El aprendizaje de una geisha, como su vida, es muy duro. Chiyo deberá atender a las geishas de su okiya, así como acudir a una escuela, para aprender música, danza, conversación… todo lo que ha de saber una geisha para entretener a sus clientes. Esta vida no satisface a la niña, que desea huir, y unirse a su hermana… hasta que un misterioso desconocido con el que se cruza por casualidad, cambia su destino, y dará fuerzas y esperanza a la tímida Chiyo para transformarse en la conocida geisha Sayuri.

La narración corre a cargo de la anciana Sayuri, que nos va contando su vida de una forma documental, aunque muy personal, implicándonos mucho con la historia, los personajes, sus deseos y anhelos... Se centra mucho en los sentimientos de las geishas protagonistas, mujeres que no deben tenerlos… pero que aun así sufren, aman… y tienen odios y rivalidades, a menudo tan grandes que llegan a escapar de ese mundo tan pequeño y tan secreto en el que viven.

Un mundo secreto… pero que no puede escapar a la realidad. Veremos como llega la Segunda Guerra Mundial, la invasión americana de Japón, las bombas atómicas… y como el débil mundo de las geishas se tambalea ante todo esto… aunque el progreso, las costumbres occidentales, las nuevas modas, cambios todos ellos menos traumáticos, hacen más daño a este pequeño universo, creado para un mundo más antiguo.

Y sin embargo, en este mundo antiguo en el que viven las geishas, casi anacrónico, un retazo del Japón antiguo en el mundo moderno, llama la atención una historia en exceso romántica, la expresión de los sentimientos de una forma tan pública, tan poco pudor ante el contacto físico… Es una historia muy bien narrada, pero narrada de una forma muy occidental, que se siente poco coherente con el contenido de la narración, aunque posiblemente, así contada, la historia sea más comprensible para el público occidental al que va destinada la película.

Esta narración tan convencional para una historia tan especial contrasta mucho con el tratamiento visual que han dado a la película, que está cuidadísimo, y es muy adecuado a los acontecimientos y a la forma de contarlos. Aunque la narración es veloz, con un ritmo narrativo muy rápido para una historia de este tipo, la fotografía siempre consigue transportarnos a ese mundo de paz y sosiego de la estampa japonesa. La espectacular reconstrucción del Kioto de los años 40 y 50, y sobre todo, el vestuario, acaban de transportarnos a otro mundo y otra época.

Los kimonos, maravillosos, los auténticos tesoros de las okiyas, merecen una atención especial, así como el cuidado maquillaje y los complejos peinados, sorprendentes todos ellos, e imprescindibles para convertirse en geisha, como se ve en las hermosas escenas del complejo proceso de vestirse y arreglarse cada noche. El kimono y el maquillaje son parte de una geisha, y ayudan a entender la fascinación que ejercen estas mujeres aun hoy en día, que son como “alas de mariposa en la noche”.

Finalmente, para terminar la inmersión en este mundo secreto al que nos lleva la película, cabe resaltar la banda sonora. Compuesta por John Williams, autor de obras tan conocidas como La Guerra de las Galaxias o Harry Potter, está a la altura de su nombre como compositor.

De aire muy oriental, como no podía ser de otra manera en esta película, acompaña muy bien a la narración y nos traslada a ese Kioto de los años 40 en que te sientes durante toda la historia. Destacan las melodías suaves, etéreas, acompañándonos a lo largo de cada historia con un tema evocador, como en el tema central, Sayuri's Theme; así como solos de chelo y violín, como los que interpretan las mismas geishas, resaltando los momentos más importantes en la vida de cada geisha en temas como Brush On Silk.

La película ha desatado cierta polémica en Japón, al destapar los secretos de un mundo y de unas tradiciones poco conocidos, complejos, y a menudo contradictorios, y que muchos piensan que deberían permanecer ocultos. Estos mismos conflictos se desataron ya con la publicación de la novela que ha inspirado la película: Memorias de una Geisha, de Arthur Golden, en 1997.

El libro, de gran éxito, tuvo incluso una respuesta por parte de la mujer que inspiro la geisha protagonista, aunque nada de eso enturbio su calidad como novela, ni disminuyo sus ventas.

Los que conozcan la novela no se sentirán decepcionados con la película. Como adaptación literaria de un libro de sobra conocido, la historia de la vida de la geisha Sayuri se sigue de una manera bastante fiel, así como la ambientación es igualmente creíble y fiel tanto al a novela como al hecho histórico. Sin embargo, no pasa lo mismo con los sentimientos, las intenciones… tratados de una manera mucho más cinematográfica. No traiciona la historia original, sin embargo, crea sensaciones distintas a las de la obra escrita.

En conjunto, podemos decir que Memorias de una Geisha, es una película interesante y entretenida de ver. Está muy bien adaptada a una época y lugar muy exótico para nosotros, y es bastante fiel a la novela original. Sin embargo, sí que cabe destacar que está más desarrollada como película romántica que como una narración histórica y biográfica.

Otra película notablemente recomendable aunque no se haya leído la novela. Me ha gustado mucho y hay una parte verdaderamente espectacular... Los sentimientos a flor de piel durante toda la película
No