
Me cuentan que, antes, las personas se respetaban más las unas a las otras; que se cedía el asiento del tranvía a las personas mayores, a las mujeres, (Los que entienden mal el feminismo, dirán: ¡Machista!), o a cualquiera que se viera que lo necesitaba. Me explican que al jefe, el de tu trabajo, aunque sólo fuera el dueño, o el "encargao", de una mercería, a cualquiera que tuviera estudios superiores, o a personas de elevado rango social (RAE), había que anteponerles el "Don" a su nombre. A todo el mundo se les llamaba de usted, incluso a los propios padres, y había una serie de normas sociales que ahora ya casi sólo vemos en las películas, o en documentos administrativos. Si, parece que es verdad que, a la vista, la gente se trataba así los unos a los otros, aunque luego, como ahora, se hicieran putadas los unos a los otros. Eran más hipócritas.
Ahora nos hemos relajado en este aspecto; creemos que no son tan importantes las formas como el fondo. Además pensamos, y con razón, que nadie tiene porqué tener deferencia con otro simplemente por el hecho de que tenga mas dinero, o haya tenido la suerte de poder cursar estudios universitarios, o porque esté en un lugar superior en el organigrama de la empresa. Aunque muchos siguen utilizando algunas de aquellas, casi, extintas normas de conducta, no por hipocresía, sino porque les gusta, o porque lo aprendieron así.
Yo creo que, como de todo, lo ideal es el término medio, el equilibrio, ni pasarnos de respetuosos, como hacían antes, ni quedarnos cortos, como hacemos ahora. Porque entre el: "Buenos días, don Emilio" (Tocándose el ala del sombrero con dos dedos), al: "¡Ey!, tío, ¿Que pasa?", (Mientras te rascas los huevos), hay muchas expresiones posibles, muchas formas de saludar, (Saludar, o despedirse, o formas de tratarse).
No me gusta aburrirte, (a ti que me lees), contándote anécdotas personales; no me parece bien encajar aquí piezas del puzzle de mi vida que, para ti, no son nada; pero quisiera citar un ejemplo real sobre esto que digo.
Al local de una peña Atlética, de cualquier calle, de cualquier ciudad, asistían diariamente muchos aficionados; pero aunque había colgadas banderas a franjas rojas y blancas, escudos y trofeos, y fotos de jugadores de
fútbol de todos los tiempos, decorando las paredes, eran aficionados, mas que al fútbol, a los amigos y conocidos que encontraban allí. Eran unos treinta hombres y media docena de mujeres, que asistían con mas o menos regularidad; pasaban las tardes tomando cervezas, pinchos de tortilla, boquerones en vinagre y demás tapas; jugando al mus, al domino, o a la brisca, con sus conocidos de siempre, con sus amigos, en un ambiente, aunque algo cargado por el humo de los cigarros, pipas y puros, muy agradable y cordial. A juzgar por la cantidad de veces que iban semanalmente, lo debían pasar muy bien; y en el juego, que básicamente es lo que se hacia, unas veces perdían unos y otras veces perdían otros, que pagaban la ronda y nadie se enfadaba, y al día siguiente se volvía a jugar. Un mal día, acompañando a uno de los habituales, llegó una nueva persona a la que le encantaba el mus; quería entablar amistad con la gente de la peña, buscarse compañeros de juego, y empezó a ir algunas tardes. Casi desde el primer día empezaron a cambiar las cosas; empezaron ha haber discusiones absurdas por el juego, broncas sin sentido, y con el paso de los meses las cosas fueron a peor, algunos se enfadaban y pasaban semanas sin volver, y otros dejaron de ir totalmente. La única diferencia que hubo es que aquel señor, el nuevo, desde el primer momento faltaba al respeto a todo el mundo, a sus compañeros de juego y a sus contrarios, que se lo toleraban porque era el cuñado de un habitual ya con años de antigüedad en la peña. Esta persona se descojonaba en la cara de los que perdían, casi desconocidos, llamándoles pardillos, inútiles, pollos pelotones, a los que se les echan miguitas y picotean, y docenas de medios insultos mas, cuando ganaba se subía a la silla cantando el himno del Atlético, cambiándole la letra a modo de chirigota, ridiculizando a los que perdían, y cuando era él el que perdía se enfadaba, y trataba de culpar al compañero de juego, o buscaba excusas para repetir la baza. En lugar de hacerle el vacío, al ser todos personas mayores, en su mayoría respetuosas con los demás, le toleraron durante meses, pero aquella actitud fue contagiosa, algunos, para contrarrestar sus fueras de tono, para ponerse a su altura, empezaron a imitarle, y en poco tiempo el ambiente agradable se convirtió en un infierno, en el que ya nadie lo pasaba bien. En pocos meses se dejo de jugar, y pocas semanas después cerraron el local, que pagaban todos, por falta de asistencia, y por lo tanto, de ingresos.
Lo que pasó en la peña Atlética podría extrapolarse a todos los ámbitos. Si en el instituto, en el trabajo, en un bar, en la calle o en nuestra propia casa, no mantenemos un mínimo de respeto al de al lado, "se cierra el local", o todos saldremos a hostias, o acabaremos en las trincheras, empuñando un fusil.
Es verdad que nadie es mas que otro por lo que tiene, o por lo que sabe, o por el cargo que ocupa, (o no debería serlo), al menos no se le debería de tener mas respeto a uno que a otro; es verdad que no hay que exagerar ciertas normas de conducta social, como a mi juicio se hacia antes; y lo mas importante, es verdad que el fondo debe ser, y es, mas importante que las formas, pero si faltamos al respeto al de enfrente, él se vera libre para hacer lo mismo.
El respeto debe ganarse teniéndolo con los demás, y debe tenerse a quienes lo merecen. El respeto, en cierta medida, es necesario para la convivencia.
Me preocupa mucho el que Rajoy haya abierto recientemente la caja de Pandora de los insultos, aludiendo a Zapatero, y que inmediatamente después le hayan seguido en esa práctica políticos de menor categoría, y de todos los partidos. Los periodistas o gente conocida, famosa o popular, ya habían traspasado hace años ese umbral; los políticos han empezado ha hacerlo hace poco. Espero que en el parlamento no se acabe con amenazas, que puedan cumplirse, o como terminan en el parlamento de ciertos países, tirándose la silla del taquígrafo a la cabeza los unos a los otros.
La verdad es q yo soy de la misma opinión. Además, añadiría, q no por llevar razón has de elevar la voz. Cuanto más alto hables no más razón llevas no?
Creo q me quedaré en Enero. Me espera la cena.
Saludos desde el Inframundo.
Un besico.
Lamentablemente, como reseñas, se ha perdido todo el respeto. La mala educación, la grosería y el desprecio por el prójimo llenan la vida cotidiana.
Y la política, ya no es tal, ahora el PP se ha abonado a la crispación como nora y para ello utiliza todo tipo de estrategias, hasta las más deleznables, como el insulto o, peor aún, la mentira.
Malos tiempos corren.
Saludos y buen fin de semana
José
Yo cuando estro en cualquier sitio siempre doy los buenos dias y cuando salgo siempre me despido aun sin conocer a la gente, sigo dando las gracias cuando compro la carne y me dan la bolsa, y sigo llamando de usted a la gente mayor que no conozco...siempre diré que estoy orgullosa de la educación que nos han dado mis padres, no teniamos mucho pero moralmente nos dieron mucho mas...
Me alegro de que os haya gustado el post, y gracias por decírmelo. :)
En un principio no pretendí mezclar la política con el tema del respeto, pero es que, terminando su redacción, escribiendo mientras miraba las noticias, volvió a salir Rajoy en pantalla, llamando "bobo solemne" a Zapatero, respondiendo a lo de "patriotas de hojalata", y no pude reprimir el escribir el último párrafo... ¿Cuál será el próximo adjetivo que se dediquen?
Al escribir el post me refería al respeto en lo que Svenza llama vida cotidiana, y que todos nos debemos en principio; por supuesto, Miss_Penurias, en principio se lo debemos a todo el mundo, solo porque son personas, pero si después un individuo concreto no lo merece, es justo no tenérselo, y si comete un delito, como el jefe que acosa, que dices, ya no es cuestión de plantearse si respetarle o no, sino de denunciarle o no.
¡Saludos!
:)
iniciarion, sin h, jeje
En el político, porque hay intereses por rebajar a tu adversario si pierde ese respeto, el querer alcanzar el poder, estar en la cima, hace que esos políticos se pierdan el respeto unos a otros, pero no es algo de ahora, sino de toda la vida. De tal modo se ha perdido el respeto que, se hiniciaron guerras civilis, como la de nuestro pais que conocemos. Hay políticos que se creen propietarios del pais, se crees únicos en decidir que se puede, o no, hacer. Son los que se autodenominan "patriotas", que no es mas que una palabra que utilizan que el objetivo de subir a esa cima, para luego aprovecharse de su cargo.
Como dijo Oscar Wilde: "El patriotismo es la virtud de los depravados".
Es muy sencilla, y la explico porque hay quien se ha enfadado al decirlo.
A lo que se refiere esa frase, no es que lo patriotas sean depravados, sino que los que son depravados, utilizan esa esa palabra, el nombre de un pais o de una ciudad, para engañar a la gente.
Y ahí es cuando uno se harta, y dice "Pues os lo meteis por el...". Es una frase de asqueamiento, de estar harto del sistema y de como se comportan estos "nuestros" políticos.
Otra cosa, es el respeto en la vida cotiadiana y estás completamente en lo cierto. Ha cambiado mucha la educación, en parte tambien, porque ahora ya son tanto el padre como la madre que les toca trabajar fuera y, pasan menos tiempo con su hijo. Con esto no quiero decir que vea mal que la mujer trabaje, eh!!!!!. Pero está claro que es un factor que influye.
Tambien está la televisión y tantas otras cosas, que claramente influyen.
Yo discrepo con Pikifiore, no creo que estemos involucionando, sino que estamos por civilizar todavia. Nos pensamos por ser mas inteligentes que el resto de animales, que somos la especie civilizada, y no es así, no sabemos todavía hasta que punto evolucionaremos ni lo que nos queda.
Ufffffffffff, menuda parrafada!! jejejeje
Un abrazo Duende!!! nos vemos :-D
Un beso.
Lamentablemente esto esta cambiando y para mal.
Mil respetos a tu post, que me parece buenisimo.
Y Mil besos.
A veces creo q involucionamos
Saludos
Me ha gustado el post. Felicidades.
ahora no puede haber respeto cuando los padres no saben hacer respetar a sus hijos en casa ya me contaras fuera.
lo dicho me ha gustado mucho la historia
un respetuoso saludo







