Sorpresas te da la vida
Estel, a sus doce años, sigue siendo una preguntona nata. Empezó justo cuando aprendía sus primeras palabras y desde entonces no ha dejado de hacer pregunta tras pregunta. Algunas geniales (para que sirve un papá), otras sorprendentes (porqué ese hombre...) y la más de las veces, cuando menos, absurdas (cuanto pelo...).
Así que no me sorprende nada, cuando viendo la televisión, concretamente un telefilm algo entretenido pero de dudosa calidad...
Película:Vaya grupo de amigas somos: hay una drogadicta, una ladrona, una adúltera, una plagiadora, una ninfómana...
Estel: Mami...
Yo: ¿qué? - Mi pensamiento: pánico... pánico... intentando hacerme un guión para la pregunta sobre que es ninfómana o adúltera....
Estel: ¿qué quiere decir...?
Mi pensamiento: ahí viene... Mi estómago: pellizquito....
Estel:... plagiadora?
Mi pensamiento: Ufff... por esta vez me he salvado.
Yo:: pues es una persona que presenta un trabajo como suyo cuando es de otra persona. Como si tu hicieras un trabajo para el colegio y llegara otro, pusiera su nombre y dijera que es suyo.
Estel: ya entiendo mami.
Segundos después...
Mi pensamiento: ¡¡¡Ehhhh!!! - principio de ataque de pánico madrero -¿Eso significa que sabe lo que es una ninfómana? Mi estómago: Doble intensidad del pellizquito que ahora pasa a pellizcón.
Nota: Ten hijos y te darán.... sorpresas...
Así que no me sorprende nada, cuando viendo la televisión, concretamente un telefilm algo entretenido pero de dudosa calidad...
Película:Vaya grupo de amigas somos: hay una drogadicta, una ladrona, una adúltera, una plagiadora, una ninfómana...
Estel: Mami...
Yo: ¿qué? - Mi pensamiento: pánico... pánico... intentando hacerme un guión para la pregunta sobre que es ninfómana o adúltera....
Estel: ¿qué quiere decir...?
Mi pensamiento: ahí viene... Mi estómago: pellizquito....
Estel:... plagiadora?
Mi pensamiento: Ufff... por esta vez me he salvado.
Yo:: pues es una persona que presenta un trabajo como suyo cuando es de otra persona. Como si tu hicieras un trabajo para el colegio y llegara otro, pusiera su nombre y dijera que es suyo.
Estel: ya entiendo mami.
Segundos después...
Mi pensamiento: ¡¡¡Ehhhh!!! - principio de ataque de pánico madrero -¿Eso significa que sabe lo que es una ninfómana? Mi estómago: Doble intensidad del pellizquito que ahora pasa a pellizcón.
Nota: Ten hijos y te darán.... sorpresas...
Informando desde el frente
Lunes, 21 de Julio del año de gracia dos mil cero cero ocho.
¿Salud? Bien
¿Calor? Mucha. Trabajar en la calle con temperaturas rondando los 40º C provoca que haya liberado todas mis toxinas por la piel... ¡¡guay!! así no tengo que pagar sauna.
¿Trabajo? Demasiado, es lo que tiene que tu nueva delegada regional se empeñe que antes de unas vacaciones cumplas el objetivo del mes en cuestión. Es decir, que en el mes de julio tengo que tener cubierto el mes de agosto... también... y sin cobrar más, por descontado.
¿Peleas entre leonas? Continuas. En este momento acaban de llevarse un castigo de un mes sin helado.
¿Días que faltan para mis vacaciones? diez.
Se os echa de menos, pero mi agobio consecuencia del estrés currante consigue que esté en días de vacas flacas al reinventar mi vida.
¿Salud? Bien
¿Calor? Mucha. Trabajar en la calle con temperaturas rondando los 40º C provoca que haya liberado todas mis toxinas por la piel... ¡¡guay!! así no tengo que pagar sauna.
¿Trabajo? Demasiado, es lo que tiene que tu nueva delegada regional se empeñe que antes de unas vacaciones cumplas el objetivo del mes en cuestión. Es decir, que en el mes de julio tengo que tener cubierto el mes de agosto... también... y sin cobrar más, por descontado.
¿Peleas entre leonas? Continuas. En este momento acaban de llevarse un castigo de un mes sin helado.
¿Días que faltan para mis vacaciones? diez.
Se os echa de menos, pero mi agobio consecuencia del estrés currante consigue que esté en días de vacas flacas al reinventar mi vida.
Madre Coraje
Virginia tiene veintiocho años y es madre soltera. Clarita, su hija, nació de una relación que no llegó a buen término.
Como todas las madres, para Virginia, su hija lo es todo.
Wendeling la recuerda corriendo detrás de Clarita en el parque, comprándole chuches, jugando con ella, mimándola después de uno de los habituales berrinches de todos los niños...
Hace dos años Virginia volvió a sonreír, enamorada hablaba de su nueva relación. Felices paseaban por la calle los tres, como una familia más.
Vida perfecta, incluido un nuevo embarazado, buscado y deseado por los dos o tal vez sería mejor decir por los tres, porque Clarita contaba a todos que iba a ser hermana mayor.
Un buen embarazo... un parto complicado. Nació Laura.
Wendeling recuerda que su pequeña Ithilien nació con chasquido de cadera, defecto más o menos benigno que en pocos meses se puede reducir con un tratamiento adecuado en cuanto la postura del bebé. Ithilien tuvo un aparato en sus piernas para mantenerlas en una postura determinada. Eso le impidió aprender a sentarse a la edad habitual... pero nada más. Wendeling sentía la presión de la gente cada vez que salía a la calle con la pequeña, preguntas, respuestas y pobrecitas habituales hicieron que optara por llevarla en el cochecito tapada... así se ahorraba un montón de preguntas. En cuanto pudo quitárselo, Ithilien aprendió a sentarse, a gatear y a andar como cualquier bebé.
Por eso Wendeling entiende perfectamente porqué ha tardado un año en enterarse que Laura nació ciega y tal vez sorda.
Pero lo que más sorprende es comprobar el amor que Virginia siente hacia sus hijas, el sacrificio diario para hacer esos ejercicios de rehabilitación que necesita la pequeña, los viajes constantes al hospital, los tratamientos, las pruebas...y aún así, seguir saliendo diariamente con sus hijas a pasear. Toda esa fortaleza como madre coraje de dos niñas preciosas.
Y a todo esto ¿y el padre? Éste desapareció de la vida de Virginia, Clarita y Laura, al parecer le pudo la responsabilidad de ser padre de una hija ciega, olvidando por completo que Laura es una niña, normal y corriente, que ríe, llora y pide amor. Suerte tiene de tener como madre a ese ángel maravilloso que es Virginia.
Nota: en muchas ocasiones me gustaría reinventar las historias de otra manera, pero la vida es así, pese a quien pese.
Actualización: Para todos, en primer lugar, gracias por vuestros comentarios y en segundo lugar, aclarar que el post solo indica mi sorpresa al descubrir la ceguera de la pequeña, durante 10 meses la he visto junto a su madre y su hermana paseando, pero jamás me había fijado realmente en esos ojos de párpados caídos (creí que tendría sueño, que estaba cansada o dormida). No es un post feminista contra los hombres ni nada similar, sino como algunos padres dan todo por sus hijos (sean hombres o mujeres) y a otros les puede el egoísmo sobre los problemas que hay que afrontar por esos hijos.
Como todas las madres, para Virginia, su hija lo es todo.
Wendeling la recuerda corriendo detrás de Clarita en el parque, comprándole chuches, jugando con ella, mimándola después de uno de los habituales berrinches de todos los niños...
Hace dos años Virginia volvió a sonreír, enamorada hablaba de su nueva relación. Felices paseaban por la calle los tres, como una familia más.
Vida perfecta, incluido un nuevo embarazado, buscado y deseado por los dos o tal vez sería mejor decir por los tres, porque Clarita contaba a todos que iba a ser hermana mayor.
Un buen embarazo... un parto complicado. Nació Laura.
Wendeling recuerda que su pequeña Ithilien nació con chasquido de cadera, defecto más o menos benigno que en pocos meses se puede reducir con un tratamiento adecuado en cuanto la postura del bebé. Ithilien tuvo un aparato en sus piernas para mantenerlas en una postura determinada. Eso le impidió aprender a sentarse a la edad habitual... pero nada más. Wendeling sentía la presión de la gente cada vez que salía a la calle con la pequeña, preguntas, respuestas y pobrecitas habituales hicieron que optara por llevarla en el cochecito tapada... así se ahorraba un montón de preguntas. En cuanto pudo quitárselo, Ithilien aprendió a sentarse, a gatear y a andar como cualquier bebé.
Por eso Wendeling entiende perfectamente porqué ha tardado un año en enterarse que Laura nació ciega y tal vez sorda.
Pero lo que más sorprende es comprobar el amor que Virginia siente hacia sus hijas, el sacrificio diario para hacer esos ejercicios de rehabilitación que necesita la pequeña, los viajes constantes al hospital, los tratamientos, las pruebas...y aún así, seguir saliendo diariamente con sus hijas a pasear. Toda esa fortaleza como madre coraje de dos niñas preciosas.
Y a todo esto ¿y el padre? Éste desapareció de la vida de Virginia, Clarita y Laura, al parecer le pudo la responsabilidad de ser padre de una hija ciega, olvidando por completo que Laura es una niña, normal y corriente, que ríe, llora y pide amor. Suerte tiene de tener como madre a ese ángel maravilloso que es Virginia.
Nota: en muchas ocasiones me gustaría reinventar las historias de otra manera, pero la vida es así, pese a quien pese.
Actualización: Para todos, en primer lugar, gracias por vuestros comentarios y en segundo lugar, aclarar que el post solo indica mi sorpresa al descubrir la ceguera de la pequeña, durante 10 meses la he visto junto a su madre y su hermana paseando, pero jamás me había fijado realmente en esos ojos de párpados caídos (creí que tendría sueño, que estaba cansada o dormida). No es un post feminista contra los hombres ni nada similar, sino como algunos padres dan todo por sus hijos (sean hombres o mujeres) y a otros les puede el egoísmo sobre los problemas que hay que afrontar por esos hijos.
Herencias
Siempre me he sentido a gusto de mis orígenes, de aquellas historias que consumía de niña contadas por mi mama Carmen, mi bisabuela, o mis abuelos. Si os apetece bucear en mi primer blog os las encontraréis. De ellas supe algo del intrincado árbol familiar que imagino todos tenemos, desde un tatarabuelo que soñaba con minas de esmeraldas, a una bisabuela que decidió a sus 16 años quedarse en España con su novio mientras toda su familia emigraba a Venezuela. De una familia de campesinos procedente de la mas intrincada Alpujarra granadina. De un bisabuelo que se casó cuatro veces y llegó a tener once hijos a una tía abuela que se hizo comunista y a la que le busqué el rabo de diablo durante todo un invierno.
Tantas historias...
... de ellas también supe que mi bisabuela Carolina no había nacido en el pueblo, ni siquiera en la provincia... que vino del otro lado del mediterráneo y que su primitivo nombre, antes de bautizarse, había sido Laia. Tengo ascendentes moros, como decían en mi pueblo.
... y de esas historias también supe que la ascendencia paterna de mi abuelo Joaquín, de mi otro abuelo Joaquín (es complicado no perderse en mi familia, sobre todo porque el 60% de los hombres se llaman Joaquín y con el agravante de que mis dos abuelos sean tocayos), llegó de Valencia y terminó en Granada, un par de siglos antes, con el orgullo disimulado de no ser cristianos viejos. Para los que se hayan perdido, que también tengo ascendentes judíos.
Así que desciendo de moros, de judíos, de simples campesinos de la sierra... me gustaría saber de cual de ellos he heredado esta piel tan asquerosamente blanca que me impide broncearme y que siempre termina quemada, a pesar de solo una hora de playa a las seis de la tarde, de protector solar tropecientos mil y de estar sentada, acurrucada, debajo de una sombrilla.
Tantas historias...
... de ellas también supe que mi bisabuela Carolina no había nacido en el pueblo, ni siquiera en la provincia... que vino del otro lado del mediterráneo y que su primitivo nombre, antes de bautizarse, había sido Laia. Tengo ascendentes moros, como decían en mi pueblo.
... y de esas historias también supe que la ascendencia paterna de mi abuelo Joaquín, de mi otro abuelo Joaquín (es complicado no perderse en mi familia, sobre todo porque el 60% de los hombres se llaman Joaquín y con el agravante de que mis dos abuelos sean tocayos), llegó de Valencia y terminó en Granada, un par de siglos antes, con el orgullo disimulado de no ser cristianos viejos. Para los que se hayan perdido, que también tengo ascendentes judíos.
Así que desciendo de moros, de judíos, de simples campesinos de la sierra... me gustaría saber de cual de ellos he heredado esta piel tan asquerosamente blanca que me impide broncearme y que siempre termina quemada, a pesar de solo una hora de playa a las seis de la tarde, de protector solar tropecientos mil y de estar sentada, acurrucada, debajo de una sombrilla.
Sigo sin entender
Jueves 26 de junio del 2008.
Fin de curso, empiezan las vacaciones de verano, durante doce semanas tendré que apañármelas para trabajar, atender la casa y a mis leonas; pero antes hay que pasar por el colegio ha recoger las calificaciones finales de Estel e Ithilien.
Perfectas, las dos, no pueden recibir más sobresalientes a no ser que inventen más asignaturas.
Ithilien sobresale en matemáticas, inglés y música.
Estel es muy buena en conocimiento del medio (antes ciencias sociales y naturales), inglés, literatura y educación artística... no hace mucho ganó un concurso de dibujo y recibió un estupendo regalo por ello como premio.
Al salir del colegio, con una sonrisa de oreja a oreja y orgullosa de ellas, nos tropezamos con una vecina, su hijo Manuel, de 10 años, cursa 4º de primaria. Es un niño bastante guapo, listillo y con mucho caracter.
- ¿Qué Manuel? ¿Cómo han salido esas notas?
- Repito
- ¿Qué? - mi sorpresa hace que levante mis cejas y me quede mirando a su madre. No considero a Manuel un niño torpe, por el trato que tengo con él.
- Pues si, no ha aprobado ni el recreo y mira que eso es fácil. Es que ¿sabes Wen? ya no sé que voy a hacer con él, estoy siempre diciéndole que haga los deberes, pero no me hace caso. Si al final, el curso que viene, voy a tener que sentarme con él para que haga los deberes.
Por educación, no contesto, pero no dejo de pensar que sigo sin entender por qué durante los nueve meses que dura el curso, no ha intentado algún sistema para que su hijo, que tiene capacidad para ello, sacara ese curso adelante.
- Mamá, pero si el curso que viene, voy a ser el mayor de mi clase y como ya me sabré todo... ¡¡no hará falta que haga los deberes!!
Y tan campante, sin el mínimo remordimiento, Manuel saca de su bolsillo su teléfono móvil y se pone a jugar con él.
Fin de curso, empiezan las vacaciones de verano, durante doce semanas tendré que apañármelas para trabajar, atender la casa y a mis leonas; pero antes hay que pasar por el colegio ha recoger las calificaciones finales de Estel e Ithilien.
Perfectas, las dos, no pueden recibir más sobresalientes a no ser que inventen más asignaturas.
Ithilien sobresale en matemáticas, inglés y música.
Estel es muy buena en conocimiento del medio (antes ciencias sociales y naturales), inglés, literatura y educación artística... no hace mucho ganó un concurso de dibujo y recibió un estupendo regalo por ello como premio.
Al salir del colegio, con una sonrisa de oreja a oreja y orgullosa de ellas, nos tropezamos con una vecina, su hijo Manuel, de 10 años, cursa 4º de primaria. Es un niño bastante guapo, listillo y con mucho caracter.
- ¿Qué Manuel? ¿Cómo han salido esas notas?
- Repito
- ¿Qué? - mi sorpresa hace que levante mis cejas y me quede mirando a su madre. No considero a Manuel un niño torpe, por el trato que tengo con él.
- Pues si, no ha aprobado ni el recreo y mira que eso es fácil. Es que ¿sabes Wen? ya no sé que voy a hacer con él, estoy siempre diciéndole que haga los deberes, pero no me hace caso. Si al final, el curso que viene, voy a tener que sentarme con él para que haga los deberes.
Por educación, no contesto, pero no dejo de pensar que sigo sin entender por qué durante los nueve meses que dura el curso, no ha intentado algún sistema para que su hijo, que tiene capacidad para ello, sacara ese curso adelante.
- Mamá, pero si el curso que viene, voy a ser el mayor de mi clase y como ya me sabré todo... ¡¡no hará falta que haga los deberes!!
Y tan campante, sin el mínimo remordimiento, Manuel saca de su bolsillo su teléfono móvil y se pone a jugar con él.