Vuelta a lo de siempre
Después de meses en que la rutina se ha instalado en la familia, una nueva llamada vuelve a darme la ilusión de conseguir un trabajo mejor.
Entrevista, trabajo para el que me siento cualificada, con experiencia y por el que me imagino ya siendo una mileurista. Sonrisas satisfechas de la entrevistadora.
Ilusión...
... que dura sólo cuatro días, cuando una llamada me vuelve a abrir los ojos.
Prefieren personal licenciado o diplomado para un puesto de trabajo por el que tengo experiencia y del que me siento por completo preparada para realizar.
Bueno, resignación y a seguir adelante.
Por cierto, olvidaba deciros que el trabajo que ofertaban es de auxiliar de administrativo... ¿Dónde consigo una diplomatura para ser auxiliar administrativo?
Sin más comentarios, que me dan ganas de dar unos puñetazos a la pared...
Entrevista, trabajo para el que me siento cualificada, con experiencia y por el que me imagino ya siendo una mileurista. Sonrisas satisfechas de la entrevistadora.
Ilusión...
... que dura sólo cuatro días, cuando una llamada me vuelve a abrir los ojos.
Prefieren personal licenciado o diplomado para un puesto de trabajo por el que tengo experiencia y del que me siento por completo preparada para realizar.
Bueno, resignación y a seguir adelante.
Por cierto, olvidaba deciros que el trabajo que ofertaban es de auxiliar de administrativo... ¿Dónde consigo una diplomatura para ser auxiliar administrativo?
Sin más comentarios, que me dan ganas de dar unos puñetazos a la pared...
Ternura
Para ellos significa supervivencia.
Para mi es ternura. El día que deje de sentir, tendré miedo de mi misma.
El sistema solar versión catarrazo
¿Qué ocurre cuando tienes un catarrazo del quince, más de treinta y ocho grados de fiebre y dos leonas curiosonas te preguntan sobre el sistema solar?
Pues que acabas diciendo cosas como ésta:
- A veces a los planétides de los sanetas también se les llaman lunas.(1)
Y claro, como consecuencia, las leonas terminan con un impresionante ataque de risa y una, con la cara roja de vergüenza además de la fiebre, por culpa del desliz.
(1). Traducción para los que también tienen catarrazo del quince y no han captado: "A veces, a los satélites de los planetas también se les llaman lunas".
Pues que acabas diciendo cosas como ésta:
- A veces a los planétides de los sanetas también se les llaman lunas.(1)
Y claro, como consecuencia, las leonas terminan con un impresionante ataque de risa y una, con la cara roja de vergüenza además de la fiebre, por culpa del desliz.
(1). Traducción para los que también tienen catarrazo del quince y no han captado: "A veces, a los satélites de los planetas también se les llaman lunas".
¿Y ahora a qué pertenezco?
Cuando una Wendeling adolescente imaginaba su futuro, siempre éste estaba en volver a su pueblo natal. Aunque aceptaba que la ciudad tenía muchas más facilidades en temas de educación y ocio, incluso en trabajo... ella quería volver... quería ofrecer a sus hijos (en su futuro siempre tenía hijos, era un tema incuestionable) toda la libertad que había tenido de niña y que no tenía dónde vivía ahora.
La Wendeling adulta que pensaba la Wendeling adolescente era una mujer que vivía en una casa en su pueblo. Una casa con dos plantas y patio trasero, con algún árbol frutal y tal vez una pequeña piscina. Ella se veía como madre, aunque nunca llegó a pensar si alguna pareja estaría con ella... era una mujer independiente, que no necesitaría de nadie, con un negocio en la planta baja de su casa. Un negocio que no solo le reportaría ingresos, sino también satisfacción personal.
La Wendeling adolescente siempre quiso tener una librería-papelería, en la que podría comentar las últimas novedades editoriales con sus clientes-amigos-vecinos y en la que recomendaría libros a los pequeños lectores.
La Wendeling adulta actual sonríe, nostálgica, al recordar sus sueños incumplidos.
El tiempo pasó y la Wendeling joven aceptó que tal vez jamás volvería a su patria chica cuando a la muerte de su padre, decidió quedarse en la ciudad. El tiempo había pasado, sus amigos del pueblo habían seguido sus vidas sin ella y aunque volvía con frecuencia e incluso conoció a nuevos amigos del pueblo y tuvo algún escarceo amoroso allí, en su interior sabía que su futuro ya no pertenecía ahí, aunque gran parte de su familia siguiera viviendo en el pueblo.
Pero esa familia ha ido desapareciendo. A la muerte de su abuelo hace unos meses se dio cuenta que su pueblo también se había desvanecido. Ella sigue viéndolo con los ojos de la niña que nació y vivió allí, pero su casa ya no está, ni la de sus abuelos, ni la de sus tíos fallecidos. Ya no hay niños jugando al fútbol en plena carretera nacional, ni niñas cortando la calle en un corro enorme. Ya nadie se queda al fresco por las tardes a la puerta de su casa, hablando con los vecinos, ya no están abiertas todas las puertas de las casas... Ahora hay polideportivo, biblioteca, instituto, teatro, cine... pero esa libertad infantil de la que disfrutó se ha ido perdiendo.
Su pueblo ya no es su pueblo, aunque esté en el mismo lugar y reciba el mismo nombre.
Y Wendeling adulta actual tiene miedo de que se pierdan todas esas historias que ha ido acumulando a lo largo de su vida. Las historias de Mama Carmen (su bisabuela) le contaba mientras tomaba café. Los recuerdos de su abuela cuando era niña y vivía en plena sierra. La fuerza de su tatarabuelo Poli que creó y mantuvo unida una gran familia, sus anécdotas infantiles consecuencia de su gran imaginación y sus travesuras... Wendeling ya no pertenece allí.
Ni tampoco aquí, aunque haya sembrado el futuro de su familia en esta ciudad de la que no tiene recuerdos infantiles.
Hoy, la Wendeling adulta, se siente huérfana, consecuencia de un pasado familiar que se desvanece y perdida en una gran ciudad, con cientos de miles de habitantes solitarios y tan huérfanos de pasado como ella.
La Wendeling adulta que pensaba la Wendeling adolescente era una mujer que vivía en una casa en su pueblo. Una casa con dos plantas y patio trasero, con algún árbol frutal y tal vez una pequeña piscina. Ella se veía como madre, aunque nunca llegó a pensar si alguna pareja estaría con ella... era una mujer independiente, que no necesitaría de nadie, con un negocio en la planta baja de su casa. Un negocio que no solo le reportaría ingresos, sino también satisfacción personal.
La Wendeling adolescente siempre quiso tener una librería-papelería, en la que podría comentar las últimas novedades editoriales con sus clientes-amigos-vecinos y en la que recomendaría libros a los pequeños lectores.
La Wendeling adulta actual sonríe, nostálgica, al recordar sus sueños incumplidos.
El tiempo pasó y la Wendeling joven aceptó que tal vez jamás volvería a su patria chica cuando a la muerte de su padre, decidió quedarse en la ciudad. El tiempo había pasado, sus amigos del pueblo habían seguido sus vidas sin ella y aunque volvía con frecuencia e incluso conoció a nuevos amigos del pueblo y tuvo algún escarceo amoroso allí, en su interior sabía que su futuro ya no pertenecía ahí, aunque gran parte de su familia siguiera viviendo en el pueblo.
Pero esa familia ha ido desapareciendo. A la muerte de su abuelo hace unos meses se dio cuenta que su pueblo también se había desvanecido. Ella sigue viéndolo con los ojos de la niña que nació y vivió allí, pero su casa ya no está, ni la de sus abuelos, ni la de sus tíos fallecidos. Ya no hay niños jugando al fútbol en plena carretera nacional, ni niñas cortando la calle en un corro enorme. Ya nadie se queda al fresco por las tardes a la puerta de su casa, hablando con los vecinos, ya no están abiertas todas las puertas de las casas... Ahora hay polideportivo, biblioteca, instituto, teatro, cine... pero esa libertad infantil de la que disfrutó se ha ido perdiendo.
Su pueblo ya no es su pueblo, aunque esté en el mismo lugar y reciba el mismo nombre.
Y Wendeling adulta actual tiene miedo de que se pierdan todas esas historias que ha ido acumulando a lo largo de su vida. Las historias de Mama Carmen (su bisabuela) le contaba mientras tomaba café. Los recuerdos de su abuela cuando era niña y vivía en plena sierra. La fuerza de su tatarabuelo Poli que creó y mantuvo unida una gran familia, sus anécdotas infantiles consecuencia de su gran imaginación y sus travesuras... Wendeling ya no pertenece allí.
Ni tampoco aquí, aunque haya sembrado el futuro de su familia en esta ciudad de la que no tiene recuerdos infantiles.
Hoy, la Wendeling adulta, se siente huérfana, consecuencia de un pasado familiar que se desvanece y perdida en una gran ciudad, con cientos de miles de habitantes solitarios y tan huérfanos de pasado como ella.
Tópicos
Muchas veces echamos mano de los tópicos cuando no queremos molestarnos en darnos cuenta de las cosas. Que alguien te diga hoy:
- Es que las gorditas sois más felices.
Te descoloca por completo. Porque claro, si soy gordita tengo que ser feliz por narices, aunque hoy haga un montón de años que tu padre falleció. Aunque hoy te demuestren, que siguen teniéndote rencor por algo que ocurrió entre dos y de lo cual, los dos son culpables.
Si eres gordita, no tienes problemas económicos, porque claro, eres feliz y si eres feliz, no necesitas dinero para llegar a fin de mes... porque si no llegas a fin de mes y no eres feliz, por descontado que estás en tu peso ideal...
Así que por fin, hoy, he descubierto por qué soy feliz ¡¡Soy gordita!!... tengo mis problemas resueltos mientras mantenga mi sobrepeso... el día que adelgace me convertiré en una amargada de la vida.
Voy a por chocolate para que eso no ocurra.
- Es que las gorditas sois más felices.
Te descoloca por completo. Porque claro, si soy gordita tengo que ser feliz por narices, aunque hoy haga un montón de años que tu padre falleció. Aunque hoy te demuestren, que siguen teniéndote rencor por algo que ocurrió entre dos y de lo cual, los dos son culpables.
Si eres gordita, no tienes problemas económicos, porque claro, eres feliz y si eres feliz, no necesitas dinero para llegar a fin de mes... porque si no llegas a fin de mes y no eres feliz, por descontado que estás en tu peso ideal...
Así que por fin, hoy, he descubierto por qué soy feliz ¡¡Soy gordita!!... tengo mis problemas resueltos mientras mantenga mi sobrepeso... el día que adelgace me convertiré en una amargada de la vida.
Voy a por chocolate para que eso no ocurra.
Romanticismo e inmadurez
Siempre creí que el amor triunfaba sobre cualquier circunstancia. Que no importaba raza, credo, educación opuesta a la tuya, porque si había amor, éste perdonaba las discrepancias y curaba... sí, sí, he utilizado bien la palabra... curaba las diferencias personales.
En mi romanticismo inmaduro, soñaba que con amor, todo era posible. Porque el príncipe podría amar a la costurera y no vería sus pobres dedos llenos de callos. Porque el musulmán respetaría el cristianismo de su amada. Porque la diferencia de edad y con ella, la diferencia generacional en la educación, podría usar de puente ese amor y llegar uno a otro.
En mi romanticismo inmaduro creí que con amor vendría el perdón ante el daño producido por las diferencias en la personalidad, eso llamado incompatibilidad de caracteres.
En mi romanticismo inmaduro creí ciegamente que la persona que me hiciera feliz, de la que me enamoraría locamente para toda la eternidad, sería la persona que me hiciera reír.
Así que miré hacia otro lado y no vi todos esos baches que provocaba los distintos gustos y aficiones, a cada cual más incompatibles con los míos. Miré hacia otro lado y obvié que lo que a mi me gustaba, lo que me llenaba como ser humano, era por completo opuesto a sus aficiones, a su personalidad. Me puse la venda en los ojos para escudarme en ella, porque esa persona no le gustaba leer, no le gustaba pasear, no le gustaba el cine de la misma temática que a mi. Que se oponía a la donación de órganos y que no compartía mis creencias religiosas. No quise ver que sus aficiones eran egoístas, porque eran suyas y no quería compartirlas... la verdad es que tampoco puse mucho interés en aprender después de la tercera o cuarta escusa por su parte para no compartirlos. Ni insistí después del segundo bostezo al intentar explicar mi sentimientos ante una obra de arte.
Me hizo reír, me enamoré y olvidé que compartir no es solo amar. Así que saltaba esos baches que encontraba en mi camino para seguir a su lado. Hasta el momento que descubrí que me faltaba el resuello y no podía reír.
No se aprende a madurar salvo cuando aprendemos de nuestros errores.
Sigo siendo romántica, sigo creyendo ciegamente en el amor, aunque con la certeza de que convivir es algo más que amar a la otra persona.
Nota: Soy adicta a esos cientos de detalles tan pequeños que la gran mayoría de las personas ni siquiera ve. El mejor regalo es saber que la persona que te ama piensa en ti y te lo demuestra con ese obsequio tan especial que ha encontrado. El mejor regalo es compartir un rato en la cocina... o ver esa película, de la que nunca te cansas, contigo, a sabiendas que comparte los mismos sentimientos que te provoca a ti.
Nota 2: no puedo resistirme... es demasiado genial para dejarla solo en un recuerdo de esta última navidad juntos: "Yo... he visto cosas que vosotros humanos no creeríais... atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir"
Actualización. 19-01-08: A los lectores ocasionales, este post es una reflexión personal después de un tiempo pasado de una decisión que tomé. Ni más ni menos. No es una acusación hacia mi ex, sino expresamente hacia mi. Es una prueba de inmadurez, de la mía. La otra persona que aparece en el post, tiene todo el derecho a defenderse, por descontado... pero no admitiré acusaciones de personas que no conocen la historia, porque sólo hay dos, mi ex-marido y yo, que saben que pasó realmente... nadie más.
Quienes busquen el morbo de ver a una ex-pareja pelearse públicamente, echándose trapos sucios varios, que vean "escenas de matrimonio". Aquí no van a encontrar eso.
En mi romanticismo inmaduro, soñaba que con amor, todo era posible. Porque el príncipe podría amar a la costurera y no vería sus pobres dedos llenos de callos. Porque el musulmán respetaría el cristianismo de su amada. Porque la diferencia de edad y con ella, la diferencia generacional en la educación, podría usar de puente ese amor y llegar uno a otro.
En mi romanticismo inmaduro creí que con amor vendría el perdón ante el daño producido por las diferencias en la personalidad, eso llamado incompatibilidad de caracteres.
En mi romanticismo inmaduro creí ciegamente que la persona que me hiciera feliz, de la que me enamoraría locamente para toda la eternidad, sería la persona que me hiciera reír.
Así que miré hacia otro lado y no vi todos esos baches que provocaba los distintos gustos y aficiones, a cada cual más incompatibles con los míos. Miré hacia otro lado y obvié que lo que a mi me gustaba, lo que me llenaba como ser humano, era por completo opuesto a sus aficiones, a su personalidad. Me puse la venda en los ojos para escudarme en ella, porque esa persona no le gustaba leer, no le gustaba pasear, no le gustaba el cine de la misma temática que a mi. Que se oponía a la donación de órganos y que no compartía mis creencias religiosas. No quise ver que sus aficiones eran egoístas, porque eran suyas y no quería compartirlas... la verdad es que tampoco puse mucho interés en aprender después de la tercera o cuarta escusa por su parte para no compartirlos. Ni insistí después del segundo bostezo al intentar explicar mi sentimientos ante una obra de arte.
Me hizo reír, me enamoré y olvidé que compartir no es solo amar. Así que saltaba esos baches que encontraba en mi camino para seguir a su lado. Hasta el momento que descubrí que me faltaba el resuello y no podía reír.
No se aprende a madurar salvo cuando aprendemos de nuestros errores.
Sigo siendo romántica, sigo creyendo ciegamente en el amor, aunque con la certeza de que convivir es algo más que amar a la otra persona.
Nota: Soy adicta a esos cientos de detalles tan pequeños que la gran mayoría de las personas ni siquiera ve. El mejor regalo es saber que la persona que te ama piensa en ti y te lo demuestra con ese obsequio tan especial que ha encontrado. El mejor regalo es compartir un rato en la cocina... o ver esa película, de la que nunca te cansas, contigo, a sabiendas que comparte los mismos sentimientos que te provoca a ti.
Nota 2: no puedo resistirme... es demasiado genial para dejarla solo en un recuerdo de esta última navidad juntos: "Yo... he visto cosas que vosotros humanos no creeríais... atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir"
Actualización. 19-01-08: A los lectores ocasionales, este post es una reflexión personal después de un tiempo pasado de una decisión que tomé. Ni más ni menos. No es una acusación hacia mi ex, sino expresamente hacia mi. Es una prueba de inmadurez, de la mía. La otra persona que aparece en el post, tiene todo el derecho a defenderse, por descontado... pero no admitiré acusaciones de personas que no conocen la historia, porque sólo hay dos, mi ex-marido y yo, que saben que pasó realmente... nadie más.
Quienes busquen el morbo de ver a una ex-pareja pelearse públicamente, echándose trapos sucios varios, que vean "escenas de matrimonio". Aquí no van a encontrar eso.
Día de Reyes
Como estos años atrás, me había hecho a la idea de que madrugaría el día de Reyes, que me despertaría a gritos producidos por los nervios de ver sus regalos... pero este año ha sido igual y distinto a la vez.
Porque me han despertado, pero por primera vez en diez años, no ha sido de madrugada sino a las diez de la mañana, distinto porque no han sido dos niñas, sino una abuela la que me ha dado el toque en el hombro para tomar el desayuno, ya sobre la mesa. Distinto porque las leonas todavía dormían a esa hora...
Se hacen mayores y desde que descubrieron el secreto del día de Reyes, se perdió un poco la ilusión.
Pero a pesar de todo, ha sido un día memorable, con un par de frases antológicas para no olvidar:
Por la tarde, jugando al monopoly:
Estoy arruinada, la abuela se ha quedado con todas mis pertenencias por quiebra y ahí está Estel y su enfado:
- ¡No es justo! Yo estaba arruinando a mami poquito a poco y llega la abuela y se lleva el premio.
Despues de la partida, Ithilien, la marisabidilla de la familia, se autopropone un reto:
- Mami, voy a dejar de hablar.
- ¿Y eso?
- Porque voy a probar a no hablar, estoy cansada de hablar y hablar y hablar...
- Mami, déjala - Estel -. A ver si es verdad y así no la escuchamos durante un rato.
Un rato que se convierte en diez minutos, cuando ya harta de que no entendamos sus señas, Ithilien suelta un:
- ¡Ahora entiendo lo mal que lo deben pasar los mudos!
Porque me han despertado, pero por primera vez en diez años, no ha sido de madrugada sino a las diez de la mañana, distinto porque no han sido dos niñas, sino una abuela la que me ha dado el toque en el hombro para tomar el desayuno, ya sobre la mesa. Distinto porque las leonas todavía dormían a esa hora...
Se hacen mayores y desde que descubrieron el secreto del día de Reyes, se perdió un poco la ilusión.
Pero a pesar de todo, ha sido un día memorable, con un par de frases antológicas para no olvidar:
Por la tarde, jugando al monopoly:
Estoy arruinada, la abuela se ha quedado con todas mis pertenencias por quiebra y ahí está Estel y su enfado:
- ¡No es justo! Yo estaba arruinando a mami poquito a poco y llega la abuela y se lleva el premio.
Despues de la partida, Ithilien, la marisabidilla de la familia, se autopropone un reto:
- Mami, voy a dejar de hablar.
- ¿Y eso?
- Porque voy a probar a no hablar, estoy cansada de hablar y hablar y hablar...
- Mami, déjala - Estel -. A ver si es verdad y así no la escuchamos durante un rato.
Un rato que se convierte en diez minutos, cuando ya harta de que no entendamos sus señas, Ithilien suelta un:
- ¡Ahora entiendo lo mal que lo deben pasar los mudos!
Esperando
En este día previo a la llegada de los Reyes Magos (sí, sí, aunque no creas en ellos, esperas que se acuerden de ti y te dejen un regalo), en este día previo en el que todos reconocemos que hemos sido buenos, llega una reflexión.
Si una mala persona es aquella que de obra o palabra, causa daño, una buena persona es aquella que realiza buenas acciones. Así que no me vale la tan dicha frase de "soy buena persona porque no causo mal a alguien". Si de verdad eres buena persona, demuéstramelo con hechos, no quedándote escondido en tu jaula de cristal.
Y aunque no creáis en ellos, los Reyes Magos existen, a mi me lo han demostrado los tres últimos años... y de que manera.
Mi carta está escrita y enviada y como no soy exigente, solo espero demostrar que he sido buena persona día a día, aunque en ocasiones cuesta... uffff.... cuánto cuesta, y que mi regalo llegue, sin fecha de caducidad, a lo largo de este año dos mil ocho.
Con esa ilusión, os deseo a todos, los que sinceramente hayáis sido buenos, que llegue vuestro regalo de Reyes.
Si una mala persona es aquella que de obra o palabra, causa daño, una buena persona es aquella que realiza buenas acciones. Así que no me vale la tan dicha frase de "soy buena persona porque no causo mal a alguien". Si de verdad eres buena persona, demuéstramelo con hechos, no quedándote escondido en tu jaula de cristal.
Y aunque no creáis en ellos, los Reyes Magos existen, a mi me lo han demostrado los tres últimos años... y de que manera.
Mi carta está escrita y enviada y como no soy exigente, solo espero demostrar que he sido buena persona día a día, aunque en ocasiones cuesta... uffff.... cuánto cuesta, y que mi regalo llegue, sin fecha de caducidad, a lo largo de este año dos mil ocho.
Con esa ilusión, os deseo a todos, los que sinceramente hayáis sido buenos, que llegue vuestro regalo de Reyes.
Etiquetas: regalo reyes-magos





