REINVENTANDO MI VIDA
Quizás ocurrieron así o quizás son reinventados
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Mujer con sueños rotos intentado reinventar su vida
Leyendo: "Dos velas para el diablo" de Laura Gallego García
Compartiendo con mis hijas: La saga de "La materia oscura" de Philip Pullman y el manga "Fruits basket" de Natsuki Takaya
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Sigo sin entender
Jueves 26 de junio del 2008.

Fin de curso, empiezan las vacaciones de verano, durante doce semanas tendré que apañármelas para trabajar, atender la casa y a mis leonas; pero antes hay que pasar por el colegio ha recoger las calificaciones finales de Estel e Ithilien.

Perfectas, las dos, no pueden recibir más sobresalientes a no ser que inventen más asignaturas.

Ithilien sobresale en matemáticas, inglés y música.

Estel es muy buena en conocimiento del medio (antes ciencias sociales y naturales), inglés, literatura y educación artística... no hace mucho ganó un concurso de dibujo y recibió un estupendo regalo por ello como premio.

Al salir del colegio, con una sonrisa de oreja a oreja y orgullosa de ellas, nos tropezamos con una vecina, su hijo Manuel, de 10 años, cursa 4º de primaria. Es un niño bastante guapo, listillo y con mucho caracter.

- ¿Qué Manuel? ¿Cómo han salido esas notas?

- Repito

- ¿Qué? - mi sorpresa hace que levante mis cejas y me quede mirando a su madre. No considero a Manuel un niño torpe, por el trato que tengo con él.

- Pues si, no ha aprobado ni el recreo y mira que eso es fácil. Es que ¿sabes Wen? ya no sé que voy a hacer con él, estoy siempre diciéndole que haga los deberes, pero no me hace caso. Si al final, el curso que viene, voy a tener que sentarme con él para que haga los deberes.

Por educación, no contesto, pero no dejo de pensar que sigo sin entender por qué durante los nueve meses que dura el curso, no ha intentado algún sistema para que su hijo, que tiene capacidad para ello, sacara ese curso adelante.

- Mamá, pero si el curso que viene, voy a ser el mayor de mi clase y como ya me sabré todo... ¡¡no hará falta que haga los deberes!!

Y tan campante, sin el mínimo remordimiento, Manuel saca de su bolsillo su teléfono móvil y se pone a jugar con él.

 
Un amigo
Siempre tuve a la amistad por encima de todo. Al menos hasta el momento en que fui madre, entonces fueron ellas mi razón principal de vivir.

Pero en mi adolescencia antes de mi primer amor, bueno entre mi primer amor infantil con Domingo, que llegó a ser mi primer novio y antes de mi primer enamoramiento oficial, tuve claro que antes de nada la amistad era lo primero. Prefería tener un amigo, un buen amigo, que un novio porque siempre pensé que el amor se puede acabar, consumir, quemar, aburrir... pero un buen amigo, un amigo de verdad, siempre estaría ahí. Si tu novio, además era tu amigo, seguiría siéndolo pasara lo que pasara.

Con el tiempo aprendí que los amigos, como personas que son, cumplen sus ciclos y desaparecen de tu lado. Por descontado, las parejas, tres cuartos de lo mismo, por más que nos cueste. Por arte de magia, por más que luché, insistí y peleé, mis ex-parejas también desaparecen de mi lado. Duele darte cuenta que esas personas en las que creíste fundar una amistad para siempre... plufff... se esfuman.

Y a mis cuarenta y algún año a pesar de todas mis malas experiencias, no aprendo. La mejor pareja, es aquella que comparte contigo tu camino y ante todo y sobre todo, es tu mejor amigo. Lucharé y pelearé porque así sea siempre, me obligaré a seguir pensando lo mismo a los cuarenta y todos, a los cincuenta y muchos, a los sesenta y pocos y mientras me sienta viva.

Me siento orgullosa de esos amigos que comparten ahora mismo su ciclo conmigo y sobre todo, me siento enamorada del que escogió recorrer el mismo camino que yo.



"Un amigo, Sancho, es un compañero de camino. Con él se construye ese camino y se trata de conquistar lo imposible"

Miguel de Cervantes Saavedra en "Don Quijote de la Mancha".

 
Mea Culpa
Me acaban de acusar de volverme vaga con respecto al blog y lo acepto. Máximos mea culpa.

En las últimas semanas me he convertido en algo que no quiero volver a ser. Trabajo, casa, hijas, sin dinero, obsesión para llegar a fin de mes... ¿y dónde se queda disfrutar de la vida? Mi agobio por esa falta de dinero está consiguiendo que por unas semanas, haya dejado de disfrutar del día a día. La regañina del gatito por dejar de escribir me ha llegado al alma. Tiene toda la razón, no puedo culpar a la migración del blog, porque también se ha quedado algo colgada y no voy a culpar otra vez a la falta de días de treinta horas, aunque visto lo visto, los necesitaremos si algún empresario cabroncete decide acogerse a la última directiva de la UE sobre extender la jornada laboral a 65 horas semanales

Así que hoy me he obligado a disfrutar un poco de mi vida, a aprender ese algo antes de acostarme esta noche y me he tropezado con una frase de Paulo Coelho que me ha hecho parar a reflexionar.

"La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace la vida interesante"

Mi sueño se hará realidad después del verano, lucho por ello, peleo constantemente y no consentiré que nadie, incluida yo misma, deje de ilusionarme por cumplir mi sueño.

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Como ser mujer y no morir en el intento
Soy mujer, creo que hasta ahora nadie lo ha dudado, aun así, esperad que lo compruebo empíricamente.

Si, soy mujer.

Y como mujer que soy, también incluye ser persona, ser hija, ser hermana, ser madre, ser pareja y aunque algunos duden de ello, también ser trabajadora. Porque en ocasiones, la mitad de la humanidad olvida que las mujeres a pesar de ser mujeres y por imposición, son trabajadoras. En algunas partes del mundo, desde niñas, se tienen que ocupar de sus hermanos pequeños, de las tareas de casa, de procurar llevar alimentos a su familia. Las mujeres no solo se ocupan de sus hijos, también de sus maridos, de esos familiares que por su edad, están incapacitados para vivir solos y aún así, trabajan en el campo, o en donde sea, a veces de sol a sol robándose horas de sueño para tener a sus hijos, a sus maridos, a sus familiares mayores, bien atendidos.

Otra cosa es que cobren un sueldo.

Y por esa razón, me cabrea sobremanera la conversación escuchada hoy:

¿Lugar? Autobús camino de la oficina.

¿Hora? Once de la mañana.

¿Conversadores? Hombres, dos, de edad entre cuarenta y cincuenta años.

El autobús pasa bordeando la faraónica obra de la nueva linea de metro en Málaga. Un obrero en un momento determinado, para la circulación para dar paso a un enorme camión volquete que realiza una complicada maniobra al dar la vuelta en un pequeñísimo espacio.

La cabeza del camión se enfrenta a la ventana del autobús donde los dos conversadores y servidora miran toda la maniobra.

- ¡¡*Oño!! Si es una mujer.

- ¿Qué?

- ¡¡Que es una camionera, una mujer, que tiene tetas!!

- Seguro que estará liada con alguien. Una mujer no sabe conducir un camión como ese.

Y siguen una conversación, para demostrarse todas las cualidades de un buen camionero y que por supuesto, una mujer carece... a pesar de la extraordinaria maniobra que esa mujer ha realizado delante de sus narices.

Y no pude callarme, lo siento, en muchas ocasiones me muerdo la lengua porque considero estúpido meterme en peleas absurdas.

- Perdón señor, pero su madre también tuvo que acostarse con su padre para conseguir su trabajo como esposa.

Menos mal que llegaba mi parada y ahí los dejé, dejándome lindos piropos.

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