Vacaciones oficiales
Aunque oficialmente llevo de vacaciones desde el día 1 de agosto... oficiosamente es esta noche cuando salimos volando, literalmente, camino hacia la última mereth, de la que por cierto desconozco si han puesto nombre.
Si queréis saber en que vamos a estar, pasaros y bucear por la web oficial: fantasymereth.
Para que no os aburráis demasiado, os dejo un juego ¿en cuántas ocasiones en repetido oficial y caballero en este post?
Besos para todos y nos vemos en septiembre, para la vuelta al cole (ufff... que susto y no bromeo).
¡¡¡¡¡¡Miaussssss!!!!!!
Si queréis saber en que vamos a estar, pasaros y bucear por la web oficial: fantasymereth.
Para que no os aburráis demasiado, os dejo un juego ¿en cuántas ocasiones en repetido oficial y caballero en este post?
Besos para todos y nos vemos en septiembre, para la vuelta al cole (ufff... que susto y no bromeo).
¡¡¡¡¡¡Miaussssss!!!!!!
No creo en ello, pero...
Cuando Emilia se casó, hace ya... un buen montón de años, más de medio siglo, jamás imaginó el regalo tan raro que le haría su suegra. Su marido era el segundo de siete hermanos, todos chicos, así que la madre decidió que entre todas sus nueras, la de su Manolín parecía la más indicada para recibir su secreto, heredado de madres a hijas durante generaciones: La magia para quitar verrugas.
Emilia aplicó bien su remedio y según cuentan, siempre... siempre funcionó a la perfección. Wendeling recuerda cuando adolescente, le salió un lunar bastante raro en la pantorrilla. Al vérselo su madre un día en la playa solo le dijo un lacónico:
-"Enséñaselo a tu tía Emilia para que te lo quite"
Pero Wen no creía en esas cosas, así que no se lo dijo y con los meses, un buen día desapareció.
- ¿Ves mamá? se ha quitado solo.
- ¿El qué?
- La verruga de la pierna.
- ¡¡Ah!! Se lo dije un día a tu tía, que me la encontré en la calle.
Y Wendeling se quedó con la incógnita de si realmente existía la magia para curar verrugas. Eso si, jamás creyó en ello, pero...
Hace unos tres años a Estel le salió un a verrugita en su dedo corazón de la mano izquierda. Al principio muy pequeñita, nadie le hizo caso, creyeron que con el tiempo, si no se la tocaba, terminaría por curarse. Pero la verruguita pasó a ser verruga con todas sus consecuencias: grandota, granulosa, justo en la tercera falange del dedo, al lado de la uña y a la vista de cualquiera que mirara las manos de la niña. Dos años después, jugando en el colegio, su dedo... o más bien la verruga de su dedo, tropezó con la pared y sangró. Estel no le dio importancia, solo era una pequeña herida que ni siquiera le dolía. Semanas después la verruga tenía cuatro amigas más en el mismo dedo... pequeñitas pero con ganas de crecer, cosa que hicieron con el paso de los días.
- Pues habrá que ir al médico para que te las queme.
- ¿Quemar? - Estel se asustó un poquito - Pero si no me duele mamá, no importa.
- Pero está feo y si te vuelven a sangrar, se te puede contagiar por otra parte del cuerpo.
- No importa mamá, no me duele.
Estel zanjó la cuestión, no se dejaría quemar nada, por si acaso si dolía...
Hasta el mes pasado, que la tía Emilia vino de visita y la abuela de Estel, su hermana, le comentó lo de las verrugas de la niña.
- Wen, si dentro de 21 días no se le han quitado me avisas.
- ¿Qué? - A Wendeling le pilló de sorpresa, no sabía de que hablaba exactamente su tía.
- De las verrugas de Estel, que me avises si no se le han quitado en 3 semanas.
- Aps, vale, tía Emilia.
Y no volvió a recordar nada de la historia, porque claro, ella no creen en esas cosas.
- Mamá, mira, se me han quitado las verrugas y no ha hecho falta quemarlas.
Y Wen recuerda la conversación de su tía, calcula el tiempo, han pasado cinco semanas y Estel no sabía nada de la magia para quitar las verrugas.
Nota: sigo sin creer en ello, pero...
Emilia aplicó bien su remedio y según cuentan, siempre... siempre funcionó a la perfección. Wendeling recuerda cuando adolescente, le salió un lunar bastante raro en la pantorrilla. Al vérselo su madre un día en la playa solo le dijo un lacónico:
-"Enséñaselo a tu tía Emilia para que te lo quite"
Pero Wen no creía en esas cosas, así que no se lo dijo y con los meses, un buen día desapareció.
- ¿Ves mamá? se ha quitado solo.
- ¿El qué?
- La verruga de la pierna.
- ¡¡Ah!! Se lo dije un día a tu tía, que me la encontré en la calle.
Y Wendeling se quedó con la incógnita de si realmente existía la magia para curar verrugas. Eso si, jamás creyó en ello, pero...
Hace unos tres años a Estel le salió un a verrugita en su dedo corazón de la mano izquierda. Al principio muy pequeñita, nadie le hizo caso, creyeron que con el tiempo, si no se la tocaba, terminaría por curarse. Pero la verruguita pasó a ser verruga con todas sus consecuencias: grandota, granulosa, justo en la tercera falange del dedo, al lado de la uña y a la vista de cualquiera que mirara las manos de la niña. Dos años después, jugando en el colegio, su dedo... o más bien la verruga de su dedo, tropezó con la pared y sangró. Estel no le dio importancia, solo era una pequeña herida que ni siquiera le dolía. Semanas después la verruga tenía cuatro amigas más en el mismo dedo... pequeñitas pero con ganas de crecer, cosa que hicieron con el paso de los días.
- Pues habrá que ir al médico para que te las queme.
- ¿Quemar? - Estel se asustó un poquito - Pero si no me duele mamá, no importa.
- Pero está feo y si te vuelven a sangrar, se te puede contagiar por otra parte del cuerpo.
- No importa mamá, no me duele.
Estel zanjó la cuestión, no se dejaría quemar nada, por si acaso si dolía...
Hasta el mes pasado, que la tía Emilia vino de visita y la abuela de Estel, su hermana, le comentó lo de las verrugas de la niña.
- Wen, si dentro de 21 días no se le han quitado me avisas.
- ¿Qué? - A Wendeling le pilló de sorpresa, no sabía de que hablaba exactamente su tía.
- De las verrugas de Estel, que me avises si no se le han quitado en 3 semanas.
- Aps, vale, tía Emilia.
Y no volvió a recordar nada de la historia, porque claro, ella no creen en esas cosas.
- Mamá, mira, se me han quitado las verrugas y no ha hecho falta quemarlas.
Y Wen recuerda la conversación de su tía, calcula el tiempo, han pasado cinco semanas y Estel no sabía nada de la magia para quitar las verrugas.
Nota: sigo sin creer en ello, pero...
Sueños
Suelo soñar. Como todos las personas. Con la peculiaridad de que pertenezco a ese porcentaje que recuerda sus sueños cuando despierta y si han significado algo para mi, no los olvida conforme pasa el tiempo.
Esta mañana desperté con esa sensación desconcertante de sueño repetido que me ha hecho cavilar durante todo el día.
La historia, sorprendente como tantos sueños, es repetida. ¿Por qué un sueño que ya he soñado?
Ocurría algo que me hacía huir, pero hacia adelante, después del enfrentamiento, ese enemigo de mi sueño se aliaba conmigo para escapar juntos... hasta aquí la parte repetida del sueño...
¿Unirme a una persona a la que me he enfrentado por algo que yo considero justo para escapar? ¿Escapar de qué o más bien de quién?
Pero el camino estaba cortado, miles de cristales que me daba miedo pisar, mi acompañante no tiene miedo, pisa, rompe, se corta, avanza... yo me quedo atrás. En un momento determinado ella (es mujer) se vuelve, alarga su mano para ayudarme. Me niego a seguir, prefiero volver y buscar otro camino.
Inesperadamente, no me deja sola, vuelve conmigo.
Pero volver significa enfrentarse a ese peligro del que huimos.
Despierto cuando nos atrapan.
Tal vez sea un intento de mi mente por mostrarme como soy realmente. O para recordarme como fui. Hasta ahora, en los últimos años, siempre he avanzado hacia adelante, aunque en ocasiones he sentido mucho miedo a ese futuro desconocido que me aguarda... ¿por qué ahora? ¿repetir errores?
No quiero mirar atrás, ni mucho menos volver a cometer las mismas equivocaciones... a pesar de mi sueño repetido.
Nota adicional: ¡por fin empiezan mis vacaciones!
Esta mañana desperté con esa sensación desconcertante de sueño repetido que me ha hecho cavilar durante todo el día.
La historia, sorprendente como tantos sueños, es repetida. ¿Por qué un sueño que ya he soñado?
Ocurría algo que me hacía huir, pero hacia adelante, después del enfrentamiento, ese enemigo de mi sueño se aliaba conmigo para escapar juntos... hasta aquí la parte repetida del sueño...
¿Unirme a una persona a la que me he enfrentado por algo que yo considero justo para escapar? ¿Escapar de qué o más bien de quién?
Pero el camino estaba cortado, miles de cristales que me daba miedo pisar, mi acompañante no tiene miedo, pisa, rompe, se corta, avanza... yo me quedo atrás. En un momento determinado ella (es mujer) se vuelve, alarga su mano para ayudarme. Me niego a seguir, prefiero volver y buscar otro camino.
Inesperadamente, no me deja sola, vuelve conmigo.
Pero volver significa enfrentarse a ese peligro del que huimos.
Despierto cuando nos atrapan.
Tal vez sea un intento de mi mente por mostrarme como soy realmente. O para recordarme como fui. Hasta ahora, en los últimos años, siempre he avanzado hacia adelante, aunque en ocasiones he sentido mucho miedo a ese futuro desconocido que me aguarda... ¿por qué ahora? ¿repetir errores?
No quiero mirar atrás, ni mucho menos volver a cometer las mismas equivocaciones... a pesar de mi sueño repetido.
Nota adicional: ¡por fin empiezan mis vacaciones!





