Presentación de Wendeling en sociedad
¿Dónde está Wally... er... digo... Wendeling?
La imagen corresponde a un grupito de merethianos el pasado domingo 27 de marzo.
Si os portáis bien, os diré la solución próximamente.
Editado: No he podido evitarlo (ni tampoco querido) si queréis saber que hicimos durante la pasada mereth Faer Alag, bajaros el primer video.
La imagen corresponde a un grupito de merethianos el pasado domingo 27 de marzo.
Si os portáis bien, os diré la solución próximamente.
Editado: No he podido evitarlo (ni tampoco querido) si queréis saber que hicimos durante la pasada mereth Faer Alag, bajaros el primer video.
Batacazo con la realidad
No podía ser verdad el que me sintiera feliz, demasiado me ha durado la sonrisa en la cara. Demasiado fácil darse el batacazo con la realidad y tan jodidamente complicado volver a levantarse.
Al volver a casa he encontrado a mi ex, en ella, con un cabreo bastante considerable.
- ¿Por qué cada vez que entro en tu página tengo que terminar cabreado?
Vaya, imaginé automáticamente a que artículo se refería. Discusión al canto.
Hacía muchísimo que no teníamos una pelea tan grave como ésta, que no nos tirábamos los trapos sucios a la cara. Han sido muchos años juntos, me conoce perfectamente y sabe que decir para herirme. Sí, me he sentido mal. Ha vuelto la culpa. ¿Dónde me equivoqué?
- No vuelvas a nombrarme en tu página. Por cierto, ya que me has dejado como un cabronazo he dejado un comentario muy fuerte.
He corrido, buscando, desesperada, sus palabras.
Me propuse no borrar un comentario, por ofensivo que fuera, pero lo he hecho. Siento haberlo quitado, que conociérais su parte de la historia, pero no habría podido soportar que conociérais esa Wendeling hundida, que hizo daño (muchísimo) porque no sabía bien como salir del pozo en que se había metido (o la habían metido, todavía no he conseguido descifrar esa parte de mi historia).
Y la culpa vuelve. Me duele el cuello, del guantazo con la realidad que he recibido. Me duele el corazón, porque tengo que admitir que yo también he hecho daño... "que no soy trigo de buen costal" tal como él dice.
Siempre he escrito sobre mis sentimientos, porque son los que yo conozco. Sé como me he encontrado ante determinados sucesos. ¿Pero como se ha sentido él? No lo sé, cuando pretendía acercarme, terminaba más dolida y dejé de hacerlo.
Y la culpa vuelve. Me acaba de decir un buen montón de motivos, de circunstancias y sucesos, que yo se que no son verdad, pero para él si lo han sido y lo siguen siendo. No consigo hacerle ver las cosas desde mi punto de vista.
Para él yo soy la egoista. El tema más espinoso de la discusión, no han sido los sucesos sucios que han ocurrido entre los dos, sino el puñetero dinero.
Y la culpa vuelve. Y solo tengo ánimos para volver a esconderme debajo de la almohada e intentar que el mundo pase de puntillas a mi lado, para que me deje llorar. No soy madre coraje, ni mujer fuerte. Sencillamente no soy trigo limpio ¿Cómo pueden doler tantísimo esas palabras?
Duele el volver a hundirse en el fango, cuando pensaba que estaba avanzando.
Al volver a casa he encontrado a mi ex, en ella, con un cabreo bastante considerable.
- ¿Por qué cada vez que entro en tu página tengo que terminar cabreado?
Vaya, imaginé automáticamente a que artículo se refería. Discusión al canto.
Hacía muchísimo que no teníamos una pelea tan grave como ésta, que no nos tirábamos los trapos sucios a la cara. Han sido muchos años juntos, me conoce perfectamente y sabe que decir para herirme. Sí, me he sentido mal. Ha vuelto la culpa. ¿Dónde me equivoqué?
- No vuelvas a nombrarme en tu página. Por cierto, ya que me has dejado como un cabronazo he dejado un comentario muy fuerte.
He corrido, buscando, desesperada, sus palabras.
Me propuse no borrar un comentario, por ofensivo que fuera, pero lo he hecho. Siento haberlo quitado, que conociérais su parte de la historia, pero no habría podido soportar que conociérais esa Wendeling hundida, que hizo daño (muchísimo) porque no sabía bien como salir del pozo en que se había metido (o la habían metido, todavía no he conseguido descifrar esa parte de mi historia).
Y la culpa vuelve. Me duele el cuello, del guantazo con la realidad que he recibido. Me duele el corazón, porque tengo que admitir que yo también he hecho daño... "que no soy trigo de buen costal" tal como él dice.
Siempre he escrito sobre mis sentimientos, porque son los que yo conozco. Sé como me he encontrado ante determinados sucesos. ¿Pero como se ha sentido él? No lo sé, cuando pretendía acercarme, terminaba más dolida y dejé de hacerlo.
Y la culpa vuelve. Me acaba de decir un buen montón de motivos, de circunstancias y sucesos, que yo se que no son verdad, pero para él si lo han sido y lo siguen siendo. No consigo hacerle ver las cosas desde mi punto de vista.
Para él yo soy la egoista. El tema más espinoso de la discusión, no han sido los sucesos sucios que han ocurrido entre los dos, sino el puñetero dinero.
Y la culpa vuelve. Y solo tengo ánimos para volver a esconderme debajo de la almohada e intentar que el mundo pase de puntillas a mi lado, para que me deje llorar. No soy madre coraje, ni mujer fuerte. Sencillamente no soy trigo limpio ¿Cómo pueden doler tantísimo esas palabras?
Duele el volver a hundirse en el fango, cuando pensaba que estaba avanzando.
De vuelta
Wendeling acaba de llegar a casa, cansada (mucho) pero sigue sonriendo.
En estos días ha descubierto que todavía existe esa Wendeling capaz de relacionarse con los demás. Que ríe, sonríe, juega, que tiene chispa, que es capaz de soltar "burradas" simpáticas. Que todavía existe esa mujer y empieza a salir en ocasiones. La reinvención de su vida va pasito a pasito, pero avanzando y eso la hace sentir mucho mejor, porque en estos momentos (en los que se encuentra bien a pesar de su cansancio fisico) es cuando siente que tomó la decisión acertada.
Ahora le toca reintegrarse en su vida cotidiana y sobre todo, no olvidar esos 5 días geniales en la que se ha sentido querida.
Wendeling da las gracias y devuelve los mimos, abrazos y besos a: Mithdriel, Drixita, Kikaaa, Dúnadan, Gatsu, Galadwen Baggins, Valakirka, Nura de Mithlond, Halobrad, Záresh, Elf-moon, Gurthsil, Berúthiel, Liran, Krasnaya, Durin IV, Carina Undomiel, Ángel, Señor de Linde Sûl, Mogurich, Inanna, MacFox, Anha, Ulmo, Edareth, Laurana Majere, Elanor Gamyi, Eewak, Isil, Saki, Panjín, Joyadelnilo, Sasskya, Arcangel Nebula, Mormeguil, Negro, Perea, Catwise, Lauiz, Skualo, LúthienS, Täriändis, Glîngalenwen, Vicente, Sorsha y Mithrand. Y nota especial, con un besazo de película, para Khilme, por obligarme a ir.
Nota: A los que acabo de conocer, gracias y encantada de conoceros. Y a los que os quiero, deciros que sigo pensando exactamente igual. Estoy con resaca post-mereth y todavía no he asimilado bien, que ya no os voy a ver cuando despierte.
Wendeling, poquito a poco, acuesta a sus hijas, ordena y clasifica la ropa que ha traido y se meterá en la cama. Mañana todo volverá a la normalidad, pero no será la misma, porque esta Mereth ha conseguido que se sienta más segura de si y más querida.
En estos días ha descubierto que todavía existe esa Wendeling capaz de relacionarse con los demás. Que ríe, sonríe, juega, que tiene chispa, que es capaz de soltar "burradas" simpáticas. Que todavía existe esa mujer y empieza a salir en ocasiones. La reinvención de su vida va pasito a pasito, pero avanzando y eso la hace sentir mucho mejor, porque en estos momentos (en los que se encuentra bien a pesar de su cansancio fisico) es cuando siente que tomó la decisión acertada.
Ahora le toca reintegrarse en su vida cotidiana y sobre todo, no olvidar esos 5 días geniales en la que se ha sentido querida.
Wendeling da las gracias y devuelve los mimos, abrazos y besos a: Mithdriel, Drixita, Kikaaa, Dúnadan, Gatsu, Galadwen Baggins, Valakirka, Nura de Mithlond, Halobrad, Záresh, Elf-moon, Gurthsil, Berúthiel, Liran, Krasnaya, Durin IV, Carina Undomiel, Ángel, Señor de Linde Sûl, Mogurich, Inanna, MacFox, Anha, Ulmo, Edareth, Laurana Majere, Elanor Gamyi, Eewak, Isil, Saki, Panjín, Joyadelnilo, Sasskya, Arcangel Nebula, Mormeguil, Negro, Perea, Catwise, Lauiz, Skualo, LúthienS, Täriändis, Glîngalenwen, Vicente, Sorsha y Mithrand. Y nota especial, con un besazo de película, para Khilme, por obligarme a ir.
Nota: A los que acabo de conocer, gracias y encantada de conoceros. Y a los que os quiero, deciros que sigo pensando exactamente igual. Estoy con resaca post-mereth y todavía no he asimilado bien, que ya no os voy a ver cuando despierte.
Wendeling, poquito a poco, acuesta a sus hijas, ordena y clasifica la ropa que ha traido y se meterá en la cama. Mañana todo volverá a la normalidad, pero no será la misma, porque esta Mereth ha conseguido que se sienta más segura de si y más querida.
Mereth allá voy
Ya llega el día, solo faltan unas horas para que me marche en mis proyectadas vacaciones. Esa mereth de la que os hablé días atrás.
Mañana me subiré en un autobús con destino Sevilla, allí me reuniré con la genial Isil (genial por guapa y generosa, además de buena persona) con la que pasaré el resto del día y la noche, para de buena mañana dirigirnos al lugar de reunión del akelarre de Frodos, tal y como dice Wolffo.
Os copio el cuadrante de actividades a desarrollar. O por lo menos de lo que intentan y trabajan los organizadores durantes semanas (meses más bien) y que al final, suele salir más divertido (por los ataques de risa que se consiguen) que efectivo.
Planning de Actividades
(Sujeto a modificaciones según sugerencias o imprevistos)
JUEVES 24
11:00 - 13:30 Recepción de asistentes, tareas informativas, presentación, distribución de plazas, etc.
14:00 - 15:00 Comida
15:00 - 17:00 Conocer el lugar. Exploración del albergue y de los alrededores.
17:00 - 20:30 Demostración de juegos de mesa por parte de Devir, así como curso de pintura y demostración de como se juega del juego de estrategia de el Señor de los Anillos de Games Workshop. Juegos de rol de mesa, audiciones para el corto-parodia, etc.
20:30 - 22:00 Cena
22:00 - 23:00 Hora de reposo
23:00 - ??:?? Gymkana Sorpresa con pruebas de habilidad (sí, sí, temblad xD)
VIERNES 25
08:30 - 09:30 Desayuno
10:00 - 11:00 Hora de descanso
11:00 - 13:30 Comienzo del corto-parodia de el Señor de los Anillos. Distribución de las labores de vestuario, cámara, actores...
14:00 - 15:00 Comida
15:00 - 20:30 Rodaje del corto y finalización del mismo, que se visionará antes o después de cenar, dependiendo del tiempo
21:30 - ??:?? Noche de variedades
SÁBADO 26
08:30 - 09:30 Desayuno
10:00 - 11:00 Hora de descanso
11:00 - 13:30 Actividad sorpresa
14:00 - 15:00 Comida
15:00 - 20:30 Juego de Rol en vivo basado en alguna historia de la tierra media
20:30 - 22:00 Cena
22:00 - ??:?? Operación hobbit, donde algunos de los asistentes mediran su condición de artistas (cantos, bailes, teatros, espectaculos varios). Entrega de premios de las actividades realizadas (gymkana, juegos,operacion hobbit, etc) así como sorteo de regalos para algunos asistentes.
DOMINGO 27
08:30 - 09:30 Desayuno
10:00 - 11:00 Hora de descanso
11:00 - 13:30 Actividades sorpresa y/o continuación de las actividades del primer día (juegos de rol, juegos de mesa de Devir y demostraciones de Games Workshop)
14:00 - 15:00 Comida
15:00 - 20:30 Mesas redondas, coloquios, actividades de última hora
20:30 - 22:00 Cena
22:00 - ??:?? Noche de Variedades
LUNES
08:30 - 09:30 Desayuno
10:00 - 11:00 Despedida y Cierre (besos, abrazos y hasta luegos)
Las horas finales del día no se suelen incluir, porque en alguna ocasión nos han dado el desayuno sin haber dormido.
Me encanta sentirme agusto con personas que tienen la misma afición que yo (bueno, la mayoría muchísima más afición, creo que es cosa de la edad). No sentirme tan bicho raro, porque hay bichos muchos más raros, pero con los que disfruto de la compañía. Y sobre todo, olvidar durante unos dias mi vida ordinaria y compartir buenos ratos.
De todas formas, deciros que os voy a echar de menos, que me sentiré distinta sin poder dar un vistazo a esos trocitos de vida que compartís conmigo.
Pienso estar por aquí el lunes por la noche. Con renovadas energias para enfrentarme al todo. Con ganas e ilusión de mirar al frente y seguro que dándole una impresionante ración de besos a mis dos leoncitas peleonas.
Ya os contaré batallitas a la vuelta.
Mañana me subiré en un autobús con destino Sevilla, allí me reuniré con la genial Isil (genial por guapa y generosa, además de buena persona) con la que pasaré el resto del día y la noche, para de buena mañana dirigirnos al lugar de reunión del akelarre de Frodos, tal y como dice Wolffo.
Os copio el cuadrante de actividades a desarrollar. O por lo menos de lo que intentan y trabajan los organizadores durantes semanas (meses más bien) y que al final, suele salir más divertido (por los ataques de risa que se consiguen) que efectivo.
Planning de Actividades
(Sujeto a modificaciones según sugerencias o imprevistos)
JUEVES 24
11:00 - 13:30 Recepción de asistentes, tareas informativas, presentación, distribución de plazas, etc.
14:00 - 15:00 Comida
15:00 - 17:00 Conocer el lugar. Exploración del albergue y de los alrededores.
17:00 - 20:30 Demostración de juegos de mesa por parte de Devir, así como curso de pintura y demostración de como se juega del juego de estrategia de el Señor de los Anillos de Games Workshop. Juegos de rol de mesa, audiciones para el corto-parodia, etc.
20:30 - 22:00 Cena
22:00 - 23:00 Hora de reposo
23:00 - ??:?? Gymkana Sorpresa con pruebas de habilidad (sí, sí, temblad xD)
VIERNES 25
08:30 - 09:30 Desayuno
10:00 - 11:00 Hora de descanso
11:00 - 13:30 Comienzo del corto-parodia de el Señor de los Anillos. Distribución de las labores de vestuario, cámara, actores...
14:00 - 15:00 Comida
15:00 - 20:30 Rodaje del corto y finalización del mismo, que se visionará antes o después de cenar, dependiendo del tiempo
21:30 - ??:?? Noche de variedades
SÁBADO 26
08:30 - 09:30 Desayuno
10:00 - 11:00 Hora de descanso
11:00 - 13:30 Actividad sorpresa
14:00 - 15:00 Comida
15:00 - 20:30 Juego de Rol en vivo basado en alguna historia de la tierra media
20:30 - 22:00 Cena
22:00 - ??:?? Operación hobbit, donde algunos de los asistentes mediran su condición de artistas (cantos, bailes, teatros, espectaculos varios). Entrega de premios de las actividades realizadas (gymkana, juegos,operacion hobbit, etc) así como sorteo de regalos para algunos asistentes.
DOMINGO 27
08:30 - 09:30 Desayuno
10:00 - 11:00 Hora de descanso
11:00 - 13:30 Actividades sorpresa y/o continuación de las actividades del primer día (juegos de rol, juegos de mesa de Devir y demostraciones de Games Workshop)
14:00 - 15:00 Comida
15:00 - 20:30 Mesas redondas, coloquios, actividades de última hora
20:30 - 22:00 Cena
22:00 - ??:?? Noche de Variedades
LUNES
08:30 - 09:30 Desayuno
10:00 - 11:00 Despedida y Cierre (besos, abrazos y hasta luegos)
Las horas finales del día no se suelen incluir, porque en alguna ocasión nos han dado el desayuno sin haber dormido.
Me encanta sentirme agusto con personas que tienen la misma afición que yo (bueno, la mayoría muchísima más afición, creo que es cosa de la edad). No sentirme tan bicho raro, porque hay bichos muchos más raros, pero con los que disfruto de la compañía. Y sobre todo, olvidar durante unos dias mi vida ordinaria y compartir buenos ratos.
De todas formas, deciros que os voy a echar de menos, que me sentiré distinta sin poder dar un vistazo a esos trocitos de vida que compartís conmigo.
Pienso estar por aquí el lunes por la noche. Con renovadas energias para enfrentarme al todo. Con ganas e ilusión de mirar al frente y seguro que dándole una impresionante ración de besos a mis dos leoncitas peleonas.
Ya os contaré batallitas a la vuelta.
¿Por qué en este momento Wendeling se siente tan tremendamente estúpida?
Wendeling no se ha considerado nunca una mujer vengativa ni rencorosa. Es más, siempre ha pensado (y sigue pensando) que todo el mundo merece la pena, que por mucho daño que le hayan hecho, puede arrepentirse y empezar de nuevo su relación con esa persona. Que todos merecen una segunda y en ocasiones una tercera oportunidad, para demostrar que realmente son buena gente y que sólo se han equivocado.
¿Entonces por qué ahora está siempre que salta a la mínima con las acciones de su ex?
¿Por qué le duele que su ex-marido haya decidido pasar el día del padre con su nueva novia, en vez de con esas dos pequeñas que le adoran? ¿Por qué le duele que sea tan egoista y no piense ni por unos minutos que la madre de sus hijas necesita un poco de vida social?
Wendeling es incapaz de plantarse delante de él y hacerle ver que también tiene sus derechos. Que está bien que él pase su parte de la manutención de las niñas, pero que eso por si solo no es todo, que tiene un montón más de obligaciones como padre.
Wendeling sigue planteándose sino pudo hacer más por salvar su matrimonio y es incapaz de reclamar, esperando, siempre esperando, que él se de cuenta. Y encima da las gracias por esos dias libres que va a pasar con sus amigos, cuando sería más bien su derecho, cuando debería ser obligación de él, recoger a sus hijas, cuidarlas, vivir y jugar con ellas.
Desde Enero, hasta final de marzo, el padre de sus hijas debería "haber disfrutado" de la relación con ellas dos fines de semana al mes y las vacaciones de semana santa desde el jueves al domingo. Un total de veinte días, que se han reducido a seis días.
¿Por qué en este momento Wendeling se siente tan tremendamente estúpida?
¿Entonces por qué ahora está siempre que salta a la mínima con las acciones de su ex?
¿Por qué le duele que su ex-marido haya decidido pasar el día del padre con su nueva novia, en vez de con esas dos pequeñas que le adoran? ¿Por qué le duele que sea tan egoista y no piense ni por unos minutos que la madre de sus hijas necesita un poco de vida social?
Wendeling es incapaz de plantarse delante de él y hacerle ver que también tiene sus derechos. Que está bien que él pase su parte de la manutención de las niñas, pero que eso por si solo no es todo, que tiene un montón más de obligaciones como padre.
Wendeling sigue planteándose sino pudo hacer más por salvar su matrimonio y es incapaz de reclamar, esperando, siempre esperando, que él se de cuenta. Y encima da las gracias por esos dias libres que va a pasar con sus amigos, cuando sería más bien su derecho, cuando debería ser obligación de él, recoger a sus hijas, cuidarlas, vivir y jugar con ellas.
Desde Enero, hasta final de marzo, el padre de sus hijas debería "haber disfrutado" de la relación con ellas dos fines de semana al mes y las vacaciones de semana santa desde el jueves al domingo. Un total de veinte días, que se han reducido a seis días.
¿Por qué en este momento Wendeling se siente tan tremendamente estúpida?
No puede dormirse
Es tarde, bastante tarde y Wendeling está cansada, pero está esperando su llegada. No quiere dormirse, porque va a recibirlo tal y como le gustaría que la recibieran a ella.
Esa noche se ha bañado, con el agua muy caliente, metida en la bañera por completo, se ha limpiado la suciedad del día de todo su cuerpo y quiere quitarse también el cansancio acumulado, las decepciones, las comeduras de coco... ese cansancio mental que lleva cada día encima y que va aumentando conforme pasa el tiempo.
Después del baño, acaricia su cuerpo para que se absorban las cremas. Quiere tener la piel suave para él. Se seca el pelo y se perfuma. Sonríe mirándose al espejo, está realmente bella, sus ojos chispean.
Decide donde esperarle. No quiere que cuando llegue la encuentre viendo la televisión. Quiere que se de cuenta que él es esta noche su fin.
¿Y un libro? Se decide por leer mientras llega, acurrucada en un sillón. Pero el tiempo va pasando y no viene. No se ha vestido para él y empieza a tener un poco de frio. Su piel se rebela.
Mira la hora, es realmente tarde. Pero quiere estar con él, no puede dormirse.
Finalmente se introduce entre las sábanas de la cama, que acarician su piel, poco a poco ésta se va calmando y entra en calor. Deja la luz encendida y sueña despierta con la reacción que tenga cuando la encuentre esperando.
Desea tanto su mirada, perderse en esos ojos oscuros que la admiran. Esta noche quiere demostrarle cuanto lo ama. No puede dormirse.
El tiempo pasa, esos segundos que la van acercando al sueño.
No, al sueño no, quiere esperarle, necesita esperarle. No puede dormirse.
Se sobresalta. Tiene los ojos cerrados y su imaginación es tan fuerte que está sintiendo unos labios sobre los suyos. Abre los ojos y encuentran su mirada, está ahí, a su lado. Se ha separado para ver la sorpresa de ella.
Wendeling va a pedir disculpas por haberse dormido. Él no la deja, pasa sus dedos bordeando los labios de Wendeling. Ella besa esos dedos, se acerca a él, necesita sentir su piel acariciando la de Wendeling.
Se suceden los besos, las miradas, las caricias, los suspiros, los gemidos. Se pierden el uno en el otro. Se susurran miradas con te quiero, porque sus bocas están demasiado ocupadas absorbiendo al otro.
Todo termina, Wendeling tiembla y llora. Duele, duele, duele,... porque no está a su lado. Tampoco esta noche está a su lado.
Termina durmiéndose en una cama a solas.
Nota informativa: Estel e Ithilien han actualizado sus bitácoras.
Esa noche se ha bañado, con el agua muy caliente, metida en la bañera por completo, se ha limpiado la suciedad del día de todo su cuerpo y quiere quitarse también el cansancio acumulado, las decepciones, las comeduras de coco... ese cansancio mental que lleva cada día encima y que va aumentando conforme pasa el tiempo.
Después del baño, acaricia su cuerpo para que se absorban las cremas. Quiere tener la piel suave para él. Se seca el pelo y se perfuma. Sonríe mirándose al espejo, está realmente bella, sus ojos chispean.
Decide donde esperarle. No quiere que cuando llegue la encuentre viendo la televisión. Quiere que se de cuenta que él es esta noche su fin.
¿Y un libro? Se decide por leer mientras llega, acurrucada en un sillón. Pero el tiempo va pasando y no viene. No se ha vestido para él y empieza a tener un poco de frio. Su piel se rebela.
Mira la hora, es realmente tarde. Pero quiere estar con él, no puede dormirse.
Finalmente se introduce entre las sábanas de la cama, que acarician su piel, poco a poco ésta se va calmando y entra en calor. Deja la luz encendida y sueña despierta con la reacción que tenga cuando la encuentre esperando.
Desea tanto su mirada, perderse en esos ojos oscuros que la admiran. Esta noche quiere demostrarle cuanto lo ama. No puede dormirse.
El tiempo pasa, esos segundos que la van acercando al sueño.
No, al sueño no, quiere esperarle, necesita esperarle. No puede dormirse.
Se sobresalta. Tiene los ojos cerrados y su imaginación es tan fuerte que está sintiendo unos labios sobre los suyos. Abre los ojos y encuentran su mirada, está ahí, a su lado. Se ha separado para ver la sorpresa de ella.
Wendeling va a pedir disculpas por haberse dormido. Él no la deja, pasa sus dedos bordeando los labios de Wendeling. Ella besa esos dedos, se acerca a él, necesita sentir su piel acariciando la de Wendeling.
Se suceden los besos, las miradas, las caricias, los suspiros, los gemidos. Se pierden el uno en el otro. Se susurran miradas con te quiero, porque sus bocas están demasiado ocupadas absorbiendo al otro.
Todo termina, Wendeling tiembla y llora. Duele, duele, duele,... porque no está a su lado. Tampoco esta noche está a su lado.
Termina durmiéndose en una cama a solas.
Nota informativa: Estel e Ithilien han actualizado sus bitácoras.
El Sr. Cordero
Noviembre 1988
A Wendeling le han ofrecido un trabajo como azafata de promociones, lleva un par de semanas sin trabajar en un congreso y se siente algo desesperada. Necesita ganar dinero, así que no ve mal las condiciones y acepta, solo serán 5 días y no muy lejos de casa, en Fuengirola.
Será su primer trabajo como degustadora y sus compañeras le advierten, la competencia es feroz y aunque es un producto alimenticio novedoso en España, las comisiones cuentan y pueden gastarle una buena novatada.
Se presenta en el establecimiento, no ha tenido problemas para encontrarlo. Y busca al encargado. Primer error, no puede entrar en la zona de venta sin estar autorizada (según le indica el guarda de seguridad).
- ¿Y donde consigo la autorización?
- Ve a las oficinas.
- ¿Dónde están?
Empieza a desesperarse, la tratan como si supiera como funcionan las cosas y ella es novata en este trabajo, después se enteró que este establecimiento tiene normas especiales, pero que la mayoría de las grandes superficies no son tan estrictas.
Consiguen las indicaciones y ya en las oficinas, la identifican y le dan su autorización para poder entrar en la sala de ventas. De vuelta al establecimiento, le enseña su tarjeta al guarda y éste le dice donde está la zona de alimentación.
Localiza el producto y tal como le habían dicho, todo está montado para que ella empiece con su nuevo trabajo.
Wendeling tiene un pellizquito en el estómago. Está acostumbrada a tratar con personas, pero es la primera vez que hace este tipo de trabajo y no sabe realmente si lo hará bien, aunque se esfuerza.
Las cosas comienzan a funcionar. Pasan las horas y ha conocido a varias compañeras. No parecen tan malas como le habían advertido y todo sigue rodando.
Perfecto. Parece que no va a tener problemas con este nuevo trabajo.
De improviso, escucha una voz a su derecha
- Señorita ¿quién es usted?
Wendeling se vuelve y encuentra a un hombre, no muy alto. Bueno, más bien bajito, porque la nariz del buen señor llega a la altura del pecho de Wen. Además, este personaje tiene el pelo rubio y muy rizado, más bien largo. Cuando uno lo mira, lo primero y casi único que ve es un buen cabezón de pelo. Está muy serio mirandola y con las manos a la espalda.
Wendeling se identifica como la degustadora del producto. El señor sigue muy serio mirándola y empieza a dar "saltitos" levantando y bajando los talones.
- ¿Sabe señorita quién soy yo?
En ese momento Wendeling recuerda la advertencia sobre las novatadas y cree que se la están dando. No es normal que una persona, sin conocerla absolutamente de nada, le hable de ese modo y tan serio. Segundo error.
- Pues no. No se quien es usted.
- Pues sepa que yo soy el Señor Cordero. Y a pesar de mi nombre, puedo ser muy duro.
Wendeling sonríe e intenta hacerse la graciosa. Definitivamente cree que es una novatada. Ya no hay duda. Tercer error.
- Con ese cabezón de pelo y esa forma de rugir, más que un cordero, parece usted un león... bueno, más bien un proyecto de leon, le falta crecer todavía un poquito más
Cuarto y último error.
El señor cordero deja de dar saltos, casi se le salen los ojos de las órbitas y empieza a ponerse rojo, mientras su volumen de voz va subiendo.
- Soy el encargado de alimentación, usted debería haberse presentado a mi antes de empezar a trabajar, porque no la conozco absolutamente de nada y no tengo referencias suyas. Acaba de conseguir que la vete de este establecimiento para siempre y si puedo, jamás volverá a trabajar en este ramo.
- Pues vaya, parece que si sabe rugir bien este leon (Wendeling sigue con lo que ella cree una novatada)
El sr. Cordero, da media vuelta y se marcha a lo que él cree grandes pasos.
Dos minutos después aparece el guarda de seguridad para indicar a Wendeling que le de su autorización y que se marche.
Wendeling ha pagado su primera novatada con una expulsión. Y por cierto, si volvió a trabajar en ese establecimiento, años después.
Además que todavía se sigue comentando por esos lares, la vez que una degustadora humilló al Sr. Cordero.
Nota: El Sr. Cordero es un simple encargado de sección, que se ha ganado el respeto de sus superiores a costa de humillar al personal que tiene al cargo.
Meses después de esta historia, Wendeling se enteró que despidieron al Sr. Cordero, por la denuncia que realizó Sanidad al establecimiento. En una inspección rutinaria encontró que se habían quitado las puertas de los vestuarios del personal femenino. La excusa de dicho personaje fue que así impedía que el personal se metiera en los servicios a fumar. No coló dicha excusa, porque solo había dado la orden en los vestuarios femeninos, respetando las puertas de los vestuarios de los chicos.
A Wendeling le han ofrecido un trabajo como azafata de promociones, lleva un par de semanas sin trabajar en un congreso y se siente algo desesperada. Necesita ganar dinero, así que no ve mal las condiciones y acepta, solo serán 5 días y no muy lejos de casa, en Fuengirola.
Será su primer trabajo como degustadora y sus compañeras le advierten, la competencia es feroz y aunque es un producto alimenticio novedoso en España, las comisiones cuentan y pueden gastarle una buena novatada.
Se presenta en el establecimiento, no ha tenido problemas para encontrarlo. Y busca al encargado. Primer error, no puede entrar en la zona de venta sin estar autorizada (según le indica el guarda de seguridad).
- ¿Y donde consigo la autorización?
- Ve a las oficinas.
- ¿Dónde están?
Empieza a desesperarse, la tratan como si supiera como funcionan las cosas y ella es novata en este trabajo, después se enteró que este establecimiento tiene normas especiales, pero que la mayoría de las grandes superficies no son tan estrictas.
Consiguen las indicaciones y ya en las oficinas, la identifican y le dan su autorización para poder entrar en la sala de ventas. De vuelta al establecimiento, le enseña su tarjeta al guarda y éste le dice donde está la zona de alimentación.
Localiza el producto y tal como le habían dicho, todo está montado para que ella empiece con su nuevo trabajo.
Wendeling tiene un pellizquito en el estómago. Está acostumbrada a tratar con personas, pero es la primera vez que hace este tipo de trabajo y no sabe realmente si lo hará bien, aunque se esfuerza.
Las cosas comienzan a funcionar. Pasan las horas y ha conocido a varias compañeras. No parecen tan malas como le habían advertido y todo sigue rodando.
Perfecto. Parece que no va a tener problemas con este nuevo trabajo.
De improviso, escucha una voz a su derecha
- Señorita ¿quién es usted?
Wendeling se vuelve y encuentra a un hombre, no muy alto. Bueno, más bien bajito, porque la nariz del buen señor llega a la altura del pecho de Wen. Además, este personaje tiene el pelo rubio y muy rizado, más bien largo. Cuando uno lo mira, lo primero y casi único que ve es un buen cabezón de pelo. Está muy serio mirandola y con las manos a la espalda.
Wendeling se identifica como la degustadora del producto. El señor sigue muy serio mirándola y empieza a dar "saltitos" levantando y bajando los talones.
- ¿Sabe señorita quién soy yo?
En ese momento Wendeling recuerda la advertencia sobre las novatadas y cree que se la están dando. No es normal que una persona, sin conocerla absolutamente de nada, le hable de ese modo y tan serio. Segundo error.
- Pues no. No se quien es usted.
- Pues sepa que yo soy el Señor Cordero. Y a pesar de mi nombre, puedo ser muy duro.
Wendeling sonríe e intenta hacerse la graciosa. Definitivamente cree que es una novatada. Ya no hay duda. Tercer error.
- Con ese cabezón de pelo y esa forma de rugir, más que un cordero, parece usted un león... bueno, más bien un proyecto de leon, le falta crecer todavía un poquito más
Cuarto y último error.
El señor cordero deja de dar saltos, casi se le salen los ojos de las órbitas y empieza a ponerse rojo, mientras su volumen de voz va subiendo.
- Soy el encargado de alimentación, usted debería haberse presentado a mi antes de empezar a trabajar, porque no la conozco absolutamente de nada y no tengo referencias suyas. Acaba de conseguir que la vete de este establecimiento para siempre y si puedo, jamás volverá a trabajar en este ramo.
- Pues vaya, parece que si sabe rugir bien este leon (Wendeling sigue con lo que ella cree una novatada)
El sr. Cordero, da media vuelta y se marcha a lo que él cree grandes pasos.
Dos minutos después aparece el guarda de seguridad para indicar a Wendeling que le de su autorización y que se marche.
Wendeling ha pagado su primera novatada con una expulsión. Y por cierto, si volvió a trabajar en ese establecimiento, años después.
Además que todavía se sigue comentando por esos lares, la vez que una degustadora humilló al Sr. Cordero.
Nota: El Sr. Cordero es un simple encargado de sección, que se ha ganado el respeto de sus superiores a costa de humillar al personal que tiene al cargo.
Meses después de esta historia, Wendeling se enteró que despidieron al Sr. Cordero, por la denuncia que realizó Sanidad al establecimiento. En una inspección rutinaria encontró que se habían quitado las puertas de los vestuarios del personal femenino. La excusa de dicho personaje fue que así impedía que el personal se metiera en los servicios a fumar. No coló dicha excusa, porque solo había dado la orden en los vestuarios femeninos, respetando las puertas de los vestuarios de los chicos.
Una puede ver
Una puede ver
corazones en el asfalto,
una hoja corazón,
una mancha corazón en las paredes.
Una puede ver
un corazón anunciarse,
un corazón pequeño de flor,
un corazón como montaña de grande.
Una puede ver
corazones en el cielo,
un árbol corazón,
corazones en todas partes.
Una puede ver
su propio corazón,
latido en el viento de una calle
profundo son donde la vida nace.
Y entonces, corazón tras corazón
una puede ver...te.
corazones en el asfalto,
una hoja corazón,
una mancha corazón en las paredes.
Una puede ver
un corazón anunciarse,
un corazón pequeño de flor,
un corazón como montaña de grande.
Una puede ver
corazones en el cielo,
un árbol corazón,
corazones en todas partes.
Una puede ver
su propio corazón,
latido en el viento de una calle
profundo son donde la vida nace.
Y entonces, corazón tras corazón
una puede ver...te.
Leer Fantasía es recomendable.
A Wendeling le gusta leer, le gusta perderse por esos mundos imaginarios y disfrutar de la lectura. Pero hoy hace un sol maravilloso, la primavera está al caer y decide disfrutar de ese sol en un parque cercano. Así que empaqueta a sus hijas y un libro y todos a la calle.
Llegan al parque y primera decisión ¿dónde se sienta? el banco que a ella le gusta está ocupado por otras dos madres que conoce, pero no tiene ganas de conversaciones marujiles. Descubre un banco justo al fondo del parque, debajo de un enorme algarrobo. Está lo bastante lejos para que no la molesten y puede controlar como juegan sus hijas... y todavía no es tan tarde como para que se instalen las parejitas adolescentes de turno. Así que se decide por él.
Las niñas se quedan en los columpios y Wendeling abre su libro dispuesta a disfrutar:
"La Rueda del Tiempo gira, y las eras llegan y pasan y dejan tras de sí el recuerdo que se convierte en leyenda. La leyenda se difumina, deviene en mito, e incluso el mito se ha olvidado mucho antes de que la era que lo vio nacer retorne de nuevo..."
- Hola
Wendeling se sobresalta, estaba tan metida en su historia que no se había dado cuenta que alguien se ha sentado a su lado.
- Perdona no quería asustarte.
- No es nada (responde Wendeling, volviendo a su libro)
"...En una era llamada la Tercera Era por algunos, una era que ha de venir, una era transcurrida hace mucho, comenzó a soplar un viento en las Montañas de la Niebla. El viento no fue el inicio..."
- Nunca te había visto por aquí ¿vienes con frecuencia?
Wendeling vuelve a levantar la mirada del libro y ahora se fija en su interlocutor. Hombre, de unos cuarenta y cinco años, no mal parecido... pero eso si, mal afeitado y le llega cierto "olorcillo" no muy agradable desde el señor en cuestión. Viste vaqueros y jersey de lana.
- Pues si, vengo con frecuencia. Pero tampoco lo he visto a usted.
- Claro, es que yo no vivo por aquí.
- Einsss???
Wendeling mira de reojo al tipo e intenta volver a su libro, pero vuelve a insistir.
- ¿Sabes? eres muy guapa y te he visto tan sola que he pensado que te vendría bien un poco de compañía
- No estoy sola.
- Es que mi mujer no me comprede...
Wendeling vuelve a abrir mucho más los ojos, acaba de descubrir a donde quiere ir a parar el tipo y piensa:
"¿Por qué me tiene que tocar todos los tios raros?"
- Y al verte ahí tan sola...
"¡Coño, que no estoy sola!"
- Me he dado cuenta que eres una mujer dulce y comprensiva...
- Perdone, ¿pero no tiene usted ojos en la cara? estoy leyendo un libro, no estoy sola, prefiero la lectura de mi libro a que usted me de la lata con los posibles problemas que tenga con su mujer. Así que ¿por qué no se va a su casa y trata de darle un beso a su mujer y darse un baño? ¡¡¡y así me deja tranquila de una puñetera vez!!!
El tipo mira a Wendeling, le sonrie y pone una mano sobre el muslo de Wendeling.
- Me gustan las mujeres con caracter...
No termina la frase, Wendeling sigue con el libro en la mano y le propina un librazo (Gracias Robert Jordan por tus libros de más de 700 paginas) en plena nariz.
- Y ahora váyase o del próximo librazo se va a acordar de Robert Jordan los próximos seis meses.
El tipo se levanta y se marcha, pero antes echa una mirada despectiva a Wendeling.
Está visto que leer Fantasía te sirve de algo en la vida.
Nota: Los fragmentos corresponden a "El Dragón Renacido" de la saga "La Rueda del Tiempo" de Robert Jordan.
Llegan al parque y primera decisión ¿dónde se sienta? el banco que a ella le gusta está ocupado por otras dos madres que conoce, pero no tiene ganas de conversaciones marujiles. Descubre un banco justo al fondo del parque, debajo de un enorme algarrobo. Está lo bastante lejos para que no la molesten y puede controlar como juegan sus hijas... y todavía no es tan tarde como para que se instalen las parejitas adolescentes de turno. Así que se decide por él.
Las niñas se quedan en los columpios y Wendeling abre su libro dispuesta a disfrutar:
"La Rueda del Tiempo gira, y las eras llegan y pasan y dejan tras de sí el recuerdo que se convierte en leyenda. La leyenda se difumina, deviene en mito, e incluso el mito se ha olvidado mucho antes de que la era que lo vio nacer retorne de nuevo..."
- Hola
Wendeling se sobresalta, estaba tan metida en su historia que no se había dado cuenta que alguien se ha sentado a su lado.
- Perdona no quería asustarte.
- No es nada (responde Wendeling, volviendo a su libro)
"...En una era llamada la Tercera Era por algunos, una era que ha de venir, una era transcurrida hace mucho, comenzó a soplar un viento en las Montañas de la Niebla. El viento no fue el inicio..."
- Nunca te había visto por aquí ¿vienes con frecuencia?
Wendeling vuelve a levantar la mirada del libro y ahora se fija en su interlocutor. Hombre, de unos cuarenta y cinco años, no mal parecido... pero eso si, mal afeitado y le llega cierto "olorcillo" no muy agradable desde el señor en cuestión. Viste vaqueros y jersey de lana.
- Pues si, vengo con frecuencia. Pero tampoco lo he visto a usted.
- Claro, es que yo no vivo por aquí.
- Einsss???
Wendeling mira de reojo al tipo e intenta volver a su libro, pero vuelve a insistir.
- ¿Sabes? eres muy guapa y te he visto tan sola que he pensado que te vendría bien un poco de compañía
- No estoy sola.
- Es que mi mujer no me comprede...
Wendeling vuelve a abrir mucho más los ojos, acaba de descubrir a donde quiere ir a parar el tipo y piensa:
"¿Por qué me tiene que tocar todos los tios raros?"
- Y al verte ahí tan sola...
"¡Coño, que no estoy sola!"
- Me he dado cuenta que eres una mujer dulce y comprensiva...
- Perdone, ¿pero no tiene usted ojos en la cara? estoy leyendo un libro, no estoy sola, prefiero la lectura de mi libro a que usted me de la lata con los posibles problemas que tenga con su mujer. Así que ¿por qué no se va a su casa y trata de darle un beso a su mujer y darse un baño? ¡¡¡y así me deja tranquila de una puñetera vez!!!
El tipo mira a Wendeling, le sonrie y pone una mano sobre el muslo de Wendeling.
- Me gustan las mujeres con caracter...
No termina la frase, Wendeling sigue con el libro en la mano y le propina un librazo (Gracias Robert Jordan por tus libros de más de 700 paginas) en plena nariz.
- Y ahora váyase o del próximo librazo se va a acordar de Robert Jordan los próximos seis meses.
El tipo se levanta y se marcha, pero antes echa una mirada despectiva a Wendeling.
Está visto que leer Fantasía te sirve de algo en la vida.
Nota: Los fragmentos corresponden a "El Dragón Renacido" de la saga "La Rueda del Tiempo" de Robert Jordan.
Una de demonios
Diciembre de 1975. Wendeling tiene 8 años, hasta hace dos cursos, estuvo viviendo en un colegio interna. Era un colegio religioso... muy religioso. Una hora de misa diaria justo después del desayuno y antes de empezar las clases. Imágenes religiosas (santos, vírgenes y cristos varios) en las aulas. Rezos antes de las comidas... Pero sobre todo Wendeling recuerda una petición que se hacía a diario en misa: "Que Dios proteja a nuestro Caudillo por muchos años, porque si él se va, vendrán los comunistas y se instaurará el infierno en España". Escuchar durante dos años esa petición, influyó mucho en Wendeling para lo que sucedió después.
Ahora Wendeling tiene 8 años y vive con sus abuelos. Es y se siente feliz, tiene una enorme casa con fantasma incluido que le ayuda a soñar. Va a un colegio en el que hay niños y niñas y ha hecho amigos. Le gusta leer y su abuela le ayuda a buscar libros para que su nieta siga soñando.
Y el Caudillo ha muerto. Pero todavía no han llegado los comunistas, que por descontado, para la imaginación de Wendeling, son los demonios que traeran ese infierno.
Y un buen día de ese invierno aparece su tita Gracia por la casa del fantasma. Es su madrina (esa que le regaló el pedazo de medallón de hojalata para que su mamá lo colgara de la cuna con un lazo y protegiera a la niña... ¿de qué?, con una virgen niña y un cristo... e irremediablemente ha terminado dentro de un cajón en casa de la abuela... porque es feísimo para ponerlo en cualquier lado). También es tía de su papá, pero no quieren que le llamen tia-abuela porque la hace muy vieja, así que solo es tita Gracia. Viene a dar una noticia, pero todavía no quiere que alguien se entere.
- Soy comunista.
Wendeling abre muchísimo los ojos mirando a su tita Gracia.
- Co... ¿comunista?
- Calla niña, que tú no sabes que es eso.
Y Wendeling se asusta muchísimo. Mira y remira a su tita Gracia por todas partes, mientras ella le cuenta a su hermana toda las peripecias que ha pasado para ocultar que era comunista.
- Y tu niña, chitón. Ni media palabra de lo que has oido.
- Sí... sí, tita.
Wendeling piensa que no puede ser comunista, porque por más que mira y remira (incluso debajo de la falda de su tita, mientras hace como que juega con su muñeca) ¡NO LE HA VISTO EL RABO DEL DEMONIO!
Ahora Wendeling tiene 8 años y vive con sus abuelos. Es y se siente feliz, tiene una enorme casa con fantasma incluido que le ayuda a soñar. Va a un colegio en el que hay niños y niñas y ha hecho amigos. Le gusta leer y su abuela le ayuda a buscar libros para que su nieta siga soñando.
Y el Caudillo ha muerto. Pero todavía no han llegado los comunistas, que por descontado, para la imaginación de Wendeling, son los demonios que traeran ese infierno.
Y un buen día de ese invierno aparece su tita Gracia por la casa del fantasma. Es su madrina (esa que le regaló el pedazo de medallón de hojalata para que su mamá lo colgara de la cuna con un lazo y protegiera a la niña... ¿de qué?, con una virgen niña y un cristo... e irremediablemente ha terminado dentro de un cajón en casa de la abuela... porque es feísimo para ponerlo en cualquier lado). También es tía de su papá, pero no quieren que le llamen tia-abuela porque la hace muy vieja, así que solo es tita Gracia. Viene a dar una noticia, pero todavía no quiere que alguien se entere.
- Soy comunista.
Wendeling abre muchísimo los ojos mirando a su tita Gracia.
- Co... ¿comunista?
- Calla niña, que tú no sabes que es eso.
Y Wendeling se asusta muchísimo. Mira y remira a su tita Gracia por todas partes, mientras ella le cuenta a su hermana toda las peripecias que ha pasado para ocultar que era comunista.
- Y tu niña, chitón. Ni media palabra de lo que has oido.
- Sí... sí, tita.
Wendeling piensa que no puede ser comunista, porque por más que mira y remira (incluso debajo de la falda de su tita, mientras hace como que juega con su muñeca) ¡NO LE HA VISTO EL RABO DEL DEMONIO!
Más allá
Más allá de los montes hay otros ríos
y un velero que zarpa hacia otra ninguna parte.
Pero ni allí, ni más allá de los astros está todo.
Tampoco donde el silencio naufraga.
Aunque nos afanemos sin descanso
se volverán nuestros pasos y estaremos en el mismo sitio.
Porque, ¿de qué huimos sino de nosotros mismos,
del insensato carisma con que forjamos los dias?.
Y, ¿hacia dónde vamos sino hacia nosotros mismos,
en busca de la breve paz que nos brinde un respiro?.
y un velero que zarpa hacia otra ninguna parte.
Pero ni allí, ni más allá de los astros está todo.
Tampoco donde el silencio naufraga.
Aunque nos afanemos sin descanso
se volverán nuestros pasos y estaremos en el mismo sitio.
Porque, ¿de qué huimos sino de nosotros mismos,
del insensato carisma con que forjamos los dias?.
Y, ¿hacia dónde vamos sino hacia nosotros mismos,
en busca de la breve paz que nos brinde un respiro?.
¡¡Me ha dicho tonta!!
En el coche.
Wendeling y el padre de mis hijas, sentados delante. Estel e Ithilien detrás. Nos dirigimos a casa de la abuela. Y por descontado y habitual, ellas van discutiendo a grito pelado.
- ¡Qué no me toques!
- ¡Qué no te he tocado!
- ¡Qué si!
- ¡Qué me dejes!
El nivel de voz ha llegado a tal altura que intervengo yo:
- ¿Quéreis callaros de una vez? Mira que como sigais así, damos media vuelta y os dejamos en casa...
- Es que Estel me está tocando.
Wendeling:
- ¿Pero qué más da que te toque?
Ithilien:
- Pues que no quiero.
Interviene el padre, parando el coche en el arcén.
- Vamos a ver, ¿a quién dejo aquí?
Silencio, después de unos segundos así, proseguimos la marcha.
Un par de minutos después, se escucha el golpe: ¡¡¡Plafff!!!
- Mami, Ithilien me ha dado un guantazo, y yo no he echo nada.
- ¡Ithilien!
- Es que me ha dicho tonta.
Su padre y yo nos miramos.
- No te ha dicho tonta, si no ha abierto la boca.
- Qué si, que me ha dicho tonta, con el pensamiento.
- Qué yo no he dicho nada - contesta Estel.
Su padre y yo nos volvemos a mirar, intentando aguantar la carcajada y aparentando seriedad.
- Ithilien, que no ha dicho nada y no vuelvas a golpear a tu hermana. Que sepas que esta tarde, cuando lleguemos a casa, estás castigada.
- Es que me ha dicho tonta con el pensamiento.
- ¡Silencio!
Uffff... vuelvo la mirada al frente, intentando aparentar seriedad. ¡Qué dificil es ser madre en ocasiones y no soltar la carcajada en el momento más inoportuno!
Nota: ¿Alguien quiere ser mami a tiempo parcial? Yo presto a mis hijas por unas horas.
Wendeling y el padre de mis hijas, sentados delante. Estel e Ithilien detrás. Nos dirigimos a casa de la abuela. Y por descontado y habitual, ellas van discutiendo a grito pelado.
- ¡Qué no me toques!
- ¡Qué no te he tocado!
- ¡Qué si!
- ¡Qué me dejes!
El nivel de voz ha llegado a tal altura que intervengo yo:
- ¿Quéreis callaros de una vez? Mira que como sigais así, damos media vuelta y os dejamos en casa...
- Es que Estel me está tocando.
Wendeling:
- ¿Pero qué más da que te toque?
Ithilien:
- Pues que no quiero.
Interviene el padre, parando el coche en el arcén.
- Vamos a ver, ¿a quién dejo aquí?
Silencio, después de unos segundos así, proseguimos la marcha.
Un par de minutos después, se escucha el golpe: ¡¡¡Plafff!!!
- Mami, Ithilien me ha dado un guantazo, y yo no he echo nada.
- ¡Ithilien!
- Es que me ha dicho tonta.
Su padre y yo nos miramos.
- No te ha dicho tonta, si no ha abierto la boca.
- Qué si, que me ha dicho tonta, con el pensamiento.
- Qué yo no he dicho nada - contesta Estel.
Su padre y yo nos volvemos a mirar, intentando aguantar la carcajada y aparentando seriedad.
- Ithilien, que no ha dicho nada y no vuelvas a golpear a tu hermana. Que sepas que esta tarde, cuando lleguemos a casa, estás castigada.
- Es que me ha dicho tonta con el pensamiento.
- ¡Silencio!
Uffff... vuelvo la mirada al frente, intentando aparentar seriedad. ¡Qué dificil es ser madre en ocasiones y no soltar la carcajada en el momento más inoportuno!
Nota: ¿Alguien quiere ser mami a tiempo parcial? Yo presto a mis hijas por unas horas.
Mama Carmen
Le llamaba Mama Carmen, para distinguirla de mi abuela (Mama) y era mi bisabuela, la madre de mi abuela.
La había visto de antes, claro está, aunque cuando realmente empecé a conocerla fue cuando me fui a vivir con mis abuelos. Entonces ya contaba más de ochenta años y yo solo era otra de sus incontables bisnietos, la que sus padres se habían ido a las Alemanias y la habían dejado aquí, como siempre contaba.
Le gustaba visitar a sus hijas después de la comida. Vivía con la menor de sus 16 hijos (mi tía Gracia, ya os hablaré de ella en alguna ocasión, también es una persona singular) y justo después de comer, realizaba su recorrido diario, de casa en casa, andando por todo el pueblo y echando un vistazo a todas esas casas en las que habitaban descendientes suyos.
A la casa de mis abuelos solía llegar a la hora "del café" o de mi merienda. Con el tiempo me he dado cuenta que mi abuela ponía el café esperando a su madre, que le encantaba y hasta que ella no llegaba, nadie lo tomaba.
A mi me gustaba verla entrar por la puerta, saludando (en el pueblo todas las casas estaban siempre abiertas por el día, con una cortina de tela para impedir el paso del sol y de los insectos):
- María ¿qué tal todo?
Bajita, algo regordeta y vestida por completo de negro, como correspondía a una viuda, medias y pañuelo en la cabeza incluidos, ya fuera diciembre o agosto. Parecía muy vieja (era muy vieja para mis siete u ocho años), arrugada y algo temblorosa al andar, pero su voz y su mirada te hacían ver que no era una mujer débil.
Disfruté todas esas "horas del café" en las que Mama Carmen pasaba por casa. Porque siempre terminaba contándome incontables historias de esa enorme familia que había creado. Historias de sus padres y de sus abuelos, que habían vivido en medio de la Sierra e incomunicados. Historias de sus hermanos, de sus sobrinos, de sus hijos y de sus nietos. Y terminaba con algún consejo que para ella siempre eran inamovibles.
Pocos meses después de irme a vivir con mis padres (tenía ya once años), murió. Fue la primera muerte de alguien a quien yo había llegado a conocer y querer, en la que fui plenamente consciente de todo lo que eso significaba. Y lloré, porque ya no habría más "hora del café" con Mama Carmen y por todas las historias que se perderían con su muerte, que se olvidarían para siempre.
Gracias dockof por hacermela recordar.
La había visto de antes, claro está, aunque cuando realmente empecé a conocerla fue cuando me fui a vivir con mis abuelos. Entonces ya contaba más de ochenta años y yo solo era otra de sus incontables bisnietos, la que sus padres se habían ido a las Alemanias y la habían dejado aquí, como siempre contaba.
Le gustaba visitar a sus hijas después de la comida. Vivía con la menor de sus 16 hijos (mi tía Gracia, ya os hablaré de ella en alguna ocasión, también es una persona singular) y justo después de comer, realizaba su recorrido diario, de casa en casa, andando por todo el pueblo y echando un vistazo a todas esas casas en las que habitaban descendientes suyos.
A la casa de mis abuelos solía llegar a la hora "del café" o de mi merienda. Con el tiempo me he dado cuenta que mi abuela ponía el café esperando a su madre, que le encantaba y hasta que ella no llegaba, nadie lo tomaba.
A mi me gustaba verla entrar por la puerta, saludando (en el pueblo todas las casas estaban siempre abiertas por el día, con una cortina de tela para impedir el paso del sol y de los insectos):
- María ¿qué tal todo?
Bajita, algo regordeta y vestida por completo de negro, como correspondía a una viuda, medias y pañuelo en la cabeza incluidos, ya fuera diciembre o agosto. Parecía muy vieja (era muy vieja para mis siete u ocho años), arrugada y algo temblorosa al andar, pero su voz y su mirada te hacían ver que no era una mujer débil.
Disfruté todas esas "horas del café" en las que Mama Carmen pasaba por casa. Porque siempre terminaba contándome incontables historias de esa enorme familia que había creado. Historias de sus padres y de sus abuelos, que habían vivido en medio de la Sierra e incomunicados. Historias de sus hermanos, de sus sobrinos, de sus hijos y de sus nietos. Y terminaba con algún consejo que para ella siempre eran inamovibles.
Pocos meses después de irme a vivir con mis padres (tenía ya once años), murió. Fue la primera muerte de alguien a quien yo había llegado a conocer y querer, en la que fui plenamente consciente de todo lo que eso significaba. Y lloré, porque ya no habría más "hora del café" con Mama Carmen y por todas las historias que se perderían con su muerte, que se olvidarían para siempre.
Gracias dockof por hacermela recordar.
Tratamiento de belleza
Cierta persona (un muy buen amigo, al que hace tiempo no veo y le debo un par de cafés) me ha enviado un email que me ha hecho, al menos sonreir y disfrutar de las imágenes (aclaración: más que disfrutar... disfrutar mucho... ejemmm). Os lo reproduzco en su parte más interesante.
BENEFICIOS DEL SEXO:
¿Sabías que se puede determinar si una persona es o no activa sexualmente por el aspecto de su piel?
1.- El sexo es un tratamiento de belleza. Pruebas científicas han comprobado que cuando la mujer tiene relaciones produce gran cantidad de estrógeno, lo que vuelve el pelo brillante y suave.
2.- Hacer el amor suave y relajadamente reduce las posibilidades de sufrir dermatitis, espinillias y acné. El sudor producido limpia los poros y hace brillar la piel.
3.- Hacer el amor quema todas esas calorías que acumulas en esa cena tan romántica.
4.- El sexo es uno de los deportes más seguros. Fortalece y tonifica casi todos los músculos del cuerpo. Es más agradable que nadar 20 piscinas ¡Y no necesitas zapatillas especiales!
5.- El sexo es una cura instantánea para su depresión. Libera endorfinas en el flujo sanguíneo, creando un estado de euforia y dejándote con un sentimiento de bienestar.
6.- Mientras más sexo tengas, más posibilidades tienes de tener más. Un cuerpo sexualmente activo contiene más cantidad de feromonas ¡Este sutil aroma excita al sexo opuesto!
7.- El sexo es el tranquilizante más seguro del mundo. ES DIEZ VECES MÁS EFECTIVO QUE EL VALIUM.
8.- Besarse todos los dias permite alejarse del dentista. Los besos ayudan a la saliva a limpiar los dientes y disminuye la cantidad de ácido que causa el debilitamiento del esmalte.
9.- El sexo alivia los dolores de cabeza. Cada vez que haces el amor, se alivia la tensión de las venas del cerebro.
10.- Hacer mucho el amor puede despejar la congestión nasal. El sexo es un antihistamínico natural. Ayuda a combatir el asma y las alergias primaverales.
Reflexionando: con todos estos datos... necesito buscar un candidato/a virgen... ejemmm... bueno, voluntario mejor, que me de todos esos beneficios... ¡¡¡qué hace demasiado que ando a dieta!!!
Uffff... y con lo que me gusta a mi (casi... casi... creo que lo estoy olvidando y eso no puede ser) ¿cómo puede ser que una mujer muy (y recalco el muy) activa sexualmente, treintañera, versada en algunas lides por estos lares, que le gusta probar todos los jueguecitos sexuales y fantasías varias (dentro de un orden, claro) puede estar actualmente sin pareja para su tratamiento de belleza?
Esta vida no es justa, no señor... ¡QUE YO TAMBIÉN QUIERO MI TRATAMIENTO!
BENEFICIOS DEL SEXO:
¿Sabías que se puede determinar si una persona es o no activa sexualmente por el aspecto de su piel?
1.- El sexo es un tratamiento de belleza. Pruebas científicas han comprobado que cuando la mujer tiene relaciones produce gran cantidad de estrógeno, lo que vuelve el pelo brillante y suave.
2.- Hacer el amor suave y relajadamente reduce las posibilidades de sufrir dermatitis, espinillias y acné. El sudor producido limpia los poros y hace brillar la piel.
3.- Hacer el amor quema todas esas calorías que acumulas en esa cena tan romántica.
4.- El sexo es uno de los deportes más seguros. Fortalece y tonifica casi todos los músculos del cuerpo. Es más agradable que nadar 20 piscinas ¡Y no necesitas zapatillas especiales!
5.- El sexo es una cura instantánea para su depresión. Libera endorfinas en el flujo sanguíneo, creando un estado de euforia y dejándote con un sentimiento de bienestar.
6.- Mientras más sexo tengas, más posibilidades tienes de tener más. Un cuerpo sexualmente activo contiene más cantidad de feromonas ¡Este sutil aroma excita al sexo opuesto!
7.- El sexo es el tranquilizante más seguro del mundo. ES DIEZ VECES MÁS EFECTIVO QUE EL VALIUM.
8.- Besarse todos los dias permite alejarse del dentista. Los besos ayudan a la saliva a limpiar los dientes y disminuye la cantidad de ácido que causa el debilitamiento del esmalte.
9.- El sexo alivia los dolores de cabeza. Cada vez que haces el amor, se alivia la tensión de las venas del cerebro.
10.- Hacer mucho el amor puede despejar la congestión nasal. El sexo es un antihistamínico natural. Ayuda a combatir el asma y las alergias primaverales.
Reflexionando: con todos estos datos... necesito buscar un candidato/a virgen... ejemmm... bueno, voluntario mejor, que me de todos esos beneficios... ¡¡¡qué hace demasiado que ando a dieta!!!
Uffff... y con lo que me gusta a mi (casi... casi... creo que lo estoy olvidando y eso no puede ser) ¿cómo puede ser que una mujer muy (y recalco el muy) activa sexualmente, treintañera, versada en algunas lides por estos lares, que le gusta probar todos los jueguecitos sexuales y fantasías varias (dentro de un orden, claro) puede estar actualmente sin pareja para su tratamiento de belleza?
Esta vida no es justa, no señor... ¡QUE YO TAMBIÉN QUIERO MI TRATAMIENTO!
Pues si, ahora no paso ni una.
Levantarme a las siete y media de la madrugada, preparar la ropa y los bocadillos de mis hijas, despertarlas a ellas, ayudarlas a arreglarse, peinarse y prepararles su desayuno.
Llevarlas al colegio, andando, porque no tengo vehículo. Ir hasta la parada de mi bus y dirigirme al trabajo.
Llegar a las nueve y media a la oficina, allí hablar con el jefe sobre el trabajo que hay que realizar en el día y comentar los incidentes del día anterior. Sobre las once de la mañana ir a la zona que me han asignado y "callejear" buscando clientes morosos, más o menos hasta las tres de la tarde.
De vuelta el bus para llegar a mi casa, soltar el bolso y salir corriendo a por mis hijas (salen a las cuatro de la tarde) la mayoría de los días sin tiempo para comer.
Recoger a las niñas y volver a casa (andando, siempre andando), pies hinchados, pero como me quite los zapatos, no podré volvérmelos a poner.
A las cinco, llevar a Ithilien a entrenar... andando, claro. Volver a casa. A las seis, ir con Estel a entrenar (están en distintas categorías, aunque practican el mismo deporte) y recoger a Ithilien. A las siete, o poco antes, llevar a Ithilien a casa de su padre, porque le apetece a la niña estar un ratito con él e ir a recoger a Estel del gimnasio.
Llegar a casa, ir a la compra, volver e ir a por Ithilien, que no quiere volver conmigo. Decirle a su padre que me la traiga una hora más tarde y su respuesta.
- Ven tú a por ella.
- Estoy deseando llegar a casa.
- Hija, no te canses (con muchísima ironía).
Grrrr.... ¿qué no me canse? ¿y él tocándose determinada parte sin hacer nada en los tres días consecutivos de descanso que tiene? ¿y no puede llevar él a casa a su hija porque a ésta le apetece jugar un ratito con su padre?
Ha debido adivinar la cara que he puesto, porque me ha contestado
- Ahora no pasas ni una.
Pues si, ahora no paso ni una. Estoy hasta las narices de haber pasado dieciseis años aguantándote todas tus arrascadas de pelotas mientras yo me ocupaba de ellas. Y ahora no paso ni una.
Al final me ha tocado traerme a mi hija llorando, porque el buen señor no tenía tiempo de traérmela a casa una hora más tarde.
En fin....
(Gracias por aguantarme el cabreo, pero es que o lo escribo o reviento y no quiero enfadarlo, por si me deja colgada con mis hijas durante la proyectada Mereth)
Llevarlas al colegio, andando, porque no tengo vehículo. Ir hasta la parada de mi bus y dirigirme al trabajo.
Llegar a las nueve y media a la oficina, allí hablar con el jefe sobre el trabajo que hay que realizar en el día y comentar los incidentes del día anterior. Sobre las once de la mañana ir a la zona que me han asignado y "callejear" buscando clientes morosos, más o menos hasta las tres de la tarde.
De vuelta el bus para llegar a mi casa, soltar el bolso y salir corriendo a por mis hijas (salen a las cuatro de la tarde) la mayoría de los días sin tiempo para comer.
Recoger a las niñas y volver a casa (andando, siempre andando), pies hinchados, pero como me quite los zapatos, no podré volvérmelos a poner.
A las cinco, llevar a Ithilien a entrenar... andando, claro. Volver a casa. A las seis, ir con Estel a entrenar (están en distintas categorías, aunque practican el mismo deporte) y recoger a Ithilien. A las siete, o poco antes, llevar a Ithilien a casa de su padre, porque le apetece a la niña estar un ratito con él e ir a recoger a Estel del gimnasio.
Llegar a casa, ir a la compra, volver e ir a por Ithilien, que no quiere volver conmigo. Decirle a su padre que me la traiga una hora más tarde y su respuesta.
- Ven tú a por ella.
- Estoy deseando llegar a casa.
- Hija, no te canses (con muchísima ironía).
Grrrr.... ¿qué no me canse? ¿y él tocándose determinada parte sin hacer nada en los tres días consecutivos de descanso que tiene? ¿y no puede llevar él a casa a su hija porque a ésta le apetece jugar un ratito con su padre?
Ha debido adivinar la cara que he puesto, porque me ha contestado
- Ahora no pasas ni una.
Pues si, ahora no paso ni una. Estoy hasta las narices de haber pasado dieciseis años aguantándote todas tus arrascadas de pelotas mientras yo me ocupaba de ellas. Y ahora no paso ni una.
Al final me ha tocado traerme a mi hija llorando, porque el buen señor no tenía tiempo de traérmela a casa una hora más tarde.
En fin....
(Gracias por aguantarme el cabreo, pero es que o lo escribo o reviento y no quiero enfadarlo, por si me deja colgada con mis hijas durante la proyectada Mereth)
Esperanza
Al despertar esta mañana he sentido tu vacío a mi lado. Duele. Sentí el vacío al dormirme, aunque instantes antes hubieras estado conmigo, en mis deseos y en mis pensamientos. Abracé la almohada deseando que fueras tú. Me acaricié la mejilla y mis labios, como lo hacen tus dedos. Imaginé tus labios pasando por mi cuello, despacio, como bajaban por la barbilla hasta la yugular y ahí me aprietas un poquito. Como tu boca sigue bajando hacia mi pecho... y después siguen tus caricias... buscándome. Mis manos acariciaron en el vacío. Cerré los ojos para que no escaparan mis lágrimas, pero lo hicieron cuando no encontré tu cuerpo.
Tus caricias, mi llanto, tus besos, mi estremecimiento, tus suspiros, mis gemidos,...
Lloré a pesar de mezclar tu deseo con el mío. Duele.
No quise soportar más mi dolor mezclado con mi deseo. Finalmente abrí los ojos y me enfrenté al nuevo día. Sentí el cosquilleo de sol al mirar por la ventana.
Amanecía.
Y sonreí, al descubrir que un amanecer estaré contigo. Que un amanecer miraremos juntos al sol, abrazados, sintiendo tu pecho sobre mi espalda, tu brazo pasando por mi cintura y acariciándome. Sonreí al nuevo día que me acerca más a ti.
Un nuevo día, mi caballero, para sonreír juntos.
Tus caricias, mi llanto, tus besos, mi estremecimiento, tus suspiros, mis gemidos,...
Lloré a pesar de mezclar tu deseo con el mío. Duele.
No quise soportar más mi dolor mezclado con mi deseo. Finalmente abrí los ojos y me enfrenté al nuevo día. Sentí el cosquilleo de sol al mirar por la ventana.
Amanecía.
Y sonreí, al descubrir que un amanecer estaré contigo. Que un amanecer miraremos juntos al sol, abrazados, sintiendo tu pecho sobre mi espalda, tu brazo pasando por mi cintura y acariciándome. Sonreí al nuevo día que me acerca más a ti.
Un nuevo día, mi caballero, para sonreír juntos.
Mereth Faer Alag (Reunión del Espíritu Impetuoso)
Por fin he sido lo bastante valiente como para decirle a mi madre que me voy a la mereth (a pesar de mi edad, todavía necesito la "autorización" de ella, aunque lleve siendo oficialmente mayor de edad y capacitada para tomar mis decisiones la mitad de mi vida). Van a ser unos días especiales en los que pienso disfrutar de la compañía de esas personas que me han demostrado ser mis amigos.
Todo empezó hace unos años, cuando decidí que moverme por este mundo de locos, podría irle bien a mi sensación de soledad. De ahí a encontrar un grupo de gente, que casualmente, tenía mis mismos gustos literarios, fue uno. Aunque fue a más, no solo tenían mis mismos gustos literarios, sino que había más afinidad en muchas más cosas. Aficiones, fantasías (no, no seáis mal pensandos, no estoy hablando de ese tipo de fantasías), juegos, educación, cultura... aunque me sentía un poco la "mamá" de muchos de ellos, por mi edad, no me llamaban la "loca esa", sino que me respetaban.
Entre ellos se reunían un par de veces al año, se organizaban "mereths" o quedadas, con un tema fundamental en común, comunicarse la pasión que la literatura fantástica en general y de J.R.R. Tolkien en particular, les provocaba. A las primeras de esas reuniones no pude acudir, al principio porque mis hijas eran muy pequeñas y el por entonces "mi marido" no estaba por la labor de echarme una mano en su cuidado. Después, porque me sentía con la "obligación" de ir con él, no sola. Pero claro, para mi marido, mi afición era solo una tontería infantil, que me quitaba horas al fin fundamental en lo que era mi vida: "él".
Cuando las cosas empezaron a ir realmente mal en mi matrimonio, entre ellos organizaron una especie de encerrona. Se propusieron darme unos dias de vacaciones, quisiera yo o no quisiera. Así que "convocaron" una beca entre todos los asistentes a la mereth de agosto de 2003 "mereth en Malthefalas" (reunión en la costa Dorada). Y practicamente me obligaron a ir. No pude rechazarlos, y aunque en casa precisamente no me lo pusieron fácil (hasta dos días antes no supe si podía ir o no, porque no encontraba lugar ni persona que se hiciera cargo de mis hijas), al final terminé por montarme en ese autobús que me llevaba a Tarragona, con un nudo en la garganta al decirle adios a mis peques (la primera vez que me separaba de ellas), con un adios de mi marido con cara larga, y alguna frase que no repetiré por aquí.
Durante trece horas de viaje me dije tantas cosas... entre ellas si estaba haciendo bien, sino me sentiría desplazada, como estarían mis hijas, si realmente serían las mismas personas que llevaba años leyendo (aunque no conociendo físicamente), si se comportarían igual... Miedos infundados, porque cuando finalmente me encontré con ellos, solo tardamos un par de minutos en ser las mismas personas que conocíamos. Mis primeras vacaciones auténticas en mi vida, gente a mi alrededor respetando mis ideas y preocupándose por mi. Sonrisas, risas, carcajadas (agujetas en la mandíbula y en el estómago por delirantes ataques de risa), me obligaron a ser yo misma, sin escudos, sin defensas, sin miedos.
Al siguiente año, volví. "Mereth Anarë Orontion" (reunión en las montañas Soleadas), en Constantina (Sevilla) aunque ahí si acudí con mis hijas y el ya por entonces mi ex-marido (ahora si quería saber por el mundo en el que yo me movía, pero ya demasiado tarde).
Y ahora, a final de mes, vuelvo a encontrarme con ese grupo de locos, que han conseguido liberarme un poco de mi locura. Que me sonría, ría y llore a lágrima viva de los delirantes ataques de risa. Que comparta mis conocimientos con los conocimientos de los demás en un tema que nos apasiona. Y aunque ahora, realmente no disponía de dinero para pagar estas minivacaciones, me han obligado a ir, de la misma forma que la primera vez. Gracias mi señor montaraz por tu generosidad, aunque no podamos tener una auténtica conversación de toallas esta vez. Gracias a todos. Os quiero un montón.
Y como dice Mithrand ¡Por allí resopla!
Nota: en los enlaces que os he puesto, hay un buen puñado de fotografías en los que yo aparezco, os animo a buscarme. Esto va dedicado a todos los que pedían alguna imagen mía.
Todo empezó hace unos años, cuando decidí que moverme por este mundo de locos, podría irle bien a mi sensación de soledad. De ahí a encontrar un grupo de gente, que casualmente, tenía mis mismos gustos literarios, fue uno. Aunque fue a más, no solo tenían mis mismos gustos literarios, sino que había más afinidad en muchas más cosas. Aficiones, fantasías (no, no seáis mal pensandos, no estoy hablando de ese tipo de fantasías), juegos, educación, cultura... aunque me sentía un poco la "mamá" de muchos de ellos, por mi edad, no me llamaban la "loca esa", sino que me respetaban.
Entre ellos se reunían un par de veces al año, se organizaban "mereths" o quedadas, con un tema fundamental en común, comunicarse la pasión que la literatura fantástica en general y de J.R.R. Tolkien en particular, les provocaba. A las primeras de esas reuniones no pude acudir, al principio porque mis hijas eran muy pequeñas y el por entonces "mi marido" no estaba por la labor de echarme una mano en su cuidado. Después, porque me sentía con la "obligación" de ir con él, no sola. Pero claro, para mi marido, mi afición era solo una tontería infantil, que me quitaba horas al fin fundamental en lo que era mi vida: "él".
Cuando las cosas empezaron a ir realmente mal en mi matrimonio, entre ellos organizaron una especie de encerrona. Se propusieron darme unos dias de vacaciones, quisiera yo o no quisiera. Así que "convocaron" una beca entre todos los asistentes a la mereth de agosto de 2003 "mereth en Malthefalas" (reunión en la costa Dorada). Y practicamente me obligaron a ir. No pude rechazarlos, y aunque en casa precisamente no me lo pusieron fácil (hasta dos días antes no supe si podía ir o no, porque no encontraba lugar ni persona que se hiciera cargo de mis hijas), al final terminé por montarme en ese autobús que me llevaba a Tarragona, con un nudo en la garganta al decirle adios a mis peques (la primera vez que me separaba de ellas), con un adios de mi marido con cara larga, y alguna frase que no repetiré por aquí.
Durante trece horas de viaje me dije tantas cosas... entre ellas si estaba haciendo bien, sino me sentiría desplazada, como estarían mis hijas, si realmente serían las mismas personas que llevaba años leyendo (aunque no conociendo físicamente), si se comportarían igual... Miedos infundados, porque cuando finalmente me encontré con ellos, solo tardamos un par de minutos en ser las mismas personas que conocíamos. Mis primeras vacaciones auténticas en mi vida, gente a mi alrededor respetando mis ideas y preocupándose por mi. Sonrisas, risas, carcajadas (agujetas en la mandíbula y en el estómago por delirantes ataques de risa), me obligaron a ser yo misma, sin escudos, sin defensas, sin miedos.
Al siguiente año, volví. "Mereth Anarë Orontion" (reunión en las montañas Soleadas), en Constantina (Sevilla) aunque ahí si acudí con mis hijas y el ya por entonces mi ex-marido (ahora si quería saber por el mundo en el que yo me movía, pero ya demasiado tarde).
Y ahora, a final de mes, vuelvo a encontrarme con ese grupo de locos, que han conseguido liberarme un poco de mi locura. Que me sonría, ría y llore a lágrima viva de los delirantes ataques de risa. Que comparta mis conocimientos con los conocimientos de los demás en un tema que nos apasiona. Y aunque ahora, realmente no disponía de dinero para pagar estas minivacaciones, me han obligado a ir, de la misma forma que la primera vez. Gracias mi señor montaraz por tu generosidad, aunque no podamos tener una auténtica conversación de toallas esta vez. Gracias a todos. Os quiero un montón.
Y como dice Mithrand ¡Por allí resopla!
Nota: en los enlaces que os he puesto, hay un buen puñado de fotografías en los que yo aparezco, os animo a buscarme. Esto va dedicado a todos los que pedían alguna imagen mía.
Domingo por la mañana.
Es domingo por la mañana y me acabo de escapar un rato de casa. Me siento cansada y hay una jaqueca que lucha por salir adelante, aunque por ahora la mantengo controlada.
Despacio, paseo por las calles de mi adolescencia. Por las calles que empecé a conocer justo al mismo tiempo que a mis padres. Y aparecen recuerdos. Mis viajes diarios a clase, los compañeros que encontraba por el camino y que en ocasiones se dignaban a ir conmigo. Reconozco que siempre fui una niña "rara" pero es que realmente me daba igual las modas, me traían si cuidado que ahora se llevaran calcetines cortos o camisetas extra grandes. Siempre mantuve mi propio estilo. Recuerdos de una niña que en ocasiones vuelve a surgir más de veinte años después.
Y sigo paseando, paso por la puerta de entrada del Parque del Oeste y me vuelvo... ¿por qué no?... entro.
Pasear por debajo de los naranjos, sintiendo el frio de esta mañana, pero también el comienzo de la primavera, sentir el sol colándose entre las ramas y vuelven los recuerdos. Un paseo conversando con él, cogidos de la mano. Una fotografía sobre un puente de madera. Unos besos... y su sonrisa al mirarme a los ojos... ¿realmente solo han pasado cuatro meses? parece toda una vida.
Y la sonrisa, al observar a mamá cisne y sus tres polluelos nadando por el estanque. Me acaban de provocar que salga afuera mi instinto maternal, me siento en un banco y observo sus paseos por el agua. Son tres, no tienen más de dos semanas pero se los ve ya grandotes, grises y con personalidades. Uno de ellos es aventurero, se separa de mamá y siempre va unos metros por delante de ella. Y otro tiene problemas en una patita, se queda atrás, nada de un forma un tanto imprecisa, pero mamá cisne también está pendiente de él y cuando ve que la distancia es demasiado, vuelve a por su pollito. El tercero es un tragón, picotea constantemente todo lo que se va tropezando. Me gusta esta familia. Me siento mamá cisne con mis dos pollitos siempre alrededor. Aunque hoy me he escapado por un rato de casa.
Es hora de volver a casa, de encontrarme con Estel y su varicela (menos mal que no se ha dado muy fuerte, aunque lo está pasando mal por culpa del picor), de encontrarme con Ithilien y su sonrisa picarona: "Mamá, cierra los ojos que te voy a dar un regalito" y ese beso en la mejilla. Y con mi madre y su pregunta: "Wendeling ¿realmente todo ha valido la pena?"
Si, mamá. Realmente todo está valiendo la pena. Me estoy reinventado y esta vez será como yo quiero.
Málaga, en casa de mi madre. 6 de marzo de 2005.
Despacio, paseo por las calles de mi adolescencia. Por las calles que empecé a conocer justo al mismo tiempo que a mis padres. Y aparecen recuerdos. Mis viajes diarios a clase, los compañeros que encontraba por el camino y que en ocasiones se dignaban a ir conmigo. Reconozco que siempre fui una niña "rara" pero es que realmente me daba igual las modas, me traían si cuidado que ahora se llevaran calcetines cortos o camisetas extra grandes. Siempre mantuve mi propio estilo. Recuerdos de una niña que en ocasiones vuelve a surgir más de veinte años después.
Y sigo paseando, paso por la puerta de entrada del Parque del Oeste y me vuelvo... ¿por qué no?... entro.
Pasear por debajo de los naranjos, sintiendo el frio de esta mañana, pero también el comienzo de la primavera, sentir el sol colándose entre las ramas y vuelven los recuerdos. Un paseo conversando con él, cogidos de la mano. Una fotografía sobre un puente de madera. Unos besos... y su sonrisa al mirarme a los ojos... ¿realmente solo han pasado cuatro meses? parece toda una vida.
Y la sonrisa, al observar a mamá cisne y sus tres polluelos nadando por el estanque. Me acaban de provocar que salga afuera mi instinto maternal, me siento en un banco y observo sus paseos por el agua. Son tres, no tienen más de dos semanas pero se los ve ya grandotes, grises y con personalidades. Uno de ellos es aventurero, se separa de mamá y siempre va unos metros por delante de ella. Y otro tiene problemas en una patita, se queda atrás, nada de un forma un tanto imprecisa, pero mamá cisne también está pendiente de él y cuando ve que la distancia es demasiado, vuelve a por su pollito. El tercero es un tragón, picotea constantemente todo lo que se va tropezando. Me gusta esta familia. Me siento mamá cisne con mis dos pollitos siempre alrededor. Aunque hoy me he escapado por un rato de casa.
Es hora de volver a casa, de encontrarme con Estel y su varicela (menos mal que no se ha dado muy fuerte, aunque lo está pasando mal por culpa del picor), de encontrarme con Ithilien y su sonrisa picarona: "Mamá, cierra los ojos que te voy a dar un regalito" y ese beso en la mejilla. Y con mi madre y su pregunta: "Wendeling ¿realmente todo ha valido la pena?"
Si, mamá. Realmente todo está valiendo la pena. Me estoy reinventado y esta vez será como yo quiero.
Málaga, en casa de mi madre. 6 de marzo de 2005.
La fecha
Acércate a mi y abrázame,
extiénde tus manos y acaríciame,
abre tus ojos y mírame frente a frente,
déjame entrar en tu mundo y ser parte de él,
ayúdame a conocerte y aprenderé contigo,
apóyate en mi hombro y regálame tu tiempo
y te amaré aun después que el tiempo se termine.
Soy incapaz de no ofrecerme por entero, se que es un fallo mío y que así solo consiguiré estrellarme de nuevo. Pero no puedo ser de otra forma, necesito entregar mi mente, mis pensamientos hacia la persona de la cual estoy enamorada. Necesito abrir mi corazon por entero, para que esa persona se refugie en él. Ofrecer toda mi piel y mi cuerpo, para que sienta. Entregarme más allá de mi misma, de mi vida y de mi ser. Porque es mi forma de amar, no se hacerlo de otra forma.
Y duele, joder si duele, cuando ves que no recibes algo a cambio.
Pero no me importa, me hace sentir viva, prefiero amar aunque duela, a no hacerlo.
Hace dos meses me dijo que no podía engañarme, que no era capaz de decirme te quiero, porque realmente no sabía si era así. Qué necesitaba poner sus ideas en claro y sus sentimientos. Que no podía ofrecerme un futuro, si ni siquiera estar convencido de que podía existir ese futuro. Ahora me ofrece una fecha para decirme su decisión, aunque todavía no la tenga clara, pero no puede tenerme siempre esperando.
Abril.
Y miro ahora ese mes, que jamás fue mi mes preferido, en el que mi vida se rompió hace tiempo, con miedo, con ilusión, con esperanza; porque en Abril tendré que optar por un seguir un camino sola o acompañada.
Pensé que me sentiría más cobarde, pero me he descubierto más valiente. Porque me ha enseñado, mi segundo dragón me ha enseñado, que soy fuerte y que se enfrentarme a los problemas y salir adelante. Y Si cuando le conocí me sentía incapaz de salir del pozo, ahora soy capaz de encontrar el camino y seguir avanzando, ya sea con él a mi lado o no.
Abril.
extiénde tus manos y acaríciame,
abre tus ojos y mírame frente a frente,
déjame entrar en tu mundo y ser parte de él,
ayúdame a conocerte y aprenderé contigo,
apóyate en mi hombro y regálame tu tiempo
y te amaré aun después que el tiempo se termine.
Soy incapaz de no ofrecerme por entero, se que es un fallo mío y que así solo consiguiré estrellarme de nuevo. Pero no puedo ser de otra forma, necesito entregar mi mente, mis pensamientos hacia la persona de la cual estoy enamorada. Necesito abrir mi corazon por entero, para que esa persona se refugie en él. Ofrecer toda mi piel y mi cuerpo, para que sienta. Entregarme más allá de mi misma, de mi vida y de mi ser. Porque es mi forma de amar, no se hacerlo de otra forma.
Y duele, joder si duele, cuando ves que no recibes algo a cambio.
Pero no me importa, me hace sentir viva, prefiero amar aunque duela, a no hacerlo.
Hace dos meses me dijo que no podía engañarme, que no era capaz de decirme te quiero, porque realmente no sabía si era así. Qué necesitaba poner sus ideas en claro y sus sentimientos. Que no podía ofrecerme un futuro, si ni siquiera estar convencido de que podía existir ese futuro. Ahora me ofrece una fecha para decirme su decisión, aunque todavía no la tenga clara, pero no puede tenerme siempre esperando.
Abril.
Y miro ahora ese mes, que jamás fue mi mes preferido, en el que mi vida se rompió hace tiempo, con miedo, con ilusión, con esperanza; porque en Abril tendré que optar por un seguir un camino sola o acompañada.
Pensé que me sentiría más cobarde, pero me he descubierto más valiente. Porque me ha enseñado, mi segundo dragón me ha enseñado, que soy fuerte y que se enfrentarme a los problemas y salir adelante. Y Si cuando le conocí me sentía incapaz de salir del pozo, ahora soy capaz de encontrar el camino y seguir avanzando, ya sea con él a mi lado o no.
Abril.
Condiciones para ser la nueva novia de papá
Por fin, después de un mes de preguntas y dudas existenciales, Ithilien ha conseguido que su papi hable con ella de una supuesta novia y que relación familiar tendrían entre las dos.
Ithilien: Pero si tienes una novia, tú vas a seguir siendo mi papi
Papi de Ithilien: Claro, eso, por mucho que una persona quiere, nunca se puede borrar, siempre voy a ser tu papi.
- ¿Y esa novia va a ser mi madrastra? porque Sara (una compañera de clase de Ithilien) tiene madrastra y a ella no le gusta.
- Será mi novia y ya está. Si quieres que sea tu amiga, puede ser tu amiga.
- Para que sea mi amiga tiene que cuidarme muy bien.
- Pues le diré que te cuide muy bien.
- Y tiene que ser buena y ayudarme con los deberes (conociendo a mi hija, seguro que terminaría por hacerle los deberes con tal de no escucharla).
- Le diré que te ayude con los deberes.
- ¿Y me llevará al parque y me dejará subirme a los árboles?
- Ehhh.... eso hay que negociarlo con tu madre.
- Es que mami no me deja subirme a los árboles, dice que me puedo caer y romperme otra vez la pierna como el año pasado.
- Pues tiene razón.
- Pero yo quiero subirme a los árboles, así que tu novia si quiere ser mi amiga tiene que dejarme subir a los árboles.
- Negociaremos esa parte.
- ¿Qué es negociar?
- Pues que para que te deje hacer eso, tú tienes que hacer otra cosa en compensanción.
- Tengo que pensarlo.
- De acuerdo.
- También quiero que me cuente cuentos, como me los cuenta mami.
- ¿Y como te los cuenta mami?
- Me los cuenta muy divertidos, a veces me da miedo y otras veces me rio.
- ¿Y qué cuentos te cuenta mami?
- Me cuenta el de la mariposa perdida, el del pájaro de la verdad, la princesa calva, la sirena maleducada,....
- Espera, espera,... esos cuentos no los conozco yo.
- Claro, son cuentos que cuenta mami.
- Yo me se el de blancanieves, el de la cenicienta, el gato con botas....
- Pero todos esos me los se, tengo las pelis. Me gustan los cuentos de mami.
- Bueno, pero no se si mi novia se sabrá esos cuentos.
- Pues le dices a tu novia, que si quiere ser mi amiga, hable con mami y le pida sus cuentos, porque son los cuentos que yo quiero.
- De acuerdo, se lo diré. ¿Alguna cosa más?
- Si me acuerdo de alguna cosa más, te lo escribo en un papel y se lo das a tu novia.
Nota: Esta conversación me la ha comentado el padre de la criatura. Si con 7 años es capaz de "negociar" de esta forma, no quiero imaginarme cuando tenga algunos años más.
Ithilien: Pero si tienes una novia, tú vas a seguir siendo mi papi
Papi de Ithilien: Claro, eso, por mucho que una persona quiere, nunca se puede borrar, siempre voy a ser tu papi.
- ¿Y esa novia va a ser mi madrastra? porque Sara (una compañera de clase de Ithilien) tiene madrastra y a ella no le gusta.
- Será mi novia y ya está. Si quieres que sea tu amiga, puede ser tu amiga.
- Para que sea mi amiga tiene que cuidarme muy bien.
- Pues le diré que te cuide muy bien.
- Y tiene que ser buena y ayudarme con los deberes (conociendo a mi hija, seguro que terminaría por hacerle los deberes con tal de no escucharla).
- Le diré que te ayude con los deberes.
- ¿Y me llevará al parque y me dejará subirme a los árboles?
- Ehhh.... eso hay que negociarlo con tu madre.
- Es que mami no me deja subirme a los árboles, dice que me puedo caer y romperme otra vez la pierna como el año pasado.
- Pues tiene razón.
- Pero yo quiero subirme a los árboles, así que tu novia si quiere ser mi amiga tiene que dejarme subir a los árboles.
- Negociaremos esa parte.
- ¿Qué es negociar?
- Pues que para que te deje hacer eso, tú tienes que hacer otra cosa en compensanción.
- Tengo que pensarlo.
- De acuerdo.
- También quiero que me cuente cuentos, como me los cuenta mami.
- ¿Y como te los cuenta mami?
- Me los cuenta muy divertidos, a veces me da miedo y otras veces me rio.
- ¿Y qué cuentos te cuenta mami?
- Me cuenta el de la mariposa perdida, el del pájaro de la verdad, la princesa calva, la sirena maleducada,....
- Espera, espera,... esos cuentos no los conozco yo.
- Claro, son cuentos que cuenta mami.
- Yo me se el de blancanieves, el de la cenicienta, el gato con botas....
- Pero todos esos me los se, tengo las pelis. Me gustan los cuentos de mami.
- Bueno, pero no se si mi novia se sabrá esos cuentos.
- Pues le dices a tu novia, que si quiere ser mi amiga, hable con mami y le pida sus cuentos, porque son los cuentos que yo quiero.
- De acuerdo, se lo diré. ¿Alguna cosa más?
- Si me acuerdo de alguna cosa más, te lo escribo en un papel y se lo das a tu novia.
Nota: Esta conversación me la ha comentado el padre de la criatura. Si con 7 años es capaz de "negociar" de esta forma, no quiero imaginarme cuando tenga algunos años más.
Yo no era la equivocada.
Me gusta leer, no tengo un recuerdo en mi infancia en que me sintiera realmente feliz sin un libro/cuento/tebeo en las manos. Desde el momento en que junto a mi abuela, descubrí, que la lectura era la forma más facil de vivir aventuras ajenas.
Me gusta pasear, despacio, sin objetivo alguno, mientras me pierdo en mis fantasias. En ocasiones me he descubierto gesticulando en medio de la calle, mientras intentaba descubrir como reaccionaba un determinado personaje ante una situación. Parece que me guste tropezar en medio de la calle, pero la realidad es que soy patosa porque voy perdida en mis ensoñaciones y seguro que no he visto el único agujerito que hay en medio de la acera y he terminado por perder pie.
Me gusta sentarme en un banco del parque, bajo un árbol, mientras la tarde va cayendo y la luz de sol se cuela entra las ramas. Y llevar un libro en mis manos, para perderme en mundos maravillosos. Nunca me he sentido sola con un libro, ni tímida, ni abatida... porque esos libros me hacen imaginar otras vidas tan distintas a la que yo estoy viviendo en ese momento que olvido mis problemas.
Durante años, esa lectura, esos libros, han sido mi único punto de apoyo ante la locura, ante al ahogo de una vida que me estaba hundiendo.
Durante mucho tiempo he intentado compartir esas fantasias, esas historias, pero no había encontrado quien las viera tal y como yo las veía. Que las viviera tal y como yo las veía. Solo eran tonterías de una mujer "infantil" que no quería aceptar la realidad de la vida. ¿Desde cuando la imaginación, la fantasía, el leer, el escribir se ha considerado un signo de inmadurez? Es ahora, cuando reflexiono fríamente sobre la vida que me ha tocado vivir, cuando me he dado cuenta de que no era yo le equivocada, la que tenía que cambiar y "madurar". Supongo que todo eso forma parte del aprendizaje de la vida y que justamente a mi, me ha tocado aprender de una forma un tanto violenta.
Hoy, me siento orgullosa de como voy encaminando mi vida, a pesar de los años de miedo vividos ante la decisión a tomar. Porque yo he sido la persona madura, a pesar de mis fantasías, mis escritos y mis lecturas. Porque una persona "madura" no usa la violencia para intentar imponer sus ideas. Porque una persona "madura" no usa el miedo para hacerse valer.
Porque a pesar de todo, tengo ilusión por el futuro, y sigo leyendo, y sigo escribiendo. Porque a pesar de todo ese dolor acumulado en mi vida, sigo adelante. Porque a pesar de los golpes recibidos, he demostrado que yo no estaba equivocada.
Nunca seré una escritora famosa, ni siquiera una lectora famosa. No me importa. Porque seguiré usando mis fantasías, mis libros y mis historias para sentirme sencillamente, una buena persona y enseñar a mis hijas que la lectura nos hace mejores.
Me gusta pasear, despacio, sin objetivo alguno, mientras me pierdo en mis fantasias. En ocasiones me he descubierto gesticulando en medio de la calle, mientras intentaba descubrir como reaccionaba un determinado personaje ante una situación. Parece que me guste tropezar en medio de la calle, pero la realidad es que soy patosa porque voy perdida en mis ensoñaciones y seguro que no he visto el único agujerito que hay en medio de la acera y he terminado por perder pie.
Me gusta sentarme en un banco del parque, bajo un árbol, mientras la tarde va cayendo y la luz de sol se cuela entra las ramas. Y llevar un libro en mis manos, para perderme en mundos maravillosos. Nunca me he sentido sola con un libro, ni tímida, ni abatida... porque esos libros me hacen imaginar otras vidas tan distintas a la que yo estoy viviendo en ese momento que olvido mis problemas.
Durante años, esa lectura, esos libros, han sido mi único punto de apoyo ante la locura, ante al ahogo de una vida que me estaba hundiendo.
Durante mucho tiempo he intentado compartir esas fantasias, esas historias, pero no había encontrado quien las viera tal y como yo las veía. Que las viviera tal y como yo las veía. Solo eran tonterías de una mujer "infantil" que no quería aceptar la realidad de la vida. ¿Desde cuando la imaginación, la fantasía, el leer, el escribir se ha considerado un signo de inmadurez? Es ahora, cuando reflexiono fríamente sobre la vida que me ha tocado vivir, cuando me he dado cuenta de que no era yo le equivocada, la que tenía que cambiar y "madurar". Supongo que todo eso forma parte del aprendizaje de la vida y que justamente a mi, me ha tocado aprender de una forma un tanto violenta.
Hoy, me siento orgullosa de como voy encaminando mi vida, a pesar de los años de miedo vividos ante la decisión a tomar. Porque yo he sido la persona madura, a pesar de mis fantasías, mis escritos y mis lecturas. Porque una persona "madura" no usa la violencia para intentar imponer sus ideas. Porque una persona "madura" no usa el miedo para hacerse valer.
Porque a pesar de todo, tengo ilusión por el futuro, y sigo leyendo, y sigo escribiendo. Porque a pesar de todo ese dolor acumulado en mi vida, sigo adelante. Porque a pesar de los golpes recibidos, he demostrado que yo no estaba equivocada.
Nunca seré una escritora famosa, ni siquiera una lectora famosa. No me importa. Porque seguiré usando mis fantasías, mis libros y mis historias para sentirme sencillamente, una buena persona y enseñar a mis hijas que la lectura nos hace mejores.
Presentación de Estel e Ithilien en sociedad
Según distintos comentarios de la gente que conozco, Estel se parece mucho a mi, aunque yo añadiría que en guapa; inteligente, imaginativa, soñadora y empieza a ser una lectora voraz. A mi me parece toda una belleza (pero claro, mi opinión supongo que no cuenta, soy su madre).
Ithilien es todo un mundo aparte, tanto en físico como en carácter, es única e inimitable. No encontramos ningún parecido, tanto en la familia de su padre como en la mía. Y su personalidad, intuitiva y con algo de carisma (que hasta a mi me afecta) me hace imaginar que llegará lejos.
Echo de menos...
... pasear por la calle cogidos de la mano.
... sentir como me miras.
... perderme en tu mirada.
... acariciar tu mejilla con el dorso de mi mano.
... ver como se acercan tus labios buscando los mios.
... tus caricias en mi cuello con tus labios.
... cuando me agarras de la cintura.
... desear perderme en tu boca cuando me sonríes.
... notar como metes tu mano por el borde de mi pantalón, cuando estoy descuidada.
... como me das de comer un bocado que crees especial.
... sentarme a ver una película en el sofá de casa.
... sentir como te sientas a mi lado y me agarras los pies para que los ponga sobre tus piernas.
... notar tus caricias en mis piernas mientras un Cary Grant patoso intenta agarrar a un jaguar que se ha escapado.
... sentir como tus manos siguen subiendo por mis piernas mientras, aunque no te veo, siento que sonries.
... olvidar durante un rato a Cary Grant y Katherine Hepburn mientras nuestras manos y nuestras bocas se pierden en nuestros cuerpos.
... como me besas cuando jadeo.
... cuando me abrazas cuando después tiemblo.
... como me robas un beso cuando suspiro.
... cuando me haces reir a carcajadas.
... cuando me escuchas.
... tu abrazo cuando estoy llorando.
... tu dedo bordeando mis labios.
... tu mirada cuando me vistes la primera vez.
... las mariposas en el estómago al oirte "te quiero Wendeling".
... cuando me enjabonas debajo de la ducha.
... como buscas mi boca desesperado.
... tus "volveré" y sentir que son ciertos.
... hacer el amor durante horas y dormirnos agotados y sonriendo.
... las conversaciones en la cama abrazada a tu cintura y "agarrándote" justo antes de dormirme.
... los deseos de no dormirme por si todo fuera un sueño.
... despertar por la mañana y besarte dormido.
...
Te quiero y te echo de menos.
... sentir como me miras.
... perderme en tu mirada.
... acariciar tu mejilla con el dorso de mi mano.
... ver como se acercan tus labios buscando los mios.
... tus caricias en mi cuello con tus labios.
... cuando me agarras de la cintura.
... desear perderme en tu boca cuando me sonríes.
... notar como metes tu mano por el borde de mi pantalón, cuando estoy descuidada.
... como me das de comer un bocado que crees especial.
... sentarme a ver una película en el sofá de casa.
... sentir como te sientas a mi lado y me agarras los pies para que los ponga sobre tus piernas.
... notar tus caricias en mis piernas mientras un Cary Grant patoso intenta agarrar a un jaguar que se ha escapado.
... sentir como tus manos siguen subiendo por mis piernas mientras, aunque no te veo, siento que sonries.
... olvidar durante un rato a Cary Grant y Katherine Hepburn mientras nuestras manos y nuestras bocas se pierden en nuestros cuerpos.
... como me besas cuando jadeo.
... cuando me abrazas cuando después tiemblo.
... como me robas un beso cuando suspiro.
... cuando me haces reir a carcajadas.
... cuando me escuchas.
... tu abrazo cuando estoy llorando.
... tu dedo bordeando mis labios.
... tu mirada cuando me vistes la primera vez.
... las mariposas en el estómago al oirte "te quiero Wendeling".
... cuando me enjabonas debajo de la ducha.
... como buscas mi boca desesperado.
... tus "volveré" y sentir que son ciertos.
... hacer el amor durante horas y dormirnos agotados y sonriendo.
... las conversaciones en la cama abrazada a tu cintura y "agarrándote" justo antes de dormirme.
... los deseos de no dormirme por si todo fuera un sueño.
... despertar por la mañana y besarte dormido.
...
Te quiero y te echo de menos.