Mami ¿qué es copular?
Atención, Ithilien viendo un documental sobre delfines, encantada, entusiasmada... todo tranquilo mientras Wendeling prepara la cena. De pronto viene la temida pregunta:
- Mami ¿qué es copular?
A Wen se le cae la rasera que usaba para mover la comida, la recoge y se vuelve hacia su hija
- ¿Copu... que? - intenta ganar tiempo para dar una respuesta que no de lugar a más preguntas que no sabrá realmente como contestar.
- Copular
- ¿Dónde lo has escuchado?
- En el documental sobre los delfines.
- Pues entonces debe referirse al momento en que un delfín macho y un defín hembra se unen para tener más bebés delfín.
- Vale
Parece ser que el momento difícil ha pasado y Wendeling sigue con sus tareas, cuando Ithilien vuelve a la carga.
- Mami, ¿Y por dónde se unen los delfines para tener bebés?
- Pues supongo que en el agua, los delfines no salen del agua.
- Eso ya lo se, mami, no soy tonta, me refiero a que partes del delfín se juntan...
En este momento a Wen le empiezan a sudar las manos y no es precisamente por el calor, pero Estel viene a sacarla del apuro sin esperarlo.
- Pues para tener bebés tienen que unirse el pene del macho y la vagina de la hembra.
- Ahhhh - contestación de Ithilien a la explicación de su hermana.
Y aquí termina todo. Desde luego Wendeling debe aprender de una vez que los niños no son tontos y la explicación que entiendan debe ser siempre la explicación correcta. Nada de explicaciones paralelas que no llevan a ningún sitio y que solo sirven para liar más la mente pre-clara de los hombres/mujeres del futuro.
- Mami ¿qué es copular?
A Wen se le cae la rasera que usaba para mover la comida, la recoge y se vuelve hacia su hija
- ¿Copu... que? - intenta ganar tiempo para dar una respuesta que no de lugar a más preguntas que no sabrá realmente como contestar.
- Copular
- ¿Dónde lo has escuchado?
- En el documental sobre los delfines.
- Pues entonces debe referirse al momento en que un delfín macho y un defín hembra se unen para tener más bebés delfín.
- Vale
Parece ser que el momento difícil ha pasado y Wendeling sigue con sus tareas, cuando Ithilien vuelve a la carga.
- Mami, ¿Y por dónde se unen los delfines para tener bebés?
- Pues supongo que en el agua, los delfines no salen del agua.
- Eso ya lo se, mami, no soy tonta, me refiero a que partes del delfín se juntan...
En este momento a Wen le empiezan a sudar las manos y no es precisamente por el calor, pero Estel viene a sacarla del apuro sin esperarlo.
- Pues para tener bebés tienen que unirse el pene del macho y la vagina de la hembra.
- Ahhhh - contestación de Ithilien a la explicación de su hermana.
Y aquí termina todo. Desde luego Wendeling debe aprender de una vez que los niños no son tontos y la explicación que entiendan debe ser siempre la explicación correcta. Nada de explicaciones paralelas que no llevan a ningún sitio y que solo sirven para liar más la mente pre-clara de los hombres/mujeres del futuro.
Wendeling, la maia
Para los que más o menos me conocen o han seguido esta bitácora desde el principio, saben que hay en mi un componente muy friki (si tomamos esta palabra con el significado de ser seguidor y aficionado a un determinado tema, en mi caso la literatura fantástica en general y el mundo de Tolkien en particular. Aunque la verdad, es que también acepto barco como animal de compañía).
Sí, me gusta leer y normalmente soy lectora compulsiva, todo lo que cae en mis manos, pero reconozco que hay unos temas que siempre me han llamado más la atención: ciencia ficción, fantasía, novela histórica,... ahora, mirando mi vida desde este punto, veo que conforme más mal me iba, más me enfrascaba en la lectura de mundos lejanos, lo más distintos del mío como fuera posible. En este punto debería tomar la palabra algún psicólogo que explicara mis reacciones, pero como no tengo uno a mano, sigo yo misma.
Según las personas que me conocen desde siempre, nunca he llegado a terminar de crecer del todo, o a madurar, porque a pesar de "mi edad" sigue gustándome mover por mundos fantásticos o imaginarios. Conforme iba cumpliendo años, mis relaciones con otras personas aficionadas al mismo tema se iban distanciando, ellas maduraban, dejaban de pensar en hadas y elfos y yo no.
Me creé mi propio mundo y no dejé pasar a nadie.
De entre todos los pueblos que creó Tolkien (que fueron unos cuantos, con sus leyendas, historias, reinos, idiomas, evoluciones históricas, personajes,...) siempre hubo uno que me llamó especialmente la atención: Los maiar
"Al principio fue Eru, el Único, quien habitaba en el Vacío y cuyo nombre en lengua élfica era Ilúvatar. De él surgieron pensamientos a los que dio vida eterna gracias al poder de la Llama Imperecedera. Ilúvatar llamó a estas creaciones Ainur. Fueron la primera raza creada y algunos estuvieron del lado del bien y otros participaron en el lado del Mal"
Cuando Eru creó Arda, algunos de los Ainur (o dioses) descendieron a este mundo recien creado. Los Ainur se dividieron en dos categorías: los Valar ( Manwë, Rey de los Vientos; Varda, Reina de las Estrellas; Ulmo, señor de las Aguas; Aulë, el Herrero, Melkor, también conocido como Morgoth o el "Enemigo Oscuro"...) y los Maiar servidores de los primeros.
Es decir que podríamos clasificar a los Maiar como dioses menores, pero con una impresionante magia en ellos, capaces de ayudar en el desarrollo y evolución de todo un mundo: Arda.
De entre todos los Maiar, hay una en particular que siempre me llamó muchísimo la atención: Melian: Reina Maia de Doriath. En Valinor, Melian era un espíritu Maia que cuidaba de los árboles floridos en la Tierra de los Sueños de Lórien, y que servía a las reinas valarianas, Vána la Siempre Joven y Estë la Curadora. Pero durante las Edades de las Estrellas marchó a Beleriand, en la Tierra Media, y se enamoró de Elwë Singollo, el Gran Rey de los teleri. Juntos, Melian y Thingol (como se llamó Elwë después) fundaron el reino de Doriath y edificaron Menegroth. Éste fue el reino de los sindar, los elfos grises, que estaba protegido por una barrera invisible de un poderoso sortilegio, llamado la Cintura de Melian. Melian y Thingol tuvieron una hija, la incomparable Lúthien. Durante muchas Edades de las Estrellas, y durante casi toda la Primera Edad del Sol, el encantamiento de Melian protegió a Doriath de todo mal. Pero, al final, el conflicto de la Guerra de las Joyas consiguió penetrar en el reino sindarin. Cuando el rey Thingol fue asesinado a traición en el año 505 de la Primera Edad, Melian no soportó seguir viviendo en la Tierra Media y huyó de Beleriand. Su sortilegio de protección a Doriath se desvaneció, y ella regresó a las Tierras Imperecederas. Esta es su historia resumida, pero yo siempre vi algo más en ella: una maia, con todo el poder sobre la flora de Arda, que es capaz de enamorarse de un ser menor, de un elfo, que acepta hacerse corpórea (los Ainur no tienen cuerpo, son solo espíritu) por amor, aceptando con ello atarse a Arda y a todo el sufrimiento que ello conlleva.
Cuando hace unos años empecé a moverme por estos mundos blogosféricos, opté por usar el nombre de Wendeling, uno de los nombres que J.R.R. Tolkien barajó para su personaje de Melian, la maia, reina de Doriath... Recordando la descripción que tiempo antes un amigo había hecho de mi: "puedes llegar a ser en ocasiones tan dulce y en otras tan dura, como una maia".
Sí, me gusta leer y normalmente soy lectora compulsiva, todo lo que cae en mis manos, pero reconozco que hay unos temas que siempre me han llamado más la atención: ciencia ficción, fantasía, novela histórica,... ahora, mirando mi vida desde este punto, veo que conforme más mal me iba, más me enfrascaba en la lectura de mundos lejanos, lo más distintos del mío como fuera posible. En este punto debería tomar la palabra algún psicólogo que explicara mis reacciones, pero como no tengo uno a mano, sigo yo misma.
Según las personas que me conocen desde siempre, nunca he llegado a terminar de crecer del todo, o a madurar, porque a pesar de "mi edad" sigue gustándome mover por mundos fantásticos o imaginarios. Conforme iba cumpliendo años, mis relaciones con otras personas aficionadas al mismo tema se iban distanciando, ellas maduraban, dejaban de pensar en hadas y elfos y yo no.
Me creé mi propio mundo y no dejé pasar a nadie.
De entre todos los pueblos que creó Tolkien (que fueron unos cuantos, con sus leyendas, historias, reinos, idiomas, evoluciones históricas, personajes,...) siempre hubo uno que me llamó especialmente la atención: Los maiar
"Al principio fue Eru, el Único, quien habitaba en el Vacío y cuyo nombre en lengua élfica era Ilúvatar. De él surgieron pensamientos a los que dio vida eterna gracias al poder de la Llama Imperecedera. Ilúvatar llamó a estas creaciones Ainur. Fueron la primera raza creada y algunos estuvieron del lado del bien y otros participaron en el lado del Mal"
Cuando Eru creó Arda, algunos de los Ainur (o dioses) descendieron a este mundo recien creado. Los Ainur se dividieron en dos categorías: los Valar ( Manwë, Rey de los Vientos; Varda, Reina de las Estrellas; Ulmo, señor de las Aguas; Aulë, el Herrero, Melkor, también conocido como Morgoth o el "Enemigo Oscuro"...) y los Maiar servidores de los primeros.
Es decir que podríamos clasificar a los Maiar como dioses menores, pero con una impresionante magia en ellos, capaces de ayudar en el desarrollo y evolución de todo un mundo: Arda.
De entre todos los Maiar, hay una en particular que siempre me llamó muchísimo la atención: Melian: Reina Maia de Doriath. En Valinor, Melian era un espíritu Maia que cuidaba de los árboles floridos en la Tierra de los Sueños de Lórien, y que servía a las reinas valarianas, Vána la Siempre Joven y Estë la Curadora. Pero durante las Edades de las Estrellas marchó a Beleriand, en la Tierra Media, y se enamoró de Elwë Singollo, el Gran Rey de los teleri. Juntos, Melian y Thingol (como se llamó Elwë después) fundaron el reino de Doriath y edificaron Menegroth. Éste fue el reino de los sindar, los elfos grises, que estaba protegido por una barrera invisible de un poderoso sortilegio, llamado la Cintura de Melian. Melian y Thingol tuvieron una hija, la incomparable Lúthien. Durante muchas Edades de las Estrellas, y durante casi toda la Primera Edad del Sol, el encantamiento de Melian protegió a Doriath de todo mal. Pero, al final, el conflicto de la Guerra de las Joyas consiguió penetrar en el reino sindarin. Cuando el rey Thingol fue asesinado a traición en el año 505 de la Primera Edad, Melian no soportó seguir viviendo en la Tierra Media y huyó de Beleriand. Su sortilegio de protección a Doriath se desvaneció, y ella regresó a las Tierras Imperecederas. Esta es su historia resumida, pero yo siempre vi algo más en ella: una maia, con todo el poder sobre la flora de Arda, que es capaz de enamorarse de un ser menor, de un elfo, que acepta hacerse corpórea (los Ainur no tienen cuerpo, son solo espíritu) por amor, aceptando con ello atarse a Arda y a todo el sufrimiento que ello conlleva.
Cuando hace unos años empecé a moverme por estos mundos blogosféricos, opté por usar el nombre de Wendeling, uno de los nombres que J.R.R. Tolkien barajó para su personaje de Melian, la maia, reina de Doriath... Recordando la descripción que tiempo antes un amigo había hecho de mi: "puedes llegar a ser en ocasiones tan dulce y en otras tan dura, como una maia".
Wendeling, raro especimen
Pues lo siento, no entiendo los celos. Si amo a una persona, quiero lo mejor para esa persona y si cree que yo no soy lo bastante para él, pues me retiro, pero no trato de dañarle porque tengo mi orgullo herido.
Si estoy segura de mi misma y del amor de esa persona, no me pongo a pensar en si puede irse con otra, desde el momento en que está conmigo, es que me quiere a mi y no tengo que pensar en otras posibilidades.
Pues lo siento, sigo sin entender los celos y a las personas que se escudan en ellos para justificar el daño que hacen. ¿De verdad quieren tanto a esa persona que la hostigan y castigan por su amor?
Y lo siento, pero tampoco voy a comportarme de forma vengantiva. No me gusta el ojo por ojo (en ninguna circunstancia), no voy a caer tan bajo como la persona que me ha hecho daño. Quiero que se le caiga la cara de verguenza cuando me mire, porque hasta el mismo sabrá que soy mucho mejor persona que él.
Se que con mi actitud no seré una triunfadora de la vida (tal y como lo describen otras personas), pero seré yo misma y sobre todo, me sentiré bien por como soy.
Y tal como me acaban de decir, soy un raro especimen ¿Será porque soy una maia?
Si estoy segura de mi misma y del amor de esa persona, no me pongo a pensar en si puede irse con otra, desde el momento en que está conmigo, es que me quiere a mi y no tengo que pensar en otras posibilidades.
Pues lo siento, sigo sin entender los celos y a las personas que se escudan en ellos para justificar el daño que hacen. ¿De verdad quieren tanto a esa persona que la hostigan y castigan por su amor?
Y lo siento, pero tampoco voy a comportarme de forma vengantiva. No me gusta el ojo por ojo (en ninguna circunstancia), no voy a caer tan bajo como la persona que me ha hecho daño. Quiero que se le caiga la cara de verguenza cuando me mire, porque hasta el mismo sabrá que soy mucho mejor persona que él.
Se que con mi actitud no seré una triunfadora de la vida (tal y como lo describen otras personas), pero seré yo misma y sobre todo, me sentiré bien por como soy.
Y tal como me acaban de decir, soy un raro especimen ¿Será porque soy una maia?
La vuelta de Joaquín
Joaquín acaba de llegar a su casa, después de estar cuatro años fuera. Tiene ya dieciseis años y aunque en ese tiempo, ha acabado por adaptarse a la vida en otro lugar que no es el suyo, siempre echó de menos su pueblo. Ese pequeño pueblo de la vega de Granada.
Llega con unos cuantos centímetros más, hablando castellano con mucho deje maño, con la experiencia aprendida en una gran ciudad como ha sido Zaragoza y el trato habitual de los "americanos" de la base.
Llega con un peinado solo visto en las películas (un enorme tupé engominado), mascando chicle y andares de chulo de pelis americanas.
Y lo primero que hace, justo despues que su padre abra la puerta de esa casa que ha estado solo habitada por su fantasma habitual, los últimos cuatro años, es soltar su maleta de cartón gris y correr a casa de Manolo, su amigo de siempre, el niño con el que ha corrido tantas aventuras años antes y del que nada sabe desde que se marchó (su padre no consintió en que escribiera cartas a Manolo).
El reencuentro es emocionante, abrazos, golpes en la espalda, risas y horas hablando de recuerdos de los dos juntos, chismorreos de personas conocidas y de una chica preciosa que pasa por delante de ellos y que deja embobado a Joaquín cuando la mira.
- ¿Quién es?
- ¿Quién es quien?
- Esa que acaba de pasar.
- Ah... es la Pili
- ¿Qué? Tú hermana pequeña... ¿la que teníamos que tirarle piedras para que nos dejara en paz?
- Sí, la que le metías las trenzas en el tintero, en clase...
Y siguieron hablando hasta que apareció la madre de Joaquín en casa de Manolo, para llamarle, que tenían muchas cosas que hacer en casa... saludos entre vecinas y últimas palabras de los dos amigos:
- Oye Joaquín, mañana hay un baile en la plaza X ¿te vienes?
- Pues claro, te espero en la esquina de la calle, por la tarde.
Y los dos amigos, a los que les quedan todavía muchas horas e historias que compartir, se despiden por ese día.
--ooOOoo--
Pili escucha jaleo en la cocina y pasa para ver que ocurre. Se sorprende a ver a su hermano hablando con un chico muy guapo, que viste y actúa como los actores de las películas, incluso tiene un enorme tupé engominado... ¿quién puede ser? de todas formas decide pasearse por delante de ellos, como quien no quiere la cosa.
- Vaya, si es Joaquín... pero está muy cambiado, habla de una forma muy rara y está ahora tan guapo...
Incluso llega a escuchar la conversación sobre la salida al baile. Esa noche le da muchas vueltas a una idea que se le ha ocurrido, aunque no sabe si tendrá el valor de realizarla. Pero es el chico más guapo que ha visto en mucho tiempo y seguro que si sus amigas lo ven paseando por el pueblo harán lo que sean para revolotearle alrededor y Joaquín es suyo, al menos es el mejor amigo de su hermano Manolo...
--ooOOoo--
Al día siguiente, aparece Manolo en el lugar indicado por Joaquín, van los dos juntos al baile. Manolo está muy contento de que haya vuelto... a pesar del tiempo siempre le ha considerado su mejor amigo y ha echado realmente de menos esos años y tantas travesuras que no ha podido realizar, porque nadie tenía el valor que tenía Joaquín, para seguirle en sus aventuras, ni la inteligencia para sacarle de los líos en que se metían.
Será como volver a los viejos tiempos... Pero Joaquín no aparece y Manolo lleva mucho tiempo esperando. Al final decide ir a su casa a buscarle, por si ha ocurrido algo y no puede ir. Pero cuando llega allí, la madre de Joaquín le cuenta que hace ya horas que salió para el baile
- ¿Cómo?
- Seguro que os habéis cruzado y él está esperándote allí.
Manolo, algo enfadado ya, aparece en el baile. Su sorpresa es enorme cuando se encuentra allí a Joaquín bailando muy junto (demasiado!!!) con su hermana Pili.
- ¡Hombre Manolo! Ya era hora que llegaras, estaba pensando en ir a buscarte, pero tu hermana apareció contándome que tenías algo que hacer y que la acompañara a ella, que tu vendrías un poco más tarde...
Manolo mira a Pili mientras esta se enrojece, avergonzada porque han terminado por pillarla en su mentira. Pero opta por no hacer cualquier comentario en su contra y terminan por pasar una buena tarde, todos bailando.
Nota: Pili y Joaquín se casan nueve años después y unos meses más tarde, hace su aparición en este mundo, su hija Wendeling. Esta historia se la contó su tío Manolo, años después del fallecimiento de Joaquín y siempre ha conseguido que Wen sonriera al recordarla.
Llega con unos cuantos centímetros más, hablando castellano con mucho deje maño, con la experiencia aprendida en una gran ciudad como ha sido Zaragoza y el trato habitual de los "americanos" de la base.
Llega con un peinado solo visto en las películas (un enorme tupé engominado), mascando chicle y andares de chulo de pelis americanas.
Y lo primero que hace, justo despues que su padre abra la puerta de esa casa que ha estado solo habitada por su fantasma habitual, los últimos cuatro años, es soltar su maleta de cartón gris y correr a casa de Manolo, su amigo de siempre, el niño con el que ha corrido tantas aventuras años antes y del que nada sabe desde que se marchó (su padre no consintió en que escribiera cartas a Manolo).
El reencuentro es emocionante, abrazos, golpes en la espalda, risas y horas hablando de recuerdos de los dos juntos, chismorreos de personas conocidas y de una chica preciosa que pasa por delante de ellos y que deja embobado a Joaquín cuando la mira.
- ¿Quién es?
- ¿Quién es quien?
- Esa que acaba de pasar.
- Ah... es la Pili
- ¿Qué? Tú hermana pequeña... ¿la que teníamos que tirarle piedras para que nos dejara en paz?
- Sí, la que le metías las trenzas en el tintero, en clase...
Y siguieron hablando hasta que apareció la madre de Joaquín en casa de Manolo, para llamarle, que tenían muchas cosas que hacer en casa... saludos entre vecinas y últimas palabras de los dos amigos:
- Oye Joaquín, mañana hay un baile en la plaza X ¿te vienes?
- Pues claro, te espero en la esquina de la calle, por la tarde.
Y los dos amigos, a los que les quedan todavía muchas horas e historias que compartir, se despiden por ese día.
--ooOOoo--
Pili escucha jaleo en la cocina y pasa para ver que ocurre. Se sorprende a ver a su hermano hablando con un chico muy guapo, que viste y actúa como los actores de las películas, incluso tiene un enorme tupé engominado... ¿quién puede ser? de todas formas decide pasearse por delante de ellos, como quien no quiere la cosa.
- Vaya, si es Joaquín... pero está muy cambiado, habla de una forma muy rara y está ahora tan guapo...
Incluso llega a escuchar la conversación sobre la salida al baile. Esa noche le da muchas vueltas a una idea que se le ha ocurrido, aunque no sabe si tendrá el valor de realizarla. Pero es el chico más guapo que ha visto en mucho tiempo y seguro que si sus amigas lo ven paseando por el pueblo harán lo que sean para revolotearle alrededor y Joaquín es suyo, al menos es el mejor amigo de su hermano Manolo...
--ooOOoo--
Al día siguiente, aparece Manolo en el lugar indicado por Joaquín, van los dos juntos al baile. Manolo está muy contento de que haya vuelto... a pesar del tiempo siempre le ha considerado su mejor amigo y ha echado realmente de menos esos años y tantas travesuras que no ha podido realizar, porque nadie tenía el valor que tenía Joaquín, para seguirle en sus aventuras, ni la inteligencia para sacarle de los líos en que se metían.
Será como volver a los viejos tiempos... Pero Joaquín no aparece y Manolo lleva mucho tiempo esperando. Al final decide ir a su casa a buscarle, por si ha ocurrido algo y no puede ir. Pero cuando llega allí, la madre de Joaquín le cuenta que hace ya horas que salió para el baile
- ¿Cómo?
- Seguro que os habéis cruzado y él está esperándote allí.
Manolo, algo enfadado ya, aparece en el baile. Su sorpresa es enorme cuando se encuentra allí a Joaquín bailando muy junto (demasiado!!!) con su hermana Pili.
- ¡Hombre Manolo! Ya era hora que llegaras, estaba pensando en ir a buscarte, pero tu hermana apareció contándome que tenías algo que hacer y que la acompañara a ella, que tu vendrías un poco más tarde...
Manolo mira a Pili mientras esta se enrojece, avergonzada porque han terminado por pillarla en su mentira. Pero opta por no hacer cualquier comentario en su contra y terminan por pasar una buena tarde, todos bailando.
Nota: Pili y Joaquín se casan nueve años después y unos meses más tarde, hace su aparición en este mundo, su hija Wendeling. Esta historia se la contó su tío Manolo, años después del fallecimiento de Joaquín y siempre ha conseguido que Wen sonriera al recordarla.
Siento nostalgia
Siento nostalgia...
... De una habitación con cientos de velas, encendidas, claro.
... De una enorme bañera llena de agua y pétalos de rosa.
... De estar dentro de esa bañera y sentirte a ti, a mis espaldas, con tus piernas enroscadas en mi cintura.
... De tus besos de mi nuca.
... De tus brazos pasando debajo de los mios.
... De tus manos acariciando mis pechos.
... De las gotas de agua que resbalan por nuestros cuerpos, mientras reflejan la luz de las velas.
... Del olor que desprenden las rosas.
Siento nostalgia de una fantasía sin realizar
... De una habitación con cientos de velas, encendidas, claro.
... De una enorme bañera llena de agua y pétalos de rosa.
... De estar dentro de esa bañera y sentirte a ti, a mis espaldas, con tus piernas enroscadas en mi cintura.
... De tus besos de mi nuca.
... De tus brazos pasando debajo de los mios.
... De tus manos acariciando mis pechos.
... De las gotas de agua que resbalan por nuestros cuerpos, mientras reflejan la luz de las velas.
... Del olor que desprenden las rosas.
Siento nostalgia de una fantasía sin realizar
Te sigo queriendo, Daniel
Y cuando leo noticias de este tipo no puedo evitar pensar como sería Daniel ahora.
Lo siento no estoy muy lúcida ahora, tengo recuerdos acumulados de mi hijo en este momento. Pocos recuerdos de su corta vida y demasiados deseos de como habría podido ser. Y como madre, jamás dejaré de sentirme culpable por yo seguir viva, mientras él no pudo seguir viviendo.
Lo siento no estoy muy lúcida ahora, tengo recuerdos acumulados de mi hijo en este momento. Pocos recuerdos de su corta vida y demasiados deseos de como habría podido ser. Y como madre, jamás dejaré de sentirme culpable por yo seguir viva, mientras él no pudo seguir viviendo.
Sensaciones extrañas en la noche de S. Juan.
¿Cómo una simple frase, una respuesta a una inocente pregunta, puede conseguir que me sienta tan indefensa ante el amor?
¿Cómo una simple frase, puede hacer que me abra a la esperanza a sabiendas de que mi mente me diga que no la hay?
¿Cómo una conversación tan corta puede conseguir que sonría y llore a la vez, porque siento que no me he engañado, que no me he inventado sensaciones, que siguen ahí?
Y a pesar de todo, sé que se ha acabado. Que debo seguir adelante.
- No cierres tu corazon a nuevas sensaciones aferrandote a meras posibilidades Wen... tampoco te digo que lo abras del todo mañana.
Y no, no cierro mi corazón, se que hay un futuro por ahí cerca, en el que me sentiré amada. Pero en este momento conozco que él sintió ese amor también y que todo ha sido cuestión de una decisión razonada, no teniendo en cuenta su corazón. Y que sigue sintiendo.
Pero ya nada volverá atrás.
Y sonrio y lloro. Porque se que realmente me amó.
¿Cómo una simple frase, puede hacer que me abra a la esperanza a sabiendas de que mi mente me diga que no la hay?
¿Cómo una conversación tan corta puede conseguir que sonría y llore a la vez, porque siento que no me he engañado, que no me he inventado sensaciones, que siguen ahí?
Y a pesar de todo, sé que se ha acabado. Que debo seguir adelante.
- No cierres tu corazon a nuevas sensaciones aferrandote a meras posibilidades Wen... tampoco te digo que lo abras del todo mañana.
Y no, no cierro mi corazón, se que hay un futuro por ahí cerca, en el que me sentiré amada. Pero en este momento conozco que él sintió ese amor también y que todo ha sido cuestión de una decisión razonada, no teniendo en cuenta su corazón. Y que sigue sintiendo.
Pero ya nada volverá atrás.
Y sonrio y lloro. Porque se que realmente me amó.
31 de julio 2003
Paso... paso... paso... paso... caída... suelo.... polvo... pies llagados... ropajes hechos jirones... demasiado tiempo arrastrándose... demasiado tiempo viviendo sin vivir, sobreviviendo, no importa, debe continuar.... paso... paso... paso... paso...
¿Hacia donde se dirige? Hacia delante, no importa... un pie tras otro... un arrastrarse por el suelo... pies ensangrentados, manos sin uñas por la ascensión de aquellas montañas.... ropas que va dejando tras de sí enganchadas en los matorrales y en las rocas.... paso... paso... paso... caída... polvo... arrastrarse por el suelo hasta conseguir adelantar de rodillas... vuelta a ponerse de pie... paso... paso... paso...
¿Quién es? Quién más da... sexo indefinido, quizás mujer por la delicadeza de ese rostro demacrado, sucio, con rastros de lágrimas a consecuencia del polvo que entra en sus ojos... con labios ampollados por el sol y por la falta de bebida... con ojos que solo ven hacia delante... sin vida... oscuros... paso... paso... paso... paso...
¿Qué busca? No lo sabe, lo olvidó hace tiempo, dolor, siente dolor y quiere producir dolor, quizás andando hasta la muerte...quizás si no la encuentra produciéndola ella misma... dolor... paso... paso... paso... caída... más polvo, cara contra el suelo... gusto de hierro en su boca... se ha herido otra vez... que más da.... tiene que seguir... paso... paso... paso... paso... recuerdo ¿recuerdo? No... Olvido... no quiere recordar... paso... paso... paso... paso...
Sonidos... ruidos en la lejanía, a su derecha... ¿qué será? ¿Animales? No... Alguien, es alguien... se acerca... paso... paso.... paso...
-¿Quién eres? ¿Sabes dónde estás?
Levanta la cara... no hay vida... hay muerte...
En casa, 31 de Julio de 2003
¿Hacia donde se dirige? Hacia delante, no importa... un pie tras otro... un arrastrarse por el suelo... pies ensangrentados, manos sin uñas por la ascensión de aquellas montañas.... ropas que va dejando tras de sí enganchadas en los matorrales y en las rocas.... paso... paso... paso... caída... polvo... arrastrarse por el suelo hasta conseguir adelantar de rodillas... vuelta a ponerse de pie... paso... paso... paso...
¿Quién es? Quién más da... sexo indefinido, quizás mujer por la delicadeza de ese rostro demacrado, sucio, con rastros de lágrimas a consecuencia del polvo que entra en sus ojos... con labios ampollados por el sol y por la falta de bebida... con ojos que solo ven hacia delante... sin vida... oscuros... paso... paso... paso... paso...
¿Qué busca? No lo sabe, lo olvidó hace tiempo, dolor, siente dolor y quiere producir dolor, quizás andando hasta la muerte...quizás si no la encuentra produciéndola ella misma... dolor... paso... paso... paso... caída... más polvo, cara contra el suelo... gusto de hierro en su boca... se ha herido otra vez... que más da.... tiene que seguir... paso... paso... paso... paso... recuerdo ¿recuerdo? No... Olvido... no quiere recordar... paso... paso... paso... paso...
Sonidos... ruidos en la lejanía, a su derecha... ¿qué será? ¿Animales? No... Alguien, es alguien... se acerca... paso... paso.... paso...
-¿Quién eres? ¿Sabes dónde estás?
Levanta la cara... no hay vida... hay muerte...
En casa, 31 de Julio de 2003
Hola, soy Íñigo Montoya
".... Entonces MacPherson también comenzó a perseguirlo:
- ¡Españoles! Jamás debí tratar de enseñarle a un español; son tontos, se olvidan de las cosas, ¿Qué haces con una herida? ¿Cuántas veces te he enseñado lo que se ha de hacer con una herida?
- Cubrirla... - respondió Íñigo, y se arrancó el cuchillo del cuerpo y hundió el puño izquierdo en la herida.
Los ojos de Íñigo comenzaron a enfocar un poco mejor, no muy bien, no perfectamente, pero lo preciso como para ver que la espada del conde se le acercaba al corazón; Íñigo no logró hacer mucho con aquel ataque, desviarlo levemente, empujar la punta de la hoja hacia su hombro izquierdo, donde no le produjo un daño insoportable.
El Conde Rugen se quedó un tanto sorprendido de que hubiesen desviado su acero, pero no estaba nada mal aquello de traspasar el hombro de un indefenso. No había prisa cuando se le tenía acorralado.
- ¡Españoles! - volvió a gritarle a MacPherson -. Dame un polaco cuando quieras, al menos los polacos se acuerdan de usar la pared cuando tienen una a mano; sólo a los españoles se les olvida utilizarla...
Lentamente, centímetro a centímetro, Íñigo se valió de la pared para incorporarse; utilizó las piernas para empujar, y dejó que el muro se encargara de proporcionarle todo el apoyo necesario.
El conde Rugen volvió a atacar, pero, por un cierto número de motivos, lo más probable porque no había esperado que su contrincante se moviera, no lo alcanzó en el corazón y tuvo que conformarse con hundir la hoja de su acero en el brazo izquierdo del español.
A Íñigo no le importó. Ni siquiera lo notó. Lo único que le interesaba era su brazo derecho; apretó la empuñadura y notó que conservaba la fuerza en la mano, suficiente como para atacar al enemigo, y el conde Rugen tampoco se había esperado aquello, de modo que lanzó un gritito involuntario y retrocedió un paso para volver a analizar la situación.
La fuerza fluía del corazón de Íñigo hacia su hombro derecho, bajaba por éste hasta los dedos y luego a la gran espada con empuñadura para seis dedos; se apartó de la pared y murmuró:
- Hola...., me llamo.... Íñigo Montoya; tú mataste... a mi padre; disponte a morir.
Se pusieron en guardia.
El conde fue a buscar la muerte rápida, empleando el movimiento inverso de Bonetti.
Inútil.
- Hola..., me llamo Íñigo Montoya; tú mataste a mi padre..., disponte a morir....
Volvieron a ponerse en guardia, y el conde pasó a la defensa Morozzo, porque la sangre seguía manando.
Íñigo se hundió más el puño en la herida.
- Hola, me llamo Íñigo Montoya; tú mataste a mi padre; disponte a morir.
El conde se parapetó detrás de la mesa de billar.
Íñigo resbaló en su propia sangre.
El conde siguió retrocediendo, y esperó y esperó.
- Hola, me llamo Íñigo Montoya; tú mataste a mi padre; disponte a morir.
Se hundió más el puño y no quiso ni pensar en qué era lo que estaba tocando y aguantando en su sitio; por primera vez se sintió capaz de intentar un lance: la enorme espada describió un brillante movimiento...
... en el costado de una de las mejillas del conde Rugen apareció un corte vertical...
... otro brillante movimiento...
... otro corte, paralelo, sangrante...
- Hola, me llamo Íñigo Montoya; tú mataste a mi padre; disponte a morir.
- ¡Deja de repetir eso!
El conde comenzaba a experimentar una cierta merma en el temple.
Íñigo hundió su espada en el hombro izquierdo del conde, tal y como él le había herido el suyo. Luego siguió con el brazo izquierdo del conde, en el mismo sitio donde éste le había penetrado el suyo.
- Hola - pronunció con más fuerza ahora -. ¡Hola! Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Disponte a morir.
- No...
- Ofréceme dinero...
- Todo - dijo el conde.
- Y poder. Prométeme eso.
- Todo lo que tengo y más. Por favor.
- Ofréceme lo que yo te pida.
- Sí. Sí. Habla
- Quiero que me devuelvas a mi padre, Domingo Montoya, hijo de perra - y la espada con empuñadura para seis dedos volvió a describir un brillante movimiento en el aire.
El conde gritó.
- Fue justo a la izquierda del corazón - volvió a atacar Íñigo.
Otro grito.
- Ésa fue justo debajo del corazón. ¿Adivinas acaso lo que estoy haciendo?
- Arrancarme el corazón.
- Tú me lo arrancaste a mí cuando tenía diez años; ahora quiero el tuyo. Tú y yo somos amantes de la justicia... ¿hay algo más justo que eso?
El conde lanzó un último grito y luego cayó al suelo, fulminado por el terror.
Íñigo lo miró desde su altura. El rostro crispado y frío del conde aparecía petrificado y ceniciento, y la sangre seguía manando de los cortes paralelos. Sus ojos desmesuradamente abiertos aparecían llenos de horror y dolor. Era glorioso. Si a uno le gustan ese tipo de cosas.
A Íñigo le encantaban.
Eran las seis menos diez cuando salió tambaleándose de la sala; no sabía adónde se dirigía ni por cuánto tiempo, pero abrigaba la esperanza de que quienquiera que lo hubiese estado guiando últimamente no lo abandonase en ese momento."
William Golman en "La princesa prometida"
Quiero ser Íñigo Montoya, quiero seguir peleando a pesar de sentirme hundida, quiero tapar mis heridas para que dejen de sangrar, apoyarme en la pared para levantarme y usar mi instinto para seguir luchando por lo que creo.
Quiero ser Íñigo Montoya para vengarme de mi vida y demostrarle que mis ansias de vivir, de sentir, de amar van a conseguir que siga levantándome todas las veces que me caiga. Y que mi venganza, conde Rugen, consistirá en que no me veas hundida de nuevo. Jamás.
Quiero ser Íñigo Montoya, porque con cara de hombre decidido y malo, mi espada al cinto y mi mirada atravesada... ¡ligo más que ahora! seguro.
- ¡Españoles! Jamás debí tratar de enseñarle a un español; son tontos, se olvidan de las cosas, ¿Qué haces con una herida? ¿Cuántas veces te he enseñado lo que se ha de hacer con una herida?
- Cubrirla... - respondió Íñigo, y se arrancó el cuchillo del cuerpo y hundió el puño izquierdo en la herida.
Los ojos de Íñigo comenzaron a enfocar un poco mejor, no muy bien, no perfectamente, pero lo preciso como para ver que la espada del conde se le acercaba al corazón; Íñigo no logró hacer mucho con aquel ataque, desviarlo levemente, empujar la punta de la hoja hacia su hombro izquierdo, donde no le produjo un daño insoportable.
El Conde Rugen se quedó un tanto sorprendido de que hubiesen desviado su acero, pero no estaba nada mal aquello de traspasar el hombro de un indefenso. No había prisa cuando se le tenía acorralado.
- ¡Españoles! - volvió a gritarle a MacPherson -. Dame un polaco cuando quieras, al menos los polacos se acuerdan de usar la pared cuando tienen una a mano; sólo a los españoles se les olvida utilizarla...
Lentamente, centímetro a centímetro, Íñigo se valió de la pared para incorporarse; utilizó las piernas para empujar, y dejó que el muro se encargara de proporcionarle todo el apoyo necesario.
El conde Rugen volvió a atacar, pero, por un cierto número de motivos, lo más probable porque no había esperado que su contrincante se moviera, no lo alcanzó en el corazón y tuvo que conformarse con hundir la hoja de su acero en el brazo izquierdo del español.
A Íñigo no le importó. Ni siquiera lo notó. Lo único que le interesaba era su brazo derecho; apretó la empuñadura y notó que conservaba la fuerza en la mano, suficiente como para atacar al enemigo, y el conde Rugen tampoco se había esperado aquello, de modo que lanzó un gritito involuntario y retrocedió un paso para volver a analizar la situación.
La fuerza fluía del corazón de Íñigo hacia su hombro derecho, bajaba por éste hasta los dedos y luego a la gran espada con empuñadura para seis dedos; se apartó de la pared y murmuró:
- Hola...., me llamo.... Íñigo Montoya; tú mataste... a mi padre; disponte a morir.
Se pusieron en guardia.
El conde fue a buscar la muerte rápida, empleando el movimiento inverso de Bonetti.
Inútil.
- Hola..., me llamo Íñigo Montoya; tú mataste a mi padre..., disponte a morir....
Volvieron a ponerse en guardia, y el conde pasó a la defensa Morozzo, porque la sangre seguía manando.
Íñigo se hundió más el puño en la herida.
- Hola, me llamo Íñigo Montoya; tú mataste a mi padre; disponte a morir.
El conde se parapetó detrás de la mesa de billar.
Íñigo resbaló en su propia sangre.
El conde siguió retrocediendo, y esperó y esperó.
- Hola, me llamo Íñigo Montoya; tú mataste a mi padre; disponte a morir.
Se hundió más el puño y no quiso ni pensar en qué era lo que estaba tocando y aguantando en su sitio; por primera vez se sintió capaz de intentar un lance: la enorme espada describió un brillante movimiento...
... en el costado de una de las mejillas del conde Rugen apareció un corte vertical...
... otro brillante movimiento...
... otro corte, paralelo, sangrante...
- Hola, me llamo Íñigo Montoya; tú mataste a mi padre; disponte a morir.
- ¡Deja de repetir eso!
El conde comenzaba a experimentar una cierta merma en el temple.
Íñigo hundió su espada en el hombro izquierdo del conde, tal y como él le había herido el suyo. Luego siguió con el brazo izquierdo del conde, en el mismo sitio donde éste le había penetrado el suyo.
- Hola - pronunció con más fuerza ahora -. ¡Hola! Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Disponte a morir.
- No...
- Ofréceme dinero...
- Todo - dijo el conde.
- Y poder. Prométeme eso.
- Todo lo que tengo y más. Por favor.
- Ofréceme lo que yo te pida.
- Sí. Sí. Habla
- Quiero que me devuelvas a mi padre, Domingo Montoya, hijo de perra - y la espada con empuñadura para seis dedos volvió a describir un brillante movimiento en el aire.
El conde gritó.
- Fue justo a la izquierda del corazón - volvió a atacar Íñigo.
Otro grito.
- Ésa fue justo debajo del corazón. ¿Adivinas acaso lo que estoy haciendo?
- Arrancarme el corazón.
- Tú me lo arrancaste a mí cuando tenía diez años; ahora quiero el tuyo. Tú y yo somos amantes de la justicia... ¿hay algo más justo que eso?
El conde lanzó un último grito y luego cayó al suelo, fulminado por el terror.
Íñigo lo miró desde su altura. El rostro crispado y frío del conde aparecía petrificado y ceniciento, y la sangre seguía manando de los cortes paralelos. Sus ojos desmesuradamente abiertos aparecían llenos de horror y dolor. Era glorioso. Si a uno le gustan ese tipo de cosas.
A Íñigo le encantaban.
Eran las seis menos diez cuando salió tambaleándose de la sala; no sabía adónde se dirigía ni por cuánto tiempo, pero abrigaba la esperanza de que quienquiera que lo hubiese estado guiando últimamente no lo abandonase en ese momento."
William Golman en "La princesa prometida"
Quiero ser Íñigo Montoya, quiero seguir peleando a pesar de sentirme hundida, quiero tapar mis heridas para que dejen de sangrar, apoyarme en la pared para levantarme y usar mi instinto para seguir luchando por lo que creo.
Quiero ser Íñigo Montoya para vengarme de mi vida y demostrarle que mis ansias de vivir, de sentir, de amar van a conseguir que siga levantándome todas las veces que me caiga. Y que mi venganza, conde Rugen, consistirá en que no me veas hundida de nuevo. Jamás.
Quiero ser Íñigo Montoya, porque con cara de hombre decidido y malo, mi espada al cinto y mi mirada atravesada... ¡ligo más que ahora! seguro.
No se si aceptar que las cosas son así
Y después de una conversación, que pretendía ser informativa y no acusativa, me surge la duda de como actúar: ¿Debo exigir lo que es mi derecho y su obligación u optar por aceptar lo que él considera justo pero que yo no lo veo así?
Se que fastidia bastante cuando alguien te muestra que estás equivocado y uno está convencido de que lleva la razón... Y aunque le he pedido que se informe por expertos, no se si lo hará realmente.
Y a pesar de todo, no se si se dará cuenta, que no he pretendido para nada provocar una pelea, solo informarle de que estaba equivocado y que yo jamás he pedido algo que no fuera justo.
¡Qué complicadas son las relaciones entre personas para que además, tengamos que acudir a las leyes en vez de a la moralidad de cada uno!
Se que fastidia bastante cuando alguien te muestra que estás equivocado y uno está convencido de que lleva la razón... Y aunque le he pedido que se informe por expertos, no se si lo hará realmente.
Y a pesar de todo, no se si se dará cuenta, que no he pretendido para nada provocar una pelea, solo informarle de que estaba equivocado y que yo jamás he pedido algo que no fuera justo.
¡Qué complicadas son las relaciones entre personas para que además, tengamos que acudir a las leyes en vez de a la moralidad de cada uno!
Preguntas e ilusión
¿Por qué alguien a quien no conozco personalmente, es capaz de provocarme sonrisas y hacer que sienta ilusión por un futuro y quien se supone que tengo más cerca pasa del asunto?
¿Cómo alguien es capaz de ofrecerme más estando más lejos que los que tengo más cerca?
¿Por qué los "amigos" que se ofrecen para ayudarte "en lo que sea" salen a escape cuando solicitas esa ayuda con escusas absurdas y personas con las que te aconsejen "que tengas cuidado" te dan esa ayuda voluntariamente, sin que tu la pidas, solo cuando sienten que la necesitas?
¿Por qué la familia, que se supone con la que debo contar en mis momentos bajos, se hace "la sueca" mirando a otro lado y simples conocidos, aparecen para pelear por mi y empujarme a seguir adelante?
Gracias a todos vosotros, que estais ahí, empujándome.
Gracias a todos vosotros, los que me obligais a sonreir, a reir, a sentirme bien.
Gracias a ti, por esa ilusión que me ofreces.
¿Cómo alguien es capaz de ofrecerme más estando más lejos que los que tengo más cerca?
¿Por qué los "amigos" que se ofrecen para ayudarte "en lo que sea" salen a escape cuando solicitas esa ayuda con escusas absurdas y personas con las que te aconsejen "que tengas cuidado" te dan esa ayuda voluntariamente, sin que tu la pidas, solo cuando sienten que la necesitas?
¿Por qué la familia, que se supone con la que debo contar en mis momentos bajos, se hace "la sueca" mirando a otro lado y simples conocidos, aparecen para pelear por mi y empujarme a seguir adelante?
Gracias a todos vosotros, que estais ahí, empujándome.
Gracias a todos vosotros, los que me obligais a sonreir, a reir, a sentirme bien.
Gracias a ti, por esa ilusión que me ofreces.
Deseo y miedo del futuro
Tiene sus ojos abiertos, le gusta imaginar y ver el momento. No puede vislumbrar lo que imagina si cierra los ojos.
Imagina el momento en que podrá mirar a los ojos de la persona que ama. El instante en que levantará su mano para acariciar la mejilla o atrapará con sus labios el suspiro que se le escapa a la otra persona. Siente la electricidad que recorrerá su piel cuando le acaricie o atrapará su olor en la memoria.
Tumbada en la cama, con sus ojos tan abiertos y sintiéndole tan cerca cuando se haya tan lejos.
Duele saber que no está a su lado... duele tanto... justo en el pecho ¿es el corazón el que siente ese dolor? ¿o el alma, que se siente sola?
Y una lágrima se escapa mientras su mano acaricia un rostro que no está ahí, aunque ella lo vea.
Quiere imaginar un futuro en el que él si estará ahí, recibiendo una caricia. Pero siente miedo de un después, ¿por qué no puede disfrutar de ese momento sin sentir el dolor de ese después en el que quizás desaparezca?
¿Por qué tener miedo de un futuro sino conoce que puede pasar realmente? ¿Por qué tener miedo a volver a sentir un rechazo cuando se desconoce ese futuro?
Y ahora si cierra los ojos, para no ver su miedo, mientras acaricia el libro que le regaló, el libro que una vez el tuvo en sus manos.
Imagina el momento en que podrá mirar a los ojos de la persona que ama. El instante en que levantará su mano para acariciar la mejilla o atrapará con sus labios el suspiro que se le escapa a la otra persona. Siente la electricidad que recorrerá su piel cuando le acaricie o atrapará su olor en la memoria.
Tumbada en la cama, con sus ojos tan abiertos y sintiéndole tan cerca cuando se haya tan lejos.
Duele saber que no está a su lado... duele tanto... justo en el pecho ¿es el corazón el que siente ese dolor? ¿o el alma, que se siente sola?
Y una lágrima se escapa mientras su mano acaricia un rostro que no está ahí, aunque ella lo vea.
Quiere imaginar un futuro en el que él si estará ahí, recibiendo una caricia. Pero siente miedo de un después, ¿por qué no puede disfrutar de ese momento sin sentir el dolor de ese después en el que quizás desaparezca?
¿Por qué tener miedo de un futuro sino conoce que puede pasar realmente? ¿Por qué tener miedo a volver a sentir un rechazo cuando se desconoce ese futuro?
Y ahora si cierra los ojos, para no ver su miedo, mientras acaricia el libro que le regaló, el libro que una vez el tuvo en sus manos.
Desideria Oliván
El ser humano es muy propenso a dictar sentencias; y más, cuanto más ignorante y cuanto más lejano le queda aquello que condena. "Esto es estúpido", se escucha a todas horas. Y más aún: "Esto es malo; esto es desordenado, y esto, contra la Naturaleza. Yo, que estoy en el orden y en la inteligencia y en la bondad, lo afirmo y ratifico". Cuanta necedad. ¿Qué sabe nadie de lo que está detrás o debajo o dentro o al trasluz de aquello que aparece? Juzgar a los demás, que fastidioso y que arriesgado, con lo difícil que es ya conocerse uno mismo. Yo hablo aquí (o escribo, y eso que solo es para mí) de lo que entiendo que pasa y que no pasa; pero no estoy convencida de acertar con lo que pretendo decir, o con la forma de decirlo para que no se desvirtúe... En definitiva, lo que escribo es el reflejo ( y nada más, y pálido)) de lo que hago; su reflejo en los otros más aún que en mí.
Tercer cuaderno de Desideria Oliván.
"La pasión turca" de Antonio Gala.
¿Quién se proclama más listo, inteligente, sabio y justo para saber lo que está bien de lo que está mal? Que nadie se lleve a engaño, somos nosotros mismo quien ponemos esos límites y juzgamos a los demás por ellos... cuando ni siquiera (como bien dice Desideria) somos capaces de conocernos a nosotros mismos.
Tercer cuaderno de Desideria Oliván.
"La pasión turca" de Antonio Gala.
¿Quién se proclama más listo, inteligente, sabio y justo para saber lo que está bien de lo que está mal? Que nadie se lleve a engaño, somos nosotros mismo quien ponemos esos límites y juzgamos a los demás por ellos... cuando ni siquiera (como bien dice Desideria) somos capaces de conocernos a nosotros mismos.
Wendeling preguntona
Wendeling siempre ha sido una persona curiosa. Le sacan de quicio las personas que "saben" siempre más que nadie y están mejor "informadas" que cualquier periodista... y aunque normalmente no suele meterse en lios y termina por callarse, siente la satisfacción de saber que el otro tipo/a está metiendo la pata hasta el fondo.
La compañera de trabajo de Wen es de este tipo de personas. Y aunque las dos se llevan bien y se respetan, en ocasiones Wendeling termina por callarse, a pesar de la metedura de pata de su compi. No siempre el que más grita lleva la razón, pero la otra chica se siente superior y Wen se sonrie. Todos felices.
Wendeling, como persona curiosa, le gusta saber por qué ha sucedido alguna circunstancia y las consecuencias de otras. De niña, si escuchaba de alguna guerra, acudía automáticamente a sus grandes enciclopedias para saber la historia de la ciudad o el pais en que había pasado algo... o la biografía de algún personaje peculiar de alguna película histórica. Cuando descubrió el mundo de internet, ya más mayor (¡y tanto!) se sintió como una niña con zapatos nuevos: "¡Cuánta información por aprender!", ¡Cuántas horas googleando por esos mundos buscando más y más información de todo un poco!
Y todo este preámbulo viene a cuento, porque un encontronazo de Wen con su compi de trabajo, le ha traido a la memoria cierta historia que le sucedió a una Wendeling de 7 años, justo después de su primera comunión.
Por diversas circunstancias, Wendeling se saltó su catequesis para hacer la primera comunión, pero tuvo la "obligación" de ir después de hacerla, para aprender más sobre el mundo católico en el que vivía.
Desde el primer momento, Wen y su curiosidad "malsana?" tuvieron un encontronazo con el sacerdote. Una serie de preguntas inoportunas y no autorizadas, sobre todo para una niña de 7 años, consiguieron como respuesta, varios castigos de dicho sacerdote-catequista... Aunque la historia pasó a mayores y cierto día, en el que casi le da un ataque al sacerdote mientras se le caía la mandíbula y se le salían los ojos de tan abiertos que se le quedaron, al escuchar otra de las preguntas de Wendeling.
- Esto no es normal, quiero saber en que tipo de familia vives tú, quien te ha enseñado todas esas cosas que son pecado.
- ¿Es pecado preguntar? Solo quería saber.
- ¡Qué te calles! Le vas a decir a tus padres que vengan a hablar conmigo.
- Pueden tardar un tiempo en venir, viven en Alemanía.
- ¡He dicho que te calles!
La historia se iba poniendo cada vez más fea y Wen seguía sin entender en donde había metido la pata, solo era un pregunta, quería saber por qué no se la explicaban. No entendía el enfado del cura.
Al final, el sacerdote, agarró del brazo a Wendeling y la obligó a llevarlo donde vivía con sus abuelos. Quería "saber" que tipo de personas enseñaban a una niña "inocente" a que hiciera ese tipo de preguntas.
Finalmente todo se saldó con una regañina a Wen de parte de su abuelo, en presencia del cura... para que este se fuera satisfecho. Y la lección aprendida de que en ciertas circunstancias, era mejor saber cuando callarse y buscar a las personas apropiadas para hacer ese tipo de preguntas.
Por cierto, si quereis satisfacer vuestra curiosidad, la pregunta era la siguiente:
- Si la iglesia enseña a las mujeres a ser buenas esposas y madres, a obedecer en todo al marido, a tener hijos para poder educarlos dentro de la madre iglesia... Y si la virgen María fue la mejor mujer, madre y esposa ¿Por qué solo tuvo un hijo y encima no era hijo de su marido?
¡Vaya pregunta para una niña de 7 años!
La compañera de trabajo de Wen es de este tipo de personas. Y aunque las dos se llevan bien y se respetan, en ocasiones Wendeling termina por callarse, a pesar de la metedura de pata de su compi. No siempre el que más grita lleva la razón, pero la otra chica se siente superior y Wen se sonrie. Todos felices.
Wendeling, como persona curiosa, le gusta saber por qué ha sucedido alguna circunstancia y las consecuencias de otras. De niña, si escuchaba de alguna guerra, acudía automáticamente a sus grandes enciclopedias para saber la historia de la ciudad o el pais en que había pasado algo... o la biografía de algún personaje peculiar de alguna película histórica. Cuando descubrió el mundo de internet, ya más mayor (¡y tanto!) se sintió como una niña con zapatos nuevos: "¡Cuánta información por aprender!", ¡Cuántas horas googleando por esos mundos buscando más y más información de todo un poco!
Y todo este preámbulo viene a cuento, porque un encontronazo de Wen con su compi de trabajo, le ha traido a la memoria cierta historia que le sucedió a una Wendeling de 7 años, justo después de su primera comunión.
Por diversas circunstancias, Wendeling se saltó su catequesis para hacer la primera comunión, pero tuvo la "obligación" de ir después de hacerla, para aprender más sobre el mundo católico en el que vivía.
Desde el primer momento, Wen y su curiosidad "malsana?" tuvieron un encontronazo con el sacerdote. Una serie de preguntas inoportunas y no autorizadas, sobre todo para una niña de 7 años, consiguieron como respuesta, varios castigos de dicho sacerdote-catequista... Aunque la historia pasó a mayores y cierto día, en el que casi le da un ataque al sacerdote mientras se le caía la mandíbula y se le salían los ojos de tan abiertos que se le quedaron, al escuchar otra de las preguntas de Wendeling.
- Esto no es normal, quiero saber en que tipo de familia vives tú, quien te ha enseñado todas esas cosas que son pecado.
- ¿Es pecado preguntar? Solo quería saber.
- ¡Qué te calles! Le vas a decir a tus padres que vengan a hablar conmigo.
- Pueden tardar un tiempo en venir, viven en Alemanía.
- ¡He dicho que te calles!
La historia se iba poniendo cada vez más fea y Wen seguía sin entender en donde había metido la pata, solo era un pregunta, quería saber por qué no se la explicaban. No entendía el enfado del cura.
Al final, el sacerdote, agarró del brazo a Wendeling y la obligó a llevarlo donde vivía con sus abuelos. Quería "saber" que tipo de personas enseñaban a una niña "inocente" a que hiciera ese tipo de preguntas.
Finalmente todo se saldó con una regañina a Wen de parte de su abuelo, en presencia del cura... para que este se fuera satisfecho. Y la lección aprendida de que en ciertas circunstancias, era mejor saber cuando callarse y buscar a las personas apropiadas para hacer ese tipo de preguntas.
Por cierto, si quereis satisfacer vuestra curiosidad, la pregunta era la siguiente:
- Si la iglesia enseña a las mujeres a ser buenas esposas y madres, a obedecer en todo al marido, a tener hijos para poder educarlos dentro de la madre iglesia... Y si la virgen María fue la mejor mujer, madre y esposa ¿Por qué solo tuvo un hijo y encima no era hijo de su marido?
¡Vaya pregunta para una niña de 7 años!
No voy a preguntar
No voy a preguntarte que he hecho mal, se que no es mía la culpa; pero eso no impide el que me sienta culpable por tu decisión, el que vuelva una y otra vez sobre mis pasos, pensando en que momento me equivoqué.
Recuerdo tu último "te quiero". Cierro los ojos y soy capaz de oirlo de nuevo, de escuchar tu entonación al decirlo y me estremezco al pensar que en el momento en que lo oí, no sabía que sería el último que me dijeras.
Y tu desaparición desde entonces, las ocasionales y espaciados momentos en los que hemos hablado después. Ese distanciamiento que sentía, aunque intentaba comportarme igual que antes... No voy a preguntarte que he hecho mal, porque se que no es culpa mía, pero no puedo evitar sentir que te pierdo por completo.
Y siento miedo y rabia. No es igual el que te busque cuando te necesite, quiero sentir que estás ahí, en cualquier momento... y ahora no estás. No me vale un: "llámame si te hago falta, responderé", cuando ni siquiera eres capaz de aparecer con un "hola mi señora maia", como hacías siempre.
No, no es lo mismo.
No estás conmigo, no caminas a mi lado, avanzo en otra dirección distinta a la tuya y aunque he pretendido ir más despacio, por si me alcanzabas, siento cada vez más que te alejas, que no quieres... lo he expresado mal, que no me quieres... que no me quieres....
Y necesito amar y que me amen. Y seguir avanzando, quizás al frente esté alguien que si me espere... seguir avanzando...
Recuerdo tu último "te quiero". Cierro los ojos y soy capaz de oirlo de nuevo, de escuchar tu entonación al decirlo y me estremezco al pensar que en el momento en que lo oí, no sabía que sería el último que me dijeras.
Y tu desaparición desde entonces, las ocasionales y espaciados momentos en los que hemos hablado después. Ese distanciamiento que sentía, aunque intentaba comportarme igual que antes... No voy a preguntarte que he hecho mal, porque se que no es culpa mía, pero no puedo evitar sentir que te pierdo por completo.
Y siento miedo y rabia. No es igual el que te busque cuando te necesite, quiero sentir que estás ahí, en cualquier momento... y ahora no estás. No me vale un: "llámame si te hago falta, responderé", cuando ni siquiera eres capaz de aparecer con un "hola mi señora maia", como hacías siempre.
No, no es lo mismo.
No estás conmigo, no caminas a mi lado, avanzo en otra dirección distinta a la tuya y aunque he pretendido ir más despacio, por si me alcanzabas, siento cada vez más que te alejas, que no quieres... lo he expresado mal, que no me quieres... que no me quieres....
Y necesito amar y que me amen. Y seguir avanzando, quizás al frente esté alguien que si me espere... seguir avanzando...
Estel e Ithilien
Tal día como hoy...
... de hace once años...
No pensaba escribir sobre el tema, pero finalmente, después de mucho pensarlo, he decidido que fue uno de los mejores días de mi vida ¿por qué no compartirlo?
Tal día como hoy de 1994, desperté (aunque más bien, debería decir que me levanté sin haber dormido) nerviosa, tenía un día importante ante mí... y muchas cosas que hacer antes de las 6 de la tarde.
Peluquería, maquillaje, la casa llena de gente,... familia que llevaba años sin ver y que no sabía que puñetas hacían invadiendo mi casa con todo lo que tenía que preparar...
Lágrimas que se me escapan al ver llegar a mi tío Miguel, sería mi padrino ante la falta de mi padre... se parecían tanto los dos.... Quejas de la maquilladora ante mis lágrimas....
Vestirme rápido, ultimo repaso ¿Lo llevo todo? creo que si... ¡mi madre! ¿dónde está mi madre?
Finalmente llego a la iglesia... tanta gente esperándome, no llego tarde... alguna queja de esa novia que llega cinco minutos antes que escucho al bajarme del coche y la cara de sorpresa del todavía ni novio, que me susurra al pasar "estás preciosa"
Una ceremonia cortita (que había exigido al párroco, no quería aburrir al personal), tropezón mío al subir al altar y promesa de "fife.... fife... fifefidad..." del marido.
¿Ya está? tanto esperar, tantos nervios ¿para que todo terminara tan rápido?
Ese día reconocí la felicidad, me acababa de casar con la persona que amaba y me esperaba un futuro junto a él.
--ooOOoo--
Y a pesar de todo lo ocurrido después, de que ese futuro no fuera como el que imaginaba, sigo reconociendo que fui feliz con él y que tengo dos hijas maravillosas fruto de ese amor. Sigo sin arrepentirme de esa decisión.
No pensaba escribir sobre el tema, pero finalmente, después de mucho pensarlo, he decidido que fue uno de los mejores días de mi vida ¿por qué no compartirlo?
Tal día como hoy de 1994, desperté (aunque más bien, debería decir que me levanté sin haber dormido) nerviosa, tenía un día importante ante mí... y muchas cosas que hacer antes de las 6 de la tarde.
Peluquería, maquillaje, la casa llena de gente,... familia que llevaba años sin ver y que no sabía que puñetas hacían invadiendo mi casa con todo lo que tenía que preparar...Lágrimas que se me escapan al ver llegar a mi tío Miguel, sería mi padrino ante la falta de mi padre... se parecían tanto los dos.... Quejas de la maquilladora ante mis lágrimas....
Vestirme rápido, ultimo repaso ¿Lo llevo todo? creo que si... ¡mi madre! ¿dónde está mi madre?
Finalmente llego a la iglesia... tanta gente esperándome, no llego tarde... alguna queja de esa novia que llega cinco minutos antes que escucho al bajarme del coche y la cara de sorpresa del todavía ni novio, que me susurra al pasar "estás preciosa"
Una ceremonia cortita (que había exigido al párroco, no quería aburrir al personal), tropezón mío al subir al altar y promesa de "fife.... fife... fifefidad..." del marido.
¿Ya está? tanto esperar, tantos nervios ¿para que todo terminara tan rápido?
Ese día reconocí la felicidad, me acababa de casar con la persona que amaba y me esperaba un futuro junto a él.
--ooOOoo--
Y a pesar de todo lo ocurrido después, de que ese futuro no fuera como el que imaginaba, sigo reconociendo que fui feliz con él y que tengo dos hijas maravillosas fruto de ese amor. Sigo sin arrepentirme de esa decisión.
Poli y Aurora
Poli (Apolonio) se llevó una sorpresa aquel día de finales de 1936, cuando al abrir la puerta de su casa se encontró a su hijo Enrique. Llevaba varios años sin verlo, desde que se marchó a la ciudad con un nuevo trabajo. Con él también llegaron su mujer, sus dos hijas y Aurora, la suegra de Enrique, que vivía con ellos.
La guerra había empezado en verano y aunque todo el mundo comentaba que no duraría mucho, ya empezaban a escasear algunos alimentos.
Después de cenar y acostar a las pequeñas, Poli se dispuso a escuchar a su hijo:
- Papá, tengo que seguir con mi trabajo, pero me gustaría que Ana, las niñas y su madre se quedaran aquí.
-¡Claro que pueden quedarse! La casa es muy grande y hay sitio, pero... ¿ocurre algo más?
- Me voy, papá. No puedo ocuparme de ellas y estaría más tranquilo si se quedan contigo.
- Enrique ¿Lo has pensado bien? Digan lo que digan, es una guerra. Y no parece que en unos meses ...
- Sí papá, lo he pensado todos estos meses. Ana no está de acuerdo. Pero sabe que no me sentiría bien sino hago algo.
- Cuídate, tus hijas son muy pequeñas y te necesitan.
- Lo haré.
--ooOOoo--
Esos meses primeros se convirtieron en años. Poli vivió junto a su nuera, la incertidumbre de no saber de su hijo y las alegrías de las pocas y ocasionales cartas recibidas. Seguía trabajando en la casa grande del marqués, desde hacía muchos años ya, como capataz, por lo que no pasaron tanta hambre como en otros sitios; aunque si la falta de algunos de sus hijos, que luchaban en distintos frentes, la pérdida y muerte de algunos amigos y conocidos y las rencillas entre los vecinos pertenecientes a ambos bandos.
Un día la guerra terminó. Poco a poco empezaron a llegar noticias de sus hijos. Todos vivian... Enrique volvía a casa.
... Y se llevaría a su familia.
A pesar de todo, las echaría mucho de menos, durante esos años se había acostumbrado a vivir de nuevo con su familia. Pero sobre todo le faltaría Aurora, que día a día se había convertido en alguien imprescindible: conversaciones, ayuda en la casa, en la cocina, paseos cuando los ánimos estaban más calmados... mes a mes Aurora había estado ahí, con él... ¿Por qué no podría quedarse?
Y el valiente Poli, a sus 66 años, volvió a pedir en matrimonio a una mujer, Aurora, de su misma edad y consuegra.
Y Aurora aceptó.
--ooOOoo--
Poli murió en 1948.
Nota: Wendeling solo tiene una foto de su bisabuelo Poli, del día de su boda con Aurora, rodeado de buena parte de su familia. Su hijo Joaquín contrató a un fotógrafo ambulante que pasaba unos días por el pueblo. De niña, cuando en ocasiones miraba esa fotografía, se imaginaba su cara asomando entre la chiquillería, entre esos nietos que pudieron conocer a Poli. Todo un hombre.
La guerra había empezado en verano y aunque todo el mundo comentaba que no duraría mucho, ya empezaban a escasear algunos alimentos.
Después de cenar y acostar a las pequeñas, Poli se dispuso a escuchar a su hijo:
- Papá, tengo que seguir con mi trabajo, pero me gustaría que Ana, las niñas y su madre se quedaran aquí.
-¡Claro que pueden quedarse! La casa es muy grande y hay sitio, pero... ¿ocurre algo más?
- Me voy, papá. No puedo ocuparme de ellas y estaría más tranquilo si se quedan contigo.
- Enrique ¿Lo has pensado bien? Digan lo que digan, es una guerra. Y no parece que en unos meses ...
- Sí papá, lo he pensado todos estos meses. Ana no está de acuerdo. Pero sabe que no me sentiría bien sino hago algo.
- Cuídate, tus hijas son muy pequeñas y te necesitan.
- Lo haré.
--ooOOoo--
Esos meses primeros se convirtieron en años. Poli vivió junto a su nuera, la incertidumbre de no saber de su hijo y las alegrías de las pocas y ocasionales cartas recibidas. Seguía trabajando en la casa grande del marqués, desde hacía muchos años ya, como capataz, por lo que no pasaron tanta hambre como en otros sitios; aunque si la falta de algunos de sus hijos, que luchaban en distintos frentes, la pérdida y muerte de algunos amigos y conocidos y las rencillas entre los vecinos pertenecientes a ambos bandos.
Un día la guerra terminó. Poco a poco empezaron a llegar noticias de sus hijos. Todos vivian... Enrique volvía a casa.
... Y se llevaría a su familia.
A pesar de todo, las echaría mucho de menos, durante esos años se había acostumbrado a vivir de nuevo con su familia. Pero sobre todo le faltaría Aurora, que día a día se había convertido en alguien imprescindible: conversaciones, ayuda en la casa, en la cocina, paseos cuando los ánimos estaban más calmados... mes a mes Aurora había estado ahí, con él... ¿Por qué no podría quedarse?
Y el valiente Poli, a sus 66 años, volvió a pedir en matrimonio a una mujer, Aurora, de su misma edad y consuegra.
Y Aurora aceptó.
--ooOOoo--
Poli murió en 1948.
Nota: Wendeling solo tiene una foto de su bisabuelo Poli, del día de su boda con Aurora, rodeado de buena parte de su familia. Su hijo Joaquín contrató a un fotógrafo ambulante que pasaba unos días por el pueblo. De niña, cuando en ocasiones miraba esa fotografía, se imaginaba su cara asomando entre la chiquillería, entre esos nietos que pudieron conocer a Poli. Todo un hombre.
Poli y Encarna
Poli (Apolonio) se vio con 24 años, solo y con un bebé, sin saber realmente que hacer. A Joaquín, se lo llevaron sus abuelos (los padres de Pilar) pero Poli lo quería... era su hijo y sentía que tenía que cuidar de él. Su obligación y también su deseo, el amor por ese niño que Pili y él tanto habían deseado.
La idea era tan absurda. Seguro que todo el mundo le criticaría cuando lo supieran. Pero más le había dolido cuando en el entierro de Pili, más de una persona "bienintencionada" le había aconsejado llevar el niño a las monjas, para que cuidaran de él.
- Es mi hijo. Estará conmigo - fue su respuesta.
--ooOOoo--
Encarna tenía 35 años cuando enviudó hacía de eso ya año y medio. 35 años y cuatro hijos, tres chicas de 12, 7, 6 años y un chico de 2.
Cuando su marido murió, se le hundió el mundo. No tenía familia que los ayudaran y ella lo único que sabía hacer era cuidar de la casa. Al principio consiguió sobrevivir con la venta de la casa, pero el dinero se les acababa a marchas forzadas. Entre su hija mayor y ella, solían ganar unas perras ayudando en algunas tareas en la casa grande, pero se le caía el alma a los pies, cuando algunas noches acostaba a los pequeños sin cenar.
Encarna sintió la muerte de Pili. La conoció cuando se casó con Poli y siempre se habían llevado bien. Así que el día que éste vino a hablar con ella, su primera intención fue decirle no.
No estaba bien.
Pili había sido su amiga.
- Por eso mismo Encarna. Creo que le gustaría saber que estás cuidado de su hijo. Y en compensación yo cuidaré de vosotros, de los cinco.
- La gente hablará, Poli.
- Qué digan lo que quieran. Nos casamos y nos ayudamos los dos.
- Pero es que.... - Encarna no sabía que decir.
- Mira encarna, ya se que esto es solo un arreglo. No te preocupes, puedo hacer una habitación más a la casa y yo dormiría allí.
Poli y Encarna finalmente se casaron en febrero de 1898, cuando Joaquín tenía dos meses de vida.
Al principio los abuelos de Joaquín, no quisieron que Encarna se llevara a su nieto. Los acusaron de haber estado engañando a Pili desde hacía mucho. Pero era su hijo y finalmente tuvieron que dárselo a su padre.
A sus padres.
--ooOOoo--
Aunque en principio el matrimonio de Poli y Encarna fue por interés mutuo, con el tiempo, terminaron por respetarse y quererse. Durante más de 30 años vivieron juntos todos, una gran familia formada por ellos dos, los cuatro hijos de Encarna de su primer marido, Joaquín, el hijo de Poli y seis hijos más que terminaron por tener en común.
Once niños que siempre se trataron como hermanos y que terminaron por tener un "mote" común. Aún hoy en día, los "Polines" es una de las familias más conocidas del pueblo.
Cuando Encarna murió en 1932. Joaquín lloró la muerte de su madre y Poli la de esa mujer maravillosa a la que aprendió a querer con el tiempo.
De nuevo Poli volvia a estar solo en esa casa que había ido construyendo con sus manos. Sus hijos se habían ido casando (dos de las chicas terminaron siendo monjas) y viviendo lejos. Pero se sentía muy orgulloso de esa familia que había formado.
Nota: Hoy en día, Wendeling se siente muy orgullosa, cuando en alguna visita ocasional a su pueblo de origen, alguna persona mayor la reconoce como a una "polina", aunque no la conozcan personalmente.
La idea era tan absurda. Seguro que todo el mundo le criticaría cuando lo supieran. Pero más le había dolido cuando en el entierro de Pili, más de una persona "bienintencionada" le había aconsejado llevar el niño a las monjas, para que cuidaran de él.
- Es mi hijo. Estará conmigo - fue su respuesta.
--ooOOoo--
Encarna tenía 35 años cuando enviudó hacía de eso ya año y medio. 35 años y cuatro hijos, tres chicas de 12, 7, 6 años y un chico de 2.
Cuando su marido murió, se le hundió el mundo. No tenía familia que los ayudaran y ella lo único que sabía hacer era cuidar de la casa. Al principio consiguió sobrevivir con la venta de la casa, pero el dinero se les acababa a marchas forzadas. Entre su hija mayor y ella, solían ganar unas perras ayudando en algunas tareas en la casa grande, pero se le caía el alma a los pies, cuando algunas noches acostaba a los pequeños sin cenar.
Encarna sintió la muerte de Pili. La conoció cuando se casó con Poli y siempre se habían llevado bien. Así que el día que éste vino a hablar con ella, su primera intención fue decirle no.
No estaba bien.
Pili había sido su amiga.
- Por eso mismo Encarna. Creo que le gustaría saber que estás cuidado de su hijo. Y en compensación yo cuidaré de vosotros, de los cinco.
- La gente hablará, Poli.
- Qué digan lo que quieran. Nos casamos y nos ayudamos los dos.
- Pero es que.... - Encarna no sabía que decir.
- Mira encarna, ya se que esto es solo un arreglo. No te preocupes, puedo hacer una habitación más a la casa y yo dormiría allí.
Poli y Encarna finalmente se casaron en febrero de 1898, cuando Joaquín tenía dos meses de vida.
Al principio los abuelos de Joaquín, no quisieron que Encarna se llevara a su nieto. Los acusaron de haber estado engañando a Pili desde hacía mucho. Pero era su hijo y finalmente tuvieron que dárselo a su padre.
A sus padres.
--ooOOoo--
Aunque en principio el matrimonio de Poli y Encarna fue por interés mutuo, con el tiempo, terminaron por respetarse y quererse. Durante más de 30 años vivieron juntos todos, una gran familia formada por ellos dos, los cuatro hijos de Encarna de su primer marido, Joaquín, el hijo de Poli y seis hijos más que terminaron por tener en común.
Once niños que siempre se trataron como hermanos y que terminaron por tener un "mote" común. Aún hoy en día, los "Polines" es una de las familias más conocidas del pueblo.
Cuando Encarna murió en 1932. Joaquín lloró la muerte de su madre y Poli la de esa mujer maravillosa a la que aprendió a querer con el tiempo.
De nuevo Poli volvia a estar solo en esa casa que había ido construyendo con sus manos. Sus hijos se habían ido casando (dos de las chicas terminaron siendo monjas) y viviendo lejos. Pero se sentía muy orgulloso de esa familia que había formado.
Nota: Hoy en día, Wendeling se siente muy orgullosa, cuando en alguna visita ocasional a su pueblo de origen, alguna persona mayor la reconoce como a una "polina", aunque no la conozcan personalmente.
Poli y Pilar
Poli (Apolonio) Tenía 22 años. Hacía ya 3 que era viudo, que Paqui se fue. Seguía con su trabajo en la finca del Marqués e incluso varias familias se habían puesto en contacto con él para que se casara con algunas de las chicas del pueblo. Pero seguía recordándola.
En ocasiones acudía a la taberna del pueblo, al caer la noche. Después de trabajar desde el alba, le apetecía hablar con personas, tomarse un vino con los amigos o jugar a las cartas. Pero siempre se sentía desplazado.
Sólo tenía 22 años, tenía trabajo y alguna fama de guardar dinero.
--ooOOoo--
Pili ayudaba a su padre en la taberna del pueblo, pero solo durante el día. Cuando anochecía, su padre la obligaba a ir a la parte de atrás, no quería que la vieran los borrachos que solían acudir a esa hora. Pili solo tenía 17 años y aunque su madre pensaba que ya iba siendo hora de que tuviera novio, el padre seguía viéndola como a su niña. Nada de contacto con los borrachos del pueblo.
Un buen día, el padre de Pilar le pidió que fuera a la casa de Poli, para darle un recado, tenía que hablar con él. Cuando Poli vio aparecer a Pilar, se extrañó. La conocía practicamente desde que nació y la había visto crecer, aunque hacía algunos años que no había coincidido con ella. Se sorprendió bastante, una morena de enormes ojos castaños y que se puso roja cuando se dio cuenta que la miraba fijamente.
Esa noche Poli fue a ver que quería Manolo de él.
- ¿Ocurre algo?
- No, no te preocupes, nada especial. Solo quería invitarte y preguntarte que te parece Pili. Guapa ¿verdad?
Hasta ese momento Poli no se había planteado volver a casarse de nuevo. Pero se descubrió pensando en la posibilidad de hacerlo con Pilar. Realmente era una mujer muy guapa y se ponía roja cada vez que él la miraba.
Se decidió a hablar con ella.
La sorpresa vino cuando Pili le confesó que la idea había sido suya.
No necesitaron mucho tiempo más para casarse. Las familias estaban de acuerdo y Pilar llevaba un ajuar más que aceptable.
Pilar amaba a Poli. Él seguía recordando a Paqui, pero se sentía bien con ella.
--ooOOoo--
Las cosas iban bien en casa de Poli y Pilar un año después. Pilar estaba de parto, iban a tener a su primer hijo.
Nació Joaquín. Un niño precioso, con los enormes ojos oscuros de su madre y la fuerza de su padre, por lo menos al llorar. Todo fue bien en principio... o no tan bien... cuatro días después del parto murió Pilar, a consecuencia de una fiebre que no se pudo controlar.
Noviembre de 1897. Poli volvía a estar solo y con un bebé que no sabía como cuidar....
Nota: Joaquín creció sano y fuerte, con el tiempo tuvo una nieta curiosa a la que se le llamó Wendeling.
En ocasiones acudía a la taberna del pueblo, al caer la noche. Después de trabajar desde el alba, le apetecía hablar con personas, tomarse un vino con los amigos o jugar a las cartas. Pero siempre se sentía desplazado.
Sólo tenía 22 años, tenía trabajo y alguna fama de guardar dinero.
--ooOOoo--
Pili ayudaba a su padre en la taberna del pueblo, pero solo durante el día. Cuando anochecía, su padre la obligaba a ir a la parte de atrás, no quería que la vieran los borrachos que solían acudir a esa hora. Pili solo tenía 17 años y aunque su madre pensaba que ya iba siendo hora de que tuviera novio, el padre seguía viéndola como a su niña. Nada de contacto con los borrachos del pueblo.
Un buen día, el padre de Pilar le pidió que fuera a la casa de Poli, para darle un recado, tenía que hablar con él. Cuando Poli vio aparecer a Pilar, se extrañó. La conocía practicamente desde que nació y la había visto crecer, aunque hacía algunos años que no había coincidido con ella. Se sorprendió bastante, una morena de enormes ojos castaños y que se puso roja cuando se dio cuenta que la miraba fijamente.
Esa noche Poli fue a ver que quería Manolo de él.
- ¿Ocurre algo?
- No, no te preocupes, nada especial. Solo quería invitarte y preguntarte que te parece Pili. Guapa ¿verdad?
Hasta ese momento Poli no se había planteado volver a casarse de nuevo. Pero se descubrió pensando en la posibilidad de hacerlo con Pilar. Realmente era una mujer muy guapa y se ponía roja cada vez que él la miraba.
Se decidió a hablar con ella.
La sorpresa vino cuando Pili le confesó que la idea había sido suya.
No necesitaron mucho tiempo más para casarse. Las familias estaban de acuerdo y Pilar llevaba un ajuar más que aceptable.
Pilar amaba a Poli. Él seguía recordando a Paqui, pero se sentía bien con ella.
--ooOOoo--
Las cosas iban bien en casa de Poli y Pilar un año después. Pilar estaba de parto, iban a tener a su primer hijo.
Nació Joaquín. Un niño precioso, con los enormes ojos oscuros de su madre y la fuerza de su padre, por lo menos al llorar. Todo fue bien en principio... o no tan bien... cuatro días después del parto murió Pilar, a consecuencia de una fiebre que no se pudo controlar.
Noviembre de 1897. Poli volvía a estar solo y con un bebé que no sabía como cuidar....
Nota: Joaquín creció sano y fuerte, con el tiempo tuvo una nieta curiosa a la que se le llamó Wendeling.
Poli y Paqui
Poli (Apolonio) y Paqui se amaban, pero eran muy jóvenes y sus respectivas familias decidieron que no deberían casarse, hasta al menos esperar unos años. Sobre todo la familia de Paqui, que aunque consideraban a Poli un buen chico, el trabajar como jornalero le quitaba muchos puntos como futuro marido de Paqui.
Pero Poli y Paqui se amaban, a pesar de sus pocos años. Así que Poli se llenó de valor y fue a hablar con el padre de Paqui. Le contó que era muy trabajador, que a ella no le faltaría nunca de nada porque él la amaba. Que se esforzaría por encontrar un buen trabajo y que buscaría una casita, o incluso la haría con sus propias manos, si le dejaban ser el novio de Paqui.
A pesar de creerse preparado ante una negativa, la respuesta que recibió le dejó helado. Paqui no sería su novia y muchos menos se casaría con Poli. Su padre le había buscado trabajo en la casa grande del Marqués, serviría en la cocina, porque la "niña" sabía cocinar muy bien. La señora marquesa iba a pagar un buen sueldo al padre de Paqui, por la "niña" y además, le había prometido conseguirle un buen ajuar, para que el día de mañana pudiera casarse con algún empleado y subir de categoría. Porque la "niña" valía.
Pero Poli y Paqui se amaban, a pesar de sus pocos años. El último domingo que ella estaría en el pueblo con su familia, fue a misa. Allí se encontró con la mirada de Poli, no les dejaban acercarse uno al otro y mucho menos hablar. Pero con esa mirada supieron justo lo que tenían que hacer.
Poli y Paqui, se acercaron juntos al altar, justo antes de la comunión. Ante Dios, ante la Iglesia, ante el sacerdote y ante los presentes, se juraron fidelidad, se prometieron amor y pidieron la aprobación del sacerdote, que les dio de comulgar.
A pesar de sus pocos años Poli (con 16) y Paqui (con 15), a pesar de la oposición de la familia de Paqui, a pesar del futuro prometedor de la "niña", se casaron un domingo de abril de 1890. Porque Poli y Paqui se amaban.
Poli consiguió trabajo en la casa grande del Marqués, construyó una casita para Paqui y fueron felices el tiempo que vivieron juntos, el tiempo que la "niña" cocinó para su marido.
Un octubre de dos años más tarde, Paqui moría de tisis. Días antes le había hecho prometer a Poli que volvería a sonreir, aunque ya no estuvieran juntos.
Poli nunca la olvidó.
Nota: Wendeling siempre pedía a su abuelo Joaquín, que le contara la primera boda de su padre (su bisabuelo Poli) porque le parecía una de las bodas más románticas y originales que nunca escuchó. En el momento que el sacerdote les daba la comunión, justo despues de jurarse fidelidad y prometerse amor, ante la Iglesia, ante Dios y ante todo el mundo, estaban casados. A pesar de las quejas de los padres de Paqui, finalmente tuvieron que admitir esta boda.
Pero Poli y Paqui se amaban, a pesar de sus pocos años. Así que Poli se llenó de valor y fue a hablar con el padre de Paqui. Le contó que era muy trabajador, que a ella no le faltaría nunca de nada porque él la amaba. Que se esforzaría por encontrar un buen trabajo y que buscaría una casita, o incluso la haría con sus propias manos, si le dejaban ser el novio de Paqui.
A pesar de creerse preparado ante una negativa, la respuesta que recibió le dejó helado. Paqui no sería su novia y muchos menos se casaría con Poli. Su padre le había buscado trabajo en la casa grande del Marqués, serviría en la cocina, porque la "niña" sabía cocinar muy bien. La señora marquesa iba a pagar un buen sueldo al padre de Paqui, por la "niña" y además, le había prometido conseguirle un buen ajuar, para que el día de mañana pudiera casarse con algún empleado y subir de categoría. Porque la "niña" valía.
Pero Poli y Paqui se amaban, a pesar de sus pocos años. El último domingo que ella estaría en el pueblo con su familia, fue a misa. Allí se encontró con la mirada de Poli, no les dejaban acercarse uno al otro y mucho menos hablar. Pero con esa mirada supieron justo lo que tenían que hacer.
Poli y Paqui, se acercaron juntos al altar, justo antes de la comunión. Ante Dios, ante la Iglesia, ante el sacerdote y ante los presentes, se juraron fidelidad, se prometieron amor y pidieron la aprobación del sacerdote, que les dio de comulgar.
A pesar de sus pocos años Poli (con 16) y Paqui (con 15), a pesar de la oposición de la familia de Paqui, a pesar del futuro prometedor de la "niña", se casaron un domingo de abril de 1890. Porque Poli y Paqui se amaban.
Poli consiguió trabajo en la casa grande del Marqués, construyó una casita para Paqui y fueron felices el tiempo que vivieron juntos, el tiempo que la "niña" cocinó para su marido.
Un octubre de dos años más tarde, Paqui moría de tisis. Días antes le había hecho prometer a Poli que volvería a sonreir, aunque ya no estuvieran juntos.
Poli nunca la olvidó.
Nota: Wendeling siempre pedía a su abuelo Joaquín, que le contara la primera boda de su padre (su bisabuelo Poli) porque le parecía una de las bodas más románticas y originales que nunca escuchó. En el momento que el sacerdote les daba la comunión, justo despues de jurarse fidelidad y prometerse amor, ante la Iglesia, ante Dios y ante todo el mundo, estaban casados. A pesar de las quejas de los padres de Paqui, finalmente tuvieron que admitir esta boda.
La vida es una persona en camino.
La vida es una persona en camino.
No importa como seas o quien seas, eres una persona y eres vida. Incluso no importa lo que tengas, sino la capacidad de darlo a los demás.
Siempre me han acusado de no ser ambiciosa, de no pensar en mi futuro. Si pienso en él, porque siento la necesidad de vivir en armonía conmigo misma. Y necesito sentirme completa entregándome. A mis hijas, a la persona que amo.
¿Por qué es tan difícil de entender que sólo me siento completa si me entrego? No hay trampa, soy yo.
Alguien me aconseja que me de tiempo. Que sea insensible, que procure ser egoista y no enamorarme, porque siempre termino sufriendo.
No quiero.
Quiero dar mi amor, quiero enamorarme. Quiero regalar mi sonrisa y mis besos. No importa si me duele, porque seré yo misma y habré actuado en consecuencia. Porque la Vida es una persona en camino. Y en este momento yo voy avanzando en el mío.
No importa como seas o quien seas, eres una persona y eres vida. Incluso no importa lo que tengas, sino la capacidad de darlo a los demás.
Siempre me han acusado de no ser ambiciosa, de no pensar en mi futuro. Si pienso en él, porque siento la necesidad de vivir en armonía conmigo misma. Y necesito sentirme completa entregándome. A mis hijas, a la persona que amo.
¿Por qué es tan difícil de entender que sólo me siento completa si me entrego? No hay trampa, soy yo.
Alguien me aconseja que me de tiempo. Que sea insensible, que procure ser egoista y no enamorarme, porque siempre termino sufriendo.
No quiero.
Quiero dar mi amor, quiero enamorarme. Quiero regalar mi sonrisa y mis besos. No importa si me duele, porque seré yo misma y habré actuado en consecuencia. Porque la Vida es una persona en camino. Y en este momento yo voy avanzando en el mío.
¿Voluntario para padre?
¿Por qué será que cuando intento salir adelante, cambiar de vida, intentar sobrevivir a ésta que llevo... me apetece más que nunca volver a tener un hijo?
Si es que no tengo remedio. No llego a final de mes. Con el trabajo fuera y dentro de casa y la educacion de mis hijas, termino stressada muchos días. Casi no salgo nunca (aparte de por poco tiempo) porque me cuesta gastar un euro en mi cuando se que tanto hace falta en casa ... y sin embargo, se me cae la baba cuando veo un bebé. Me cosquillean los dedos de ganas de acariciarlo. Me llegan a mi cerebro, los recuerdos de los "olores infantiles" (si... los malos-olores incluidos), las horas de sueño, el cansancio físico y mental de cuidar a un bebe... Y a pesar de todo, quiero volver a sentir la sensaciones de ser madre de nuevo. De tener un pequeño en mis manos, de saber que le soy imprescindible, de no vivir nada más que por él, por mis hijos.
¿Alguien me lo explica?
Si es que no tengo remedio. No llego a final de mes. Con el trabajo fuera y dentro de casa y la educacion de mis hijas, termino stressada muchos días. Casi no salgo nunca (aparte de por poco tiempo) porque me cuesta gastar un euro en mi cuando se que tanto hace falta en casa ... y sin embargo, se me cae la baba cuando veo un bebé. Me cosquillean los dedos de ganas de acariciarlo. Me llegan a mi cerebro, los recuerdos de los "olores infantiles" (si... los malos-olores incluidos), las horas de sueño, el cansancio físico y mental de cuidar a un bebe... Y a pesar de todo, quiero volver a sentir la sensaciones de ser madre de nuevo. De tener un pequeño en mis manos, de saber que le soy imprescindible, de no vivir nada más que por él, por mis hijos.
¿Alguien me lo explica?
Un 3 de junio
La Wendeling de hace un año, o algún año más atrás, no es la misma de ahora. Hace cuatro años, un 3 de junio se sintió tan muerta, que olvidó que día era, recordó un día más tarde, que había pasado su cumpleaños. Nadie se lo recordó en su momento. Ese 4 de junio se sintió la mujer invisible ¿realmente importaba a alguien su existencia?
La Wendeling de hace un año, llegó a esta fecha, sin ganas de vivirla ¿para qué? Un año más, sola. Y de la forma más inesperada, descubrió que no lo estaba. Que había un montón de gente por ahí, dispuesta a demostrarle todo lo que la querían. Recibió el mejor regalo del mundo.
Hireth, trabajó durante días, buscando a esas personas que sabían que significaban algo para Wen y organizó un impresionante email en cadena, en que cada uno puso su granito de arena personal, con una maravillosa felicitación.
Y Wen lloró al recibirlo, al leer esas cinco páginas llenas de besos, de abrazos, de cariño. Desde entonces tiene una postal que mira frecuentemente, para no olvidar todo ese cariño recibido, o en ocasiones, para buscar un poco cuando se siente más hundida. Porque sabe que están ahí, dispuestos a conseguir que no vuelva a hundirse.
La Wendeling de hace un año, o algún año más atrás, no es la misma que ahora. Porque además, este 3 de junio han aumentado esos amigos dispuestos a conseguir que no se sienta sola. Y en este momento llora, pero no son lágrimas amargas, sino de emoción al saber que puede contar con vosotros, porque se lo habéis demostrado cuando le hizo falta.
Os quiero.
La Wendeling de hace un año, llegó a esta fecha, sin ganas de vivirla ¿para qué? Un año más, sola. Y de la forma más inesperada, descubrió que no lo estaba. Que había un montón de gente por ahí, dispuesta a demostrarle todo lo que la querían. Recibió el mejor regalo del mundo.
Hireth, trabajó durante días, buscando a esas personas que sabían que significaban algo para Wen y organizó un impresionante email en cadena, en que cada uno puso su granito de arena personal, con una maravillosa felicitación.
Y Wen lloró al recibirlo, al leer esas cinco páginas llenas de besos, de abrazos, de cariño. Desde entonces tiene una postal que mira frecuentemente, para no olvidar todo ese cariño recibido, o en ocasiones, para buscar un poco cuando se siente más hundida. Porque sabe que están ahí, dispuestos a conseguir que no vuelva a hundirse.
La Wendeling de hace un año, o algún año más atrás, no es la misma que ahora. Porque además, este 3 de junio han aumentado esos amigos dispuestos a conseguir que no se sienta sola. Y en este momento llora, pero no son lágrimas amargas, sino de emoción al saber que puede contar con vosotros, porque se lo habéis demostrado cuando le hizo falta.
Os quiero.
Dos momentos
Wendeling se sintió sola, despreciada cuando leyó aquella invitación a una boda.
¿Cómo podía casarse? pero a ver, no tenía novio un mes antes, cuando se despidió de ella. Y le dijó que volvería en unas semanas, para seguir juntas. Que buscaría trabajo para estar con Wen. ¿Tan mal había salido todo?
Wendeling tenía miedo, se había asustado mucho cuando aceptó sus sentimientos, pero se sentían bien juntas. Se lo había demostrado tantas veces... Incluso estaba estudiando la forma de contarlo en casa, cuando ella le pidió tiempo, que esperara hasta que consiguiera los permisos, por si algo salía mal
- ¿Pero que puede salir mal Paola?
- Muchas cosas Wen. Este no es mi pais.
- No digas tonterías, por favor. ¡¡Eres holandesa!! Tienes familia viviendo a unos kilómetros de aquí desde hace 20 años y no necesitas ninguna documentación extra si te apetece quedarte y buscar trabajo aquí.
-...
- De acuerdo, es complicado. Tenemos que estudiarlo entre las dos.
Un buen día se marchó. Volvía a Rotterdam unas semanas y prometió regresar. Incluso hicieron planes de pasar las navidades juntas... Pero lo que llegó era una invitación a una boda.
¿Por qué nunca le dijo que tenía un novio esperándola?
Wen no fue a esa boda, se prometió no pensar más en ese capítulo de su vida (promesa que jamás cumplió, 18 años después sigue soñando con ella).
--ooOOoo--
Meses después...
30 de enero, 1988
En ocasiones, los días más inesperados pueden llegar a sorprendernos. Esta noche me he reído a gusto. He conocido a un hombre y me he sentido bien. Me he descubierto coqueteando con él. Incluso he sido yo la que me he presentado, cuando le descubrí mirándome embobado (creo que más bien estaba bebido, es lo que tienen las bodas de los amigos).
Pobre. Cuando se dio cuenta que le había descubierto mirando al grupo, se volvió de golpe y se puso a hablar con sus amigos. No se la razón de por qué lo hice, pero me acerqué y le golpeé el hombro, justo en el momento que estaba bebiendo de su copa.
- Hola, me llamo Wendeling.
Se atragantó y bañó a su amigo. Y yo tuve problemas por aguantar mi carcajada cuando le salió algo así:
- Hooooo...... bueno, yo.... hola.... ¿qué? .... ah si... mi nombre.... soy ... Feeeffere.
- ¿Cómo has dicho?
Y a partir de entonces, me he sentido genial. Un hombre que me hace sonreir y reir. No sabía que existían.
Hemos quedado volver a encontrarnos la semana que viene. Incluso me apetece volver a verlo. Me siento bien con él.
Nota: Hoy, ordenando mis escritos, he recordado esta fecha y la he buscado. A pesar de lo que él siga pensando en este momento de mi, jamás jugué con él. Me enamoré de un hombre que me hizo reir y con el que he llegado a ser feliz, aunque todo se volviera a estropear pasado el tiempo. Nunca me he arrepentido de conocerle, ni de casarme con él.
Y anoche volví a soñar con ella
¿Cómo podía casarse? pero a ver, no tenía novio un mes antes, cuando se despidió de ella. Y le dijó que volvería en unas semanas, para seguir juntas. Que buscaría trabajo para estar con Wen. ¿Tan mal había salido todo?
Wendeling tenía miedo, se había asustado mucho cuando aceptó sus sentimientos, pero se sentían bien juntas. Se lo había demostrado tantas veces... Incluso estaba estudiando la forma de contarlo en casa, cuando ella le pidió tiempo, que esperara hasta que consiguiera los permisos, por si algo salía mal
- ¿Pero que puede salir mal Paola?
- Muchas cosas Wen. Este no es mi pais.
- No digas tonterías, por favor. ¡¡Eres holandesa!! Tienes familia viviendo a unos kilómetros de aquí desde hace 20 años y no necesitas ninguna documentación extra si te apetece quedarte y buscar trabajo aquí.
-...
- De acuerdo, es complicado. Tenemos que estudiarlo entre las dos.
Un buen día se marchó. Volvía a Rotterdam unas semanas y prometió regresar. Incluso hicieron planes de pasar las navidades juntas... Pero lo que llegó era una invitación a una boda.
¿Por qué nunca le dijo que tenía un novio esperándola?
Wen no fue a esa boda, se prometió no pensar más en ese capítulo de su vida (promesa que jamás cumplió, 18 años después sigue soñando con ella).
--ooOOoo--
Meses después...
30 de enero, 1988
En ocasiones, los días más inesperados pueden llegar a sorprendernos. Esta noche me he reído a gusto. He conocido a un hombre y me he sentido bien. Me he descubierto coqueteando con él. Incluso he sido yo la que me he presentado, cuando le descubrí mirándome embobado (creo que más bien estaba bebido, es lo que tienen las bodas de los amigos).
Pobre. Cuando se dio cuenta que le había descubierto mirando al grupo, se volvió de golpe y se puso a hablar con sus amigos. No se la razón de por qué lo hice, pero me acerqué y le golpeé el hombro, justo en el momento que estaba bebiendo de su copa.
- Hola, me llamo Wendeling.
Se atragantó y bañó a su amigo. Y yo tuve problemas por aguantar mi carcajada cuando le salió algo así:
- Hooooo...... bueno, yo.... hola.... ¿qué? .... ah si... mi nombre.... soy ... Feeeffere.
- ¿Cómo has dicho?
Y a partir de entonces, me he sentido genial. Un hombre que me hace sonreir y reir. No sabía que existían.
Hemos quedado volver a encontrarnos la semana que viene. Incluso me apetece volver a verlo. Me siento bien con él.
Nota: Hoy, ordenando mis escritos, he recordado esta fecha y la he buscado. A pesar de lo que él siga pensando en este momento de mi, jamás jugué con él. Me enamoré de un hombre que me hizo reir y con el que he llegado a ser feliz, aunque todo se volviera a estropear pasado el tiempo. Nunca me he arrepentido de conocerle, ni de casarme con él.
Y anoche volví a soñar con ella
Quizás más adelante
Hay momentos en que las cosas parece salir como deseas, sin esperarlo, sin proponértelo, sin estudiarlo.... surgen y van por buen camino... justo cuando sientes que puedes llegar a ser feliz.
Pero... pero... ¿qué? Pues va a ser que no... que ese camino no se puede tomar, es demasiado fácil, demasiado ancho, demasiado llano, demasiado verde, demasiado bonito.
Y te desvían por uno pequeñito, con baches, piedras, sol y mucho polvo... Pero quizás más adelante, pueda escaparme, sin que nadie me vea, al camino ancho y avanzar un trecho con la sonrisa en la cara.
O al menos esa ilusión me queda.
Pero... pero... ¿qué? Pues va a ser que no... que ese camino no se puede tomar, es demasiado fácil, demasiado ancho, demasiado llano, demasiado verde, demasiado bonito.
Y te desvían por uno pequeñito, con baches, piedras, sol y mucho polvo... Pero quizás más adelante, pueda escaparme, sin que nadie me vea, al camino ancho y avanzar un trecho con la sonrisa en la cara.
O al menos esa ilusión me queda.