Marujeo
Que no... que lo siento... aunque en muchas situaciones me considere maruja por imposición, soy incapaz de estar, día tras día, escuchando conversaciones absurdas y mucho menos, participar en ellas.
Que no... que lo siento... que soy incapaz de vestirme de Gucci, al llevar las niñas al polideportivo, para entrenar y esperarlas en la puerta, durante una hora... miraqueguapasoyyquedinerotengoparagastarme... presumiendo de bolso último diseño y megabotasguais... con falda de "el corte inglés".... y camiseta del baratillo, que sí, que la ví justo ayer, la misma, por mucho que digas que te ha costado 60 € en nosequé tienda del centro.
Que no... que lo siento... que no me importa que tu marido no te ayude en casa a recoger el slip que se te ha caido, cuando has ido a bañar al niño... o que te fastidie muchísimo que cuando estás cenando en un restaurante, el camarero te "quite" el "culillo" de la copa de vino que te gusta tomar justo después de terminar el plato.
Que no... que lo siento... que no me creo que pintes todos los años la casa y que cambies cada seis meses la decoración de la casa.
Y que sí... que lo soy... la estúpida esa... que crees que no te he escuchado... que prefiero ser la estúpida esa que no le importa que tu hijo vaya a entrenar todos los días a marbella, a una hora de viaje de casa, porque un club selectivo de tenis ha visto que el niño... con 8 años... tiene posibilidades.... y que me importa muchísimo más y me parece más interesante, ese libro tan gordo que me estoy leyendo y que ni siquiera tiene fotos.
Y lo que más me fastidia, es que por mucho que me aleje, no se como te la apañas, para sentarte todos los días en el mismo banco en que yo estoy tranquilamente leyendo, esperando a que mis hijas salgan... que por mas que cambie de lugar, termines a mi lado... y que tendré que aguantarte (a no ser que se te rompa el tacón de la supermegaguay botas que te has comprado... y que quizás no te vuelvas a poner, porque ahora se llevan los zapatos chatos y no de puntax)... lunes, miércoles y viernes durante todo un año...
Y que si... que estoy deseando que algún entrenador cazatalentos descubra que tu supergenial hija de ojos azules (einss...??? no sabía que los ojos castaños se llamaran azules), es un genio de la gimnasia rítmica y se la lleve a entrenar a un club muy selectivo, a una hora de distancia de esta casa... de mi casa... que no está en barrio selectivo, sino en un simple barrio de personas normales y corrientes... que no sé que haces "ahorrándote" dinero en los entrenamientos de la niña... a no ser que lo necesites para poder vestirte de Gucci para llevar a la niña a entrenar.... y poder quejarte de que tu marido no es capaz de coger el slip que se te ha caido, cuando has bañado al niño.
Nota: ¿Se nota que esta mujer me agobia?... lo "mejor" de todo, es que no solo es una, sino un buen grupito de madres con hijas supermegaespeciales, que parecen que han parido a sus hijas por el ojo y no por el mismo sitio que yo.
Y perdonad el rollo, pero es que escucharlas, aunque intentes despegarte de ellas (tengo la sensación absurda, lo sé, de que les gusta perseguirme y hacerme pasar día a día, un mal rato), durante una hora, termina por agotar mi paciencia. En momentos como éstos es cuando descubro que siento verguenza ajena por ser mujer.
Que no... que lo siento... que soy incapaz de vestirme de Gucci, al llevar las niñas al polideportivo, para entrenar y esperarlas en la puerta, durante una hora... miraqueguapasoyyquedinerotengoparagastarme... presumiendo de bolso último diseño y megabotasguais... con falda de "el corte inglés".... y camiseta del baratillo, que sí, que la ví justo ayer, la misma, por mucho que digas que te ha costado 60 € en nosequé tienda del centro.
Que no... que lo siento... que no me importa que tu marido no te ayude en casa a recoger el slip que se te ha caido, cuando has ido a bañar al niño... o que te fastidie muchísimo que cuando estás cenando en un restaurante, el camarero te "quite" el "culillo" de la copa de vino que te gusta tomar justo después de terminar el plato.
Que no... que lo siento... que no me creo que pintes todos los años la casa y que cambies cada seis meses la decoración de la casa.
Y que sí... que lo soy... la estúpida esa... que crees que no te he escuchado... que prefiero ser la estúpida esa que no le importa que tu hijo vaya a entrenar todos los días a marbella, a una hora de viaje de casa, porque un club selectivo de tenis ha visto que el niño... con 8 años... tiene posibilidades.... y que me importa muchísimo más y me parece más interesante, ese libro tan gordo que me estoy leyendo y que ni siquiera tiene fotos.
Y lo que más me fastidia, es que por mucho que me aleje, no se como te la apañas, para sentarte todos los días en el mismo banco en que yo estoy tranquilamente leyendo, esperando a que mis hijas salgan... que por mas que cambie de lugar, termines a mi lado... y que tendré que aguantarte (a no ser que se te rompa el tacón de la supermegaguay botas que te has comprado... y que quizás no te vuelvas a poner, porque ahora se llevan los zapatos chatos y no de puntax)... lunes, miércoles y viernes durante todo un año...
Y que si... que estoy deseando que algún entrenador cazatalentos descubra que tu supergenial hija de ojos azules (einss...??? no sabía que los ojos castaños se llamaran azules), es un genio de la gimnasia rítmica y se la lleve a entrenar a un club muy selectivo, a una hora de distancia de esta casa... de mi casa... que no está en barrio selectivo, sino en un simple barrio de personas normales y corrientes... que no sé que haces "ahorrándote" dinero en los entrenamientos de la niña... a no ser que lo necesites para poder vestirte de Gucci para llevar a la niña a entrenar.... y poder quejarte de que tu marido no es capaz de coger el slip que se te ha caido, cuando has bañado al niño.
Nota: ¿Se nota que esta mujer me agobia?... lo "mejor" de todo, es que no solo es una, sino un buen grupito de madres con hijas supermegaespeciales, que parecen que han parido a sus hijas por el ojo y no por el mismo sitio que yo.
Y perdonad el rollo, pero es que escucharlas, aunque intentes despegarte de ellas (tengo la sensación absurda, lo sé, de que les gusta perseguirme y hacerme pasar día a día, un mal rato), durante una hora, termina por agotar mi paciencia. En momentos como éstos es cuando descubro que siento verguenza ajena por ser mujer.
Ojos que sonríen
Wendeling siempre ha buscado ojos que sonríen... miradas como la que le dirigía su padre, que sonreían al mirarla, aunque estuviera enfadado. Ha sido su obsesión durante años. Siempre mira a los ojos, constantemente, cuando va por la calle, cuando saluda, cuando trabaja, cuando se encuentra con algún conocido, siempre mira a los ojos, buscando sonrisas en ellas.
Wen no cree directamente en la sonrisa de la boca, sino en la de la cara, cuando se mezclan ojos que sonríen y boca y gestos.... Descubre rápidamente las sonrisas falsas, de compromiso... y sigue obsesionada buscando ojos que sonríen... odiando las gafas de sol, porque le impiden mirar directamente a los ojos.
Y durante todos estos años ha encontrado muy pocas miradas que sonrieran... y la gran mayoría eran de niños. ¿Al hacernos mayores dejan los ojos de sonreir? es su pensamiento, cuando pasan días, semanas, meses, años, sin encontrar unos ojos adultos que sonrían.
Hace unos meses se sorprendió cuando descubrió una mirada que sonreía, al mirarla... porque hacía muuucho tiempo que eso no sucedía (salvo con sus hijas). Y amó esa mirada y a la persona que la tenía.
Y ahora, se ha sorprendido muchísimo más, porque ha vuelto a encontrar otros ojos que sonrien, donde menos lo esperaba: al mirarse en un espejo.
Wen no cree directamente en la sonrisa de la boca, sino en la de la cara, cuando se mezclan ojos que sonríen y boca y gestos.... Descubre rápidamente las sonrisas falsas, de compromiso... y sigue obsesionada buscando ojos que sonríen... odiando las gafas de sol, porque le impiden mirar directamente a los ojos.
Y durante todos estos años ha encontrado muy pocas miradas que sonrieran... y la gran mayoría eran de niños. ¿Al hacernos mayores dejan los ojos de sonreir? es su pensamiento, cuando pasan días, semanas, meses, años, sin encontrar unos ojos adultos que sonrían.
Hace unos meses se sorprendió cuando descubrió una mirada que sonreía, al mirarla... porque hacía muuucho tiempo que eso no sucedía (salvo con sus hijas). Y amó esa mirada y a la persona que la tenía.
Y ahora, se ha sorprendido muchísimo más, porque ha vuelto a encontrar otros ojos que sonrien, donde menos lo esperaba: al mirarse en un espejo.
Problemas con el ordenador
Después del último enfrentamiento con mi ex, a consecuencia de la decisión unánime de los habitantes de la casa, en que no se admitía fumar en ésta... ayer llegó otro de sus múltiples enfados a mi petición de un fin de semana libre en noviembre.
... en noviembre....
A pesar de que en el convenio viene indicado que tiene el derecho de estar con sus hijas dos fines de semana al mes y la mitad de las vacaciones... el mes completo de agosto pasó a ser 5 días y se acabó... nada más, hasta mi petición de un fin de semana en noviembre, que él ha contestado que pueden pasar muchas cosas en mes y medio (circunstancia que admito plenamente)... de ahí mi respuesta de que no pasaría nada si no tenía ese fin de semana libre, porque sencillamente los pasaríamos "los cuatro juntos".
En ese momento su reacción fue un "tú sabrás lo que haces, es tu casa" y un buen portazo al marcharse.... porque hasta ayer, seguía usando mi casa como trastero de un buen montón de sus cosas, incluido su ordenador y la conexión a inet que compartíamos... hasta ayer... porque ha decidido que esta ya no es su casa... año y medio después de su marcha... y ha empezado por llevarse el ordenador y dejar el recado de que ya no pagaría la mitad de la conexión...
Acaba de darse cuenta de que estoy reinventando mi vida y que él ya sólo forma parte de ella como padre de mis hijas y supongo que se siente dolido...
Estaban así las cosas, cuando mi ordenador falleció... kaputt... del todo, por completo... mudo... (con el consecuente sustito del precio que me iba a tocar pagar para arreglarlo y que no tengo).
Hoy, furtivamente... sin aviso, se ha vuelto a pasar por casa y arreglarme el ordenador...
Y sé por experiencia que nada es blanco o negro, sino de una extensa gama de grises... Gracias Fede... pero sigo necesitando que cumplas con tus obligaciones... y convivir con tus hijas es tu derecho y él de ellas también.
... en noviembre....
A pesar de que en el convenio viene indicado que tiene el derecho de estar con sus hijas dos fines de semana al mes y la mitad de las vacaciones... el mes completo de agosto pasó a ser 5 días y se acabó... nada más, hasta mi petición de un fin de semana en noviembre, que él ha contestado que pueden pasar muchas cosas en mes y medio (circunstancia que admito plenamente)... de ahí mi respuesta de que no pasaría nada si no tenía ese fin de semana libre, porque sencillamente los pasaríamos "los cuatro juntos".
En ese momento su reacción fue un "tú sabrás lo que haces, es tu casa" y un buen portazo al marcharse.... porque hasta ayer, seguía usando mi casa como trastero de un buen montón de sus cosas, incluido su ordenador y la conexión a inet que compartíamos... hasta ayer... porque ha decidido que esta ya no es su casa... año y medio después de su marcha... y ha empezado por llevarse el ordenador y dejar el recado de que ya no pagaría la mitad de la conexión...
Acaba de darse cuenta de que estoy reinventando mi vida y que él ya sólo forma parte de ella como padre de mis hijas y supongo que se siente dolido...
Estaban así las cosas, cuando mi ordenador falleció... kaputt... del todo, por completo... mudo... (con el consecuente sustito del precio que me iba a tocar pagar para arreglarlo y que no tengo).
Hoy, furtivamente... sin aviso, se ha vuelto a pasar por casa y arreglarme el ordenador...
Y sé por experiencia que nada es blanco o negro, sino de una extensa gama de grises... Gracias Fede... pero sigo necesitando que cumplas con tus obligaciones... y convivir con tus hijas es tu derecho y él de ellas también.
Sonrisas
Sonrío cuando me descubro pensando en tu mirada... y sueño despierta, en el día cercano en que podré levantar mi mano y acariciar de nuevo tu mejilla... es tan fácil hacerlo.
Sonrío cuando descubro que mi momento de miedo pasó y sigues conmigo... No tuve miedo a que dejaras de amarme, sino a que cambiara la situación y dejaras de estar a mi lado.
Sonrío cuando me agarro a un peluche, como si tuviera un buen montón de años menos... y me hace sentir más segura de tu cercanía.
Sonrío cuando leo una historia... porque capto tus palabras en mis oidos... porque tu mismo leiste antes esas mismas palabras y te hizo sentir, al igual que me ocurre en este momento a mi.
Sonrío para ti y por mí... y espero que sientas mi sonrisa, como yo siento la tuya.
Sonrío al meterme entre las sábanas de una cama vacía, porque estás en mis sueños, en mis ilusiones, en mis esperanzas, en mi corazón.
Sonrío y me da valor para seguir.
Sonrío cuando descubro que mi momento de miedo pasó y sigues conmigo... No tuve miedo a que dejaras de amarme, sino a que cambiara la situación y dejaras de estar a mi lado.
Sonrío cuando me agarro a un peluche, como si tuviera un buen montón de años menos... y me hace sentir más segura de tu cercanía.
Sonrío cuando leo una historia... porque capto tus palabras en mis oidos... porque tu mismo leiste antes esas mismas palabras y te hizo sentir, al igual que me ocurre en este momento a mi.
Sonrío para ti y por mí... y espero que sientas mi sonrisa, como yo siento la tuya.
Sonrío al meterme entre las sábanas de una cama vacía, porque estás en mis sueños, en mis ilusiones, en mis esperanzas, en mi corazón.
Sonrío y me da valor para seguir.
Miedos
La vida es así y cuando descubres que eres capaz de ser feliz, siempre ocurre algo que te hace volver a poner los pies en el suelo... en ocasiones a tanta velocidad que terminas por estrellarte.
Hoy, aunque sólo han sido por unos momentos, he vuelto a sentir el pánico... No a perder su amor, sino a perderle a él. Y a pesar de saber que la última decisión siempre es de uno mismo, las circunstancias de algunos hechos han provocado mi miedo a que se alejara de mí... Porque en muchas ocasiones las obligaciones que nos imponemos se sobreponen al amor que podemos sentir por otras personas.
Y hoy, aunque sólo ha sido un instante, he sentido miedo a perderte... Y no me ha gustado.
Hoy, aunque sólo han sido por unos momentos, he vuelto a sentir el pánico... No a perder su amor, sino a perderle a él. Y a pesar de saber que la última decisión siempre es de uno mismo, las circunstancias de algunos hechos han provocado mi miedo a que se alejara de mí... Porque en muchas ocasiones las obligaciones que nos imponemos se sobreponen al amor que podemos sentir por otras personas.
Y hoy, aunque sólo ha sido un instante, he sentido miedo a perderte... Y no me ha gustado.
Aventura en el Orient Express
Leyendo a Monty he recordado también algunas situaciones surrealista que supongo, a todos nos han ocurrido en alguna ocasión... Aunque en una de ellas, llegué a sentirme bastante indignada y cabreada con la mitad masculina de la humanidad.
Año 1992. Expo, Olimpiadas, Madrid capital europea de la cultura y sobre todo muchísimo trabajo. Aquel año fue expectacular, miles de "niñas" trabajando como azafatas de congresos, la gran mayoría sin experiencia, pero no importaba. Si dabas "la talla"... contratada. Aunque las quejas estaban al orden del día. La verdad, no se que esperaban de este trabajo si el único CV que presentaban, eran la estatura, talla de ropa y algo de soltura al hablar. Por esa época fue cuando empezó a correrse el bulo de que Wendeling tenía "relaciones ilícitas" con el jefe, para conseguir los mejores trabajos (la circunstancia de sus años de experiencia, no contaban en esta historia, sencillamente, se ignoraban... y también el hecho de que el jefe de Wendeling fuera un baboso pulpo que ella no soportaba). Ese año, Wen ganó mucho dinero, aunque sus "jornadas laborales" empezaran a las 6 de la mañana para poder desplazarse a la ciudad establecida y terminaran sobre las 11 de la noche, hora en que llegaba a su casa, por completo rendida y con ganas de ducharse y pillar su cama.
Y sobre todo, ese año, Wendeling conoció a fondo el uso de todos los medios públicos de transporte de la Costa del Sol... y su famoso cercanías.
Verano del 92, el tren de cercanías que lleva desde Málaga a Fuengirola, siempre al completo entre las 7 y 9 de la mañana, trabajadores distribuidos a todo lo largo de la Costa que utilizan este transporte, más que nada por comodidad y por sus "horarios" más o menos fijos (y aparte, económicos). Y Wendeling, junto a unas docenas de compañeras de trabajo, que usan ese transporte a diario durante la época estival sobre todo. Y tren que se avería en medio de la nada... (porcentaje ínfimo que recorre esa línea que no tenga alguna urbanización al lado... pero mira por donde, ese día se le ocurre averiarse pasada la estación del Arroyo de la Miel... y allí nos quedamos... al final, nos informan que están a la espera de que llegue el próximo tren y puedan trasladarnos a la estación más cercana, donde podremos seguir trayecto en autobús... Porque esa máquina necesita una reaparación más en serio.
Soplidos y resoplidos de los ocupantes que empiezan a hacerse a la idea de que ese día van a llegar tarde al trabajo (no... por entonces no eran habituales los teléfonos móviles para avisar de nuestro retraso... y los que presumían de tener alguno de ellos, iban cargados con enormes maletines que pesaban sus buenos kilos).
Y después de esperar un buen rato, la gente empieza a ponerse nerviosa... pasa la hora "prevista" y el tren que no llega. Nos prestamos periódicos y Wen empieza a repasar sus facturas de gastos, aburrida por completo.
Al final llega ese prometido tren que nos va a sacar de esa "ninguna parte" en la que estamos y empiezan las sorpresas: Justo donde se ha parado el tren, está en medio de un monte y la vía elevada más o menos para mantener una horizontalidad sobre ese terreno tan escabroso "¿cómo podrá la gente bajar por ahí?" Hay al menos un metro de altura entre el escalón de la puerta y el suelo, que además, está en pendiente. Los pasajeros se agolpan en las puertas, sin saber exactamente como bajar por ahí... a Wen le entra la risa tonta, va con su uniforme de trabajo (falda muy corta y estrecha) y zapatos de tacón... al igual que sus compañeras.
Aparecen algunos empleados del ferrocaril, dispuestos a ayudarnos "en el trasvase" y los más atrevidos empiezan a saltar desde el tren. Poco a poco, los vagones se van despejando. Algunos grititos histéricos de señoras cuando descubren la altura y quejas de personas mayores que no se pueden mover bien.
Llega el momento de que salte Wendeling, alguien le ofrece una mano, que ella aprovecha para dar el salto (zapatos en mano, no quiere doblarse un tobillo). Aterrizaje perfecto... paseo por medio del campo, ante un paisaje idílico, con el mar al fondo y se dirige al grupo de personas que estan esperando a subir en el otro tren. Alguien ha encontrado una enorme roca que disminuye en algunos centímetros la altura a subir, pero aún así, es considerable.
Por cierto, cuando avisaron que vendría otro tren que nos trasladaría a la estación más cercana, olvidaron decirnos que ese tren vendría lleno a rebosar de pasajeros. Así que conforme subimos, los vagones empiezan a parecerse sospechosamente a latas de conserva, específicamente, a enormes latas de sardinas (sobre todo por el olor que desde allí empieza a desprenderse).
Turno de Wendeling, el vagón casi al completo y un empleado que estaba ayudando desde arriba a los pasajeros, ofreciendole su mano y tirando de ellos suelta en ese momento:
- Señorita, no se apure, ahora le ayudo.
- No hace falta, soy joven y puedo, ayude a esa señora (la señora en cuestión pesaba sus buenos kilos, tendría unos 60 años y llevaba un ratito intentado elevar su pierna para poder subirse, aunque sin conseguirlo bien. En ese momento había pasado de intentar apoyar el pie a intentar apoyar la rodilla).
Pero el empleado de ferrocarril, ni le escuchó (pienso que no quiso escucharla)... se baja del vagón de un salto y empuja a Wendeling directamente en su culete, para impulsarla al vagón.
Wen que siente unas manos sobre determinada parte de su cuerpo. Wen que se indigna cuando siente que esas manos "masajean" esa parte de su cuerpo. Wen que termina por dar un grito cuando su cabreo va a más.
- He dicho que puedo subir sola ¿Quiere usted dejar de magrearme el culo?
Y encima, el "señor" se molesta, porque solo pretendía ayudar... mientras la buena señora se hiere en la rodilla al intentar subirse al vagón sin ayuda.
Después de toda esta aventura, decir que "afortunadamente" llegaron con 2 horas de retraso a su destino previsto. Tarde, sucia y encima cabreada por el magreo sin permiso que le habían dado.
Año 1992. Expo, Olimpiadas, Madrid capital europea de la cultura y sobre todo muchísimo trabajo. Aquel año fue expectacular, miles de "niñas" trabajando como azafatas de congresos, la gran mayoría sin experiencia, pero no importaba. Si dabas "la talla"... contratada. Aunque las quejas estaban al orden del día. La verdad, no se que esperaban de este trabajo si el único CV que presentaban, eran la estatura, talla de ropa y algo de soltura al hablar. Por esa época fue cuando empezó a correrse el bulo de que Wendeling tenía "relaciones ilícitas" con el jefe, para conseguir los mejores trabajos (la circunstancia de sus años de experiencia, no contaban en esta historia, sencillamente, se ignoraban... y también el hecho de que el jefe de Wendeling fuera un baboso pulpo que ella no soportaba). Ese año, Wen ganó mucho dinero, aunque sus "jornadas laborales" empezaran a las 6 de la mañana para poder desplazarse a la ciudad establecida y terminaran sobre las 11 de la noche, hora en que llegaba a su casa, por completo rendida y con ganas de ducharse y pillar su cama.
Y sobre todo, ese año, Wendeling conoció a fondo el uso de todos los medios públicos de transporte de la Costa del Sol... y su famoso cercanías.
Verano del 92, el tren de cercanías que lleva desde Málaga a Fuengirola, siempre al completo entre las 7 y 9 de la mañana, trabajadores distribuidos a todo lo largo de la Costa que utilizan este transporte, más que nada por comodidad y por sus "horarios" más o menos fijos (y aparte, económicos). Y Wendeling, junto a unas docenas de compañeras de trabajo, que usan ese transporte a diario durante la época estival sobre todo. Y tren que se avería en medio de la nada... (porcentaje ínfimo que recorre esa línea que no tenga alguna urbanización al lado... pero mira por donde, ese día se le ocurre averiarse pasada la estación del Arroyo de la Miel... y allí nos quedamos... al final, nos informan que están a la espera de que llegue el próximo tren y puedan trasladarnos a la estación más cercana, donde podremos seguir trayecto en autobús... Porque esa máquina necesita una reaparación más en serio.
Soplidos y resoplidos de los ocupantes que empiezan a hacerse a la idea de que ese día van a llegar tarde al trabajo (no... por entonces no eran habituales los teléfonos móviles para avisar de nuestro retraso... y los que presumían de tener alguno de ellos, iban cargados con enormes maletines que pesaban sus buenos kilos).
Y después de esperar un buen rato, la gente empieza a ponerse nerviosa... pasa la hora "prevista" y el tren que no llega. Nos prestamos periódicos y Wen empieza a repasar sus facturas de gastos, aburrida por completo.
Al final llega ese prometido tren que nos va a sacar de esa "ninguna parte" en la que estamos y empiezan las sorpresas: Justo donde se ha parado el tren, está en medio de un monte y la vía elevada más o menos para mantener una horizontalidad sobre ese terreno tan escabroso "¿cómo podrá la gente bajar por ahí?" Hay al menos un metro de altura entre el escalón de la puerta y el suelo, que además, está en pendiente. Los pasajeros se agolpan en las puertas, sin saber exactamente como bajar por ahí... a Wen le entra la risa tonta, va con su uniforme de trabajo (falda muy corta y estrecha) y zapatos de tacón... al igual que sus compañeras.
Aparecen algunos empleados del ferrocaril, dispuestos a ayudarnos "en el trasvase" y los más atrevidos empiezan a saltar desde el tren. Poco a poco, los vagones se van despejando. Algunos grititos histéricos de señoras cuando descubren la altura y quejas de personas mayores que no se pueden mover bien.
Llega el momento de que salte Wendeling, alguien le ofrece una mano, que ella aprovecha para dar el salto (zapatos en mano, no quiere doblarse un tobillo). Aterrizaje perfecto... paseo por medio del campo, ante un paisaje idílico, con el mar al fondo y se dirige al grupo de personas que estan esperando a subir en el otro tren. Alguien ha encontrado una enorme roca que disminuye en algunos centímetros la altura a subir, pero aún así, es considerable.
Por cierto, cuando avisaron que vendría otro tren que nos trasladaría a la estación más cercana, olvidaron decirnos que ese tren vendría lleno a rebosar de pasajeros. Así que conforme subimos, los vagones empiezan a parecerse sospechosamente a latas de conserva, específicamente, a enormes latas de sardinas (sobre todo por el olor que desde allí empieza a desprenderse).
Turno de Wendeling, el vagón casi al completo y un empleado que estaba ayudando desde arriba a los pasajeros, ofreciendole su mano y tirando de ellos suelta en ese momento:
- Señorita, no se apure, ahora le ayudo.
- No hace falta, soy joven y puedo, ayude a esa señora (la señora en cuestión pesaba sus buenos kilos, tendría unos 60 años y llevaba un ratito intentado elevar su pierna para poder subirse, aunque sin conseguirlo bien. En ese momento había pasado de intentar apoyar el pie a intentar apoyar la rodilla).
Pero el empleado de ferrocarril, ni le escuchó (pienso que no quiso escucharla)... se baja del vagón de un salto y empuja a Wendeling directamente en su culete, para impulsarla al vagón.
Wen que siente unas manos sobre determinada parte de su cuerpo. Wen que se indigna cuando siente que esas manos "masajean" esa parte de su cuerpo. Wen que termina por dar un grito cuando su cabreo va a más.
- He dicho que puedo subir sola ¿Quiere usted dejar de magrearme el culo?
Y encima, el "señor" se molesta, porque solo pretendía ayudar... mientras la buena señora se hiere en la rodilla al intentar subirse al vagón sin ayuda.
Después de toda esta aventura, decir que "afortunadamente" llegaron con 2 horas de retraso a su destino previsto. Tarde, sucia y encima cabreada por el magreo sin permiso que le habían dado.
Nadie podrá quitarme nunca...
¿Sabes la sensación que te queda cuando despiertas y descubres que no estás a su lado?... Primero sorpresa, al descubrir que ha sido un sueño, nostalgia de él... de ese beso que no ha llegado a darte... rabia, por no poder besarle en ese instante, por no poder alargar la mano y acariciarle la mejilla mientras te mira a los ojos. Y finalmente mucha pena, por esa distancia que nos impide vernos cara a cara.
Pero a pesar de todo eso, te tengo a ti y nadie podrá quitarme nunca... esa sensación que me queda, cuando sueño contigo... ya sea dormida o despierta... el saber que estamos juntos en nuestros sueños... el saber que pasará el tiempo y estaremos juntos sin necesidad de soñar.
Sueño que siento tu mano agarrada a la mía, mientras paseamos en otoño... Y después de la rabia por no estar a tu lado, llega la esperanza de poder estarlo, tan pronto que mis sueños pareceran mentira, porque estaré contigo.
Pero a pesar de todo eso, te tengo a ti y nadie podrá quitarme nunca... esa sensación que me queda, cuando sueño contigo... ya sea dormida o despierta... el saber que estamos juntos en nuestros sueños... el saber que pasará el tiempo y estaremos juntos sin necesidad de soñar.
Sueño que siento tu mano agarrada a la mía, mientras paseamos en otoño... Y después de la rabia por no estar a tu lado, llega la esperanza de poder estarlo, tan pronto que mis sueños pareceran mentira, porque estaré contigo.
El mail
Hay días, en que descubres que te quieren, que te sonrien, que realmente hay personas que te consideran un ser humano especial... y cuando lo descubres, una enorme sonrisa decora tu cara durante horas.
Eso ocurrió el domingo, cuando una lectora (que no se si quiere que la descubra aquí) me envió un correo. Entre otras cosas decía:
"Wenn, te sorprenderá este correo" ...... "Cuando te leía con frecuencia me llamaba mucho la atención tu blog porque era entrañable, se notaban las ganas de salir de una situación fea y TATATACHAN TACHANNN!! Qué alegría me das cuando leo lo que leo hace ná. Si es que es alucinante!!!
De verdad que me alegro mogollón, tú no se si eres consciente pero irradias felicidad y antes la sensación al leerte era distinta... Me encanta, de veras".....
Gracias por leerme, gracias por arrancarme esa enorme sonrisa, gracias por hacerme sentir especial.
Y gracias a la persona que consigue que me sienta tan feliz y que ha conseguido que crea en los reyes magos y que las vacaciones son para sentirse bien.
Gracias a todos.
Eso ocurrió el domingo, cuando una lectora (que no se si quiere que la descubra aquí) me envió un correo. Entre otras cosas decía:
"Wenn, te sorprenderá este correo" ...... "Cuando te leía con frecuencia me llamaba mucho la atención tu blog porque era entrañable, se notaban las ganas de salir de una situación fea y TATATACHAN TACHANNN!! Qué alegría me das cuando leo lo que leo hace ná. Si es que es alucinante!!!
De verdad que me alegro mogollón, tú no se si eres consciente pero irradias felicidad y antes la sensación al leerte era distinta... Me encanta, de veras".....
Gracias por leerme, gracias por arrancarme esa enorme sonrisa, gracias por hacerme sentir especial.
Y gracias a la persona que consigue que me sienta tan feliz y que ha conseguido que crea en los reyes magos y que las vacaciones son para sentirse bien.
Gracias a todos.
No fue un error
Sigo sintiendo pena, en ocasiones, más que en otras... creo que me voy adaptando pero sigue doliendo. Quiero ser su amiga, pero no me deja.
Duele esa tirantez que muestra al tratarme. No quiero hacerle daño, nunca pretendí eso, aunque reconozco que se lo hice... igual que él también me lo hizo... pero no lo considero excusa.
Y duele más cuando me dice que nuestro matrimonio fue un error.
¿Yo fui un error?
¿Nuestras hijas son un error?
Me niego. No lo fue. En todo caso el error fue no saber evolucionar a la vez... en no aprender a compartir nuestras sonrisas y nuestros miedos... en creer que podríamos hacerlo solos, sin la ayuda del otro.
Quiero creer que después de una relación de dieciseis años quedó algo más que un error. Me gustaría tanto que hubiera quedado una amistad, un compromiso de respeto, por esos años compartidos, por nuestras hijas... pero a pesar de mis intentos, siempre tropiezo con su indiferencia, con su tirantez... como si siguiera esperando que le haga la zancadilla...
No soy así, no le guardo rencor... Me duele su comportamiento hacia mi...
Quiero ser su amiga, me es muy fácil serlo, le conozco. Sé sus reacciones ante determinados temas y circunstancias... y él me conoce también, no tendría problemas en considerarlo mi amigo... pero duele que no me deje serlo.
Sólo espero que él tiempo le haga ver que no puedo borrar de mi vida dieciseis años (como parecer ser su intención para conmigo) y que sigo queriéndole... como el amigo que fue.
Duele esa tirantez que muestra al tratarme. No quiero hacerle daño, nunca pretendí eso, aunque reconozco que se lo hice... igual que él también me lo hizo... pero no lo considero excusa.
Y duele más cuando me dice que nuestro matrimonio fue un error.
¿Yo fui un error?
¿Nuestras hijas son un error?
Me niego. No lo fue. En todo caso el error fue no saber evolucionar a la vez... en no aprender a compartir nuestras sonrisas y nuestros miedos... en creer que podríamos hacerlo solos, sin la ayuda del otro.
Quiero creer que después de una relación de dieciseis años quedó algo más que un error. Me gustaría tanto que hubiera quedado una amistad, un compromiso de respeto, por esos años compartidos, por nuestras hijas... pero a pesar de mis intentos, siempre tropiezo con su indiferencia, con su tirantez... como si siguiera esperando que le haga la zancadilla...
No soy así, no le guardo rencor... Me duele su comportamiento hacia mi...
Quiero ser su amiga, me es muy fácil serlo, le conozco. Sé sus reacciones ante determinados temas y circunstancias... y él me conoce también, no tendría problemas en considerarlo mi amigo... pero duele que no me deje serlo.
Sólo espero que él tiempo le haga ver que no puedo borrar de mi vida dieciseis años (como parecer ser su intención para conmigo) y que sigo queriéndole... como el amigo que fue.
17 de marzo 2001
No lo entiendo, no se que ha pasado y sigo teniendo miedo. ¿Realmente he sido yo la que ha hecho eso?... No puede ser... no puede... yo no soy así...
Ha sido esta tarde... pero no era yo... la vida es lo más precioso que tenemos y yo tengo por quien vivir... no he podido ser yo... sigo teniendo miedo... quería marcharme, lejos... tan lejos que él no me encuentre, que no pudiera hacerme más daño...
Eso es, lejos...
Quiero irme muy lejos, pero sería incapaz de hacerlo yo sola. Están las peques, las lucecitas... no puedo dejarlas. No con él. Sé que las quiere, que son su motivo de seguir adelante... pero las culparía de todo.
No lo entiendo.
Y tengo tanto miedo.
Le pido ayuda, una y otra vez... y no se da cuenta. Un día me iré, desapareceré.
¿De verdad quiero desaparecer?
En casa, 17 de marzo 2001
Nota: Ahora, cuando me siento fuerte... cuando descubro que se puede ser feliz, puedo ser capaz de volver a leer mis diarios... y estremecerme antes los sentimientos tan contradictorios que reflejan. Este día fue bastante especial, un intento de suicidio en el que recapacité en los últimos segundos, al darme cuenta de que no quería morir, solo desaparecer... y ese no era el modo más eficaz de hacerlo.
En ocasiones sigo pensando, como la mujer fuerte y decidida que era antes de que ocurriera todo, pudo llegar a sentirse tan hundida, como para querer terminar de hundirse y desaparecer. Como pudo llegar a negarse a si misma la existencia... ¿por amor? No lo sé.
Hay "amigos" que me incitan a olvidar esa época. Creo que mejor no olvidarla, tenerla presente... porque esa Wendeling que ha sido capaz de reinventarse, hasta llegar a la que existe ahora mismo, también forma parte de mi.
Ha sido esta tarde... pero no era yo... la vida es lo más precioso que tenemos y yo tengo por quien vivir... no he podido ser yo... sigo teniendo miedo... quería marcharme, lejos... tan lejos que él no me encuentre, que no pudiera hacerme más daño...
Eso es, lejos...
Quiero irme muy lejos, pero sería incapaz de hacerlo yo sola. Están las peques, las lucecitas... no puedo dejarlas. No con él. Sé que las quiere, que son su motivo de seguir adelante... pero las culparía de todo.
No lo entiendo.
Y tengo tanto miedo.
Le pido ayuda, una y otra vez... y no se da cuenta. Un día me iré, desapareceré.
¿De verdad quiero desaparecer?
En casa, 17 de marzo 2001
Nota: Ahora, cuando me siento fuerte... cuando descubro que se puede ser feliz, puedo ser capaz de volver a leer mis diarios... y estremecerme antes los sentimientos tan contradictorios que reflejan. Este día fue bastante especial, un intento de suicidio en el que recapacité en los últimos segundos, al darme cuenta de que no quería morir, solo desaparecer... y ese no era el modo más eficaz de hacerlo.
En ocasiones sigo pensando, como la mujer fuerte y decidida que era antes de que ocurriera todo, pudo llegar a sentirse tan hundida, como para querer terminar de hundirse y desaparecer. Como pudo llegar a negarse a si misma la existencia... ¿por amor? No lo sé.
Hay "amigos" que me incitan a olvidar esa época. Creo que mejor no olvidarla, tenerla presente... porque esa Wendeling que ha sido capaz de reinventarse, hasta llegar a la que existe ahora mismo, también forma parte de mi.
Condiciones para ser el nuevo novio de mami
Hace unos meses, a Wendeling le contaron la conversación que tuvo el padre de sus hijas con estás, sobre una nueva novia y las condiciones que debía cumplir... hoy le ha tocado a ella:
Wendeling: ¿y si os digo que tengo novio?
Estel: ¿le has dicho que si? ¿qué vas a ser su novia?
- Estoy esperando a ver vuestra reacción.
- Bueno, para que sea tu novio, tiene que ser buena persona.
- Ajá... ¿alguna condición más? ¿tiene que ser guapo?
- Eso da igual... tiene que quererte mucho
- En eso tienes razón... y supongo que yo también tengo que quererle a él.
- ¡Pues claro! Si no lo quieres... ¿para que tienes novio?... y también tiene que cuidarte.
- ¿Y quereros a vosotras?
- Si es bueno y te quiere a ti, seguro que es bueno con nosotras también... tú no le vas a decir que si a alguien que no nos quiere.
En ese momento Wendeling no ha podido aguantar más y le ha dado un enorme abrazo a su hija... a pesar de creer conocerla, sigue asombrándole la madurez que siempre ha demostrado.
- Nunca aceptaría a alguien que no os quisiera a vosotros, en eso puedes estar muy segura.
Nota: Y después de todas las condiciones que le impusieron a una posible novia de su padre... creo que no he salido mal parada.
Wendeling: ¿y si os digo que tengo novio?
Estel: ¿le has dicho que si? ¿qué vas a ser su novia?
- Estoy esperando a ver vuestra reacción.
- Bueno, para que sea tu novio, tiene que ser buena persona.
- Ajá... ¿alguna condición más? ¿tiene que ser guapo?
- Eso da igual... tiene que quererte mucho
- En eso tienes razón... y supongo que yo también tengo que quererle a él.
- ¡Pues claro! Si no lo quieres... ¿para que tienes novio?... y también tiene que cuidarte.
- ¿Y quereros a vosotras?
- Si es bueno y te quiere a ti, seguro que es bueno con nosotras también... tú no le vas a decir que si a alguien que no nos quiere.
En ese momento Wendeling no ha podido aguantar más y le ha dado un enorme abrazo a su hija... a pesar de creer conocerla, sigue asombrándole la madurez que siempre ha demostrado.
- Nunca aceptaría a alguien que no os quisiera a vosotros, en eso puedes estar muy segura.
Nota: Y después de todas las condiciones que le impusieron a una posible novia de su padre... creo que no he salido mal parada.
Soy de esas...
... de las detallistas...
De las que les hace ilusión un simple te quiero en cualquier momento...
De las que les gusta una mirada picarona al volver la cara...
De las que les alegra el día un sms con un buenos días...
De las que se rompen la cabeza pensando en el mejor regalo el día de un cumpleaños...
De las que se ríen pensando en la cara que pondrá cuando se lleve la sorpresa...
De las que es feliz si solo pasan a recogerte a la salida del trabajo para dar un paseo...
De las que una carta hablando de sentimientos hacen que las mariposas revoloteen como locas en su estómago...
De las que son felices deseando dar unos mimos...
De las que se entregan por completo al recibir esos mimos...
Si... Soy de esas... que le gustan los detalles, no del tipo "un diamante es para siempre"... no del tipo "impresionante ramo de tropecientas rosas en cestita original con neceser completísimo de accesorios para el baño... no... no de esas...
Soy de las que sencillamente necesitan sentir que se acuerdan de una, que la quieren... para mi es necesario, dar y recibir esos detalles, que son insignificantes, que no cuestan tanto, si realmente amas a la otra persona... a mi no me cuesta...
Así que no entiendo a esas personas que como tarjeta de presentación te sueltan, nada más comenzar una relación: "no esperes muchos detalles de mi, porque no soy detallista... no es necesario para que la otra persona sepa que la ames".
Lo siento, no lo entiendo. Si realmente estás enamorado de la otra persona, no cuesta tanto un "te amo" a la luz de la luna, o una llamada a una hora intepestiva, o unas simples lineas en un papel.
Si, soy de esas... de las que dan detalles y los exigen... de las que necesitan demostrar a todas horas que te amo, que te recuerdo... y que necesito...
Soy de las que es feliz al recibir algún detalle que me indica que la otra persona piensa en mi... aunque sea una margarita...
Nota: y cuando al fin encuentras a una persona que necesita tanto como una, demostrar ese amor con detalles, te sorprende todo lo que necesitabas esos momentos... aunque te hayan repetido durante años que no hace falta decir te amo todos los días...
De las que les hace ilusión un simple te quiero en cualquier momento...
De las que les gusta una mirada picarona al volver la cara...
De las que les alegra el día un sms con un buenos días...
De las que se rompen la cabeza pensando en el mejor regalo el día de un cumpleaños...
De las que se ríen pensando en la cara que pondrá cuando se lleve la sorpresa...
De las que es feliz si solo pasan a recogerte a la salida del trabajo para dar un paseo...
De las que una carta hablando de sentimientos hacen que las mariposas revoloteen como locas en su estómago...
De las que son felices deseando dar unos mimos...
De las que se entregan por completo al recibir esos mimos...
Si... Soy de esas... que le gustan los detalles, no del tipo "un diamante es para siempre"... no del tipo "impresionante ramo de tropecientas rosas en cestita original con neceser completísimo de accesorios para el baño... no... no de esas...
Soy de las que sencillamente necesitan sentir que se acuerdan de una, que la quieren... para mi es necesario, dar y recibir esos detalles, que son insignificantes, que no cuestan tanto, si realmente amas a la otra persona... a mi no me cuesta...
Así que no entiendo a esas personas que como tarjeta de presentación te sueltan, nada más comenzar una relación: "no esperes muchos detalles de mi, porque no soy detallista... no es necesario para que la otra persona sepa que la ames".
Lo siento, no lo entiendo. Si realmente estás enamorado de la otra persona, no cuesta tanto un "te amo" a la luz de la luna, o una llamada a una hora intepestiva, o unas simples lineas en un papel.
Si, soy de esas... de las que dan detalles y los exigen... de las que necesitan demostrar a todas horas que te amo, que te recuerdo... y que necesito...
Soy de las que es feliz al recibir algún detalle que me indica que la otra persona piensa en mi... aunque sea una margarita...
Nota: y cuando al fin encuentras a una persona que necesita tanto como una, demostrar ese amor con detalles, te sorprende todo lo que necesitabas esos momentos... aunque te hayan repetido durante años que no hace falta decir te amo todos los días...
¿Catarrazo?
- Tosferina.
- ¡La leche! ¿Qué? - pregunta Wendeling a su doctor.
- Diagnóstico, tosferina.
Pues si, no soy un bebé, no tengo precisamente entre 0 y 5 años (la edad mayoritariamente en que las personas "recogen" esta enfermedad) Estoy vacunada y mira que manera más fácil de enterarme que la vacuna no es de las más efectivas.
Así que ahora tengo que bautizar al catarro que lleva dándome la lata desde hace más de un mes. Es tosferina.... a mi edad... aunque bien pensando ¿eso quiere decir que sigo siendo un pimpollo?
Para las personas con las que he tenido relación, avisar que solo es una enfermedad peligrosa en bebés, un tratamiento de una semana con antibióticos y se supone que has matado al "bichito"... (explicacón de mi médico... me ha hecho cierta gracia lo del bichito) aunque sus efectos (golpes de tos bastante fuertes) durarán un par de meses más.
Así que me quedan 8 semanas para aguantarme.
Lo siento.
¡La leche!
- ¡La leche! ¿Qué? - pregunta Wendeling a su doctor.
- Diagnóstico, tosferina.
Pues si, no soy un bebé, no tengo precisamente entre 0 y 5 años (la edad mayoritariamente en que las personas "recogen" esta enfermedad) Estoy vacunada y mira que manera más fácil de enterarme que la vacuna no es de las más efectivas.
Así que ahora tengo que bautizar al catarro que lleva dándome la lata desde hace más de un mes. Es tosferina.... a mi edad... aunque bien pensando ¿eso quiere decir que sigo siendo un pimpollo?
Para las personas con las que he tenido relación, avisar que solo es una enfermedad peligrosa en bebés, un tratamiento de una semana con antibióticos y se supone que has matado al "bichito"... (explicacón de mi médico... me ha hecho cierta gracia lo del bichito) aunque sus efectos (golpes de tos bastante fuertes) durarán un par de meses más.
Así que me quedan 8 semanas para aguantarme.
Lo siento.
¡La leche!
Fumadora pasiva
Wendeling ha sido fumadora pasiva la gran mayoría de sus 38 años... y eso que nunca (salvo alguna excepción) ha fumado un cigarrillo.
Sus padres (los dos) han fumado... aunque su madre dejó el tabaco cuando a su marido le diagnosticaron cancer de pulmón, provocado por el alquitrán de todo el tabacó que fumó a lo largo de su corta vida.
Su abuelo Joaquín, ha fumado toda su larga vida, e incluso ahora, a sus cerca de 100 años, sigue haciéndolo.
Un buen montón de profesores han fumado en sus clases, antes que prohibieran hacerlo (e incluso después, Wen recuerda a cierto profesor que soltó en clase la arenga, de que era fumador y que ninguna ley le iba a prohibir seguir haciéndolo en clase, cuando llevaba toda la vida fumando y a ningún alumno le había ocurrido algo por ello... sin comentarios a esto último).
Cuando Wen tenía catorce años, algunas personas de su grupo de amigos, empezaron a fumar... "se hacían mayores". Wen, como todo hijo de vecino, probó el tabaco, no le gustó y además, después de hacer cuentas, llegó a la conclusión que prefería ir todas las semanas al cine a gastarse ese dinero en un vicio , que aparte de mal sabor de boca y dolor de cabeza, no conseguía ninguna satisfación.
Wendeling conoció un día, un chico maravilloso, del que se enamoró y con el cual ha vivido 16 años... también fumador. Cuando decidieron compartir sus vidas, Wen solo puso una objeción: "nada de fumar en el dormitorio", que él cumplió siempre... pero no respetó la infancia de sus propias hijas y ha fumado siempre delante de ellas, a pesar de los distintos cabreos de Wendeling y con excusas absurdas de parte de él al hacerlo.
Ahora Wendeling vive en su propia casa y lo siente por los fumadores, pero ha decido (más bien, han decidido las tres personas que viven en esa vivienda) que como ellas no fuman, va a ser una casa libre de humos (salvos los producidos al cocinar)... que ya está bien de aguantar malos olores y suciedad varia, aparte de respirar un aire viciado, por aguantar el vicio de cierta persona que sigue campando por la casa como si todavía viviera en ella.
Y lo siente por su cabreo, pero debe aprender que esta ya no es su casa, que dejó de serlo el día que no respetó a sus habitantes... y que siempre tendrá la puerta abierta, pero el tabaco y fumarlo, se quedan fuera.
Y también siente mucho, que para esa persona sea más importante fumarse un cigarrillo que convivir unos minutos más con sus hijas, que se preocupan por su padre y ese vicio que saben que mata... y que la decisión de no dejarle fumar en casa, no ha sido idea de Wen, sino de sus hijas... Wendeling solo ha aceptado la propuesta de ellas.
Nota: Y un día me gustaría, que se diera cuenta, que jamás pretendí hacerle daño y que no estoy en contra de él... solo que las cosas salieron así y hay que aceptarlas.
Sus padres (los dos) han fumado... aunque su madre dejó el tabaco cuando a su marido le diagnosticaron cancer de pulmón, provocado por el alquitrán de todo el tabacó que fumó a lo largo de su corta vida.
Su abuelo Joaquín, ha fumado toda su larga vida, e incluso ahora, a sus cerca de 100 años, sigue haciéndolo.
Un buen montón de profesores han fumado en sus clases, antes que prohibieran hacerlo (e incluso después, Wen recuerda a cierto profesor que soltó en clase la arenga, de que era fumador y que ninguna ley le iba a prohibir seguir haciéndolo en clase, cuando llevaba toda la vida fumando y a ningún alumno le había ocurrido algo por ello... sin comentarios a esto último).
Cuando Wen tenía catorce años, algunas personas de su grupo de amigos, empezaron a fumar... "se hacían mayores". Wen, como todo hijo de vecino, probó el tabaco, no le gustó y además, después de hacer cuentas, llegó a la conclusión que prefería ir todas las semanas al cine a gastarse ese dinero en un vicio , que aparte de mal sabor de boca y dolor de cabeza, no conseguía ninguna satisfación.
Wendeling conoció un día, un chico maravilloso, del que se enamoró y con el cual ha vivido 16 años... también fumador. Cuando decidieron compartir sus vidas, Wen solo puso una objeción: "nada de fumar en el dormitorio", que él cumplió siempre... pero no respetó la infancia de sus propias hijas y ha fumado siempre delante de ellas, a pesar de los distintos cabreos de Wendeling y con excusas absurdas de parte de él al hacerlo.
Ahora Wendeling vive en su propia casa y lo siente por los fumadores, pero ha decido (más bien, han decidido las tres personas que viven en esa vivienda) que como ellas no fuman, va a ser una casa libre de humos (salvos los producidos al cocinar)... que ya está bien de aguantar malos olores y suciedad varia, aparte de respirar un aire viciado, por aguantar el vicio de cierta persona que sigue campando por la casa como si todavía viviera en ella.
Y lo siente por su cabreo, pero debe aprender que esta ya no es su casa, que dejó de serlo el día que no respetó a sus habitantes... y que siempre tendrá la puerta abierta, pero el tabaco y fumarlo, se quedan fuera.
Y también siente mucho, que para esa persona sea más importante fumarse un cigarrillo que convivir unos minutos más con sus hijas, que se preocupan por su padre y ese vicio que saben que mata... y que la decisión de no dejarle fumar en casa, no ha sido idea de Wen, sino de sus hijas... Wendeling solo ha aceptado la propuesta de ellas.
Nota: Y un día me gustaría, que se diera cuenta, que jamás pretendí hacerle daño y que no estoy en contra de él... solo que las cosas salieron así y hay que aceptarlas.
Bocadillo de queso o pan y queso
Wendeling está terminando de limpiar el baño, le gotea el sudor por la espalda mientras restriega azulejo por azulejo, el estropajo, arrancando las gotitas de pintura que han caido.
Estel e Ithilien están cada una en su habitación, castigadas. Hace unos minutos han tenido una grave discusión entre las dos y la única manera de conseguir zanjarla que ha encontrado Wendeling, ha sido separarlas y encerrarlas en su habitación; cuando se calmen (desde el baño todavía escucha los bufidos de Ithilien diciendo que Estel no tiene razón y los "rezos" de Estel, comentando que es lo mismo) intentará explicarles que ha sido una discusión absurda, porque al fin y al cabo, todo terminará en el mismo sitio.
¿El motivo de la discusión? la diferencia entre bocadillo de queso y el pan con queso.
Ithilien es una pequeña ratoncita, desde muy pequeña le encanta el queso, cualquier tipo de queso, pero sobre todo el manchego tierno, aunque no desprecia un buen queso curado "que le pique en la boca" como ella dice. Estel tiene buen gusto, come de todo, siempre le encuentra un sabor agradable a cualquier comida, aunque como todo ser humano, hay comidas más "buenas" que otras.
Su madre desconoce como ha empezado la discusión, solo que en un momento determinado, las dos hermanas estaban gritando defendiendo cada una su teoría.
Para Estel, un bocadillo de queso es exactamente igual que pan y queso. Pero Ithilien defiende que no, que son por completos distintos... que una cosa es un bocadillo de queso y otra muy distinta el pan con queso. ¿Y cuál es la diferencia? Pues según ella, la diferencia está en los bocados que se dan... En un bocadillo de queso, te llevas a la vez a la boca el pan y entre medias el queso... y cuando comes pan con queso, son dos bocados, uno de pan y otro de queso... y por consiguiente, el sabor es distinto, aunque finalmente terminen por mezclarse.
Wendeling sonrie, recordando la discusión, mientras siguen limpiando los azulejos... si es que lo que no discurra Ithilien...
Estel e Ithilien están cada una en su habitación, castigadas. Hace unos minutos han tenido una grave discusión entre las dos y la única manera de conseguir zanjarla que ha encontrado Wendeling, ha sido separarlas y encerrarlas en su habitación; cuando se calmen (desde el baño todavía escucha los bufidos de Ithilien diciendo que Estel no tiene razón y los "rezos" de Estel, comentando que es lo mismo) intentará explicarles que ha sido una discusión absurda, porque al fin y al cabo, todo terminará en el mismo sitio.
¿El motivo de la discusión? la diferencia entre bocadillo de queso y el pan con queso.
Ithilien es una pequeña ratoncita, desde muy pequeña le encanta el queso, cualquier tipo de queso, pero sobre todo el manchego tierno, aunque no desprecia un buen queso curado "que le pique en la boca" como ella dice. Estel tiene buen gusto, come de todo, siempre le encuentra un sabor agradable a cualquier comida, aunque como todo ser humano, hay comidas más "buenas" que otras.
Su madre desconoce como ha empezado la discusión, solo que en un momento determinado, las dos hermanas estaban gritando defendiendo cada una su teoría.
Para Estel, un bocadillo de queso es exactamente igual que pan y queso. Pero Ithilien defiende que no, que son por completos distintos... que una cosa es un bocadillo de queso y otra muy distinta el pan con queso. ¿Y cuál es la diferencia? Pues según ella, la diferencia está en los bocados que se dan... En un bocadillo de queso, te llevas a la vez a la boca el pan y entre medias el queso... y cuando comes pan con queso, son dos bocados, uno de pan y otro de queso... y por consiguiente, el sabor es distinto, aunque finalmente terminen por mezclarse.
Wendeling sonrie, recordando la discusión, mientras siguen limpiando los azulejos... si es que lo que no discurra Ithilien...
Cansancio
Cansada, muy cansada, es lo único que siento en este momento... aparte de las piernas pesadas, los dolores en riñones, brazos, codos, los múltiples arañazos en piernas y caderas (por los muebles fuera de sitio)... Y sobre todo, os echo mucho de menos, porque ni tiempo (aparte, que ni ordenador he tenido) para leeros y echaros mi vistacito diario (en algunas ocasiones, más de uno).
Espero terminar con la pintura y la limpieza en esta semana y tener unos días de "reenganche" antes de volver a buscar un trabajo en serio.
Y como a pesar de mi cansancio, me gusta leeros, os mando besos de una maia para todos.
Espero terminar con la pintura y la limpieza en esta semana y tener unos días de "reenganche" antes de volver a buscar un trabajo en serio.
Y como a pesar de mi cansancio, me gusta leeros, os mando besos de una maia para todos.