<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/rss20.xml"><title><![CDATA[Reinventando mi vida]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dulcemaia2/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Quizás ocurrieron así o quizás son reinventados]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_347.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_346.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_345.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_344.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_343.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_342.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_341.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_340.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_339.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_338.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_347.htm"><title><![CDATA[Mi regalo de San Valentín]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_347.htm]]></link><description><![CDATA[<object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/6yqKcrto_hU"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/6yqKcrto_hU" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_346.htm"><title><![CDATA[Recuerdos imprevistos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_346.htm]]></link><description><![CDATA[Wendeling tiene siete años y está leyendo el <a target="_blank" href="http://www.teacuerdas.com/nostalgia-otros-tp.htm">tp</a>. Su <i>papa</i> (abuelo) le da todas las semanas un duro y ella corre hasta la plaza mayor del pueblo, donde está el quiosco de tebeos y chucherías varias y compra su revista, que devora en la ventana.<br/><br/>Si, resulta raro el lugar, pero es una casa muy antigua, los muros son de piedra y argamasa, muy anchos, delante de todas las ventanas hay una especie de pollete, de unos 40 cm de ancho y a Wen le encanta sentarse ahí y leer a la luz de la calle su revista y sus tebeos. <br/><br/>En ocasiones también se suben y acurrucan al sol zipi y zape (los gatos de la casa), nombres originales que escogió la niña, por ser hermanos y porque uno era de color dorado y blanco y el otro negro al completo. Le encanta acariciar a los gatos y sentir en sus dedos sus ronroneos, mientras lee los capítulos de las series que le gustan y emitirán por televisión la próxima semana, mientras hace los pasatiempos (sólo algunos, los crucigramas son difíciles para ella todavía) o lee las dos páginas de la fotonovela y mientras los vecinos, al pasar por la calle la saludan.<br/><br/>A Wendeling le encanta leer y le encanta subirse en esa ventana en particular.<br/><br/>Durante 5 años, ha mirado al mundo desde esa ventana, ha comido su pan y chocolate (de la Campana) mirando como llovía, mientras a unos metros a su espalda, la chimenea calentaba la habitación. Ha hecho sus deberes del colegio, mientras otros niños se burlaban de ella, porque se habían escapado de casa y estaban jugando en la calle. Incluso recuerda como al principio esa ventana carecía de cristales, solo una reja y los postigos de madera, tachonados con clavos de enormes cabezas... y al final llegaron unos cristales, algo especiales,  porque para poder cerrar los postigos, primero tenías que retirar esa especie de ventanita que encajaba delante de la reja.<br/><br/>Y hoy, treinta años después, Wendeling ve llover desde la ventana de su casa y han llegado esos recuerdos imprevistos, cuando la vida era más fácil y la inocencia primaba sobre su manera de mirar a través de una ventana.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_345.htm"><title><![CDATA[Manías y derivados]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_345.htm]]></link><description><![CDATA[Todos hemos sufrido momentos en que algo nos ha sacado de nuestras casillas y pasado el tiempo, nos hemos dado cuenta que no era para tanto... pero aún así, siempre que sucede, nos volvemos a comportar igual. No aprendemos.<br/><br/>Son las dichosas manías.<br/><br/>No son imprescindibles para vivir, pero lo hacemos. ¿La razón? En ocasiones creo que es un resquicio de nuestra niñez, de cuando de bebés aprendemos que todo está bien si sucede una y otra vez y cuando deja de suceder, es el fin del mundo. Sus horas de las comidas, sus horas de las siestas, su hora del paseo y su hora del baño... si cambiabas el horario por cualquier circunstancia, tienes al bebé nervioso y pasa una noche en la que no te dejan dormir.<br/><br/>Todos tenemos manías, que levante la mano quien no las tenga (no hace falta, ya he leido por ahí, la epidemia que ha contagiado a toda la peña de blogueros y adictos). Yo me confieso, a pesar de mis reticencias... multiples (hasta cinco veces han intentado contagiarme con el dichoso meme), de tenerlas. Y creo que también las he confesado públicamente a través de la vida de este blog. Así que, por favor, no seamos más vagos y si estáis interesados en conocerlas, bucear un poquito en mis archivos y os reíreis más de una vez de mi.<br/><br/>De acuerdo... seré buena... una pista: siempre ando con la cabeza en distinto sitio de su lugar habitual (os veo venir... no, aunque me gusten, con esta frase no me refería a.... a eso... ni tampoco a eso otro...)]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_344.htm"><title><![CDATA[Una sonrisa en la mañana]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_344.htm]]></link><description><![CDATA[De casualidades está llena la vida. Y hoy, cuando me he encontrado con <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/dulcemaia/200512.htm#316">él</a>, la vida, por un momento, ha conseguido que sonría.<br/><br/>Realmente lo echo de menos y sólo han sido unos minutos, un "¿qué tal?" y un "te veo muy bien", porque llegaba tarde al trabajo. Pero me ha gustado verle y sentir como me mira y su sonrisa.<br/><br/>Lo que no le supe decir, fue que le quiero un montón y que para mí, siempre será especial. Desde aquí, un beso enorme, que espero que te llegue.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_343.htm"><title><![CDATA[ADELANTE (Naiara)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_343.htm]]></link><description><![CDATA[Justo en el momento en que empezaba<br/>a encontrar oscuridad hasta en el sol de mi ciudad.<br/><br/>Justo en el momento en que la resignación<br/>consumía cada día mi ilusión.<br/><br/>Apareces tú y me das la mano<br/>y sin mirarme te acercas a mi lado.<br/>Y despacito me dices susurrando que escuche tu voz.<br/><br/>Adelante por los sueños que aún nos quedan<br/>adelante por aquellos que están por venir.<br/>Adelante porque no importa la meta<br/>el destino es la promesa de seguir...<br/>Adelante.<br/><br/>Justo en el momento en que empezaba<br/>a sospechar que la ilusión me abandonó sin avisar.<br/><br/>Justo en el instante en que empezaba<br/>a olvidar, a atreverme, a imaginar, a inventar.<br/><br/>Apareces tú y me das la mano<br/>y sin mirarme te acercas a mi lado.<br/>Y despacito me dices susurrando que escuche tu voz.<br/><br/>Adelante por los sueños que aún nos quedan<br/>adelante por aquellos que están por venir.<br/>Adelante porque no importa la meta<br/>el destino es la promesa de seguir...<br/><br/><br/><br/><i>Y justo cuando en este momento me necesitas, siento que odio esos kilómetros que nos separan. Me gustaría gritar "adelante Scotty" y teletransportarme a tu lado, para que me sintieras muy cerca, para susurrarte al oido que pienso cuidarte si me dejas. Para, en definitiva, amarte.</i>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_342.htm"><title><![CDATA[La soledad de los mayores]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_342.htm]]></link><description><![CDATA[No soy una mujer vengativa, nunca he sido del "ojo por ojo..." y cuando mi <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/dulcemaia/200503.htm#118">madrina</a> me preguntó el porqué seguía comportándome con mi abuelo y con mis tíos como si no hubiera pasado nada, la única respuesta que pude darle fue... que no tenía respuesta, seguían siendo mis tíos y mi abuelo, a pesar de todo y mi abuelo era lo bastante mayor (cumplirá los 100 años en un par de años más) como para morirse en cualquier momento y no quería el cargo de conciencia de que a pesar de <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/dulcemaia/200512.htm#320">todo lo que hizo</a> cuando era niña iba a terminar enfadada y sin dirigirle la palabra. Al fin y al cabo todo se reducía a dinero y para mi siempre primará el amor (si, lo reconozco, soy así de rara, a aguantarse tocan).<br/><br/>Pero estoy empezando la historia por el final.  Un momento que le doy la vuelta.<br/><br/>Mi abuelo siempre ha sido el típico padre de familia de la España rural. Él dirigía a su familia a la manera de ordeno y mando, tomaba sus decisiones y todos estaban obligados a seguirle. Esa era la educación que recibían los hombres entonces y esa fue la educación que cedió a sus hijos. Había que guardarle el respeto debido por ser el pater familia, así que nunca (y nunca es nunca) se equivocaba y mucho menos, admitía su error, porque eso hubiera supuesto que era humano ¿no?<br/><br/>Consiguió sacar a su familia adelante, a pesar de una guerra y una postguerra en las que perdió todos sus ahorros  y sus humildes posesiones. Consiguió que su familia no pasara excesiva hambre y tuviera una casa en la que resguardarse. Consiguió transmitirles el orgullo de ser lo que eran, a sus hijos y me educó a mi. Me quiso, me mimó, consiguió que fuera una niña caprichosa y orgullosa de mi familia (incluido <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/dulcemaia/200502.htm#94">el fantasma</a> que habitaba la casa y a <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/dulcemaia/200505.htm#168">la mula Blanquita</a>).<br/><br/>Todo este largo preámbulo es para hacer ver como es mi abuelo, no pretendo justificar lo que hizo, porque en el fondo, no tiene justificación.<br/><br/>Cuando mi padre murió, mi abuelo se sintió en la obligación de cuidar de nosotros, de su viuda y sus dos nietos. Tomo su decisión y nos "invitó" a vivir con ellos, en el pueblo. Allí había una casa grande (que compartiríamos con mis abuelos) y no nos faltaría nada. Mi madre habló con sus hijos, les comentó la propuesta de su suegro y nosotros (o al menos yo) lo pensamos bien... pros, la tranquilidad de saber que no nos faltaría nada y la protección de la familia... contras, el volver a vivir en un pueblo pequeño, sin grandes horizontes (más bien ninguno), sin la posibilidad de seguir estudiando ni encontrar un trabajo adecuado a nuestros gustos. También pensé en mi madre, era viuda y ser viuda en el pueblo significaba encerrarse en vida, vivir siempre en casa, nada de salidas, siempre vestida de negro y llorando a ese esposo muerto. Y yo conocía a mi madre, hacerle eso era matarla.<br/><br/>Al final decidimos quedarnos en la ciudad... Y se lo dijimos a nuestro abuelo.<br/><br/>Para él, eso fue una afrenta, fue hacerle ver que se había equivocado, que esa opción que él había "escogido" por nosotros no era la adecuada. Para él, fue perderle el respeto que le debíamos. Culpó a mi madre de conseguir que "perdiera" no sólo a su hijo, sino también a sus nietos.<br/><br/>Mi hermano y yo "dejamos" de ser sus nietos, dejamos de pertenecer a su familia y la familia nos olvidó. Como si nunca hubiéramos existido.<br/><br/>Mi abuelo jamás ha vuelto a dirigirle la palabra a mi madre. Con el tiempo yo volví a visitar a mi abuela (a escondidas) hasta que nacieron mis hijas y se las llevé... Aunque él no tuviera una nieta, yo si tenía un abuelo y ahora era ya bisabuelo. Mi abuelo no reconoció su error, porque éramos nosotros los equivocados, no él... pero le encantó conocer a sus bisnietas.<br/><br/>Todo volvió a la normalidad... más o menos.<br/><br/>Aparecen en escena mis tíos, los hermanos (tres) de mi padre. De pronto, cuando siempre habían renegado (eso sí, nunca en su cara) del comportamiento autoritario y la actitud de su padre con ellos, porque seguía tratándolos como niños pequeños y no como hombres, padres ya de familia... ahora se convierte en los hijos más buenos y cariñosos. Los mejores hijos que sacan a pasear a sus padres, que los llevan de viaje a lugares que nunca han visitado, que los "muestran" en reuniones de amigos, orgullosos de esos padres que tienen. Y como quien no quieren la cosa, hacen un comentario: " Su nuera, esa que ya no tiene, es joven todavía y quizás un día vuelva a casarse. Si hace eso, se llevará la herencia que le corresponde por ser madre de sus dos nietos, alguien que no es de la familia".<br/><br/>Jamás acusaré a mi abuelo de esta parte de la historia y de la decisión que tuvo, sino a mis tíos. Ellos conocían a su padre y ellos sabían la reacción que tendría mi abuelo ante esas palabras.<br/><br/>Mi abuelo cedió, toda su herencia, esas possesiones ganadas con el  sudor de su trabajo y todo su esfuerzo, a sus tres hijos vivos... toda, vendida por unos miserables euros (creo que no llegaron ni a un euro por hijo), con la idea de que un supuesto marido de mi madre, pillara algo que no le correspondía.<br/><br/>Mi hermano y yo nos quedamos sin la herencia correspondiente a mi abuelo. Mi madre intentó recuperar algo, pero después de múltiples consultas a abogados, terminó por convencerse que meterse en ese tipo de juicios, no reportaría nada.<br/><br/>Mi hermano ha dejado de relacionarse con mis abuelos y mis tíos. Mi madre lleva así desde que murió mi padre. Y yo sigo hablando con mi abuelo ocasionalmente... como si no hubiera pasado nada.<br/><br/>No quiero decir que yo llevo razón y mi hermano no o al revés. Al fin y al cabo, da igual quien tenga razón. Mi abuelo me educó y sigue queriéndome como a su niña pequeña, esa que defendió de Sor Teresa. Y cuando estas navidades le llamé por teléfono para felicitarle , mi abueló lloró, porque se sentía sólo (después de conseguir su herencia, mis tios "desaparecieron" del mapa... exactamente no sé que pasó entre ellos y mi abuelo, esa parte de la historia no he llegado a conocerla, pero quiero creer que mi abuelo se dio cuenta de su error e intentó que le devolvieran sus posesiones). Va a cumplir un siglo de vida y con su mente lúcida, descubre que todos estos años luchando sólo ha conseguido estar sólo.<br/><br/>Y yo no puedo dejar de llorar, porque le quiero.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_341.htm"><title><![CDATA[Nunca  sabes que te falta algo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_341.htm]]></link><description><![CDATA[Naturalmente, nunca sabes que te falta algo, si nunca lo has poseído. Cuando cuento mi infancia, sin mis padres y sin mi hermano, muchas personas me preguntan si fui feliz.<br/><br/>- ¿Feliz? ¿Por qué no iba a serlo?<br/><br/>- Porque te faltaron tus padres.<br/><br/>- Sí. Eso es cierto, pero no noté su falta, porque era muy pequeña para darme cuenta de ello. Vivía con mis abuelos y ellos me dieron todo el amor que necesitaba. Nunca cuestioné porqué no vivía con mis padres y  mi hermano sí. Las cosas eran así y ya está.<br/><br/>Y era cierto, no tuve una infancia infeliz por la falta de mis padres (salvo el episodio de mi "<a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/dulcemaia/200512.htm#319">escapada</a>" del colegio). Incluso recuerdo la rabia que me daba cuando me veían pasear con mi abuelo y todos... absolutamente todo el mundo terminaba por preguntarme:<br/><br/>- ¿Y a quien quieres más? ¿A tus padres o a tus abuelos?<br/><br/>- A los cuatro por igual.<br/><br/>Siempre respondía así, porque sabía que era la respuesta correcta, pero en el fondo sabía que no podía querer a mis padres igual que a mis abuelos, porque no los conocía... Unas cuantas cartas y algunas conversaciones por teléfono (en las que nunca sabía que decir) no sustituían todo lo que mis abuelos me daban.<br/><br/>Cuando crecí y terminé conociendo y viviendo con mis padres, fue cuando sentí que se había perdido una parte de mi infancia. Mis abuelos me habían cuidado y me querían muchísimo, pero sé que necesité esa educación que dan los padres y que a mi me faltó, sustituida por la concesión de todos los caprichos que una niña puede pedir y desear.<br/><br/>Eso no quita que tuviera una infancia feliz.<br/><br/>Y ahora, cuando descubro un amor en el que hay entrega por completo sin pedir nada a cambio, me doy cuenta de todo lo que necesité y no tuve... aunque claro, entonces desconocía que alguien podría amarme así, con esa entrega, con esos mimos (reconozco que somos una pareja pastelosa... ¡pero qué delicia serlo sin que te lo echen en cara constantemente!), en definitiva, con ese amor que yo necesito. Que esto no quiere decir que antes no me amaran o yo no amara de verdad, intento decir que he descubierto lo que necesito ahora, porque antes nunca lo tuve. Un amor que me llena por completo, sin tanta pasión como he sentido antes, pero con la certeza de saber que es de verdad y que con un poco de esfuerzo, será para siempre.<br/><br/>Me siento feliz por amar a alguien tan especial y me siento feliz por saber que me ama, que no necesito una demostración de su amor, porque con una mirada me hace estremecer, porque con una caricia, consigue revolucionar todas las mariposas de mi estómago, porque con un beso, consigue que me sienta completa, porque no necesito nada más para sentirme feliz, sólo la certeza de su amor.<br/><br/>Y a pesar de mis problemas económicos, de mis bajones emocionales a consecuencia de mi situación, siempre sabe sacarme una sonrisa y una ilusión en el mañana.<br/><br/>Te amo, mi caballero.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_340.htm"><title><![CDATA[Resulta fácil]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_340.htm]]></link><description><![CDATA[Resulta fácil buscar un culpable.<br/>Resulta fácil hablar de los otros.<br/>Resulta fácil apuntar con el dedo.<br/>Resulta fácil, demasiado fácil.<br/><br/>¡Qué nadie venga, que nadie grite,<br/>que nadie pretenda, que nadie obligue!<br/>¡Todos tenemos derecho a ser igualmente distintos!<br/><br/>Como el niño que aprende que acusando al hermano o al compañero de la falta cometida... los mayores seguimos escapándonos de nuestra propia responsabilidad. El padre acusa al profesor de la nula educación de su hijo, cuando ha sido incapaz de enseñarle respeto a su retoño. El infiel acusa al hastío, o incluso a la desgana de su pareja, de su propia infidelidad. El ladrón acusa a la sociedad de sus delitos. El político acusa a su predecesor de los problemas que no sabe (o no quiere) arreglar. El vecino acusa... Nadie nos salvamos.<br/><br/>Pero que fácil es buscar y acusar en el otro, sin mirar en uno mismo.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_339.htm"><title><![CDATA[La persona más valiente]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_339.htm]]></link><description><![CDATA[Cuando eres niña, sueñas con tener cientos de aventuras, en las que demuestras tu valentía.<br/><br/>Eres un fiero capitán pirata, que robas a los malos gobernadores con ganas de enriquecerse a costa de las pobres viudas y doncellas indefensas.<br/><br/>Eres un beduino transumante que recorre el desierto, devolviendo a la civilización a aventureros insensatos que se pierden.<br/><br/>Eres un científico a punto de descubrir la vacuna del siglo y empresas interesadas en seguir sangrando a los enfermos, te ponen todas las trabas posibles para evitar tu descubrimiento.<br/><br/>Pero un día descubres, que no eres tan valiente como crees... ni siquiera eres tan valiente como sueñas... descubres que la persona más valiente que has conocido y conocerás nunca, vive a tu lado.<br/><br/>Y llegas tarde.<br/><br/>Hoy recupero un artículo que escribí hace exactamente un año, en recuerdo y honor de la persona más valiente que conocí nunca:<br/><br/><br/><i><b>Tristeza</b><br/><br/><br/>¿Qué hacer cuando la tristeza te toma de las manos y te dice ven?<br/><br/>La vida nunca ha sido fácil. Aunque hay momentos en que sientes que te deslizas por ella, sin preocupaciones aparentes, sonríendo... dejándote llevar, sabes que todo es solo un decorado, que detrás se encuentra la auténtica vida, la complicada, la jodidamente dificil de vivir.<br/><br/>Un buen dia descubrí a mi padre sentado en el sofá, los ojos cerrados, sudando (era diciembre), con los puños tan apretados que tuve la sensación de que sus nudillos atravesarían la piel. Estaba perdiendo mucho pelo a consecuencia de su tratamiento... pero todavía no se le notaba.<br/><br/>Me sorprendió mirándole. Me hizo sentarme a su lado para que pudiera abrazarme, ultimamente casi no tenía fuerzas. Descubrí heridas en las palmas de su mano, se había clavado las uñas.<br/><br/>- ¿Te duele?<br/><br/>Asintió.<br/><br/>- Pero no se lo digas a tu madre. No quiero que se preocupe más.<br/><br/>Me quedé mirándole muy seria y después bajé la cara. Siguió hablando, bajito, como para si mismo.<br/><br/>- No me da miedo morirme... de todas formas a todo el mundo le pasa antes o después... Sé que tu madre es fuerte, siempre ha sido la más fuerte de nosotros dos, la que ha tenido las ideas brillantes, así que sé que será muy capaz de sacaros adelante... pero ¿sabes lo que más rabia me da?<br/><br/>- ¿Qué, papá?<br/><br/>- Qué no voy a conocer a mis nietos.<br/><br/>Me sorprendió muchísimo su respuesta. En segundos pasaron por mi cabeza cientos de ideas... Siguió hablando:<br/><br/>- Ni se te ocurra. Debes tener tus hijos cuando te encuentres preparada. Ni por mí, ni por nadie más... Solamente cuando tú te encuentres realmente preparada... (calló unos segundos, en los que yo volví a levantar mi mirada y centrarme en sus ojos... esos ojos que sonreían al mirarme)... de todas formas no daría tiempo.<br/><br/>Ahora tengo la misma sensación que me invadió entonces. Tristeza. Sé que mi padre habría disfrutado haciendo rabiar a sus nietas y queriéndolas con toda su alma.</i><br/><br/>Un año más, papá... son ya demasiados, en los que te sigo echando de menos. Te quiero.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_338.htm"><title><![CDATA[Seguir adelante]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/dulcemaia2/c_338.htm]]></link><description><![CDATA[La vida da <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/dulcemaia/200412.htm#13">pequeñas sorpresas</a> en ocasiones y en otras <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/dulcemaia/200501.htm#50">grandes sorpresones</a>. <br/><br/>Hay veces que no te <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/dulcemaia/200412.htm#13">gustaría recibirlas</a> y en otras, <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/dulcemaia/200501.htm#50">sueñas toda la vida</a> para que lleguen.<br/><br/>Así que:<br/><br/><i>Recuerda el tiempo de la floración<br/>en los días difíciles,<br/>y cuando te decidas a andar<br/>no evites los baches del camino.</i>]]></description></item></rdf:RDF>
