REINVENTANDO MI VIDA
Quizás ocurrieron así o quizás son reinventados
Acerca de
Mujer con sueños rotos intentado reinventar su vida
Leyendo: "Los hijos de Húrin" de J.R.R. Tolkien
Compartiendo con mis hijas: "La casa de la Colina Negra" de José Antonio Cotrina
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Sindicación
 
De cumple
Hoy hace diez años que nació Estel, ese futuro genio escritor que me alegra con una sonrisa a diario.

Hoy hay cumpleaños infantil en casa, con bocadillos, zumos, batidos, aceitunas, patatas fritas y tarta con velitas.

Hoy se canta "cumpleaños feliz", se abren regalos, se grita, se ríe, se vive.

Hoy veo disfrutar ilusionadas a mis hijas con sus amigos.

Hoy me siento feliz, también.

Nota: ahora, recien acabada la fiesta y de vuelta a estar solas en casa, me toca recoger... ¿alguien quiere un aplauso por ayudarme a dejar esta casa más presentable? estoy dispuesta a pagarlo.

 
Felicidad, nostalgia y exclusivas blogueras
Todos hemos sentido esos momentos de felicidad, justo cuando se nos escapan.

La nostalgia nos invade, cuando nos damos cuenta que ya no los volveremos a tener.

Saber que he sido feliz cuando recibí mi primer beso de amor correspondido, cuando ya no está a mi lado. Saber que he sido feliz ese día en que me atacaron los nervios... ese día en que supe que era la diosa... el día de mi boda. Saber que he sido feliz, cuando justo después de nacer mi hija, el médico me dijo que era perfecta.

¿Pero que ocurre cuando un buen día descubres que eres feliz y que todavía no ha pasado el momento? que descubres que podrías sentirte así, a pesar de los problemas, porque sabes que tienes a tu lado a esa persona que amas.

He sido feliz, así, tal cual, a pesar de los problemas que nos impiden estar juntos siempre. He sido feliz... así, tal cual...

Nota: he de aclarar, que pese a lo que diga Zarem, no hubo quedada bloguera, sino una simple (y compleja... mira que tenerme engañada durante más de un mes) reunión de amigos. Gracias, HSolo; gracias Zarem y gracias Monty por hacerme pasar uno de los días más perfectos de mi vida. No se olvidará jamás (pienso contarles a mis nietos, que he conocido a HSolo sin mano en la cara y que he dado unas cuantas decenas de piquitos a Zarem, en una cafetería llena a rebosar de personas... ¡¡y encima me gustó hacerlo!!). Por cierto, fans de HSolo: exclusiva, aparte de morenazo huele de fábula.
 
Desaparecida
Durante unos días, estaré desaparecida para todo el mundo, salvo para una persona. Las quejas, al culpable de que me sienta viva, sonriente, ilusionada,...

Resumiendo, durante seis días sentiré la vida al lado de la persona que me enamoró poco a poco, pero sin pausa. Al lado de la persona que me hace sonreír cada mañana al despertar. Al lado de la persona que me hace soñar todas las noches. Durante seis días viviré la vida a su lado.

Y si os acordáis por casualidad de mi, hacedlo pensando en que soy feliz.
 
Para ti
¿Qué nos hace ser especiales?

Porque aunque no nos sintamos así, todos los somos. Especiales... para alguien.

Su forma de mirarme, de sentirme, de olerme... su manera de acariciarme, de besarme, de morderme... me hace sentir especial. No soy una más de un grupo, soy única.

Soy la mujer pelirroja (de pelu), con algo de sobrepeso, alta, con gafas, dos hijas y cerca de los cuarenta más especial del universo... soy su mujer especial, la que desea, la que ama, con la que comparte visiones, ilusiones, deseos, sueños y pasiones.

Y aunque todavía me cuesta adaptarme a sentirme única para él, consigue que desee que el día tenga más de veinte y cuatro horas para amarle, para que me ame.

Mis ojos buscan su mirada, mis labios sus besos... mis manos su cuerpo y mi corazón su alma. Porque yo soy especial.

Nota: te amo cariño y no sólo quiero ser especial para tí... quiero hacerte sentir que eres único para mi.
 
El refrán
Wendeling regañando a sus hijas, han vuelto a discutir a gritos e intenta calmarlas...

- Mami, ¿sabes? eres como el perro del refrán - suelta Ithilien.

- ¿Cómo? ¿Qué refrán? ¿El del perro de San Roque? - responde Wen un poco desconcertada ante la salida de su hija.

- No mami, el del perro ladrador, poco mordedor.

"¡La madre que te parió!", piensa Wen, ante la imposibilidad de seguir regañándolas sin soltar la carcajada.
 
Respeto y empatía
¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que no podemos comparar personalidades? Lo que para mi es lógico, puede resultar por completo absurdo a mi vecino. Lo que yo considero natural puede ser lo más antinatural para la otra persona.

Y como siempre, cuando obviamos esto, vienen los enfrentamientos, las peleas, incluso las guerras.

¿Puede acabar un querer porque se vean de distinta forma las demostraciones de amor?

Siempre he sentido mucha empatía con las personas de mi entorno. En ocasiones lo he considerado un defecto, más que una virtud de mi personalidad, porque me ha puesto en situaciones comprometidas, cuando yo veía (o me parecía ver) el absurdo de los comportamientos. Puedo sentir el dolor de alguien, porque necesita unas demostraciones de amor para sentirse bien y puedo sentir la sorpresa de la otra parte porque se ve en la obligación de demostrar constantemente algo que para esa persona resulta obvio. Y aunque todos diréis lo lógico, en este caso que deben ceder los dos, ninguno se decide poner el cascabel al gato.

Y aquí estoy, andando de puntillas, porque son personas a las que quiero y no sé como hacerles ver, que en el respeto de la personalidad está también el amor.
 
Nuevo habitante en casa
Al final, después de mucho insistir, llorar, patalerar, hacerme la pelota y sacar buenas notas, Ithilien lo ha conseguido. Tenemos nuevo habitante en la familia.

Se llama "osito" y es un hamster dorado de pelo corto y color gris. Sólo tiene 40 días de vida y me costará a mi educarlo, para que su "dueña" no reciba muchos mordiscos ni enfados del susodicho "osito".

La verdad es que echaba de menos en casa a un amigo del que ocuparme. Pero la cuestión se planteará dentro de poco, cuando la otra habitante de casa, Estel, solicite su gatita, la cual lleva esperando más de un año. Quizás tengamos conflicto de intereses entre gato y hamster. Así que antes de que se plantee, intentaré buscarle solución ¿Alguna idea?

Y en otro orden de cosas, no os perdáis el diccionaro malacitano que publica hoy Epaminondas Pantulis. Todo un alarde de la imaginación malagueña con algún añadido de otras provincias andaluzas. No tiene desperdicio.
 
¿Qué es realmente lo que he visto?
Siempre he escuchado la expresión: "si no lo veo no lo creo"... o "sólo lo creeré si lo veo". ¿Pero que ocurre cuando lo ves y realmentes no sabes que estás viendo?

Esta tarde tenía cita con mi dietista y esperando que llegara, oí una voz que me resultó conocida. Era de N. compañera de Ithilien, comparten clase desde la guardería, llevan juntas seis cursos y siempre han sido amigas. N. es inteligente y buena amiga, jamás se le ha escuchado tener un problema con algún compañero.

Y allí está, sentada a mi lado, acompañada de una persona a la que no conozco pero que parece cercana a ella, hablan y la niña ríe.

- Hola N.

- Hola - sonríe al saludarme y sigue la conversación que llevaba con la otra persona.

En eso aparece por el pasillo el padre de N., a él si lo conozco de coincidir decenas de veces al llevar y recoger las niñas del colegio. Voy a saludarlo pero él no me ve... no ve nada, sólo a la niña, me quedo con la palabra en la boca.

- N. ¿qué estás malita?

La niña corta de golpe la risa, agacha la cabeza, se pone muy muy seria y se esconde detrás de la persona que la acompaña. No contesta.

Me sorprendo mucho, aquí ocurre algo, aunque quizás sea un simple enfado infantil.

- Déjala. Deja a tu hija en paz - le dice la chica.

- Sólo quiero hablar con ella, darle un beso. Dame un besito cariño.

N. se levanta y con ella la otra mujer, se esconde detrás y sigue con su cabeza gacha, no mira a su padre, que intenta alcanzarla con una mano, la niña respinga al sentir el contacto del padre.

- He dicho que dejes a tu hija en paz.

- No eres nadie para impedir que le de un beso y un abrazo a mi hija. La quiero.

- Tanto la quieres y no has sido capaz de aparecer ni un solo día en el hospital cuando la operaron.

- Tú no sabes nada.

Sigue una especie de juego del escondite, el padre intenta hablar con la niña, ella no levanta ni una vez la cabeza y sigue dando vueltas detrás de la mujer, cada vez que él intenta acercarse más.

- ¿Pero quieres dejarla tranquila de una vez? Hasta que el juez dicte sentencia, olvida a tu hija. No existe.

- Es mi hija y la quiero.

- Ya se nota, si tanto la quieres, dale a su madre más de los míseros 200 euros que le pasas todos los meses.

Al final, viendo que no consigue ni una mirada de su hija, se marcha, pero justo al final del pasillo se vuelve, una última frase:

- Te quiero N. eres mi niña y te prometo que voy a pelear por ti... nadie va a conseguir que deje de quererte. Te quiero mi vida.

Cuando se marcha, empieza la mujer a hablarle a la pequeña:

- Seguro que nos ha seguido, no te sorprenda que cuando salgamos, esté fuera esperándonos para darnos la lata de nuevo. Ni se te ocurra hablarle, que sufra... qué se habrá creído, menudo imbécil.

La niña asiente. Pocos minutos después vuelve a sonreir al contar una anécdota del colegio... aquí no ha pasado nada.

No sé quien es esa mujer que acompaña a N., no sé que relación la une a ella, pero si he sentido el odio que tiene al padre de la niña. Y también he sentido como la ha manipulado. N. tiene la edad de mi hija y sé lo fácilmente que se puede hacer... y esa mujer, delante de todos, lo ha hecho.

He sentido el dolor de ese padre por no conseguir ni una sonrisa, ni una mirada, ni un beso de su hija.

Y sigo en mi firme creencia, jamás me comportaré así con el padre de mis hijas... haya pasado lo que haya entre nosotros, pero es su padre y nunca hablaré mal de él delante de ellas. Me niego a ese comportamiento y me duele sentirlo delante de mí.

Pero reconozco que realmente, no sé lo que he visto... pueden ser tantas cosas...
 
Wendeling tiene un hermano
Cuándo Wendeling era pequeña, recordaba tener un hermano con el que no le dejaban jugar, porque era muy pequeño. Eso sí, su hermano lloraba constantemente. Incluso le cuentan que en una ocasión le "buscó" las pilas al bebé para quitárselas, porque no podía jugar tranquila con su llanto.

Después su hermano desapareció, con sus padres.

Durante años, Wen contaba a sus amigos que ella también tenía unos padres... y un hermano, con la sensación de ser la única niña que tenía un hermano en todo el inmenso mundo.

Y por fín llegó el encuentro. Wendeling se fue a vivir con sus padres y su hermano, a una nueva ciudad. Cambió su entorno, su colegio, su vida y empezó a compartirla con unos padres desconocidos y un hermano que peleó con todas sus fuerzas (cayera quien cayera) por seguir siendo el centro de atención de sus padres. Por descontado, Wen perdió.

Era una extraña en una familia formada y ella sobraba. Nunca terminó de adaptarse por completo, se sintió ninguneada. Acostumbrada a ver cumplidos todos sus caprichos, pasó a ser alguien que estorbaba constantemente. Desconocía las costumbres de sus padres, que no entendían por qué le gustaba leer o escribir.... y por qué se llevaba tan mal con su hermano.

Nunca se entendieron. Fueron creciendo y las peleas "normales" entre hermanos pasaron a mayores. Enfrentamientos serios por lo más simple podían desembocar en un buen hostión. Y por descontado, Wendeling siempre terminaba con cargo de conciencia, era su hermano pequeño (aunque midiera 25 centímetros más y pesara en consonancia) y era ella la que debía comprender sus problemas psicológicos (en tratamiento desde niño). Y claro que lo entendía, pero ¿por qué nunca había una felicitación por sus buenas notas o un gracias por su comportamiento? ¿por qué no se daban cuenta de todo lo que tenía que esforzarse para no pelearse con su hermano, tras sus constantes manipulaciones para dejarla mal?

Un día decidió llamar la atención en casa, aunque fuera una regañina, pero quería que sus padres se dieran cuenta de que existía, que también necesitaba su cariño, una sonrisa, una caricia o un castigo... ella estaba también allí, vivía con ellos.

"Si apruebo todas las asignaturas con sobresaliente y no recibo ni un beso... quizás si suspendo alguna se den cuenta de que pasa algo y al menos, me escuchen"

Decidido, Wen suspendería un examen. Ahora estaba la cuestión de cuál suspender. No quería bajar su nota media drásticamente, así que nada de suspender matemáticas, lengua, literatura, física... Si suspendía religión quizás su madre podría enfadarse, pero su padre pasaría del asunto... al final optó por suspender Inglés.

No era tan fácil. ¿Alguién ha probado a suspender un examen que se conoce al dedillo?

"Si contesto a una pregunta sólo, seguirá siendo un suspenso... si contesto dos... no llegaré al aprobado"
Y en un descuido, tres respuestas bien y examen aprobado... ya puestos, hacer todas y sobresaliente. Le costó tres intentos suspender un examen y porque en el último momento borró todo y sólo dejó una pregunta contestada.

Wendeling llevó un suspenso a casa. Regañina monumental de su padre, porque ella no era su hermano, él sabía que ella era capaz de mucho más y si pretendía algo con eso, no lo iba a conseguir.

Pataplafff... no había servido de nada. Sólo para comprobar que tenía una serie de obligaciones para aquella familia con la que vivía, pero ni un simple.. "la próxima vez lo harás mejor" como siempre le decían a su hermano.

Se sintió tan mal después de todo aquello, que pidió repetir el examen a su profesor y no contenta con eso, pidió dos preguntas más extras.

¿Alguien ha sacado alguna vez en un examen un 14 sobre 10? Wendeling si. Y además, aprendió la lección... aunque ella siguió sintiendo que sus padres pasaban de ella.

Hoy en día, Wen sigue teniendo un hermano, aunque le sobra medio. Nunca han terminado de llevarse bien del todo y aunque le quiere y le defendería con uñas y dientes ante cualquiera que le haga daño, mejor cuánto más lejos. Su hermano y ella no nacieron para vivir juntos. Pero que todo esto no os lleve a engaño. Es su hermano y es el mejor hermano del mundo.
 
Cancioncilla del primer deseo (Federico García Lorca)
En la mañana verde,
quería ser corazón.
Corazón.

Y en la tarde madura
quería ser ruiseñor.
Ruiseñor.

(Alma,
ponte color de naranja.
Alma,
ponte color de amor)

En la mañana viva,
yo quería ser yo.
Corazón.

Y en la tarde caída
quería ser mi voz.
Ruiseñor.

¡Alma,
ponte color naranja!
¡Alma,
ponte color de amor!

(Federico García Lorca)

Una sonrisa, un deseo, un beso, una caricia, un futuro, una ilusión, una esperanza,..... un amor.

Te quiero.
 
Límites
Cuando decidimos (o la naturaleza nos impone, sin preguntar) ser padres, todos sentimos en ese momento un miedo atroz:

Los niños no nacen con un libro de instrucciones debajo del brazo. ¿Seremos capaces de ser buenos padres? ¿De hacerlo bien? ¿De educarlos? ¿De no hacerles daño?.

Nadie nace aprendiendo y la forma de educar a nuestros hijos la observamos de nuestros padres y de las personas que nos rodean.

Pero cuando tropiezas con noticias como ésta, te vuelves a cuestionar constantemente en donde se han equivocado esos padres y si uno podría cometer el mismo error.

Me da tanto miedo hacer daño a mis hijas, como terminar en el otro extremo y permitirles todo... pero ¿dónde está el límite que no hay que traspasar?. Los estudios son tan circunstanciales que hasta ahora sólo me rigo por mi sentido común, ¿es suficiente? y ¿hasta dónde me dejaran ellas que siga educándolas?

Demasiadas preguntas y nunca me gustaron los libros de autoayuda.
 
La chica especial
Montse era especial... o al menos Wendeling siempre la sintió así. Eran primas y aunque Montse tiene 4 años menos, nunca tuvieron problemas para llevarse bien... Montse y Wen no solo eran primas, sino amigas también.

Ella nunca tuvo una infancia feliz... ni siquiera una infancial normal. Su madre era una persona poco corriente (años después fue diagnosticada de esquizofrenia paranoide), ante la más mínima duda de su madre, podría recibir desde un hostion a una paliza en la que pierde varios dientes. No hay denuncias ni siquiera malas caras... es la época en que los hijos son propiedad de los padres y nadie interviene en la "educación" de esos niños, salvo sus padres.

Pero a pesar de todo, Montse era especial, tremendamente extrovertida, divertida, graciosa y como broche: guapa. De esa belleza que hacía volver la cara cuando pasaba a tu lado.

Cuando ya de adolescentes, salían juntas, Wen tenía la certeza de que esa noche los chicos ni pasearían la vista por ella, pero le encantaban esas salidas, risas aseguradas y comprobación de las obsesiones masculinas adolescentes a carcajada limpia.

Cierto día, se dió cuenta como a su prima Montse se le iba la mirada tras un chico: moreno, guapo, con un gracioso hoyuelo en la mejilla cuando sonreía. Vio su oportunidad e intentó aprovecharse de ella.

- ¿Qué te apuestas a que consigo llamar su atención antes que tú?

- ¿Qué?

- El moreno del hoyuelo en la mejilla, te apuesto lo que quieras a que me dice algo antes que a tí.

Montse la miró desafiante:

- Va una copa.

- Y la entrada de la disco de la semana que viene.

- De acuerdo.

Terminaron el trato justo a tiempo... El chico se dirigía hacía ellas:

- ¡Wen! ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Cómo estás?

- Cabrona... lo conocías de antes - Montse por lo bajini.

Años depués, Montse y el chico del hoyuelo en la mejilla se casaron y tuvieron un hijo.

En ocasiones la vida parece que intenta resarcir los malos momentos... haciendo que los buenos se sucedan sin parar.

Y en ocasiones la vida te hace recordar a lo bruto, que es ella la que manda y no las personas.

Montse, junto a su marido y su hijo tuvieron un tonto accidente de coche, el día de nochebuena. No pasó nada grave, pero ella había recibido un golpe en la cabeza y los médicos quisieron tenerla en observación las consabidas 24 horas. Ella no lo aceptó, era nochebuena y estaba bien.

Al día siguiente sufrió un derrame cerebral, consecuencia del pequeño golpe.

Hoy en día, Montse, esa chica extrovertida, divertida, graciosa y guapa, arrastra la mitad de su cuerpo inútil, de bar en bar. No acepta todo lo que ha pasado, no acepta que su marido la toque, ni que su hijo quiera ayudarla... ha dejado de ser extrovertida, divertida, graciosa y ya ni siquiera guapa. Se esconde tras insultos a toda persona que la quiere... se esconde tras una botella y la última vez que Wen quiso visitarla, fue incapaz de descubrir ese algo especial que ella sabe que lleva dentro, que la hizo superar una infancia tan complicada. Ni siquiera a Wen permitió acercarse para darle un simple beso.

Y la echa de menos.
 
El pequeño sufrimiento de ser madre
En cierta ocasión, alguien me dijo que los hijos no eran tan inteligentes como creían los padres ni tas zoquetes como creían los vecinos.

Pero a sabiendas de todo eso, como madre, siento que se me hunde el mundo, cada vez que miro a mi hija pequeña, ahora enferma... y aunque es un simple catarro, me cambiaría por ella y sufriría en este momento su dolor de cabeza, su fiebre, su tos, su dolor de garganta...

En circunstancias así, es cuando comprendo a mi madre, el día que me dijo (justo a mi lado y a punto de nacer mi hija pequeña), que ella prefería volver a sufrir un parto, antes de ver como su hija lo estaba sufriendo.

Siempre (desde que tengo recuerdo) quise ser madre, porque siempre envidié la relación especial que siente una madre hacia sus hijos. Quería sentirla... y aunque tengo asumido que el amor de madre reporta mucho sufrimiento, por el dolor que puede sufrir ese hijo durante toda su vida... jamás me arrepentiré de haber querido ser madre y de dar vida.

Y otro post de amores, aunque éste lleve un catarro incluido:

Te quiero mamá.

Te quiero Estel.

Te quiero Ithilien.
 
Alternativas
Siempre me han gustado las historias alternativas, escoger una opción que nadie (o pocas personas) hayan recorrido antes de una historia conocida.

¿Qué hubiera pasado si la cenicienta, después de probarse el zapato de cristal le dijera que no al príncipe?

¿Y si Aragorn hubiera sido realmente listo y se hubiera rendido a la fortaleza de Eowyn de Rohan y hubiera dejado a la aburrida Arwen?

Así que el día que me tropecé con ...

" - Tú no eres un monstruo, Nivellen - dijo secamente el brujo.

- Ah, cuernos, esto es algo nuevo. Entonces, según tú, ¿qué soy yo? ¿Jalea de arándanos? ¿Una bandada de patos gordos que vuelan al sur en una triste mañana de noviembre? ¿no? ¿Puede entonces que sea la virtud perdida junto a una fuente por la dulce hija de un molinero? Vamos, Geralt, dime quien soy. ¿No ves que me muero de curiosidad?

- No eres un monstruo. De otro modo no hubieras podido tocar esa taza de plata. Y en ningún caso hubieras podido coger con la mano mi medallón.

- ¡Ja! - gritó Nivellen de tal forma que las llamas de las velas tomaron por un momento la posición horizontal-. ¡Hoy es justo el día en el que se aclararán todos los grandes misterios! ¡Ahora me voy a enterar de que estas orejas me han crecido porque cuando era un crío no me gustaban las papillas de cereales!

- No, Nivellen - dijo Geralt con tranquilidad -. Sucedió a causa de un hechizo. Estoy seguro de que sabes quién te lanzó el hechizo.

- ¿Y qué pasa si lo sé?

- Los hechizos se pueden deshacer. En muchos casos.

- Y tú, como brujo, por supuesto que sabes deshacer hechizos. ¿En muchos casos?

- Sé hacerlo. ¿Quieres que probemos?

- No. No quiero.

El monstruo abrió la boca y sacó una lengua roja de dos palmos de larga.

- Te has quedado pasmado, ¿eh?

- Pero pasmado - admitió Geralt.

El monstruo se rió, se removió en el sillón.

- Sabía que te iba a chocar - dijo -. Échate más vino, siéntate cómodamente. Te contaré toda la historia. Brujo o no, me caes bien y tengo ganas de hablar. Échate más.

- No hay más que echar.

- Ah, cuernos."


("El último deseo" de la saga de Geralt de Rivia de Andrzej Sapkowski)

...la anterior alternativa del cuento de "La bella y la bestia" no tuve más remedio que rendirme a la imaginación de este autor polaco y declararme su más ferviente seguidora.
 
Mimos
Me gusta mimar.

Me gusta mirar y dejar caer una caricia con el dorso de mi mano en la mejilla. Me gusta dar un beso en el cuello. Me gusta abrazar por la espalda cuando menos me esperan. Me gusta decir un "te quiero" diez veces seguidas. Me gusta escribir una carta. Me gusta dedicar una canción.

Y me gusta que me mimen también, claro, pero me gusta sobre todo, observar las reacciones cuando mimo.

Pero las personas somos distintas.

Hay personas que consideran los mimos un absurdo anacrónico, solo aptos para niños (y en ocasiones, sólo para bebés). Hay personas que no miman porque sencillamente, no les sale, no les han educado en ellos. Hay personas que consideran los mimos como una forma de conquistar a una pareja y una vez consiguido, los olvidan.

Hay personas, a las que sencillamente, les repatéan que los mimen, sin más.

Y todos tenemos derecho a que respeten nuestra forma de ser, nuestras decisiones.

Los problemas surgen cuando usamos los mimos a nuestra conveniencia y después olvidamos. Cuando sólo nos acordamos de mimar si necesitamos algo a cambio: "el sábado le prometí salir pero es el partido y quiero verlo con mis amigos... la mimo un poquito, unos besitos por aquí, un que bien te sienta ese vestido por allá y cuando esté contenta, le digo lo del partido". Cuando una persona que necesita recibir mimos, se tropieza con una pareja que los considera absurdos. O cuando la persona que necesita mimar para demostrar un amor, le cortan con un: "No hace falta que me digas que me quieres cada 5 minutos, ya lo sé... Así que tampoco esperes que yo te lo diga, te quiero y ya está".

Como siempre, la solución está en el respeto mutuo, pero aunque todos lo sabemos... ¡qué nos cuesta aplicarlo!.

Como ya he declarado antes, soy una persona muy mimosa, es necesidad mía, demostrar constantemente mi amor. Reconozco que a algunas personas puedo resultarle pueril o inmadura... incluso pesada. Pero tengo la enorme suerte de haberme enamorado de una persona que necesita de los mimos tanto como yo.

Así que como el que avisa, no es traidor, que nadie se asuste si al tropezar con nosotros, nos encuentran hablandonos como niños pequeños, con piropos constantes o dándonos miles de besos.

Me gusta mimar.

Y a mi caballero le gusta mimarme. Me considero una maia muy afortunada.

Y como éste post va de mimos... os mando un buen montón para todos vosotros, de esta maia empalagosa y besucona.

Nota: Los mimos no son necesarios para vivir, pero si son capaces de dejarnos una sonrisa en la cara ¿por qué no darlos con más frecuencia? al fin y al cabo, son gratis.
 
A ver si aprendo
No quieras rendirte ahora
que has librado mil batallas
y templado el acero de la voluntad
a fuerza de poner corazón en los asuntos.

Cada puerta, camino trazado,
supuso valor y algunas lágrimas.
Nada que no confortara la primavera,
nada que el amor no fortaleciera.

(A. Quero)
 
El tabaco mata
No hay más ciego que el que no quiere ver. Admito todas las decisiones personales y las respeto. Admito que tienes todo el derecho a fumar, es tu problema... Pero no me hagas creer que el tabaco no mata. No intentes convencerme que usar el microondas o el teléfono móvil causa más cáncer que el fumarte un cigarrillo.

No.

No lo admito.

El tabaco mata. Y sí, tienes razón, todo el mundo termina por morir, pero igual que tú tienes esa opción, yo también elijo no escucharte.

Tienes suerte de no haber visto morir a una persona que necesitas de un cáncer de pulmón... mucha suerte. Pero si el tabaco no mata, según tú... si los demás estamos equivocados, si es tan beneficioso para templar los nervios... ¿Por qué no le pones un cigarrillo en la boca de tu hijo de cinco años?

Vale, de acuerdo, me he pasado.

Pero el tabaco mata. Y si no estuvieras mínimamente de acuerdo conmigo, no te habría importado tanto la frase sobre tu hijo.

Es tú decisión, pero respeta a los que han decidido que no quieren morir por culpa del tabaco.

Y no vuelvas a insistir. Esto es algo de lo que jamás dejaré de estar de acuerdo.

El tabaco mata.
 
¿Tener ilusión o el cuento de La Lechera?
Lunes, 23 de enero, Wendeling se entera de que en determinada empresa buscan comerciales, se entera de su dirección de email y rauda y veloz, envia Curriculum Vitae y "lo olvida" con los más de doscientos CV que ha ido enviando a lo largo del último año y medio.

Lunes, 30 de enero, 19:20 horas, volviendo del polideportivo con sus hijas, llamada de teléfono en la calle. La voz se identifica como responsable de recursos humanos de la empresa "busca comerciales" en cuestión y la cita para el día siguiente, a las 12:00.

Martes, 1 de febrero, 11:45 horas, Wendeling se presenta en la dirección citada (primero confunde el piso y llama a abuelita enferma harta de que ese día la llamen al telefonillo... gritito desesperado indicando el número que es). Por fin llega, se presenta y la hacen esperar, hay dos personas más delante. Llega su turno, entrevista personal, la vuelven a hacer esperar, entrevista en grupo, explicando el trabajo exigido, sueldo, requisitos y demás y prueba escrita, según explicación de la señorita en cuestión, para ver si nuestro perfil corresponde a lo que están buscando.

Miércoles, 11:35 horas, llamada de teléfono. Wen ha sido seleccionada para el curso preparatorio que comenzará el día siguiente. También le piden que lleven fotocopia de sus documentos... al parecer están por completo seguros que es la persona que están buscando.

Miércoles 16:30 horas, Wendeling, algo desesperadita, buscando personal que se haga cargo de sus hijas, por de pronto durante los dos días de cursillo preparatorio y por despues... si al final se queda en la empresa "busca comerciales".

Nota: no quiero montarme el cuento de La Lechera, pero ¿quién me puede impedir tener un poco de ilusión? No es un mal trabajo, con un sueldo aceptable... la pega es trabajar las 8 horas diarias en turno partido y dejar a mis hijas en manos de alguien que no conoceré a fondo... si consigo encontrarlo, antes de empezar el lunes que viene.

Actualización
viernes, 3 de febrero, 20:00 horas. Wendeling ha ido pasando dos cortes anteriores y se ha quedado en el último. Al parecer su examen no ha sido lo bastante aceptable para el pérfil que estaban buscando (palabras textuales, le han dejado un poco "einsss... ¿qué dice éste?"). Así que ilusión aplazada hasta nuevo aviso, seguirá en la búsqueda.