Amar aun después que el tiempo se termine
Algo muy cortito para un fin de semana largo:
Los cosquilleos que me recorren, cuando siento que te acercas... Se convierten en mariposas recorriendo mi piel si me abrazas... si extiendes tus brazos y me acaricias.
Cuando abres tus ojos, me llena la emoción al mirarte frente a frente.
Ese corazón que se desboca cuando me dejas pasar a tu mundo y formar parte de él, cuando me ayudas a conocerte, cuando aprendemos juntos... cuando te apoyas en mi.
Y cuando me regalas tu tiempo, prometo amarte aun después que el tiempo se termine.
Te amo.
Los cosquilleos que me recorren, cuando siento que te acercas... Se convierten en mariposas recorriendo mi piel si me abrazas... si extiendes tus brazos y me acaricias.
Cuando abres tus ojos, me llena la emoción al mirarte frente a frente.
Ese corazón que se desboca cuando me dejas pasar a tu mundo y formar parte de él, cuando me ayudas a conocerte, cuando aprendemos juntos... cuando te apoyas en mi.
Y cuando me regalas tu tiempo, prometo amarte aun después que el tiempo se termine.
Te amo.
En la carnicería
Basado en hechos reales.
Esperando turno en la carnicería, justo delante de mi se levanta una señora mostrando su número.
- Usted dirá, señora.
- Pues eso, que llevo un ratito pensando que llevarme.
- Hoy tenemos la pechuga de pollo a muy buen precio.
- No... no... no... que mi marido se niega a comer pollo, por si se "resfría"... ya sabe usted.
Levanto una ceja: "Vaya señora más bien informada", me digo.
El carnicero coge unos buenos chuletones de ternera y se los muestra.
- ¿Y qué le parece esto?
- ¿Ternera? Llevo sin comer ternera desde que salió lo de "las vacas locas"... deje... deje usted.
- Hoy está la cinta de lomo de cerdo en oferta. ¿Qué me dice, señora?
- Pero el cerdo me lo ha prohibido el médico, ya sabe usted, las grasas...
Empiezo disimuladamente a aguantar la risa cuando el carnicero me mira algo asustado.
- También tenemos cordero.
- Ay.. mire, no... que el cordero tiene un sabor que no me atrae nada, pero nada... nada.
- ¿Y este hermoso conejo?
Desesperado el carnicero ya no sabe que más ofrecer.
- Es que el conejo, tiene muchos huesos...
Hago verdaderos esfuerzos por no soltar una tremenda carcajada... me imagino a la señora en casa, tan indecisa, pensando... "¿limpio el polvo o veo el capítulo de la telenovela?¿friego los platos o me pongo a cotillear con la vecina?..."
- Pues señora... si sigue usted esta acera, al final del edificio, hay una frutería muy buena.
Todos mis esfuerzos en vano, no he podido evitar soltar la carcajada.
- ¡Pero bueno, que poca educación la de la juventud de hoy en día...!
Y la buena señora, rezando por lo bajini (y no tan bajini) sale de la carnicería, dispuesta a contar a todo el mundo, lo mal que le ha tratado el nuevo carnicero.
Esperando turno en la carnicería, justo delante de mi se levanta una señora mostrando su número.
- Usted dirá, señora.
- Pues eso, que llevo un ratito pensando que llevarme.
- Hoy tenemos la pechuga de pollo a muy buen precio.
- No... no... no... que mi marido se niega a comer pollo, por si se "resfría"... ya sabe usted.
Levanto una ceja: "Vaya señora más bien informada", me digo.
El carnicero coge unos buenos chuletones de ternera y se los muestra.
- ¿Y qué le parece esto?
- ¿Ternera? Llevo sin comer ternera desde que salió lo de "las vacas locas"... deje... deje usted.
- Hoy está la cinta de lomo de cerdo en oferta. ¿Qué me dice, señora?
- Pero el cerdo me lo ha prohibido el médico, ya sabe usted, las grasas...
Empiezo disimuladamente a aguantar la risa cuando el carnicero me mira algo asustado.
- También tenemos cordero.
- Ay.. mire, no... que el cordero tiene un sabor que no me atrae nada, pero nada... nada.
- ¿Y este hermoso conejo?
Desesperado el carnicero ya no sabe que más ofrecer.
- Es que el conejo, tiene muchos huesos...
Hago verdaderos esfuerzos por no soltar una tremenda carcajada... me imagino a la señora en casa, tan indecisa, pensando... "¿limpio el polvo o veo el capítulo de la telenovela?¿friego los platos o me pongo a cotillear con la vecina?..."
- Pues señora... si sigue usted esta acera, al final del edificio, hay una frutería muy buena.
Todos mis esfuerzos en vano, no he podido evitar soltar la carcajada.
- ¡Pero bueno, que poca educación la de la juventud de hoy en día...!
Y la buena señora, rezando por lo bajini (y no tan bajini) sale de la carnicería, dispuesta a contar a todo el mundo, lo mal que le ha tratado el nuevo carnicero.
La mala educación
Admiro la capacidad de ciertas personas de pensar sólo en si mismas y "olvidar" que hay muchísimas personas más alrededor... Admiro la capacidad de ciertas personas que solo recuerdan la "mala educación" de los demás y obvian "su mala educación".
"Admiro" la capacidad de ciertas personas de dar cinco codazos para colarse en la cola del bus, obtener un asiento mediante el sistema de dar cuatro gritos para que todos recuerden que es una persona mayor y además, ocupe dos asientos, porque en algún lado tenía que poner sus tropecientos bultos.
Las "admiro" porque yo soy incapaz de dejar de sentir verguenza ajena.
Un día de éstos, cuando sea lo suficientemente mayor y "educada", quizás deje de sentirla y también sea capaz de dar cinco codazos, cuatro voces y ocupar dos asientos de un bus por completo lleno.
"Admiro" la capacidad de ciertas personas de dar cinco codazos para colarse en la cola del bus, obtener un asiento mediante el sistema de dar cuatro gritos para que todos recuerden que es una persona mayor y además, ocupe dos asientos, porque en algún lado tenía que poner sus tropecientos bultos.
Las "admiro" porque yo soy incapaz de dejar de sentir verguenza ajena.
Un día de éstos, cuando sea lo suficientemente mayor y "educada", quizás deje de sentirla y también sea capaz de dar cinco codazos, cuatro voces y ocupar dos asientos de un bus por completo lleno.
Cuestión de prioridades
¿El trabajo? bien, gracias.
Sólo que después del madrugón diario, de mi jornada laboral, de las casi tres horas de viaje en bus y hacer las tareas de casa, me encuentro tan cansada, que poco tiempo me queda para hacer lo que de verdad me gusta. Así que he organizado una serie de prioridades...
Siento no poder leer (ni comentarios) tanto como quisiera en estos momentos. Pero no pienso desaparecer de aquí por bastante tiempo, seguiré escribiendo a diario (salvo descansos fin de semana y fiestas de guardar) y seguiré componiendo mis sueños día a día.
Se os quiere (y echo de menos mi ración diaria de vosotros). Gracias a todos por mostrarme esos pedacitos de otras vidas y por estar ahí, conmigo, empujándome a seguir adelante.
Sólo que después del madrugón diario, de mi jornada laboral, de las casi tres horas de viaje en bus y hacer las tareas de casa, me encuentro tan cansada, que poco tiempo me queda para hacer lo que de verdad me gusta. Así que he organizado una serie de prioridades...
Siento no poder leer (ni comentarios) tanto como quisiera en estos momentos. Pero no pienso desaparecer de aquí por bastante tiempo, seguiré escribiendo a diario (salvo descansos fin de semana y fiestas de guardar) y seguiré componiendo mis sueños día a día.
Se os quiere (y echo de menos mi ración diaria de vosotros). Gracias a todos por mostrarme esos pedacitos de otras vidas y por estar ahí, conmigo, empujándome a seguir adelante.
Contestando a una pregunta
Comentario:
¿Qué te regalaron el día de los enamorados en Catalunya Wen?
Álex 24 Abril, Lunes 16:46
Contestado a tu pregunta Álex:
Me han regalado miradas.
Me han regalado sonrisas.
Me han regalado besos.
Me han regalado caricias.
Me han regalado paseos.
Me han regalado momentos.
Me han regalado risas.
Me han regalado sentimientos.
Me han regalado ayuda.
Me han regalado fuerza.
Me han regalado ilusión.
Me han regalado amor.
Me han regalado un fin de semana perfecto.
... Y sí, también, además, me han regalado rosas y como no... libros.
¿Qué te regalaron el día de los enamorados en Catalunya Wen?
Álex 24 Abril, Lunes 16:46
Contestado a tu pregunta Álex:
Me han regalado miradas.
Me han regalado sonrisas.
Me han regalado besos.
Me han regalado caricias.
Me han regalado paseos.
Me han regalado momentos.
Me han regalado risas.
Me han regalado sentimientos.
Me han regalado ayuda.
Me han regalado fuerza.
Me han regalado ilusión.
Me han regalado amor.
Me han regalado un fin de semana perfecto.
... Y sí, también, además, me han regalado rosas y como no... libros.
Con amor
De tanto abrazarte
me quedo ya sin brazos,
sin tristezas ni desdichas.
Soy contigo
una victoria única,
lo extenso del amor y de la vida,
la sustancia de los frutos y lo nuevo.
Yo misma, tu mismo,
el alma, el cuerpo,
el orden del universo.
Hoy estoy tan en las nubes que sólo se me ocurre deciros:
Feliz finde y feliz día del libro...
Me vuelvo a mis nubes.
me quedo ya sin brazos,
sin tristezas ni desdichas.
Soy contigo
una victoria única,
lo extenso del amor y de la vida,
la sustancia de los frutos y lo nuevo.
Yo misma, tu mismo,
el alma, el cuerpo,
el orden del universo.
Hoy estoy tan en las nubes que sólo se me ocurre deciros:
Feliz finde y feliz día del libro...
Me vuelvo a mis nubes.
Mañana
El cansancio ha dado paso al pellizquito en el estómago de los primeros días de trabajo... un trabajo bastante estresante en principio, aunque eso no va a impedir que me levante con ilusión (aparte de un poco... bastante dormida) por las mañanas.
Y ese cansancio en el cuerpo, está consiguiendo que vuelva a dormir por las noches... y que pasen las horas más rápido para que llegue mañana... porque este fin de semana estaré compartiéndolo con él.
Perdonad este artículo tan insulso, pero es que hoy, ahora, en este momento, solo hay un pensamiento... mañana y durante dos días más, estaremos juntos y seguro que olvidaré que estoy cansada al ver... al sentir... al besar su sonrisa.
Cosas del amor.
Y ese cansancio en el cuerpo, está consiguiendo que vuelva a dormir por las noches... y que pasen las horas más rápido para que llegue mañana... porque este fin de semana estaré compartiéndolo con él.
Perdonad este artículo tan insulso, pero es que hoy, ahora, en este momento, solo hay un pensamiento... mañana y durante dos días más, estaremos juntos y seguro que olvidaré que estoy cansada al ver... al sentir... al besar su sonrisa.
Cosas del amor.
Seis y media de la mañana
Miércoles, diecinueve de abril del 2006.
Hora: seis y media de la mañana.
Lugar: dormitorio de Ithilien.
- Ithilien, despierta, vamos bicho-luz, que hoy tengo que irme muy temprano.
La niña abre los ojos con esfuerzo, mira a su madre y asiente con la cabeza... vuelve a cerrar los ojos. Su madre vuelve a insistir en que se levante. La pequeña por fin lo hace.
Primero al servicio.
Segundo lavarse la cara.
Tercero volver corriendo a su habitación para vestirse, con continuas quejas difusas por su sueño y la temprana hora.
Cuarto abrir la ventana para que se ventile la habitación.
Quinto... grito de la pequeña:
- Mamiiiiiiiiiiii... ¿estás segura de la hora?... ¡¡¡ pero si todavía es de noche!!!
Y la madre, con todo el dolor en su corazón por tener que despertar a sus hijas a tan intespestiva hora, mientras le da un beso le responde:
- Si cariño, todavía es de noche. Y ojalá me hubiera equivocado de hora.
Nota: Jamás me ha molestado madrugar para ir a un trabajo, pero hoy ha sido la primera vez que me "ha dolido" el madrugón.
Hora: seis y media de la mañana.
Lugar: dormitorio de Ithilien.
- Ithilien, despierta, vamos bicho-luz, que hoy tengo que irme muy temprano.
La niña abre los ojos con esfuerzo, mira a su madre y asiente con la cabeza... vuelve a cerrar los ojos. Su madre vuelve a insistir en que se levante. La pequeña por fin lo hace.
Primero al servicio.
Segundo lavarse la cara.
Tercero volver corriendo a su habitación para vestirse, con continuas quejas difusas por su sueño y la temprana hora.
Cuarto abrir la ventana para que se ventile la habitación.
Quinto... grito de la pequeña:
- Mamiiiiiiiiiiii... ¿estás segura de la hora?... ¡¡¡ pero si todavía es de noche!!!
Y la madre, con todo el dolor en su corazón por tener que despertar a sus hijas a tan intespestiva hora, mientras le da un beso le responde:
- Si cariño, todavía es de noche. Y ojalá me hubiera equivocado de hora.
Nota: Jamás me ha molestado madrugar para ir a un trabajo, pero hoy ha sido la primera vez que me "ha dolido" el madrugón.
Consumir historias
Siempre he sido una consumidora de historias, desde la época en que mi Mama Carmen me enganchó a los sueños de su padre... tan pequeña y queriendo cada vez más historias, pasé de esperarlas a pedirlas una y otra vez. Menos mal que a mi abuelo Joaquín no le importaba hablar de las cuatro bodas del bisabuelo Poli (primera, segunda, tercera y cuarta). Menos mal que después aprendí a leer, liberé a mis abuelos en "su obligación" y empecé a consumir historias escritas; decenas de libros leídos al año hasta la actualidad... y mi biblioteca sigue creciendo mes a mes.
Hace año y medio descubrí que no sólo me gusta consumir historias, sino también contarlas... que disfruto enseñando esa parte de mi familia que me comunicaron de forma oral... y que me encanta hablar de los libros que tanto han influido en mi. Al fin y al cabo, descubrí que no solo me gusta leer, sino también escribir para que me lean.
Y hace no mucho tiempo hice mi último descubrimiento: me encanta contar historias... mis historias, la vida y recuerdos de esa familia que me ha hecho como soy y mis vivencias personales, a mis hijas. No solo escribiendo para que ellas lean, sino contándolas de forma oral. Descubrí que nunca había disfrutado tanto con su atención, con sus caras de sorpresa y con sus lotes de preguntas sobre lo que al fin y al cabo, es su familia. Esas personas de las que no solo han heredado sus genes, sino también sus sueños, sus historias, sus recuerdos.
Estoy evolucionando y ya no soy tan solo una consumidora de historias, también estoy aprendiendo a transmitirlas.
Hace año y medio descubrí que no sólo me gusta consumir historias, sino también contarlas... que disfruto enseñando esa parte de mi familia que me comunicaron de forma oral... y que me encanta hablar de los libros que tanto han influido en mi. Al fin y al cabo, descubrí que no solo me gusta leer, sino también escribir para que me lean.
Y hace no mucho tiempo hice mi último descubrimiento: me encanta contar historias... mis historias, la vida y recuerdos de esa familia que me ha hecho como soy y mis vivencias personales, a mis hijas. No solo escribiendo para que ellas lean, sino contándolas de forma oral. Descubrí que nunca había disfrutado tanto con su atención, con sus caras de sorpresa y con sus lotes de preguntas sobre lo que al fin y al cabo, es su familia. Esas personas de las que no solo han heredado sus genes, sino también sus sueños, sus historias, sus recuerdos.
Estoy evolucionando y ya no soy tan solo una consumidora de historias, también estoy aprendiendo a transmitirlas.
Aunque es sin hache
En ocasiones, por instinto, por pereza o por costumbre, cometemos el mismo error una y otra vez. Sabemos (cuando lo analizamos) que está mal, pero nos es imposible corregirlo, porque, al igual que cuando aprendes a montar en bici nunca lo olvidas, hemos aprendido mal y nos cuesta dejar nuestros errores.
Wendeling tiene trece años y estudia octavo de EGB. Su mejor amiga, María José, ha conocido a un chico que a ella no le gusta mucho y se le ha ocurrido decírselo. Están enfadadas y llevan unos días sin hablarse. Además, después de su última evaluación, en que no ha recibido ni un simple beso o sonrisa de su padre, al presentar sus notas en casa... anda pensando en como llamar la atención. No es justo que a su hermano, después de no haber aprobado ni el recreo, no halla recibido ninguna regañina y ella, con sus excelentes notas, ni un simple "bien hecho".
- No es justo... no... no lo es (escribe Wen en su diario por esas fechas).
Y la verdad, con tantas cosas "importantes" en su cabeza, como para ponerse a pensar en la palabra "aunque" ¿es con h intercalada o no?
Durante meses, cada vez que ha escrito esa palabra ha sido ahunque. Defecto de aprendizaje o no, es así como lo piensa ella y es así, como sale de su bolígrafo. Eso le ha costado varias llamadas de atención de distintos profesores e incluso una bajada de nota en literatura por falta reincidente. Y a pesar de que se prepara recitándose mentalmente "aunque sin h, aunque sin h, aunque sin h", sigue encontrando en sus exámenes "ahunques" corregidos una y otra vez.
De ahí su sorpresa, cuando a final de curso, la profesora de literatura le devuelve su examen. ¿Nota? 8,75. Le ha bajado un punto por una falta ortográfica repetida. Wendeling se resigna, seguro que es la "h" de algún aunque. pero aún así, busca donde está.
Y lo encuetra.
Un "aunque" rodeado en rojo y en el que aparece una "h" entre la a y la u.
Wen abre los ojos. Se sorprende, se pone a pensar.
Ha escrito "aunque" bien, sin "h" intercalada y la profesora se lo marca como falta ortográfica e incorpora la "h". Pero a ver... llevan todo un año diciéndole que se escribe sin h... ¿o es con h?... las dudas la corroen. Levanta su mano.
- Profe... ¿aunque es con hache o sin hache?
- ¿Otra vez te lo tengo que explicar Wen? sin hache, "aunque" no lleva hache en ningún sitio. Por eso te he bajado un punto.
- Entonces... ¿esto? - Y le enseña su examen.
La profesora acude a la mesa de Wendeling tras soltar un suspiro. Viene dispuesta a repetirle la misma frase que le ha dicho durante varios meses. Y cuando mira donde señala Wen.... Se queda en silencio.
Abre su boca para decir algo, pero no dice nada.
Se pone roja.
Y empieza a reir a carcajadas.
- Lo siento Wen - susurra mientras vuelve a corregir la palabra entre risas - pero te lo he tenido que corregir tantas veces durante el curso que al final me lo has pegado.
Wendeling sonrie, tiene su sobresaliente, pero todavía le costará meses de corregir ese fallo de aprendizaje.
Nota: Conseguí aprender que aunque cometamos miles de veces el mismo fallo, jamás dejará de ser un error. Algo nunca dejará de estar mal, por mucho que todo el mundo se equivoque. Perdón, pero no admito la disculpa que he escuchado un montón de veces: "si da igual, todo el mundo lo hace"... a mi no me vale.
Wendeling tiene trece años y estudia octavo de EGB. Su mejor amiga, María José, ha conocido a un chico que a ella no le gusta mucho y se le ha ocurrido decírselo. Están enfadadas y llevan unos días sin hablarse. Además, después de su última evaluación, en que no ha recibido ni un simple beso o sonrisa de su padre, al presentar sus notas en casa... anda pensando en como llamar la atención. No es justo que a su hermano, después de no haber aprobado ni el recreo, no halla recibido ninguna regañina y ella, con sus excelentes notas, ni un simple "bien hecho".
- No es justo... no... no lo es (escribe Wen en su diario por esas fechas).
Y la verdad, con tantas cosas "importantes" en su cabeza, como para ponerse a pensar en la palabra "aunque" ¿es con h intercalada o no?
Durante meses, cada vez que ha escrito esa palabra ha sido ahunque. Defecto de aprendizaje o no, es así como lo piensa ella y es así, como sale de su bolígrafo. Eso le ha costado varias llamadas de atención de distintos profesores e incluso una bajada de nota en literatura por falta reincidente. Y a pesar de que se prepara recitándose mentalmente "aunque sin h, aunque sin h, aunque sin h", sigue encontrando en sus exámenes "ahunques" corregidos una y otra vez.
De ahí su sorpresa, cuando a final de curso, la profesora de literatura le devuelve su examen. ¿Nota? 8,75. Le ha bajado un punto por una falta ortográfica repetida. Wendeling se resigna, seguro que es la "h" de algún aunque. pero aún así, busca donde está.
Y lo encuetra.
Un "aunque" rodeado en rojo y en el que aparece una "h" entre la a y la u.
Wen abre los ojos. Se sorprende, se pone a pensar.
Ha escrito "aunque" bien, sin "h" intercalada y la profesora se lo marca como falta ortográfica e incorpora la "h". Pero a ver... llevan todo un año diciéndole que se escribe sin h... ¿o es con h?... las dudas la corroen. Levanta su mano.
- Profe... ¿aunque es con hache o sin hache?
- ¿Otra vez te lo tengo que explicar Wen? sin hache, "aunque" no lleva hache en ningún sitio. Por eso te he bajado un punto.
- Entonces... ¿esto? - Y le enseña su examen.
La profesora acude a la mesa de Wendeling tras soltar un suspiro. Viene dispuesta a repetirle la misma frase que le ha dicho durante varios meses. Y cuando mira donde señala Wen.... Se queda en silencio.
Abre su boca para decir algo, pero no dice nada.
Se pone roja.
Y empieza a reir a carcajadas.
- Lo siento Wen - susurra mientras vuelve a corregir la palabra entre risas - pero te lo he tenido que corregir tantas veces durante el curso que al final me lo has pegado.
Wendeling sonrie, tiene su sobresaliente, pero todavía le costará meses de corregir ese fallo de aprendizaje.
Nota: Conseguí aprender que aunque cometamos miles de veces el mismo fallo, jamás dejará de ser un error. Algo nunca dejará de estar mal, por mucho que todo el mundo se equivoque. Perdón, pero no admito la disculpa que he escuchado un montón de veces: "si da igual, todo el mundo lo hace"... a mi no me vale.
Apta
¡¡Soy apta!!
¿Soy apta?
Anda... ¡la leche!. Pero si eso ya lo sé. ¿Tanto habéis necesitado para daros cuenta? ¿No habéis tenido bastante con mi CV en el que constan quince (15) años de experiencia, mis estudios, mi experiencia administrativa al llevar adelante los gastos de una familia sin superar los ingresos, qué habéis tenido que hacerme pasar por unas decenas de test psicológicos y una serie de pruebas teóricas y prácticas?
Y mi intuición me dice que sois vosotros los que tenéis que estar agradecidos por tenerme a mi (... ¡toma subida de ego!...)
Nota: Ironías y bromas aparte, reconozco que el haber superado estas pruebas me hace sentir mejor, porque a pesar de mi optimismo, mis problemas en el último año y medio para encontrar un trabajo medio decente (ojo, que no he dejado de trabajar, pero el tipo y el sueldo dejaba bastante que desear), había conseguido minar mi autoestima bastante. Menos mal que en el último año he contado con el amor del "gatito" más maravilloso que maia alguna podría encontrar.
¿Soy apta?
Anda... ¡la leche!. Pero si eso ya lo sé. ¿Tanto habéis necesitado para daros cuenta? ¿No habéis tenido bastante con mi CV en el que constan quince (15) años de experiencia, mis estudios, mi experiencia administrativa al llevar adelante los gastos de una familia sin superar los ingresos, qué habéis tenido que hacerme pasar por unas decenas de test psicológicos y una serie de pruebas teóricas y prácticas?
Y mi intuición me dice que sois vosotros los que tenéis que estar agradecidos por tenerme a mi (... ¡toma subida de ego!...)
Nota: Ironías y bromas aparte, reconozco que el haber superado estas pruebas me hace sentir mejor, porque a pesar de mi optimismo, mis problemas en el último año y medio para encontrar un trabajo medio decente (ojo, que no he dejado de trabajar, pero el tipo y el sueldo dejaba bastante que desear), había conseguido minar mi autoestima bastante. Menos mal que en el último año he contado con el amor del "gatito" más maravilloso que maia alguna podría encontrar.
A carcajadas y con la mosca tras la oreja
Hoy he descubierto que no sé leer, que no sé escribir, que no sé escuchar, que no sé hablar, que estoy llena de prejuicios... menos mal que he aprobado en mi capacidad retentiva.
Dicho con todo mi cariño para la profesión de psicólogo: ¡¡Vaya test más retorcidos!!
Cosas que pasan cuando trabajas para un "organismo" oficial aunque sea por dos meses y no tengas categoría de funcionario, sino de elemento externo.
Menos mal que al final de las distintas pruebas me han indicado que soy una persona "normal y corriente", porque a carcajadas, he situado mi autoestima a nivel del payaso listillo.
Dicho con todo mi cariño para la profesión de psicólogo: ¡¡Vaya test más retorcidos!!
Cosas que pasan cuando trabajas para un "organismo" oficial aunque sea por dos meses y no tengas categoría de funcionario, sino de elemento externo.
Menos mal que al final de las distintas pruebas me han indicado que soy una persona "normal y corriente", porque a carcajadas, he situado mi autoestima a nivel del payaso listillo.
Pasitos pequeños
En ocasiones damos grandes pasos, porque queremos llegar muy lejos en poco tiempo... pero la satisfacción es mucho mayor, cuando dando pasos pequeñitos, sin ponermos metas imposibles, descubrimos un día, al mirar atrás, todo el camino recorrido.
Hace tiempo decidí reinventar mi vida, sin grandes pasos, sin grandes diferencias en poco tiempo, porque sabía que si me caía, tendría muchos problemas para levantarme de nuevo.
Hoy, al volver de mi nuevo trabajo (cuchichuli de sólo dos meses de duración) con ilusión por la pequeña meta conseguida, durante la hora larga que dura el viaje en autobús hasta casa, me descubro sonriendo, porque yo sola, sin grandes pasos, sin grandes metas, está ya reinventada mi vida. Sé los pasos que he dado, conozco el camino que tengo que seguir, sólo queda avanzar.
No me considero especial, pero sonrío porque sé el camino que tengo que seguir... Después de tantos años, por fin lo sé. Y las caídas no conseguirán borrar mi camino... sólo retrasarlo un poquito.
A mí me está funcionando ¿por qué no lo pruebas tú?
Hace tiempo decidí reinventar mi vida, sin grandes pasos, sin grandes diferencias en poco tiempo, porque sabía que si me caía, tendría muchos problemas para levantarme de nuevo.
Hoy, al volver de mi nuevo trabajo (cuchichuli de sólo dos meses de duración) con ilusión por la pequeña meta conseguida, durante la hora larga que dura el viaje en autobús hasta casa, me descubro sonriendo, porque yo sola, sin grandes pasos, sin grandes metas, está ya reinventada mi vida. Sé los pasos que he dado, conozco el camino que tengo que seguir, sólo queda avanzar.
No me considero especial, pero sonrío porque sé el camino que tengo que seguir... Después de tantos años, por fin lo sé. Y las caídas no conseguirán borrar mi camino... sólo retrasarlo un poquito.
A mí me está funcionando ¿por qué no lo pruebas tú?
Orgullosa presuntuosa
Málaga se prepara para su Semana Santa y yo salgo a escape todo lo que puedo.
Lo siento, y es de verdad, pero soy incapaz de "sentir" todo lo que sienten los malagueños por sus tronos. Admiro la confianza ciega que tienen miles de personas en una imagen, pero me da rabia comprobar, que durante un domingo cualquiera, no hay 50.000 personas oyendo misa en toda la ciudad. Estoy harta de comprobar como personas que durante el resto del año te ponen la zancadilla, son los más fieles cristianos hasta el extremo de pagar dinero por salir de mantilla tras una determinada virgen y ya no digamos como porteador ( o como se diga ) de una imagen... Cuando cofradías humildes, en ocasiones se quedan sin sacar sus imágenes, porque no encuentran "hermanos" dispuestos.
No puedo con ello y que los malagueños me perdonen, pero "no me creo" su Semana Santa.
Nota: Que nadie saque conclusiones de estas palabras, no defiendo "Semanas Santas" de otras ciudades. Más bien huyo de todas y me quedo con las de pequeños pueblos en que no "cuesta dinero" demostrar la Fe... sino es el trabajo a diario, durante todo el año el que les hace sentir orgullosos de ser lo que son.
Y hoy me han llamado "orgullosa presuntuosa" cuando he declarado esto mismo, además de añadir, que la Virgen de la Esperanza estaría mucho más orgullosa de nosotros si en vez de dar 300 € porque la niña saliera de mantilla, donara ese dinero a alguna organización que ayudara a personas con problemas.
Lo siento, y es de verdad, pero soy incapaz de "sentir" todo lo que sienten los malagueños por sus tronos. Admiro la confianza ciega que tienen miles de personas en una imagen, pero me da rabia comprobar, que durante un domingo cualquiera, no hay 50.000 personas oyendo misa en toda la ciudad. Estoy harta de comprobar como personas que durante el resto del año te ponen la zancadilla, son los más fieles cristianos hasta el extremo de pagar dinero por salir de mantilla tras una determinada virgen y ya no digamos como porteador ( o como se diga ) de una imagen... Cuando cofradías humildes, en ocasiones se quedan sin sacar sus imágenes, porque no encuentran "hermanos" dispuestos.
No puedo con ello y que los malagueños me perdonen, pero "no me creo" su Semana Santa.
Nota: Que nadie saque conclusiones de estas palabras, no defiendo "Semanas Santas" de otras ciudades. Más bien huyo de todas y me quedo con las de pequeños pueblos en que no "cuesta dinero" demostrar la Fe... sino es el trabajo a diario, durante todo el año el que les hace sentir orgullosos de ser lo que son.
Y hoy me han llamado "orgullosa presuntuosa" cuando he declarado esto mismo, además de añadir, que la Virgen de la Esperanza estaría mucho más orgullosa de nosotros si en vez de dar 300 € porque la niña saliera de mantilla, donara ese dinero a alguna organización que ayudara a personas con problemas.
Montaña rusa
Hay días en que tu ánimo sube y baja, como si estuviera en una enorme montaña rusa... ayer fue uno de ellos.
Por fin me avisaron de la empresa en que realicé mi última entrevista de trabajo: era una de las seleccionadas. Todo perfecto, ilusionada esperaba la llegada de este viernes 7 de abril para empezar el cursillo preparatorio para el trabajo (¿otro más?... si sigo así voy a ser una de las mujeres más preparadas para todo pero sin el todo), sólo dos meses con los que al menos conseguiré engordar mi cuenta corriente un poquito más para el futuro verano, en el que seguro terminará criando telas de araña.
Y llegó el miércoles, a media tarde miré mi teléfono, que suelo dejar olvidado durante horas, si no son días, en el bolso (perdón... perdón... a los que me envian sms o me realizan llamadas, pero es que literalmente no lo escucho ni recuerdo su existencia): cinco llamadas perdidas con número desconocido... empiezo a sudar, imagino que mi cuenta seguirá en número rojos, porque algo ha pasado y ya no tengo trabajo, después me digo que puede ser otra cosa, que he entregado cientos (literal) de CV por ahí... en ese momento me vuelven a llamar y se confirman mis peores sospechas: la empresa ha decidido que ahora no, quizás en otro momento, pero que no me preocupe porque mi prueba psicotécnica ha sido de las mejores, pero que el horario ofertado no es el que me viene bien a mi y hay demasiados seleccionados y bla...bla... bla...
Batacazo con la realidad. Acabo de caer de decenas de metros en mi montaña rusa particular... rumío la conversación mantenida "¿mi psicotécnico es de los mejores pero no soy seleccionada? ¿qué es lo que necesito tener para ser uno de ellos?"
Durante media hora intento animarme, pero no me dejo, cada vez duele más tropezarse con un nuevo obstáculo... llevo demasiado tiempo haciendo "chapucillas", me sé una persona cualificada, sé que puedo hacer bien los distintos trabajos a los que me presento... ¿lo conseguiré alguna vez?
Y en esas estaba, recuperándome de mi caída libre cuando recibo una nueva llamada, tras el sobresalto inicial (todavía tenía el teléfono al lado), respondo.
Cambio de opinión, finalmente si realizaré el curso de preparación y en el horario perfecto para mi... podré atender a mis hijas y podré realizar el trabajo, aunque serán sólo dos meses.... nuevo subidón a lo más alto de mi montaña rusa particular...
¿Esperando la caída?
Por fin me avisaron de la empresa en que realicé mi última entrevista de trabajo: era una de las seleccionadas. Todo perfecto, ilusionada esperaba la llegada de este viernes 7 de abril para empezar el cursillo preparatorio para el trabajo (¿otro más?... si sigo así voy a ser una de las mujeres más preparadas para todo pero sin el todo), sólo dos meses con los que al menos conseguiré engordar mi cuenta corriente un poquito más para el futuro verano, en el que seguro terminará criando telas de araña.
Y llegó el miércoles, a media tarde miré mi teléfono, que suelo dejar olvidado durante horas, si no son días, en el bolso (perdón... perdón... a los que me envian sms o me realizan llamadas, pero es que literalmente no lo escucho ni recuerdo su existencia): cinco llamadas perdidas con número desconocido... empiezo a sudar, imagino que mi cuenta seguirá en número rojos, porque algo ha pasado y ya no tengo trabajo, después me digo que puede ser otra cosa, que he entregado cientos (literal) de CV por ahí... en ese momento me vuelven a llamar y se confirman mis peores sospechas: la empresa ha decidido que ahora no, quizás en otro momento, pero que no me preocupe porque mi prueba psicotécnica ha sido de las mejores, pero que el horario ofertado no es el que me viene bien a mi y hay demasiados seleccionados y bla...bla... bla...
Batacazo con la realidad. Acabo de caer de decenas de metros en mi montaña rusa particular... rumío la conversación mantenida "¿mi psicotécnico es de los mejores pero no soy seleccionada? ¿qué es lo que necesito tener para ser uno de ellos?"
Durante media hora intento animarme, pero no me dejo, cada vez duele más tropezarse con un nuevo obstáculo... llevo demasiado tiempo haciendo "chapucillas", me sé una persona cualificada, sé que puedo hacer bien los distintos trabajos a los que me presento... ¿lo conseguiré alguna vez?
Y en esas estaba, recuperándome de mi caída libre cuando recibo una nueva llamada, tras el sobresalto inicial (todavía tenía el teléfono al lado), respondo.
Cambio de opinión, finalmente si realizaré el curso de preparación y en el horario perfecto para mi... podré atender a mis hijas y podré realizar el trabajo, aunque serán sólo dos meses.... nuevo subidón a lo más alto de mi montaña rusa particular...
¿Esperando la caída?
Urticaria
Cuando Wendeling era niña, escuchó cientos de veces hablar a su abuela, orgullosa de lo "blanquita" que era su niña, con esos mofletes rosaditos.
Wendeling adulta necesitaría de su abuela en días como hoy, en que su "blanquita" piel se rebela contra el sol y termina con una gran urticaria en los brazos por su alergia al sol.... Menos mal que en unos días desaparecerá, en cuanto la piel de sus brazos se acostumbren a la manga corta.
Wendeling es andaluza de pura cepa, pero no sabe de que ascendiente ha heredado esta piel tan blanca, que su abuela proclamaba orgullosa cuando ella era niña.
Nota: ¿algún voluntario que la releve de arrascarse un ratito?
Wendeling adulta necesitaría de su abuela en días como hoy, en que su "blanquita" piel se rebela contra el sol y termina con una gran urticaria en los brazos por su alergia al sol.... Menos mal que en unos días desaparecerá, en cuanto la piel de sus brazos se acostumbren a la manga corta.
Wendeling es andaluza de pura cepa, pero no sabe de que ascendiente ha heredado esta piel tan blanca, que su abuela proclamaba orgullosa cuando ella era niña.
Nota: ¿algún voluntario que la releve de arrascarse un ratito?
Ángela
Esperando a que me confirmen (o no) el trabajo "ideal de la muerte durante sólo dos meses" de mi última entrevista de trabajo, he aceptado una "chapucilla" ocasional. Durante unos días sustituiré a la cuidadora habitual de una anciana de noventa y cuatro (94) años.
Al principio pensé que podría ser un trabajo complicado, al ser una persona tan mayor, pero mi sorpresa ha sido descubrir que aparte de los achaques habituales, es una mujer con sus facultades mentales al completo.
Limpiar un poquito su casa, que al vivir sola, practicamente no ensucia, hacer la compra, la comida, acompañarla durante unas horas al día... y disfrutar de sus cientos de historias. No he podido resistirlo, han sido demasiados recuerdos de mi mama Carmen los que han asaltado a mi mente. Reconozco que después de tantos años, tenía "mono" de historias pasadas... de experiencias, vivencias, ilusiones que deben pervivir, aunque sea en los recuerdos de otras personas ajenas.
Ángela (mi abuela) me cuenta de su infancia en Marruecos, de sus seis hermanas, me habla de travesuras infantiles, de los primeros amores, de modas en el vestir... me cuenta de ilusiones perdidas (se quedó viuda al poco de casarse y no llegó a tener hijos), de miedo a la muerte, de una familia sin descendientes... que yo consumo, con toda mi ansia de años que no viví.
Sólo es un trabajo ocasional y en unos días dejaré de estar con ella, pero creo que el pago en historias que me está haciendo compensará con creces, lo poco que yo le doy a cambio.
Gracias Ángela.
Editado Miércoles 5 de abril: Hoy ha tocado revisión de los numerosos álbumes de fotografías, cada uno con una historia, me ha gustado descubrir caras, expresiones, ropa de otras épocas. No he podido evitar sonreír cuando Ángela me ha presentado a su tío (he visto la foto de un hombre de unos 30 años, de expresión severa y un enorme mostacho, la imagen está fechada en 1898) y su comentario final: el pobrecito ya se murió.
Al principio pensé que podría ser un trabajo complicado, al ser una persona tan mayor, pero mi sorpresa ha sido descubrir que aparte de los achaques habituales, es una mujer con sus facultades mentales al completo.
Limpiar un poquito su casa, que al vivir sola, practicamente no ensucia, hacer la compra, la comida, acompañarla durante unas horas al día... y disfrutar de sus cientos de historias. No he podido resistirlo, han sido demasiados recuerdos de mi mama Carmen los que han asaltado a mi mente. Reconozco que después de tantos años, tenía "mono" de historias pasadas... de experiencias, vivencias, ilusiones que deben pervivir, aunque sea en los recuerdos de otras personas ajenas.
Ángela (mi abuela) me cuenta de su infancia en Marruecos, de sus seis hermanas, me habla de travesuras infantiles, de los primeros amores, de modas en el vestir... me cuenta de ilusiones perdidas (se quedó viuda al poco de casarse y no llegó a tener hijos), de miedo a la muerte, de una familia sin descendientes... que yo consumo, con toda mi ansia de años que no viví.
Sólo es un trabajo ocasional y en unos días dejaré de estar con ella, pero creo que el pago en historias que me está haciendo compensará con creces, lo poco que yo le doy a cambio.
Gracias Ángela.
Editado Miércoles 5 de abril: Hoy ha tocado revisión de los numerosos álbumes de fotografías, cada uno con una historia, me ha gustado descubrir caras, expresiones, ropa de otras épocas. No he podido evitar sonreír cuando Ángela me ha presentado a su tío (he visto la foto de un hombre de unos 30 años, de expresión severa y un enorme mostacho, la imagen está fechada en 1898) y su comentario final: el pobrecito ya se murió.
Siempre seré madre
No necesito un día específico para recordarte, porque siempre te tengo presente. Pero hay fechas que jamás logro quitar de mis recuerdos.





