REINVENTANDO MI VIDA
Quizás ocurrieron así o quizás son reinventados
Acerca de
Mujer con sueños rotos intentado reinventar su vida
Leyendo: "Los hijos de Húrin" de J.R.R. Tolkien
Compartiendo con mis hijas: "La casa de la Colina Negra" de José Antonio Cotrina
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Sindicación
 
Reunión con el profe
- Ithilien tiene caracter - comenta el profesor de la pequeña a su madre.

- Pues si, bastante.

- Es que por más que le indico que tiene que esforzarse en mejorar su letra, no hay manera.

- A Ithilien no se la puede obligar - empieza a recomendar Wendeling - hay que convencerla de que haga algo, porque sino, no hay manera.

- ¿Convencerla?

- Si. Hay que darle muy buenas razones de que debe mejorar esa letra... razones que ella vea, porque si no se las cree, no sirve de nada. Cuando el otro día intenté decírselo, me contestó que si con la letra que ella hace, se la lee y entiende bien, ve una pérdida de tiempo esforzarse en hacerla mejor cuando puedo "aprovechar" ese tiempo jugando.

El profesor se queda en silencio, Wen cree que ha terminado la conversación y está a punto de despedirse, cuando de improviso vuelve a hablar.

- Tiene usted una hija maravillosa, buena compañera, le gusta aprender, atiende en clase y respeta a los demás... ah... y es un genio resolviendo problemas de matemáticas.

Y mientras el profesor da por terminada la reunión, deja a una Wen pensativa:

"Una genio en mates con carácter... ¿a quén habrá salido esta niña?"
 
De oca a oca y tiro... no... vuelvo al principio
Nueva entrega de CV.

Nueva entrevista de trabajo.

Nuevo curso formativo.

Nuevo trabajo.

Lo que no pienso es estresarme con él... ya he aprendido que haga lo que haga, el jefe decidirá cual está más buena, no cual es la mejor.
 
Lágrimas
Me enorgullezco en conocerme, pero hay ocasiones en que no sé quien soy.

Escribo para que me lean, pero tengo miedo a que me reconozcan.

¿A que viene ese miedo?

Me gustan los mimos, darlos, recibirlos... hay veces que los necesito, pero si no llegan en ese momento, lloro.

¿Por qué siguen atacándome las lágrimas si ahora soy yo la que escojo mi camino?

Lágrimas de rabia.

Lágrimas de frustración.

Lágrimas que no me hacen más fuerte, que no me enseñan.

Me enorgullezco de conocerme, pero hay ocasiones en que no sé quien soy.

Nota: Necesito lavarme la cara y volver a mirarme en el espejo, la que llora no soy yo.
 
Reinventando mi vida
Cuando por fin uno decide coger la riendas de su vida... la reinventa... empieza a tomar las decisiones por si mismo, no por los demás.

Decides cual es el futuro que quieres y por el que peleas.

Decides que es realmente lo que puede hacerte feliz y los buscas.

Decides que haces con tu pasado.

La verdad, es que si estás reinventando tu vida, el pasado no debe influir o al menos esa es la intención principal... pero está ahí, acechándote, mirando fijamente para ver que vas a hacer, riéndose cuando te caes, sacándote la lengua cuando sientes que estás en el fondo del pozo, poniendo los ojos en blanco cuando te sangran las manos.

Hay personas que optan por olvidarlo (o intentarlo al menos)... otras por negarlo, otras no pueden escapar a él.

Yo pasé por todas esas fases.

Épocas en que dejaba creer a los demás y no aclarar mi situación personal... épocas en las que cambiaba mi pasado intentando agradar a la sociedad, épocas en que quería correr para escapar de todo y viendo que me aprisionaba más y más.

Y un día descubrí que no puedes huir de tu pasado, no puedes cambiarlo, ni negarlo... forma parte de ti...

Decidí aceptarlo. Mi pasado y yo éramos el mismo ser, mi pasado me había hecho tal cual soy ahora.

Y terminas por darte cuenta, que los recuerdos que forman parte de ese pasado del que intentabas huir, al aceptarlo, ya no son los mismos.

¿Cómo es posible?

Los hechos no cambian, pero los recuerdos si. Ya no sólo ves tu futuro de otra manera, sino también tu pasado... te estás reinventando, ya no sólo la vida, sino también el ser.

No sólo reinvento mi vida, sino también mis historias.
 
La decisión II
Ana estaba muerta, José, tan silencioso como siempre, se quedó sólo en su casa, con el pequeño Tomás, que los primeros días de vuelta al trabajo de su padre, fue de casa en casa, de brazos en brazos maternos, que no eran los de su madre. Lloró, extrañó esos cariños que antes recibiera de otra mujer.

Un día, Tomás no salió de casa cuando fueron a recogerlo. José indicó a su cuñada, que no haría falta que volviera, su hijo estaba en buenas manos y no hubo más que hablar.

Zoia había nacido en Ucrania y ahora trabajaba en el pueblo, llegó con otras compañeras un par de años antes, para trabajar en el campo, sólo tenía dieciocho años, pero la ilusión de vivir una vida mejor, la había empujado a irse de su pueblo... de su pais ¿a dónde?... sin saber realmente donde estaba España, había recalado ahí.

José la contrató para ayudar a Ana en la casa, cuando en los últimos tiempos, ésta se encontraba peor... así que pensó en ella, el pequeño la conocía y la chica no tenía obligaciones con nadie, podía quedarse en casa y ésta era lo suficientemente espaciosa, para que ella tuviera un pequeño espacio vital.

Zoia aceptó. Ganaría lo bastante para enviar dinero a casa, viviría en una casa grande, cuidando de un niño al que había tomado cariño y de un hombre que sólo se sentía tranquilo entre caballos.

Por descontado, cuando la madre de José se enteró de quién era la persona que se había hecho cargo de su nieto y que además viviría en la casa, con su hijo... se negó. Pero no hubo nada que hacer, José había tomado una decisión, seguiría adelante con ella.

José, durante los meses siguientes, terminó por volverse invisible del todo. No aceptaba visitas, no se relacionaba con otras personas, sólo estaba para su trabajo y sus queridos animales. Era al pequeño a quien se veía por el pueblo, en brazos de Zoia o en su cochecito, cuando ésta salía a realizar la compra.

El día que Tomás cumplió dos años, la abuela organizó una fiesta, José no apareció por casa de su madre, pero si envió a Zoia con el niño. Tensión entre los mayores, los pequeños se lo pasaron genial... Tomás rió, se peleó con sus primos, abrió sus regalos con ilusión... y cuando en un momento dado se dió un golpe, fue a Zoia a quien reclamó, abriéndole sus brazos, pidiéndole que lo acunara. La abuela montó en cólera... no iba a permitir que a un nieto suyo, lo criara una extranjera... una "rusa" nada menos. Acudió a casa de su hijo, dispuesta a todo, a quedarse con su nieto en su propia casa si era necesario. Volvió silenciosa, callada y permitió que Zoia se llevara al niño.

Al final José lo había conseguido. Durante dos años, practicamente no se le vio en el pueblo. Vivía a escodidas de todos, con su hijo.... y con Zoia.

El día de la boda de su hermana pequeña... apareció, con un risueño Tomás de cuatro años correteando entre sus piernas y con una bellísima Zoia... de su mano. Wendeling recuerda la sonrisa de su madre ante la mirada estupefacta de su hermana, madre de José.

- ¿Tu has visto?

- Carmen, es su vida y ha demostrado muy bien hasta ahora lo que quiere... déjale que decida por él mismo.

- Pero con esa... esa... ésa lo único que busca es su dinero, pero si es una ... una....

- ¡Carmen! eres mi hermana, pero como se te ocurra montar el número hoy, te aseguro que....

La madre de Wen no terminó la frase, su hermana se volvió dispuesta a buscar alguien dispuesto a escuchar sus razones. Finalmente todo transcurrió con tranquilidad.

Un día, José llamó a su hermana, le pidió que estuviera un par de semanas después en el juzgado, con su flamante marido... y que no contara nada a nadie. Se casaba y necesitaba unos testigos. Su hermana aceptó.

Zoia tenía veintidos años, era extranjera. José tenía treinta y cuatro años, viudo y con un hijo.

Después de la boda, al llegar al pueblo, pararon en casa de los padres.

- Mamá... quiero que saludes a Zoia como tu nuera.

- Esa no es mi nuera.

- Ahora si, nos acabamos de casar.

Carmen se mordió el labio y finalmente sólo pudo articular.

- Déjame preparar una cena para todos.

José al fin volvía a tener una familia.



Nota: Desconozco que pasó realmente en casa de José esos años, no sé si realmente fue una boda por amor o por necesidad (Zoia era inmigrante ilegal). Pero tres años después de su boda y tras seis viviendo en la misma casa, sólo puedo decir que José, poco a poco, se está volviendo menos taciturno, la relación con su familia ha vuelto a los cauces normales, dentro de la personalidad de él. Y este post va en honor del nuevo miembro de la familia: Zoia ha tenido una preciosa bebé (según palabras de su tía) esta semana pasada.

Por cierto, en la familia, todos terminamos comparando la historia del bisabuelo Poli con la de José. Solo les deseo a los dos, que sigan tan unidos como lo estuvieron los bisabuelos.
 
La decisión
José siempre fue muy tímido, practicamente jamás tuvo un amigo y su única relación con niños de su edad eran sus hermanos y algún primo, como Wen. Iban al mismo colegio, aunque José era un año mayor y no coincidían en las clases.

José siempre fue distinto... y no únicamente por usar esas gafotas con esos cristales de culo de vaso. Se sintió rechazado por los niños de su edad y la verdad, tampoco se esforzó jamás en jugar con ellos o ser su amigo... lo pasaba mejor con los animales y más concretamente con los caballos. El vivir en un pueblo y que su padre fuera ganadero, le facilitó mucho su afición, tenía lugar para sus caballos y su padre jamás le impidió que en sus horas libres (después de ayudar con las vacas y cerdos) se dedicara a ellos.

Con catorce años dejó de ir al colegio... de todas formas faltaba muchísimo porque siempre había cosas que hacer con el negocio familiar.

Pasó el tiempo, José cumplió veinticinco años y se había hecho un nombre como cuidador de caballos. Los suyos eran lo más bonitos en los concursos de enganches, los mejor domados... los premios se acumulaban en la enorme casa que se había construido, justo al lado de la granja de su padre. José seguía siendo muy tímido y no se le conocía relación alguna con una chica... ni una mujer.

Un día dio la sorpresa en casa.

- Papá, mamá... me caso.

El padre lo miró asombrado, la madre sonrió ilusionada, siempre creyó que si alguno de sus siete hijos se quedaba soltero, ese sería José, por su personalidad tan retraída con los demás. Pero al parecer se había equivocado.

- ¿Con quién?

- Con Ana.

- ¿Ana? ¿Qué Ana?

- Nuestra vecina.

La ilusión se tornó en desesperanza. Ana, la vecina, era viuda y diez años mayor que José. Hacía unos años que había perdido a su marido después de trece años de matrimonio y no tenía hijos. Nadie se había dado cuenta de que esa relación de vecindad había desembocado en algo más... Pero la madre de José no estaba de acuerdo.

Se opuso a esa boda.... Ella era viuda y además, no podía tener hijos.

José demostró que aparte de ser tímido, era un hombre de palabra. Ana era la mujer perfecta para él, se conocían de niños y ella sabría respetarle sus épocas taciturnas, en las que únicamente aceptaba a sus caballos.

José y Ana se casaron, con la oposición de sus padres. Wendeling recuerda esa boda como atípica, sólo los hermanos y algún primo más... sin padres, sin amigos.

El tiempo siguió pasando, Ana consiguió finalmente que su suegra la aceptara... al fin y al cabo habían sido vecinas durante años. Así que todos abrieron mucho los ojos, cuando en un cumpleaños familiar, José les contó que iba a ser padre.

Ana, a sus cuarenta años, estaba embarazada por primera vez.

José aparecía siempre sonriente, incluso empezó a relacionarse con más personas, a todos les hablaba de su maravillosa mujer embarazada y de su futuro hijo.

Lunes, primera revisión ginecológica por su embarazo... encuentran a Ana varios bultitos en un pecho.

Jueves, Ana entra en quirófano, mastectomía, recomendación de tratamiento con quimioterapia. Eso supone perder al hijo que espera.

Ana se niega. Quiere a ese niño, esperará a que nazca para recibir tratamiento.

José y Ana, deciden no contar nada a la familia. Ni de la enfermedad de ella, ni de su operación ni de la decisión que han tomado. Meses después, nace un pequeño y precioso bebé.

Ana empieza su tratamiento a escondidas, se ha vuelto tan tímida y huraña como su marido... el pequeño sigue creciendo bien, es todo un muchachote que come, duerme y no deja descansar a su madre, o al menos eso cuenta su suegra, al observar como Ana se deteriora físicamente.

La quimioterapia ha llegado tarde, finalmente la familia descubre lo que realmente están pasando José y Ana y aunque intenta ayudar, ellos lo rechazan. No quieren que sientan lástima por ellos. Ya ni admiten visitas de su familia directa. Una noche José llama por teléfono a su hermana. Ana está en el hospital. Acaba de fallecer.

José vuelve a encontrarse solo, aunque ahora no del todo, tiene un hijo de trece meses que se ha quedado sin madre y al que tiene que atender.

Nota: la historia de José no termina aquí. Perdió a su mujer hace seis años...
 
Conversación en la pelu
Hay días en que la nostalgia se instala especialmente, como en el de hoy. Después de una larguísima conversación a solas con su peluquera (antigua amiga y confidente), se llegó a la conclusión que cualquier tiempo pasado fue mejor, de manera unilateral.

Wendeling dejó de confiar en ella (como confidente, no como amiga) el día que descubrió, que por obra y magia de la peluquería, medio barrio sabía de ella... por esa misma razón, ha sido una de las últimas personas en conocer su separación por ella misma.

Pero hoy, después de su sesión de seudoembellecimiento (detrás de esa palabreja, solo quiere decir que se tiñó el pelo), han hablado durante un par de horas... las dos, a solas... recordando otros momentos en el que sí existía esa confianza y buscaban consejo una en la otra. Y mientras su amiga peluquera, llegaba a la conclusión de que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor, Wen se sonreía, porque ella llegó a la conclusión, que cualquier tiempo que se viva, incluso el actual, no tiene porqué ser peor que el pasado o mejor que el porvenir.

Pero claro, como las peluqueras siempre tienen razón, optó por guardarse sus conclusiones para si misma... no fuera a enterarse medio barrio de lo rarita que sigue siendo Wen. Mejor ser mujer invisible que estar en boca de todos.
 
¿Lo estaré haciendo bien?
Wendeling, como cada madre a lo largo de toda la historia de la humanidad, no encontró el libro de instrucciones para educar a sus hijas cuando éstas nacieron, por esa misma razón, sigue con sus miedos y sus dudas

"¿Lo estaré haciendo bien?"

El saber si su reacción ante un ataque de celos entre hermanas, es la adecuada. El saber si las conversaciones sirven. El miedo ante esa adolescencia a punto de llegar...

Los miedos en su labor como madre la invaden.

Y como cada madre a lo largo de toda la historia de la humanidad, pronto descubrió que los consejos de otras madres no sirven con sus hijas, porque cada ser humano es distinto. Así que terminó echando mano de su instinto y de su sentido común para educarlas.

Pero hay días que la sorpresa la invade y llega a pensar que quizás no es tan mala madre como se siente a veces y que tal vez, además, ha tenido la inmensa suerte de tener dos hijas tan y tan especiales.

Domingo por la tarde, sin saber realmente cómo, en una conversación a tres bandas (Ithilien, 8 años, la extrovertida y marisabidilla del grupo; Estel, 10 años, la introvertida y legalista de las tres y Wendeling, treinta y todos años y con miles de miedos por sus hijas), se produce este intercambio de frases:

Estel: Mami, ¿a quién quieres más?

Wendeling: Pues a vosotras, sois mis hijas.

E: Pero mami, antes de nacer nosotras... ¿a quién querías más?

W: Pues a tu padre, por eso nacísteis vosotras, porque nos queríamos y pensamos compartir ese amor con dos niñas guapísimas.

E: ¿Y sigues queriendo a papá?

En eso interviene Ithilien, que al parecer estaba muy atenta a la conversación entre su madre y su hermana.

I: ¡Pues claro que lo quiere! Vaya preguntas haces, Estel.

Wen mira a Ithilien muy sorprendida ante la reacción de su hija pequeña, con la boca abierta, recibe la segunda parte de la frase:

I: Lo quiere como amigo... ¿No ves que están divorciados?

Y por unos minutos, ella sabe que lo está haciendo bien. Que sus hijas se han adaptado por completo, sin traumas, a la nueva situación de sus padres, que siguen siendo niñas especiales, felices, ilusionadas.

Como propina a su sonrisa, recibe una frase más de Ithilien:

I: Y ahora papi tiene una novia y mami tiene un novio y la familia se está haciendo más grande. ¿A qué eso está bien, mami?

Nota: Hay momentos, que como madre, regalaría (al menos durante unas horas) a mis hijas... y hay otros momentos, en que no puedo dejar de abrazarlas y besarlas, además de dar las gracias constantemente, por tener unas hijas tan especiales, porque en esos momentos, mis dudas desaparecen y sé que lo estoy haciendo bien... que lo estamos haciendo bien (que su padre, también cuenta).
 
Niños
¿Por qué si de niños todos somos especiales hay tantos adultos anodinos? ¿En qué momento dejamos de ser especiales?

Observo a mis hijas, como ríen, como aprenden, como disfrutan de estar vivas, como sienten ilusión ante lo más mínimo, como juegan, como quieren... y siento tristeza, de ese momento, que desconozco cuando llegará, en que pasen de ser niños especiales a adultos que más que vivir pasan por esta vida sin pena ni gloria.

Intento pensar, recordar en que momento, yo dejé de sentirme niña especial ¿Cuándo fue? ¿Cuándo cumplí doce años? ¿Cuándo descubrí mis miles de obsesiones adolescentes? ¿Cuándo murió mi padre? Quiero saber en que momento me di cuenta de que era una más, tan anodina, tan vulgar como era la gente que me rodeaba.

Sigo reinventando mi vida, sigo aprendiendo a quererme, sigo esperando sentirme especial... y en ocasiones ocurre. A veces, como mis hijas, río, aprendo, disfruto de estar viva, siento ilusión por besar una sonrisa, juego, amo... A veces vuelvo a sentirme niña.

Quizás esa sea la clave... Aprender a ser niños para no dejar de ser especiales.
 
Vivir a sobrevivir
Wendeling en clase, quince años recien cumplidos y la profesora de Filosofía, sin una buena causa ( o tal vez ella no la recuerda) realiza una pregunta a todos:

- ¿Qué preferiríais? ¿Tener un maravilloso, sano y estupendo cuerpo, pero ser pobres de mente o ser la mente más inteligente del planeta con un cuerpo contraecho y a punto de morir? La semana que viene quiero las respuestas con los razonamientos, no me vale decir una cosa u otra, que os conozco.

A Wen le impresionó la pregunta. Durante horas escogió ser listo y moribundo e intentó razonarlo, cuando no encontraba respuestas que ella consideraba apropiadas, se cambiaba a ser tonto y con un cuerpo perfecto... también intentando buscar respuestas.

No las había.

Wendeling no tenía un cuerpo perfecto, ella se veía faltas por todas partes: demasiados kilos, demasiadas espinillas, las gafas, ojos pequeños, demasiadas tetas, era analfabeta total en cualquier deporte, los chicos no se fijaban en ella... deseaba un cuerpo si no perfecto, al menos mejor. Deseaba ser más guapa, no tener que usar gafas, deseaba tener menos pecho para que los vestidos escotados le sentaran bien, deseaba poder perder peso, deseaba que sus jaquecas la olvidaran por una temporada, deseaba que los chicos se fijaran en ella.... ¿pero a costa de ser tonta? No, gracias.

Y escoger la otra opción, ella ya se sabía inteligente... pero eso suponía darse cuenta de todos sus fallos, de todo lo que le faltaba, de que la gente la rechazara por tener un cuerpo que causara, cuanto menos repulsa y además un cuerpo moribundo... ser lo bastante inteligente como para saber que no tenías tiempo, que en breve ibas a morir.

La profesora de Filosofía la había picado con este ejercicio, pero Wen no tenía una respuesta.

Todo eran dudas.

Su padre le dio la respuesta. La supervivencia no era una opción, para él nunca lo sería... esperaba que para ella tampoco.

El día llegó y Wendeling sonrió, al contestar:

- Prefiero vivir un mes, prefiero sentir, prefiero darme cuenta de mi propia vida, aunque sea muy poco tiempo, a sobrevivir sin darme cuenta de mi existencia.

Y hoy, sin razón aparente, ha recordado este consejo de su padre: La supervivencia no es una opción... la vida si.



Nota: mi padre falleció meses después de ese consejo, cuando me lo dio, no sabía que estaba enfermo. Gracias papá. Te quiero.
 
Noches y días
Cada noche, cuando me acuesto en esa cama tan grande... grande y vacía, cierro los ojos e imagino que estás ahí, a mi lado, para darme un beso de buenas noches. Y cuando despierto por las mañanas, sonrío... te sonrío, porque tu imagen está todavía conmigo, en mi mente y en mi corazón, pues te sueño cada noche.

Cada día, cada vez que pienso en ti, te saboreo. En cada momento sonrío, porque te huelo. Cada vez que tengo noticias de ti, se me viene una sonrisa a los labios... esos labios que se mueren por besarte.

Y jamás te diria que no quiero lo que quieres, porque quiero que me des todo lo que me ofreces, y corresponderte, porque te mereces ser amado, querido y deseado.

Te amo.
 
Música en los colegios
Me acusan de convertir a Estel e Ithilien en pequeños proyectos de friki... pero os aseguro que esta vez no he sido yo... de verdad de la buena.

Estel estudiando música, mi sorpresa es mayúscula cuando reconozco el tema que está tocando en su flauta:

Re-Do-Do-Do-Re-Sol-La-Si-La-Sol-Fa-Sol-
La-Sol-Fa-Mi-Re-Do-Do-Do-Re-Sol-La-Si-
La-Sol-Fa-Sol-La-La-
Re-Do-Do-Do-Re-Sol-La-Si-La-Sol-Fa-Sol-
La-Sol-
Fa-Mi-Re-Do-Do-Do-Re-Sol-La-Si-La-Si-Do'
-Si-Do'-Re'-
Do'-Do'-Do'-Re'-Re

Perdonar si lo he transcrito mal, pero no sé leer música, me lo ha indicado Estel.

Y después dicen que en la escuela no enseñan frikismo... hoy he descubierto que en la de mis hijas, si. El señor H. Shore debe sentirse orgulloso de que su música esté enseñándose en los colegios españoles (o al menos, en uno de ellos)



 
Ideas para que no te despidan del trabajo
Y la vida sigue... aquí estoy, empezando a buscar nuevo trabajo, dejando CV por distintas oficinas, organizando de nuevo mi vida.

Aunque bien visto, menos mal que sólo vivo una vida. Porque tal y como dice Ithilien, citando un personaje de una serie de dibujos animados:

- ¡Qué larga es la eternidad!

Nota: Ithilien me ha propuesto una nueva forma de actuar la próxima vez que me llamen para despedirme de un trabajo: Agacharme, tal vez, si el jefe no me ve, no se acuerda de mi y puedo seguir acudiendo al trabajo... pensándolo bien, no es tan mala idea.
 
No te acostarás sin aprender algo más
A lo bestia, no tengo remedio... tengo que aprender a lo bestia. Ni optimismo ni leches, esperar lo peor que seguro me llega.

Hoy he aprendido que firmar un contrato de treinta y cinco días de duración con un período de prueba de treinta días es completamente legal.

Hoy he aprendido que despedirte en ese período de prueba sin dar algún motivo es completamente legal.

Hoy he aprendido que acusarme de faltar al trabajo, llegar tarde, irme pronto, alargar mis períodos de descanso, tener mala actitud o tratar mal a las personas a las que atiendo y no demostrarlo, es completamente legal durante ese período de prueba (la demostración en todo caso, es imposible, porque jamás he realizado nada de lo que se me acusa).

Hoy he aprendido que despedir con esas acusaciones, a doscientas personas, delante de sus compañeros y no dejar que se defiendan delante de ellos... es completamente legal.

Hoy he aprendido que la prepotencia de un director general (al intentar defenderte de las anteriores acusaciones) con palabras del tipo: "Aquí yo soy alguien y tú no y no tienes derecho a defenderte" o "No voy a consentir que ningún empleado se me suba a la chepa", es completamente legal.

Hoy he aprendido que engañar a quinientas personas ofreciendo un contrato de cinco semanas prorrogable hasta once, proyectando de antemano despedir hasta trescientas personas a las dos, tres, cuatro semanas (no lo olvidemos, en su período de prueba) es completamente legal.

Y a mi me toca comerme mi despido legal con patatas, sin un puñetero derecho al pataleo, porque es completamente legal, aunque moralmente no lo sea... pero a quien le importa, sólo somos (por el momento, los despidos siguen) doscientos empleados que hemos picado y hemos creído las condiciones que se nos ofrecieron desde el momento que vimos el anuncio de la oferta de empleo, cuando tenían proyectado de antemano no cumplir esas condiciones (éste último hecho si es demostrable y confirmable).

No te acostarás sin aprender algo más. Nos han engañado, pero es completamente legal.

Apss... lo olvidaba, por cierto, la empresa es CAT.S.A, que para ser una empresa a la vanguardia en tecnología... vaya página web que tienen.
 
Post protesta




















Nota: Aquí debería ir un post de protesta, pero en este momento me siento tan furiosa, rabiosa, ninguneada y violada, que he optado por esperar algo de tiempo antes de escribirlo, para tener las ideas más claras. Sólo informar que soy una de las 200 personas despedidas sin razón "aparente" de la empresa de mi último trabajo y mañana tengo cita con un abogado laboralista, para saber las medidas que puedo adoptar para denunciarla

Y además, tengo problemas en el blog y no se publican los comentarios... trabajando en ello.
 
¡Estás enamorada!
- Estás enamorada.

- ¿Qué? - Wendeling despierta... durante un tiempo indefinido ha dejado sentado su cuerpo en el bus, camino del trabajo y se ha perdido en sus sueños. Durante un tiempo indefinido ha sentido la mirada de él - Perdona ¿qué decías? no me di cuenta que estabas hablándome.

- Si, ya. Te decía que estás enamorada.

- ¿Me preguntas? pues...

- No, lo afirmo y rubrico si hace falta - La compañera de Wen la interrumpe a media frase.

- ¿Y eso?

- Me hubiera gustado que te vieras la cara de felicidad y la sonrisa que tenías... ¡Es que no son horas!... ¡qué envidia me has dado!

Y Wen termina por reirse. La verdad es que su compañera tiene toda la razón: Está enamorada y las siete de la mañana, en un bus abarrotado que se dirige hacía su lugar de trabajo, no es la mejor hora ni el mejor lugar para sentirse feliz.

- Te lo confirmo, estoy enamorada y ahora, si estás dispuesta, voy a darte más envidia...
 
La nueva educación
Martes, seis de mayo del 2006.

Lugar: Colegio de las hijas de Wendeling. Sala de profesores.

Consejo Escolar. Tema a tratar. Gratuidad de los libros de primaria a partir del curso 2006/2007. Hay que organizarse para el próximo curso y no sólo enseñar a los alumnos a cuidar el material, sino también enseñar a los padres a que eduquen con responsabilidad a sus hijos... porque esos libros no sólo serán gratuitos, sino que a final de curso, deben volver a entregarlos en el colegio, para que puedan ser utilizados por otros compañeros.

La sorpresa surge cuando se descubren padres que no desean que sus hijos reciban "limosnas" de nadie (palabras textuales de un padre).

Y la sorpresa vuelve a surgir cuando otros padres replican que ellos no se hacen responsables del cuidado que sus hijos tenga de esos libros.

Y Wendeling sigue sin comprender a esas personas. Reconoce que 248 € no reporta mucho dinero en el total que suele gastar en relación a libros de texto y material escolar a primeros de curso, pero para ella supone una buena ayuda a su pobre economía familiar, por lo que no entiende que haya padres tan egoistas, que pasen de educar a sus hijos en el cuidado de un bien que es general... después de años de lucha de las asociaciones de padres de alumnos para conseguir esto mismo.

Y todo esto sucede en el mismo día que Sony habla del próximo lanzamiento de su PS3 . Wen se queda con la sensación de que muchos de esos padres no les importará gastar los 600 € y tendrán el cuidado de "educar" a sus hijos para que traten con cuidado la nueva "inversión" familiar en ocio.

Nota: Suelo ser optimista por naturaleza, pero cuando compruebo/vivo situaciones como la de hoy, termino por pensar que no me gusta la dirección que toma esta sociedad nuestra.
 
Publicidad no apta para mayores
Sábado seis de mayo del dos mil seis. Catorce horas y treinta y seis minutos. Mientras Wen y sus hijas toman la comida ven "Los Simpsons".

Intermedio.

Anuncio de a3 que informa de la próxima emisión de la película: "Mision imposible 2" el próximo lunes a las veintidos horas. Mientras se ven imágenes de la película la voz en off dice:

- Quien crea que a la tercera va la vencida.... *


Ithilien responde automáticamente:

- Es que ha tropezado ya dos veces.

Wendeling que en ese instante estaba tragando su último bocado, no puede evitar toser al atragantarse con la carcajada que le ha salido de su alma.... Porque en el fondo cree sinceramente, que los publicistas actuales sólo hacen publicidad para mentes obsoletas de más de veinte años y no cuentan con la frescura de la mente infantil que les da cincuenta vueltas.



* El anuncio dice específicamente: "Quien crea que a la tercera va la vencida, no ha visto "Misión Imposible 2"
 
Días
Hay días que son tranquilos, otros días son veloces...
Hay días estresantes, otros días son soporíferos...
Hay días simpáticos, otros días aburridos...

Hay días que estás deseando que pasen, otros días desearías que jamás acabaran...

Hay tantos días, como días vives. Y en ocasiones sabes adaptarte a ellos, en ocasiones sobrevives y en otras disfrutas.

Y el día de hoy ha sido raro... viernes, durante horas deseando que pase y en otros momentos disfrutando de las horas pasadas junto a mis hijas (aunque durante unos minutos, me hubiera gustado que el tiempo pasara al revés y llevara a cierta "señora" a la edad media, para que supiera de verdad, lo que es la esclavitud y la servidumbre en el trabajo). Y el tiempo se me escapa entre los dedos, siempre a la misma velocidad, aunque ahora me cueste ver llegar el momento de mimosear con un gatito... y después me costará darme cuenta que el tiempo se ha esfumado sin darme cuenta, cuando disfruto de su presencia.

Hay días felices, otros días esperas...
 
Gritos
Después de varios días en los que he batido mi propio record: día a día un mínimo de seis (6) horas seguidas, sin interrupción, hablando, estoy terminando con mi voz cascada. Así que cuando llego a casa, de lo que menos ganas tengo precisamente, es ponerme a hablar.. he optado por un mutismo casi total.

Lo que no contaba (y eso que es mi hija y la conozco "como si la hubiera parido"... ¡ah! no, leñes, como no... que la he parido) es con el comentario esta tarde de Ithilien:

- Mami... Mami... ¿ahora somos más buenas?

- Pues me parece que igual que siempre, a veces buenas y a veces os regalaba por unas horas...

- ... Bueno mami... como ahora nos gritas menos...

Si ya... hija mía tenía que ser...
 
Lo que hace el cansancio
Cuando hoy volvía del trabajo, he tenido una gran sensación de déjà vu (o como se escriba)... todo me ha parecido tan familiar... y no he cejado en el empeño hasta descubrir el por qué de mi sensación.

¡Qué curioso como un objeto, tan cotidiano últimamente como son unos auricurales de alguien que anda a tu lado puede llegar a provocarte esa cantidad de sensaciones!

Un chico caminaba a mi lado, escuchando música. Últimamente resulta muy familiar ver a decenas de personas, de cualquier edad y estrato social, abstraídas en su mundo y en su música, sin hacer caso a la sociedad que le rodea... Aunque nada es nuevo.

Precisamente yo tengo más de treinta años de experiencia en ese tema. En el de los auriculares no, en el de caminar por las calles abstraída en mi mundo particular de fantasías y sueños.

Una de esas fantasías, que soñé durante bastante tiempo, a mis doce, catorce, dieciseis años, era publicar mi diario. Pensaba, repensaba, volvía a rehacer mis historias de adolescente acomplejada y marisabidilla, imaginando como me imaginarían (que enrevesada era, leñes) y si a la postre, a alguien le interesaría el día a día de una adolescente gordita, con gafas y empollona.

Y mira por donde, más de veinte años después, la vista de unos auriculares de un chico que caminaba a mi lado, me ha dado la respuesta a esa pregunta: "Sí, claro que interesa, porque al fin y al cabo ¿qué son las bitácoras o blogs? El día a día de cualquier persona... adolescente o no, madura o inmadura, soltera o con pareja,... que siente, vive, escribe y terminan por leer otras personas".

Nota: No me hago cargo de los artículos publicados últimamente en esta bitácora. Son consecuencia del cansancio.
 
Y aquí estoy
Cuando Wendeling era joven, consideró su empatía hacia los demás como un defecto... a causa de su relación con Javi B.

Durante años en las contadas ocasiones en que conseguía intimar con alguien, terminaba siendo la amiga ideal para contar confidencias. La de veces que Wen se mordió los labios al escuchar los problemas de ese chico que a ella le gustaba, para conquistar a otra chica; aunque era peor si además le pedía consejo de como hacerlo, cuando estaba deseando que se fijara en ella.

Pero el tiempo pasa y hoy en día Wen se siente muy orgullosa de esos amigos que confían en ella y más cuando puede echar una manita...

Sí, este post es para ti (aunque respeto esa intimidad), porque es fácil quererte y jamás tendré problemas en escucharte cuando lo necesites. Este post es para ti, porque es fácil quererte y sé que estarás ahí en el momento que te necesite (como ya me has demostrado en más de una ocasión). Este post es para tí, porque es fácil quererte y a los amigos no "se les aguanta", sino se les escucha y se les apoya. Este post es para tí, porque es fácil quererte y siento tu dolor como propio (y las ganas de decir cuatro verdades también).

Y aquí estoy, siempre para ti, con mi empatía a cuestas... y mi sonrisa y mis brazos y todo lo que necesites siempre... siempre... siempre...