REINVENTANDO MI VIDA
Quizás ocurrieron así o quizás son reinventados
Acerca de
Mujer con sueños rotos intentado reinventar su vida
Leyendo: "Los hijos de Húrin" de J.R.R. Tolkien
Compartiendo con mis hijas: "La casa de la Colina Negra" de José Antonio Cotrina
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Sindicación
 
¿Derecho de padre?
¿Qué derecho tenemos los padres para decidir el futuro de los hijos?

¿Qué nos hace inscribirlos el mismo día que nace en nuestro equipo de futbol y negarles después que ellos quieran pertenecer a otro... es más, incluso negarles que quieran practicar otro deporte?

El día que Miguel se enteró que el futuro retoño que esperaba su mujer era chico, anduvo por varias tiendas para comprarle la equipación completa de su equipo de futbol... inclusó intentó inscribirlo como socio, pero le impusieron la obligación de una fecha de nacimiento y no pudo hacerlo.

Miguel Ángel salió del hospital vestido del club de futbol de su padre... pantalón, camiseta, calcetines (no encontró botas de futbol para recién nacidos)... y con un banderín en la mano que su padré ató a su bracito con una cinta.

Durante años, Miguel Ángel vivió el futbol en su casa... acudió a un partido con solo un mes de vida (y tras pelea de sus padres) y después de ese vinieron decenas más...kilómetros recorridos, poster, banderines, bufandas... álbumes con los jugadores, recortes de periódicos...

Pero a Miguel Ángel no le gustaba el futbol, lo que realmente él quería era hacer gimnasia deportiva.

- Mi hijo no es un maricón... ese deporte es para maricones.

Y Miguel inscribió a su hijo en un equipo de futbol infantil... y le obligó a acudir varios días en semana para entrenar.

Durante varios años, Miguel Ángel odió el futbol y lo practicó. Nunca fue bueno en nada, a pesar de los constantes cabreos de su padre. De castigos. De regañinas varias. Perdió ilusiones, perdió su infancia, perdió sus ganas de triunfar... por cumplir el sueño de su padre.

Con quince años se enfrentó a su padre. No quería seguir pasándolo mal jugando un deporte que ni le gustaba ni lo hacía bien. Recibió un "hostión" en respuesta.

Con dieciseis años dejó el futbol... dejó su casa... y dejó a su familia. Para su padre, murió en ese momento, dejó de tener un hijo.

¿Qué derecho tenemos los padres para decidir el futuro de nuestros hijos? ¿Qué derecho tenemos los padres para matar un sueño, una ilusión?

Hoy en día, Miguel Ángel tiene veintisiete años, trabaja como camarero en una discoteca de moda. Es guapo y triunfa entre las chicas... pero dejó de tener familia hace más de diez años y en su mente está escrita a fuego la idea de jamás ser padre, porque no se perdonaría nunca el romper el futuro de un hijo por una ilusión suya.
 
Cumpleaños feliz...
Calor.

Fin de mes.

Apatía.

Vagueza.

Minutos que no pasan....

Hoy todo se une para intentar que no escriba... pues nada, para dejaros algo malo, mejor os dejo esto:

¡¡¡Zarem cumple años!!!


Y la verdad, es que después de todo el tiempo que la conozco, se conserva bastante bien... por ella no pasan los años, vendió su alma por la eterna juventud.

¡¡Felices 15 años Zarem!!
 
No tomar partido
Que difícil es no tomar partido cuando ves la única opción tan clara. Pero naturalmente, tú tienes una experiencia que la otra persona no tiene... y una manera de ver, observar y vivir la vida que la otra persona tiene que aprender todavía.

Sabes perfectamente cuál sería tu reacción, tu decisión, tu camino a elegir ante unas determinadas circunstancias... y es tan difícil ser neutral, no dar el empujón definitivo, porque sabes que la otra persona tiene que tener la libertad absoluta para llegar a una conclusión por si misma.

Cuesta mucho... mucho trabajo, no ser la gallina clueca que cuida a sus pollitos, con las personas que quieres... pero es el único camino correcto, el camino que elegí seguir. Y que difícil, en ocasiones, es.
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Una frase
-Te crees que lo que tú decides es perfecto... pero no siempre decides bien.

Lo mejor de todo (o lo peor, según puntos de vista, que lo admito) es que todavía estoy esperando la demostración de que mi decisión ha sido errónea... y el momento para decirlo, cuatro años después de mi decisión.
 
¿Blancos o Morados?
- ¿Blancos o Morados?

- ¿Qué?

- Que si perteneces a los Blancos o a los Morados?

La pequeña Wen de diez años mira asombrada a su compañera de mesa que le susurra esas palabras en clase. No sabe realmente de que le habla y además, está perdiendo la concentración del trabajo que están preparando en clase. Es marzo, las vacaciones de Semana Santa serán en unos días, que ella está deseando que pasen para volver con sus abuelos. Es la primera vez que hace al menos seis meses que nos los ve. En este curso se ha ido a vivir con sus padres a un pequeño pueblo de la Serranía de Ronda. Le ha costado adaptarse... hablan "raro" y echa mucho de menos a sus amigas y compañeros de su antiguo colegio de su pueblo.

- Pues no sé. ¿De qué hablas? ¿De colores?.

- No. Que si eres de los Blancos o de los Morados. Yo soy de los Morados, toda mi familia lo es y no soportamos a los Blancos... así que si eres de ellos, que sepas que ya no eres mi amiga.

Wen asiente, pero no responde. No sabe de que habla. Le susurra a otra compañera sentada delante de ella.

- ¿Qué es ser Blanco o Morado?

- Yo soy Blanca, no me hablo con los Morados.

Y la deja con la duda.

Cuando llega a casa, lo primero que hace es preguntar a su madre.

- Mamá... ¿Sabes algo de Blancos o Morados o algo así?

La madre sonríe y le cuenta a su hija que en el pueblo hay dos cofradías, tienen sus nombres "oficiales" pero se conocen por los colores de los hábitos que usan los penitentes en las procesiones: Blanco o Morado. Al parecer, desde hace bastantes años, hay un enfrentamiento latente entre las dos, hasta el extremo que el pueblo se ha dividido al completo y familias que se llevan bien durante el resto del año, llegan a tener peleas tremendas por pertenecer a uno u otro color.

- ¿Y nosotros que somos? ¿Blancos o Morados?

- Nosotros no somos de este pueblo, estamos de paso.

- Es que Rosi me ha dicho que si soy Blanca no soy su amiga y Cati no me habla porque es Blanca y soy amiga de una Morada. No lo entiendo.

- La vida nunca es de un color u otro, Wen. Pero hay gente muy muy cabezota que no quiere verlo. Intenta sortearlo como mejor puedas. De todas formas ¿no piensas irte con tus abuelos en vacaciones?

- Si.

- Pues cuando vuelvas, verás como todo ha pasado.

Y así ocurrió. Terminada Semana Santa ya no volvieron a preguntarle a que color pertenecía, aunque durante algunas semanas siguieron los "enfrentamientos" entre las dos cofradías, intentando demostrar que su procesión era la mejor y que ellos eran más "devotos" que la cofradía contraria.

Pero pasan los años y el mundo (y las personas) siguen siendo igual de obstusas, cabezotas y cegatas. A Wendeling siguen sin gustarle las comparaciones... y le repatéa enormemente cada vez que sigue escuchando afirmaciones como las siguientes:

- La Feria de Sevilla es la Feria... con mayúsculas, las demás son tontas imitaciones.

- La Feria de Málaga es la mejor. Ni punto de comparación con la de Sevilla.

Hasta extremos tan absurdos de ver como personas (o simulacros de ellas) llegan a enfrentamientos bastante estúpidos, por demostrar que su feria es la mejor.

... Con lo fácil que es disfrutar sencillamente de todas, sin necesidad de menospreciar otras
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Blanca noche de bodas.
Leyendo el blog de MIthrand y su acojone ante las bromas en su despedida de soltero (pobrecitos) justo el día antes de su boda, no he podido menos que acordarme de la mía y la jugarreta que nos hicieron.

Va por vosotros dos... :

Doce de junio, cinco y media de la madrugada y una pareja de recién casados a la que por fin, dejan marchar a casa a "descansar" en su noche de bodas. A pesar de las promesas de bromas varias, los amigos se han comportado durante la ceremonia y la celebración posterior. Todo ha salido perfecto (salvo el gran atasco de tráfico para llegar al restaurante donde cenar con los invitados)... pero es tarde y después de todos los acontecimientos vividos, están muy muy cansados (y algo, bastante, bebidos también).

Llegada a casa, no ven nada fuera de lugar, aunque ella tuvo ciertas reticencias en dejar las llaves de la casa a las amigas del novio para "hacer la cama", al final accedió, con múltiples recomendaciones de que no hicieran nada que pudiera dañar las sábanas de la cama, herencia familiar y muy querida.

Se disponen a desnudarse... cientos de orquillas para deshacer el pelo de ella y ducha rápida, para quitarse el maquillaje de encima.

Ayudas mutuas para limpiar la piel... besos... risitas... al fin solos... quitan la colcha de la cama, se tiran (si, literal, nada de sentarse... se tiraron cual piscina, a la cama) y enorme nube de...

- ¿¿Esto que es??

- Parece... parece.... ¡¡¡¡POLVOS DE TALCO!!!!

Las sábanas cubiertas de varios kilos de polvos de talco que ellos habían levantado al echarse sobre ella... polvos en los muebles, polvos en los espejos, polvos en la lámpara, polvos en la ropa, polvos en los zapatos, polvos en el suelo.... y ellos cubiertos de polvos de talco, como culete de niño recién nacido, de los pies a los pelos de la cabeza, que automáticamente, se habían vuelto canosos... Hicieran lo que hicieran, aunque cambiaron sábanas, nueva ducha, todos los trapos que encontraron para conseguir quitar, barrer, limpiar... seguía habiendo polvos por todas partes, miraran donde miraran... una fina capa de polvos y una nube en la habitación.

Tres o cuatro horas después, rendidos, sin besos, sin risitas, sin "al fin solos", conseguían quedarse dormidos sobre una cama, que seguía levantando polvos de talco al menor movimiento (y que siguió haciéndolo durante al menos dos semanas más después de su vuelta del viaje de novios, por más que limpiaran).

Mágica y blanca noche de bodas, que terminó a las diez de la mañana, con la llegada de los padres de él, para ver como estaban los novios y traerles el pan para el desayuno. Ni veinte minutos llegaron a dormir.

Nota: las sábanas, herencia familiar, no sufrieron ningún daño, después del lavado, quedaron impecables.
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De otro planeta
Intento a diario mantener mi capacidad de sorpresa, de curiosidad ante la vida. No me gustan las personas que van de "sobradas" que todo saben y todo conocen... pero... ¿qué es lo que nos lleva a mentir? Todos sabemos que se coge antes a un mentiroso que a un cojo.

Intento comprender las reacciones de otras personas, ponerme en su lugar para saber por qué han actuado como lo han hecho... pero que alguien directamente me llame mentirosa a la cara para ocultar algo tan absurdo como un olvido... ¿tan difícil es reconocer que directamente no has recordado algo? Pues parece ser que si... que las personas pasan menos vergüenza mintiendo que reconociendo un olvido.

Hay días que me siento de otro planeta... menos de Plutón, que al parecer han decidido que ha dejado de ser planeta para ser "planetilla".
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De nuevo una cuenta atrás
- ¿Otra cuenta atrás? ¿Tan pronto vais a volver a veros?

- Si, en un par de semanas, volvemos a estar juntos.

- Pero ¿no habéis tenido bastante con estar quince días de vacaciones?

- ¿Bastante? ahora la que no te entiendo soy yo ¿Has tenido tú alguna vez bastante de la persona que amas? Porque a mi me falta tiempo, quiero más... quiero tenerlo a mi lado, quiero volver la cara y verle, quiero alargar mi mano y tocarle, quiero olerle, quiero besarle... quiero estar a su lado y que el esté al mío. Cuando amas, nunca tienes bastante.

- Pues la verdad es que no lo sé, nunca me he enamorado. En cierto modo siento envidia de los dos. Me gustaría que alguien tuviera el brillo de los ojos que tú tienes, cuando hablara de mi...

Y la vida (y mis amigas) siguen sorprendiéndome, porque la persona que así me habla, está casada...
 
Media noche
Abres los ojos, es media noche, la claridad que entra por la ventana, intenta apartar a la oscuridad que llena la habitación.

Sonries al sentir un aliento en tu cuello. Te vuelves.

Miras... la sonrisa no abandona tu cara, un ojo cerrado, el otro tapado por la almohada... una nariz apoyada y unos labios.

Te mojas los tuyos, recordando los besos justo antes de dormirte. No puedes, ni quieres, evitarlo... necesitas volver a besarlos.

Pero antes, levantas tu dedo... acaricias una ceja... bajas por la nariz y terminas rodeando esos labios.

Sientes como tu boca saliva... ella tambien desea rozar los otros labios... los de él... los de la persona que ama.

Y terminas por acercarte. Sientes que no hay otro camino, sino el de rozar esos labios con los tuyos mojados...y los acercas... un cosquilleo que empieza por ellos, te baja por la garganta... el pecho... sientes como tu cuerpo reacciona, se exita, desea.... sólo es un beso, pero hay tanto....

Sus labios atrapan el tuyo en un descuido, sus brazos tu cuerpo... sus piernas, la tuya.

Sigues besando, tu cuerpo muy junto al suyo... sientes su piel en la tuya, su corazón latiendo.

Usas tus manos, tus labios, tu piel, tu cuerpo... para sentir... para amar.

Y terminas por ver como la claridad que entra por la ventana, va relegando la oscuridad de la habitación cada vez más, justo antes de volver a cerrar los ojos, mientras sientes como un cuerpo te abraza y un aliento te hace cosquillas en tu cuello.
 
Frases
Frases míticas de mis últimas vacaciones:


-"Estoy aburría"


-"¿Cuánto falta?"


-"¿Qué hora es?"


"- Negaré haber estado en este lugar - paseando por un supuesto camino romántico.

- Pues tengo documento gráfico que indica que si... ¡leñes! ... ¿Será posible?... ¿Pues no ha dado fallo precisamente tu foto?

- Es que los lugares románticos y yo, no nos llevamos precisamente bien."


- "¿Alguna tiene vértigo?"


- "¡¡¿¿Este bocadillo tiene tomate??!!"


Ejercicio para el lunes: Nick de los blogueros que han dicho esas frases.

Respuestas: las tres primeras y la última son de mi hija pequeña Ithilien... el resto, mejor las dejamos sin respuesta (puede haber consecuencias para "cierta" amistad).
 
Viejos y nuevos recuerdos
Me cuesta desprenderme de los recuerdos.

Cuando era más pequeña, mi tío se reía de su "pequeña Espasa", mi aficción a leer todo lo que caía en mis manos, hacía que retuviera una enorme cantidad de información que oficialmente no me servía para nada. El apodo pasó a labios de mi madre cuando me trasladé a vivir con ella, pero en todo mucho más despectivo. Para ella, el leer no servía absolutamente para nada a una mujer que terminaría siendo esposa y madre... era mucho más importante aprender a llevar una casa y cocinar.

Soy capaz de abrir un pequeño cajoncito de mi memoria y hablar de mis sentimientos cuando jugaba en la enorme planta superior de la casa del fantasma y en contraposición soy capaz de olvidar que me he quedado sin patatas para cocinar.

¿Qué es lo que rige la memoria para considerar un recuerdo más importante que otro? Porque ahora tengo un buen montón de recuerdos, que no quiero abandonar... recuerdos que me son necesarios, como la enorme sonrisa de Ithilien mientras monta por primera vez a caballo (un enorme caballo al parecer de su madre), la cara de asombro de Estel mientras ve a una mamá delfín jugar con su pequeño... o la mirada de mi gatito justo antes de besarme.

En ocasiones no puedo evitar pensar en mi capacidad de guardar recuerdos, por miedo a no tener cajoncitos para los nuevos y sin querer perder los viejos... porque me cuesta tanto desprenderme de ellos...
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El sueño sigue
Cuando despiertas y descubres que el sueño sigue, que no se queda en los recuerdos nebulosos de la noche, no puedes evitar una sonrisa sandía... de esas enormes, que brillan en los ojos. Así hemos vivido durante dos semanas: Mirándonos, viéndonos, tocándonos, oliéndonos, acariciándonos... en fin... saboreándonos... compartiendo cada minuto de esos días, porque estar enamorado es compartir cada sentido de tu vida con otra persona.

Hoy he tenido la sensación de que el sueño se acaba, cuando un avión nos alejaba minuto a minuto, uno de otro.

Pero me niego a que esto ocurra... porque estar enamorado es compartir cada sentido de tu vida con otra persona... a pesar de los mil kilómetros de distancia.

Y yo, Wendeling, estoy enamorada.
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