REINVENTANDO MI VIDA
Quizás ocurrieron así o quizás son reinventados
Acerca de
Mujer con sueños rotos intentado reinventar su vida
Leyendo: "Los hijos de Húrin" de J.R.R. Tolkien
Compartiendo con mis hijas: "La casa de la Colina Negra" de José Antonio Cotrina
Si quieres dejarme un post it
Tiempo en Málaga por Tutiempo.net El Tiempo Malaga / Aeropuerto
Sindicación
 
"De Beren y Lúthien"
Entonces Beren y Lúthien atravesaron el Portal y descendieron las escaleras laberínticas; y juntos llevaron a cabo la más grande de las hazañas jamás intentada por Hombre o por Elfo alguno. Porque llegaron hasta el trono de Morgoth en el más profundo de los recintos, un palacio sostenido por el horror, iluminado por el fuego, y repleto de armas de tormento y muerte. Allí Beren se escabulló en forma de lobo bajo el trono; pero Lúthien perdió el disfraz por voluntad de Morgoth, que le clavó la mirada. Y ella no se amilanó, dijo cómo se llamaba, y ofreció cantar ante él a la manera de un trovador. Entonces Morgoth, al ver la belleza de Lúthien, concibió pensamientos de una malvada lujuria, y un designio más oscuro que ninguno que hubiese albergado en el corazón desde que huyera de Valinor. Así fue burlado por su propia malicia, porque la observaba, dejándola libre por un rato, complaciéndose secretamente en sus propios pensamientos. Entonces de súbito ella escapó a los ojos de Morgoth, y empezó a cantar desde las sombras una canción de tan sobrecogedora belleza y de un poder tan encegador que él no pudo dejar de escucharla, y se quedó ciego, y volvía los ojos a un lado y a otro buscando a Lúthien.

Toda la corte yacía ahora adormilada y todos los fuegos vacilaron y se extinguieron; pero los Silmarils en la corona de Morgoth refulgieron de pronto como llamas blancas; y el peso de la corona y de las joyas le dobló la cabeza, corno si sobre ella llevara el mundo, cargado con un peso de inquietud, de dolor y de deseo que ni siquiera la voluntad de Morgoth podía soportar. Entonces Lúthien, sosteniéndose el vestido alado, saltó al aire y su voz descendió como la lluvia sobre los lagos, profunda y oscura. Echó la capa ante los ojos de Morgoth y lo sumió en un sueño, tenebroso como el Vado Exterior por el que una vez él había andado solo. De pronto Morgoth cayó, como un monte que se derrumba, y arrojado como el rayo fuera del trono quedó postrado boca abajo sobre los suelos del infierno. La corona se le soltó de la cabeza y rodó retumbando. Todo estaba quieto alrededor.

Como una bestia muerta Beren yacía en el suelo; pero Lúthien lo despertó tocándolo con la mano, y él se sacó el disfraz de lobo; y esgrimió el cuchillo Angrist; y de las garras de hierro que lo sostenían, quitó uno de los Silmarils.


Fragmento "De Beren y Lúthien" de El Silmarillion, J.R.R. Tolkien.



Nota: Por muy díficil, por muy complicado, por muy imposible que sea luchar contra el mal personificado (como en el caso de Morgoth), hay días que me gustaría convertirme en Lúthien, porque al menos sabría contra quien estoy peleando. Porque hoy me he sentido por completo indefensa ante la maldad de una enfermedad que ha atacado por igual a mis dos hijas... porque me han faltado manos, me ha faltado tiempo, me ha faltado fuerzas para atenderlas a las dos. Si ayer me sentía indefensa porque era yo la enferma, ha sido hoy cuando realmente he sentido ser sólo una persona y no tener el poder de convertirme en dos.

Recuerdo una frase de mi padre: "Cada uno llora por donde le duele".
 
Soledad
Hace unos años, recién separada, frase de su ex-suegra a Wendeling:

- Pero ¿estás segura? Te vas a ver sola con dos niñas y sin que nadie te eche una mano.

- Bueno, ¿qué crees que he hecho todos estos años? Estoy acostumbrada a estar sola con dos niñas.

Hace unos días, frase escuchada en el autobús:

- Creo que la peor situación en que se puede encontrar una persona es enferma y sola.

Hace unas horas, Wen, que durante los últimos años ha aceptado su soledad y se ha acostumbrado a vivir con ella (soledad en la responsabilidad de cuidar dos hijas) ha sentido todo el peso de ella, cuando enferma, ha necesitado a alguien a su lado, ese alguien que está junto a ella, pero a más de mil kilómetros.

Hace unos horas, enferma y sola, Wen ha llorado, porque sentía que le faltaban las fuerzas.

Hace unos minutos, Wen, enferma y sola, ha decidido no rendirse. A pesar de todo, siente la fuerza de ese alguien que si está con ella... por fin se ha dado cuenta que ahora no está sola.
 
Problemas
La lentitud al cargar las páginas personales y blogs de ya.com me han hecho decidirme por realizar algunos cambios en el blog, jugueteando un poco con el código XHTML, aunque el aspecto final sea el mismo y decidiéndome finalmente por suprimir los contadores. A partir de ahora desconoceré cuantas personas me visitan, cuantas y cuales páginas ven, las búsquedas que le llevan al blog (era la parte más divertida) y el tiempo que se pasaban por aquí, pero en contrapartida, espero que no haya más pop up por ahí molestando.

Me gusta escribir (que lo haga mejor o peor es otra historia y este no es el lugar para contarlo), me gusta leerme y me gusta que me lean, esa es la razón de todo este invento. Sé que estáis ahí, al otro lado de la pantalla, pero ya no necesito saber cuántos sois, porque me lo habéis enseñado, en el día a día, después de casi dos años de andadura, en los cuales, una mujer con sueños rotos intentando reinventar su vida ha conseguido reunir los pedazos y crearse nuevos sueños.

Y con todo este jaleo, hoy ha sido un gran día, porque al ordenar la habitación de Estel he encontrado una carta dirigida a mi. En ella me dice todo lo que me quiere y la suerte que tiene por tener como madre la gran mujer que soy. Me ha dejado muy sorprendida, porque Estel es una niña muy introvertida que no suele mostrar sus sentimientos. Me siento orgullosa de ella, además de tener la intuición de la gran mujer en la que poco a poco se está convirtiendo. Pero claro, yo soy su madre y mis intuiciones no cuentan mucho.

Y sonriendo, feliz día a todos.
 
Manipulación y mentiras
En ocasiones uno se siente como en un episodio de policías de una serie cualquiera. Meses después de los hechos, una frase en una conversación consigue que todo cuadre.

Lo malo es como reaccionas al conocer lo que realmente sucedió, no lo que te contaron.

Lo peor es que sea alguien muy cercano a tu familia quien pretendió dejarte de lado.

Si mientes, al menos ten la inteligencia de recordar tu mentira... aunque si yo le importo tan poco ¿para qué preocuparse que descubra su delito?

Y aunque finalmente terminaré comportándome como si me hubiera creído la historia, cada vez estoy más segura de quien realmente es mi "familia".
 
Disfrutar de los sentidos
- ¿Cuándo fue la última vez que nos paramos... que realmente nos paramos a disfrutar de nuestros sentidos?

- No entiendo a donde quieres llegar.

- Hay vidas que se viven a la carrera... que no se disfrutan... que se pierden sin haberse dado cuenta siquiera que estamos aquí para algo más.

Carla mira muy extrañada a su amiga Wen.

- Piensa un momento en tí. Te despiertas ya estresada... levantar a los niños, prepararlos, darles el desayuno llevarlos al colegio, la compra, la comida, limpiar y llevar la casa, recoger a los niños, conseguir que coman.

- Si.

- Acabas de comentarme que tu médico te ha recomendado que hagas ejercicio porque te vendrá bien a tu salud ¡mental!... y me confiesas que ultimamente ni siquiera disfrutas de una pequeña siesta, que es lo que te gusta hacer después de comer. Que no lees, que no ves televisión... que te sientes culpable porque estás perdiendo unos minutos de charla conmigo.

- Si... es que tengo muchas cosas que hacer en casa... tengo un montón de ropa por planchar y....

- ¿Y qué? ¿Cuándo fue la última vez que realmente disfrutaste de tus sentidos?

- ....

- Cuando te paraste a ver las flores tan hermosas que tiene esa Buganvilla... o estuvistes oliendo el mar... o te parastes a sentir el tacto de la piel de tu hijo...

- Eso lo puedo hacer en cualquier momento y ahora lo que tengo que hacer es planchar y poner otra lavadora y desmontar un mueble para poder pintar la pared...

- Y cuando te des cuenta, habrás pasado por la vida sin vivirla... o lo que es peor, ni te darás cuenta del tiempo que has perdido sin vivir la vida.

- Yo no soy como tú.

- ¿Qué? ¿cómo soy yo?

- Es que tú no tienes que rendir cuentas a nadie.

- Ahora la que no te entiendo soy yo. ¿Rendir cuentas? Estoy hablando de tu vida, de que tienes cuarenta años y has perdido la ilusión... de que tu médico te habla de stress y de depresión...

- Déjame y no me calientes la cabeza con tus tonterías, que tengo mucho que planchar.

Y Carla se marcha, sin querer escuchar a Wen, que siente que su amiga hace mucho que dejó de sentir.
 
Dos meses
Han pasado ya dos meses desde que decidió pasar una temporada en casa. Dos meses en que nos hemos adaptado/soportado unas a otras. Dos meses en que he tenido una amiga a un metro. Dos meses de lágrimas, risas, esfuerzos y también, por qué no decirlo, haciendo el vago... pero en esta ocasión, ha sido en compañía.

Dos meses de besos, dos meses de abrazos, dos meses de miradas, dos meses de sonrisas, dos meses de ilusiones, dos meses de compartir....

Y ahora ha vuelto a su mundo... ese mundo que dejó esperando encontrar otro distinto. Espero de corazón que la experiencia haya tenido su fruto.

Por aquí ya te echamos de menos... te queremos.
 
Palabras mágicas
Wendeling es una persona pacífica. Es habitual verla huir de los conflictos y enfrentamientos. Normalmente calla y sigue su vida, pero hoy ha perdido los nervios.

¿La causa?

Cruzar una calle.

Hora: diecinueve treinta de la tarde (más o menos). Últimos minutos antes de terminar su trabajo del día. Cansada, con ganas de llegar a casa y quitarse los zapatos. Cruza una calle estrecha, al llegar al otro lado comprueba que no puede pasar a la acera, hay varios coches aparcados tan juntos unos de otros que no le permite andar entre ellos, así que sigue en medio de la calzada, avanzando, buscando un resquicio por el que pasar. Escucha un coche detrás de ella avanzar, pero es una calleja muy estrecha y por mucho que quiera, el coche no puede ir a más velocidad... ni siquiera mira detrás de ella.

Por fin encuentra unos centímetros entre coche y coche y se introduce entre ellos. El coche que avanzaba tras de ella la sobrepasa y escucha un:

- ¡Gorda! ¡Usa la acera!

Habitualmente Wen ni hubiera dignado mirar al "inteligente sujeto"... pero hoy se encuentra tan cansada que se para y vuelve la mirada.

Cochazo impresionante: color rojo tomate, dos plazas, alerones traseros, cristales tintados... chunda chunda que sale de los altavoces y un sujeto canijo, con mucha nariz y demasiado moreno por el sol. Un coche viejo, muy tuneado para un chulo de no más de veinte años.

Así que piensa que no merece la pena y se vuelve, prosiguiendo su camino... pero el sujeto, pensando que ha ganado la batalla, suelta las palabras mágicas y sentencia:

- A todas las mujeres habría que enseñarles educación con un par de hostiones.

Tal vez ha sido el cansancio del día.

Tal vez ha sido el momento.

Tal vez han sido las palabras mágicas...

Pero por una vez, Wen no ha proseguido su vida. Suelta su mochila y antes de que el personajillo vuelva a emprender camino se planta delante del coche.

- Si tienes cojones... dame los dos hostiones aquí, delante de todo el mundo. Si tan chulo eres y sabes lo que las mujeres deben aprender... enséñamelo aquí... para que todos vean lo machote que eres... picha corta.

El personajillo ha abierto la puerta del coche, a puesto un pie fuera y de pronto ha observado a todos los que pasaban por la calle, que estaban mirando la escena.

No ha salido del coche. Se ha vuelto a sentar y ha hecho avanzar unos centímetros su vehículo.

Ella no se ha movido.

Él no podía maniobrar, la calle demasiado estrecha y coches aparcados se lo impedían.

Se han mirado. Ha bajado su mirada, para "cambiar la música"...

Finalmente Wen ha ido a por su mochila y ha vuelto a su camino... sin mirar atrás...

- ¡¡Adelgaza gorda!!


Nota: Siento un enorme deseo de que este personaje no represente a la juventud actual, porque ultimamente me estoy tropezando con demasiados ejemplos como éste. Mi optimismo me impide pensar que lo estemos haciendo tan mal.
 
Bocadillo de....
Ithilien es una fanática de las lentejas, le encantan. Wen siempre escucha comentarios de otras madres y los problemas que tienen para que sus hijos se coman un plato de lentejas... Ithilien repite.

Así que hoy, Wendeling sabría que no habría problemas en la mesa a la hora de comer.

Trece treinta de la tarde, recien llegada a casa del trabajo, las niñas salen a las dos... Wen descubre que son pocas lentejas para las cinco personas que comen hoy en casa, así que añade unos puñados de arroz.

Catorce y diez de la tarde. Llegan Estel e Ithilien del colegio.

- Uhmmm... que bien huele mami. ¿Es lo que yo creo que es?

- ¿Qué crees que es?

- ¡¡¡Lentejas!!!

Wen sonríe y asiente. Todo perfecto.

El problema vendría cuando ya sentada en la mesa, su madre le presente a la pequeña su plato de lentejas.... con arroz.

- ¿Qué es esto? ¡¡Me has desgraciado las lentejas!!! ¡¡¡Vaya porquería!!!

Pataleta de la pequeña, que no quiere ni probarlas. La madre que no consiente una pataleta en la mesa, categórica asiente:

- No te levantas de la mesa hasta que te comas ese plato.

Ithilien llora, grita, intenta tirar el plato y viendo que su madre no cede, empieza a apartar granito a granito de arroz. Quince minutos más tarde mira de reojo a su madre.

- ¿Me das pan mami?

Claro.

E Ithilien, impetérrita, abre por la mitad su pan y se dispone a hacer un bocadillo de lentejas.

- ¿Pero qué es lo que haces?

- Me has dicho que me coma el plato y yo quiero comerme un bocadillo, así que me lo hago de lentejas.

Todos en la mesa abren mucho los ojos y sueltan un conato de risa que Wendelin sofoca al momento... así al menos se comerá el plato de lentejas... junto con media barra de pan.

Ithilien es mucha Ithilien y con el bocata de lentejas, todos han salido ganando.
 
Prometo no dejar
Prometo no dejar para mañana lo que pueda hacer hoy... porque lo que dejé ayer para hoy, se quedará para otro momento. En este instante el cansancio manda y el sueño parece tomar posesión de mi cuerpo... el alma (con su bendita imaginación) van por libre.

Prometo no dejar para mañana lo que pueda hacer hoy... los pies palpitan, buscando el desalojo de sus propios zapatos, las manos pesan y los ojos intentan cerrarse.

Prometo no dejar para mañana lo que pueda hacer hoy... dulces sueños a todos... prometo no dejar para mañana....
 
Imaginación siempre en "on"
Jueves, es tarde... Wendeling lleva un par de horas andando por las calles del barrio, bastante cargada: es su último cutre-trabajillo que le está haciendo ganar algo de dinero, se siente cansada y su imaginación (que siempre está en "on") la hace perderse por otros mundos cuando anda por esa calle peatonal, llena de naranjos.

Le gusta esa calle en especial. No hay tráfico y en primavera el olor del azahar le acaricia. Pero ahora es casi otoño, está cansada y deseando terminar la jornada para irse a casa.

- ¡Anda! un hombre-naranjo.

Piensa de pasada cuando observa a un naranjo con dos piernas... o un hombre cuyo cuerpo es un árbol. Todo está en silencio. Se fija más en el extraño híbrido: las ramas se mueven un poco. ¿Qué estará haciendo el resto del cuerpo del hombre que no se ve?

Y su imaginación, que había olvidado desconectar de su anterior ensueño, viene a sacarla de la duda:

- Espero que no tenga una extraña obsesión sexual con los árboles...

Ha disminuido su velocidad de crucero, sigue observando al hombre-naranjo y cuando ya está a su altura escucha un:

- Gatito... gatito... no tengas miedo... deja que te saque de ahí.

Wen sonríe al darse cuenta de lo que estaba pensando cuando la explicación era tan simple.

- Esta imaginación mía... algún día me ocasionará un problema gordo.


Nota: Ya en casa, no dejo de pensar si existe alguna obsesión sexual relacionada con los árboles... tendré que preguntarle a Don Peluche que se las sabe todas.
 
Soñar delante de un escaparate
Wendeling no es una mujer de mirar escaparates, sino de soñar.

Sus sueños son los que les dan alas para sentirse bien, para usar esa fuente de la eterna juventud que es la imaginación.

Ver un vestido que quizás le siente bien no significa que pase a comprarlo... ni en el momento ni quizás en un día cercano... significa fantasear en que dirían los demás si lo vieran con él puesto... significa imaginar en que ocasiones podría usarlo... significa un paseo a la luz de la luna con él a su lado... significa un día de fiesta... significa un cumpleaños...

... Significa el enorme coscorrón en la frente que se ha llevado cuando sus ojos no han visto que el cristal del escaparate estaba más cercano a su cabeza de lo que parecía... porque Wen no es una mujer de mirar escaparates, sino de soñar.
 
Días confusos
Los días de "después" siempre son confusos.

Despertar con la sensación de estar todavía juntos y darte cuenta que ya no... que eso fue ayer.

Hacer la compra contando con una persona más que ya no está.

Buscar una mano cerca de la tuya... que no puedes coger porque está muy lejos.

Sentir un cosquilleo en los labios y no encontrar los que deseas besar.

Volver la cara para hacer un comentario y darte cuenta que no lo va a escuchar.

Espero que pase pronto mi confusión, porque lo echo tanto de menos...
 
Gracias
Durante los últimos veinte y un meses he escrito en esta página casi a diario. Han sido cuatrocientos noventa y seis artículos repartidos entre el primer blog y este segundo. Durante todo el tiempo no he intentado hacer un diario, sino más bien escribir y compartir mis recuerdos y experiencias, mi forma de ver la vida, de vivirla y de sentirla.

Nunca pensé lo que cambiaría mi vida en este tiempo, aunque si sospechaba que ya había empezado a ser distinta a la vivida antes. Ni imaginé que sería capaz de mostrar tanto, de compartirlo, de sentirme obligada a escribir un trocito todos los días... una obligación que no me ha pesado, sino más bien me ha empujado a avanzar.

Y el contacto con todos vosotros. El saber que hay alguien detrás pendiente de tus sentimientos, de tus recuerdos... el conocer e interactuar con esas personas con toda la libertad que te da este medio... y terminar sintiendo un mucho por toda esa gente. Llegar a sentir amistad y cariño... llegar a enamorarme...

Así que hoy quiero dar las gracias a todos... Y también unas gracias muy especiales al generoso gnomo que nos ha regalado a Monty y a mi, este fin de semana tan especial... aunque le cueste dar la cara para recibir las gracias, no te escapas de que te las de en público, porque a ti también te quiero.

Nota: Sé que día es hoy y recuerdo perfectamente el miedo que sentí, pero cinco años después sigo teniendo ilusión por el futuro. Quiero, siento, pienso, peleo porque nadie me la quite...
 
Pérdidas
Cuando una persona pierde algo importante, tiene dos opciones: aceptar esa pérdida y evolucionar a vivir con ella... o el camino más común al principio: "negarlo".

Pero todas las personas que tienen esa pérdida, lo primero que sienten es como las personas de su alrededor cambian... ya no las tratan como siempre, no solo tienen que intentar adaptarse, sino que además tienen que aceptar que su entorno se comporte como si pisara huevos. Siguen (seguimos) siendo los mismos, solo necesitan tiempo... ¿por qué además se lo hacemos más duro? ¿Es nuestra forma de intentar ayudar mientras nuestro subsconciente suspira porque nos hemos librado?

Hoy he visto la cara de sorpresa de un niño al conseguir un costoso capricho solo con mencionarlo. Diez minutos más tarde, el niño tenía una enorme rabieta porque su "capricho" no era lo que él esperaba... ahora pedía otro mucho mayor. ¿Lo peor de todo esto? el comentario de otra persona:

- Pobrecito, hace dos semanas murió su hermano mayor.

Editado 11-09: Aclarar unos puntos que quizás no expliqué bien: mi sorpresa correspondía al comentario de esa señora, que sin venir al caso, comentó a todo el que quiso escucharle que el chico había perdido a su hermano. El niño, como cualquier niño de unos seis ó siete años, tenía una rabieta, consecuencia de haber conseguido minutos antes un capricho y como cualquier niño, intentaba conseguir otro mayor. Un niño de esa edad todavía no sabe lo que la muerte significa, quizás con el tiempo descubra la pérdida de ese hermano, ahora mismo sigue siendo un niño y se comporta como tal. Para mi no tiene explicación que la señora (que era su tía) comprara un teléfono móvil a un niño de seis años... quizás para ella si tuviera explicación.

Para Segfault: sé que este post es muy duro para ti. Sé perfectamente lo afectados que pueden estar los padres de ese niño. No los juzgaba por el suceso... sino más bien me hizo pensar por qué los demás cambiamos nuestro comportamiento antes las personas que han sufrido una enorme pérdida. Si mi amiga sufre un accidente, no tengo que comportarme como si ahora fuera mucho más amiga mía que antes... me afectará, claro que si, intentaré ayudarla en todo lo que pueda, para que se recupere, pero no iré contando a todo el que me escuche, la pena que me produce que mi amiga haya sufrido un accidente.

Si hay alguna duda más, comentármelo por favor. Por cierto, no estoy en posesión de la verdad, solo expongo mis puntos de vista y mis razonamientos. Soy madre y también perdí a mi hijo.
 
Un ratito
El trabajo no es pesado, pero al cabo del día, siente el cansancio en el cuerpo... le pesan las piernas, los brazos... los ojos quieren cerrarse y el cuerpo amorrarse.

Pero no se deja. Por la noche la espera su amor, un ratito de charla, con decenas de mimos y palabras cariñosas. Un ratito de sentirse amada. Un ratito de mostrar su amor... Un ratito de compartir el día.

Y se sigue sorprendiendo de lo fácil que es amar y dejarse amar y de lo feliz que se siente con solo un ratito.

Si la felicidad está tan cerca ¿por qué las personas se complican tanto la vida?
Etiquetas:    
 
Decir no
Wendeling llega a casa, después de comprar el material escolar para el próximo curso de sus hijas... ciento cincuenta y cinco euros más pobre.

- Wen, ha llamado tu amiga S. algo sobre el polideportivo para su hija.

- ¿Qué es lo que quería?

- No lo ha dicho exactamente.


oooOOOooo


Cinco y media de la tarde.

Blublublublu... blublublublu.

- Mami... ¡¡el teléfono que se cree pavo está sonando!!

- Ya voy... lo he oido... ¿Diga?

- Wen, soy S. estoy buscando el teléfono del polideportivo. Quiero apuntar a mi hija a tenis ¿Tú sabes si dan clases?

- Sé que dan clases, pero no creo que la fundación deportiva esté al cargo, más bien serán monitores particulares.

- Pero ¿tienes el teléfono?

- No.

- ¿Me lo puedes buscar?

- No lo tengo a mano, mira en la guía de teléfono.

- Es que la tengo guardada...

Wen levanta una ceja al escucharla.

- ... y acabo de llegar del trabajo y estoy tan cansada...

- Yo también la tengo guardada. ¿Por qué no vas directamente allí y preguntas? creo que será más fácil. Ellos te dirán si hay monitor, teléfonos, horarios y lo que sea.

Aclarar que desde la vivienda de S. al polideportivo hay cien metros escasos.

- ¿Me haces un favor Wen? ¿Podrías ir tú?

- ¿Qué te pasa S.? ¿Estás enferma?

- No... no... solo cansada.

- Entro en media hora a trabajar. Además tú vives al lado, yo no.

- Pero tu estás acostumbrada...

- ¿Acostumbrada a qué? ¿A hacerte favores?

Wen se siente mal por dudar de su amiga, pero al final decide:

- Lo siento, llego tarde.

Wen cuelga el teléfono, bastante enfadada.


oooOOOooo


Dos horas más tarde, Wen, de vuelta de su trabajo, se tropieza con S. en una heladería, tomándose un helado con un par de amigas y muy animada. Sus hijos juegan cerca. Al parecer, ya no se encuentra tan cansada...

Wendeling empieza a aprender a decir "no"... ya iba siendo hora.
 
Día cuatro
Ahora sí que sí. Las vacaciones han terminado para casi todos...:

Las tiendas están abiertas, los escaparates colean con las últimas prendas rebajadas mientras los maniquíes se visten de invierno.

El parque infantil aparece a rebosar de niños corriendo y madres buscando algún huequecito de un banco para sentarse..

Empiezan los entrenamientos en gimnasia rítmica después de dos meses veraniegos.

La jefa da el toque para que las supuestas pilas recargadas empiecen a marchar realmente.

Los padres hacen cuentas para ver si el verano ha dejado algún dinero para la "vuelta al cole".

Las madres se desesperan, contando los días que faltan para que sus retoños los aguanten los supuestos educadores (que desgraciadamente, en muchos casos, han pasado a ser simples cuidadores).

Y Wen, como siempre, hace números, aunque hoy a primeros de mes, porque entre el material escolar, la ropa y el calzado (sus hijas se empeñan en seguir creciendo a marchas forzadas) y el colchón para Estel que necesita imperiosamente... sueña que algún milagro haga que este mes tenga sólo quince días.

Ufff... y sólo estamos a día cuatro.
 
Una sonrisa
Una enorme sonrisa viaja en mi cara desde hace más de un año. Al principio tímida, acompañada de un tal vez. Pero el tiempo fue pasando y la sonrisa afianzándose. Y ahora no me abandona, porque está muy bien acompañada con un sentir.

Una enorme sonrisa viaja en mi cara desde hace más de un año. Me ama, lo siento, es de verdad... no es un proyecto. Ahora es cierto. Lo amo, es de verdad. Y la sonrisa no abandona mi cara, porque hay detrás una ilusión por un futuro juntos.

Una enorme sonrisa viaja en mi cara desde hace más de un año, porque al volver la cara, veo alguien caminando a mi lado. Los tropezones suelen ser más "divertidos" si se producen entre dos y también más fáciles de salvar.

Y al fin he conseguido no tener agujetas en la mandíbula al sonreir... El ejercicio ha valido la pena. La vida se vive mejor con una enorme sonrisa.