REINVENTANDO MI VIDA
Quizás ocurrieron así o quizás son reinventados
Acerca de
Mujer con sueños rotos intentado reinventar su vida
Leyendo: "Los hijos de Húrin" de J.R.R. Tolkien
Compartiendo con mis hijas: "La casa de la Colina Negra" de José Antonio Cotrina
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Sindicación
 
Motivación
Ithilien es todo un personaje de nueve años de edad. Inteligente y listilla (sí, no es incompatible), de mayor quiere ser dependienta de una tienda de juguetes, todavía está pensándose si en propiedad o no, para así poder probar tooodos los juguetes, porque no va a vender uno defectuoso, eso estaría mal. Le gustan los trapicheos de cromos, tarjetas, estampas,... de las numerosas colecciones infantiles... Es capaz de conseguir los más difíciles a "buen precio"... esto significa que es capaz de convencer al más pintado que merece la pena cambiar los cromos con ella.

Ultimamente se está haciendo una colección de cromos de futbolistas de nocilla. A ella no le interesa el fútbol, pero la he descubierto aprendiéndose los jugadores de diversos equipos, por interés y no precisamente deportivo. Un compañero de clase está a dieta, su médico le ha prohibido consumir este tipo de productos extracalóricos y allí aparece Ithilien, rauda y veloz, dándose cuenta de las ganancias que puede conseguir ante esta circunstancia... le vende a su compañero de clase las diversas fichas a cinco céntimos cada una.



Miércoles, treinta y uno de enero del año de gracia dos mil siete. Hora aproximada las cinco y media de la tarde. Conversación entre Ithilien y Estel:

- Pero Ithilien, Fernando es tu amigo, ¿por qué no le regalas los cromos? de todas formas, a ti no te gustan y tu no estás haciéndote la colección.

- Pero si lo hago por su bien, para motivarlo.

- ¿Motivarlo? ¿A qué?

- A que me haga la pelota...

 
Pequeños detalles
Conversando con una amiga:

- Sois una pareja asquerosamente perfecta.

- Solo está el pequeño detalle de los mil kilómetros que nos separan...


Sentencia: Y aunque tu vida sea perfecta, siempre notarás que te falta algo para que sea completa.



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El alma de los recuerdos
Todos los libros tienen alma. El alma del que lo escribió y las almas de los que lo han leído, vivido y soñado con él.

Carlos Ruíz Zafón en "La sombra del viento".

No solo los libros tienen alma. También los cuadros, los dibujos, un jardín... un recuerdo. Cada vez que ponemos nuestros sentimientos al hacer algo, damos un pedacito de alma a los demás que se va enriqueciendo con aportaciones particulares de las personas que sienten, al poner su pedacito de alma...

Y esta semana todos mis recuerdos han conseguido su alma, recuerdos sentidos, recuerdos vividos, recuerdos compartidos, recuerdos amados... un alma que no viene solo de mi, sino también de él. Mis recuerdos ya no son sólo míos, sino de los dos, han conseguido su propia alma.


Nota: ¿Lo mejor de la semana pasada? Ver sus ojos sonreir.




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Volando voy...
En unas horas salgo volando. Mis vacaciones y un gatito muy especial me esperan. Nos volvemos a leer en una semana.

Gracias a todos por seguir ahí, día a día.

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Un domingo de enero
Un domingo de enero de hace ya... toda una vida.

Ha pasado el día de Reyes, el padre de Wendeling está cada día más débil, solo consigue levantarse de la cama con ayuda y realiza tal esfuerzo que termina agotado. Los últimos días los ha pasado casi sin salir del dormitorio... pero hoy es un día especial, han venido sus padres, los abuelos de Wen, y dos de sus hermanos, así que a pesar de los intentos de convencerle que mejor se quede en cama, termina en un sofá del salón, vestido, peinado y sonriente.

Hacía meses que Wendeling no ve a su padre tan bien, habla, se ríe, conversa... a la hora de la comida también llegan más visitas. Ayuda a su madre en la cocina. Ni en nochebuena había tal gentío en la casa.

El padre de Wen quiere comer en la mesa grande, con todos. Tanto ella como su madre se miran ¿aguantará en la silla? al final acceden.

Una velada perfecta que termina horas después con café y dulces que alguien ha traído. Todos sonrientes...

- Pues no está tan mal como me habían contado.

Wendeling escucha susurrar a sus dos tíos.

- ¿Te has dado cuenta del plato de arroz que se ha comido?

Poco a poco la casa se va vaciando de personal. Al final solo quedan los que viven en ella y los abuelos de Wendeling. De nuevo, con mucho esfuerzo, ayudan al padre a volver a un sillón del salón.

La abuela se levanta, llama a la niña y le pide que le siga a la cocina. Una vez allí comprueba que las dos están solas antes de sacar de su bolso un pequeño pañuelo bordado con sus iniciales. Parece que envuelve algo, se lo da y cuando ve que Wen va a abrirlo, pone su mano sobre la de ella.

- No, no lo abras ahora, espera a después.

- ¿A después de qué Mama? ¿Después de que os marchéis?

- No, a después... bueno, ya lo sabrás, ahora mismo guárdalo en tu habitación donde nadie lo encuentre, ni siquiera tu madre.

Ella asiente, extrañada, pero esconde en su dormitorio el pañuelito.

Horas después de que los abuelos se hayan ido, tiene la tentación de abrirlo, no consigue olvidarlo. Pero finalmente cumple lo prometido a su abuela.

Dos días más tarde descubriría a que se refería su abuela con "después".


Nota: Cuando volví a casa después del entierro de mi padre, había olvidado por completo el pañuelo de mi abuela. Me acosté en la cama e intenté llorar, pero no pude. Tenía la sensación de que mi padre seguía en la cama de la habitación de al lado, todo estaba igual... no había cambiado nada. Al final conseguí dormirme, pero de madrugada desperté sobresaltada, parece ser que soñé con el pañuelo, porque fui directa al cajón donde lo habia dejado para mirar su contenido. Después de quitarle el nudo que tenía, encontré dentro de él, la medalla de oro con su cadena, de mi abuelo... regalo de mi padre veinte años antes; la cadena de oro con su medalla de la virgen, de mi abuela, también regalo de mi padre para ella; los pendientes de oro que llevó mi abuela el día de su boda, regalo de su madre, que también se casó con ellos; y el reloj de mi abuela... Es decir, todas las joyas que mi abuela. Me sorprendió por completo el regalo. Con el tiempo conseguí preguntarle a mi abuela el motivo, quería que fuera yo, "su niña" la que se quedara con su herencia, ya que temía que otros buitres llegaran antes cuando ella faltara... premonición acertada por completo años después.

Te quiero papá, te quiero mama María.

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Escondida
Me miro al espejo y encuentro a la misma mujer de hace veinte años, con más kilos, con algunas arrugas, con un buen montón de canas, pero es la misma que mira al futuro y da pasos hacia adelante.

Pero en días como hoy, quiero hallar esa fortaleza que algunas personas admiran en mi y que en este momento no encuentro.

Hoy no me siento fuerte; hoy, aunque con ilusión por el futuro, juego con miedo a equivocarme, a no saber corresponder la ilusión de mis hijas; hoy se me hace muy cuesta arriba por la rabia contenida de no disponer de todo lo que me gustaría para ellas. Hoy me gustaría ser una mujer material, sin corazón, que pisotea a los demás para poder darle todo a mis pequeñas...

Y termino volviendo a mirarme al espejo... para darme fuerzas, para ver a la misma mujer de hace veinte años que sigue mirando al futuro y da pasos hacia adelante. Pero la mujer con rabia y miedo a equivocarse, sigue escondida ahí, por dentro... desando salir para hacerme ver que no soy tan fuerte y que no puedo darle a ellas todo lo que merecen.


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Alguien más
No es la primera vez que he pensado seriamente como sería poder escoger a la carta a un nuevo miembro de la familia. Cuando era jovencita en varias ocasiones discutí con compañeros de clase de esta futura posibilidad.

Y el día que vi GATTACA, se convirtió en un filón inagotable de todos mis argumentos.

Hablo de posibilidades, no entro en si sería ético o no.

Los años pasan y poco a poco, nos acercamos más al futuro que predice esta película fetiche para mi. Los hermanos a la carta para poder salvar a otros niños con enfermedades genéticas degenerativas, por ejemplo.

Y ese futuro que casi nos toca, ha llegado en las últimas semanas a mi casa, a la familia de Wen, Estel e Ithilien... y que complicado está siendo escoger a un nuevo miembro familiar.

¿Bebé o adulto? A los bebés se les puede educar, pero hay que estar más pendientes para que no te hagan trastadas. Si es adulto, dará menos problemas, pero puede venir con manías a las que será difícil corregir.

¿Chico o chica? Aquí la decisión es unánime. Esta es una familia femenina, tiene que ser chica.

¿Dónde dormirá? ¿le gustará estar sola unas horas al día? ¿Comprada o adoptada?

Aunque parecería que escoger a un nuevo componente familiar sería muy facil, no ha sido así y tras arduas deliberaciones, finalmente será ella la que formará parte de nuestra familia.

 
De vueltas con la lógica infantil
En el bus, camino a casa de la abuela a pasar el tradicional domingo en familia, Wen y sus hijas conversan animadamente.

Justo en su parada de bajada, unas naves de un antiguo polígono industrial han sido reconvertidas en diversas tiendas, pero esas calles no tienen salida. Hoy descubren que han puesto señales de trafico avisándolo.

Estel, como siempre, curiosa y con ganas de aprender, pregunta:

- ¿Mami, para que sirve una calle sin salida?

- Pues como cualquier calle, sirve para llegar hasta las tiendas del fondo, solo que después, si quieres salir, tienes que volver por el camino de ida.

Pero Ithilien no puede quedarse callada y da su opción:

- Estel ¿Tú no ves las pelis? Pues las calles sin salida sirven para que los ladrones a los que persigue la policía, se metan en ellas y puedan apresarlos.

 
Ojos que no ven
- Ojos que no ven...

- ¿Qué?

- Que ojos que no ven, corazón que no siente.

- No entiendo que quieres decirme con esa frase.

Aunque la verdad era que Wendeling temía lo que quería decirle. Durante las últimas semanas, ella se había tropezado con este autoproclamado compañero de trabajo (porque trabajaban para la misma empresa aunque en zonas muy opuestas) todos los días, casualmente a la hora de comer. A Wen no le importaba comer a solas, porque solía llevar un estupendo amigo en el bolso para las horas después de la comida y antes de volver al trabajo. Con un café y su libro siempre estaba bien acompañada. Pero el "compañero" al que solo conocía de vista por tropezarse con él los días de liquidación en la oficina central, se había autoinvitado a la mesa de Wen en el restaurante, un día y otro y otro también... y eso que el lugar de trabajo de ella no coincidía con su ruta.

- Pues lo que te estoy diciendo. Nunca he tenido problemas, porque ella no se ha enterado.

- ¿Quién es ella? - Wen intentaba ganar tiempo para pensar una buena respuesta sin resultar seca y quitárselo de encima.

- Pues mi mujer.

- ¿Y de qué no se tiene que enterar?

Sonrisa al mirarle a los ojos... intentando hacerse la inocente.

- Bueno yo... - traga saliva - solo quiero lo que ella no puede darme.

- ¿Y qué no puede darte?

- Pues la pasión que tienes tú en la mirada. O tus labios, tienes unos labios que me piden que te bese.

- ¿Has hablado con ella?

- ¿De qué tengo que hablar con ella?

- De lo que no te da y tú necesitas.

- Wen, por favor, no me hagas de psicóloga... que ya bastante tengo en casa.

Se acerca más a ella, sus caras a pocos centímetros, la mano de él en el muslo de ella e intenta besarla. Wendeling aparta la cara y se levanta.

- Pues deberías hablar con ella, porque sino, un día sus ojos si van a ver y te encontrarás sólo, haciéndote una paja delante de una revista porno.

Y se levanta dejándole solo en el restaurante con la cuenta sin pagar. No volvió a tropezarse con él, ni siquiera en la oficina central los días de liquidación.

Aunque los ojos no vean, el corazón termina por darse cuenta de los engaños.


Nota: Esta tarde, esperando cruzar una calle muy transitada, me he tropezado con él... después de más de quince años de la escena anterior, no me ha reconocido, pero me ha guiñado un ojo al darse cuenta de mi atención. He sentido curiosidad por si seguirá usando la misma técnica para acostarse con jovencitas inocentes.

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De vuelta con la piedrecita en el zapato
Hoy me ha tocado revisión y al parecer la chinita sigue por ahí, dándome la lata, aunque imagino que por el roce del día a día, se ha hecho más pequeñita. El doctor me ha dicho que él ya no la encuentra al tacto, pero a mi sigue molestándome.

¿Su diagnóstico? Sensación subjetiva de nódulo

¿Subjetiva? ¿cómo que subjetiva? si aparece en las pruebas, si hace un mes el mismo reconoció su existencia, si sigue molestándome ocasionalmente... ¿cómo que mi chinita en el zapato es subjetiva?

Vale, de acuerdo, la zona sigue molesta porque ha estado ahí, pero ya no se nota al tacto.

¿Y por qué aparece en las pruebas radiológicas que me han hecho?

Así que ahora me toca volver a repetir las pruebas. Volver a apoyarme contra una pared fría para comprobar que por fin, la dichosa chinita del zapato ha desaparecido, aunque yo siga teniendo la sensación de que está ahí.



Nota: Y aunque el miedo, con la costumbre, se ha ido alejando, que molesto resulta el dichoso pinchacito de una piedrecita en el zapato.


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Niños con el poder de matar
En el colegio, clase de educación infantil de cinco años.

- Pero Seño, si yo no he hecho nada.

- Si Seño, si ha sido Antonio, él me ha dado un puñetazo.

- Que no Seño, que yo no he hecho nada.

- A ver Antonio, Rafael está sangrando por la nariz, y yo he visto como os peleábais hace unos minutos.

- Pero yo no he sido Seño. Yo solo jugaba a lanzar puñetazos al aire, no es culpa mía que Rafael se pusiera delante.


Esta anécdota, auténtica, ocurría hace un par de meses en el colegio de mis hijas. Y hoy la he recordado mientras leía el famoso comunicado de ETA:

"ETA reivindica la acción con una bomba que produjo grandes daños ocurrida el 30 de diciembre del 2006 en el aeropuerto de Barajas de Madrid. Aparte de querer expresar firmemente que el objetivo de la acción armada no era causar víctima alguna, queremos denunciar que no se desalojase o vaciase el parking en el largo plazo de una hora, tras tres llamadas explicando el lugar exacto de la colocación del explosivo."

No suelo hablar de política en este blog. Esa no es tu temática. En esta bitácora escribo mi día a día, mi evolución como ser humano, mis recuerdos, mis experiencias... pero hoy más que nunca anteriormente, he tenido la sensación de que son niños pequeños, niños que no controlan su fuerza, niños que se creen hombres... niños de cinco años en una clase de educación infantil, pero con el poder de matar...

Actualización: Tienen toda la razón en los comentarios que me han dejado. No son niños, aunque usen la lógica infantil, porque no tienen ninguna excusa. Y no es política, son simplemente asesinos.

 
El mejor regalo
Tarde del día de Reyes.

Después de una divertida mañana jugando con sus pequeñas y sus regalos de reyes... aparece una carta debajo del árbol de Navidad.

Va dirigida a la madre de Estel e Ithilien y en el remite... Melchor, Gaspar y Baltasar. Wen abre la carta y lee que su regalo es tan especial, que debe esperar a la tarde, cuando las niñas vuelvan de estar con su padre y su abuela paterna.

Por fin llegan a casa, cansadas e ilusionadas por todos los regalos que han recibido. Cuentan a su madre las historias de esos regalos, anécdotas y maneras de jugar.

- Mami, has encontrado la carta de los Reyes - afirma Estel.

- Si... y estoy esperando mi regalo.

- Vale, pero tienes que encontrarlo. Así que no te muevas de la silla.

- Y no vale mirar - la aclaración es de Ithilien. La pequeña Marisabidilla de la casa.

Wendeling espera, curiosa, a que por fín esté preparado su regalo.

- Mami, ahora tienes que buscarlo.

Y durante unos minutos, juegan al frío-caliente por toda la casa, hasta que llegan al dormitorio de Ithilien. Allí, colgada de la lámpara, descubre una divertida piñata que sus hijas han preparado. Decorada con dibujos coloreados de rotulador, cuelgan cinco pequeñas tiras de papel.

- ¿Y esto?

- Tu regalo, es una piñata, vamos tira mamá.

Wen sonríe mientras tira una a una de las cintas de la piñata... que no se abre.

- Vaya, parece que la he hecho más buena de la cuenta.

Ithilien no espera más y rompe la piñata sobre su madre, que empieza a recibir una lluvia de pequeñas margaritas de papel, bombones y caramelos.

Mira a sus hijas, ellas la miran también, esperando su reacción por su regalo de reyes.

- ¡Gracias! Nunca me habían regalado una piñata.

- ¿Te ha gustado mami?

- Muchísimo Estel.

- Ese no es todo tu regalo... - Ithilien mira a su hermana - Vamos, a la vez.

- Me da vergüenza Ithilien.

- Pues yo sola no lo hago, las dos a la vez.

- Vale...

Y Wen sigue sorprendiéndose cuando su hijas empiezan a recitar una poesía coreografiada por ellas mismas. La poesía habla de regalos, Reyes Magos, mamis e hijas. Al final termina mordiéndose el labio, emocionada por el mejor regalo de reyes que ha recibido.

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Llamada telefónica
Lo siento, pero ya mañana puede ser el fin del mundo, me niego a trabajar la tarde del día cinco de enero de este nuestro nuevo año dos mil cero cero siete.

Lo siento por los pequeños, lo siento por esas personas a las que ibas a regalar, pero después de tres citas en las que no has aparecido, después de preocuparme durante dos semanas en localizarte, encontrarte y citarte para entregarte tu pedido, para que no hayas aparecido por tercera vez.

Mañana por la tarde no trabajo, porque ya he quedado con mis hijas para ver la cabalgata de reyes magos. Ya puedes quejarte a mi jefe o al gran jefe supremo, ya puedes informar lo que quieras... mañana por la tarde no trabajo.

No soy tu criada ni la esclava de nadie y te aseguro que no me importa perder un cliente, ni incluso perder mi trabajo, pero la ilusión de mis hijas, no me las pierdo por alguien tan poco formal, por alguien a quien no le importa lo más mínimo los demás y solo piensa en si mismo.

Y la verdad, es que lo siento por esas personas a las que ibas a regalar, porque no recibirán ese regalo que tan poco te has preocupado en recoger.

Uisss... después de las amenazas te pones a gritar. Perdón, no voy a dejar que se me queme la cena por tus gritos.

Adios, muy buenas y felices reyes.



¡¡Felices día de Reyes a todos!! que esta maia desaparecerá hasta el lunes, sus obligaciones como madre tienen preferencia.


 
La magia de los Reyes Magos
Primeras horas de la mañana del día tres de enero del año dos mil cero cero siete.

Wendeling duerme a pierna suelta cuando en sueños siente que alguien se mete en la cama y se pega a ella. Sabe que es Ithilien la intrusa que ocasionalmente prefiere meterse en la cama con ella.

- Es que estás muy calentita mami, eres como una estufita - suele ser su excusa cuando su madre la recrimina.

Pero hoy, tres de enero del año dos mil cero cero siete, no se contenta con meterse en la cama, además, casi de manera inmediata, grita a los oídos de su madre:

- ¡¡¡Solo me queda aguantar tres días más!!!

Después del sobresalto de Wen ante el inoportuno grito que termina por sacarla de su sueño, la madre finalmente pregunta para saciar su curiosidad:

- ¿Tres días para qué Ithilien?

- Mami - suspiro - pues para que lleguen los reyes magos.

- ¡¡¡Ahhh...!!! bueno, pues la manera más rápida de que pasen esos días, es durmiendo, vamos cariño, es muy temprano, duérmete otra vez.


Nota: los niños son supervivientes natos, se adaptan a cualquier circunstancia y no tengo por menos que sonreir al comprobar, que a pesar de saber cual es la magia de los reyes magos, mi hija sigue con la misma ilusión que todos estos años anteriores.

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Felicidad
Hace unos años, tuve una interesante conversación con un par de amigas, una tarde de parque.

Las peques jugaban con sus amigas, mientras las madres hablábamos de futuro:

- Pues a mi me gustaría que mis hijas fueran felices.

- Yo no creo en la felicidad, bueno si, pero no como estado de ánimo. No creo que se pueda ser feliz, sino que existen pequeños momentos en los que se es feliz, pero justo te das cuenta de que lo has sido cuando ya ha pasado ese momento.

- ¿Qué quieres decir Wen?

- Que no le deseo a mis hijas que sean felices, sino que sean buenas personas.

- ¿No te gustaría que tus hijas sean felices?

- Es que no creo que exista la felicidad. Enseñaré a mis hijas a sortear los malos momentos y disfrutar de los buenos, pero ya está.


Hoy en día, reconozco mi error. Si existe la felicidad como estado, porque hoy en día me siento feliz. Y pelearé porque mis hijas lo sean en ese futuro que es suyo. Como bien dijo Erasmo de Rotterdam:

La felicidad consiste principalmente en conformarse con la suerte; es querer ser lo que uno es.