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Aprendiendo a Volar
Intentandolo de Nuevo.....Decidida a Dejar El Nido
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Si Tienes un Amor dejalo Libre, si Regresa es Tuyo, Si No es Que Nunca Lo Fue -- Gustavo Adolfo Becker
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El Buda De Oro
Extraido del libro Caldo de Pollo Para el Alma

Y ahora he aqui mi secreto, un secreto muy sencillo: sólo con el corazón podemos ver correctamente; lo esencial es invisible para los ojos. ANTOINE DE SAINT-EXUPERY

En un viaje a Bangkok decidimos hacer una excursion a los templos budistas mas famosos de la ciudad. Acompañados por nuestro interprete y un chofer visitamos numerosos templos, pero después de un rato todos empezaron a confundirse en nuestro recuerdo.

No obstante, hubo un templo que dejó una impresión indeleble en nuestros corazones y nuestras mentes. Se llama el Templo del Buda de Oro. El Templo mismo es muy pequeño, quizás no mayor de diez metros por diez, pero al entrar nos quedamos pasmados ante la presencia de un Buda de oro macizo, de casi tres metros y medio de altura. Pesa más de dos toneladas y media y está valuado en aproximadamente ! 196 millones de dólares! Fue un espectáculo bastante imponente: el bondadoso y tierno Buda de oro macizo sonriendo hacia nosotros.

Junto a la vitrina habia una hoja donde se relataba la historia de aquella magnifica obra de arte. En 1957 un grupo de monjes de un monasterio tenian que trasladar un Buda de arcilla de su Templo a una nueva ubicación. Cuando la grúa comenzó a levantar el gigantesco ídolo su peso era tan enorme que se empezó a agrietar. Lo que es más, comenzó a llover. El monje principal preocupado por el daño que pudiera sufrir el Buda Sagrado, decidió bajar la estatua al suelo y cubrirla con una gran lona para protegerla de la lluvia.

Esa misma tarde, el monje fue a inspeccionar el Buda. Dirigió la luz de su linterna por debajo de la lona para ver si el Buda se mantenía seco. Cuando la luz llegó a la grieta, advirtió un pequeño rayo resplandeciente. Al echar una mirada más cercana a este rayo de luz, se preguntó si no habría algo debajo de la arcilla. Fue a buscar un cincel y un martillo y comenzó a picar. Conforme desprendía los trozos de arcilla, el rayo crecía y se hacía más brillante: Transcurrieron muchas horas de trabajo antes de que el monje estuviera frente a frente con el extraordinario Buda de oro macizo.

Los historiadores piensan que varios cientos de años antes del descubrimiento del monje principal, el ejército birmano estaba por invadir Tailandia. Los monjes siameses, dándose cuenta de que pronto su país sería atacado, cubrieron su preciado Buda de oro con un recubrimiento de arcilla, a fin de evitar que su tesoro fuera saqueado por los birmanos. Desafortunadamente, parece que los birmanos mataron a todos los monjes siameses y el bien guardado secreto del Buda de oro permaneció intacto hasta 1957.

Después comencé a pensar para mis adentros: "Todos somos como el Buda de arcilla, cubiertos con una concha de dureza fabricada de miedo y, sin embargo, debajo de cada uno de nosotros hay un "Buda de Oro", un "Cristo de Oro" o una "esencia de oro", que es nuestro verdadero YO. En algún momento, entre los dos y los nueve años de edad, comenzamos a recubrir nuestra "esencia de oro", nuestro yo natural. Tal como el monje con el martillo y el cincel, nuestra tarea ahora es descubrir una vez más nuestra verdadera esencia.