A las tantas de la madrugada.......
Me he desvelado.
Además de que tengo guardia en el curro, y eso me impide conciliar el sueño..me he desvelado al oir su voz.
Podría pasarme horas escuchándola reir al otro lado del teléfono..aunque a veces se queda mudita, yo la oigo respirar y sé que está ahí, sonriendo, seguro.
Aunque ahora podamos hablar mil minutos, me parecerán pocos. No como los trescientos kilómetros que me parecen un mundo.
Seguro que ella también se ha desvelado.
Me colaré en su sueño.
Me colaré en su cama...el jueves.
Y comeremos lentejas....y peras!!
Y veremos pelis.......y la despertaré cuando se duerma (sin hablar).
Conoceré una nueva ciudad.
Escribiremos en una libreta lo que no podamos decirnos.
Le pediré que sea mi novia (sin ciber)...o me lo pedirá ella.
Al fin podré conciliar el sueño.....o no.
Y seremos felices y comeremos perdices. Eso seguro.
Además de que tengo guardia en el curro, y eso me impide conciliar el sueño..me he desvelado al oir su voz.
Podría pasarme horas escuchándola reir al otro lado del teléfono..aunque a veces se queda mudita, yo la oigo respirar y sé que está ahí, sonriendo, seguro.
Aunque ahora podamos hablar mil minutos, me parecerán pocos. No como los trescientos kilómetros que me parecen un mundo.
Seguro que ella también se ha desvelado.
Me colaré en su sueño.
Me colaré en su cama...el jueves.
Y comeremos lentejas....y peras!!
Y veremos pelis.......y la despertaré cuando se duerma (sin hablar).
Conoceré una nueva ciudad.
Escribiremos en una libreta lo que no podamos decirnos.
Le pediré que sea mi novia (sin ciber)...o me lo pedirá ella.
Al fin podré conciliar el sueño.....o no.
Y seremos felices y comeremos perdices. Eso seguro.
Simplemente Elena
De vez en cuando, me gusta comprarme una de esas revistas de moda-belleza-somos todas ideales. Siempre termino cabreada después de de leerla (si es que se puede decir que esas revistas se lean).
La semana pasada, pasé por el quiosco y vi esa cara en la portada de una de esas revistas. Era ella y me estaba mirando, lo sé. Me pidió abiertamente que la llevara a casa, y yo ante esa mirada no pude hacer nada más que desembolsar 4 euros y meter a Elena Anaya en mi bolso.
Sabía que me decepcionaría, sabía que la entrevista sería patetica y que sólo hablaría de estupideces pero me dio igual.
Yo ya me enamoré de ella en "Familia", cuando no era ni la mitad de estupenda que ahora.
Después vino su peli estrella (es que ha hecho poquitas, la verdad). Verla en "Lucía y el sexo" masturbándose fue lo que me terminó de conquistar. Desde entonces trato de seguir su trayectoria, aunque me lo pone difícil, porque la chica hace unas pelis de lo más raritas. Pero si sus pasos la llevan a ser portada una revista, no se hable más, la compro y nos vamos juntas a la cama.....
Las fotos me dejaron muda. Es simplemente preciosa. La entrevista es tan simple que es como si no hubiera leído nada. Pero creo que no es culpa suya sino de las insulsas preguntas de la periodista. Seguro que ella es mucho más interesante que lo que parece....(necesito justificarla para que no muera mi amor!!)
De lo poco que dice, me quedo con que uno de sus sitios preferidos de madrid es el que está lleno de camas.....
La semana pasada, pasé por el quiosco y vi esa cara en la portada de una de esas revistas. Era ella y me estaba mirando, lo sé. Me pidió abiertamente que la llevara a casa, y yo ante esa mirada no pude hacer nada más que desembolsar 4 euros y meter a Elena Anaya en mi bolso.
Sabía que me decepcionaría, sabía que la entrevista sería patetica y que sólo hablaría de estupideces pero me dio igual.
Yo ya me enamoré de ella en "Familia", cuando no era ni la mitad de estupenda que ahora.
Después vino su peli estrella (es que ha hecho poquitas, la verdad). Verla en "Lucía y el sexo" masturbándose fue lo que me terminó de conquistar. Desde entonces trato de seguir su trayectoria, aunque me lo pone difícil, porque la chica hace unas pelis de lo más raritas. Pero si sus pasos la llevan a ser portada una revista, no se hable más, la compro y nos vamos juntas a la cama.....
Las fotos me dejaron muda. Es simplemente preciosa. La entrevista es tan simple que es como si no hubiera leído nada. Pero creo que no es culpa suya sino de las insulsas preguntas de la periodista. Seguro que ella es mucho más interesante que lo que parece....(necesito justificarla para que no muera mi amor!!)
De lo poco que dice, me quedo con que uno de sus sitios preferidos de madrid es el que está lleno de camas.....
Mi lista de razones
He decidido hacer una lista de razones por las que he estado más que contenta este fin de semana......
Hume decía, que la razón es esclava de las pasiones, eso significa algo así como engañarnos para que parezca que nuestra vida tiene sentido...¿alguna vez lo ha tenido?.
Bien, llegados a este punto, creo que ya no puedo ser objetiva, creo que ya no existe nada racional.
Desde que nos "conocimos" sentí una especie de locura (pero soy normal), un pinchazo, un capricho del ¿amor?. Una enfermedad irracional que te hace olvidar los contras y emborracharte de ilusión. Como yo nunca he sido relativista radical, creo que, en última instancia siempre hay un criterio más acertado.....¿qué sentido tendría todo si no?.
Creo que se me han plagado las células, de plaquetas y glóbulos borrachines de amor, locos de verse mezclados cerca, revueltos, mis hormonas con su piel, su piel con mi mirada, su mirada con mis labios, mis labios con su mojito....... y todo se ha enredado sin que me diera apenas cuenta, en un profundo sistema ENTRELAZADO de ilusión (y de mieditos).
Esto es una enfermedad, no lo neguemos, una locura que provoca envidias y celos, porque nada más alejado a la muerte y más cercano a la vida, que tener una razón para ser felices, una ilusión loca que nos mueva. Una locura sana, que dirían algunos......
Todo ello, me ha llevado a tener una energía especial. Una energía que nos lleva a la peligrosidad más absoluta; una energía de la que hay que ser consciente y saber utilizar. Controlar el miedo también debe ser un buen aprendizaje, no se puede temer todo y dudar de todo.
Quizá sea un buen momento para desarrollar fortalezas y concentración hacia la tranquilidad y la pérdida de miedos. Un momento para recuperar la confianza, esa que te da una calma nueva, esa que no te hace temer....una confianza llena sólo, de verdades.
Hume decía, que la razón es esclava de las pasiones, eso significa algo así como engañarnos para que parezca que nuestra vida tiene sentido...¿alguna vez lo ha tenido?.
Bien, llegados a este punto, creo que ya no puedo ser objetiva, creo que ya no existe nada racional.
Desde que nos "conocimos" sentí una especie de locura (pero soy normal), un pinchazo, un capricho del ¿amor?. Una enfermedad irracional que te hace olvidar los contras y emborracharte de ilusión. Como yo nunca he sido relativista radical, creo que, en última instancia siempre hay un criterio más acertado.....¿qué sentido tendría todo si no?.
Creo que se me han plagado las células, de plaquetas y glóbulos borrachines de amor, locos de verse mezclados cerca, revueltos, mis hormonas con su piel, su piel con mi mirada, su mirada con mis labios, mis labios con su mojito....... y todo se ha enredado sin que me diera apenas cuenta, en un profundo sistema ENTRELAZADO de ilusión (y de mieditos).
Esto es una enfermedad, no lo neguemos, una locura que provoca envidias y celos, porque nada más alejado a la muerte y más cercano a la vida, que tener una razón para ser felices, una ilusión loca que nos mueva. Una locura sana, que dirían algunos......
Todo ello, me ha llevado a tener una energía especial. Una energía que nos lleva a la peligrosidad más absoluta; una energía de la que hay que ser consciente y saber utilizar. Controlar el miedo también debe ser un buen aprendizaje, no se puede temer todo y dudar de todo.
Quizá sea un buen momento para desarrollar fortalezas y concentración hacia la tranquilidad y la pérdida de miedos. Un momento para recuperar la confianza, esa que te da una calma nueva, esa que no te hace temer....una confianza llena sólo, de verdades.
Sin verbos
Atasco, obras, parquímetros, multas, hotel Villa Magna, mi barrio, mi coche, su cara, su sonrisa, mis nervios, mi risa floja, el silencio, la primera mirada, vergüenza, miradas de reojo, gafas de esconderse, el sol de madrid, plaza de españa, paseos, andar y más andar, más nervios, una caña, otra caña, un ¿kas limón?, poca conversación, nada de comida, silencios cómodos, la calle bailen, guía turística, por fin chueca, un bar con camas, poca luz, red bull, camas de fumadores, una libreta, primera caricia, be delicious, el tacto de su piel, risas, nuevas miradas, beso, otro beso, mojitos, su olor, llamadas interrogatorias, una camarera muy borde, borrachera, nuggets de pollo sin salsa, parking, su coche, julio iglesias, once de la noche, un viaje de vuelta, más besos, al fin ella y yo......otra noche sin dormir.
Mujer
Feliz día de la mujer trabajadora???
Nunca he sido muy partidaria de este día, me parece triste que a estas alturas de la vida tengamos que celebrar que además de ser mujeres, trabajamos, y cuidamos de nuestr@s hij@s......y un millón de cosas más. Pero así lo marca el calendario, así que aprovechemos para reflexionar sobre todos lo logros pasados, y sobre todo sigamos trabajando para el futuro que aún nos queda por construir. Un futuro en el que podamos ser independientes, y no tengamos que pedir perdón por haber nacido mujer.
Feliz día a todas
Nunca he sido muy partidaria de este día, me parece triste que a estas alturas de la vida tengamos que celebrar que además de ser mujeres, trabajamos, y cuidamos de nuestr@s hij@s......y un millón de cosas más. Pero así lo marca el calendario, así que aprovechemos para reflexionar sobre todos lo logros pasados, y sobre todo sigamos trabajando para el futuro que aún nos queda por construir. Un futuro en el que podamos ser independientes, y no tengamos que pedir perdón por haber nacido mujer.
Feliz día a todas
Multa - Man
El gimnasio hoy me ha dejado muerta...bueno y la mudanza que tuve que chuparme el sábado. Son esas cosas que se hacen por las amigas. Fue un día de lo más "camionero". No había ningún voluntario para conducir la megafurgoneta que había alquilado. Excepto yo. Me sentí muy muy camionera, con ese volante gigante y con dando grandes saltos para subir y bajar.... Sólo me falto escupir de vez en cuando, pero eso va en contra de mi religión. En fin, todo un espectáculo en medio de la intensa lluvia que caía el sábado en madrid.
A pesar de las agujetas de la mudanza, me he levantado para ir al gimnasio pero mi iPod estaba como muerto...o al menos en coma. No responde a mis llamadas de auxilio, y yo lo necesito para cumplir mi propósito de ir andando al todos sitios. Pero si él me falla, yo también fallo. Asi que cojo el coche para llevarle al médico. En esta ciudad es cada día más difícil circular, pero yo lo sigo intentando porque me encanta (hasta hoy). Aparco casi en la puerta. No tengo cambio para el parquímetro...y nadie me quiere cambiar.
Ahora la nueva moda de los comercios es poner carteles en la puerta "no damos cambio para los parquímetros". Muchas gracias hombre, que majos. Diviso a lo lejos a un "multa - man" (apodo cariñoso para hacer referencia a encantadores revisores), y le explico que no tengo cambio, que mientras intento conseguirlo no me ponga la multa. Esta ha sido la conversación que me ha hecho perder los nervios:
Multa -man: ¿cuál es su coche señorita?
Yo: ese de ahí (le doy marca, modelo y casi la matrícula). Voy a ver si alguien me da cambio para sacar el ticket
Multa - man: pero yo tengo que seguir con mi trabajo
Yo: ¿y eso que quiere decir?
Multa - man: pués que si llego a su coche y no tiene papelito tendré que multarla señorita
Yo: no hace falta que me llame señorita, lo que hace falta es un poco de sentido común. Le estoy diciendo que no tengo cambio.
Multa - man: ya, pero ese no es mi problema
Yo: no, claro que no, es mi problema pero le estoy pidiendo un poco de coherencia.
Multa - man: (con cara de necio) ya ya ya.....
Yo: mire haga lo que le dé la gana
Podría haberme enfrascado en una discusión y terminar de perder los pocos nervios que me quedaban, pero he pensado que si seguía discutiendo con una pared de ladrillos, tenía todas las de perder. Y como no me gusta perder he preferido rendirme.
No tengo multa, pero sí tengo un odio irrefrenable hacia el colectivo de los revisores. Lo siento....igual se me pasa algún día.
Y mi iPod sigue muerto.....jo!
A pesar de las agujetas de la mudanza, me he levantado para ir al gimnasio pero mi iPod estaba como muerto...o al menos en coma. No responde a mis llamadas de auxilio, y yo lo necesito para cumplir mi propósito de ir andando al todos sitios. Pero si él me falla, yo también fallo. Asi que cojo el coche para llevarle al médico. En esta ciudad es cada día más difícil circular, pero yo lo sigo intentando porque me encanta (hasta hoy). Aparco casi en la puerta. No tengo cambio para el parquímetro...y nadie me quiere cambiar.
Ahora la nueva moda de los comercios es poner carteles en la puerta "no damos cambio para los parquímetros". Muchas gracias hombre, que majos. Diviso a lo lejos a un "multa - man" (apodo cariñoso para hacer referencia a encantadores revisores), y le explico que no tengo cambio, que mientras intento conseguirlo no me ponga la multa. Esta ha sido la conversación que me ha hecho perder los nervios:
Multa -man: ¿cuál es su coche señorita?
Yo: ese de ahí (le doy marca, modelo y casi la matrícula). Voy a ver si alguien me da cambio para sacar el ticket
Multa - man: pero yo tengo que seguir con mi trabajo
Yo: ¿y eso que quiere decir?
Multa - man: pués que si llego a su coche y no tiene papelito tendré que multarla señorita
Yo: no hace falta que me llame señorita, lo que hace falta es un poco de sentido común. Le estoy diciendo que no tengo cambio.
Multa - man: ya, pero ese no es mi problema
Yo: no, claro que no, es mi problema pero le estoy pidiendo un poco de coherencia.
Multa - man: (con cara de necio) ya ya ya.....
Yo: mire haga lo que le dé la gana
Podría haberme enfrascado en una discusión y terminar de perder los pocos nervios que me quedaban, pero he pensado que si seguía discutiendo con una pared de ladrillos, tenía todas las de perder. Y como no me gusta perder he preferido rendirme.
No tengo multa, pero sí tengo un odio irrefrenable hacia el colectivo de los revisores. Lo siento....igual se me pasa algún día.
Y mi iPod sigue muerto.....jo!
Miedo escénico
Hoy he tenido que ir a dar una charla a una universidad. Cuando me lo propusieron en la empresa, al principio pensé que se habían vuelto locas, pero cuando lo analicé, mi ego engordó y engordó tanto que no sé si podré bajarlo a base de gimnasio!!.
La cuestión es, que quisiera o no, iba a tener que hacerlo, así que antes de entrar en una crisis de pánico, decidí tomármelo con calma, preparármelo mucho y sobre todo tomarme un trocito de orfidal....
Después de pasar las últimas noches durmiendo más bien poco, y teniendo pesadillas con que no asistía nadie, o que la gente se levantaba y se iba, etc, etc, etc, llegó el día D y la hora H. Decidí ponerme mis mejores galas. No por nada, sino para parecer un poco mayor. Llevaba un esquema con todo lo que tenía previsto contar. Pero evidentemente unos minutos antes de empezar, ya se me había olvidado todo. Temblor en las piernas, taquicardia, sudoración, risa floja, mofletes colorados.....vamos lo que se conoce mundialmente como pánico escénico.
Y es que yo siempre lo he tenido. Recuerdo que el Instituto tenía que sobornar a mis compis para no salir a exponer los trabajos. En la facultad, lo medio superé, hasta que se me ocurrió matricularme en una asignatura optativa llamada "comunicación cara a cara". No la escogí por gusto, es que me tocó matricularme de las últimas y ya no quedaba ninguna interesante y fácil, sólo, estadísticas y esas cosas raras que les gustan a las ingenieras!. La asignatrura en cuestión, no tenía mala pinta, hasta que el profesor explicó que para aprobarla, el examen iba a consistir en hablar durante media hora delante de la clase y ante una cámara, de el tema que quisiéramos. Ah!, y subidos en una especie de atril. Como es de suponer, aquella experiencia me dejó marcada, y creo que no voy a poder superarla nunca. La asignaturá la aprobé, pero mi miedo escénico todavía sigue repitiendo curso en la facultad.
En estas condiciones me he enfrentado a la charla. Hablé menos de lo que esperaba, me dejé millones de cosas en el tintero, hablé demasiado rápido....pero lo hice. Y no salió mal del todo hasta que el preguntón de turno se le ocurre formular una fatídica pregunta que curiosamente tenía como protagonistas a una pareja de lesbianas (para que podais contextualizar, os diré que la charla era sobre violencia de género). En ese momento, cuando yo creía que ya estaba todo superado, aparecieron los síntomas de nuevo. ¿Es que acaso olió mi lesbianismo desde la última fila?. Podía haber preguntado a las demás, pero no, la pregunta era para mi. Lo peor de todo, ha sido no saber la respuesta.
La cuestión es, que quisiera o no, iba a tener que hacerlo, así que antes de entrar en una crisis de pánico, decidí tomármelo con calma, preparármelo mucho y sobre todo tomarme un trocito de orfidal....
Después de pasar las últimas noches durmiendo más bien poco, y teniendo pesadillas con que no asistía nadie, o que la gente se levantaba y se iba, etc, etc, etc, llegó el día D y la hora H. Decidí ponerme mis mejores galas. No por nada, sino para parecer un poco mayor. Llevaba un esquema con todo lo que tenía previsto contar. Pero evidentemente unos minutos antes de empezar, ya se me había olvidado todo. Temblor en las piernas, taquicardia, sudoración, risa floja, mofletes colorados.....vamos lo que se conoce mundialmente como pánico escénico.
Y es que yo siempre lo he tenido. Recuerdo que el Instituto tenía que sobornar a mis compis para no salir a exponer los trabajos. En la facultad, lo medio superé, hasta que se me ocurrió matricularme en una asignatura optativa llamada "comunicación cara a cara". No la escogí por gusto, es que me tocó matricularme de las últimas y ya no quedaba ninguna interesante y fácil, sólo, estadísticas y esas cosas raras que les gustan a las ingenieras!. La asignatrura en cuestión, no tenía mala pinta, hasta que el profesor explicó que para aprobarla, el examen iba a consistir en hablar durante media hora delante de la clase y ante una cámara, de el tema que quisiéramos. Ah!, y subidos en una especie de atril. Como es de suponer, aquella experiencia me dejó marcada, y creo que no voy a poder superarla nunca. La asignaturá la aprobé, pero mi miedo escénico todavía sigue repitiendo curso en la facultad.
En estas condiciones me he enfrentado a la charla. Hablé menos de lo que esperaba, me dejé millones de cosas en el tintero, hablé demasiado rápido....pero lo hice. Y no salió mal del todo hasta que el preguntón de turno se le ocurre formular una fatídica pregunta que curiosamente tenía como protagonistas a una pareja de lesbianas (para que podais contextualizar, os diré que la charla era sobre violencia de género). En ese momento, cuando yo creía que ya estaba todo superado, aparecieron los síntomas de nuevo. ¿Es que acaso olió mi lesbianismo desde la última fila?. Podía haber preguntado a las demás, pero no, la pregunta era para mi. Lo peor de todo, ha sido no saber la respuesta.
Objetivos semanales
Los lunes, como buen lunes que se precie, tienen que estar cargados de propósitos para la semana.
Pués eso hice yo. ¿Mis objetivos de la semana?
1. Retomar el olvidado gimnasio
2. Ir andando a todos lados (cuando sea posible)
3. Pensar un poco menos
4. No permitir a mi compañera de curro que me cuente su vida.
5. Hablar menos por teléfono
6. Echarle más imaginación a la hora de poner los títulos de mis post.
Lo de ir andando a todos sitios va unido al gimnasio y también a lo de pensar menos. Ipod en mano, paso ligero al ritmo de la música, echando cualquier pensamiento pertubardor de mi cabeza. Me resultó fácil porque a una manzana de mi casa, siento la presencia de un hombre andando a mi lado. Esto no tendría porque tener nada de particular, pero a mi me pareció sospechoso....efectivamente, diez pasos más y el tio se me acerca, yo le ignoro y ando más rápido. Apago la música para escuchar lo que dice. ¿Tienes un momento?, me dice. No, contesto yo. Madre mía como ande más rápido voy a salir volando (pienso). Él no se dá por vencido y me pregunta si me quiero tomar algo. Me estás molestando, le digo. Me pone cara de pena y se va. No penseis que soy siempre así de brusca, es que el tipo era todo menos una persona con la que tomar algo. (A ver si mañana me encuentro a Elena Anaya y me propne lo mismo)
Llego al gimnasio. Decenas de niñas monas, se ponen guapas para el comienzo de la clase de aerobic. Y digo yo que para que colocarse el flequillo si en dos minutos empezaremos a dar saltos....
Comienza la clase. Definitivamente, un mes de parón se nota. Empiezo a ponerme roja. Las demás siguen tan monas dando saltitos. Termina la clase y yo a punto de echar el hígado por la boca.
Vuelvo a casa y a currar. Mi compañera me espera con millones de cosas que contar, y yo que soy muy diplomática, la he escuchado siempre. Pero ya no puedo más. me pregunto porque la gente no tiene la capacidad de percibir cuando a alguien no le interesa lo que le estás contando. Yo creo que la tengo. Ella, evidentemente no. A veces inlcuso mientras me está taladrando, me siento delante del ordenador y me pongo a hacer cosas....y la tía no se dá por aludida!!!. Ahora bien, ¿cómo le hago saber que sus historias me despiertan tan poco interés como las de Lucía Extebarría?. Al final, no pude, aguanté estoicamente el relato de su fin de semana y cuando se marchó me tomé una aspirina.
Lo de hablar menos por teléfono, tiene dos explicaciones. No entrar en ataque de pánico cada vez que me llega la factura, y evitar que tantas ondas malignas ronden mi cabeza y mis oidos. Es que últimamente tengo la paranoia de que tantas horas la día con el móvil pegado a la oreja no pueden ser bueno.
Evidemente del último objetivo ni hablo.............
Pués eso hice yo. ¿Mis objetivos de la semana?
1. Retomar el olvidado gimnasio
2. Ir andando a todos lados (cuando sea posible)
3. Pensar un poco menos
4. No permitir a mi compañera de curro que me cuente su vida.
5. Hablar menos por teléfono
6. Echarle más imaginación a la hora de poner los títulos de mis post.
Lo de ir andando a todos sitios va unido al gimnasio y también a lo de pensar menos. Ipod en mano, paso ligero al ritmo de la música, echando cualquier pensamiento pertubardor de mi cabeza. Me resultó fácil porque a una manzana de mi casa, siento la presencia de un hombre andando a mi lado. Esto no tendría porque tener nada de particular, pero a mi me pareció sospechoso....efectivamente, diez pasos más y el tio se me acerca, yo le ignoro y ando más rápido. Apago la música para escuchar lo que dice. ¿Tienes un momento?, me dice. No, contesto yo. Madre mía como ande más rápido voy a salir volando (pienso). Él no se dá por vencido y me pregunta si me quiero tomar algo. Me estás molestando, le digo. Me pone cara de pena y se va. No penseis que soy siempre así de brusca, es que el tipo era todo menos una persona con la que tomar algo. (A ver si mañana me encuentro a Elena Anaya y me propne lo mismo)
Llego al gimnasio. Decenas de niñas monas, se ponen guapas para el comienzo de la clase de aerobic. Y digo yo que para que colocarse el flequillo si en dos minutos empezaremos a dar saltos....
Comienza la clase. Definitivamente, un mes de parón se nota. Empiezo a ponerme roja. Las demás siguen tan monas dando saltitos. Termina la clase y yo a punto de echar el hígado por la boca.
Vuelvo a casa y a currar. Mi compañera me espera con millones de cosas que contar, y yo que soy muy diplomática, la he escuchado siempre. Pero ya no puedo más. me pregunto porque la gente no tiene la capacidad de percibir cuando a alguien no le interesa lo que le estás contando. Yo creo que la tengo. Ella, evidentemente no. A veces inlcuso mientras me está taladrando, me siento delante del ordenador y me pongo a hacer cosas....y la tía no se dá por aludida!!!. Ahora bien, ¿cómo le hago saber que sus historias me despiertan tan poco interés como las de Lucía Extebarría?. Al final, no pude, aguanté estoicamente el relato de su fin de semana y cuando se marchó me tomé una aspirina.
Lo de hablar menos por teléfono, tiene dos explicaciones. No entrar en ataque de pánico cada vez que me llega la factura, y evitar que tantas ondas malignas ronden mi cabeza y mis oidos. Es que últimamente tengo la paranoia de que tantas horas la día con el móvil pegado a la oreja no pueden ser bueno.
Evidemente del último objetivo ni hablo.............





