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agenda de una mujer
descubriendo cosas de mi
Acerca de
Después de haberme reido tanto con vuestros blogs, me ha parecido que lo justo era compartir algo de mi.
Sindicación
 
Ójala algún día....
Ayer por la tarde, me tocaba guardia en el trabajo. Me encontré un panorama de lo más desolador. No entraré en detalles que pertenecen a la intimidad de las personas con las que trabajo, pero son de esas cosas que te hacen plantearte en cuestión de segundos, absolutamente toda tu realidad.

Me pregunto, porqué la vida castiga tanto a algunas mujeres. Cuando creía que ya lo había escuchado (casi) todo (ingenua yo), entonces me siento frente a una nueva historia llena de terror, miedo, injusticia, dolor. Es en ese momento cuando siento que no hay nada que yo pueda hacer. Que si pudiera les regalaría una nueva vida llena de amor. Pero como no puedo, juntas construimos una historia a su gusto, en la que sólo ellas mandan y deciden....sin miedo.

Ellas esperan algo de mi, y yo me pregunto cada día, cómo podré ayudarles y darles la calma y la protección que jamás nadie les ha ofrecido. Con el tiempo, he aprendido a creerme que realmente tengo las herramientas para acompañarlas en el largo camino que emprenden cuando deciden sentarse frente a mi. La semana pasada, una de ellas me dijo una de las cosas más bonitas que me habían dicho nunca. Y le dio tanto sentido a mi trabajo...

Un trabajo que ójala algún día no tenga sentido porque deje de ser necesario.
 
De mujeres y hombres
El otro día leía un artículo en el periódico que hablaba (como otros tantos) de las diferencias entre hombres y mujeres. En este caso, se centraban en diferencias encontradas a nivel cerebral que se traducían a nivel emocional. Vamos, que hombres y mujeres por lo visto sentimos y percibimos, de manera diferente.
Y me pregunto yo, que por qué esta maldita manía de buscar diferencias entre un sexo y otro. Las diferencias existen, no lo dudo, pero son diferencias entre personas, no entre sexos.
Desde que me dedico a trabajar con temas de género, son muchos los artículos que leido respecto a este tema. Pero ninguno ha terminado de convencerme.
No cabe duda que entre hombres y mujeres hay una gran y única diferencia que está en el aparato reproductor. El resto de diferencias de las que se habla, son, en mi humilde opinión, diferencias de género, no de sexo. Es decir, son construcciones sociales de lo que espera de nosotr@s en función de si nacemos de un sexo o de otro.
Si un hombre es menos emotivo que una mujer, no es que lo lleve implícito en sus genes, sino que cuando nació, le vistieron de azul y le dijeron que los niños son fuertes y no lloran.
Las mujeres sin embargo, vestidas de rosa, somos mucho más sensibles...qué duda cabe. Así nos han educado, a cultivar valores como la empatía, la comprensión o la sumisión.
Por lo tanto, yo no hablaría de diferencias sino de desigualdades que hacen que entre hombres y mujeres haya una relación de poder y sumisión (casi siempre en detrimento de la mujer, dicho sea de paso).

Lo siento, pero no me convencen. Las dirferencias las creamos nosotr@s y sólo nosotr@s podremos eliminarlas.
 
Falsos mitos (que no pienso creerme)
- En semana santa siempre hace malo

- No se puede llegar a ser amiga de una expareja

- Hablar de las emociones te hace más vulnerable

-Las parejas de lesbianas tienden inevitablemente hacia la fusión

- La distancia es el olvido

- Echar de menos es malo

- Con protección solar también te pones morena

- El agua del mediterraneo está caliente

- Sólo cuando se discute se conoce realmente a la persona

- Las psicólogas analizan constantemente

- Llamar más veces por teléfono significa estar más pillada

- Huir de ellas hace que las emociones desaparezcan

- Salou no es romántico

- Quererse es suficiente para que una relación funcione

- Amar significa sufrir

- Lo mejor de las discusiones es la reconciliación

- Las madres pueden ser amigas

- Si alguien se enfada contigo, la culpa es sólo tuya

- Las relaciones a distancia tienen su parte buena

- Las estaciones de tren son románticas

- El tiempo vuela........

 
La depresión madrileña.....
Entrar en Madrid cuando ya ha anochecido, atravesando al clásico atasco infernal que crees que nunca te va a tocar, para mi es sinónimo de depresión. Me apasiona esta ciudad, pero cuando regreso de unas vacaciones no consigo encontrar los encantos de los que disfruto cada día.
Además siempre me pasa lo mismo, salgo de la playa con el cuerpo algo tostado por el sol, y con un atuendo algo veraniego que para nada ha llamado la atención de los demás veraneantes.....Pero de repente, llegas a la ciudad, bajas del coche para sacar las maletas y sientes cientos de miradas mirando tus pies. "Si si si, llevo chanclas....¿y qué?, es que vengo de la playa (por si no lo parece)" pienso.
Y es que en Madrid, a estas alturas de la primavera nadie (excepto los guiris) se atreve a enseñar sus pies blanquecinos. Pero a mi las chanclas me encantan, en verano no me las quito de encima....y la semana santa es una especie de adelanto del verano, así que ayer a mi llegada, pese a que mis piés aún no han adquirido el tono dorado deseado llegaron a la ciudad a ras de asfalto. Lo malo es que hace un frio que pela...pero eso a mi nadie me lo había advertido.
Las vacaciones han sido un remanso de paz. He dormido como hacía meses. Lo malo es que he descubierto que el sitio en el que peor duermo del mundo es......¡¡¡¡¡mi propia cama!!!! (esto intentaré asumirlo poco a poco).
Me he reído a carcajadas con mis amigas, hemos discutido, se han reido de mi por tener pensados los nombres de mis hij@s, hemos comido pescaito, hemos jugado a las palas, nos hemos bañado desfiando a miles de mirones que parecían no confíar en nosotras, hemos bebido mijotos a la orilla del mar, he confirmado que cadiz me gusta más que almería, hemos hablado desde el alma como hacía tiempo que no hacíamos, hemos mandado postales a las que no estaban, hemos hablado (y mucho) de novios y novias, hemos tomado el sol, hemos bailado en el garito de moda del pueblo........
Ahora me enfrento a una terrible semana de trabajo....
Menos mal que el puente de mayo está a la vuelta de la esquina.
 
¿Azul o Rosa?
Ayer, por razones exclusivamente laborales y ajenas a mi voluntad, me sorprendí a mi misma en un gran supermercado comprando un cochecito de bebé.
Siempre he tenido clara mi vocación de madre pero jamás me había planteado como sería ese momento en el que empiezas a comprar los millones de enseres que necesitan unas criaturas tan pequeñas.
Pués bien, allí estaba yo, de un lado al otro del pasillo probando cochecitos..... No sabía yo que había tanta variedad. Después de meterme en el papel de madre primeriza en busca de carrito para su bebé, decidí pedir asesoramiento a un amable dependiente.
El chaval se esmeró tanto en sus explicaciones que no tuve valor para decirle que en realidad yo no iba a ser madre, y que el cochecito no era para mi, así que decidí seguirle el juego (incluso acariciaba mi barriga como si sintiera las pataditas). Debió verme cara de millonaria porque intentó venderme el carrito más caro y ergonómico del momento (que por cierto era bastante chulo...lo tendré en cuenta para posibles hij@s). Yo no hacía más que arrastrarle hacía uno que había de oferta con el que te regalaban la amaquita...vamos una ganga.
El chaval, insistía en que mi bebé iba a ir más seguro en el otro, y claro con la seguridad de un hijo no se juega ¿no?. Era el momento de confesarle la verdad, "el hijo no es mio", pero ya era tarde, iba a pensar que soy una loca y eso yo no lo puedo permitir.
Una vez decidio en cochecito que compraría (ni el ergonómico ni el de la oferta), llegó el momento de el color.
¿Niño o niña?, me pregunta. Da igual, le digo yo. Me mira atónito y dice, no puede dar igual, ¿azul o rosa?. Los colores no tiene sexo, le digo muy seria. Entonces blanco o amarillo, me sugiere. Me hubiera puesto a discutir con él sobre este tema, pero después de haberle hecho creer al chico que soy una futura madre despreocupada, a la que le importa poco la seguridad del cochecito de su bebé, ¿con que cara le digo que vestiré de rosa a mi hijo y de azul a mis hijas?
 
La pequeña
Fue mi primera novia, la conocí cuando yo aún ni si quiera sabía que era lesbiana. Me pareció una absoluta estúpida...pero muy lista (y a mi las listas siempre me han encantado). Durante el primer año, nuestra relación fue distante, pero cercana. Cada una hacía su vida sin perder de vista a la otra. Teníamos una amiga común y eso nos fue acercando cada día más.
Compartíamos cada vez más momentos. Recuerdo que en épocas de exámenes, con la excusa de estudiar toda la noche, lográbamos pasar días enteros sin separarnos.
Una tarde, estudiando en casa de mis tios, nos besamos. Desde aquel momento no pudimos separarnos. Nos convertimos en la pareja más absolutamente dependiente que se pueda imaginar. Nos enamoramos locamente. Planificamos toda nuestra vida, sin barajar ni de refilón la posibilidad de que la vida nos llevara por caminos diferentes. Compartimos nuestra preciosa historia con nuestros amigos y amigas pero no con las familias, aunque tampoco disimulábamos. Nos amábamos y lo gritábamos a los cuatro vientos.
Viajamos por todo el mundo. Nos hicimos psicólogas juntas. Nos cuidábamos con un amor inmenso.
Fuera de todo lo previsto, apareció otra persona de la que ella se enamoró (no más que de mi, pero lo suficiente como para que lo nuestro dejara de funcionar). Fué duro. Probablemente lo más doloroso que haya vivido. Me costó mucho asumir que todos nuestros sueños jamás se cumplirían.
Sin embargo, nunca pude odiarla. Mi terapeuta me decía que no lo intentara.
Su relación duró poco, pero cuando quiso recuperarme, yo ya había elaborado mi duelo, y estaba en otro momento. Fue terriblemente duro decirle "no" a la persona por la que tanto había llorado, pero el "si" ya no me salía del alma.
Entonces le tocaba sufrir a ella. Con algo de retraso. También lloró.
En ese momento, cualquier vínculo entre nosotras era doloroso e irreal.
La eché de menos desde el primer día, y siempre tuve claro que nunca la perdería. Afortunadamente ella también lo tuvo claro.
Nos costó casi un año re-adaptarnos a la nueva situación...ahora íbamos a ser amigas.
Cuatro años después, es sin duda la persona más importante de mi vida. Hemos logrado transformar aquel sueño en otro más bonito. Un sueño lleno de fidelidad, confianza, compañerismo, complicidad, amor....
Dejó de ser mi novia para convertirse en la mejor amiga que se pueda tener. La perdí como amante pero gané un millón de cosas más. ...