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agenda de una mujer
descubriendo cosas de mi
Acerca de
Después de haberme reido tanto con vuestros blogs, me ha parecido que lo justo era compartir algo de mi.
Sindicación
 
La despedida

Decir adios es más difícil de lo que pensaba. Decir adios de verdad. Sabiendo que probablemente nunca volverás a verlas. Decir adios a personas que han depositado en ti sus terribles historias de vida. Mujeres a las que has acompañado en el que probablemente haya sido el camino más difícil de su vida. Decir adios a mujeres que han llorado contigo, han reído, se han enfadado, han abandonado.

Hoy me marcho y les digo adios. Y ellas me regalan palabras que no voy a olvidar. Resulta increible que en el fondo de su herido corazón guarden tanto amor. He aprendido tanto de ellas. Me han enseñado cosas que jamás olvidaré. Me han regalado los momentos más gratificantes de mi vida profesional, y también los más terribles. Son supervivientes de la vida y por eso las admiro tanto.

También digo adios a mis compañeras. Y se me escapa alguna lagrimilla cuando me dicen cosas tan bonitas, organizan una cena de despedida, y me hacen regalos.

El jueves no tendré que madrugar tanto. Tendré, por fin un horario normal, no trabajaré ni un solo fin de semana, podré volver a comer a casa, seré la coordinadora del proyecto, tendré un nuevo despacho....... pero las echaré mucho de menos. A todas.
 
Clubfans, Patito y la familia Fans en Madrid
Estoy hecha polvo. Cansadísima. Muerta de sueño y con un dolor de cabeza que se instaló sobre mis hombros ayer y aún no se ha ido.
Estos dos días han sido un no parar. Y eso que soñábamos con instalarnos en casa de la Pequeña y hacer uso y disfrute de la super pantalla plana, y de la play, y del sofá, y la bañera.....

Podría contar cosas como que hemos recorrido madrid en moto, que me pone muchísismo verla con el casco y agarrarme fuerte a su cintura, que me gusta quedarme con su coche y que se lleve en el mio a toda la familia, que me ha hecho menos caso del debido porque se ha enganchado a Perdidos y no ha hecho más que aprovechar mis descuidos para enchufarse un nuevo capítulo, que el hermano futbolista nos hizo una encerrona y todavía hoy me pregunto qué hacíamos el sábado a las 12 de la noche dando vueltas por la M-40 en lugar de retozar en el sillón, que la Pequeña también me hizo el lio para llevarlas al aeropuerto el domingo bien tempranito.....

Pero sin duda, el acontecimiento del finde (además del super partido de ayer) ha sido la llegada de la familia Fans a Madrid. Y yo de anfitriona, recorriendo las calles de la ciudad mientras charlaba con la suegra de lo poco que le gusta Madrid. Les llevamos a la latina, ya que la Sra Fans es muy moderna. La acogida fue buena, nos quedamos sin siesta porque preferimos quedarnos escuchando las batallitas familiares del abuelo y los problemas alimenticios de la pequeña Club (cuenta la Sra Fans que se le hacía bola con la sémola). El Sr Fans mucho más callado, debía estar pensando en la estrella de la familia.

Menos mal que logramos darles esquinazo para poder estrenar "nuestro" nuevo juguete sexual. Lo malo es que nos gustó tanto que llegamos tarde al futbol, y con pelos de locas, y con cara de.....

Pero la familia ni se enteró, porque la estrella estaba haciendo un partidazo.

 
Personas y Personas

Hay personas especialmente susceptibles de ser dañadas.
Otras, son incapaces de medir el daño de sus actos.

Hay personas, que aunque se pongan su armadura de hierro sufren como las demás.
Algunas personas se aprovechan de esa armadura para seguir atacando.

Las hay que tiene dificultad para defenderse.
Y las hay con especial talento para dañar.

Hay personas que creen que el daño es siempre merecido.
Y hay otras que creen que el daño es fortuito

Algunas personas se hacen responsables de cosas que no les corresponde.
Hay otras que no pueden asumir su parte de culpa.

Hay personas que no tienen facilidad para expresar emociones.
Y hay otras creen que no expresar es sinónimo de no sentir.
 
Un trabajo de 800 euros
Hoy he tenido una tarde de infarto. Con lo que nos había costado decidir a qué casa íbamos a pasar el finde, esta tarde he tenido que enfrentarme a una decisión mucho más compleja.

He recibido una llamada de mi jefa. No mi jefa directa sino la jefa de la empresa para la que trabajo (es un poco lío). La cuestión es que me ofrecía cambiar de trabajo. A un puesto que me encanta, haciendo terapia que es lo que me gusta, coordinando un equipo, y en horario de mañana (y un par de tardes). Vamos lo que se dice el trabajo perfecto, el que llevo tiempo buscando. El inconveniente: el sueldo. Ni si quiera podré formar parte de la generación de los mileuristas.

Le he pedido que me deje esta tarde para reflexionar, aunque en realidad hay poco que pensar. El trabajo me encanta. Por fin tendré un contrato en el que apareceré con Psicóloga (que al fin y al cabo es lo que soy), tendré un horario normal. No más guardias interminables, no más noches, no mas fines de semana de trabajo.

En cuanto he recibido la noticia he hecho varias llamadas. Necesitaba ayuda para pensar con claridad y no dejarme llevar por las horribles cifras que se me venían a la cabeza. Mi niña, me ha tranquilizado y me ha hecho ver lo maravilloso que será quedarnos encerradas en casa sin gastar un solo duro. La Pequeña me ha obligado a coger el coche y plantarme en su casa para que hiciéramos cuentas juntas. Y las hemos hecho. Sin entrar en demasiados detalles, las cifras hablan por sí mismas. Dispondré de un máximo de 200 euros mensuales para gastos personales. Y esto se traduce en varias cosas: adios al AVE, ni hablar de G-star, esos vaqueros Diesel tan preciosos ni olerlos, nada de regalitos a mi niña, los libros en la biblioteca, las comiditas en casa, las vacaciones en zaragoza, y al cine como mucho una vez al mes.

Después de mucho pensar, por fin he podido abstraerme de la parte económica y alegrarme, en primer lugar porque han contado conmigo para un puesto importante (es difícil de creer, pero aunque paguen una miseria, el puesto es relevante), y porque necesitaba irme ya de este trabajo que me absorbe demasiada energía.
 
Salir del armario en el trabajo.....

A propósito de algunos post que he leído estos días sobre la dificultad de salir del armario (no me gusta esa expresión) en el trabajo, voy a aprovechar para pronunciarme al respecto.

Yo nunca he tenido problemas a la hora de hablar de mi sexualidad. En ningún ámbito. Cuando hablo de mi pareja lo hago en femenino con la misma naturalidad que si fuera un hombre (creo que en alguna ocasión he escrito sobre esto mismo), y si la persona a la que me dirijo quiere escandalizarse, es problema suyo, cosas peores tengo que escuchar yo cada día y no me quejo. No creo que esto me convierta en más valiente que alguien que prefiere no hablar del tema, o que lo niega. Simplemente es mi manera de vivir algo que asumo con absoluta normalidad.

Ahora bien, cuando alguien (por ejemplo mi jefa) da por hecho mi heterosexualidad, reconozco que me cuesta mucho sacarle de su error. Me resulta violento decirle "no, no, perdona pero es que yo soy lesbiana".
La semana pasada hablaba con una compañera de trabajo sobre este tema y sobre como mi jefa no para de hacer alusiones a mi pareja en masculino. A mi me hace gracia porque ella no puede ni imaginarse que yo sea lesbiana a pesar de que yo cuando he ehcho alguna referencia, lo he hecho en femenino o por su nombre. Pero no seré yo la que me acerque a decirle que está equivocada. Por varios motivos; no es mi amiga, no me apetece violentarla (y se que se violentará), no quiero dar explicaciones, y no me importa nada lo que piense de mi.

No se si todo esto me convierte en cobarde. Yo, desde luego no lo siento así.

 
Este fin de semana....

- Sólo ha dejado de llover unas horas para que pudiéramos pasear
- Hemos sido testigos del debut televisivo-futbolístico de "la estrella de la familia"
- Hemos dado plantón a mis amigas y no hemos ido al garito de moda
- Hemos dormido en el colchón hinchable
- El diablo viste de Prada.......en la sesión de la tercera edad
- Recordamos nuestro primer encuentro en el Areia
- El sexo, como siempre, inmejorable
- Nos hemos tenido que despedir demasiado pronto
- Hemos comprado unas pegatinas muy chulas para su casa
- Me ha explicado de donde viene su miedo a las crisis y/o discusiones
- He entendido sus reacciones ante las crisis y/o discusiones
- Hemos comido pizza en uno de mis sitios preferidos
- Nos hemos dado unos besos de esos que nunca se acaban
- Hemos visto ideas para el baño
- No hemos ido a Chueca
- Nos hemos besado en el metro, en el cine, en la azotea, en el ascensor, en el mercado, en callao, en gran vía....
- Ha visto el jardín de la que está a punto de convertirse en mi nueva casa
- Ha sido corto pero especial.

 
Me siento bien...aunque el tiempo esté gris
Que importantes son las decisiones que tomamos. Y qué importante es poder tomar decisiones. Y es que, no todo el mundo es capaz de tomarlas. Tampoco es fácil hacerlo.

Aunque a veces soy cobarde y retraso el momento hasta que ya no queda más remedio, en general, no suelo ser indecisa. Me gusta decidir. En el colegio me llamaban mandona, y diez años después, empiezo a ver que quizá un poco de razón tenían. Pero es que la indecisión me bloquea y me altera. La mía y la de l@s demás. Me pone un poco nerviosa la gente que no es capaz de decidir. A veces he tenido la sensación de no estar decidiendo, de estar dejándome llevar por un camino sin ser muy consciente de si yo lo había escogido o simplemente lo había aceptado. Odio tener esta sensación porque me siento vulnerable.

Todo esto viene a cuento porque me siento plenamente satisfecha de las últimas decisiones que he tomado. No tengo ni idea de si me habría equivocado o si me estaré equivocando ahora. Pero me da igual. Creo que cuando las decisiones se toman con seguridad, lo de menos es equivocarse.


 
El viaje

Continúo con mi búsqueda de empleo. Entre otras muchas cosas, esta mañana me ha llegado una oferta de "especialista en uñas de gel y porcelana". A mi, todo lo que tenga que ver con la estética me encanta, pero lo de las uñas de porcelana.....ummmm...ejem.

El caso, es que yo no soy especialista en uñas de porcelana. Quizá un día de estos les mande un mail a los de infojobs para recordarles que soy psicóloga, y especialista en otras muchas cosas.

También estoy buscando casa. Un año en casa de mi madre ha sido suficiente. Prueba superada. Hora de marcharse. Me voy con una de mis mejores amigas. Acaba de romper con su novio, y él se queda la casa y ella al perro. Estoy super ilusionada. Creo que vamos a ser buenas compañeras de piso.

El traslado de ciudad tendrá que esperar. No se cuánto. No quiero salir huyendo de Madrid. No puedo depositar toda mi vida en una ciudad que no se si podrá darmelo todo. Sólo yo soy responsable de mi vida, y me temo que estaba mirando para otro lado. La decisión ha sido difícil, y muy duro asumir que no podré dormir a su lado todas las noches, ni ir a buscarla al trabajo, ni sacar a Lur por la plaza. Pero las decisiones hay que tomarlas desde la calma y el bienestar y no desde la insatisfacción.

Sé que seremos compañeras de viaje. Y sé que este viaje no ha hecho más que empezar.
 
Las sutilezas de mamá

Mi madre sabe desde hace tiempo que soy lesbiana. Se lo dije al finalizar mi primera (y traumática) relación, con el fin de poder lloriquear agusto en casa sin tener que meterme debajo de las sábanas. Ella reaccionó muy bien y (creo) nunca ha tenido ninguna resistencia a la hora de conocer a mis parejas, al menos a mi no me lo ha hecho saber.

Pero es que mi madre es muy sutil. Si algo no le gusta, no lo dice directamente sino que lo insinúa. Hace unos meses, para que pudiera entender tanto viaje a Zaragoza, le dije que me había echado una novia. No dijo nada, pero en el fondo, se que cada noche se pregunta por qué su hija le ha cogido el gustillo a las novias de fuera de Madrid. Pero eso ella no me lo va a decir, lo único que hace es mandarme señales de este tipo:

- Mira mamá este es el movil que me ha regalado Club por mi cumple (se a ciencia cierta que mi madre hubiera rogado por tener ese movil)
- ¿Y cómo se abre?...ummmm...que incómodo no?


- Mamá he traido este dulce típico de Zaragoza, te va a encantar, esta relleno de cabello de angel (a mi madre le apasiona)
- (después de probarla)....oye, te han engañado, no estaba rellena de cabello de angel, es pasta de almendra que a mi me empalaga demasiado.

Le hablo de Lur;
- jo mamá no sabes cómo es, una vez incluso adoptó un patito de goma y lo cuidaba con un amor.......
- aja.....
- y es tan obediente.....
- ya hija, pero sueltan tanto pelo


Todo esto, en el idioma de mi madre significa algo asi como:
"Que si hija, que si, que tú estarás feliz con tu nueva novia, pero a mi dame tiempo para asumir que tienes otra relación a distancia y te estas gastando todo tu dinero en trenes"


 
Nuevos Objetivos

A veces, los caminos son más largos de lo que esperábamos. Y por mucho que tratas de correr, nada te garantiza que vayas a llegar antes. Lo malo es que yo soy impaciente por naturaleza.
En el colegio era la más rápida de la clase. Siempre me seleccionaban para carreras de relevos, corría más que los chicos. En la prueba de resistencia, sin embargo era un desastre. Me falta aguante.
Soy rápida en todo. Como rápido, ando rápido, pienso rápido (y demasiado), escribo rápido, llego pronto a los sitios, me ducho rápido. Cuando suena el despertador salto como un resorte (menos cuando duermo a su lado) y cuando escucho un cd por primera vez, no dejo que las canciones terminen, paso a la siguiente con mucha prisa. En la facultad siempre era la primera en terminar los exámenes. Siempre llego pronto a los sitios porque calculo mal el tiempo.

Entre tanta rapidez, creo que me estaba dejando cosas en el camino. Me estaba olvidando que la meta está ahí, y que no pasa nada si no llego tan pronto. Y que quizá deba dar pasos más pequeños y seguros. Asi que, he decidido cambiar un poco el rumbo, aunque el camino vaya a ser más largo.

El primer paso está en la búsqueda activa de empleo. Mi trabajo me tiene de cabeza, cada día me cuesta más enfrentarme a la jornada, y siento que no estoy trabajando al cien por cien. Asi que, esta mañana he decidido abrir de nuevo las ofertas que me mandan de infojobs, y me he dado cuenta de que algo debí hacer mal el día que rellené mis datos. Y si no, que alguien me explique porque me mandan ofertas de trabajo para ser carretillera o moza de almacén.

 
Sinceramente te lo digo....

Tal y como están las cosas hoy en día, parece que ser sincera es una gran virtud. Y de hecho, yo creo que lo es. Ahora bien, no vale todo. Me da la sensación de que está permitido decir y hacer cualquier cosa si nos escudamos en "he sido lo más sincera posible", o "te lo voy a decir sinceramente".

Pués muy bien, me alegro mucho de que la gente sea sincera, pero a veces me gustaría que no lo fuesen tanto. Tengo una amiga, a la que conocí en la facultad. Desde que nos conocimos, alardeó siempre de ser una persona muy sincera, y parecía que eso le daba derecho a decir y hacer cualquier cosa porque lo hacía bajo los efectos de la sinceridad. Había veces que llegaba a ser muy dura, y encima había que agradecerle que hubiera sido honesta.

Este fin de semana, además de ir yo a Zaragoza, viene también algunas amigas mías. LLevamos semanas organizando el viaje. Somos cuatro gatas. pero madre mía lo que nos está costando tomar decisiones. Parecía que estaba ya todo organizado, unas en coche otras en tren, unas antes otras después. Todo controlado.
Ayer recibo una llamada de una de ellas;

- "oye que yo al final no voy a ir a zaragoza este finde"
- "anda, ¿y eso?
- "ummm...pues, la verdad es que no me apetece nada el plan"

Y digo yo, que se puede ser sincera y tener un poco de tacto ¿no?. Vamos que no está reñida una cosa con la otra.

 
Cambio de rumbo

Están a punto de acabar los 14 días que hemos pasado separadas (gatazul ya tocaba este post no?). Mañana prepararé las maletas y cogeré el AVE, que como estamos a principios de mes me lo puedo permitir, ya veremos como acabo. Estaré con ella hasta el martes.

Hemos estado dos semanas sin vernos. Es la primera vez que nos separamos tanto tiempo. Y yo he vivido una evolución importante para mi. Cuando volvimos de Ibiza, empecé a echarla de menos, demasiado, a sentir que se alejaba de nuevo (es su manera de protegerse, que le voy a hacer), y cuánto más lejos se iba, más me frustraba yo tratando de acercarla. Y me dolía. Y se lo decía, y ella se asustaba. Y yo sentía que iba perdiendo control y poder. Pasé dos días malos. Odio perder el control, y más en las relaciones. Necesito sentir que tengo la parte de poder que me corresponde. Necesito equilibrio. Y la balanza estaba desequilibrada, yo me hacía pequeña. Ella no me entendía, se asustaba, y eso le daba el poder que a mi me faltaba.

Entonces paré. Pensé. Y confié. Confié en su silencio aunque me cuesta horrores. Cada una se enfrenta a las dificultades como puede y quiere. No puedo pretender controlar su forma de afrontar la distancia. No puedo esperar que me diga lo que quiero oir. Me estaba descentrando. Estaba más en ella que en mi. Y yo necesito estar en mi. Sin perderla de vista, pero en mi. Y decidí recuperar lo que me correspondía. Me recoloqué. Y lo logré. La balanza volvió a estar como tenía que estar.

Pero no he dejado de echarla de menos ni un segundo.....