logotipo

img_google
agenda de una mujer
descubriendo cosas de mi
Acerca de
Después de haberme reido tanto con vuestros blogs, me ha parecido que lo justo era compartir algo de mi.
Sindicación
 
Las primeras campanadas
Mañana a Zaragoza a pasar la nochevieja. Con mi chica, Luna, Nacho y el maridin. Todavía no me ha quedado muy claro qué cenaremos, porque llevamos tiempo dándole vueltas. Mi madre me había comprado una caja de langostinos para que me llevara, pero al final he decidido ir en tren y me da vergüenza ir cargando con los langostinos. Me imagino la cara del segurata cuando ponga la caja en la cinta y los vea por el escaner.

Es la primera vez que paso la noche vieja con mi pareja. Estoy super ilusionada porque por primera vez, después de las uvas no tendré que repartir miles de besos a mis 30 familiares, sino que se los daré todos (o casi todos) a ella. Y la abrazaré fuerte deseando con todas mis fuerzas que sean las primeras de muchas campanadas juntas.

Y eso que no se lo está ganando del todo. Tanta obra la tiene demasiado dispersa. Y a mi ya casi no me quedan recursos para hacer que se evada un poco y que se ría y que piense en algo más que en microcemento o mamparas.... Le digo que Papá Noel ha dejado en mi casa un saco de regalos, pero no se entera, ella ahora sólo quiere ver terminada su casa y su oficina. Y yo, que soy la mejor novia y la más comprensiva, lo entiendo, si, porque yo lo entiendo todo. Aunque me gustaría verla reir más, y que hiciera evidentes sus ganas de comer la uvas junto a mi. Pero no se lo pediré, esta vez no lo haré. Dejaré que pase este infernal mes de obras y traslados y me la comeré a besos igual.
 
Peras y manzanas

El otro día escuché a Ana Botella en una entrevista. Dijo un montón de gilipolleces (como que es ella la promotora del nuevo look de aznar). Sus palabras crearon un gran conflicto en mi. Hablaba del tema de la prostitutas en Madrid (que puede ser extensible a las prostitutas de cualquier parte del mundo).

Yo siempre he tenido una opinión clara con respecto a la prostitución. Para mi, es otra forma de violencia contra las mujeres. Es un hecho indiscutible que sólo un mínimo porcentaje lo elije libremente. El resto son víctimas de una terrible situación manejada, como siempre, por los hombres. No termino de tenerlo claro, pero no creo que legalizar la prostitución sea la solución, creo más bien que eso no haría más que favorecer el hecho en sí, y eso, para mi sigue estando en contra de la dignidad de las mujeres.

El debate está servido. Y aunque sin tenerlo claro al cien por cien, me atrevería a afirmar que se debería abolir la prostitución. Me da igual que sea la más antigua de las profesiones, me da igual que haya cuatro que la ejerzan libremente (habría que ver si realmente su decisión es libre), es una forma de maltrato, se mire por donde se mire.

Lo malo de todo esto, es que Ana Botella, por lo visto piensa más o menos lo mismo. Y entonces me planteo que si hay algo en lo que Ana Botella y yo estamos de acuerdo, una de las dos tiene que estar equivocada.
 
Hoy no puedo

Me despido de ella en un semáforo. Veo como se aleja su coche entre las luces navideñas. Que breve ha sido, pienso. Aunque lo intento, no puedo evitar contar los días. Diez. Aprovecho para hacer algunas compras. Me espera una semana terrible de trabajo, y va a ser difícil que saque un rato para comprar.

LLego a casa con la mochila. El ritual de cada domingo. La ropa a la lavadora, huelo el pijama que aún guarda su olor, vacío el neceser, y coloco la ropa. Ya está, pienso. Ya ha pasado otro fin de semana. Empiezo a echar de menos. Esta tarde me siento más triste de lo normal. Últimamente, me estaba acostumbrando a las despedidas. No se si eso es bueno o no, pero al menos, evitaba pasarlo mal. Pero hoy no puedo controlarlo; no quiero controlarlo. Quiero llamarla y pedirla que vuelva, que duerma conmigo una noche más, que me abrace por la mañana y que me bese por el cuello.

Esta tarde lloro. No pienso en nada. Sólo quiero tenerla a mi lado y no puede ser. Cualquier argumento es absurdo hoy. No quiero razonar. Quiero ser una niña caprichosa que no atiende a razones. Quiero estar con ella, y lo quiero ahora.