CUTRE BUS
Me gustaría contar una historia que viví en primera persona hace poco en un autobús. Iba con mi chico, cuando observé que había una señora con una pequeña minusvalía ( cojera, iba con bastón ) que iba de pie, apurada y con la cara desencajda. Se me hizo un nudo en la garganta cuando el autobús, en uno de sus " suaves frenazos " hizo que el bastón cayera al suelo, fuí la UNICA de todo el bus que se agachó a recogerlo, la pobre señora con la mirada triste me dió las gracias resignada, y es que ninguno de los "vagos" que iban montados (ni hombres, ni mujeres, ni jovenes, ni adultos...), no se dignó NADIE a cederle el asiento, ni a yudarla, ni a cogerle el bastón... Me dieron arcadas de ver esa escena de gente desalmada pasando olímpicamente de una persona minusválida.
Vamos a ver, yo no soy Superwoman, ni le llego a la Mdre Teresa de Calcuta a la suela de los zapatos, tampoco soy una persona tipo "católica, amo a Laura", pero tengo sensibilidad, respeto hacia los demás, educación y sobretodo CORAZON, que no me pongan excusas como "es que vivimos muy deprisa, es que a veces no nos acordamos de sacar lo bueno...", eso son excusas burdas, ya que hace falta tener un corazón muy negro para no prestar una PEQUEÑA AYUDA de ese tipo a alguien necesitado. Ni reclamé una medalla por ello, ni saldré de noticia en ningún periódico, pero en ese momento recibí una recompensa mayor...Me lo agradeció mi CONCIENCIA.
Menos mal que aún queda buena gente, y otras veces, en distintos autobuses, he visto gestos de amabilidad entre las personas...
Vamos a ver, yo no soy Superwoman, ni le llego a la Mdre Teresa de Calcuta a la suela de los zapatos, tampoco soy una persona tipo "católica, amo a Laura", pero tengo sensibilidad, respeto hacia los demás, educación y sobretodo CORAZON, que no me pongan excusas como "es que vivimos muy deprisa, es que a veces no nos acordamos de sacar lo bueno...", eso son excusas burdas, ya que hace falta tener un corazón muy negro para no prestar una PEQUEÑA AYUDA de ese tipo a alguien necesitado. Ni reclamé una medalla por ello, ni saldré de noticia en ningún periódico, pero en ese momento recibí una recompensa mayor...Me lo agradeció mi CONCIENCIA.
Menos mal que aún queda buena gente, y otras veces, en distintos autobuses, he visto gestos de amabilidad entre las personas...





