logotipo

img_google
SIN PARARRAYOS
Mi ventana al mundo para que os asomeis a su interior
Acerca de
Amo el presente, anhelo el pasado, deseo el futuro.Los contenidos de esta página están protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual. Cualquier violación será perseguida de conformidad a la Ley.
Enlaces
Cuando me pasé por allí, me entretuve y me gustó
no es lo que parece
Sindicación
 
Cruzadas mentales
El sábado por la noche asistimos a la boda de unos amigos de Lola. Nada reseñable si no fuera por la petición que recibimos a la salida de la celebración religiosa.
Dos mujeres bien perifolladas –casi tanto, que no parecían de ‘nuestra’ boda- nos pidieron, amablemente, que firmáramos en un manifiesto a favor de la decencia y la recuperación de los valores morales de nuestra sociedad. En la mesa de operaciones se había formado una cola considerable de gente que –por no hacer un feo a los novios, entre otras cosas- decidían sumarse a dicha manifestación espontánea de defensa de nuestros valores. Otros, sin embargo, miraban de reojo y casi con sorpresa dicha intromisión en una celebración ajena a sus pretensiones, aunque por educación nadie mostraba su indignación.
Como fui de los pocos que osé preguntar para qué se recogían esas firmas, y porqué precisamente en aquel momento y situación, hallé el verdadero propósito de la petición; me solicitaban mi adhesión para ‘impedir’ a los homosexuales la posibilidad de contraer matrimonio y, sobre todo, para preservar nuestra sociedad de una ‘hecatombe’ si la ley llega a reconocerles la posibilidad de adoptar.
- ¡¡Piense usted en lo que van a sufrir esos niños cuando vayan al colegio¡¡ ¿Qué les dirán sus compañeros? ¿Por qué tenemos que hacerles pasar por ese rechazo seguro?
Eso mismo pienso yo. No pude resistirme. Con la mayor educación les indiqué que, si esa era su preocupación, deberían recoger firmas para concienciar a la gente para que no transmitieran a los niños ese rechazo y que probablemente debieran predicar con el ejemplo retirando aquél chiringuito de vergüenza. Eran ellas las que promovían el rechazo a esos niños, y no el hecho de que pudieran tener dos padres o dos madres.
-Que desfachatez¡¡¡ Pues si que estamos desfasadas¡¡¡ ¿Se creerá usted muy moderno obligando a un niño que no pueda decir ‘mamá’? (entonces comprendí que, principalmente, la protesta se dirigía contra los hombres homosexuales).
-Perdonen ustedes, les interrumpí. Las personas homosexuales YA pueden adoptar, bien solas bien en pareja, y ya pueden casarse. Lo único que pretende facilitarse ahora es que puedan hacerlo con personas de su mismo sexo que, por otra parte, son por las que sienten atracción y con las que desean llevar una vida de pareja y así normalmente lo hacen ya.
-¡¡¡La Iglesia no puede tolerarlo¡¡¡
-Pues entonces, deberían reclamar ustedes a la Iglesia que fuera más tolerante, y no a nosotros que nos uniéramos en su cruzada tan poco respetuosa con los sentimientos de las personas y con su vida íntima y sexual.
Lola me agarró del brazo. Comprendí que aunque nuestra conversación había sido breve, había despertado un inusitado interés entre los invitados que, curiosos, ponían oreja y ojos para no perder detalle, aprovechando que, como de costumbre, los novios se retrasaban más de la cuenta en la interminable sesión de fotos ‘oficiales’ de la parroquia. Intenté alejarme de la mesa y empecé a preparar una frase de despedida, cuando en aparente tono conciliador me respondió una de las distinguidas señoras.
-Mire usted, yo respeto y comprendo profundamente a ‘esas’ personas, pero lo que es ‘normal’ es ‘normal’. Y usted me reconocerá, que no es muy ‘normal’ que un niño tenga dos papás, y que además estos pretendan besarse en público como si tal cosa.
Decidí no insistir. Estaban cruzadas de mente y no estaban dispuestas –ni preparadas- para aceptar cualquier posición contraria a la suya. De repente pensé en los hijos y las hijas de aquellas distinguidas damas y deseé para mis adentros que no tuvieran que sufrir la cruzada en su propia casa.
 
 
Comentario:
A menudo encuentro que aquellos con "convicciones morales" se empeñan en imponerlas a los demás, mientras que los que no las tenemos (léase con ironía, por supuesto no estar supeditado a una u otra religión no quiere decir que uno no tenga su ética personal) respetamos hasta las ideas más conservadoras y antisociales, y si tenemos que combatirlas lo hacemos con otros medios, como las urnas.
Personalmente me pone enferma que la iglesia y sus acólitos pretendan regir la sociedad con sus normas, pero no pretendo convencer a nadie de que debe aceptar que los homosexuales tengan los mismos derechos sociales que los que se acuestan con su marido/mujer sólo para procrear...
Pero por favor, !que dejen de intentar convencerme a mí de lo contrario!
Saludos.
 
Comentario:
Exacto no podemos exigir respeto...si ante todo no los estamos respetando a ellos...yo tengo muchos amigos homosexuales, ello no marca difernecia alguna...

Un beso en la punta de la nariz!
 
Comentario:
yo también soy hetero, pero me gusta respetar los sentimientos de los demás y su vida privada de la misma forma que me gusta que respeten los míos. La tolerancia es básica y necesaria para vivir en comunidad.
 
Comentario:
Buneo, de esto hay mucha polemica pululando por ahi, yo tengo mi propia opinions... primero, no entiendo como puede alguien sentirse traido por alguien dle mismo sexo jaja sera k soy hetero, pero no lo entiendo ! pero lo respeto muy bien, de echo tengo amigos homosexuales y sin problemas... lo de los niños, la verdad yo tb creo k s produciria ese rechazo pero estoy deacuerdo, que la solucion no es quitar el caso por el que los rechazan, sino quitar el rechazo, pork a un niño lo pueden rechazar tanto por tener dos padres como por llevar gafas ser gordito, bajito.. etc... beuno, no quiero enroyarme mas... he dicho...!!
No