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Carta a los Vascos
Queridos Vascos:

Desde hace tiempo -pero sobre todo de un tiempo a esta parte-, tengo la sensación de que Euskadi, Euskalherria, el País Vasco, o las Vascongadas (que cada cual elija sin que se moleste) todavía no ha superado la etapa de la transición, o peor, ha pasado de una dictadura a otra situación pareja de falta de libertades.

Me parece inverosímil que todavía hoy pueda centrarse el debate, tras mas de mil muertos y no se cuántas más barbaridades, en la cuestión de la pertenencia (siempre en términos de exclusión y de exclusividad) de la gente a una nación u a otra, y se pase por el forro el problema mayor: la falta de libertad real para muchos en el País vasco, así como lo duro que resulta soportar, día tras día, los ataques terroristas en el Estado español.

Diré para empezar que me considero valenciano -básicamente-, no soy castellano, vivo en Cataluña desde hace ... -ni se sabe-, y tengo pasaporte español –y votaré SI el domingo en el referéndum de la mal llamada Constitución Europea, aún a mi pesar-.

La pertenencia al Estado español me ha dado una riqueza cultural de la que de otro modo habría carecido. E incluso he asimilado, sin grandes traumas, gran parte de las raíces castellanas culturales impuestas en la escuela franquista -nada agradables, por cierto, y tremendamente represoras, pero por suerte aquello pasó-, así como algunos deseos colonialistas catalanes -que por el hecho de hablar la misma lengua que nosotros, los valencianos, se consideran con el derecho de eliminarnos del mapa y absorber todo lo bueno que tenemos. El siglo de oro de nuestra literatura es mayoritariamente valenciano, y eso, en su complejo de inferioridad respecto al nacionalismo castellano, es algo que no pueden superar, como tantas otras cosas. La última (que fue también de las primeras), pasa por reclamar la existencia de unos países catalanes, hasta Guardamar del Segura (al sur de Alicante), denegándonos al mismo tiempo el agua del Ebro argumentando “el agua catalana para los catalanes”, por lo que no tiene que pasar de la Cénia -aunque si llegará a Barcelona o permitirá construir campos de golf en el Delta sin que ello suponga mayor problema medioambiental.

Cuento todo este rollo para poner de manifiesto lo de perverso que tiene la utilización política de los sentimientos nacionalistas. El sentimiento nacionalista es inherente al ser humano, y exterioriza sus deseos pertenencia a un ‘grupo’. El nacionalismo 'político' es, sin embargo, un instrumento que puede ejercerse de forma integradora (y así nos va a los valencianos) o excluyente (como hacen unos pocos catalanes, en mayor medida algunos castellanos/españoles -que confunden el todo con la parte, casi siempre-, y muchos vascos -el que no esté a gusto aquí que se vaya..., y cosas por el estilo se leen en foros especializados en la materia-). El nacionalismo político puede ser uno u otro en apenas un zass/bang –véase, si no, el ejemplo yugoslavo-.

Me cuesta comprender,-y casi aceptar- que en pleno siglo XXI se sigan manteniendo discursos como si estuviéramos en la época de las cavernas, en discordancia con la situación actual de globalización económica, de eliminación de fronteras, físicas, administrativas y de movimiento de personas, y queramos todavía jugar a los castillos –fuera de mi castillo, tierra descubierta, jugábamos de pequeños-.

Pero lo que más me molesta, y os puedo asegurar que hasta me cabrea, es que se utilice esa dialéctica sinfín como mecanismo que permite justificar una actitud cínica, cobarde, victimista, chantajista, aprovechada y miserable: la de los nacionalistas vascos –sobre todo-.

Todavía recuerdo las múltiples manifestaciones a las que he tenido que acudir en ‘defensa’ de la dignidad del pueblo vasco –vascos sí, eta no, gritaba la muchedumbre al unísono-; defensa que se ve ‘recompensada’ con un ‘ponga la otra mejilla’, porque los vascos quieren reclamar –exigir a los demás- la aceptación de su propio ámbito de decisión. ¿Estábamos equivocados? ¿Nos engañaron? En cualquier caso, compruebo como nuestro esfuerzo por salvar su dignidad nos lo pagan con quejas, continuos desplantes y una irresponsabilidad que raya el ridículo.

Desde las instituciones vascas se nos ha pedido –a toda España, o al pueblo español, o a quien sea –¿al enemigo?- que se distinga bien, que no se intente mezclar a los etarras con los pobres vascos, víctimas ellos también de aquella barbarie. Y el pueblo español siempre estuvo al nivel que le correspondía, reclamando para esa parte del territorio común algo que nosotros ya disfrutábamos: la libertad y la tolerancia.

Sin embargo, veo que entre los vascos, ni el gobierno, ni muchos de los que viven en el País vasco –no sé si minoría o mayoría, nunca estuve allí, y si soy sincero, tampoco me muero de ganas por ir- saben estar a la altura de las circunstancias, y utilizan los sentimientos nacionalistas para conseguir únicamente mayores cuotas de poder de decisión; esto es, más dinero –si fuera otra cosa, reclamarían la independencia, que es a lo que todo pueblo/nación aspira-, sin avergonzarse por aprovechar en su beneficio propio el chantaje terrorista.

Oigo y leo también en muchos foros especializados utilizar en demasía el argumento ‘a mi también me entristece’ el terrorismo, seguido de ‘pero yo no tengo la culpa’. Creo que no se trata de echar la culpa a nadie –tampoco la tenemos el resto de españoles aunque lo padezcamos, ¿o es que muchos vascos siguen creyendo que sí, que el terrorismo existe por nosotros, y que somos culpables por ello?-.

Antes al contrario, se trata de buscar responsabilidades. Y es cierto que el máximo responsable es el que en última instancia aprieta el gatillo. Pero detrás de ellos hay muchas responsabilidades escondidas que quizá, el pueblo español, haría bien en empezar a reclamar –incluyo aquí también a sus representantes legítimos-.
-¿Qué han hecho los que han estado en el poder en las instituciones vascas para acabar con el terrorismo?
-¿Dónde están los miles de vascos y vascas que exigiendo y reclamando la capacidad EXCLUSIVA para decidir, el 'ámbito vasco de decisión', dan continuamente la callada por respuesta y miran para otra parte cuando se produce una barbarie terrorista?

Desgraciadamente, muchos vascos siguen siendo igual de irresponsables, y como a ellos no les afecta, pues ‘a quien san Juan se la dé, san Pedro se la bendiga’. Y desde aquí mi mayor consideración, admiración y reconocimiento a aquellos vascos que están en el lado opuesto, y que luchan día a día por conseguir una vida en libertad, democracia y plenas libertades, porque puedo imaginarme lo duro y arriesgado que debe de ser soportar sus condiciones.

Si los vascos reclaman su capacidad exclusiva para decidir deberían ser ellos los que se las tuvieran para con el terrorismo. Los españoles no hemos hecho NADA. NADA para recibir el trato tan inhumano y desconsiderado que recibimos de una parte –minúscula, pero parte- del pueblo vasco, al que en muchas ocasiones –muchos otros vascos- amparan de forma desvergonzada ¿Es el Estado español el que oprime a los vascos –a sangre y fuego, como muchos nacionalistas vascos afirman por esos foros de Dios- o son algunos vascos los que llevan tiempo oprimiendo al pueblo español?

Me parece miserable asimismo que los representantes vascos (supongo que secundados por parte de la sociedad vasca) intenten diferenciar entre los vascos y los terroristas, para justificar de ese modo que ese problema ‘no va con ellos’, o que ‘no pueden hacer nada, porque se encuentran sujetos a la política antiterrorista marcada por Madrid’. Y me gustaría que recordaran que los terroristas son vascos, se sienten sólo vascos y actúan –supuestamente- en defensa y en nombre de su pueblo. A mi me daría vergüenza, que alguien que actúe en nombre de mi pueblo llegara a manchar mi nombre de tal manera. Y por supuesto no lo consentiría bajo ninguna de las maneras. Me rebelaría. Y tendría claro contra quién debería utilizar mis esfuerzos políticos.

Señalar, como hacen muchos vascos, seguramente muchos de vosotros que leéis esto, si habéis consentido llegar hasta aquí –cosa que agradecería, al no considerarme suficientemente ‘intoxicado’; y sé que no puedo esperar contestación alguna a lo que digo: ¿no la tenéis?- que debéis protegerlos, porque son vuestros hermanos, que sufren la opresión española, me parece ridículo, trasnochado e infantil, si no es algo peor.

Si los vascos –los decentes y que nunca han roto un plato- exigen tener su propio ámbito vasco de decisión, que no carguen contra el resto del Estado sus tintas terroristas; que se maten entre ellos, que se pongan bombas entre ellos, o que se destroce, pero que dejen en paz a aquellos que no se inmiscuyen en su 'ámbito de decisión'.

Pero si nos ponéis a nosotros –a los españoles, y a los que no se sienten tan españoles en el seno de nuestro Estado común, demócrata y legítimo-, por medio, como lleváis tiempo haciendo, por un lado, matándonos, persiguiéndonos, haciéndonos la vida más difícil, y por otro reclamando piedad, misericordia, y SOBRE TODO más dinero, no pretendáis que nosotros no tomemos parte en vuestras decisiones. Exigirlo representa una demostración de cobarde cinismo.

Nosotros tenemos tanto a decidir en vuestras decisiones como vosotros mismos, dada vuestra manifiesta incapacidad para dirimir vuestros conflictos. Si no fuera por nosotros, los españoles, eta seguiría campando a sus anchas –quien sabe si matando ya a vuestros propios concejales, -recordar si no, “empezaron por los negros, pero como yo no era negro,... siguieron…”-. Si no fuera por nosotros, vosotros no tendríais unas instituciones autonómicas –borré lo de normalizadas, recordando los numerosos guardaespaldas y los pasamontañas que deben asegurarlas, y por respeto a quienes los llevan y a quienes representan- y unos niveles altos de autogobierno (por no querer, hasta os opusisteis a la Constitución, a pesar de ser los que más partido habéis sacado de la misma). Si el pueblo español no tuviera la cordura y la madurez que demuestra cada día –y la serenidad ante los continuos atentados y atropellos a nuestra convivencia por parte de vuestros hermanos, primos, amigos, vecinos, o lo que sea-, probablemente esto sería –otra vez- una batalla campal. Y vosotros, probablemente, seguiríais mirándoos el ombligo. A este paso, nosotros también tendremos que decidir por vosotros vuestra independencia, expulsándoos de nuestro marco de convivencia por hartazgo -¿será eso lo que pretendéis?-

Creáis el monstruo y después pretendéis cobrar por su desaparición –exigiéndonos, además, a nosotros, que seamos los que lo hagamos desaparecer, teniendo que cargar, por si fuera poco, con los muertos-.

Un poquito de por favor….


(A mi amiga Margarita, que sufrió las consecuencias de un coche bomba…)
 
Comentario:
Siento de corazón lo de tu amiga, no sé que más decirte, sobran las palabras, necesitamos actos.

Un besazo azul y gracias por todo
 
Comentario:
Yo soy vasca, soy de aquellos que hacen todo lo que pueden por defender mi tierra ante las barbaridades de otros. Me apena pensar que hay tanta gente que opina como tu y saber que muchas de las razones para ello las dan los gobernantes. Yo no me siento defendida por nadie, ni los locos ni los políticos, es dificil y complicado defenderse bajo la amenaza de la violencia, quizá no lo entiendas pero es así.

Por último...ojalá algún día vayas a conocer esa tierra que tantos buenos momentos me ha dado y que representa una gran parte de mi corazón, estoy segura que te gustará.

Besos azules
 
Comentario:
Bien hecho, colega.
Saludos,

 
Comentario:
Yo, aunque tengo una inquebrantable fe en la humanidad en general (saldremos del sistema solar, la tierra se unirá algún siglo, etc) veo como se cierne sobre la humanidad una época oscura.
No soy un catastrofista, pero la cantidad de miseria y barbárie que hay hoy día en el mundo (y cómo crece diariamente) no me hace pensar nada bueno a corto plazo y medio plazo (historiacamente hablando).

Esperemos que la sensatez prime sobre la envidia, el egoismo y las opiniones extremas.

P.D: no he actualizado mucho porque he estado escribiendo otras cosillas...
 
Comentario:
No soy vasca.
No soy valenciana, ni catalana...

Por eso creo que no entiendo el nacionalismo de la manera que los que si lo viven como parte de su 'yo' diario. Lo que sí sé es que no está bien que se recurra a la violencia como medio para conseguir lo que se quiere. Es demasiado injusto.

No voy a resolver nada en un post ¿no?

pd- Actualizamos en ratitos libres del trabajo (al menos yo). Hay otros que prefieren fumar...

No